Capítulo 9

Sombras

Decode Talker, una de sus tantas cartas que hacía que su corazón palpitara como si la presencia de Ai estuviera en esa carta. Todo su deck cargaba con una energía intensa que lo atraía cada instante que lo sostenía en su mano, al mismo tiempo, denotaba un vacío extraño; una sombra sin nombre ni presencia. Era un dragón, un Link-5.

Darkfluid.

Tardó bastante rato tratando de sacar su nombre, y su imagen apenas podía describirla, pues estaba bastante borrosa y la figura del dragón se encontraba oscurecida. Era como si no hubiera nada en esa carta, ni siquiera su efecto se encontraba bien escrito. ¿Acaso se arruinó en un descuido? ¿Dónde había conseguido aquella carta? ¿Por qué no podía recordar su importancia?

—¿Yusaku?

Yusaku se sobresaltó ante el llamado de Shoichi, dejando su deck bien guardado en su estuche para luego voltearse a ver al mayor.

—¿Nos vamos?

Shoichi y Yusaku habían acordado ir a comprar un yukata. La nieve se detuvo por un rato pero el frío permanecía, por lo que muchos decidieron que era razonable participar del festival sin tanta formalidad en la ropa, sin embargo, Shoichi insistió que, siendo la primera y tal vez única vez que Yusaku participará de un festival, era correcto e imprescindible que se vistiera adecuadamente. Le escogió un yukata azul oscuro con una faja gris, era cómodo y sutil, pero Yusaku ya se esperaba morir de frío con aquella prenda.

Mientras Shoichi alquilaba el yukata, Yusaku sacó su teléfono para marcar una vez más el número de Aoi. Después de hablar con Takeru se decidió a tratar de comunicarse con Aoi por si le interesaba participar de su intención por honrar el alma de Aqua en el festival. Sin embargo, ella no contestaba.

En este último intento, no contestó.

Saliendo de la tienda, Shoichi y él tomaron caminos separados, mientras Shoichi seguía su regreso a casa, Yusaku detuvo el paso al tener enfrente a la chica a quien tanto había tratado de llamar, y …

…se veía fatal.

Pareció querer intentar invadir cualquier tipo de intercambio, ya que rápidamente Aoi aceleró el paso y agachó su cabeza, dejando que su cabello (que había crecido considerablemente) cubriera su rostro. Yusaku se mantuvo en su sitio, sin embargo, cuando la muchacha no pudo evitar pasar por su lado, Yusaku la tomó del antebrazo para detenerla. Aoi se sobresaltó más de lo debido, y su mirada denotaba temor.

Sea lo que sea que Aoi esperara de Yusaku, definitivamente no fue lo que dijo a continuación:

—Sal conmigo.

Su cuerpo no dejaba de ser sacudido, una voz le pedía que despertara de una vez. Había permanecido mucho rato ya encerrado en los restos del Cyberse luego de hablar con Lightning, necesitaba un momento para reflexionar, analizaba y volvía a analizar los datos de Darkfluid, eran bastante completos pero menos de la mitad de sus datos eran compatibles con los de los Ignis, lo que significaba que Darkfluid no era suficiente para que él pudiera restaurar a sus hermanos. Quiso continuar en busca de más soluciones, pero se vio obligado a desconectarse porque alguien le gritaba demasiado.

—¡Aniki! ¡Aniki!

Ai abrió sus ojos y se levantó de la cama, Roboppi lo miraba con desesperación y lágrimas acumuladas.

—¿Qué ocurrió?—contestó Ai sin mucho ánimo, Roboppi siempre venía con estupideces, sin embargo…

...Roboppi dejó de sacudir su cuerpo y puso sus manos en su estómago, su sudadera estaba teñida de rojo.

Ai lo miró con horror.

—¡Puedo sangrar!

Roboppi dijo esto con demasiada…

...alegría. Sus lágrimas no eran de susto, su aceleración no era parte del desespero sino de su entusiasmo. Estaba feliz de ver el rojo en sus manos y de haber manchado la propia ropa del Ignis al tratar de despertarlo.

