Harry estaba sentado en un sofá, no muy lejos del calor de la chimenea, el otoño se volvía cada vez más frío, claro aviso de que el invierno estaba a la vuelta de la esquina. Dejo salir el aire lentamente, observando a su alrededor, sus compañeros estaban pululando de un lado a otro, cada vez era más común encontrarlos a todos conviviendo, al menos la mayoría. Entraría para encontrar a Justin y Ernie hablando con Terry y Michael, o Padma y Parvati hablando con Lavender, Neville jugando gobstones con Susan y Hanna y, a veces, a Herminone hablando con Theo y Daphne. Eso estaba bien, era una convivencia lenta pero segura. También había oído que los ataques contra los slytherins habían disminuido desde que vieron a Ron hablando, o más bien insultándose civilizadamente, con Blaise mientras caminaban hacia transformaciones.

Si, parecía que las cosas iban bien.

Harry, ¿Quieres ir a volar?, Ginny nos retó a un partido, ¿Te unes? – Harry no pudo responder cuando un gruñido se oyó a su costado, Seamus, que se había acercado mientras hablaba, retrocedió un par de pasos.

Bueno, no, no todo estaba bien.

No creo que sea buena idea.

Bien…tal vez otra ocasión – otro gruñido –…o no. Nos vemos,

Draco Malfoy estaba sentado en su regazo, acurrucado y aunque parecía honestamente molesto por la situación, tampoco hacia nada para moverse de ese lugar.

Me estoy cansando.

Te dije que te callaras.

No siento mis piernas.

Por Morgana, Potter, guarda silencio, no me concentro – Harry bufo y Draco le enterró el codo en las costillas mientras fingía acomodarse sin apartar la mirada del libro que sostenía.

Definitivamente nada estaba bien.

▬▬ «•❀•»▬▬

Hermione se acercó al tumulto que se había formado, miro hacia arriba encontrando uno de los ventanales rotos y escucho como varios alumnos pedían por Madam Pomfrey,

"Sería más útil si realmente fueran a buscarla" –Pensó, se abrió paso entre la multitud solo para ver a uno de sus compañeros de casa tirado ahí, gimiendo de dolor.

¿Pero qué ha pasado? – pregunto a nadie en particular, no espero respuesta antes de conjurar un patronus que era solo una bola de luz que salió disparada hacia la enfermería.

No sabemos, solo escuchamos como se rompía el vidrio y luego Potter se asomó para detener su caída.

¿Harry?

Sí.

Madam Pomfrey se estaba cercando ya junto con dos sanadoras en entrenamiento, Hermione alejo a los curiosos para darle espacio a los medimagos, cuando ya lo estaban trasladando, lanzo otro patronus, esta vez para localizar a Ron, sin más comenzó a correr hacia el interior del castillo buscando a Harry.

▬▬ «•❀•»▬▬

Harry abrió los ojos, que no sabía porque había cerrado, al no sentir dolor, uno que esperaba al ser atacado por la creatura en la que había mutado Malfoy, pero el dolor no llego. Lo que encontró fue que estaba tendido en el suelo con Malfoy sobre él, mirándolo de cerca.

¿Draco? – pero el chico no respondió., sus manos se acercaron a su rostro y Harry pensó que lo iba a besar, pero no, paseo sus manos por los brazos de Harry y luego poso su cabeza en el pecho del moreno. Harry juraría que escucho un suspiro de satisfacción salir de Malfoy.

En eso fuertes pasos se oyeron, Harry volteo solo para encontrarse con Hermione que desenvainaba su varita, poco después escucho llegar a Ron, que emulo a su novia sin saber a qué se enfrentaban. Draco levanto la cabeza y gruño, de verdad gruño, a Harry le recordó ese sonido gutural que hacen las bestias, bajo, pero fuerte y claramente amenazante.

Hermione, no, creo que…bueno, estoy bien, no me ha hecho nada.

¿Qué ha pasado, Harry? ¡Un alumno fue tirado por una ventana!

Si bueno, en su defensa – dijo señalando a Draco – ese tipo lo acorralo contra la pared y no parecía querer solo intimidarlo, sabes.

¿Por qué esta sobre ti? – pregunto Ron haciendo el intento de acercarse, pero Malfoy volvió a gruñir.

No tengo idea, se me lanzo, pero no me hizo nada.

Escucharon otro gemido, esta vez del alumno que Harry había atacado, comenzaba a despertarse, el sonido gutural de Malfoy nuevamente se escuchó.

¿Por qué gruñe tanto?

Ron…creo que Malfoy está protegiendo a Harry…

¿Qué?

Hermione guardo su varita y se acercó un poco, Malfoy la miro con desconfianza, pero aun así dejo que se acercara un poco.

Harry, trata de reincorporarte

Harry lo hizo, sin embargo grandes alas salieron de la espalda de Draco y los envolvieron a ambos.

Maldición, ¿Qué rayos le paso a la hurón?

Creo que…creo que necesitaremos a Madam Pomfrey aquí también.

▬▬ «•❀•»▬▬

Cuando Madam Pomfrey por fin arribo al cuarto piso, se encontró con Harry que acariciaba suavemente la espalda de Draco, a Hermione y a Ron sentados en el suelo y un chico de gryffindor callado y quieto en una esquina.

Señor Taylor, ¿Qué está haciendo aquí? ¿Esta lastimado?

¡No! Quiero decir…nada, estoy bien.

Bueno: ¡Pues váyase! Esto no es un espectáculo, ustedes cuatro, ¿Qué paso?

Harry extendió su mano libre para hacer una señal de alto al mismo tiempo que Ron le gritaba que no se acercara.

