¡Hola a todos! Han pasado siglos desde que escribí una historia, pero dado que es una ocasión especial me he animado a hacerla. Hace muchos años, cuando conocí el fandom de Harry Potter quede enganchada con las historias creadas por diversas autoras, cada uno le dio un toque diferente a este mundo, una trama maravillosa y gracias a ellas es que entré a este fantástico mundo, por eso cuando se hizo una convocatoria para celebrar los 20 años no dude ni un poco en participar, porque este homenaje es lo menos que podemos hacer por elles, por su dedicación, tiempo, esfuerzo, imaginación y mucho más.

Por eso esta historia va dedicada a una escritora maravillosa, que admiro y fue de las primeras que conocí, ella me inspiro, alentó mi imaginación y me hizo soñar con sus historias, quiero darle las gracias a "Hoja Verde" , sus historias, al igual que las historias de las que inspiraron esta celebración, fueron un escape, una compañía, una inspiración para mi.

No es la mejor historia, yo sé que me falta mucho, pero tengan por seguro que fue hecho con cariño y amor, así que #Celebrando20AñosDeDrarryEnEspañol #HomenajeAHojaVerde

Hoja Verde, enserio espero que te guste.


Una segunda nota: Puede que no inicie con la pareja de Harry y Draco de lleno, pero llegaremos a ello, no se preocupen. Hoja Verde escribe a Harry como Top, y debo decir que es algo que me encanta, aun así, esto es algo ambiguo, así que tómelo como mejor le guste.

Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, son propiedad de J.K Rowling y la WarnerBros.

Por favor no me mate por este primer capitulo, solo es introducción.


Cuando la guerra termino y todo estuvo en relativa calma, Harry no sabía qué pensar de su propia existencia; hasta ese momento todo se había reducido a sobrevivir, luchar, ser fuerte por el resto de la comunidad mágica, esperar que él y sus amigos estuvieran bien y deshacerse de un loco psicópata que deseaba dominar al mundo.

Pero ahora, sin Voldemort, sintió que un gran vacío llego a su vida, ya no había por qué luchar, nada que lo mantuviera despierto, ya ni siquiera estaban los Dursley, no quería contactarlos, no, aun no.

Ginny había estado ahí, presente, suave y delicadamente, dándole espacio, pero acompañándolo también. Ella entendía, no sabía cómo, pero lo hacía. Cuando, en medio de la noche, en el jardín de los Weasley, él le dijo que nada sería como antes, ella asintió, entendiendo todo el contexto, así que simplemente se quedaron juntos, abrazados, esperando hasta que llego el amanecer.

Había regresado a Grimmauld Place y al momento de adentrarse, una a una, fue arrasando con las maldiciones y hechizos que aún permanecían en la casa, disfruto cínicamente escuchar los gritos de la mamá de Sirius una vez que logro descolgar su cuadro y lo rasgo para luego quemarlo, se sintió mal luego, cuando pensó en Kreatcher, seguro que el elfo la echaría en falta, pero, en realidad no importaba. Tiro paredes, abrió puertas, quito maldiciones, le pidió ayuda a Bill, después de todo él era el rompe maldiciones y fue muy instructivo hacerlo, ambos se las arreglaron para desmantelar todo. Termino extrañamente más luminosa, ligera, aquello deberían haberlo hecho antes, Dumbledore, McGonagall, cualquiera, estaba seguro que eso hubiera ayudado a Sirius.

Mando a hacer un cuadro de él y lo puso en una sala de estar, frente a unas grandes y nuevas ventanas que abarcaban casi toda la pared y daban a ese bonito jardín que no sabía que existía antes. Luna se había vuelto loca con eso: llenándolo de flores diferentes y creando un paisaje caótico, aunque hermoso.

Hermione, Ron, Harry y en general una gran parte de la población mágica sobreviviente, se dedicaron a reconstruir Hogwarts y el resto de los lugares afectados, se ampliaron algunos lugares, se quitaron otros, pero el castillo era un ser viviente, lleno de magia, se veía un poco más nuevo al mismo tiempo que no se podía negar su longevidad, Harry se topó un par de veces con salas que nunca había visto antes, Hermione sugirió que quizá, con su regeneración y la magia de todos, había logrado volver a liberarlas…o simplemente las creó para su propia entretención.

