***** ATENCIÓN *****
Esta historia contiene algunos spoilers de las novelas. Aunque la continuidad no sea literal y no sean totalmente fieles a las novelas, y en especial me invente un trasfondo para lo que pueda ocurrir en el volumen 17 de DanMachi aún por publicar y que obviamente será diferente, puedo mencionar hechos que han ocurrido en posterioridad al anime, así como referencias a Sword Oratoria.
Animo a los potenciales lectores sensibles a las revelaciones a que no continúen hasta haber terminado de leer las novelas para evitar que sepan cosas que aún están por ocurrir y les descubra algún detalle importante.
El prólogo inicia la historia tras los eventos de Sword Oratoria volumen 12.
El aire estaba enrarecido en la Mansión del Crepúsculo.
Se suponía que el momento debería ser de triunfo. Tras muchas semanas de esfuerzo, una larga sucesión de eventos había llegado a su fin. La mayor amenaza de Orario en mucho tiempo, que estuvo apenas a unos minutos de destruir el mundo que conocíamos, había sido neutralizada.
Una batalla de la que se hablaría durante generaciones, aunque ahora mismo estuviera tapada por la censura y el luto.
Desde el punto de vista militar y objetivo, había sido un éxito rotundo. Una batalla que por números parecía perdida de antemano, con un tiempo de batalla extremadamente limitado donde el enemigo además se guardaba algunos ases en la manga, había sido ganada de forma abrumadora, humillando al contrincante, con pocas bajas para las condiciones de batalla.
Pero desde el punto de vista de la Familia, desde la subjetividad de las emociones, se sentía como una derrota.
Esa era la diferencia entre regresar todos o perder a compañeros.
Y es que dos chicos de la Familia habían perdido la vida.
No dejaba de ser irónico que fueran quienes menos aportaron a la lucha. Si no hubieran arriesgado tanto, estarían ahora todos vivos y hoy el ambiente sería de victoria. Incluso si hubieran dedicado el mismo día al descanso de sus cuerpos, las caras estarían llenas de sonrisas, habría bromas y Loki estaría celebrándolo bebiendo como loca.
Pero lo que había ahora era un silencio incómodo y caras largas y derrotadas.
Ese ambiente se retroalimentaba con los pensamientos de culpabilidad de cada miembro de la familia.
Si hubiéramos sido más fuertes... si hubiéramos sido más rápidos... si hubiéramos insistido a los chicos que se quedaran en casa... o al menos arriesgar menos... quizás hoy sería diferente.
Pero... ¿cómo puedes pedir eso a unos aventureros cuando ven que todo el mundo intenta dar lo mejor de sí mismos?
Perder a los jóvenes es doblemente amargo. Porque un aventurero da por hecho que puede perder la vida en cualquier momento. Pero se juega la vida con la esperanza de que cuando llegue el momento fatídico, sea recordado por todos. Fama, fortuna, una buena vida. Aunque esta sea corta.
Pero cuando un "rookie" fallece, sólo su familia y amigos más cercanos recuerdan quienes fueron. Su reconocimiento público se limitará a un nombre en una larga lista tallada en un monolito de piedra. Tanto más pequeño cuanto menor haya sido su aporte reconocido.
La forma de funcionar de la familia Loki no ayudaba. Porque quizás no hacían demasiado esfuerzo en ser una piña todos juntos. Sí... todos se conocían y su trato era cordial, pero cuando una familia crece, es normal que aparezcan grupos ligados a sus misiones y forma de trabajo. Y los novatos formaban su propio grupo. Casi se podía decir que tenían vida independiente y se veían poco.
Si se preguntara a alguien aleatorio en Orario el nombre de los chicos, la inmensa mayoría no serían ni capaces de señalar que eran miembros de la familia Loki.
Por tanto, su contacto con el resto de la familia no había sido tan profundo como podría haber sido lo que agravaba el sentimiento de culpa en estos momentos.
En cierta manera todos asumían que habría tiempo. Que su madurez les permitiría antes o después trabajar en las misiones difíciles, a los pisos profundos, y ese contacto que era débil con los principiantes se profundizaría con el tiempo.