—¡Roboppi! ¿¡Qué demonios hiciste!?

La sonrisa de Roboppi se deshizo en el instante en que Ai le gritó, retrocedió cual niño regañado y comenzó a jugar con sus dedos llenos de sangre fresca.

—Sé que me dijiste que no saliera del apartamento, y no lo hice, aunque tenía muuuchas ganas, así que salí al balcón y debajo—señaló al suelo con su dedo índice—Abajo—tarareó—Unos humanos se estaban insultando y uno apuñaló al otro con un cuchillo de cocina. ¡Creí que sólo servían para cortar verduras y carne de animal! Entonces, quise intentar…

Poco a poco, Ai comenzaba a asimilar la situación, estaba mirando a su alrededor y en el suelo había un camino de gotas de sangre que lo guiaban a la cocina donde se encontraba el cuchillo reposando en un pequeño charco. Sí, los SOLtiS tenían la posibilidad de sangrar, los más avanzados como eran ellos; Roboppi se actualizaba constantemente, incluso más que Ai, pero no es como si supiera hacerlo por cuenta propia, simplemente su sistema decidía actualizar sus funciones y volverlo cada vez más humano. Era como un niño que crecía a una velocidad gigante.

—¿Te duele?—preguntó Ai con más calma.

—En su momento, sí, pero no duele. No entiendo por qué ese humano lloraba tanto.

Lo que Roboppi pudo haber observado fue una de las tantas peleas callejeras que están sucediendo últimamente; asaltos por la necesidad de robar un poco de dinero o pertenencias de mucho valor, o simplemente la locura que comenzó a surgir en las personas que mataban con la excusa de robar, y lo único que se llevaban era la vida de una persona, pero ninguna pertenencia. ¿Por qué? Los humanos poco a poco mostraban su verdadera cara.

El acto de Roboppi no fue más que una consecuencia y debía tener cuidado con eso.

—Los humanos están mal, no tienes que repetir lo que hacen.

—¿Cuál es tu color favorito, Aniki?—preguntó Roboppi, cambiando de tema repentinamente.

Ai se detuvo a pensar en la pregunta, acostumbrado a que Roboppi hiciera estos cambios de asunto abruptos, pero le sobresaltó el hecho de que Roboppi no esperó una respuesta y se limitó a sentarse sobre su cuerpo, acorralándolo en la cama. Su mirada parpadeó en una luz roja.

—El mío comenzó a ser el rojo. Es tan intenso, tan inspirador. La sangre que tenemos es fría, recuerdo haber sentido la sangre de mi antiguo amo cuando se lastimaba; era cálida. Tan cálida—canturreó con emoción, abrazando sus propias mejillas y sonriendo ante el recuerdo.

Ai tomó a Roboppi por los hombros—Oye, ya cálmate, ¿sí?

—¿Puedes sangrar, Aniki? Si eres el Ignis de mi amo, entonces, debes tener la misma sangre que él, ¿no es así?

Roboppi sacó de su bolsillo un cuchillo más pequeño.

—Roboppi.

—Sangra, Aniki. Quiero verte sangrar~

Obligó a Ai a sostener el cuchillo y a pesar de la fuerza del Ignis de Oscuridad, Roboppi lo igualaba, por lo que era dificil alejarlo. Roboppi lo estaba forzando a acercarse el cuchillo a la garganta, casi sentía la punta sobre su piel artificial. Jamás sintió el filo de aquel cuchillo, debido a que Ai abofeteó a Roboppi con tal fuerza que causó que cayera de la cama. Roboppi parpadeó y sus ojos volvieron a la normalidad; Ai se apoderó del cuchillo y lo guardó en su bota.

Roboppi habrá tardado un minuto en reaccionar, porque hubo un largo silencio que se rompió con su llanto. Como un niño que fue golpeado por su madre, se sobó la mejilla y no dejaba de repetir "me golpeaste" entre sollozos insoportables. Aun así, con una sonrisa comprensiva, Ai se arrodilló delante suyo y acarició su cabeza.

—Deja de hacer locuras, Roboppi, si sigues así jamás podré dejarte salir del apartamento. ¿Quieres salir afuera?

