Capítulo 8

Luces

—¡Te dije que podía hacerlo sin estudiar!

Ya habían terminado las clases, o, mejor dicho, comenzado las vacaciones de verano, por lo que la época de exámenes dejó de perseguir a todos los estudiantes. Era la primera vez que Yusaku le daba importancia a la fecha de dichos exámenes; al calendario académico en particular, pues, teniendo a Daisuke como su compañero frecuente, constantemente estaba a su lado ayudándole con una que otra asignatura, aunque Yusaku a veces sospechaba que no necesitaba ayuda.

Daisuke y Yusaku establecieron una relación que podía denominarse como una amistosa, cada tanto tenían salidas, estudiaban juntos, almorzaban juntos, y pasaban los fines de semana juntos también. Fue Daisuke el que daba el primer paso siempre, y Yusaku quien se acostumbró a su presencia, pues, no esperaba que resultara ser un sujeto tan persistente, como…

No. Prometió que jamás volvería a hacer una comparación entre ellos. Daisuke era Daisuke y Ai era Ai. Pero, estaba seguro de que, si se conocieran, se llevarían como pan y mantequilla.

—Hay miles de maneras de aprobar un examen sin estudiar, como, por ejemplo…—comenzó a decir Yusaku antes de que Daisuke lo interrumpiera con un gimoteo.

—¡No hice trampa!

—Es tu problema, pero no vuelvas a hacerme perder el tiempo fingiendo que me invitas a estudiar cuando en realidad sólo quieres flojear.

Daisuke se sacudió su coleta—Es que, cuando me doy cuenta de que no necesito estudiar, ya estoy en tu apartamento. Es coincidencia, lo juro.

Yusaku rodó los ojos—Una gran coincidencia.

Yusaku había logrado relajarse un poco, y tratar de recuperar, o, mejor dicho, comenzar a tener la vida normal que un adolescente debería llevar. Kusanagi llegó a señalarle que se le notaba más relajado, nunca se atrevió a volver a mencionar el nombre de Ai, pero se daba cuenta cuando el mayor tenía aquel nombre en la punta de la lengua; lo mismo sucedía con Takeru cuando hablaban por videollamadas.

La única persona con la que no volvió a hablar relajadamente fue con…

—¡Buenas vacaciones, Aoi~chan! —saludó Daisuke a la muchacha que fríamente pasaba de ellos dos.

Así estuvo desde que le entregó a Darkfluid aquel día, manteniendo una actitud indiferente hacia su presencia, como si aquella cercanía que habían logrado alcanzar no hubiese significado nada. Y eso que la vida de Aoi parecía tomar un camino mucho más relajante por lo escuchado en las noticias, y por su hermano mismo.

El dinero robado fue recuperado, así como el banco central había sido vaciado de la noche a la mañana, pues, de la misma manera fue regresado el dinero y con una alta compensación. SOL Technologies se hizo responsable de aquello, y compensó todas sus faltas, porque al parecer, había sido un error del sistema que surgió a partir de la base central de datos que llevaba la empresa. Sin embargo, nadie en realidad estaba del todo seguro de qué fue lo que sucedió, y nadie se molestó en preguntárselo.

Decidieron creer que fue una gran falla que tuvo su rápida solución, aunque tardaron meses en reparar el daño. La compensación rindió sus frutos, y la ciudad se encontraba estable.

—¡Oh! ¡Un festival! —exclamó Daisuke de pronto mientras salían del colegio, caminando juntos de regreso a casa como era costumbre.

Yusaku se detuvo junto a él, y guio su mirada hacia la distracción de su compañero, quien leyó el cartel cual medio ciego: —Bono… dori—dijo—¿¡Nos darán un bono!?

El ojiesmeralda suspiró, guardando sus manos en su bolsillo mientras continuó caminando—Es bon odori, un desfile para despedir a los difuntos—explicó con simpleza, últimamente Yusaku era más expresivo al dirigirse a Daisuke, estaba acostumbrado a su forma de actuar tan curiosa como si no viniera de este mundo.