Pero ese momento ya no llegaría jamás. Los novatos fallecidos habían abandonado la familia de la peor forma posible.
Y por eso, ahora mismo, nadie quería hablar. Todos con caras largas, un silencio atípico llenaba el salón que normalmente desbordaba energía, fuera para pasarlo bien o para discutir.
La joven elfa del grupo de élite ya no soportaba más el aire depresivo del ambiente.
Lefiya - Voy a dar un paseo.
Sólo Riveria contestó con una afirmación gesticulada sin emitir sonido alguno.
La elfa descendió a la calle. Ella, más que nadie que el resto de su familia, tenía motivos para sentirse mal. Perder a alguien querido... y de esa manera...
Tenía ganas de patalear, gritar, llorar... Eso último ya lo había hecho tanto en público como en la intimidad de su habitación.
Pero estaba harta de llorar... Quería pelear... quería hacerse más fuerte, más inteligente, más sabia... para intentar evitar que algo así pudiera pasar otra vez en el futuro.
Sabía el lugar donde podía lograr eso. La Mazmorra.
Sin embargo, hoy no era un buen día para hacerlo. Su mente seguía aturdida con todo lo sucedido, y era una irresponsabilidad para una maga como ella, donde la salud mental es lo más importante, ir sola en esas condiciones.
Así que se limitó a caminar sin rumbo por la ciudad, sólo para respirar un aire menos cargado e intentar contagiarse de un ambiente más animado de la superficie, donde algunas familias más afortunadas y ciudadanos que no arriesgaron sus vidas lucían caras felices y continuaban sus vidas con normalidad.
- ... incluso la familia Freya estaba ahí...
- ... ¡Siete equipos a la vez!... ¿Te lo puedes creer?... ¡Es increíble que estemos vivos!
- Más increíble es que Braver comandara a todos a la vez. ¡Ese mediano es un monstruo!
Lefiya afilaba sus orejas escuchando ciudadanos al azar... Como no podía ser de otro modo, todo el mundo estaba hablando de lo ocurrido. Saber que la gente reconocía las gestas, por muy extraoficial que fuera, la animaba un poco.
- ¡... y cuando las campanas sonaron todos se lanzaron al unísono!
- ¿Campanas? ¡Oh! ¡No me digas qué...!
- ¡Sí! ¡Era Rabbit Foot!
Lefiya bufó... No era mentira lo que contaban... ¡Pero la familia Loki había iniciado todo y fue la que más puso en toda la batalla! ¿Por qué siempre tenía que llevarse el mérito ese maldito conejo?
- ¡Bell mató al dragón! ¡De un sólo ataque!
- ¡IMPOSIBLE!
La cara de la elfa se ponía más y más roja mientras su boca se retorcía de enojo. ¡Tampoco había sido para tanto! Bueno... sí... Lo que había hecho era heroico ¡Pero muchos ese día lo dieron todo! ¡Él no era un caso especial! ¡No más que cualquier otro héroe ese día!
- Yo estaba ahí tirado... estaba el grupo de Loki defendiendo a duras penas... parecía que iban a perder, cuando apareció Rabbit Foot y ¡con una simple daga se cargó a todos los enemigos en segundos!. ¡Se suponía que el grupo de veteranos de Loki y él tienen el mismo nivel... pero no lo es en absoluto! ¡Él está al nivel del grupo de élite! ¡Se movía como si fuera el hermano de la princesa de la espada!
- ¡O más bien su novio! ¡Dicen que se llevan muy bien!
- ¡Sí! ¡Sí! ¡Los vieron descansando juntos tras la batalla!
- No me extraña. Si no están al mismo nivel, a la velocidad que avanza el conejo, pronto lo estarán. Harían muy buena pareja, ¿no creéis?
- ¡AAAAAAAAAAAAH! - gritó súbitamente Lefiya sin mirar a nadie, asustando a la gente su alrededor
- ¡TE ODIO, BELL CRANEL! - gritó al cielo
