Emocionalmente Débil
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Los personajes del "Castillo Ambulante o Vagabundo" son propiedad de Diana Whynne Jones y la animación es obra de Miyazaki. Los cuales tomé prestados para desarrollar las ideas que se formaron en mi imaginación.
Esta historia participa del desafío lanzado por la Pagina #EsDeFanfics. La cual es la tercera del #Flufftober.
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Día 03 : Bajo la lluvia
Sophie Hatter se consideraba una persona común y como tal tenía sentimientos que no deseaba exteriorizar. Por eso esa mañana cuando despertó con una fuerte presión en su pecho entendió que ese no sería un buen día. Quedarse en cama no era una opción viable, principalmente cuando las visitas a su cuarto comenzaran, tener que soportar una interrogación constante era peor.
A pesar de que sus ánimos seguían por los suelos, se obligó a si misma a cumplir con sus responsabilidades, pero al terminar de secar los trastes empleados en el desayuno el nudo invisible en su pecho comenzó a asfixiarla, presurosa comenzó a caminar hasta la salida, tratando que su máscara de tranquilidad siguiera en su lugar hasta que abandonara el castillo.
—Salir, correr… aire —era los gritos que retumbaban en su cabeza en una reproducción constante, a medida que empezaba a avanzar por las calles sin rumbo fijo.
Tal vez por eso no se sorprendió cuando se detuvo a causa del agotamiento que sus piernas comenzaban a sentir por el ejercicio realizado. Confundida empezó a contemplar todo a su alrededor, la plaza central se encontraba irreconocible debido a que la época invernal estaba en todo su auge, impactando contra la flora que caracterizaba y realzaba el lugar. Esa era la razón por la cual estaba vacía, los habitantes de la ciudad parecían huir ante lo tétrico ambiente que inundaba la zona esos meses, hasta que la primavera hiciera acto de presencia.
Sophie en los últimos meses de su vida se vio tan involucrada con la magia y seres mágicos, que a estas alturas ya no le tenía miedo a nada, por eso avanzó hasta el centro donde destacaba el árbol más grande de todos, el cual parecía a simple vista solitario y triste alejado de los demás. Sintiendo un poco de empatía acaricio la corteza, mientras contemplaba como sus enormes ramas sin hojas se balanceaban al ritmo del viento y la lluvia.
—Hace mucho que este sentimiento no me embargaba—musitó para sí misma apoyando su espalda contra la superficie rugosa, dejando que su cuerpo fuera descendiendo hasta quedar sentada entre las raíces sobresalientes del árbol.
Desde que abandonó su hogar no tuvo oportunidad de volver a experimentarlo, en el pasado era permanente su cabeza y corazón siempre estaban en conflicto, ante sus deseos y las obligaciones que debía llevar. Su cabeza siempre salía vencedora cuando cada mañana después de desayunar se encerraba en su taller rodeada de sombreros.
Un trueno resonó con fuerza, haciendo temblar la superficie bajo su cuerpo. Pero Sophie lo ignoró totalmente, ya que sus pensamientos estaban dirigidos en intentar comprender la causa de lo que le sucedía.
—No tiene sentido—murmuró al sentir como la angustia que sentía, comenzaba a reflejarse en lágrimas, unas que ya no lograba contener.
Howl corría desesperado por las desérticas calles, su respiración se hacía dificultosa ante el esfuerzo que le obligaba ejercer a su cuerpo que no estaba acostumbrado a realizar esa clase de actividades. Su cabellera azabache mojada golpeaba con fuerza sobre su rostro dificultando por momentos su visibilidad, con un gruñido entre dientes acomodo el mechón de pelo, aprovechando para distracción para hacer un escaneo rápido por la zona, al no ver lo que buscaba, emprendió nuevamente su búsqueda.
Solo deseaba encontrar a su pareja, la cual llevaba demasiadas horas desaparecida. Estaba comenzando a desesperarse después de haber visitado todos los lugares posibles donde podría encontrarse.
Realmente lamentaba no haber actuado con rapidez cuando esa mañana al verla presintió que algo le pasaba, pero al verla desayunar tan tranquila por un momento creyó que solo eran ideas suyas. Solo el portazo que resonó por todo el castillo le corroboro que no solo eran ideas suyas. Sophie había salido prácticamente huyendo sin darle una explicación. La lluvia seguía cayendo con copiosa intensidad, empapando su cuerpo, pero lo único que rogaba que donde sea que ella estuviera, se encontrara bien.
—¡Maldición! —exhaló con fuerza al detenerse en medio de la plaza central, tratando de conseguir un poco de aire que sus pulmones imploraban recibir. Prometiéndose que a futuro le lanzaría un hechizo para que esta situación no se repitiera, prefería romper su palabra sobre el uso de la magia, antes de pasar nuevamente por esa situación. Sophie seguramente se enojaría y se lo iba a reprochar, pero no deseaba sentir nuevamente la desesperación que lo embargaba en esos momentos.
Al reconocer el lugar en el que se encontraba, iba a seguir, pero un sonido apenas audible llegó hasta sus oídos, presuroso empezó a adentrarse buscando su ubicación. Por primera vez comprendió la sensación de que su alma regresaba a su cuerpo, al divisar la figura de su novia.
Sophie estaba tan sumergida en sus sensaciones, que no notó cuando su novio se ubicó a su lado.
—¿Qué? —cuestionó al sentir un peso sobre sus hombros, su cuerpo se tensó al reconocer la prenda y a quien pertenecía esta.
—Se que no soy el más indicado para decir esto—habló Howl al sentarse a su lado—, pero sabes que cuentas conmigo para lo que sea.
Sophie asintió. Ambos de una manera diferente tenían sus propias debilidades y hasta la fecha habían logrado enfrentarlas juntos para seguir adelante.
—Lo sé, solo…
—Necesitabas tú espacio, pero sabes esta es la primera vez que tuve realmente miedo por alguien que no era yo. La sensación era asfixiante.
—Es una de las desventajas de tener nuevamente tu corazón.
Howl asintió y sin soportarlo más la atrajo con fuerza contra su pecho. Sophie entendió a la perfección el mensaje, sus lágrimas empezaron a fluir con fuerza contra la tela húmeda de la camisa masculina ¿Cuánto tiempo permaneció así? No lo sabía, pero cuando se separaron no faltaba mucho para que anocheciera.
—Vamos a casa—la invitó con un gesto galante.
Sophie sonrió ante esto, pues ambos estaban tan empapados que era difícil que no terminaran agarrando un resfriado, pero a pesar de todo comprendió que ahora no estaba sola, tenía a su lado a un apuesto mago que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella.
Llorar bajo la lluvia brindaba un alivio para el alma, pero el sentirse amada también lo compensaba, ya sabía que elegiría los brazos de su amado la próxima vez cuando se encontrara Emocionalmente débil.
Fin.
N/A: las historias que tengan la palabra fin, es porque no tendrán continuación.
También voy a aclarar que todas las entregas serán separadas.
Desde ya agradezco los comentarios que me han dejado, ya que decidí por esta pareja, pues siento que tiene mucho potencial, además es una de mis favoritas.
Sin más que decir mañana regresaré con la siguiente.