Ya lo intentamos Madam, pero Malfoy no nos deja acercarnos, nos gruñe y si insistimos envuelve a Harry en sus alas, incluso intento volar por la ventana- dijo Hermione con voz suave, como si no quisiera alterar de nuevo a Draco.

Se relaja cuando lo toco, así que… ummm... ¿le sobe la espalda?

Por Merlín, ¿Alas? – Madam Pomfrey agito su varita murmurando algo y señalándose a sí misma, luego se acercó a Draco, pese al gemido de advertencia que hizo Ron; para sorpresa de los tres Draco no reacciono en absoluto. Solo la miro fijamente. – ¿Señor Malfoy? ¿Me reconoce? – agito una vez más la varita y chispas plateadas salieron de ella – Bueno, señor Potter, tal vez debería cerrar los ojos, de lo contrario el hechizo que lanzare también le va a afectar – Harry cerro sus ojos y luego sintió el peso de Draco caer sobre él, así que dejo salir un resoplido.

¿Qué paso con él?

Bueno, si mi conjetura es cierta, el señor Malfoy ha presentado una herencia de creatura y, válgame la expresión, lo ha tomado bajo su ala.

¿Quiere decir que adopto a Harry? –pregunto Hermione curiosa.

No, más bien, lo eligió. Vamos, tenemos que llevarlos a la enfermería, me temo que no podemos separarlos, señor Potter- dijo señalando las manos de Draco que se aferraban al brazo de Harry – y tenemos que avisarle a la directora. Andando.

Madam Pomfrey levito una camilla lo suficientemente grande para que Harry subiera junto a Draco sin mayores problemas; de inmediato Ron y Hermione se pusieron a su lado sin decir nada, por un lado temían que Draco despertara y por otro no sabían qué decir.

▬▬ «•❀•»▬▬

Draco abrió los ojos solo para volverlos a cerrar, la luz entraba a todo lo que daba por las amplias ventanas de la enfermería. Estaba desconcertado y preguntándose qué demonios había pasado, miro a todos lados y solo entonces noto que estaba en una cama más amplia de lo normal para los estándares de la enfermería, y no sólo eso, sino también que la estaba compartiendo: Harry Potter estaba dormido a su lado. Draco quería gritar y ahogo un gemido de agobio.

En otro momento lo habría hecho, incluso habría empujado a Potter de la cama gritando y demandando explicaciones, pero ahora no, porque todo el derecho que parecía poseer se había desvanecido como oro de leprechaun. La altivez y el orgullo ahora no eran más que recuerdos amargos de lo que fue, se había sentido estúpido durante tanto tiempo, estúpido por ser tan ciego ante lo evidente, aunque pareciera imposible, cegado por las palabras de quienes le rodeaban sin ponerse a pensar por sí mismo porqué ¿Qué importaba su opinión cuando lo único que interesaba era lo que su padre decía? Había deseado volver atrás y gritarse por ser tan iluso, por pensar que nadie de su círculo estaba equivocado, por perpetuar el agobio y desprecio. Aun le desagradaban los muggles, si era sincero consigo mismo, pero ya no podía decir nada contra los nacidos muggle porque al final ellos habían ganado. Harry Potter, salvador de todos, justiciero de los desprotegidos, el idiota más grande que conoce, había triunfado y eso era todo lo que importaba ahora.

Qué interesaba si se arrepentía, qué afectaba si estaba lleno de remordimiento, lo único que importaba es que él estaba equivocado, en el bando perdedor y lo peor de todo es que Draco estaba seguro que, aunque Voldemort hubiera vencido a Potter, solo él hubiera ganado y todos los demás serían sometidos ante el deseo sádico de un megalómano que nunca distinguió entre sangre pura y sangre sucia realmente.

Todo había sido horrible, y aunque agradecía que Voldemort muriera, ya que no pensó en nada más allá que salir vivo después de que Potter lo sacara de la Sala de Menesteres, no se esperó todo lo que vino después. No había sido tan ingenuo como para creer que no tendría castigo, pero no imagino lo que vendría a continuación:

Los aurores llegaron y apresaron a los mortifagos que aún estaban vivos y se quedaron en Hogwarts, entre ellos a los Malfoy. Ni su padre ni su madre, mucho menos él, pusieron resistencia, desfilaron entre tantos heridos y muertos, tantas caras que conocía y que no volvería a ver.

Los llevaron a Azkaban, que no lucia tan lúgubre como había pensado, pero los guardias pronto le aclararon que no duraría mucho tiempo, porque solo era cuestión de tiempo para que el Ministerio volviera a controlar a los dementores y entonces el verdadero tormento iniciaría.

Pasaron varias semanas antes de que esas palabras se hicieran realidad, encerrado en una celda con su madre y padre, escuchando los gritos de frustración, dolor y enojo, los tres se mantenían callados, abrazados y juntos. Los dementores, atraídos no solo por el ministerio, sino por toda la desolación que se acumulaba en la cárcel, poco a poco ellos se acercaron a las celdas, absorbiendo desde la distancia toda emoción positiva que aun resguardaban unos. Draco comenzó a tener pesadillas, despertaba por los gritos de los demás reclusos, por los gritos de sus propios padres. Narcisa se había mantenido firme hasta el último momento, pero cuando dormía, la escuchaba gemir de angustia y desesperación, la veía cansada, su hermoso rostro percudido por las ojeras, el agotamiento y el dolor. Narcisa lo seguía protegiendo ante todo.

Lucius se veía peor que ellos, de por si acabado por las torturas del señor tenebroso, aún más con el asedio de los dementores, tembloroso, dolido, desesperado, apenas dormía para despertar gritando; los aurores se divertían con su padre más que con él o su madre, lo sacaban de la celda y lo devolvían hecho una manojo de nervios y gimoteos. Cada día era más desesperante que el anterior y llego un momento en el que rezo por la muerte de los tres en vez de sufrir esa tortura.

