El desayuno transcurría con una calma que Satoru no imagino. Suguru era el que dirigía la negociación con ayuda de la traductora. Él hablaba en caso de ser necesario y lo hacía con una seriedad que era rara en el, sin juegos ni sarcasmos. De verdad necesitaba la materia prima de esos chocolateros. La voz de Suguru lo hizo poner atención a la conversación.

-El señor Gojo se compromete a visitar personalmente la planta con usted de manera mensual. Esto con el fin de dejarles claro, que no los cambiará por la competencia, o que exista un trato desleal. Podrán comparar número de manera directa, ¿Que le parece señor Zimmerman?- Geto, tuvo que dar esa propuesta, los alemanes estaban de acuerdo con el contrato que había redactado Satoru, sin embargo querían aún más seguridad para ellos, querían una certeza de que Gojo sería su cliente por al menos cinco años. Así que tuvo que hacer esa locura, con tal de que ellos decidieran aceptar todas las condiciones que ellos les proponían.

La traductora hizo su trabajo, y esperaron la repuesta del jefe chocolatero, este aún no dejaba de hablar con su comitiva. Después de unos minutos, parecieron llegar a un acuerdo.

-Tenemos un trato, Señor Gojo-. Zimmerman, dijo esto en japonés, y de inmediato le extendió la mano a Satoru, para estrecharla. El peliblanco de inmediato se puso de pie, para formalizar el trato. Gojo sabía que la empresa de los Zimmerman, era lo mejor para ofrecer un producto de calidad. No podía darse el lujo de perderlos. Después de las felicitaciones, entre los hombres, se dispusieron a poner una fecha para la firmar el contrato, con la nueva cláusula. Acordaron firmarlo en dos semanas y el lugar de la firma sería en las oficinas de la nueva empresa de Satoru. Con ese acuerdo los alemanes se despidieron junto con la traductora, dejando solos a los dos hombres.

Satoru estaba devorando un plato con hotcakes y un chocolate caliente, no quería comer mucho. En unas horas iría a comer con Kasumi, sin poderlo evitar recordó lo que hizo con ella en su oficina. Sonrió .

-¿Quieres dejar de hacer esa expresión? Das asco.- Suguru, no pudo evitar ver esa sonrisa perversa de su amigo, mirar dos veces eso en el día era demasiado grotesco para el.- Mejor cuéntame, ¿Por que te encerraste con Kasumi en tu oficina? No creo que lo sólo estuvieran revisando el contrato. Eso de encerrarte con las mujeres en una habitación, solo lo hacíamos en las fiestas cuando estábamos en preparatoria, Satoru. Si Utahime hubiera estado conmigo cuando fui por ti a la oficina te hubiera castrado. Le tiene mucho cariño a la pequeña Kasumi.

-¡No me hagas reír idiota! Mira quien lo dice, el que encerraba todas las noches con Utahime en su oficina cuando nos quedábamos a trabajar hasta tarde.- No me digas que las gemelas que espera Utahime se concibieron a través de sus pensamientos románticos.- Satoru río, después de escuchar un "idiota" por parte de su mejor amigo, aunque odiará admitirlo, le daba vergüenza que Suguru adivinara del porque había cerrado la puerta de su oficina con llave, le causaba ese sentimiento no por el, sino por Kasumi, la mujer más pura y casta que había conocido.

-No me malinterpretes, los dos son adultos y Kasumi es de las mujeres más responsables que he conocido. Solo somete tus impulsos lujuriosos, en horario de oficina. Tú papá no tardará en enterarse de tu relación con ella, aunque la intentes ocultar, no sabemos cómo lo tomará.-

-No tiene que entrometerse en mi vida. Ya estoy en edad suficiente para elegir a mi pareja, por eso también me largo de la empresa familiar. Mi padre le está dando todo el apoyo a Hajime, y me está dando la espalda a mi. Debería agradecerme, que estoy separando los asuntos de familia a los asuntos familiares, porque si fuera por mi, ni siquiera lo dejaría conocer a sus nietos, cuando los tenga.- sonrió de nuevo, al imaginarse con hijos, quería que Kasumi fuera la madre de ellos. Fue interrumpido en su fantasía por la voz de Suguru.

