Yo no inventé YGO ni sus respectivos personajes
Capítulo 7
Al final, nada cambia
Estaban atrapados en las paredes de un coliseo.
Ya no había edificios, ni las rejas respectivas de la terraza escolar. No había señales de que estuvieran en el tejado de la escuela porque todo su alrededor fue reemplazado por un coliseo sin público. Sólo Blue Maiden y Ai se enfrentaban, acompañados por sus respectivas cartas.
Blue Maiden temblaba atónita, pues delante de sus ojos había un espadachín de armadura azulada con tintes romanos que se veía bastante pequeño al llevar detrás a un elefante con armadura dorada. Estos monstruos ya los había visto antes; el mazo que Ai estaba usando no era nuevo.
—Ai, ¿por qué estás…?
—Quería usar mis propias cartas, lo juro—contestó el Ignis como si se burlara, antes de extender su mano y seguir con el juego—Activo el efecto de Armatos Legio Magnus Dux: una vez mientras esta carta esté boca arriba en el campo, puedo seleccionar tantas cartas en tu campo o cementerio como monstruos co—enlazados a Magnus Dux y regresarlas a tu mano. ¡Adiosito, Marbled Rock! —tarareó.
Blue Maiden gruñó. Ai estaba usando las cartas de Lightning, ¿por qué? ¿Acaso estaba cargando con los deseos de Lightning para vengarse?
Ai se acostumbró demasiado bien, en poco tiempo había llenado su campo vacío dejando frente a ella a Armatos Legio Tribunus Militum co-enlazado al ya mencionado Magnus Dux, si le regresaba a Marbled Rock al Extra, quedaría expuesta a un ataque directo de los dos, Ai no necesitaría usar Judgment Arrows para acabar con ella en este turno, si es que siquiera tenía esa carta.
—Qué pena que hayas durado tan poco, Blue Maiden. Supongo que a mi se me da mejor utilizar las cartas de los demás que a ti—dijo Ai, sonreía maliciosamente, cada palabra que le dedicaba a la chica estaba cargada con veneno.
Si hace unos meses le decían que Ai iba a comportarse de esta manera, ni ella se lo hubiera creído, tal vez hasta de habría carcajeado. Pero, en estos momentos, lo último que quería hacer era reír.
Incluso si todavía no había perdido.
—¡Te equivocas! —exclamó—¡Activo mi carta boca abajo Marincess Wave!
Negando el efecto de Magnus Dux, se aseguró una segunda oportunidad. Ai no tenía cartas en su mano, por lo que Judgment Arrows no era una opción para él en este turno. Así que su ataque alcanzó para derrotar a Marbled Rock, pero no para hacerla perder.
Antes de empezar su turno, Blue Maiden miró fijamente a Ai, leyendo en su expresión una extraña señal de disfrute y determinación. Ai no dejaba de verla como una marioneta, una patética ficha en su partida de ajedrez. ¿Eso era? Ella nunca se había enfrentado a Lightning, pero presenció su arrogancia, su lúgubre aura alrededor de su luz amenazante.
—Ai, ¿por qué estás usando las cartas de Lightning? ¿Acaso planeas heredar sus ideas?
—Ah, te dije que no quería usar sus cartas, pero si no lo hacía, él se ofendería.
Blue Maiden lo tenía en la punta de la lengua, estaba a punto de recordarle que Lightning estaba muerto, pero no sabía de qué modo podría afectarle a Ai, por lo que se mantuvo callada.
—Además, el conflicto que Lightning desató con sus deseos egoístas, ya fue sellado. Estoy cumpliendo con mi propio deseo egoísta, uno que ni tú ni Yusaku podrán entender—confesó Ai, mostrando de nuevo una triste sonrisa.
—¿Qué te hace pensar que Yusaku no lo entenderá?
—¡Ah! De nuevo lo llamas por el nombre—gimoteó el Ignis, tratando de no mostrarse irritado al respecto.
Quien no se esforzó en ocultar su irritación fue Blue Maiden, gruñendo abiertamente—Sigues cambiando de tema, y riéndote como si nada pasara. ¡Ya me tienes harta! ¡Si gano el duelo tendrás que confesarlo todo, y no sólo a mí, sino a Yusaku! Además, regresarás el dinero que robaste.
—Perfecto, finalmente te estás poniendo seria—aplaudió—Y si yo gano, me darás a Darkfluid, y olvidarás que todo esto ocurrió—dijo Ai, sin canturreos, sin juego de palabras, sólo mantuvo la misma firmeza que Blue Maiden con sus propias condiciones; condiciones que Blue Maiden sabía que estaría obligada a cumplir a como diera lugar.