Sin embargo llego una ligera brisa de esperanza cuando los dementores fueron confinados a una sola zona de la cárcel, aun podía sentir sus efectos, pero amainados drásticamente, observo como mortifagos más asiduos eran trasladados a esa parte y los que se quedaron, mejoraron, aunque sea un poco. Luego llegaron las noticias del inicio de los juicios, poco a poco, desde los que tenían menos pruebas en su contra hasta los que participaron activamente en la guerra, en las torturas, en todos los atentados que se cometieron contra la sociedad mágica y muggle. Draco no lo podía creer cuando lo escoltaron fuera de su celda junto con sus padres para ser llevado ante el ministerio.

Tomaron un traslador que los llevo al juzgado, eran escoltados por dos aurorres, Draco supuso que no necesitaban más cuando prácticamente eran inútiles, aun si tuvieran una varita, tenían unas esposas con runas que Draco reconoció pero que nunca imagino que serían usadas así, para anular la magia, la sentía dentro, aun presente, pero contenida sin ninguna forma de escapar. Draco no sabía qué hacer, nunca había sentido eso y le disgustaba, le aterrorizaba. En Azkaban los dementores mermaban tu voluntad, pero si vivían tanto pese a estar ahí era porque la magia seguía protegiéndolos hasta que se rendían, esta cancelación era infinitamente peor para él.

Uno a uno, vio como otros acusados eran pasados a la sala donde se enfrentarían a un jurado y al nuevo ministro. Fue curioso ver como pasaba antes que ellos, Dolores Umbridge, aun con su cara de disgusto, la locura plasmada en sus ojos, el odio profesado y expresado sin ningún miramiento. Para Draco era obvio que ella sería enviada a la cárcel, por lo que hizo en la escuela, por lo que hizo en el ministerio, por todo y siendo sincero, esperaba que estuviera en la sección de dementores.

Luego llego su turno. Él fue el último en pasar, se leyeron sus cargos, se tomó en cuenta las declaraciones de sus padres, pero aun con eso, Draco había participado en la primera invasión de los mortifagos en Hogwarts, cuando mataron a Dumbledore, responsable de la muerte del viejo director, de un hombre que le había ofrecido una alternativa que no estuvo dispuesto a tomar. Para su total sorpresa Ronald Weasley, Hermione Granger y Harry Potter testificaron y no exactamente en su contra. Hermione conto su versión de la historia, Ron básicamente la corroboro y dijo un par de cosas más, pero Harry, él dijo cosas que ni el mismo Draco sabía.

Dumbledore estaba muriendo.

Le pido a Snape que él lo matara para no marcar a Draco.

Dumbledore dejo que Draco continuara con su trampa porque sabía lo que Voldemort le haría.

Harry estuvo todo el tiempo en la torre.

Su madre había salvado a Harry al mentirle a Voldemort

Cuando dictaron su sentencia no se lo podía creer, no era libre, pero Draco sabía que jamás volvería a serlo, no realmente, pero no iría a Azkaban, ni su madre. Ellos dos podían regresar a casa.

Miro con desconsuelo la leve sonrisa que Lucius le dio antes de ser llevado de nuevo a la prisión, otro par de aurores les cambiaron las esposas, esta vez no anulaba la magia, pero la debilitaban e impedían que pudieran trasladarse solos, los escoltaron a la entrada de Malfoy Manor y nada más entrar su madre, sin importar que acabara agotada, lanzo hechizo tras hechizo para deformar las estancias que habían sido marcadas por todos los seguidores del señor oscuro. Fue su catarsis, al final, ella acabo arrodillada, llorando en medio de una sala destruida frente a un cuadro familiar que aún no se movía, porque las personas pintadas en él aun no morían.

Draco no pudo evitar pensar que los del ministerio abusaron de su poder y posición al imponerles no solo ayudar a la reconstrucción de Hogwarts, o lo que faltaba por hacer y la ayuda al hospital, sino también por la cuantiosa donación que debieron hacer, solamente no pudieron quitarles su fortuna al completo porque eran vinculadas mágicamente, nadie más que un miembro de la familia principal podía hacer algo con su oro si era despojado por fuerza, eso no impidió la multa exorbitante que dieron. Pero cuando vio que en realidad si estaban usando el dinero para la reconstrucción de Hogsmeade, del Callejón Diagon, del Hospital y de la escuela, no pudo decir más, sobre todo porque mucho de ese dinero fue destinado a personas que perdieron a alguien en la guerra.

Draco estaba harto de la culpa, pero ella se aferraba a él, lo carcomía y en algún momento lo consumiría. Cada noche lanzaba un hechizo silenciador para no despertar a su madre con sus gritos, por las pesadillas que volvían a él cada noche, espejismos de él cayendo al fuego, de ser alcanzado por alguna maldición, de la tortura de Voldemort, la muerte de su padres, la muerte de los estudiantes de Hogwarts, la tristeza de su amigos, el miedo en sus rostros y a veces, la calidez del cuerpo de Harry mientras lo sacaba de la Sala, y esas veces, se aferraba a ese sentimiento.

Parte de su condena era ir a terminar sus estudios en Hogwarts y tomar clases obligatorias, estudios muggles estaba en la lista. Cuando reviso el nuevo plan de estudio se dio cuenta de que muchas cosas habían cambiado. Estudios muggles se impartiría desde el primer año a todos los que crecieron en el mundo mágico, lo curioso fue ver que también había una clase de historia de las costumbres mágicas, se suponía que era para darles un espacio a todos por igual donde compartieran sus conocimientos. Aquello fue extrañamente agradable.

También para los últimos cursos estaba disponible la materia de sanación, materia que él estuvo obligado a tomar, hechizos y encantamientos que ayudarían a curar enfermedades y accidentes mágicos, pero también no mágicos, porque al final todos eran humanos y las enfermedades estaban ahí, listas para atacar.

