Yo no inventé YGO ni sus respectivos personajes


Capítulo 3

Sus pensamientos y él

—Escogiste un avatar muy convincente, Ai—pronunció la voz profunda y suave de Lightning, resonando en la mente de Ai.

Ai presionó sus labios, disconforme. —¿Qué quería Yusaku de mí? —susurró

—Estás revelando el verdadero rostro de los humanos. Todos están desesperados porque tomaste el dinero de ese banco; las mujeres no dejan de mirarte con lujuria y ese humano estúpido… ¿Cómo era su nombre?

—Shima—respondió Ai con un suspiro, notando que Lightning ignoraba su pregunta.

—Shima es la epítome de la creciente arrogancia en los humanos. Después tenemos a los hermanitos Zaizen… La prensa ataca al mayor por la producción del SOLtis asociándolo con el robo al banco. Estoy orgulloso de que sea verdad, pero ¿No te das cuenta, Ai? Los humanos siguen enemistados con todo lo que no sea de carne y hueso, imagina si fuéramos nosotros los Ignis en lugar de los SOLtis. ¡Ya nos hubieran asesinado!

La voz de Lightning retumbaba en sus oídos, su pecho se estrujaba al encontrarse afirmando esa teoría con solo imaginar su convivencia con los humanos.

Lightning no estaba, ninguno de los Ignis estaba, sólo él en forma humana, y, aun así, los humanos se comportaban de forma avariciosa y venenosa.

¿Por qué las chicas se acercaban a él? Por un físico atractivo.

¿Por qué Shima se aseguraba de que el chico nuevo lo siguiera a todas partes? Por su alta necesidad de presumirse.

¿Por qué la prensa atacaba a los SOLtis? Porque los humanos le temían a los cambios repentinos y desconocidos para su futuro.

Pero, había otra pregunta y no estaba seguro de la respuesta. Quizás eso era lo que lo mantenía en duda todavía, y no le permitía acercarse a Yusaku como quisiera.

—¿Por qué Yusaku insistía en acercarse a mí? ¿Por qué quería…?

—Fujiki Yusaku no es ningún estúpido, Ai, ya habrá conectado los puntos, sin contar que el poder de su Link Sense se vuelve cada vez más fuerte cuando tú estás cerca. Piensa que estás ahí, que tú eres Fujimoto Daisuke, pero sus emociones descontroladas no le permiten razonar y encontrar una respuesta factible. A la única conclusión a la que pudo haber llegado es que tú eres un SOLtis y por eso tomaste forma humana. Lo cual es verdad, pero no podemos permitir que ese chico lo sepa.

—¿Qué pasaría, entonces?

—Si Fujiki te descubriera, te utilizaría, te manipularía como solía hacerlo anteriormente…

—¡Eso es mentira! ¡Deja de insultar a mi amigo, Lightning! ¡Puedo sentir su tristeza, su soledad…! Él seguro… ¡Tú mismo dijiste que sus sentimientos estaban descontrolados! —discutió Ai.

Pudo oír un suspiro por parte de Lightning. —¿Todavía lo consideras un amigo? Me das pena—dijo—No tengo intenciones de insultarlo, sólo estoy diciendo la verdad, después de todo, yo soy quien está conectado a sus pensamientos y recuerdos también.

Ai se sobresaltó. —¿En serio? ¿Qué es lo que piensa de mí? ¿En quién está pensando? ¿En qué pensaba cuando huyó de mí?

Ai sintió una aceleración desesperante. ¡Necesitaba respuestas!

—Una persona como Yusaku no puede permanecer solo por mucho tiempo, cuando supo que estar con personas le resulta útil, comienza a reunirlas para utilizarlas a su favor. No digo que no sienta nada por ellas, sólo quiero advertirte que, si llega a mostrar un mínimo interés por ti, Ai, será para utilizarte, por su terror a quedarse solo. ¿Olvidaste que eras su 'rehén'?