-Si tienes hijos, espero que sean como Kasumi. Tenemos suficiente con un Gojo Satoru.- Los dos siguieron comiendo, pero de repente, Suguru recordó algo que quería preguntarle a su amigo desde ayer.- Cambiando de tema, quiero que me digas, ¿Hajime tomará tu puesto ahora que te vas? Utahime me lo dijo ayer.

Gojo casi escupe el chocolate caliente. Hizo un esfuerzo por tragar y limpiarse con una servilleta. De repente su expresión cambió a una de enojo.- ¿Estas seguro de esto Suguru?- Vio a su amigo asentir y trato de tranquilizarse. De inmediato sobo su entrecejo en un intento fallido por tranquilizarse.- ¡Es increíble que mi padre nos ponga a competir a este nivel!-

- A mi se me hizo muy extraño. Hajime nos es abogado, como tú. Es economista, tú eres abogado y economista. Si tú te vas deberían poner al menos a dos en tu puesto. Utahime está nerviosa, cree que con tu salida tendrán que agregarse al menos seis personas para suplirte, pero poner solo a tu primo es una locura.-

Gojo suspiro. A pesar de que ya no trabajaría en la empresa familiar, seguía siendo socio, además que representaba, a sus abuelos en las juntas. Ya se las arreglaría después. Ahora solo tendría que dedicarse a su empresa y a su recién relación con la hermosa Kasumi. De nuevo y sin darse cuenta.

- Esto empieza a darme asco y miedo a partes iguales Satoru, ¡Para ya de imaginar cosas!- Suguru le aventó la servilleta que tenía a la mano en la cara y decidió pedir la cuenta. Necesitaba ir a su casa para preparar la comida para Utahime.

Cuando llegaron al estacionamiento, del edificio de la empresa de los Gojo. Se despidieron, y quedaron de arreglar unos pendientes mañana. Satoru vio a su amigo salir del edificio en su automóvil y decidió mandarle un mensaje a Kasumi para que bajara, ya no tenía sentido subir por ella, se les estaba haciendo tarde. Tenía cinco minutos que Kasumi le había mandado el mensaje donde le decía que bajaba enseguida. Siguió viendo su teléfono, cuando escucho la alarma del automóvil que estaba enfrente de él. Suspiro. Sabia a quien pertenecía ese automóvil.

-Vaya, vaya. Es inusual ver que vas a salir a comer primo. Por lo que se, siempre te quedabas a comer en tu oficina, ¿Será que el viaje de dos años te cambio? O estás dejando las cosas de lado, porque en unos días te vas. Conociéndote, lo último es lo que está pasando.- Hajime hablaba a unos metros de distancia, sosteniendo la llave de su automóvil. Decidió recargarse en la cajuela, para ver de frente a su primo. Todos decían que eran muy parecidos físicamente. Gojo era un poco más alto y delgado. Además de la personalidad, eran como el día y la noche.

-¡Hola primito! No nos vemos, desde el fin de semana. Cuando fuimos a la comida de mi bienvenida a la casa de los abuelos. Ya me viste, así que no hay razón para que me extrañes.- La relación entre ellos, se definía como rispida. En su niñez, se trataban como hermanos, a pesar de que Hajime era dos años mayor que Satoru. La relación comenzó a cambiar cuando el padre de Satoru, tomó el lugar del padre de Hajime, tenía la costumbre de compararlos, lo que hizo que Hajime le tuviera celos a Gojo, ya que su primo era un prodigio. No podía competir con el, aunque él se repetía como mantra que no tenía nada que envidiarle a Gojo Satoru.-Eso me recuerda, querido primo, ¿sabías que yo seré tu remplazo? Espero que no te moleste, y te prepares para escuchar que yo lo haré mejor que tú.

Gojo estaba anormalmente serio, su primo estaba blofeando. Lo conocía muy bien. Volteo al elevador más cercano, al parecer alguien había salido de él. Vio a Kasumi que le sonreía y se acercaba a él. Sin querer una sonrisa se le escapó. Esta no paso desapercibida por su primo que veía todo lo que estaba pasando asombrado. Volteo a ver a quien le dedicaba esa sonrisa su primo y sintió que su corazón se detuvo. Era una mujer preciosa, de estatura media y un cuerpo espectacular, a pesar de que no era mujer que intentaba ser sensual su cuerpo hablaba por si solo. Lo que más le gustó de ella fue su cara angelical y la sonrisa que le dedicaba a ese imbecil. Eso lo puso furioso.