No estaba segura de por qué sus piernas temblaban tanto, si todavía no había perdido. Todavía tenía una oportunidad, quizás demasiadas.
El duelo continúa y su campo retoma una mejor apariencia, invocando a Marincess Wonder Heart, equipándole a Marbled Rock, Coral Anemone y Blue Slug gracias a la carta Marincess Battle Ocean, que además aumenta su ataque. Aunque no era suficiente para acabar con Ai de un solo golpe.
Sin embargo, todavía tenía una carta en su mano que podría servirle, y Ai no tenía nada más que lo que su campo ofrecía, y ya era demasiado tarde para activar sus efectos.
—Ah, lo mismo que hiciste contra Bohman. Esperaba algo diferente—Ai fingió decepción.
—Es diferente desde el momento en que me estoy enfrentando a ti.
—Sí, tienes razón. Yo no soy como Bohman—sonrió—Yo haría absolutamente todo lo que esté en mis manos para conseguir lo que quiero.
Blue Maiden arqueó una ceja—¿Y crees que Bohman no lo hizo?
—Creo que Bohman no sabía lo que quería.
Blue Maiden estaba tentada de preguntarle a Ai qué era lo que quería exactamente, pero sabía que sólo sería perder el tiempo. Ya tenía todo preparado para ganar, en pocos minutos tendría a Ai escupiendo toda la verdad.
Wonder Heart atacó a Magnus Dux, y Blue Maiden activó desde su mano la trampa Marincess Current, lo que le causaría a Ai un daño mayor, uno que acabaría con este duelo.
Ai no tenía con qué defenderse, no había cartas en su mano.
O eso pensó…
—Activo mi habilidad SalvA.I. tion—soltó Ai de pronto.
—¿¡Qué!?
¿Una habilidad en un Master Duel? Claro, él era un Ignis, Bohman también podía hacerlo por la misma razón, los Ignis eran capaces de manipular los algoritmos a su antojo, por lo tanto, las reglas del duelo.
—Cuando no tengo cartas en la mano, me permite añadir azarosamente una carta de trampa del deck y activarla desde mi mano.
Ai dijo aquello con tanta naturalidad que Blue Maiden no supo qué decir. Esperó unos instantes para ver si Ai no le estaba jugando una broma, estaba esperando cualquier cosa menos esto. Blue Maiden vio delante de sus ojos cómo una carta se materializaba en la mano de Ai y éste la activaba sin pudor alguno.
Ai le echó un vistazo a su carta y sonrió con diversión, ¿acaso será…?
Blue Maiden desconfiaba de Ai, se estaba dando cuenta de aquello en el momento en que no creyó que la carta pudiera salirle azarosamente, como dijo.
—¡Oh! ¡Esto es oportuno! Activo de mi mano la trampa Armatos Deditio, sacrifico al objetivo del ataque, Magnus Dux para terminar la fase de batalla. Y si el monstruo sacrificado era un Link, puedo robar cartas igual a la mitad de su Link Rating, es decir, robo dos cartas.
¿Armatos Deditio? Esa carta jamás la había escuchado. El efecto fue procesado y validado en los discos, el ataque de Wonder Heart jamás llegó y tanto Magnus Dux como la dicha carta trampa que Ai se sacó gracias a su habilidad estaban en el cementerio. Una sonrisa de oreja a oreja estaba decorando el semblante de Ai, y Blue Maiden no pudo evitar temblar.
¿Por qué? ¿Por qué se sentía aterrada e impotente? Esta era una jugada probable, y todavía tenía posibilidades para ganar, ¿verdad?
¿De verdad tenía una posibilidad?
Sin embargo, en su mente no podía evitar repetirse que todo esto era una broma de mal gusto; Ai se estaba burlando de ella.
Blue Maiden inhaló y exhaló, no iba a permitir que la sacaran de quicio, así que le sonrió de vuelta con seguridad.
—Lograste salvarte. Por un momento pensé que usarías Judgment Arrows, no recuerdo que Lightning utilizara esa carta.
La chica se sorprendió a sí misma al lograr pronunciar una palabra, porque sentía que su garganta se había cerrado, que su estómago estaba lleno de acido que amenazaba con quemar su carne y sus huesos, mientras el frío recorría sus brazos y piernas.
Entonces, Ai lo dijo: —¡Yo también estoy sorprendido de mi mismo! Acabo de crear esta carta en lo que tú hacías tu jugada, no pensé que funcionaría. ¿A poco no soy genial?
