Todo comenzó una mañana, que se suponía, debía ser como cualquier otra. Pero este día no, hoy no.

Ronin despertó, su respiración era tranquila, lenta. Los recuerdos llegaron a su mente golpeándolo cono un balde de agua fría, suspiro. No se había levantado, no había terminado el día y ya sentía la fatiga y el agotamiento de un arduo día de trabajo.

Comenzó como cualquier mañana, y salio de su casa para ir a ver a la Reina, justo este día tenia un reunión con ella. Él había jurado mantenerse alejado en especial hoy, al menos evitarla por unos tres días. Pero como Hombre Hoja, lo que diga su Reina es ley.

Despego en su colibrí, el viaje fue relajante, su ruta fue lo más suave posible. Ese día pareciera no haber nadie a la vista, aun no salia el sol por completo, el frío en su cara lo despertó totalmente.

Llego antes de lo que pensó, bajo del colibrí y lo ato, respiro profundo antes de dar el siguiente paso que sería en dirección al dominio de Tara. Dio un paso a la vez, el siguiente más lento que el anterior.

Al entrar se sintió indefenso, como si ella estuviese en todos lados, mirándolo. Esperando el momento para atacar, pero por supuesto ella no era una enemiga, era su Reina, su amiga de la infancia, su ex amante. Su tara, mientras avanzaba pudo ver la silueta de Tara. Estaba Despaldas, mirando una pequeña flor blanca. Estaba tan tranquila, ella acariciaba una liana que cruzaba entre sus dedos. Ronin sintió que ese peso que tuvo al entrar se esfumo al verla.

"(Es tan hermosa)" fue ese el primer pensamiento que se apodero de su mente

Solo ella podía ser esa luz en un camino oscuro y peligroso, el hombre hoja avanzo a una distancia considerable, trato de no hacer ni un ruido. Pudo ver que su Reina estaba pérdida en sus pensamientos mientras admiraba la flor. Ronin no quería ser descortés y anunciar su llegada cuando ella se veía tan concentrada y hasta un punto feliz.

Pero ella había sido entrenada para ser un 'hombre' hoja, ella movió levemente su cabeza, Ronin sonrio. Ella ya sabia que él estaba presente, pero no volvió a mirarlo solo quedo junto a la flor. Ronin se puso de rodillas. Y se quito el casco.

"Mi Señora" anuncio, él cerro los ojos

El instinto del Hombre Hoja le aviso que alguien se aproximaba, cuando abrió los ojos pudo ver los pétalos blancos cayendo hacia abajo. El vestido de Tara siempre se vio tan impecable.

"No es necesario que lo hagas" dijo Tara suavemente

Ronin agacho más la cabeza "Reina Tara, vine pro que usted me lo pidió ¿Que es eso tan importante?" preguntó

"Ponte de pie" ordeno, ella supo que si no le ordenaba hacer el estaría así durante toda la reunión

Ronin se levanto, Tara estaba peligrosamente cerca, demasiado cerca. Quería terminar de cortar la distancia entre ellos. Pero no era correcto, ya no.

"Ronin" su voz suave atravesó su corazón "¿Sabes que día en hoy?" preguntó con un toque de tristeza

"Si. Lo se" contesto por lo bajo, Tara sonrio

"El tiempo paso volando" una mano acuno la mejilla izquierda de Ronin "pero sigues siendo el mismo" se acerco más "Mi Ronin"

"Tara basta" pidió él, puso una mano en el hombro de Tara para frenarla, si se acercaba demasiado nada podría detenerlosdetenerlos

"Ro, por favor" suplico, Tara lo miro a los ojos con amor "Ya han pasado muchos años, es tiempo de que dejemos esta tontería de fingir no sentir nada. Tu me amas tanto como yo" Ronin negó "¿que tiene eso de malo?" preguntó ella

"Que esta mal, Tara" el nombre salio en un gruñido "Eres la Reina. Todos los años es lo mismo ¿hasta cuando? Entiende, no podemos. Esta prohibido" dijo Ronin, puso una mano en la muñeca de Tara apretándola con poca fuerza

"Odio esto, toda una vida juntos se nos fue robada. Pero podemos" animo Tara "Podemos estar juntos, Ro, podemos cambiar las reglas. Soy la Reina, no es justo para mi no poder amar como cualquier otro" protestó, Ronin la miro a los ojos

"No sería correcto" se aparto de ella, Tara no se movió, simplemente se mantuvo quieta "lo lamento" se disculpo, una lágrima salio de Tara "Si ya no me necesita, me retiro" hizo reverencia "Con su permiso, mi señora"

Se dio la vuelta y camino listo para salir, su corazón quería permanecer en ese lugar, con ella. Su cabeza también, se maldijo por no ser fuerte. Antes de dar un paso más, quería verla, una última vez.