Draco también tuvo que tomar cuidado de creaturas mágicas, no sabía por qué, pero la primera vez que vio a Hagrid su corazón se encogió, su mente lo regreso al momento en que el medio gigante regresaba del bosque siendo acarreado por los mortifagos y con el cuerpo de Harry en sus brazos. El alto hombre no parecía muy contento tampoco, así que ambos se limitaron a alejarse tanto como podía uno del otro. Draco y sus amigos creían firmemente que muchos de sus castigos, que parecían leves y sin sentido, eran más bien para remover sus conciencias, atormentarlos hasta el final. Pansy odiaba sanación, porque le recordaba lo que vio una vez que logro volver al castillo al final de la guerra, Goyle sudaba frio cada vez que veía la tonalidad roja e irritada en la piel, porque le recordaba a las quemaduras que tuvo al salir de la Sala de Menesteres.

Se había mantenido al margen, tratando de confundirse en el fondo, y en su mayoría lo lograba, pero muchas veces no y cuando menos lo esperaba, hechizos punzantes le alcanzaban así como aturdidores le eran lanzados. Draco no podía responder, porque entonces el único culpable sería él. Toda su orgullosa casa se había inclinado y bajado la cabeza, no eran lo que fueron, ahora eran parias y eso solo le hacía sentir mal por los nuevos años, pequeños niños que no tuvieron nada que ver pero que eran acosados incluso más que el resto, porque eran débiles e inexpertos. Sabía que en las mazmorras, los más grandes intentaban enseñarles hechizos defensivos para que pudieran defenderse hasta localizar a un mayor. Y todo era culpa de sus antecesores.

Además de eso, algo extraño le sucedía, cada vez que veía a Potter su corazón latía más fuerte, de alguna manera sus sentidos se agudizaban y podía sentir claramente el aroma del Harry, escuchar sus pasos a la distancia, escucharlo a lo lejos y todo eso lo estaba volviendo loco. Lo evitaba como la peste. No permanecía cerca, se encerraba en su habitación o procuraba estar en una de esas nuevas salas de estar a lo largo del castillo para no estar cerca del trio dorado, pero sobre todo de Harry y se las había arreglado muy bien.

Junto a sus amigos se la había pasado evitando problemas, curándose entre ellos, aislándose del resto. Pero su resistencia flaqueaba, sobre todo en las noches, cuando su mente no podía ser ocupada con otras cosas, y cuando sentía que todo eso lo sobrepasaba, caminaba por el castillo con un encanto desilusionador y vagaba por los pasillos, evitando cuidadosamente el pasillo del séptimo piso.

Se había sentido incomodo cuando vio como sus compañeros se acercaba cautelosamente a los griffindors, que, cómo no, habían sido los primeros en ir al rescate. Casi jadeo cuando entro y vio a Pansy y Hermione viendo un mismo libro; y mientras la castaña hablaba sin parar Pansy tomaba notas; al igual que Theo y Daphne. Weasley lucia insoportablemente orgulloso por alguna cosa, peleaba con Blaise y el moreno parecía completamente complacido por la forma de reaccionar de la comadreja. Casi como antes.

Eso había reducido el acoso que recibían los miembros de su casa. No es que nadie lo haya olvidado o superado, pero la mayoría tenía un respeto insano por el trio y la casa de Griffindor en general, así que no harían nada en contra de ellos, no de frente, de todos modos. Porque le rencor permanecía y la cautela de todos también. No es que se quejara de esa protección, porque como había dicho Theo, aprovecharían todo para hacer más llevadera su estancia, para proteger al resto de su casa en los años venideros.

Había notado que Harry lo volvía a mirar seguido, aquello lo frustro demasiado, las sensaciones que despertaba el moreno se intensificaban por su insistente mirada y él realmente estaba haciendo lo posible por evitarlo y mantener un bajo perfil. Pero Harry se lo ponía muy difícil.

Toda precaución se fue al carajo cuando un trio de idiotas lo acorralaron, su magia se extendió, protegiéndole para que no lo dañaran más, sentía la punzada del corte hecho en su brazo, pero aún mantenía las esposas que limitaban su magia cuando esta se manifestaba en grandes cantidades, las sintió quemar, pero eso realmente no le importo, prefería terminar en la enfermería por agotamiento que por los hechizos que esos idiotas le podrían lanzar. Sintió algo cambiar en el ambiente, en su magia misma, ya no estaba amenazante ante sus agresores, sino, seductora, y corroboro cuando los ojos de esos tres se nublaron, Draco tembló, porque había visto esa mirada antes, cuando los martifagos, enfermos, torturaban a los mestizos o muggles de otras formas más que con su varita. Sintió el pánico recorrerle y cuando uno de ellos se abalanzó contra él la desesperación se hizo presente en su cerebro. Entonces, cuando los otros dos trataron de someterlo, apareció Potter, gallardo e idiota como siempre, lazando a uno lejos, pero cuando Harry no estaba mirando, otro de los idiotas había levantado su varita, Draco no supo exactamente que paso, las esposas se rompieron, todo su juicio se perdió, algo broto desde sus entrañas y no supo más. Lo siguiente de lo que era consiente era de ese preciso momento, estando acostado con Harry Potter en la enfermería.

▬▬ «•❀•»▬▬

Harry se despertó porque su compañero de cama no paraba de moverse, cuando abrió los ojos solo pudo observar, con cierta fascinación, como el chico rubio se removía, cubriendo su cara con sus manos, como si estuviera avergonzado, se preguntó vagamente si era por cómo había actuado anoche.

Deja de moverte, me mareas. – susurro Harry para luego carraspear al sentirse ronco.