—¿Quieres decir que…?
Blue Maiden sentía que estaba a punto de desmayarse.
—Oh, ¡ups! Dije algo que no debía. ¡Sin embargo! ¡No mentí! La carta sí me salió azarosamente, de verdad fue una salvación con estilo—se sacudió el cabello.
—No era necesario…—murmuró Blue Maiden—Podrías haber evitado tu posible derrota sin gastar tu habilidad. ¡No era necesario que cometieras esa burla!
Ai fingió confusión, ladeando la cabeza mientras se palpaba el labio inferior con su dedo índice. —¿Burla?
Hubo un instante de silencio, uno que hizo que Blue Maiden tratara de tragarse las lágrimas de la humillación. El Ignis de pronto estiró una sonrisa maliciosa: —Oh, ya entiendo—tarareó—Sí, lo era.
Sí, era necesario
¿En qué lugar de su mundo era necesario burlarse de esta manera? Ai no era así. ¿Hubiera hecho lo mismo con Yusaku? Blue Maiden quería retrucarle aquello, pero apenas se estaba acordando de cómo respirar. ¿Por qué le agitaba tanto que Ai hiciera esa jugada? Tenía una oportunidad…
No podía perder. No tenía que perder.
—¿Ya acabaste con tu turno? ¿Puedo continuar?
Ai la sacó de sus cavilaciones y la forzó a asentir patéticamente. El Ignis comenzó sus jugadas de manera limpia, como si nada hubiera pasado, mientras Blue Maiden se preguntaba si valía la pena seguir esforzándose cuando ya no sentía que sus propias cartas eran suyas.
Las Marincess no eran…
Sacudió su cabeza. Claro que valía la pena, no importaba qué tan fuerte se riera Ai, ella le cerraría la boca. No estaba luchando por su orgullo sino por su hermano y por Yusaku.
Tenía que esforzarse más. Tenía que…
—Oh, tengo que deshacerme de Battle Ocean. Es muy molesta.
Ai llevó su mano a su mentón, cerrando sus ojos mientras pensaba, y abandonó esa apariencia luego de chasquear contento. —¡Lo tengo!
Blue Maiden parpadeó confundida.
El Ignis de Oscuridad ya tenía ventaja en la mano, y parecía que sus jugadas no terminaban mientras iba llenando el campo. Blue Maiden sólo observaba sus movimientos, tratando de predecir hacia donde quería llegar con todo lo que estaba haciendo, probablemente sacaría otro Link, utilizaría Judgment Arrows, pero no pareció sacarla aún con sus robos milagrosos.
Aunque por la mirada llena de seguridad del Ignis, parecía que esa carta dejó de ser el menor de sus problemas desde que comenzó el duelo.
En tan sólo un par de parpadeos, Ai ya no tenía cartas en la mano, pero tenía el campo lleno tanto con su Link de antes Tribunus Militum, como con dos Armatos Legio de nivel 4.
Ai se sacudió las manos, como si se limpiara el polvo inexistente—Bien, todo listo.
¿Todo listo para qué? ¿Para qué? Blue Maiden no sabía por qué estaba tan ansiosa, por qué de pronto estaba tan insegura de que sus cartas pudieran defenderla del oponente que tenía frente a él.
«Supongo que a mí se me da mejor utilizar las cartas de los demás que a ti»
Las palabras de Ai se repitieron en su cabeza, mientras él pronunciaba otras más importantes en su tiempo presente. El Ignis estiró sus brazos hacia adelante, como mostrando sus palmas y dijo:
—Creo una red de acoplamiento con mis dos Armatos Legio de nivel 4.
El holograma de las cartas se unió delante de las palmas de Ai y crearon un destello dorado en el orbe de su disco de duelos que lanzó un rayo hacia el cielo.
—¡Sobrenatural! ¡Rompedor! ¡Despierta de tu lamento eterno! —comenzó a cantar Ai.
Los ojos de Blue Maiden se abrieron como platos, no era una invocación Link sino…
—¡Invocación XYZ!
Un brillante dragón dorado voló por los cielos del coliseo saliendo de la repentina niebla que se había creado y dispersándola para dejar a relucir el sol junto a su propia luz que destellaba.
—¡Ven, rango 4!
El dragón esparció sus alas en el campo, imponiendo su presencia con un trueno que hizo temblar la tierra por unos instantes.
—¡Light Dragon!
