Capítulo 5: El beso de Pieck
22 de Noviembre. 12 de la noche. Lavabos de la Universidad Militar Shiganshina.
Pieck lavó su cara por segunda vez seguida, sus ojeras estaban más pronunciadas y su cabeza no paraba de preguntarse a sí misma todo tipo de cosas.
-Debí haber devorado a Sasha cuando tuve ocasión? -Se preguntó a sí misma mirando su reflejo y su mirada cansada.
-Me decepciona que no lo hayas hecho. -Regañó Zeke a Pieck desde los pendientes transmisores que colgaba la chica en la oreja.
-De acuerdo, señor. No dejaré ningún testigo. -Dijo Pieck con la mirada agachada-.
-En tus anteriores misiones eras más eficiente, Pieck Finger. -Se escuchó en una esquina del oscuro lavabo. Pieck se giró asustada sujetando la pistola que escondía bajo su abrigo-.
En los pequeños reflejos nocturnos que se colaban por la ventana se descubrió una silueta alta y esbelta, de mirada seria y gesto inexpresivo.
-Yelena... -Pieck se calmó-. Creí que no tendría vigilancia durante la misión...
-Ella hará el papel de tu maestra, y tú, Pieck, serás compañera de clase del titán fundador, Eren Jeager. Me gustaría que recopilases información de él durante los próximos 30 días. El 23 de diciembre, yo, Reiner y Porco asaltaremos Shiganshina para recoger a Eren. Fin de la transmisión. -Los pendientes de Pieck dejaron de emitir ruidos.-
-Debes perdonar al señor Zeke, Pieck. Estamos ante una misión importante, él y yo estamos muy estresados, sabes? Ni siquiera tenemos sexo desde hace meses. -Dijo Yelena de brazos cruzados y cabizbaja-.
-Profesora Yelena. Porco siempre me dijo que ve al profesor Zeke con algunas prostitutas últimamente. -Le dijo Pieck firmemente a Yelena.
-Yo... -Yelena tapó sus ojos con una de sus finas manos- Lo sé, Pieck. Pero llevo con él demasiados años... Sin él no le veo sentido a nada... Por eso he decidido monitorizarte en esta misión, porque necesitaba algo de espacio para aclarar mi mente.
Yelena estaba con un hilo de voz, Pieck no pudo evitar entristecer sus finas cejas al ver unas lágrimas caer por los ojos de Yelena, aún tapados por su mano. Pieck se acercó a Yelena, y la abrazó cubriendo su espalda con sus finas manos. El cuerpo de Yelena estaba algo frío, ya que la nieve del exterior no paraba de bajar la temperatura del lugar, y el torso de Yelena solo estaba cubierto por una fina camisa pálida de botones marrón y un largo abrigo fino marrón. Pieck hundió su cara en los pechos de Yelena, ya que Pieck era demasiado bajita para ella.
-No me molesta tu presencia, Yelena. Siempre intentas ser firme pero a veces es mejor compartir lo que sientes. No te arrepientas por compartir esto conmigo. -Le calmó Pieck a la alta chica, mirando a sus oscuras y dilatadas pupilas.
-Esto no es lo único que quiero compartir contigo. -Le dijo Yelena en voz baja y con una leve y repentina sonrisa-.
Yelena agachó su cabeza y juntó sus labios con los labios entrecerrados y despistados de Pieck, los cansados ojos de Pieck se abrieron un poco y la chica se quedó paralizada, Yelena cerró sus ojos y sujetó con delicadeza las manos de Pieck.
Yelena estaba besando y moviendo sus labios con los de Pieck aumentando cada vez más el ritmo, ya que estaba empezando a sentirse ansiosa por calor. Porque eso era lo que necesitaba el cuerpo de Yelena, sus labios, sus cuerpos, y sus manos. Los labios de Pieck eran en estos momentos para ella una fuente de agua y Yelena como una viajera cansada en un desierto enorme creado por la frialdad de Zeke hacia ella.
Pieck empezó a cerrar los ojos lentamente tras estar aún inmóbil y confusa. En Marley, las chicas que aman a otras chicas hacen el mal y está muy mal visto, y no pocos moratones tuvo Pieck en su cuerpo como castigo por mirar tiempo de más a su compañera Annie Leonhart en el Orfanato de Marley. Esos recuerdos dolorosos fueron como una espina en la cabeza de Pieck y decidió dar un paso atrás y separar sus labios de Yelena.
Yelena miró sorprendida a Pieck, y luego avergonzada, con sus manos sujetando la nada. Pieck miró a la punta de sus botas, triste y confusa.
-Lo siento, Yelena. Yo... Algo así, y de esta forma...
-No pasa nada Pieck. Olvidémoslo. Tenemos una misión. Mañana te esperaré en el aula norte.