Esas palabras comenzaron a doler, pero Ai se negaba a creerlas, lo único que necesitaba saber eran los verdaderos pensamientos de Yusaku, a los cuales él todavía no podía llegar. Sí, con el Link Sense podía sentir sus emociones, pero ¿cuál era el origen de esa tristeza y soledad?

Era cierto, los humanos tenían miedo a estar solos, y por eso, se desesperaban por mantener conexiones, socializar. A veces, algunos sufrían de ansiedad social y no podían acercarse con tanta facilidad hacia ninguna persona.

Eso podía describir a Yusaku.

Yusaku sentía demasiada ansiedad, Ai lo sentía, pero no reconocía el motivo.

Sin embargo…

—¿Sabes cuándo el corazón de Yusaku se encuentra más tranquilo?

—¿Uh? ¿Cuándo?

Imaginó que sería con Kusanagi-san o incluso con Takeru, tal vez hasta con Revolver, recordando que él era la primera persona con la que podía hablar de sus emociones con facilidad.

—Lo descubrí hacía un par de días, así que tal vez no es muy seguro, pero esa chica…

Ai jadeó en sorpresa. —¿Zaizen Aoi?

—Esa misma. Comparten la misma ansiedad y, asimismo, tienen una conexión bastante fuerte que ni ellos se dieron cuenta de que existía. Es por eso, Ai, que Yusaku insistió tanto en descubrir tu secreto.

—No lo hacía por mí, sino por Aoi.

—Exactamente, ella apareció angustiada porque perseguían a su hermano mayor con todo ese problema de los SOLtis, y Yusaku no puede dejar de hacerse el héroe, incluso fuera de Link VRAINS, así que trató de descubrir al culpable por el bien de esa muchachita.

Ai se mostró pensativo, no le sorprendía demasiado si lo pensaba de esa manera, pero no podía ser solamente eso lo que le preocupara. Yusaku siempre actuaba extraño cuando estaba cerca de él.

Aunque, si conectaba los puntos…

—¿Recuerdas cuando te acercaste por primera vez a esa chica como Fujimoto Daisuke? Bueno, justo en ese momento, podía sentir los celos de Yusaku hervir en su corazón. ¿No los sentiste? —preguntó Lightning

El Ignis de Oscuridad se sobresaltó. —No, no lo sentí así, pero—se detuvo a recordar esa sensación de cuando sus hombros chocaron—, sentí una intensa corriente de energía que no era positiva.

Ai pudo oír unos aplausos que tal vez provenían de Lightning. —¡Muy bien! ¡Muy bien!, me alegra ver que el Link Sense entre ustedes dos sigue funcionando a la perfección. Es una pena que los sentimientos no sean compatibles, ¿no?

El ojidorado sintió una punzada en su pecho. ¿Qué era esta sensación?

—Tú quieres convivir con un humano que apenas se acuerda de ti—murmuró Lightning.

Ai sacudió su cabeza. —T-Tal vez sólo trata de olvidarme, no es alguien que se apegue demasiado a nadie—dijo como si tratara de consolarse a sí mismo.

—¿En serio? Pero pudo apegarse a esa señorita, o al menos, eso es lo que está ocupando su corazón ahora mismo, no he visto ninguna señal de tu existencia en sus memorias emocionales, y tampoco lo escuché hablar de ti o de Aqua con ella. ¿Estás seguro de que ese humano te sigue queriendo, o si te quiso alguna vez?

¿Estás seguro?

La pregunta se repitió una y otra vez, con el dolor aumentando en su corazón.

~•~

—Despierta, dormilón.

El muchacho abrió con dificultad sus ojos sintiéndolos tan pesados como su cabeza. Al mirar hacia arriba, Yusaku pudo encontrarse con Kusanagi, quien le sonreía con una taza que emanaba un aroma a café.

Kusanagi soltó una risita. —Te quedaste dormido en mi silla, estabas exhausto.