—¡Sí quiero!

—Entonces, deja de llorar y de cometer idioteces. Limpia el desastre que hiciste y saldremos en la noche.

No sabía si era buena idea sacar a Roboppi afuera, pensaba que si se familiariza con los humanos y le mostraba lo que estaba bien y mal, podría guiarlo por el camino de la tranquilidad y la paz, no la violencia y el salvajismo que caracterizaba a los humanos. Podría presentarlo a Yusaku, como si fuera su primo.

Yusaku siempre sacaba el mejor lado de las personas, y por qué no, de su propia IA doméstica.

Sal conmigo.

Yusaku quería que lo acompañara al festival Bon Odori para encender unas linternas en nombre de los Ignis.

Has sido compañera de Aqua en la batalla contra Bohman, creí que querrías formar parte de esto.

¿Por qué le dijo que sí?

Desde ese momento, se quedó sobre su cama, mirando el Yukata que Akira dejó colgado en la puerta de su habitación para tentarla a salir, era blanco con flores rosas y rojas, se moriría de frío pero…

...sí quería prender una linterna por Aqua. Era lo mínimo que podía hacer, y pedirle disculpas por ser una fracasada. Miyu estaba en otra ciudad, dijo que lo haría por su cuenta ya que no podía venir hasta aquí, ni Aoi podría ir hacia su ciudad para pasar el festival con ella. La nieve detuvo el tiempo y los planes de todos.

Aoi pensó haber detenido los suyos, haber cortado su lazo con Yusa—Playmaker—, pero no dejó de pensar en él desde que le entregó a Darkfluid. Le mintió, le estaba ocultando que Ai estaba junto a él.

¿Qué rayos estaba haciendo? Ai la dejó en paz hacía rato. Esta era la oportunidad perfecta para decirle la verdad a Yusaku y demostrarle a Ai que no tenía ningún control sobre ella.

Aoi se levantó de la cama por impulso, iba a tomar su yukata y cambiarse hasta que sus piernas temblaron. La simple idea de desafiar su derrota la llevaría a una posible revancha, probablemente, Ai no le daría tiempo de tomar una revancha. ¿Le tenía miedo? ¿Era eso? ¿Era esa la razón por la cual no podía comer adecuadamente, por la que su peso ya no era el mismo y su ansiedad la atacaba todas las noches? Tenía miedo de lo que Ai podía hacer si se acercaba a Yusaku.

La mirada de Ai siempre le decía que era capaz de hacerle daño a todos los que amaba.

Akira, Miyu…

...Yusaku.

Con más razón, ella…

...debía decirle la verdad a Yusaku.

Akira se vio sorprendido cuando vio a Aoi salir de la habitación como si estuviera furiosa, vestida con su hermoso yukata. Casi no tuvo tiempo de elogiar ya que ella salió disparada de la residencia, probablemente al festival. Akira se limitó a sonreír, no tenía idea de qué fue lo que la motivó a salir pero se lo preguntaría más tarde.

Ai marcó al número de Yusaku, era difícil para él tener que hablarle sabiendo cuál era su misión para él. Tener que utilizarlo era lo último que quería hacer, aunque fue lo primero que hizo cuando lo conoció, no creyó que al finalizar la batalla contra Bohman, terminaría decidiendo hacerle esto a Yusaku.

Yusaku no atendió al primer tono, ni tampoco al segundo. Bueno, era raro de su propia parte llamarle, normalmente iba directamente hacia su apartamento e invadía su privacidad. Pues, antes ellos vivían juntos allí.

Extrañaba esas épocas, aunque las cosas no eran para nada sencillas, por lo menos no tendría que decidir entre arruinarle la vida a la persona más importante para él y devolverle la vida a su familia.

Yusaku seguía sin atender, iba a llamarlo por segunda vez, pero Shima lo llamó, iba a colgarle, sin embargo, en su despiste acabó atendiéndolo.

—Maldita sea—masculló antes de acercar el teléfono para hablarle—¡Hola, senpai!

—¡Fujimoto! ¡Mi salvación!