—Light Dragon…—murmuró la chica, sorprendida—Esa carta es…
¿Acaso Ai había perdonado a Lightning después de todo lo que les hizo pasar? ¿Sobre quién estaba guardando tanto rencor como para combatir contra ella y amenazarla?
—¡Activo el efecto de Light Dragon! —declaró Ai—Uso una unidad de acoplamiento para destruir una de tus cartas por cada monstruo ciberso de luz que tenga en el campo. Y, a ver…
Ai llevó su mano a su mentón y señaló sus propios monstruos en el campo—Uno, dos… ¡Puedo destruir dos cartas en tu campo! Eso es suficiente para mí.
Tanto Battle Ocean como Wonder Heart fueron destruidas junto a las Marincess equipadas. Blue Maiden sintió su corazón latir vagamente con esperanzas.
—Ya que destruiste a Wonder Heart, se activa su efecto que me permite traer de mi cementerio a una Marincess Link 3 o menor. ¡Revive Marbled Rock!
Marbled Rock tenía más ataque que cualquiera de los monstruos que Ai tenía en el campo. Esa era su única defensa por ahora.
Ai chasqueó la lengua al mismo tiempo que se rascaba la nuca, mostrando decepción y frustración—Ay, ¿cómo pude olvidar ese efecto?
—Parece que no lo tienes todo bajo control, Ai—pronunció Blue Maiden con un poco más de determinación, observando al Ignis fruncir los labios cual niño pequeño haciendo un puchero.
El ojidorado suspiró, alzando los brazos como si se resignara—Supongo que tengo que terminar mi turno…
Y, de pronto, una sonrisa maliciosa surcó sus labios.
—Pero no lo haré.
Blue Maiden se sobresaltó. ¿Ahora qué?
—Activo el segundo efecto de Armatos Deditio, destierro del cementerio tanto esta carta como el monstruo que sacrifiqué por su efecto.
—¿Por qué desterrarías a Magnus Dux?
—Porque de esa manera, puedo sumarle a otro Armatos Legio en mi campo la mitad de su ataque. ¡Así que, Tribunus Militum gana 1500 puntos más de ataque!
Las piernas de Blue Maiden temblaron por algún motivo que desconocía. ¿Acaso iba a perder? No tenía nada con qué defenderse, ni cartas en su mano, ni en su cementerio, tampoco en el campo. Nada podía ayudarla ahora mismo. De eso se había convencido, y escuchaba una voz en su cabeza que se lo repetía constantemente, que ella no era capaz de ganar jamás; y ganar significaba proteger, si perdía ahora, no podría proteger a su hermano, ni a Yusaku.
Tal vez, tampoco a Miyu.
—Supongo que con eso es suficiente para ganarte, ¿no hay nada más que tengas escondido que pueda evitarme la victoria? ¿No?
Ai estaba sonriendo, burlándose de su aspecto lleno de derrota. Sus puntos de vida no habían bajado aún, ni siquiera le destruyeron a Marbled Rock y ella ya sentía que había perdido.
Tribunus Militum atacó a su Marincess, y luego, como golpe final ella recibió un estallido de luz por parte de Light Dragon que estremeció dolorosamente su cuerpo entero, y la empujó hasta el suelo.
Blue Maiden había perdido el duelo.
El coliseo se deshizo, y podía ver el cielo azul y falso de la terraza que Ai imitó. Blue Maiden escuchaba pisadas y tomó la fuerza suficiente para abrir los ojos y fijarlos en los dorados que brillaban sobre ella. ¿Por qué se sentía juzgada? ¿Por qué resonaban carcajadas en el interior de su mente?
—Podrías haber usado mejor aquel deck, y quizás hubieras tenido la oportunidad de ganarme, aunque yo habría podido ganarte antes de lo esperado también, pero quise divertirme un poco—comenzó a decir Ai.
—¿Por qué? —preguntó la temblorosa voz de Blue Maiden.
—Para enseñarte tu lugar. No importa lo que hagas, yo siempre superaré tus límites, porque yo soy un Ignis y tú un humano cualquiera. Por eso, nunca podrás proteger a los seres que amas, ni usar un deck que no te pertenece—dijo—Te pedí a Darkfluid e insististe en luchar contra mí. Espero que esta vez seas lo suficientemente lista como para cumplir con tu promesa; lo que acaba de ocurrir, queda entre nosotros.
Ai estiró su mano, haciendo brillar el disco de duelos de Blue Maiden, tomando de allí a la carta tan esperada por llevar entre sus dedos: Darkfluid.