Yusaku recordó rápidamente lo sucedido anoche, y se enderezó, frotando su rostro con sus manos. Él ya no tenía nada que ver con Daisuke, no sabía por qué seguía dándole vueltas al asunto.

Daisuke no era Ai. Daisuke no era un SOLtis.

¿Quién era Daisuke?

—¿Fuiste a ver a tu hermano? —preguntó Yusaku con la voz ronca.

Kusanagi sacudió su cabeza. —No podía dejarte solo—le respondió, entregándole la cálida taza con café.

Yusaku lo miró, sobresaltado. —¡Kusanagi-san!

—No pasa nada, todavía es de mañana y me dijeron que Jin estuvo durmiendo toda la noche, no sufre de insomnio—contestó relajado—Además, tú me necesitabas más—le sonrió.

El ojiesmeralda agachó su cabeza, avergonzado. —Lo siento.

—Deja de decir tonterías—dijo el mayor, volteándose a atender su computadora—, mientras dormías, tuve tiempo de terminar mi investigación sobre este chico, mira esto.

Dándole un sorbo a su café, Yusaku se asomó interesado a la pantalla, viendo los datos que resaltaban junto con la imagen de su rostro. Se llamaba Fujimoto Daisuke, tenía dieciséis años, una fecha de nacimiento normal, tipo de sangre normal, número de identificación normal. Todo era normal. Él era un chico normal.

Pero ¿y la cicatriz?

«Perdí a mi familia, mis padres, mis hermanos. Sólo me quedó mi pequeño primo, luego de que nuestros tíos nos abandonaran»

—Kusanagi-san, ¿qué pasó con su familia?

Kusanagi mantuvo el silencio por unos segundos antes de suspirar, cruzándose de brazos. —El muchacho perdió a su familia a los diez años. Vivía en una mansión con sus padres y sus cinco hermanos, eran una familia bastante grande que se quebró en sólo un momento. Unos asaltantes incendiaron su casa, él se salvó por estar durmiendo en la casa de sus tíos. Dos años después estuvo en el hospital por intentar suicidarse cortándose el cuello. Una tragedia de película.

Yusaku quería golpearse a sí mismo demasiado fuerte al oír aquello. Le debía a Daisuke una sincera disculpa.

Ese chico quedó solo desde los diez años, por lo que le dijo en el restaurante, sus tíos no parecían ser muy buenas personas.

—¿Encontraste algo sobre sus tíos?

—Sólo un juicio por la herencia que le correspondía a Daisuke. Quedó anulado, y no supe más sobre la conclusión.

Yusaku llevó su mano a su mentón. —Él recibió la herencia y dijo que sus tíos lo abandonaron a él y a su primo. Entiendo que tal vez quieran abandonar a su sobrino, pero ¿a su propio hijo?

—¿En serio te sorprende algo así, Yusaku? —pronunció Kusanagi con cierta ironía, pero pronto cambió a un tono más serio—Aunque, tienes razón, es un poco extraño. Daisuke no solo se quedó con toda la herencia sino con su primo, y sus tíos se quedaron sin nada.

—O recibieron algo a cambio de que los dejaran en paz. A Daisuke le sobra el dinero para sobornar, lo he visto anoche—concluyó Yusaku, levantándose de la silla y abandonando su taza—Tengo que pedirle una disculpa. ¿Sabes dónde vive?

Kusanagi se levantó rápidamente. —Oye, no te precipites. ¿Por qué no se lo dices en el colegio? De hecho, estás llegando tarde—dijo, señalando el reloj.

Yusaku parpadeó indiferente. —Ya veo. Tienes razón. Gracias por todo, Kusanagi-san.

Estaba por salir del remolque, hasta que Kusanagi lo detuvo. —Deja que te lleve, tienes que ponerte el uniforme—soltó una risita—En serio, necesitas beber un poco más de ese café.