Otra maldición permaneció en sus pensamientos, sabia que si la miraba. Caería en su encanto, caería como un idiota en su hechizo de seducción.

"(¡Que diablos!)" giro la cabeza para verla

Estaba justo donde la dejo, su tristeza reflejaban un corazón roto, el mismo rostro que vio hace años cuando rompieron. Las lágrimas bajaban por su perfecto y hermoso rostro, se veía en sus ojos una suplica.

Ronin suspiro, hecho al diablo todo lo que había jurado, el muro que encerraba sus sentimientos en un cuarto, esperando a que lentamente murieran, hoy después de tanto años esos sentimientos salieron a la luz. Tiro el casco a un lado y camino a roda prisa hacia Tara.

La tomo de la cintura apenas estuvo a su alcance y la beso. Se mantuvieron quietos durante el primer contacto, luego se alejo para mirarla. El brillo en los ojos de Tara le exigían que siguiera, ella lo rodeo por el cuello, atrayéndolo en un beso fuerte.

"Te amo" dijeron ambos

Ronin volvió a besarla, sus manos viajaron a la abertura en la espalda puso tocar su piel de chocolate. Pudo sentirla estremecerse bajo su toque, ella llevo una de sus manos al cabello de Ronin, sus dedos se enredaban en el cabello amarillo.

Tara bajo sus manos hasta la tela blanca que lo identificaba como superior del ejercito, lentamente tomo los borde y bajo el chaleco por los hombros de Ronin.

Lentamente el llevo una mano hasta la parte trasera del cuello de Tara, dejo sus labios y escuchó un jadeo débil salir de ella, bajo hasta su cuello. Queriendo devorarlo, ella suspiraba y jadeaba.

Él se dedico a morder, besar y chupar el cuello de su amante. Las manos de Tara llevaron a los broches de la armadura. Esto ya no se podía detener, nadie podía.

.

.

.

El día había pasado de forma tranquila, ya la tarde de verano llego al bosque, se podía sentir el calor.

En la recamara de la Reina solo había silencio, en aquella cama. Dos ex amante reavivaron un viejo amor. Ronin estaba acostado y Tara tenia la cabeza en su hombro podía escuchar el corazón del hombre hoja, y con una mano acariciaba su pecho marcado. Sus uñas solamente jugueteaban por encima de la piel blanca.

Ronin tenia una mano en el hombro de Tara, el también acariciaba la piel de chocolate de su Reina. Después de un rato él beso la parte de arriba de la cabeza de Tara, para luego apartarla suavemente y sentarse

"¿Pasa algo?" preguntó Tara, él no respondió "¿Ro?"

"Debo irme" anunció en voz baja "Tengo que trabajar"

"Ronin" Tara puso un mano en el hombro de Ronin "Mi amor, quedate" pidió

"No puedo" menciono él

"Si puedes" expreso ella, se sentó en el borde de la cama junto a su amante y se cubrió con una sabana "Ronin, como tu Reina te ordeno quedarte" dijo ella, claramente el vio que no era una orden

Ronin beso la mejilla de Tara "Te veré esta noche, no pienso perderte otra vez"

Tara sonrio "¿Eso significa...?" su rostro se ilumino

"Debemos estar juntos" tomo una mano de Tara y entrelazo los dedos con los de ella "Lucharemos por esto. Sin importar lo que digan, sin importar las reglas"

"Me pondré a trabajar en esta estúpida regla de inmediato" anuncio ella, Ronin sonrió y ella también "Que hermosa sonrisa"

"Solo tu puedes hacer que sonría" dice él

"Entonces tratare de hacerte sonreír más" lo beso "me gusta mucho verte sonreír" comento

"A mi me vista todo de ti" la beso otra vez con más fuerza

Se movió para acostar a Tara y quedar sobre ella mientras seguía besándola "¿No dijiste que tenías que trabajar?" preguntó ella

"Soy el comandante en jefe. Puedo llegar tarde" fue su respuesta

Tara dejo escapar una risa ante esa respuesta.

Si se lo preguntan ese día era el día en el que se habían confesado que se amaban, su aniversario. El día mas especial de ambos y también el más doloroso por muchos años, el amor nunca desapareció. Solo se mantuvo calmado. Hasta este día.