Harry había tendió curiosidad por el séptimo piso, pero no se atrevía a ir, no, definitivamente no. Cuando las reparaciones estaban por concluir Hermione se apareció en Grimmauld en la madrugada, se veía llorosa y enojada, no le dijo nada, no pregunto por qué Harry aun no dormía, simplemente subió las escaleras y se metió en una habitación, poco después Ron entro por la chimenea.

- Esta arriba. – dijo Harry simplemente, aquello parecía una discusión de pareja y no se quería meter realmente,

A la mañana siguiente una ojerosa Hermione se apareció en la cocina mientras Harry era regañado por Kreatcher por haber empezado el desayuno.

- Kreatcher puede hacerlo, Amo Harry está ofendiendo a Kreatcher

Harry asintió, no es que le costara mucho aceptar que le sirvieran. Miro a su mejor amiga que le sonrió a medias, Harry tomo una taza y de inmediato una jarra de café levito para llenarla, Harry se lo dio a Hermione.

- ¿Qué ha pasado? – curioseo cauteloso.

- Los he encontrado, a mis padres: los mande a Australia, pero nunca pensé realmente a dónde irían, me ha costado mucho localizarlos, McGonagall me ayudo y voy a ir, Ron quiere ir conmigo, pero no quiero que vaya.

- ¿Por qué no quieres que vayamos contigo? ¿Qué? No creas que te dejaré ir allá sola o sin mí, eres mi amiga, sabes que lo vas a necesitar.

- Hmmm, pero es algo que debería hacer yo sola, fui yo quien les hizo esto.

- Bueno, las razones tienen que ver con nosotros, no pidas que te dejemos sola, sobre todo cuando va a ser muy difícil para ti.

Hermione bebió de su café gruñendo por lo bajo y desviando la mirada. Harry hizo que bajara la taza

- ¿Por qué no, Hermione?

- ¿Qué es lo que voy a hacer?, ellos no me van a creer y si logro revertir el hechizo se ven a enojar mucho.

- Los estabas protegiendo, estoy seguro que entenderán, y si no lo hacen, Hermione, eres su hija, los conoces, ¿Crees que no te perdonaran? – ella no respondió pero se veía un poco menso aturdida– En todo caso, cuando restaures sus mentes, podríamos obliviarlos. – sonrió grandemente cuando Hermione rodo tanto los ojos que casi pareció doloroso.

- Gracias Harry.

- ¿Vamos a ir por traslador?

- Sería más rápido, pero el ministerio es un caos todavía, así que no creo.

- Siempre quise viajar en avión

Ambos sonrieron, Hermione amplio su sonrisa y Harry se carcajeo abiertamente cuando vieron que Ron había escuchado lo último; habían visto una película hace unos días y a Ron no le gustó la idea del avión.

Ron se acercó al televisor y puso un canal al azar; Hermione y Harry le enseñaron muchas cosas muggles, entre ellas la tecnología del entretenimiento que tenían los no magos. Ron se había encantado con el cine y la televisión, Hermione había prohibido tener uno en su habitación. Técnicamente, la chica vivía con Harry, tenía sus cosas en una habitación del segundo piso, la más cercana a la biblioteca, pero con todo, se dividió entre dormir ahí, en la madriguera y a veces en Hogwarts.

Dada su nueva libertad y la remodelación de Grimmauld Harry, había conseguido todo tipo de cosas que sabía que una casa necesitaba y también por el simple placer de tenerlas, tenía demasiado dinero de todos modos. Un refrigerador, un estéreo, un reproductor de DVD y una televisión estuvieron al principio de la lista. Hermione, como siempre, le recordó cosas que no había tomado en cuenta al principio, la magia dañaba las cosas muggles. No había sido problema poner una instalación eléctrica, el problema era que a veces los focos estallaban, las primeras dos televisiones habían explotado. Nadie nunca hubiera sospechado que sería Harry quien encontrara una forma de proteger la tecnología muggle, se la paso metido en la biblioteca de los Black y la biblioteca pública muggle cuando no estaba en Hogwarts, buscando todo lo que pudo, al final, la magia era una forma de control de las partículas que conformaban un cuerpo, por lo que se necesitaba un campo que los protegiera de las ondas de magia, así que básicamente los hizo repelentes de magia, con un escudo hecho de runas que Harry podía poner o quitar a su antojo. Hermione estaba impresionada, se la había pasado cuestionando todo a Harry incluso le pidió una lista de los libros que consulto. A veces Harry pensaba que su amiga simplemente no podía aceptar que él podía hacer, de hecho, magia y usar su cerebro.