Cállate.

No eres muy amable por la mañana, ¿No es así? Pero creo que no eres amable a ninguna hora.

¿Por qué estamos aquí?

¿No recuerdas? – Draco negó levemente, evitaba su mirada, pero le dio un vistazo rápido antes de desviar sus ojos grises, por alguna razón, Harry le creyó – Creo que sería mejor si Madam Pomfrey te lo dice, no creo que me creas.

Draco lo miro con horror, pues no entendía que sería lo que había pasado como para que Potter le dijera eso, justo en ese momento apareció la medimaga seguida por McGonagall y Hermione.

Buenos días caballeros. – saludo la nueva directora – Me parece que tenemos que hablar.

No ataque a Potter, ni siquiera me he acercado a él. – respondió Draco de inmediato, no necesitaba eso, malentendidos que lo pusieran en una situación peor de la que estaba.

Lo sé señor Malfoy. Aun así me temo que ataco a un estudiante, aunque ese es otro tema, en este momento estamos preocupados por lo que le sucede a usted.

¿A mí? – McGonagall asintió y le dio una mirada rápida a Pomfrey, quien se acercó con su varita extendida y comenzó a decir encantamiento en voz baja – Notamos ciertas…características que antes no estaban en usted…

No he hecho nada malo – Draco arrugo el ceño, Hermione apretó los labios como si quisiera hablar pero Draco no la dejo – .Lo único que he llegado a hacer son encantamientos de escudo para que no me ataquen.

Entiendo, señor Malfoy – McGonagall parecía molesta, aunque no sabría decir si con él o con su agresores – .Pero no es eso…. ¿Recuerda algo de lo que paso ayer?

Sólo como unos tipos me acorralaron e intentaron abusar de mi ¿Qué? Puedo soportar muchas cosas, pero tengo un límite, aunque crean que no tengo nada, de hecho por eso mismo lo intentaron. Pero como no tengo nada que perder, me voy a quejar con quien sea para que sepan lo que pasa en la escuela.

Si lo cree conveniente no lo voy a detener, pero insisto en que es un asunto que abordaremos en otro momento – Draco lucio realmente sorprendido – .Señor Malfoy, sé que usted se defendió, Harry nos contó lo que paso, pero lo que apremia en este momento es lo que desato ese suceso.

No entiendo.

Te aparecieron alas- dijo a su vez Harry, quien parecía impaciente- .Lanzaste al que se te aventó al cuello por la ventana, y luego se abalanzaste sobre mí.

¡Eso no es verdad!

Lo es, Malfoy, cuando Ron y yo tratamos de acercarnos, envolviste a Harry con tus alas y nos gruñiste.

Draco no dijo nada, en su lugar miro a Madam Pomfrey buscando la verdad, él y la medimaga se habían visto muchas veces más que en años anteriores. La mujer le corroboro la historia con un solo asentimiento.

Lo diagnostique en cuanto la señorita Granger me informo, tuve que ocultar mi olor para que me permitiera acercarme, poder calmarlo y traerlo aquí, aunque no estoy segura de cuál es la creatura que se presentó en su sangre, definitivamente tuvo una manifestación muy fuerte.

¿Pero por qué?

Nadie dijo nada, Draco los recorrió uno a uno buscando respuestas, pero se desconcertó ante la expresión de Granger que tenía sus ojos fijos en el regazo de Harry, por instinto fijo su vista al mismo lugar solo para encontrarse a sí mismo tomando la mano de Harry, aferrándose, aunque no parecía doloroso, de todos modos lo estaba sujetando, se soltó de inmediato pero como si una fuerza lo obligara, volvió a apresar la mano del moreno, dejando una cara horrorizada en Draco.

¡¿Qué…por qué…eh, eh, pero que mierda?!

Señor Malfoy, le aseguro que por muy sorprendente que sea la situación no es razón para hablar de esa manera. – dijo McGonogall apretando los labios

¿¡Pero que no está viendo?! ¡No puedo soltarlo! – grito Draco alzando sus manos unidas para mostrarle lo evidente; Harry parecía harto y se jalo para soltarlo, solo para que Draco volviera a intentar tomarlo - ¿Qué demonios estás haciendo?

Cálmate de una vez Malfoy, no creas que para mí es lindo todo eso.

Draco frunció el ceño y parecía dispuesto a arremeter pero la voz de la directora y de Pomfrey lo detuvo.

Hemos llamado a su madre, señor Malfoy, para pedirle cualquier información que pueda ayudarnos a esclarecer qué genes están mezclados con su sangre, eso nos dará un forma de acción más rápida y segura, sin embargo – Draco y Harry gimieron ante el tono usado –, si bueno, sin embargo, ustedes deben permanecer juntos, ya que cada vez que trasladábamos al señor Potter a otra cama, usted, señor Malfoy gruñía aun entre sueños y ciertas características, como garras y alas, aprecian.

¿Debo permanecer con él todo el tiempo? – pregunto Draco horrorizado y Harry le mando una mirada indignada.

Eso debería decirlo yo.

Oh claro, ¿Cómo el gran Harry Potter puede sobajarse ante los mundanos seres como yo?

Oh vamos, creí que ya no eras tan dramático.

Repite eso, Potter.

Directora, ¿Cómo van a permanecer juntos si se comportan así?

No lo sé, señorita Granger, pero démosle un par de días para que se acostumbren antes de que se reincorporen a sus vidas cotidianas.

