Capítulo 10: Encuentro
17 de la tarde. Patio de Prácticas de la Universidad Militar Shiganshina.
Pieck y Mikasa se encontraban de pie a pocos centímetros de un delgado río que estaba a medio congelar por la baja temperatura y que separaba el Patio de Prácticas con un frondoso bosque lleno de largos árboles. Mikasa estaba sujetando con sus pálidas manos su mochila, y Pieck miraba curiosa a una Mikasa que cada vez reconocía menos. El cielo estaba cubierto de nubes grises, el silencio era cada vez más incómodo y la fresca brisa entre ellas no ayudaba en nada. Pieck se lamentó para sí misma estar ahí.
-Petra me dijo que tenías algo importante que decirme. -Rompió el silencio Mikasa con su fina voz, sin mirar a los ojos de Pieck, la cuál se sorprendió un poco-.
-Verás... Quiero... ser amiga tuya. -Respondió Pieck tímidamente-.
-Y por qué precisamente yo? -Le replicó de manera inexpresiva Mikasa-.
-Porq... bueno... tengo la sensación de que tú y yo nos conocemos de antes... -Pieck se puso cabizbaja algo triste-.
-Petra me dijo que tenías intenciones de hacerme cosas sucias en los lavabos. -Dijo Mikasa aún sin mirar a los ojos de Pieck-.
-Cómo?! -Se sorprendió Pieck con la cara completamente roja y las palmas de sus manos en sus mejillas-.
-¡Mikasa! -Escucharon ambas una voz masculina y Mikasa reaccionó-.
Allí estaba encima de la colina Erene Jaeger, con un largo abrigo negro y un jersey y pantalones grises, se quedó mirando fijamente a Pieck mientras Mikasa se acercó a él y él puso su brazo por encima de los hombros de ella. Pieck pudo ver una expresión inusuál en Mikasa, por primera vez desde que estaba en Paradis, vió tristeza en los ojos de ella.
-El titan fundador... -Dijo en voz baja para sí misma Pieck, mirando fijamente y algo nerviosa a los ojos de Eren-.
-Está aquí. -Dijo Eren a Pieck y a Mikasa.
De los árboles salió un enorme titán barbudo de 5 metros, fue corriendo hacia Pieck con sus manos extendidas, su gran grito sorprendió a las chicas, Pieck hizo un amago de morderse un dedo, pero cuando se dió cuenta, Mikasa apartó de un empujón a Pieck y sacó una de sus espadas y gritó también al titán en señal de guerra.
Cuando Pieck se dió cuenta, el titán estaba prácticamente decapitado y Mikasa estaba recobrando el aliento encima de él, con su espada y parte de su cara manchadas de sangre de titán.
-Un titán aquí dentro. Debemos notificar esto a Levi. -Dijo Eren acercándose a Mikasa-.
Cuando Mikasa bajó de una voltereta del titán, se acercó a Eren y ambos se abrazaron y besaron delante de Pieck, que miró fijamente la escena antes de ponerse en pie. Ellos no tardaron en alejarse, pero Pieck se quedó ahí sola frente al titán, con varios pensamientos a la vez dentro de su cabeza, más por ese beso de Mikasa que por el titán. Al girar sus adormilados ojos, pudo ver a pocos metros de ella a Yelena con un amplio abrigo y una leve sonrisa, que había contemplado detalladamente a Pieck todo este tiempo. Pieck frunció el ceño, se sacudió los copos de nieve que había en sus hombros y se acercó a Yelena.
-Yelena. Cómo así? -Dijo Pieck seriamente-.
-Solo le dí algo de alcohol a un pobre vagabundo que merodeaba por aquí, Pieck. He hecho un acto altruista. Aunque lo mejor ha sido esa danza aérea que ha hecho Mikasa. Ha sido agradable ver algo del poder de los Ackerman. -Siguió sonriendo Yelena a Pieck, con los ojos entrecerrados-.
-No estamos aquí para hacer esos experimentos raros, Yelena... No creo que algo así haya sido bueno para nuestra misión...
-Pieck, no te lo ha notificado Zeke? La guerra con Oriente se va a alargar, parece que tendremos que estar aquí más tiempo de lo planeado...
A Pieck se le abrió un poco los ojos, a una parte de ella le alegraron la noticia, pero otra parte le agobiaba ya que la misión se complicaría más.
-Se avecina tormenta. Será mejor que vuelvas a tu dormitorio, las clases de mañana serán solo teóricas. -Yelena se puso el gorro de su abrigo y se alejó poco a poco del lugar.
-Creo que ha sido la peor cita de mi vida. -Se dijo Pieck a sí misma antes de abrocharse el abrigo y alejarse poco después-.