Tiempo después, junto con Luna, logro hacer un par de encantamientos más para proteger los aparatos y que no explotaran cuando uno le lanzaba un conjuro para que funcionaran sin electricidad. Luna fue la primera propietaria sangre pura de una televisión. Ella y su padre estaban encantados.

Kreatcher estaba renuente a usar cualquier cosa muggle, excepto el refrigerador, le gustaba el refrigerador, de hecho Harry lo habían encontrado un par de veces dentro. Al principio se había asustado, pero el elfo le había asegurado que simplemente le gustaba el frio que había dentro de la gran caja fría, nunca lo llamaba por su nombre, siempre era la caja fría, nombre que adopto de Ron, que tendía a olvidar cómo se llamaba.

- Entonces, comprare los boletos

- Odio los aviones

- Nunca has estado en uno, Ron

- Pero Hermione, viste lo que paso en la película, ¡Podría caerse!

- Ron, es una película, no es real.

- ¿O sea que los aviones no se caen?

Harry se rio, dejaría que Hermione se las arreglará con eso, aun cuando la chica le mando una mirada de auxilio.

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Australia había sido un lugar interesante de conocer, sobre todo porque los padres de Hermione habían llegado a Sidney. Seguían ejerciendo como dentistas, pero también iban constantemente a la playa. Hermione no sabía cómo confrontarlos, repetía en voz baja el hechizo que cancelaria la modificación de sus memorias.

Finalmente Ron propuso que los esperaran en su casa y los emboscaran. No había sido la mejor idea, pero fue lo que hicieron. Cuando llegaron Harry los petrifico, Ron tapo todas las ventanas y Hermione les devolvió sus recuerdos luego los durmió.

Cuando sus padres despertaron estaban confundidos, luego vieron a Hermione y se desato el caos, ella les había pedido que no intervinieran y no lo hicieron, escucharon durante un par de horas los gritos y reclamos de los padres de su amiga, más de una vez Harry detuvo a Ron que se disponía a entrar.

- La están lastimando.

- La están regañando, son sus padres.

- Ellos deberían de entender.

- Lo harán, Molly nos entendió, pero no olvides que estaba totalmente en contra de que nos fuéramos, que hiciéramos lo que hicimos, ¿Lo recuerdas? Nos gritó por horas, lloro y nos volvió a gritar, ellos se están desahogando.

- Tú no entiendes Harry, ella estará devastada.

- Puede que no, pero sé que ella quiere enfrentarlos.

Ron pareció arrepentido por un momento, pero no dijo nada, los gritos cesaron y luego Hermione salió de su casa, llorosa, las mejillas rojas y moqueando.

- ¿Qué paso? – su novio se acercó de inmediato a ella y ella volvió a llorar, se aferró a él tanto como pudo y, sin dejar de abrazarlo, extendió una mano buscando tientas a Harry, que la tomo y apretó en señal de apoyo.

- Todo está mal, enserio están enojados, están más molestos porque dijeron que les quite la oportunidad de apoyarme, de entenderme, de sufrir mi perdida si me llegaba a pasar algo malo. Dijeron que mamá se había sentido angustiada por meses sin saber porque y papá seguía buscando a alguien sin saber a quién. Están enojados.

- Todavía podemos obliviarlos –menciono Harry medio en broma – Kingsley me enseñó cómo. – escucho la risa ahogada de su amiga ante eso.

- Está bien, me lo merezco.

- Lo hiciste por protegerlos, Hermione, no tienes por qué sentirte mal por eso. – Hermione miro con adoración a Ron y este le devolvió una sonrisa.

- ¿Entonces?

- Bueno, ellos están más tranquilos ahora, pese a que me gritaron mucho todavía me abrazaban cada que podían, quieren saber lo que paso, así que me voy a quedar aquí.

- ¿Así que estaremos en Australia indefinidamente? – Hermione miro a Harry y dibujo una sonrisa cansada en su rostro, sabiendo que sus mejores amigos no la abandonarían nunca.

- Eso parece.

Ninguno contesto, pero no hacía falta, una hora después la mamá de Hermione apareció en el pórtico para avisarles que la cena estaba lista.

