Lefiya bufó, y con los ojos entrecerrados miró de forma agresiva y sin disimulo al conejo, que reaccionó haciendo una sonrisa incómoda y forzada.
- ¿En qué estás pensando, Ais-san? - preguntó el peliblanco
- La última vez, Lefiya y yo entrenamos de forma parecida a como te entreno a ti. La atacaba mientras ella intentaba concentrarse en realizar un encantamiento... pero lo mejor para eso sería que Finn la entrenara. A fin de cuentas, protegerse con una vara no es tan diferente a hacerlo con una lanza.
La frustración de Lefiya salió por su boca.
- ¡Pero yo quiero entrenar contigo!
- Por eso había pensado... que sería mejor un ejercicio diferente. Lo cierto es que rara vez tienes que enfrentarte en combate de proximidad contra enemigos rápidos porque tu posición en el equipo es de lanzamiento a distancia desde la vanguardia. ¿No sería más lógico entrenar esa situación?
Bell y Lefiya miraron a Ais confusos.
- Lo que quiero decir... es difícil para ti Lefiya, concentrarte en el hechizo si hay un combate muy cerca, incluso si te están protegiendo, ¿verdad?
- Sí... supongo... Nunca puedes confiar en una defensa impenetrable.
- Entonces haremos exactamente eso. Este es un entrenamiento a tres. Tú, Bell, serás el atacante, y tu objetivo será atacar a Lefiya. Yo la protejo y ella entrena el encantamiento concurrente ¿Qué os parece?
Lefiya hizo una mueca entre disgusto y derrota. Parece que no iba a librarse del conejo tan fácilmente.
- ¡Es una gran idea, Ais-san! ¡Así no tienes que decidir a quien entrenar! ¡Podemos mejorar todos juntos! ¡Es genial! - dijo el conejo sonriendo plenamente mirando a Lefiya como esperando una respuesta similar.
Pero no... Lefiya lo miró gruñendo de molestia y mirándolo de una forma que a Bell le resultaba familiar. Era la mirada de Hestia cuando creía que había estado con otra chica. Entonces su sonrisa sincera se torció a la versión forzada de antes.
- Golpeada por Bell... - masculló Lefiya - Lo que me faltaba.
- Tranquila. Yo seré tu escudo, Lefiya. Retendré los ataques de Bell lo mejor que pueda. - comentó la princesa
- Yaaaa... - dijo Bell con cierta incomodidad - Serán todos...
- No lo sé... Ahora eres muy rápido - dijo Ais como cumplido, haciendo que Bell se sonrojara y desviara la mirada.
- No creo que tanto - respondió con timidez.
- Lefiya... Bell es rápido, así que no puedes contar con que lo bloquee sin moverte. Tienes que asegurarte de que la posición de Bell quede alineada conmigo, de forma que tenga siempre la mejor posición para protegerte. Gira a mi alrededor todo lo que sea necesario.
- Ok... Y eso... ¿conjuro un hechizo? ¿Puedo atacar a Bell?
- Sí... De hecho, ese es tu objetivo. Conozco tus encantamientos, así que me aseguraré de hacer un salto rápido cuando acabes. Eso dará un aliciente a Bell para darse prisa en interrumpirte.
Lefiya reflexionó... Lo último que quería es que el conejo entrenara con Ais. Eso lo haría aún más fuerte... Pero si entrenaban los tres, la brecha no debería crecer, ¿verdad? O al menos eso creía Lefiya... Por otra parte, con ella en medio, era improbable que Bell intentara algún tipo de acercamiento romántico con Ais. Y como premio... ¡tendría oportunidad de atacarlo!
Y al ser un entrenamiento, Bell no podría quejarse.
Sí... la idea de este entrenamiento comenzaba a gustarle. La sonrisa de Loki pareció reproducirse en la elfa.
- Bell... Tu propósito en este entrenamiento es alcanzar a Lefiya, pero yo, como defensora, te entorpeceré. Se libre de atacarme si esa es la mejor forma de alcanzarla. De igual manera yo te atacaré si considero que es la mejor forma de evitar que la toques.
- Entiendo - dijo mientras se ponía en posición de combate.
- Lefiya... Por favor, usa la menor cantidad de magia posible. El objetivo es tumbar a Bell, no hacerle daño.
- Entendido.
Pero en realidad, Lefiya puso una sonrisa maléfica mirando a Bell... Oh... si tenía la oportunidad de hacerle sufrir, le lanzaría su mayor ataque.
-Y Bell es rápido. Si esquiva tu ataque podríamos alcanzar algún edificio. Recuerda que estamos en la ciudad. Causar víctimas en un simple entrenamiento es imperdonable.
* - Maldición... Es cierto - reflexionó Lefiya
- Y por último... Si Bell logra parar tu ataque en el momento preciso, podría provocar un Ignis Fatuus.
Eso era incluso peor. Recibir su propio ataque contra sí misma. Finalmente aceptó que reducir la magia sería prudente por ahora.
- Bueno... ¿Estáis preparados? Lefiya... ¿Necesitas prepararte?
- No... Está bien así.
- Ok... En tres, dos, uno... ¡YA!
- Unlea...
A la velocidad del rayo, daga y espada prácticamente se convertían en sombras borrosas por la velocidad el movimiento.
CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK
- ¡ ¿ ¡ ¿ ¡ ¿ Pero qué ? ! ? !? ! ¡OUCH!