Yusaku esperó que vinieran más preguntas al respecto, en su lugar no sólo no escuchó la voz de Daisuke, sino que tampoco sus pasos, por lo que detuvo su caminata para voltearse apenas y echarle una mirada, notando que el joven se veía anonadado.

—Daisuke, ¿estás bien? —preguntó, frunciendo el ceño, ocultando apenas su preocupación. Claro, un festival para despedir a los difuntos sería algo bastante fuerte para Daisuke siendo que perdió a toda su familia. Estaba a punto de ofrecerle ir, a pesar de que él no tenía planes de participar, pero quizás las costumbres que se aplican a este festival logren relajar el corazón de Daisuke y permitirle enviarles un mensaje a sus seres amados al llevar las luces al mar.

Él no podía hacer eso, no tenía familia muerta pero tampoco familia que recordara, simplemente lo abandonaron a su suerte luego del incidente. Todo se basaba en ausencias, pero no en muertes claramente dichas.

Como Ai…

¿Qué pensaría Ai de este festival? ¿Querría enviar unas luces por sus hermanos Ignis? Quizás debería participar por él, y desearles un viaje lleno de paz a los Ignis caídos, donde sea que fueran las IAs al morir.

Al final no pudo ofrecer su participación a Daisuke porque este ya había comenzado a hablar luego de darse una buena sacudida en la cabeza.

—Estoy bien, ¿por qué lo dices? Sólo me resultaba un poco curioso—rio nerviosamente—Pero, es aburrido, no quiero ir. ¡Bueno! ¡Nos vemos mañana! —saludó sin más, corriendo en la dirección opuesta antes de que Yusaku pudiera detenerlo.

Daisuke probablemente conocía otro atajo a su residencia, o no estaba regresando a casa realmente. Sea como sea, Yusaku sabía que Daisuke necesitaba estar solo, porque la muerte era un tema que no debía tocar delante de él.

De pronto, la preocupación de Yusaku desapareció tan rápido como apareció un intenso estremecimiento que le hizo temblar hasta la punta de sus dedos. El clima se enfrió de pronto en su soledad, y cuando menos lo esperó, se dio cuenta que estaba nevando…

…en pleno verano.

~•~

—Parece que no nos deshicimos del invierno—comentó Akira, con una relajada sonrisa a pesar de la tensión que estaba ocultando.

—Así como tampoco pudimos deshacernos de unos tantos otros problemas—masculló Aoi, desviando la mirada hacia la ventana, pudiendo ver cómo la nieve llovía afuera. Se sentía como si estuvieran en invierno todavía, aun habiendo terminado la primavera, y casi rozando el bon odori, era extraño celebrarlo bajo la nieve, probablemente lo cancelarían. Aunque a Aoi le importaba muy poco el festival, su hermano ya la había invitado a que saliera y hasta le dio el permiso de salir con unos amigos, pero Aoi sólo se limitó a rechazar la propuesta, porque cuanto más alejada estuviera de la multitud, mejor.

Cuanto más alejada estuviera de Yusaku, mejor.

—Sí, es verdad que el asunto del dinero robado se resolvió mágicamente, pero SOL Technolgies todavía tiene mucho qué justificar y compensar. La delincuencia aumentó y hemos perdido la confianza que nos tenían, aun así, no quería hablar de esto ahora, Aoi, quisiera tener una cena medianamente tranquila contigo—buscó mantener su sonrisa comprensiva, pero le inquietaba lo enferma y distraída que se veía Aoi, todavía no había tocado la comida en su plato.

Cuando estuvo a punto de mencionarlo, justo recibió un llamado por parte de su secretaria avisando que Queen lo necesitaba con urgencia. No quería tener que despedirse de Aoi, la obligó a prometer que comería y luego se fuera a la cama, entonces, podría dejarla sola. Confiaba en ella y en que podía cuidarse sola, eso significaba ser consciente de su estado de salud y actuar en consecuencia.