Ai resistió su decisión de ignorarlo y colgarle, si Lightning estuviera presente, le diría que todo humano era útil, así que probablemente podría ayudarle a acercarse a Yusaku otra vez, aunque realmente no necesitaba la ayuda.

—¿Qué sucede, senpai?—le habló en un tono que demostraba preocupación; la preocupación de un amigo que lo idolatraba falsamente.

—Eres la única persona que me queda para salir, todos están yendo al festival.

¿Todos? Conociendo a Shima, probablemente ya molestó a Yusaku y este lo rechazó. Yusaku ya pareció demasiado desinteresado en ese festival, así que…

—¡Hasta Fujiki-kun tiene una cita y yo no! ¡Necesito que me ayudes!

¿Qué?

Quizás Yusaku sí estaba interesado en ir al festival, después de todo, pero no tenía ninguna llamada de su parte. ¿Acaso él era la segunda opción, o…?

No. Él también mostró desinterés, no sólo eso, sino que actuó depresivamente al respecto y quizás eso le dijo a Yusaku que no debía invitarlo al festival. Entonces, ¿quién era la primera opción de Yusaku como para que decidiera salir de su apartamento?

Claro, probablemente Kusanagi-san lo había arrastrado para que se despejara.

Aún así, por lo que le contaron, ese festival no era para tomarlo a la ligera, como si se tratara de una fiesta o algo así. Era una despedida a los difuntos, ¿quién podría hablar de un festival así como si se tratara de una cita?

—¿Ah sí? ¿Con quién fue?

Pero la prioridad de Ai era otra.

—¿Con quién más? ¡Con Zaizen!

Zaizen. Aoi Zaizen.

Ai tuvo un tic en el ojo.

—Ya veo—murmuró, cambiando abruptamente su tono—Dime dónde es el festival y los sorprenderemos allí. ¿Qué te parece?

—Uh, no era ese mi plan. ¿Y por qué de pronto hablas como si fuéramos a asesinar a alguien?—Shima soltó una carcajada, causando que Ai alejara el teléfono de su oído—Pero, me gusta la idea, se lo merecen por mentirnos con su fachada de antisociales.

—Bien.

Sin más, Ai cortó la llamada.

Sí, Aoi se lo merece por faltar a su palabra.

Yusaku también.

—¿Ya podemos salir, Aniki?

Ai sacudió su cabeza, sorprendido por Roboppi. Cierto, le prometió salir.

—Será mañana, hoy tengo cosas que hacer y creo que te quedó una mancha de sangre por ahí.

Roboppi hizo su berrinche, inflando sus mejillas pero regresó a limpiar como tanto le gustaba hacer cuando sólo era una IA doméstica normal.

Cuando era normal…

El sonido de los tambores lo aturdía, realmente lo hubiera pasado mejor encerrado en su apartamento que aquí. No toleraba a la multitud, ni el ruido de los taikos resonando en el interior de su cráneo. Usualmente, el festival se dividía en dos noches, la primera era la danza y la segunda se encendían las linternas en el río, pero hoy, debido a la nieve, decidieron fusionar las actividades en un sólo día.

—¿Vamos por un poco de té?

El yukata era un poco, muy poco caliente, así que Yusaku aceptó el ofrecimiento de Aoi sin pensarlo dos veces. La presencia de Aoi tampoco era desagradable, Yusaku no hubiera podido haber hecho esto solo, siempre fue intolerante a los festivales, de haberlo hecho, hubiera ido al río por su cuenta y dejar una linterna por cada Ignis, pero suponía que merecían que lo hiciera de la manera tradicional.

Aoi también estaba aturdida, hacía bastante que no salía de esta manera y no toleraba demasiado sus alrededores, sin contar que estaba en estado de alerta por si Ai aparecía.

El puesto de té estaba cerca del río, y se alejaba de la multitud, además, tenían una buena vista de la danza tradicional que se realizaba para despedir con alegría a los difuntos.

—Imaginé que querrías alejarte un rato de las personas, no tenemos mucho que hacer antes de que llegue la hora de llevar las linternas—comentó Aoi, escondiendo su mirada en su flequillo y abrazando la taza caliente de té.