Miwa se iba a acercar a un más a Satoru, pero sintió una mirada y dirigió su vista de manera mecánica, se sorprendió ser ver a ese hombre. Era muy parecido a Satoru. Demasiado, pensó ella. El hombre la veía con la boca media abierta. Frunció el ceño. No pudo hacer otra cosa porque Gojo habló.

-Me alegro que no haya tardado mucho señorita Miwa. Vámonos, porque se nos hará tarde, solo tenemos una hora de comida.- Satoru vio la mirada que su primo le estaba dando a Kasumi, presionó los puños y de inmediato se dedicó a guiar a la mujer a su automóvil. Pero antes de eso, a Kasumi le hizo una reverencia a a Hajime. Cuando ella entró él dio la vuelta al automóvil de manera que volvió a quedar frente a su primo. Lanzándole una mirada de advertencia que él respondió con una sonrisa cínica, sin más él entró a su automóvil y lo arrancó saliendo del edificio.

Hajime estaba pensando lo que había pasado. Miró cómo el automóvil de Satoru se perdía en la calle y sonrió. Las mujeres con las que él había estado sin duda eran hermosas, se atrevía a decir que ya había estado con todo tipo de mujeres. La última "relación a largo plazo", fue precisamente con Hina Kamo, antes de que esta se enredará formalmente con su primo. No le fue difícil entender porque, se enredó con los dos al mismo tiempo. Ella intentó romper con el, cuando hicieron el anuncio en el cual Satoru se hacía socio mayoritario de la empresa, cuando sus abuelos le cedieron sus acciones. No le advirtió nada a su primo al saber que era una certeza, que él se daría cuenta del juego de los Kamo y al parecer eso sucedió. Y ahora apareció esta mujer. Le había gustado, de eso no tenía duda, además de su corazón algo más estaba palpitando. Sonrió. Esta sensación no la sentía desde hace mucho. Esta mujer era importante para Gojo y al parecer entre esos dos había algo, así que él intentaría algo para conquistarla a ella. Sonrió perverso, investigaría quien era y haría hasta lo imposible para tener hasta el más mínimo contacto, Satoru ya no sería ningún impedimento, ya que él estaba con un pie fuera de la empresa.

Con ese pensamiento se subió a su automóvil. Tenía una cita y no quería llegar tarde. Ya después averiguaría a esa mujer.

Kasumi estaba nerviosa. Habían llegado a un restaurante, demasiado elegante y ostentoso para ella. Ya había perdido la cuenta de las veces que trataba de estirar su vestido, de esta manera trataba de tranquilizarse pero era inútil . No sabia con quien venía a comer a Satoru, no quería hacerlo quedar mal frente a personas que podrían criticarlos. Estaba repasando las lecciones de etiqueta que alguna vez estudio cuando trabajaba de mesera. Suspiro. Debía esforzarse. Salió de sus pensamientos, cuando la hostess. Le dijo a Gojo que las personas con las que iban a comer, ya estaban en su mesa. Al estar a casi el otro lado de la ciudad, el la tomo de la mano y juntos llegaron a la mesa privada, donde estaban dos personas. Ella se sorprendió de inmediato. Eran dos personas mayores una mujer y un hombre, el segundo era muy parecido a Gojo, podría asegurar que a su edad era la viva imagen del hombre que amaba. Se sonrojó cuando él le sonrió y de inmediato llevó su mirada a la mujer, que de igual forma le sonreía. Cuando la empleado del restaurante se retiró. Gojo se acercó a ellos, saludándolos. Al verla más de cerca la pareja pareció sorprenderse, la vieron muy bien y los dos voltearon a verse. De pronto parecieron reaccionar y calmaron su expresión, de nuevo se giraron a verla y sonreírle. Miwa pensó qué tal vez no les había agradado, pero decidió que cambiaría su opinión con el trato que trataría de tener con ellos.