Yusaku había llegado terriblemente tarde al colegio, pues, tuvo que pasar por su apartamento para lavarse la cara y ponerse su uniforme, luego Kusanagi lo llevó como pudo. Sin embargo, ni bien puso un pie en el camino que lo llevaría a la institución, el chico no se tomó ninguna molestia en apurarse. Lo único que le importaba era llegar a tiempo para ver a Daisuke y pedirle disculpas.

Sólo eso.

Entró al aula como si el reloj no existiera, todos se voltearon a mirar. El ojiesmeralda rápidamente le dedicó una mirada a Daisuke, quien permanecía sentado en su sitio al lado de la ventana, parecía incómodo.

Era razonable.

El profesor suspiró, denotando agotamiento. —Estas no son horas de llegar, Fujiki.

Yusaku ignoró esas palabras y se dirigió a su asiento, recibiendo una mirada fulminante del profesor, quien se dedicó a continuar con su clase.

A la hora del almuerzo, ni bien salió el profesor del aula, Yusaku se levantó de la silla, mucho más rápido que cualquier otra chica que quisiera acercarse a Daisuke. El ojidorado seguía mirando al cielo, con su mentón sobre su mano, como si estuviera cavilando demasiado. ¿Qué era lo que pasaba por su mente?

No, Yusaku debía dejar de meterse en su vida, sólo importaba disculparse y nada más.

A punto de extender su mano, y abrir su boca, alguien se le acercó al ojiesmeralda.

—Fujiki-kun.

Una voz suave asaltó sus oídos, se vio sorprendido de reconocerla y darse cuenta al voltearse que la chica que le estaba hablando, era Aoi Zaizen, pues no compartían la misma clase.

¿Por qué lo estaba buscando?

Ai abandonó la mirada hacia la ventana, ignorando a las chicas que se acercaban y fijándose en la única que estaba hablando con Yusaku. Sintió que algo en su pecho se aceleraba.

—¿Sucede algo? —preguntó Yusaku a la chica.

—Necesito hablar conti…

Apenas pudo terminar lo que estaba por decir, cuando alguien se metió entre los dos como si no notara que había una conversación de por medio. —¡Yusaku-chan! ¡Olvidaste esto anoche!

Daisuke hizo una aparición alegre e infantil, casi brincando entre el chico y la chica, enseñando una caja rectangular y pequeña envuelta prolijamente.

Yusaku demostró una clara confusión, tanto como Aoi. Daisuke sólo sonrió de oreja a oreja y añadió: —Del restaurante, ¿recuerdas que cenamos juntos?

Ahora la única confundida era Aoi, Yusaku sólo se mostró algo inquieto. No, no lo olvidaba para nada, de hecho, fue en lo único en lo que había pensado desde que se despertó.

Tomó la caja sin darse cuenta de que su mano temblaba ligeramente. —Gracias. No lo olvidé, quería hablar contigo sobre eso...—respondió, deteniéndose a notar la presencia de Aoi, que estaba escuchando toda la escena con un semblante neutral pero probablemente estaba sorprendida. —…más tarde.

Daisuke no borró su sonrisa, lo cual le pareció extraño a Yusaku. —No hay problema, yo espero—contestó casi como un niño obediente, palpando la cabeza del ojiesmeralda.

Esta expresión alegre e infantil se borró completamente ni bien Yusaku se ocupó de lo que estaba haciendo antes. Ai se quedó viéndolo salir del aula al lado de la chica que había salvado VRAINS junto a él, hablaron como si fuera algo común para ellos, algo natural.

Podría sentirse feliz de que Yusaku finalmente estuviera avanzando con su vida, pero no. Estaba molesto, sentía una cosa en su pecho que era demasiado inquietante y no le permitía volver a sonreír genuinamente.

Duele, ¿verdad?

Susurraba una voz en su interior.

Sí, dolía mucho.

Es odioso. Frustrante. Te hace sentir reemplazable.