—Digamos...—respondió con simpleza. Aoi tenía la extraña sensación de que Yusaku se guardaba muchas preguntas, de que tenía algo que decirle por su repentina indiferencia, pero jamás le decía nada. De nuevo volvieron a la complicada relación basada en el silencio.

—Yusaku…

Estaban solos. Ai no estaba cerca, o al menos, no lo veía cerca y tenía la oportunidad para decirle todo sin interrupciones. Aoi alzó la vista hacia Yusaku y se sorprendió al ver que el muchacho ya la estaba mirando, sus potentes ojos verdes estaban penetrandola. Su mirada le recordaba a...

Las manos de Aoi temblaban tanto que volcó un poco de su té y las gotas calientes quemaron sus dedos—¡De-Deberíamos bailar! ¡Por ellos! ¡Ya sabes!

Dejó caer su té y tomó la mano de Yusaku para arrastrarlo de regreso a la multitud que danzaba prolijamente. Aoi no era buena bailando pero era mejor que Yusaku, definitivamente.

—Sigue mis pasos.

Ni bien recibió la dirección, Ai fue directo hacia el sitio donde se celebraría el festival. Jamás se encontró con Shima, ni siquiera sabía si asistió, se perdió o si ya se encontró con Yusaku. Le importaba demasiado poco ese humano, sólo le importaba encontrarse a Yusaku antes que nadie.

¿Qué haría entonces? Jamás se lo había preguntado, y no se lo iba a preguntar ahora.

Ai se detuvo entre la gente, viendo a los humanos sonriendo con los tambores, bailando y riendo. Esto no era un homenaje a los difuntos, ¿o sí?

¿Quién sonreía por la muerte de alguien? ¿Quién era capaz de volver a sonreír después de perder a un ser amado?

Ai estaba asqueado, las lágrimas se acumularon en sus ojos y la furia hacía palpitar sus puños. ¿Por qué le costaba tanto percibir a Yusaku?

Trató de centrarse, su Link Sense no podía fallarle ahora, si fallaba, significaría algo fatal.

Aunque era débil, todavía funcionaba, y eso lo aliviaba un poco. Si su Link Sense dejaba de funcionar completamente, significaba que su conexión con Yusaku ya no tenía valor alguno.

Corrió cerca del río, viendo que había un segundo grupo de personas danzando bajo la escasa nieve. Las luces lo aturdían un poco, el sonido de los tambores callaba sus pensamientos, pero sus ojos fueron capaces de encontrar a quien tanto buscaba.

TUM.

Yusaku. Su amado, buscado y mentiroso Yusaku.

TUM. TUM.

Estaba bailando con una pequeña sonrisa en su rostro junto a esa chica.

—Zaizen.

TUM. TUM. TUM. TUM.

Apretó los puños con demasiada fuerza y sus nudillos resonaron como un crujido.

TUM.

Yusaku detuvo sus pasos repentinamente. Aoi lo miró con preocupación, notando que su mirada se desvió hacia el lado lejano del río, como si buscara a alguien.

—¿Todo bien?

Tardó un poco en contestar antes de volver en sí.

—Sí.

Los tambores hicieron un redoble y finalizaron la danza con un fuerte golpe. Así, se anunció que era el momento de llevar las linternas al río.

Aoi y Yusaku se quedaron en la esquina más solitaria, prepararon una linterna incluso para Lightning. Aoi miraba la linterna para Aqua con demasiada melancolía.

—¿Crees que los Ignis estén descansando en paz ahora? ¿Crees que Aqua…?

—Creo que donde sea que esté Aqua, está orgullosa de tu lucha, Aoi.

Las palabras de Yusaku impactaron con fuerza en su corazón que casi dolieron, no de la mala manera, sino de esa forma en la que comienzas a llorar y luego no puedes detenerte, sin embargo, ella pudo resistirlo. Se mordió su labio con fuerza hasta saborear la sangre.

Quería creer en las palabras de Yusaku, no podía evitar creer en sus palabras.

Detuvo sus pensamientos cuando vio que Yusaku sacó una sexta linterna.