-Pensé que ya se habían ido, ¡Perdón por llegar tarde! Les presento a Miwa Kasumi, la mujer de la que les hable.- Gojo estaba sonrojado, quería presentarla como su novia, pero tal vez ella se molestaría. Decidió no hablar de más, al fin que sus abuelos ya sabían de quien se trataba.- Kasumi, ellos son mis abuelos.-

-¡Encantada de conocerlos!-Kasumi de manera torpe hizo una reverencia, sin soltarse de Satoru. Estaba muy nerviosa. Gojo la guía a la mesa y se sentaron, enseguida les llevaron las cartas del menú. Kasumi se sorprendió con los precios. Al parecer la comida italiana demasiado costosa. Hizo cuentas, al parecer solo el plato que estaba por elegir, costaba tres días de su sueldo actual. Suspiro. Ya había elegido lo que iba a comer. Pasaron unos minutos y el mesero vino a tomar las órdenes de cada uno.

Gojo frunció el ceño al escuchar que Miwa solo comería pasta. La conocía a la perfección, para afirmar que ella quería ahorrarle dinero.

-Traiga lo que le pidió la señorita, más lo mismo que le acabo de pedir, igual será para el postre.- Satoru sonrió, y Miwa se sonrojó. Pero no dijeron nada. Solo se quedaron viendo.

-Satoru nos contó, que trabajarás con él pequeña Kasumi.- la abuela, decidió comenzar una plática con ella. Le había sorprendido que cuando su nieto le habló de la mujer que tenía enfrente, le dijera que era mucho menor que ella, de inmediato creyó que era una mujer como Hina, pero le sorprendió que su nieto hablara con esa pasión por una mujer. Al parecer no se había equivocado, esta mujer parecía la adecuada para su nieto cabeza hueca.

-S-si así es señora Gojo. Actualmente trabajo de n él área de consultoría legal, bajo el mando de Nanami Kento y la señora Utahime. Pero al irme a trabajar con su nieto, haré el cambio de empresa de manera paulatina.- Miwa bebió un sorbo de agua y miró a la mujer que le había hecho la pregunta. Estaba muy nerviosa. Quería agradarles. Sabia por el señor Suguru, lo importante que eran sus abuelos para Satoru. No quería arruinarlo.

La abuela de Gojo iba a preguntarle algo más, el celular de Kasumi, comenzó a soñar. Ella se disculpó para salir a contestar al pasillo. Quien marcaba era Nanami, debía de tratarse de algo urgente, para que la llamara a la hora de la comida. Cuando vieron que desapareció entre la decoración del restaurante, la abuela decidió hablar.

-¡No puedo creer el parecido! Es idéntica a Kana Ashiya. Definitivamente es pariente de Kana. No debo inmiscuirme, pero no puedo creer que la hayan dejado a sus suerte. Por lo que nos dijiste Satoru, ella vive de su sueldo y con eso ayuda a su madre y hermanos, ¿Será hija de Tetsu? Ese desgraciado solo sabe hacer dinero. No puedo creer que sea capaz de desconocer a los suyos.

-Querida, debes tranquilizarte, tú ya lo dijiste, no debemos meternos. Solo los Ashiya. Saben que es lo qué pasa. Fuera de eso felicitaciones Satoru. Esta mujer supera con creces a Hina, y lo más importante se nota que te quiere. Esperemos que esta relación llegue a buen puerto. Queremos conocer a nuestros bisnietos pronto. Tú abuela y yo solo pudimos tener a dos hijos, esperemos que tú y Kasumi se animen a tener más. Los hijos son preciosos Satoru y más cuando se tienen con la persona que amas.-

Satoru estaba impresionado, conocía de los Ashiya, pero no conocía a ninguno de sus integrantes en persona. Frunció el ceño. Luego investigaría sobre lo que había dicho su abuela. Sus platos llegaron en una sincronización con Kasumi. La vio preocupada y de inmediato le quiso preguntar que era lo que ocurría. Pero ella le sonrió y se dedicaron a comer. La plática entre ellos y sus abuelos fue más fluida, pero debía preguntar qué era lo que ocurría. Sin mas tiempo que perder le pregunto que era lo que ocurría.

Miwa lo miró y su expresión de preocupación regresó. Así que decidió hablarle con sinceridad.