Yusaku lo estaba olvidando, estaba buscando nuevas conexiones. ¿No pensaba en los Ignis? ¿Aoi no recordaba a Aqua? ¿Yusaku no…

…lo recordaba?

~•~

—¿Tú? ¿Cenando con el chico nuevo?

Aoi lo miró con incredulidad, arqueando una ceja. Sus labios temblaban como si intentara no reírse.

—Estaba buscando algo, pero no le des mucha importancia.

Yusaku se cerró, no iba a contarle a nadie más de sus pensamientos recientes sobre Ai; no hablaría acerca de su idea extravagante de invitarlo a un restaurante de lujo para enseñarle matemáticas, o como tan rápidamente lo trataba como un amigo y su dulce voz llamándolo con entusiasmo diciendo "Yusaku-chan", como Ai haría.

Daisuke había ocupado su mente bajo la forma de Ai, tenían actitudes tan similares y a las que él se había acostumbrado que era difícil desapegarse. Sin embargo, anoche hizo lo mejor que pudo para botar todas las ideas que relacionaran a Daisuke con Ai.

Daisuke ya no era parte de su vida, al menos, luego de que le pidiera disculpas.

—Es curioso verte recibir un obsequio y aceptarlo—señaló Aoi.

—¿Esperabas que fuera grosero?

—No, pero mirabas a Fujimoto-kun con mucho brillo en tus ojos. Te veías muy nervioso.

Yusaku presionó los bordes de la caja, casi arrugando el cartón. Era consciente de la marea de emociones que Daisuke todavía le provocaba pero no tenía idea de que se notara tanto en su expresión. Aunque no entendía por qué debía explicarse frente a Aoi, así que no le dio espacio a la chica para que continuara indagando.

—¿Sobre qué querías hablar?

Aoi frunció los labios, notando los deseos de Yusaku por cambiar de tema aun si su rostro ya no decía nada.

Estuvieron caminando hasta llegar a la terraza y hablar con un poco más de privacidad. La brisa los golpeó suavemente, enfriando un poco sus músculos.

La chica se posicionó frente al barandal, colgando sus brazos mientras miraba hacia el lejano suelo—Necesito tu ayuda—comenzó a decir seriamente—Están culpando a los SOLtis que utilizaban en el banco porque el robo sucedió desde las computadoras. Es la única información que tienen, porque en las cámaras no muestran ninguna irregularidad, el dinero simplemente desapareció y utilizan la falta de información para atacar a SOL Technologies—suspiró—Quiero que dejen en paz a mi hermano, encontrar al verdadero culpable y acabar con esto. Pero, no puedo hacerlo sin tu ayuda.

—¿Qué hay de Ghost Girl?

Aoi sacudió su cabeza, rendida—Ella lo intentó, pero quien sea que lo haya hecho, no dejó ningún rastro. El dinero no fue transferido a ninguna parte, no existen registros de que alguien o algo lo haya retirado, solo desapareció. Me niego a creer que un SOLtis lo hizo, aunque no puedo pensar que fue un fantasma. Es por eso por lo que, necesitamos más ayuda.

Aoi miró fijamente a Yusaku, denotando su desesperación y la culpa que cargaba al tener que pedirle ayuda de esta manera, luego de todo lo que Yusaku hizo por ellos ya. Sabía que nunca le iban a alcanzar los días para agradecerle o compensarlo.

Ella no podía hacer nada por su cuenta. Ni derrotar a Bowman, salvar a Aqua, a Miyu o a su hermano, tampoco podía lograr que Ai regresara. ¿Cómo iba a compensar todo lo que Yusaku hizo por ella y por todos? No solo no lo lograba, sino que se acercaba para pedirle más favores. Pensando en esto, sus mejillas se ruborizaron y desvió su mirada fija para llevarla al suelo.

—Lo siento, sé que no debería pedirte nada, después de que nos ayudaste tanto.