Akira no se imaginó en ningún momento que las palabras que pronunciaba Aoi venían de un profundo rencor que había guardado desde que tuvo su enfrentamiento con Ai.

La puerta del departamento se cerró y Aoi se quedó sola, trataba de que el veneno no se le acumulara en la garganta, así podría probar bocado de la cena que anteriormente le hubiera resultado apetitosa y ahora sólo le daba nauseas. Lo haría sólo porque Akira ya estaba notando su malestar, aunque estuvo días sin poder comer adecuadamente, y ya sería hora de que le permitiera a su cuerpo recibir los nutrientes que necesitaba.

Tomó un trozo de pescado y se lo llevó a su boca, lo retuvo un buen rato dentro de su boca, cuando se decidió por tragarlo, este se trabó en su garganta y la obligó a vomitarlo. El trozo de pescado masticado estaba ahora esparcido en el suelo, la saliva caía por su boca, así como sus lágrimas en el instante en que ella trataba de recuperar el aire y la sensación de cierre en su estómago. Su robot doméstico se le acercó con preocupación, preguntando por su estado de salud. Aoi no pudo soportarlo y terminó por lanzar su plato con comida, causando que este se quebrara en el impacto con el suelo.

Su robot no dejaba de hacerle preguntas, Aoi se prometió ignorarlo, pero tampoco pudo tolerar esa molestia y acabó dándole una patada que lo tiró.

Le dio otra, y otra, y otra patada.

—Cállate, cállate, ¡Cállate! ¡Malditas IAs! ¡Malditas, malditas, malditas! ¡Las odio!

La última patada que dio fue tan fuerte que acabó abollando a su robot y causando que se apagara. Cuando Aoi reaccionó y se dio cuenta de lo que había hecho, no quiso averiguar si acabó "matando" a su IA doméstica. Con pisadas fuertes, siguió su camino a su habitación, reteniendo las lágrimas de ira y angustia que brillaban en el borde de sus ojos.

~•~

Shoichi estaba cerrando pronto su puesto de comida rápida, la nieve iba en aumento y su camión no estaba preparado para un accidente todavía, aunque por el frío era un buen negocio la venta de comida caliente, no muchas personas se quedaban en la plaza a pedir un café cuando podrían preparárselos ellos mismos con la inteligencia artificial de sus cafeteras. Yusaku era el único 'valiente' que toleraba el frío de la inesperada lluvia blanquecina. Daisuke normalmente los acompañaba, pero desde que hablaron del Bon Odori, no lo volvió a ver. Yusaku pensó en esperar hasta mañana, y si no aparecía, lo llamaría.

—¿Estás bien, Yusaku? Has estado mirando al cielo por mucho tiempo. Sé que la nieve es extraña, pero…

—No es sólo un cambio climático—dijo Yusaku de repente. Cuando la nieve comenzó, Yusaku sintió como si un temblor fuera a arrancarle los huesos, tuvo una visión fugaz de unas luces rojas, cada una encendiéndose a su tiempo y, además, un sollozo deprimente de alguien desesperado. No había sentido algo así desde el duelo con Bohman, desde que Ai…

—¿Qué quieres decir?

Yusaku no supo realmente si se trata de la misma sensación, o era sólo su impresión, un sentimiento producido por el repentino cambio climática. Así que, para no alarmar a su compañero, decidió negar con la cabeza—Nada, debe ser mi imaginación.

—¿Sabes qué ocurrió con Daisuke? ¿Iras con él al Bon Odori?

Yusaku ya se estaba levantando de su asiento, tomando sus cosas para irse. Pensar en Daisuke continuaba siendo un desafío constante, ya no porque sintiera que Ai estuviera con él, sino porque en poco tiempo se había vuelto en alguien importante en su vida; una vida nueva que estaba comenzado, y todo había sucedido tan de repente que le costaba mantener el balance de su corazón.

—No. No lo creo. ¿Llevarás a Jin?