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Mientras Ron y Hermione establecían nuevos lazos con los padres de su amiga, Harry había decidido ir a pasear por el lugar, sobre todo porque no quería ver la cara de confusión de la madre de Hermione, Rosalind, ya que cuando se presentaron formalmente, su madre había pensado que Harry era el novio

- ¡Que muchacho tan encantador! – dijo la mujer estrechando a Harry en un abrazo – Estoy feliz de que Hermione haya encontrado a alguien tan amable.

- Mamá, en realidad Ron es mi novio.

- Oh

Su padre se había reído y jalo a Ron en un abrazo, Ron pareció algo incómodo con Rosalind y ella pareció confundida por un buen rato. Así que Harry, para dejar que Ron conviviera con sus suegros, salió de la casa tan pronto como pudo.

Estar en el mundo muggle era algo extraordinario para Harry, no tenía el mismo encanto que el mundo mágico pero sí que tenía sus cosas interesantes por ofrecer. Cuando era niño, veía apenas el televisor pero podía escucharlo cuando Dudley lo miraba a todo volumen, porque bueno, Harry tenía tareas; cuando ingreso al mundo mágico, solo estaba por unos meses y siempre estaba ocupado con las tareas en casa, estar encerrado y cuando salía, realmente no podía ir muy lejos de Surrey... Así que sí, se perdió avances muggles que, cuando los conoció, quedo fascinado con ello. Películas, música, dispositivos electrónicos, avances sociales. Todo fue increíble. Hermione hizo alusión a varias cosas que los muggles tenían para reformar las leyes en el mundo mágico. Porque por algo se empieza.

No se había puesto a pensar realmente como era en el mundo mágico, luego de una larga introspección, sintió que ignoraba muchas cosas de la que supuestamente era su naturaleza. ¿Cómo se casaban? ¿Qué pasaba con los huérfanos? ¿Se divorciaban siquiera?

Estaba tan perdido en su pensamiento que, al momento de chocar con alguien, tardo un par de segundos en entender qué pasaba. Frente a él estaba un joven bastante simpático, con cabello castaño claro y ojos almendrados oscuros. Joven que le sonrió de par en par.

- ¡Hola!

- Umm hola, perdón, no estaba mirando.

- Oh si lo note, estaba esperando a ver si chocabas conmigo o te darías cuenta a tiempo

- ¿Lo hiciste a propósito?

- Por supuesto que sí

La sonrisa descaradamente coqueta lo inquieto un poco pero también lo hizo sentirse avergonzado de una buena manera. Por alguna razón tuvo un pequeño flashazo de Cedric Diggory.

- Bueno…

- Entonces, ¿Quieres tomar algo?

Harry realmente no entendió por qué ese chico lo estaba abordando precisamente a él, pero no se iba a quejar, estaba decidido a experimentar, ya había muerto una vez. Seguro que la siguiente no tendría arrepentimientos por algo así.

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- Así que te llamas Rolf…

- Así es.

- Rolf Scammader.

- Si.

- Como el del libro.

- Conoces a mi abuelo.

- Eres mago.

Rolf solo se rio gratamente y luego bebió de su cerveza. A Harry le costó un poco acostumbrarse al sabor de la cerveza muggle, amarga, pero acepto que no le parecía del todo mala.

- Esto es extraño. – murmuro el moreno, Rolf volvió a sonreír

- Juro que no sabía que también eres mago, aunque si supe que eres turista por tus reacciones. ¿De dónde eres?

- De Inglaterra – Rolf arqueo sus cejas sorprendido

- ¿No tuvieron un golpe de estado hace poco?

- Casi un año, sí.

- ¿Cómo te llamas? – Harry lo miro sorprendido, había olvidado decirle su nombre, aunque ahora lo dudaba un poco.

- Harry.

- Harry… ¿Cómo Harry Potter? – vio el asentimiento de Harry y silbo impresionado – ¿Así que estoy en una cita con el niño que venció?

- ¿Una cita? ¿En qué momento? ¿En serio me llaman así?

- Menudencias y sí, aunque de niño no te veo nada – y ahí estaba de nuevo, esa sonrisa sabidilla y coqueta, Harry no pudo evitar reírse un poco.

- Así que Rolf Scammander, ¿Qué más se puede hacer aquí?