—¿Para quién es esa?

Yusaku se mantuvo callado, mirando la linterna sin nombre.

Aoi abrió su boca y luego la cerró.

Yusaku ya daba por hecho que Ai no estaba vivo, así que decidió seguir su camino junto a sus hermanos.

—Yusaku, hay algo que tengo que decirte sobre…

La chica no pudo seguir cuando se sobresaltaron con el estallido de cada una de las linternas en el río, y el horroroso sonido de alguien gritando.

Yusaku abandonó el río para correr hacia la dirección del grito.

Esa voz sonaba como la de…

Me reemplazó. Se olvidó de mí. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Ai arrastraba sus pies hacia la pequeña colina, nadie estaría allí, todos se concentraron en el río. Yusaku todavía le estaba sonriendo a Aoi, seguramente.

Esa sonrisa declaraba su olvido. ¿Por qué él formaba parte de una alegría tan retorcida? ¿Por qué los humanos celebran felizmente la muerte? Yusaku siempre quiso…

...siempre quiso que los Ignis murieran.

Ai sacudió su cabeza. ¿Por qué de repente pensó en ello?

—¿Es verdad eso, Yusaku? ¿Ya te olvidaste de mí? ¿O acaso sabes que yo no soy Daisuke como para darme más razones para matarte? ¡Sí! ¡Eso es! ¡Tú eres muy perceptivo!

Se dejó caer de rodillas sobre la nieve y comenzó a llorar desconsoladamente.

—Tú nunca me quisiste, de todas maneras. Nunca. Nunca. Nunca. Nunca. Ahora sabrás la verdad, y yo tendré que matarte, y Flame, Windy, Aqua, Earth… Lightning. Todos ellos vivirán. Vivirán, vivirán, vivirán… ¡Vivirán!

Soltó una quebrada carcajada mientras sus lágrimas seguían cayendo. Alzó la vista al cielo negro y la nieve llovía sobre su rostro.

Su pecho dolía. Todo estaba decidido.

—¡Hasta aquí llegó mi amor, Yusaku!—siguió riendo, alzando sus brazos al cielo.

Finalizó su carcajada con un grito lleno de ira y dolor que causó el estallido de una de las luces que iluminaban su miseria.

Su respiración era pesada, sus lágrimas se perdían sobre la nieve, todo era blanco; la nieve brillaba a pesar de la oscuridad de la noche. No sentía frío, no sentía calor. ¿Cuál era su color favorito?

¡Alguien se acercaba!

—¡ALÉJATE!

Se volteó sacando el cuchillo que tenía en su bota y cortó la persona que se le acercó. Todos los humanos le daban asco, no valía la pena cuidar sus vidas. Todos. Todas sus vidas eran un asco.

No había uno solo que valiera la pena.

Todos los humanos…

Todos…

Excepto…

—Ai...—pronunció el humano que se sostuvo el cuello que no paraba de sangrar.

Ai no podía parpadear, ni hablar, ni respirar, ni emitir ningún sonido. Yusaku cayó sobre la nieve y su sangre tiñó la pureza del blanco con rojo.

Sus manos temblaron horriblemente.

Yusaku iba a morir. Yusaku podía morir.

En un momento así podría analizar si su corte fue totalmente mortal o no, pero no tenía tiempo para eso. No importaba hacer eso. No estaba mirando, no estaba pensando, sólo actuaba.

Debía actuar. Todo era parte del plan.

Tenía que usar a Yusaku. Así que…

...lo apuñaló esta vez en el estómago, dejando el cuchillo por un minuto o dos retorciendo el cuchillo dentro de la herida. El quejido de Yusaku se le grabó en la mente.

Ai escuchó otras pisadas, esta vez con más calma, se levantó del suelo y dejó caer el cuchillo sobre la nieve como si fuera basura. Volteándose con lentitud, miró a Aoi fríamente.

—Llama a una ambulancia si no quieres que se muera—pronunció sin más, antes de alejarse del escenario donde todo terminó.

Como si no hubiera llorado; como si no le hubiera importado…

...Ai desapareció, dejando su sombra atrás.