Yusaku no dejó de mirarla, la forma en que sus hombros caían y sus ojos brillaban por la impotencia e incertidumbre, denotando la vergüenza que se desarrolló cuando ella lo miró a los ojos. El ojiesmeralda estaba seguro de que Aoi tuvo que dar demasiadas vueltas para decidirse finalmente a venir hasta aquí y pedirle ayuda.

Eso era suficiente para tomar una decisión.

—Lo haré.

Aoi se sobresaltó, sus ojos abiertos como platos, miraron de nuevo al joven que no abandonó su determinación. —¿En serio? Digo, no tienes que hacerlo. O sea, sé que vine hasta aquí y te conté todo esto, pero ya me estoy arrepintiendo y…

—Será una buena distracción—interrumpió sus balbuceos.

Sin embargo, prefirió no haber dicho eso.

—¿Lo dices por Ai?

Yusaku no dijo nada, solo tragó pesado, dejando que el chiflido del viento ocupara el silencio. Aoi decidió insistir.

—¿Es verdad que gritaste el nombre de Ai en clase?—preguntó con preocupación. Notando la expresión confundida del otro, añadió: —Shima no dejaba de decir que habías hecho un escándalo gritando "Ai" en la presentación de Fujimoto-kun.

El muchacho se estremeció—Estaba dormitando y me confundí, nada más.

Aoi frunció los labios, dando unos pasos hacia adelante, como si acercarse a Yusaku significara poder leer mejor sus pensamientos—Si necesitas hablar, sabes que puedes...

—¡Ufff! ¡Te estuve buscando por todas partes, Yusaku-chan!

La misma persona que los interrumpió antes, llegó hasta aquí lanzándose sobre Yusaku para abrazarlo con demasiada confianza, envolviendo su cuello con sus brazos. Esto causó que Aoi diera unos pasos hacia atrás, mirando la escena con sorpresa.

Yusaku mostraba una curiosa expresión de molestia, que logró que Aoi se relajara a pesar de la interrupción.

Daisuke se separó para ver a ambos, sin soltar al ojiesmeralda—¡Oh, vaya! No sabía que eras de esos que se juntaban con su chica a escondidas en el tejado, pillin~

—Cállate.

—¡Qué grosero! ¿¡Acaso te ofendí!?—fingió llorar.

Aoi ladeó la cabeza, la escena que ambos protagonizaban se le hacía ligeramente familiar, pero intentó no darle demasiadas vueltas a ese asunto—Será mejor que regrese a clases. Ustedes deberían hacer lo mismo—le dio una última mirada a Yusaku antes de retirarse de la terraza.

Daisuke se inclinó, hundiendo su rostro entre el cuello y el hombro de Yusaku, quien estaba bastante incómodo y se esforzaba por no demostrarlo. Trataba de ignorar cómo el intercambio de palabras entre Daisuke y él se sintió tan natural y nostálgico y se preguntaba por qué el chico tomaba esta actitud repentinamente.

Quizás solo era así. Un muchacho extrovertido.

Ai había estado siguiendo a Aoi y a Yusaku, quedándose afuera escuchando toda su conversación. No supo por qué no tuvo el impulso de entrar cuando hablaban acerca del robo e impedir que Yusaku investigara sobre eso, lo último que necesitaba era que Yusaku lo descubriera, pero existía un deseo intenso en su interior que buscaba que eso pasara.

¿Cuándo Aoi y Yusaku se habían vuelto tan cercanos? Si no lo eran, lo ocultaban muy bien. Le molestaba que la chica le hablara con tanta confianza, que hiciera bromas y que Yusaku no mostrara su usual frialdad, le permitía acercarse como lo había hecho hacía unos minutos. ¿Por qué?

Asimismo, Ai trataba de aferrarse a la idea de que la distracción que buscaba el ojiesmeralda y el llamado a su nombre al comienzo de la clase de aquel día eran demostraciones de que Yusaku lo extrañaba o, al menos, pensaba en él.