▬▬ «•❀•»▬▬

Harry no podía decir cómo se sentía en realidad, ver a Draco casi en todo momento distaba mucho de lo que había pasado hace tan solo unos días donde el chico rubio prácticamente desaparecía y la única forma de saber dónde estaba era a través del mapa. Pero ahora estaban en una nueva habitación, que antes había sido un armario en la nueva sala común, y fue ampliado mágicamente para contener dos camas, dos escritorios medianos, armarios para sus cosas y un baño. La habitación era grande, aun así sus camas estaban bastante cerca: ya habían pasado tres días y en cada uno de ellos se despertó con Malfoy acurrucado lo más cerca que podía a la cama de Harry, extendiendo la mano para sujetar la suya. No había tenido el corazón para apartarse. Era curioso ver cómo Draco dormía, completamente diferente a como se veía durante el día: cabizbajo, con el ceño fruncido, alerta y tenso ante todos. En las mañanas podía ver a un Draco relajado y aunque no quería admitirlo, había estado durmiendo bien esos días. Desde antes de regresar a Hogwarts tenía que poner hechizos silenciadores y de privacidad para evitar que alguien escuchara sus pesadillas, que lo despertaban sudoroso y agónico, manteniéndolo en vela. Pero había descubierto que la cercanía de Draco lo calmaba y solo se dio cuenta porque la primera noche había olvidado poner los hechizos por estar discutiendo con Draco hasta la madrugada, ninguno quería ceder, ambos estaban molestos y el rubio parecía empeñado en hacerlo rabiar cada dos por tres.

Por mucho que lo desconcertara ese sentimiento de tranquilidad, lo agradecía. Cada mañana se deshacía del agarre de Malfoy para poder ir a tomar una ducha; durante su tiempo encerrados habían tratado de experimentar cuánto podían separarse, uno manteniéndose en la habitación y otro yendo a la sala común, luego un poco más lejos, al pasillo y ahí llego su límite, en cuanto Harry estuvo en el pasillo por más de cinco minutos de inmediato se vio rodeado de un par grande de alas blancas y de Draco subiéndose a él, envolviéndolo con brazos y piernas y a ambos frustrados y avergonzados de la situación, porque cuando eso pasaba, Harry se tardaba un buen rato en calmar a la dichosa creatura de Draco para que este retrajera sus alas y garras, que dicho sea de paso, ya lo habían aruñado unas cuantas veces. Y como si no fuera suficiente, casi todos los de su año los habían visto ya.

Terry Boot y Anthony Goldstein se rieron a carcajadas, junto con Ron, de las alas de Malfoy. Parvati y Lavender habían discutido sobre lo bonitas que eran sus plumas. Pansy había apretado los labios y los evitaba a toda costa mientras que Blaise al igual que Theo hacían pequeñas bromas a Harry sobre la situación.

Cuando regresaba de ducharse Draco ya estaba levantado tomando té. Ante el hecho de que a Harry lo abordaban para lo que sea, demostró que los instintos de Draco no diferenciaban a nadie cuando se acercaban demasiado, Ron y Hermione, en esos días, habían constatado dicha reacción más veces de las que a Draco le gustaría aceptar, sólo fue hasta que ambos regresaron de algún lugar del castillo que Draco dejo que se acercaran sin ningún problema.

¿Y ahora? Vas a aceptar que solo te desquicias porque quieres. – dijo Ron con una gran sonrisa burlona

No, solo que en este momento apestas tanto a Granger que en realidad esconde tu desagradable olor.

Harry observo como su amiga se ponía roja y Ron, cuando pareció entender, también, aunque no sabía si era por vergüenza o enojo, para el caso podían ser ambos. Harry se rio de buena gana de ambos. Así que cuando Draco no saltaba a la garganta de alguien era porque estaba en pareja con otra persona.

▬▬ «•❀•»▬▬

¿Cómo te sientes Harry? – Ron había lanzado el hechizo muffliato para irritación del rubio, que estaba al otro lado de la habitación con Daphne y Blaise, pero molestar al rubio era un plus, puesto que Ron estaba genuinamente preocupado – Los chicos me han preguntado por ti, sabes, se han esparcido los rumores, aunque no he escuchado a nadie hablar de ello.

No lo harán en nuestra cara, Ron, pero, en realidad estoy bien – bufo por la cara molesta de su amigo, sabiendo bien que se refería a lo que pasaba por las noches, Ron muchas veces había despertado a Harry en medio de sus pesadillas y él y Hermione habían pasado horas en vela compartiendo las suyas. Era algo entre ellos, no dejarse solos – Sé a lo que te refieres, pero en verdad estoy bien, aun para mi sorpresa.

Y pensar que todo iba tan bien – se quejó Ron echándose hacia atrás – .Solo tú podrías despertar la herencia de creatura de alguien y para rematar la de Draco Malfoy, de todas las personas.

¿Es normal?

¿El qué?

Eso de la herencia de creatura, ya sabes, se la pasaban hablando de ser sangre pura.

Oh si, para muchos es en realidad no mezclarse estrictamente con muggles, ya no es así, pero por lo que me había platicado mi abuela, algunos creían que tener sangre de alguna creatura en su árbol familiar aumentaba el estatus, por lo que sé, los hacen más fuertes o alguna cosa así.

¿Hay en tu familia?

Umm creo que sí, pero no es seguro, es algo que nos había contado un primo cuando éramos niños, que algún antepasado se metió con una esfinge, algo raro si me lo preguntas.

Harry se rio, recordando a la que se topó en el laberinto, aquello sí que era extraño. Paseo su mirada por la habitación, era algo impersonal, ninguno de los dos había hecho algo por cambiarlo, incluso en la habitación que compartía con Ron y con Neville tenía algún adorno que había puesto él. Suspiro pesadamente, definitivamente no podía tener un año normal y tranquilo.

▬▬ «•❀•»▬▬

La directora McGonagall los llamo a su dirección y Draco y Harry caminaron lo más alejados que podían, sin embargo, cada que alguien se acercaba, Draco se cernía sobre Harry como si lo quisiera atacar, al menos eso parecería ante los ojos de los demás.