-El señor Nanami, habló para decirme que le acaba de llegar un memorándum, para que no acepte la renuncia que acabo presente antes de la hora de la comida.- Miwa hizo un puchero que enterneció a Satoru, pero no era momento para embobarse con la belleza de Kasumi.

-¿Como dices? Si yo te libere de toda responsabilidad en cuanto aceptaste el puesto- Gijo estaba confundió, el único que podría cambiar no aceptar la renuncia de Kasumi, era su remplazo, pero ¿Como movió todas piezas tan rápido?

Sus pensamientos a su primo parecieron invocarlo, porque apareció de repente con la hostess, que los había recibido. Sus abuelos de inmediato se pusieron de pie, para abrazarlo. A pesar de todo él era hijo de sí hija y lo amaban.

-Bueno, bueno. Al parecer hoy es un día de coincidencias, ¿o no lo crees así? mi querido primo. Mira que al venir a comer, me dicen que la mesa reservada para nuestra familia ya estaba ocupada. ¿Puedo comer con ustedes? Acabo de pedir lo que comeré y pedí que lo trajeran a esta mesa.- Hajime al ver ? abuelos aceptaron con gusto, sonrió satisfecho. De nuevo se cruzaba con esa preciosidad, cundo vio a Satoru a lo lejos, sabia que esa mujer estaría con él. Después de dirigirse a comer al restaurante donde ahora estaban. No podía sacarse de la cabeza a esa mujer, por lo cual decidió contactar con la encargada de recursos humanos. Con tan solo darle la descripción de esa mujer de inmediato le envío la foto y los datos de Miwa. Cuando vio que ese día había presentado su renuncia. De inmediato decidió pedirle un favor a su tío. Sonrió complacido, cuando Nanami Kento, habló para pedirle una explicación. Él había ordenado que Miwa Kasumi, no renunciara al menos en un mes, hasta que dejara el papeleo al día. En un mes ya la tendría comiendo de su mano. Como su nuevo jefe o la dejaría en ningún momento. Calculaba que al cuarto día de tenerla como su subordinada ya la tendría en su cama gimiendo su nombre. Sonrió aún más perverso.

La mesa que tenían designada para la familia Gojo, era para al menos diez personas. Mañosamente, Hajime se sentó a un lado de Kasumi, para sorpresa de esta y de los abuelos. Gojo estaba furioso, pero debía contenerse. Todos estaban comiendo, Hajime preguntaba cosas a Kasumi y ella le contestaba con su acostumbrada calidez y amabilidad. Gojo apretó su mandíbula. Al ver que su primo iba al baño él también se levantó para seguirlo. Cuando entraron Hajime se recargó en los lavamanos y Gojo a unos pasos de él.

-¿De que quieres hablar primo? No me quitabas la vista ¿o será que no se la quitabas a Kasumi? Quiero decir a mi subordinada.- sonrió de manera maliciosa, al ver la reacción que esperaba de Satoru.

-Ella no se quedará contigo, por mucho tiempo y espero que en o próxima junta de concejo, te quede claro.

Los dos se vieron con desafío. A Hajime le comenzaba a gustar este juego.

-Al parecer, querido primo, acabo de encontrar algo que puedo envidiarte. Sin embargo no será por mucho. No tardará en ser de mi posesión.- sonrió al ver que su primo se acercaba con intención de darle un golpe, pero se detuvo en seco, cuando su abuelo entró y les ordenó ir a la mesa, como dos niños regañados, se fueron a sentar y seguir comiendo.

Hajime ya había mostrado sus cartas y Satoru pronto mostraría las suyas. Arriesgaría todo por Kasumi, de eso no tenía ninguna duda. Sintió una mano por debajo de la mesa tratando de agarrar la suya. Los dos voltearon a verse y sonrieron como bobos. Los abuelos Gojo veían la escena con una sonrisa. Satoru entrelazó su mano con la de ella, la mano de Kasumi lograba tranquilizarlo. La plática se reanudó, lo que más hablaban eran los abuelos Gojo junto con Kasumi. Sin embargo Hajime miraba las manos de esos dos con irritabilidad. Ya se las arreglaría para que la mano que sostuviera ella fuera la de el, y cuando se proponía algo siempre lo lograba, así era Hajime Kashimo.