Yusaku no era como los demás. Yusaku no olvidaba.

Sin darse cuenta, abrazó a Yusaku con más fuerza, inhalando el dulce aroma de su piel. Llevando este cuerpo SOLtis, podía disfrutar de la calidez humana—la calidez de Yusaku— y detectar los aromas que emanaban para así poder guardar el recuerdo. Ahora que tenía esta posibilidad, quería sentir más de Yusaku.

A veces, trataba de eliminar esa clase de pensamientos ya que lo consideraba una traición a su familia.

—Yusaku…—susurró inconscientemente, comenzando a sentir las lágrimas acumulándose en sus ojos.

—¿Mhm?

Yusaku trató de mantener la calma y permitir que Daisuke se abrazara a él. Era extraño decir que sentía que lo necesitaba y por eso le daba el espacio para aferrarse a donde él quería. Si Daisuke necesitaba abrazarlo para calmar sea lo que sea que estuviera sintiendo, lo dejaría.

Aunque no estaba seguro del por qué. Quizás para compensar lo que había hecho anoche, porque tal vez mañana no le brindaría un lugar en su vida. Por el bien de ambos.

—Yusaku—repitió Ai, abrazándolo todavía más, pegando sus cuerpos de una manera muy incómoda, logrando que Yusaku sintiera la pesadez ajena y buscara acomodarse para tolerarlo. Sin embargo, a causa de esto, él tropezó y cayó al suelo, golpeando dolorosamente su cabeza contra el barandal. El ruido metalico del impacto resonó junto al sonido de la caja aplastándose.

Ai cayó encima de Yusaku, sin removerse demasiado, sólo cambió de sitio sus brazos. Ahora estaban debajo de los brazos contrarios, sus manos posándose en su delgada espalda.

—Dai…Daisuke…

Yusaku apoyó sus propias manos sobre el chico encima de él para poder quitárselo pero se detuvo en pleno acto cuando escuchó un sollozo. Daisuke estaba llorando.

Entonces, dejó caer sus manos sobre él, esforzándose por darle cierto confort.

Probablemente era su culpa que Daisuke estuviera llorando ahora, así que era momento de pronunciar esas tan necesarias disculpas.

Tragó pesado, remojando sus labios al darse cuenta de que los tenía secos. Su corazón palpitaba con fuerza, la tristeza ajena se contagiaba intensamente, lo que hacía que su sentimiento de culpa se tornara más pesado que el mismo cuerpo de Daisuke.

—Lo siento—dijo Yusaku, sin poder detener las lágrimas contrarias.

Daisuke tardó un minuto o dos en levantar la mirada, sin preocuparse por la corta distancia entre sus rostros.

—¿P-Por qué?

—Anoche. Fui un idiota.

Fue mágico, como esas simples palabras cambiaron la expresión dolorosa de Daisuke por una más divertida, como si la confesión le resultara hilarante, aunque su risa estuvo ligeramente contenida, y Yusaku no podía evitar considerarlo…

…lindo.

Aún así, se guardó esos pensamientos y frunció el ceño—¿Qué es tan gracioso?

—Finalmente admitiste que eres un idiota.

Esa frase transmitió una fuerte sensación melancólica. Por un instante, Yusaku pensó que Daisuke y él se conocían de hacía mucho tiempo, pues Daisuke le hablaba y le sonreía como si así fuera.

Ninguno dijo nada después de eso, hasta que el silencio se hizo y fue demasiado para los dos, que Ai desvió su mirada hacia la caja aplastada a un costado del muslo de Yusaku.

—No abriste tu regalo—señaló.

Yusaku parpadeó confundido, sin saber a qué se refería, esperando a ver a Daisuke con la caja en la mano, enderezándose apenas.

El ojidorado comenzó a abrirlo, deshaciendo el dañado envoltorio para revelar unos postres algo deformes pero coloridos. El verde, rojo, amarillo, naranja, azul y púrpura podían verse en la pequeña caja, aunque Yusaku no podía definirle la forma, parecía que eso antes había sido un intento de flor o quizás un pez, o una gota de algo.