- Oh mi querido Harry, no tienes idea.

Y realmente no la tenía, por casi un mes Rolf lo paseo tanto por el mundo mágico de Australia como por el muggle, cambiaron entre bares, playas y montañas. Rolf, al igual que su abuelo, estudiaba creaturas mágicas, pero también no mágicas, así que también era un zoólogo. "Mi tío abuelo me dijo que podía estudiar zoología, ¿sabes? Increíble que es Jacob." Y había llegado a Australia para estudiar a una colmena de Billywig y nuevas formas de uso de sus aguijones. Así que habían oscilado de la parte más salvaje de Australia la más moderna.

- Así que…Potter – Harry sonrió con petulancia, Rolf podía decir su nombre de una manera que parecía tener siempre algo de burla.

- ¿Qué?

- Bueno, te he llevado de aquí para allá todo este tiempo y me he estado conteniendo para no besarte los últimos días. Así que lo haré ahora, si no te importa, a menos que te importe, porque entonces no lo haré.

Harry se había detenido en seco, estaban ahí, en medio de la calle, en medio de varios locales de comida que tenían sombrillas para las mesas en el exterior, en medio de mucha gente. Pero Harry quería, realmente quería.

- Seguro – respondió con la boca seca y entonces, cualquier sonido posterior, fue ahogado por la boca de Rolf, que lo beso, primero lento, luego más y más, hasta que, honestamente, ambos se quedaron sin aire. Harry se sentía alucinado. Rolf le sonrió y tomo su mano para continuar con su paseo. Bien, Harry había descubierto que le gustaban mucho los besos, los besos de un hombre… y demasiado. Y lo reafirmo esa misma noche. Cuando regreso a casa de los Granger hasta la mañana siguiente ,Hermione tenía una sonrisa burlona y Ron parecía confundido.

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- Me has abandonado – fue el reclamo de Ron una mañana, tenía el ceño fruncido y los brazos cruzados, debía estar hablando enserio porque ignoraba por completo su comida.

- Les estoy dando espacio. –murmuro Harry no querido darle mucha importancia.

- Espacio un cuerno, me has dejado aquí, con Hermione ¡Con sus padres! Creo que me odian, si estuvieras aquí lo sabrías y podrías distraerlos.

El moreno no pudo evitarlo y soltó una gran carcajada. Así que Ron estaba sintiéndose intimidado por sus suegros. El pelirrojo le mando una mirada ofendida. .

- Ron, no creo que te odien

- Bueno, no soy exactamente lo que ellos quieren para Hermione.

Harry miro a su amigo, parecía realmente angustiado por eso y las olas de simpatía corrieron por él, Ron había crecido mucho, tanto física como mentalmente, ya no era el joven atolondrado de antes, pero aún se sentía inferior en ocasiones y eso a Harry le partía el alma, porque Ron era muchas cosas, pero no inferior, había mostrado su valía con creces y la gente lo reconocía, era un héroe, pero aun así a Ron parecía olvidársele.

- Ron, eres increíble, realmente increíble y llegará el momento en que lo sepan si no lo saben aún: se darán cuenta de que Hermione es increíblemente afortunada de tener a alguien tan valeroso como tú a su lado, alguien que está dispuesto a todo por sus amigos, por su familia, por su novia.

Ron lo miro con agradecimiento antes de echarse atrás en su silla. Hermione lo empujo de vuelta a su lugar

- Te caerás.

Ron le sonrió y se levantó para darle un beso en la mejilla, cosa que hizo que Hermione se pusiera roja y balbuceara un poco antes de carraspear y sentarse en otra silla.

- Mamá y papá han arreglado todo y volveremos a Reino Unido dentro de poco, así que estaremos empacando para podernos ir pronto. – le envió una mirada de disculpa a Harry puesto que sabía que su amigo había estado saliendo con un joven esos últimos días.

- No hay problema. –el chico le sonrió y ella le devolvió el gesto.

Cerca de la una de la tarde el timbre de la casa de los Granger sonó y Hermione fue a abrir encontrándose con un joven de tez bronceada y una sonrisa amplia.

- Hola, soy Rolf Scammander y busco a Harry Potter

- ¿Scammander? ¿Cómo el autor? –Rolf sonrió ampliamente.