Shoichi soltó una risa cansada—Con este clima, será mejor no arriesgar a Jin.

La salud de Jin ha estado muy delicada desde que salió del hospital, finalmente retomaba su personalidad carismática y despreocupada pero su estado físico no lo ayudaba a ser completamente un adolescente normal.

Yusaku sonrió, a pesar de que consideraba que la sobreprotección de Shoichi no ayudaba mucho en la recuperación de Jin, le resultaba tierno cómo cuidaba de su hermano pequeño, así como se preocupó por él cuando trabajaban juntos. Ahora, ningún vínculo los mantenía atados, pero seguían manteniendo el contacto. Lo mismo sucedía con Takeru, y con…

…Aoi. Aunque, Aoi dejó de hablarle desde que le regresó aquella carta. ¿Cuál era?

—Entonces, esperemos que el verano llegue pronto—pronunció Yusaku sin darle mucho interés al tema. Sacudió su mano para despedirse y caminó hasta su apartamento.

Al llegar allá, sintió que todo era todavía más helado que afuera, el silencio permitía que pudiera oír los soplidos de la ventisca de invierno y si miraba hacia su ventana, su exterior era negro. Era como si no existiera un mundo fuera de su frío y solitario apartamento.

Tragó pesado, miró de reojo a Roboppi y se acercó para darle una caricia. No estaba frío, pero tampoco llevaba el calor que le generaba su batería. A estas alturas ya le hubiera ofrecido un baño caliente.

Yusaku se quitó el uniforme y lo tiró sobre la cama para después dirigirse al baño y darse una ducha caliente, casi hirviendo. El agua estaba dejando roja su piel, usualmente se detenía en el instante en que comenzaba a darle comezón, pero…

La visión. ¿Qué era esa visión? ¿Y cómo estaba relacionada con el clima enloquecido?

Además, ¿quizás fue demasiado insensible al mencionarle el festival a Daisuke? La muerte no era más que otro proceso por el cual los seres vivos tenían que pasar, ¿verdad? Pasó un tiempo largo tratando de convencerse de ello cuando los Ignis desaparecieron. No eran humanos, pero su pérdida se sintió como si cinco humanos valiosos hubieran muerto.

Aqua, Earth, Flame, Windy…

…Ai.

No.

Yusaku apagó bruscamente el agua.

Ai no está muerto. Sólo se escondió, como habían prometido, ¿verdad?

Luego de secarse y ponerse su pijama, tomó su teléfono. Por un instante su mente quedó perdida en una laguna oscura que lo convencía estúpidamente de que, si encendía su teléfono, Ai aparecería inmediatamente en su pantalla, pero eso no sucedió y Yusaku se dio cuenta de lo estúpido que era. Aun así, ¿por qué tomó su teléfono? ¿A quién llamaría?

¿Daisuke?

¿Takeru?

¿Aoi?

Se quedó un largo rato vagando entre su agenda y viendo los contactos de Aoi y Daisuke juntos. Podría marcar o mensajear a cualquiera de los dos, pero le resultaba inadecuado.

Takeru rompió el empate al llamarlo. Cierto que se suponía que vendría a la ciudad mañana. Sin embargo…

—Los trenes están inhabilitados por el clima—dijo Takeru denotando decepción en su voz.

—No creo que dure demasiado.

—No lo sé, Yusaku, algo me dice que podría durar bastante.

Yusaku se sentó rápidamente en su cama—¿¡Qué quieres decir!?

¿Acaso Takeru sintió lo mismo que él?

Takeru se limitó a reír con torpeza—Debe ser sólo mi imaginación. Es la primera vez que pasa una locura como esta y tiendo a conspirar demasiado.

Yusaku partió sus labios para insistir, sin embargo, decidió callarse.

—Es una lástima, aquí cancelaron las actividades y, en verdad quería pasar el festival contigo. Apuesto a que no fuiste a ninguno—bromeó, logrando que Yusaku se concentrara en su relajante risa que poco a poco se fue calmando para tomar un tono nostálgico en su voz—Además, quería llevar una luz al río, por mis padres y…

—Por Flame.