Malfoy, basta, estás asustando a los niños.

Para lo que me importa.

Es enserio, basta.

Cállate, tú no entiendes, es horrible como huelen algunos, llenos de feromonas, dispuestos a desnudarte en cuanto te ven. Es asqueroso.

Harry no dijo nada, asombrado por la información que le había dado Draco, había creído que solo no quería que se le acercaran, por alguna rara razón, no por esa en específico.

Llegaron a la oficina luego subir por las escaleras mostradas por la estatua. Aunque lucia algo diferente, conservaba su esencia, detrás del escritorio de la directora estaba el retrato de Albus Dumbledore y a su lado Severus Snape. En la oficina estaba McGonagall y Narcisa Malfoy, que cuando vio a su hijo sonrió y le dio un abrazo.

¿Cómo estas, cariño?

No tan bien como me gustaría.

La sonrisa de Narcisa se desvaneció, acaricio el cabello de su hijo y luego saludo a Harry.

Es bueno verlo, señor Potter.

Igualmente, señora Malfoy.

Jóvenes, la señora Malfoy nos ha hecho el favor de traer los libros de ascendencia Malfoy, pero me temo que los concernientes a la familia Black aún están en Gringotts, dado que las propiedades de la familia Black pasaron a usted, señor Potter, por herencia, es necesario que sea usted quien las solicite.

Claro, iré el fin de semana.

Bien, mientras tanto, por lo que hemos podido ver, las sospechas de Madam Pomfrey eran acertadas, de la parte Malfoy, ha despertado su herencia veela.

¡¿Qué?!

No es tan raro como parece, señor Malfoy – dijo la medimago sosteniendo un pergamino – supongo que los genes que porta se fortalecieron cuando se convino con la herencia de creatura de la familia Black haciendo que en usted fuera más fuerte y se manifestara, hasta ahora todo concuerda, aunque es intrigante cómo todo dio lugar a esto considerando que no es la primera vez que la familia Malfoy y Black se unen y dan un heredero.

Soy un pájaro.

Un Veela- respondió cansinamente Pomfrey. Draco volteo a ver su madre que parecía igual de asombrada que él.

Bueno, creo que no habrá necesidad de ver los registros Black, por lo que me había dicho mi madre, también hay rastros de veela en la familia.

Draco parecía estar al borde del colapso y Narcisa lucia culpable, Harry miro a Minerva y a Pomfrey que lucían, hasta cierto punto, empáticas.

Eso ¿Qué significa, para Draco, para mí?

Bueno, creo que no abordaron eso en ninguna materia antes, no es muy común. A las veela les encanta embaucar a los jóvenes humanos, pero en su mayoría solo juegan con ellos, sin embargo se rumorea que cuando encuentran a un humano poderoso, mágicamente, se vincularan con él y podrían tener descendencia. Algo que parece haber pasado con ambas familias, la sangre se fue diluyendo, pero al volverse a juntar, aunque no entiendo porque precisamente ahora, se manifestó de manera más fuerte que en el resto de sus ancestros.

Pomfrey termino con su explicación mirando a ambos jóvenes que lucían igual de confundidos que antes.

¿Quiere decir que…Draco me eligió?

En pocas palabras.

¡Eso es absurdo! No me gusta, ni siquiera lo tolero.

.Bueno, me temo que tendrán que acostumbrarse, señor Malfoy, le hemos pedido ayuda a un par de magos especializados en creaturas mágicas, esperemos que ellos nos ayuden a aclarar esto un poco más. Mientras tanto, usted es un peligro para el resto de la población, he visto como actuaba con otros estudiantes y aun no es capaz de controlarse, así que el señor Potter estará con usted hasta que hayan encontrado una forma de calmarse o de separarse.

Los tres salieron de la oficina mientras McGonagall y Pomfrey se sumergían en otra discusión. Narcisa se veía algo pálida.

Señor Potter, me permitirá hablar con mi hijo a solas.

No puedo alejarme mucho, señora Malfoy, pero puedo ayudar si lo que no quiere es que la oiga – sin esperar respuesta Harry lanzo un muffliato sobre ellos, así que podrían hablar sin que él los entendiera, aun ante su apariencia insegura ambos rubios comenzaron a hablar y Harry se alejó unos pasos para no ser invasivo.

Así que en esos momentos no podría alejarse realmente, los dos estarían atrapados en esa situación hasta que hallaran una forma de alejarse sin que Draco sacara a relucir su parte animal.

▬▬ «•❀•»▬▬

Ponlo en una jaula.

Dijo Ron nada más escuchar lo que habían discutido en la oficina de McGonagall.

Ron, no seas grosero. – demando Hermione sin separar su vista de un libro.

¿Qué? Es una buena solución, solo hay que alimentarlo y encerrarlo, así no dañara nadie, Su Li aun le tiene miedo a Draco, y eso que su herida se curó súper rápido.

Es algo que Malfoy no puede controlar, es su instinto.

Por eso, ponlo en una jaula.

¡No escucho nada de lo que dices, pero claramente entendí que estas insinuando que me pongan en una jaula, maldita comadreja! – Ron de inmediato cancelo el hechizo.

¡Y tú deja de espiar conversaciones ajenas!

Hermione dejo escapar un gemido de frustración ante la nueva pelea, ni las discusiones de Harry y Draco eran tan escandalosas como las de ellos dos. Hermione lo atribuía a que Harry lucía un tanto más conciliador y que Draco aún era cauteloso y distante, sabiendo muy bien que ya no poseía los mismos beneficios que antes.

Draco que pronto se cayó, apretando los labios, porque un grupo de sus compañeros comenzó a entrar a la sala común.

¿Qué paso? ¿Y tú lengua, serpiente?