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Resulto que Rolf se quedó a ayudar, insistió en que la vajilla se empacara a la manera muggle "Si la encoges y luego la agrandas queda deforme a menos que seas un experto en transfiguración, lo sé, lo sé", a los padres de Hermione les pareció buena idea y Hermione se la paso haciéndole preguntas de diferente índole a Rolf, preguntas que el muchacho estaba más que feliz de contestar.

- Así que es tu ultimo día aquí – ambos estaban en un playa, la tarde se comenzaba a teñir de rosa y naranja. Harry solo asintió pero no se atrevió a verlo a la cara – .Debo decir que fue genial estar contigo Harry, lo digo enserio.

- Claro. –susurro el moreno a su vez.

- Lo digo enserio, Harry, eres increíble. Y no por todo lo que has hecho, sino, porque, bueno, eres tú.

Esta vez Harry si lo miro, Rolf tenía los ojos nublados y aunque sonreía, las comisuras de su boca estaban caídas.

- Gracias…quiero decir, por todo, gracias.

- De nada Harry.

Ambos quedaron en silencio esperando, viendo como la luz se iba.

- Podremos escribirnos, mandarnos mensajes, debes comprarte un teléfono móvil.

- Lo haré.

- Podríamos también aprovechar tus ultimas horas en Australia, estoy seguro que no te echaran de menos, te tienen para toda la vida.

Harry no supo que responder, pero acepto la mano de Rolf, era la despedida, lo sabía, porque aunque se volvieran a ver, ya no sería igual. Parecía más un hecho que una suposición. Pero estaba bien. A la mañana siguiente Hermione estaba histérica, sus pertenencias aún no habían sido enviadas por paquetería porque había un problema con el servicio, así que Harry llego para encontrarse a la señora Granger y a Hermione hablando por teléfono, Ron y Matthew (el señor Granger) estaban esperando en el pórtico. Harry agito su varita para encoger las cosas y cuando vio a Hermione lista para discutir Harry alzo una mano.

- Estoy seguro que si no podemos agrandarlo bien a la profesora McGonagall no le molestará ayudarnos. Ahora vámonos.

Su amiga quedo callada antes de tomar sus cosas y subir al auto que los llevaría al aeropuerto.

Ron se resistió al principio, eventualmente todos subieron. Cuando aterrizaron Ron casi se hecha al suelo. Hermione llevo a sus padres a su antigua casa por transporte muggle. Ron y Harry se fueron a la madriguera donde Molly ya los estaba esperando.

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Harry despertó porque un búho picoteaba la ventana de su habitación, suspiro irritado, había logrado poner salas que impidieran la entrada de correo de fans o de cosas relacionadas a personas del ministerio, estaba seguro que aún era un caos por todos los juicios que se seguían llevando a cabo, todos querían deslindarse de la culpa y en el proceso otros más salían implicados. Cargos de corrupción y atentados contra la seguridad pública habían llovido por todos lados. Harry aun recordaba con regocijo como había testificado contra Dolores Umbridge, la cara de esa bruja cuando la sentenciaron era uno de sus recuerdos favoritos. Otros, sin embargo, le gustaría olvidarlos, aunque sabía que eso no era posible.

Se había encarcelado a mucha gente, pero con el precedente de Sirius, Harry no permitió que nadie fuera sentenciado sin un juicio, Hermione había implementado entonces todo un plan para evitar ese tipo de atropellos. Kingsley había hecho que casas de seguridad fueran abiertas para resguardar a todos los implicados, Hermione junto con otros magos pertenecientes a los inefables crearon pulseras con runas que impedían el uso de magia, inspirándose en el logro de Harry, los más peligrosos fueron puestos en Azkaban.

Los primeros meses, los tres amigos habían estado yendo al ministerio casi todos los días, para corroborar sus testimonios, para estar presentes en los juicios de grandes mortifagos.