—Sí.

Era verdad, Yusaku creía que no tenía a nadie a quién brindarle sus buenos deseos en el más allá, pero los Ignis necesitaban que alguien velara por que llegaran a un camino lleno de luz, donde sea que estuvieran.

—Lo haré por ti.

—N-No hace falta, Yusaku.

Yusaku no podía verlo, pero sabía que en ese instante seguramente a Takeru se le estaban llenando los ojos de lágrimas y sus mejillas llevaban un color carmesí.

—Alguien tiene que hacerlo, por cada uno de los Ignis.

~•~

—Ai…

—Déjame en paz.

—Ai.

—Te digo que me dejes tranquilo.

—¿Por qué quieres estar tranquilo? Todavía hay mucho qué hacer. Nosotros no estamos muertos.

Cada noche, Ai visitaba a Lightning en la oscuridad del Cyberse, vacilando en si finalmente colocar una tumba para cada uno de sus hermanos o seguir convenciéndose de que ellos estaban vivos. Quizás Lightning sólo era una ilusión, una mala programación por la reacción de su estrés.

La voz de Lightning y el calor de su luz se sentía tan real, y cuando entró a la conciencia de Yusaku al besarlo, la presencia de los Ignis se hizo bastante fuerte. Aún así, los datos de Darkfluid decían demasiado poco, tenían apenas un susurro de cada uno de los deseos de sus amados Ignis, lo que significaba que todavía no era suficiente con aquella carta.

Entonces, ¿qué sería suficiente? ¿Qué tenía que hacer para que su familia regresara? Ni siquiera sabía si valía la pena que ellos regresaran a una vida donde podrían hacerles daño, muchos humanos lo han atacado de regreso a casa, pidiendo dinero, pertenencias o nada en particular, sólo estaban bastante drogados para pensar racionalmente. La humanidad se estaba deteriorando, y era su culpa por haberles robado.

Por eso regresó el dinero. Aunque Lightning no estaba de acuerdo.

—Quieres seguir viviendo una farsa, mientras nosotros continuamos esperando a tener una oportunidad más.

—¡Tú fuiste quien les quitó esa oportunidad!

El grito de ira resonó en el vacío de su mente, y Lightning se quedó callado; su luz titilaba como si fuera a apagarse, Ai sintió que algo se saldría de su pecho y que estallaría si Lightning desaparecía, por lo que actuó en consecuencia y extendió su mano a la luz—¡Espera! ¡No me dejes solo!

Y cuando su mano alcanzó esa luz, sintió algo cálido abrazar sus dedos, una corriente muy intensa en su interior que lo convencía de que alguien le estaba tomando la mano. No, no era sólo 'alguien', sino que se trataba de Lightning.

Lightning se sentía vivo.

No podía verlo todavía, pero lo imaginaba sonriendo. Era esa sonrisa que le entregaba antes de que todo se echara a perder; esa sonrisa que le hacía sentir que todo estaba bajo control. Ai pudo calmarse.

—No vuelvas a pensar en dejarnos ir.

—¡No! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! —sollozó Ai—Lo intentaré de nuevo, una y otra vez, así tenga que…

—¿Matar a Fujiki Yusaku?

Ai soltó a Lightning.

Ya nada era cálido, todo se sintió frío de nuevo, como nieve mojando sus pies y congelando su cuerpo entero.

Abrió su boca y la volvió a cerrar.

Esta vez no podía pensar que existía otra forma, y si vacilaba, continuaría valorando una vida que pronto se olvidaría de él. ¿Qué sentido tenía proteger a Yusaku?

—Yo…

¿Qué sentido tenía amar a Yusaku?

—No…

¿Por qué tenía que seguir escuchando a Lightning? ¿Por qué no podía decirle la verdad a Yusaku?

—No volveré a vacilar. Haré lo que sea para revivirlos.

Incluso si eso significaba traicionar a Yusaku.