Cuando esté libre de esto, cuando pueda largarme y no volverte a ver, te prometo que te haré pagar.

Dicho esto trato de meterse a su habitación pero regreso de inmediato para tomar a Harry y arrastrarlo dentro.

¿Qué demonios? ¡Déjalo en paz!

Ya basta Ron.

¿Qué no estás viendo como se lo lleva?

Draco no escucho nada más porque lanzo varios hechizos a la puerta, de manera muy violenta, para que no pudieran entrar y no los escucharan desde fuera.

Podrías habérmelo pedido, no te hubiera dicho que no – Draco enarco una ceja mirándolo incrédulo – .Esta bien, puede que sí, pero habría cedido, eventualmente.

Puede que para ti sea gracioso, ¡Ja! Malfoy se ha imprimado en mí, que divertido, pero para mí no lo es, no te quiero, no me gustas, te hubiera evitado por el resto de mi vida si pudiera, pero no, estoy atascado en esto y tú y tus amigos no hacen más que burlarse de mí.

No nos estábamos burlando y no me parece divertido, es igual o más odioso para mí, no puedo acercarme a nadie sin que comiences a gruñir y a espantarlos a todos.

¡No lo hago por gusto! ¡Lo odio! ¿Has visto más allá de ti, Potter? Cada vez que salimos para ir a clases alguien me hechiza sin que te des cuenta y ha aumentado desde que se supo todo esto. Me ven con más rencor y ya no puedo abrir mi correo sin preocuparme por saber si es de mi madre o lo han copiado para maldecirme. Daphne me ha dicho que todos creen que es alguna artimaña, que me estoy aprovechando de ti, que el niño dorado ha caído por la amortentia. Todos y a cada uno de ellos me han condenado por algo que no es mi elección, ¡Justo como antes!

Draco pareció haberse dado cuenta de lo que había dicho porque de inmediato se encerró en el baño y Harry no parecía muy dispuesto a seguirlo. En realidad no había pensado mucho en lo que le pasaba a Draco. Luego de sus días de reclusión Harry tuvo que acompañar a Malfoy a sus clases, sobre todo porque unas eran obligatorias para el rubio, lo había visto apretar los puños, removerse incomodo, sonreír por lo bajo escondiendo su varita, pero nunca pensó que era por los ataques de otros alumnos. Mientras permanecían juntos casi no hablaban entre ellos, en clases que no eran suyas, Harry incluso dormitaba.

Malfoy no se había comportado tan arrogante como antes, incluso lo había dejado tranquilo, se había sumido en sus propios sentimientos. Pero los veelas eran afectuosos con sus compañeros, recordaba a Fleur cuando esos pensamientos lo asaltaban, no importaba cómo luciera Bill, ni como la trataron el resto de los Weasley, siempre estuvo firme y resuelta al lado del hijo mayor. Suponía que si a Draco le pasaba algo así, debería ser muy duro guardárselo para sí.

Tomo un pedazo de papel y le escribió a Hermione, para que le diera algo de lo que, seguramente, estaría investigado ahora que sabía que Draco era un veela, la curiosidad ahora lo carcomía; doblo el papel en forma de avión y luego lo señalo con su varita para abrir un poco la puerta, quitando los hechizos de Draco y mandando la figura de papel hacia su amiga.

Se recostó sobre su cama, Draco no era una persona difícil, se guardaría todo, tal como lo hacía Harry, tal como le paso en su sexto año, el problema era que Harry siempre tuvo quien lo ayudara así no quisiera, pero los slytherins, sobre todo Parkinson, quien parecía ser la más cercana a Draco, se mantenían distantes… ¿Tenía más amigos? ¿Draco los consideraba amigos? Lo suficiente como para apoyarse en ellos. Seguramente él estaba aguantando todo solo. Y luego recordó como despertaban cada mañana, Draco Malfoy acurrucado, con la mano extendida buscándolo.

No sé ni porque me siento culpable.

Un crack se escuchó y Harry vio a un elfo domestico

El amo señor Harry Potter, Fity ha traído la cena y la amiga, señorita Hermione Granger le ha pedido a Fity que le traiga este libro, ella quiso pagarle a Fity y Fity ha aceptado porque parecía molesta si no lo hacía. – la elfina se jalo las orejas angustiada.

Gracias Fity.

Oh, no tiene que agradecer amo, señor Harry Potter, Fity lo hace con gusto.

El elfo desapareció con otro crack y Harry espero a que Malfoy saliera, cuando pasaron veinte minutos y el rubio seguía sin salir, lanzo un encantamiento de estasis a la comida, él tampoco tenía mucha hambre y se acostó en su cama para leer.

Harry estaba harto para las nueve de la noche, y aporreo la puerta del baño para que Draco saliera.

Vamos, no te la puedes pasar en el baño y necesitas comer.

A ti que te importa.

Mira, o sales o te saco, no voy a dejar que te hundas en la autocompasión, no te gusta esto, no tienes que aceptarlo, nunca tuvimos que hacerlo, si quieres librarte de esto entonces vamos a hacerlo, encontraremos la forma.

Harry se cayó al escuchar movimiento dentro. Sabía que podía romper las protecciones que hubiera hecho Malfoy, pero no quería hacerlo, quería que el rubio confiara y saliera por sí mismo.

Draco salió, luciendo desalineado, seguramente preocupado por todo lo que pasaba, Harry sintió otra ola de simpatía por él.

Lo haremos, si no quieres esto, no tienes porqué aceptarlo sólo por que sí.

Debí esperar esto, el gran Harry Potter listo para salvarnos.

Pese a su sarcasmo Harry no noto verdadera malicia en sus palabras, así que asintió, Draco le dio una ligera sonrisa y sin decir nada, comenzaron a cenar.

▬▬ «•❀•»▬▬ Fin capitulo 3