—Le dicen wagashi, es un postre muy…

—Sé lo que es—suspiró Yusaku.

Daisuke rio—Es que creí que solo conocías los hotdogs.

Bien, ahora Yusaku sentía que se había disculpado demasiado pronto.

El azabache le extendió el dulce púrpura hasta sus labios, una sonrisa ladina decoraba su semblante—Di "ahhh~"

Inmediatamente, Yusaku tomó el dulce para retenerlo entre sus propios dedos mientras fulminaba al otro chico con la mirada—Puedo probarlo por mi cuenta.

Sin más, llevó el postre a su boca, ignorando la intensa mirada que Daisuke le dedicaba.

Sí, Yusaku conocía los wagashi pero jamás había probado uno. Eran demasiado dulces, utilizado habitualmente para ceremonias y atraer a los turistas, normalmente se acompañaba con una taza de té amargo para contrarrestar. Se debía apreciar la forma particular que llevaban, tal vez alguien excéntrico como Daisuke buscaba regalar algo estético, y podría haber salido bien si no lo hubiera tirado al suelo.

No estaba acostumbrado a los dulces, no era un admirador de los postres, pero eso no significaba que no le gustaran. Una mueca se dibujó en su semblante, sus mejillas se tiñeron de un rojo suave mientras sus ojos brillaban respondiendo a la expectativa de Daisuke, quien veía y apreciaba cada expresión que Yusaku emitía al degustar el dulce.

Ai nunca había visto a Yusaku y pensar detenidamente en lo lindo que podía llegar a ser. Hubieron noches en que llegó a murmurarlo en su cabeza al mirarlo dormir, pero estas expresiones eran nuevas y por lo tanto, se sentían raras. Aunque también despertaba sentimientos que creía inexistentes.

Se olvidaba por un instante que el humano que estaba viendo era el determinado Playmaker y a quien debía robarle la consciencia.

—¿Y bien?—preguntó Ai.

—Empalagoso.

—¡Sabía que te gustaría! ¡Ahora prueba otro!—le extendió el dulce rojizo.

Yusaku tomó su muñeca para detenerlo—No me comeré todos ahora, sin poder beber nada.

—¿Quieres té? Podemos buscar té.

Ai levantó a Yusaku, aprovechando el agarre. Fue difícil para el ojiesmeralda mantener el agarre teniendo en cuenta que el golpe en su cabeza lo había mareado y sus piernas se acalambraron al sostener el peso contrario.

—Tenemos que volver a clases—recordó Yusaku como si realmente le importara su asistencia escolar. Daisuke tomó su mano, buscando entrelazar sus dedos, logrando que el ojiesmeralda se inquietara un poco.

—¡Lo sé! ¡Será tan divertido hacer novillos contigo!—contestó Daisuke con mucho entusiasmo, casi arrastrando a Yusaku hasta el interior del establecimiento.

El ojiesmeralda se tensó, frunciendo el ceño—¿Hacer qué?

—No voy a aceptar un 'no' como respuesta. Tus disculpas fueron muy anodinas, por lo que tendrás que compensarlo pasando todo el día conmigo.

En realidad, Yusaku no pensaba negarse, no le importaba regresar o no a las clases. Sin embargo, era extraño que alguien que acababa de conocer, decidiera arrastrarlo a este tipo de actos. Era aún más extraño que él lo aceptara con demasiada facilidad.

Podría culpar al dolor de cabeza o a la latente sensación de que estaba tratando con una especie de Ai en forma humana, que aprovechaba sus manos para arrastrarlo a donde quisiera y escogiera una altura y peso conveniente para tener más fuerza que él. Yusaku no consideraba que estaba conociendo a alguien nuevo, extravagante y problemático.

No le importaba eso, y Ai lo sabía demasiado bien.