Cuando toco el turno de Lucius, el hombre ni siquiera intento mostrarse imponente, como siempre, al contrario, estaba algo encorvado, maltrecho y temblaba de vez en cuando. Harry, Hermione y Ron habían pasado uno a uno a decir todo lo que sabían de la participación de Lucius en la guerra. Aunque le había dado cierta satisfacción, aun había sentido lastima por el hombre, lo había visto al terminar la guerra, mientras era llevado ante Madam Pomfrey, Lucius estaba sentado junto a su esposa, ambos abrazando a Draco, no hablaban con nadie y todos parecían cautelosos con ellos. Cuando llegaron los aurores, ninguno puso resistencia. Narcisa lo llamo antes de que iniciara el juicio, le había pedido clemencia y, aun ante los gruñidos de Ron, Harry se la dio. Porque se lo debía a Narcisa. Aun lo mandaron a Azkaban, pero no tanto tiempo como podría haber sido y, gracias a las propuestas de Hermione y suyas, existía la posibilidad de regresar a su hogar si tenía buena conducta. "una verdadera reinserción a la sociedad" había dicho Hermione. Harry lo apoyaba, aun si dudaba de muchos de ellos.

Narcisa había sido sentenciada a trabajo comunitario y a no poder dejar Inglaterra, si no estaba en su mansión estaría haciendo su servicio, ella accedió con toda la dignidad que aun poseía, era una bruja talentosa, a palabras de Andrómeda, así que le auguro un buen futuro, además, Andrómeda se había acercado a su hermana, lentamente, porque la desconfianza aún seguía ahí, pero se mantenía latente su unión familiar.

El problema fue Draco, Harry lo recordaba asustado, lloroso, pero aun dispuesto a hacer algo por proteger a su familia, Ron había despotricado que Draco era un cobarde, que era un desgraciado, pero Harry solo podía pensar que, a su manera, Draco había sido valiente: tratando de salvar a su familia aun con todo en contra, se había reusado a reconocerlos en su mansión y estaba bastante seguro que Draco, en algún momento, desvió una maldición que le habían lanzado en medio de la batalla., aunque eso era solo una suposición. Draco Malfoy, el chico que fue más que una piedra en el zapato a lo largo de los años, un joven al que vio desmoronarse y sufrir por sus decisiones.

Harry soltó todo lo que pudo en favor del rubio, porque consideraba que ya había sufrido lo suficiente, la gente lo veía con rencor y Harry estaba seguro que aquello no era pasajero, Las noches de fuga que pasaron sin Ron, Harry y Hermione platicaron largo y tendido sobre como Voldemort había logrado infiltrarse tan adentro de las mentes de los magos.

Los nacidos muggles no conocen la cultura a la que entran y no todos tenían interés en hacerlo, eso había acarreado animadversión hacia ellos, los sangre pura no habían dejado sus ideales supremacistas y nadie los contradijo de verdad mostrando evidencia, mostrando lo que pasaría con ellos si seguían así. Dándoles verdaderas oportunidades a ambos lados de integrarse. Sin embargo, Hermione dijo con pesar, que no creía que alguna vez pudieran eliminar con certeza aquellas visiones tan cerradas de todo el mundo: "pero podemos iniciar con algo y seguir y seguir hasta lograrlo, que nadie más sufra algo así de nuevo".

Si Slytherin ya tenía una mala fama, ahora sería peor y Harry creía que ese era el primer paso para cambiarlo todo, mostrar reconciliación con uno de sus mayores representantes: Draco Malfoy.

Al final Draco fue sentenciado a arresto domiciliario, porque, gracias al testimonio de sus propios padres, sobre todo de Lucius, quedaron claras las motivaciones del rubio más joven y la coerción a la que había sido sometido. Parte de su sentencia también había sido ayudar en la reconstrucción de Hogwarts, bajo supervisión y culminar sus estudios en el colegio, no podría salir de los terrenos de la escuela y tendría materias obligatorias, una vez terminado tendría que reportarse por cinco años cada mes en el ministerio para corroborar que no estuviera haciendo nada ilícito.

El resto de los juicios pasaron de manera similar, aunque ninguno de los tres pudo dar más testimonios porque no los conocían.

Harry se levantó de su cama solo para encontrar que eran dos aves las que lo esperaban. Les quito a ambas las cartas y les dio una golosina, ambas salieron volando poco después.

La primera carta era del Kingsley, invitándolo a formar parte del cuerpo de aurores. La segunda era de McGonagall, informándole que podría retomar sus estudios para cursar el último curso en Hogwarts.

Escucho pasos subiendo las escaleras y luego Ron entro, jadeante, emocionado y agitando una carta del ministerio con el mismo sello de los aurores que había en su propia carta. Hermione apareció poco después, mas compuesta, pero con la carta de Hogwarts en sus manos.

▬▬ «•❀•»▬▬ Fin del primer capítulo.