—Devolveré el dinero, y todos te dejarán a ti y a tu hermano en paz—añadió Ai, sin quitarle los ojos de encima al dragón que figuraba en la carta.
—Ai…
Eso no estaba en el acuerdo, y por más impulso que tuviera Blue Maiden de preguntar el por qué de sus acciones otra vez, decidió mantener la boca cerrada, porque sabía que Ai no diría una sola palabra y de decirla, no sería la respuesta que ella buscaba.
Quería creer en Ai, quería creer que ese acto de bondad era de arrepentimiento también.
Blue Maiden no pudo evitar cerrar los ojos en agotamiento, para que Aoi los abriera de pronto, encontrándose sentada en el banquillo de la plaza donde se encontró con Ai. En su regazo estaba la carta de Darkfluid.
La muchacha alzó la vista y veía la espalda de Ai alejarse poco a poco.
—¡Espera! ¿No tomarás la carta?
—Ya tomé todo lo que necesitaba de ella. Devuélvesela a Yusaku, o tendrás que buscar una excusa para no parecer una ladrona.
Ai alzó la mano en forma de saludo, sin mirar atrás.
~•~
—¿Y bien? ¿Qué quieres decirme?
El ojidorado se cruzó de brazos, apoyando su espalda en la pared junto a la ventana. La luz del sol pasaba a través de la ventana del aula vacía, y la piel de Daisuke parecía absorber su brillo.
Yusaku no podía dejar de mirarlo y sentir una calidez conocida.
—No vuelvas a besarme.
Ai parpadeó sorprendido, se ruborizó ligeramente por lo directo que había sido con el asunto, pero, el sentimiento nostálgico de su voz regañándolo le hizo sonreír levemente.
Yusaku miró fijamente a Daisuke, intentando leer su expresión, sin conseguir ninguna respuesta. De pronto, el más alto chasqueó y dijo: —¡Oh! ¡Es verdad! ¡Lo siento! Me comporté como un imbécil aquella vez. En compensación…
Daisuke extendió su mano hacia él, aún sonriente. Yusaku no pudo evitar dar un paso hacia atrás.
—No quiero que dejemos de vernos, por lo que desearía comenzar de nuevo. Soy Fujimoto Daisuke.
Yusaku tragó pesado, definitivamente no se esperaba algo así y no sabía cómo responder a ello. ¿Él quería seguir viendo a Daisuke? ¿Podría olvidar todo lo que sintió con su mera existencia?
¿Podría olvidar a Ai y empezar de nuevo?
No…
Jamás olvidaría a Ai, pero sí podría empezar de nuevo, caminando junto a un nuevo compañero; formando un nuevo vinculo que se sintió cálido e intenso ni bien estrecharon sus manos.
—Mi nombre es Fujiki, Fujiki Yusaku.
Daisuke ensanchó su sonrisa, y apretó suavemente la mano ajena.
—Es un gusto, Yusaku-chan.
Yusaku apartó la mano y gruñó, frunciendo profundamente el ceño—No me llames así.
—¡Ay! ¿¡Y por qué no!?
—Es Yusaku a secas.
Siguieron los gimoteos de Daisuke hasta que se abrió la puerta del salón—Fujiki-kun, ¿tienes un momento?
Aoi apareció, su mirada apuntaba hacia cualquier lado menos hacia las personas presentes frente a ella.
—Nos veremos en clase, Yu~sa~ku—guiñó su ojo Daisuke antes de retirarse del salón, sin siquiera mirar de reojo a la muchacha, quien en su mano escondía una carta muy valiosa…
…y vacía.
Se cerró la puerta del salón y Aoi apoyó su mano sobre la mesa, al quitarla, enseñó que dejó a Darkfluid sobre la mesa.
—Se mezcló entre mis cartas, me aseguré de que no se haya mezclado nada más.
Sí, Yusaku se había dado cuenta de que le faltaba aquella y estuvo toda la noche sin dormir buscándola, estuvo a punto de llamar a Aoi por ello, pero supuso que, en el despiste del desorden, eso podría haber ocurrido.
No había manera de que alguien le haya robado a Darkfluid, ni mucho menos Aoi.
Aoi, la chica que se retiró diciendo nada más eso, y sin dirigirle ni una sola vez la mirada, como si estuviera avergonzada, asustada o deprimida.
Yusaku trató de no cavilar demasiado en ello, mientras tomaba la carta y la guardaba en su estuche. Esa carta era bastante importante para él, era la última que había obtenido junto a Ai y todos sus compañeros.
Asimismo, por algún motivo, no sintió nada cuando la tomó entre sus dedos.