- Lefiya... No te has movido. - dijo Ais
- ¡LO SIENTO! - dijo Bell retirándose e inclinándose repetidamente solicitando el perdón
Y es que la daga de Bell, aunque había sido desviada por la espada de Ais, había logrado deslizarse hasta rozar el hombro de la elfa, rasgando su piel haciendo un corte sangrante
- Estas cosas pasan al entrenar. - dijo Ais para quitarle importancia, intentando calmar más a Bell que a Lefiya
- ¡Deja que te ayude! - dijo el conejo que a toda velocidad sacó una poción de su cinturón.
Mojando su dedo meñique, se dirigió a untar la herida. A falta de mano izquierda libre, con su dedo gordo e índice intentó separar la ropa del corte para poder acceder a la piel sin dificultad, empujando entre sus dedos y la piel de la elfa.
- No te he dado permiso para tocarme - protestó Lefiya mientras se sonrojó un poco con el contacto del peliblanco.
- Oh... sí... perdona... - dijo Bell... quien interpretó que, Lefiya, como elfa, no le gustaba el contacto de otra persona que no fuera de confianza. Y los elfos confían en muy poca gente que no sea de su raza. Definitivamente Lefiya no confiaba en Bell.
En realidad, Lefiya, habiendo pasado tanto tiempo entre muchas otras razas, no era tan exigente en esos detalles como otros elfos. Pero que la tocara un humano cualquiera era una cosa y otra era BELL CRANEL.
Bell, viéndose limitado en sus opciones, hizo movimientos aparatosos, tirando de la ropa sin rozar la piel intentando apartarla y procurando no rasgar la tela aún más.
Cuando la herida estaba suficientemente expuesta, rozó lo mínimo posible para que su dedo y la piel de la elfa entraran en contacto. El corte era superficial, así que la poción funcionó a la perfección, y soltando humo la piel se reparó mágicamente como si nada hubiera pasado.
Luego... como si fuera una madre cuidando a un bebé, Bell sopló amorosamente donde había estado la herida.
Esto era tierno y vergonzoso a la vez para Lefiya, quien se sonrojó mucho más fuerte.
* - Si piensa que me va a camelar con eso lo lleva claro. - pensó la elfa
- ¿Ves? - sonrió el conejo incómodamente - Como nueva.
Lefiya bufó.
- La camisa no. - replicó la elfa
- ¡Oh! Puedes dármela y yo mismo me encargaré de arreglarla.
- ¿ ¡ EH ! ? ¿TE HAS VUELTO LOCO? ¿ ACASO QUIERES VOLVER A VERME DESNUDA, HUMANO PERVERTIDO ? - dijo roja mientras dirigió su vara a la cabeza del conejo que evitó fácilmente de un salto. Su apodo le quedaba como un guante.
- ¡NO! ¡No! ¡No! No me he expresado bien... Me refería a que, si me entregas la camisa mañana... ¡yo mismo me encargaré de arreglártela! ¡Lo juro!
- ¡Olvídalo! No pienso dejarte ninguna de mis prendas... A saber lo que harías, pervertido... ¿Y qué diablos fue eso? ¡No os movíais así cuando llegué!
- Oh... ¿Antes? - dijo Ais confundida - ¡Oh! Entonces estábamos calentando...
* - ¿CALENTANDO? - pensó asustada Lefiya. ¿ESO QUE VI AL LLEGAR ERA UN CALENTAMIENTO?
- ¡Habéis cruzado las armas como veinte veces en un segundo! - dijo la elfa en shock
- Catorce
- Catorce
Dijeron Ais y Bell a la vez.
* - ¿Las han contado? ¡QUE DIABLOS LES PASA HA ESTOS DOS! - pensó la elfa
- Y fueron casi tres segundos - dijo Ais - ¿Continuamos?
- ¿No sería mejor que pusiera la funda a mi daga esta vez? - dijo Bell preocupado de repetir la misma acción
- Pero la destrozarás contra mi espada- dijo Ais
- Ya... Bueno... La funda no es importante. Seguro que a Welf no le importa hacerme otra.
La elfa se quedó callada. Por supuesto, ella prefería... deseaba incluso que Bell usara la funda... pero no iba a mostrarse débil y rogar por ello. Además, Bell parecía convencido de hacerlo por sí mismo.
- La elección es tuya. - dijo Ais
Bell puso la funda a la que quitó la sujeción.
- Bueno... Al menos esta vez no volverá a pasar lo mismo. - dijo el peliblanco - ¡Estoy listo! - dijo retomando su posición
- Lefiya... Recuerda lo que te dije - comentó Ais - Asegúrate de que yo esté siempre entre Bell y tú. En tres, dos, uno.
CLANK*CLANK*CLANK*CLANK...
A pesar de que el nuevo choque ya no pillaba a la elfa por sorpresa, seguía siendo impresionante verlos pelear.
* - ¡Son demasiado rápidos! - se quejó la elfa en su mente. - ¿De verdad Bell es un nivel 4? ¡Se mueve como un nivel 5 como mínimo!
Lefiya había decidido primero no centrarse en realizar su hechizo, sino simplemente en esquivarlos y aprender. Necesitaba saber como se iban a comportar Bell y Ais para reaccionar con más facilidad. Cuando estuviera segura, entonces prepararía su magia.
* - ¡DIABLOS!
Bell y Ais no sólo chocaban sus armas muy rápido. Los movimientos de ataque, retroceso, esquive, búsqueda de abertura, bloqueo... no eran como los monstruos, un enfrentamiento suicida, sino que ambos luchaban como gladiadores expertos, aprovechando el ataque fallido o bloqueado para realizar un contraataque.
Con los monstruos, lo normal es que ataquen de frente, pero con Bell, había tantos o más movimientos laterales que adelante o atrás. Eso implicaba que Ais tenía que moverse rápido para no dejar a Bell avanzar contra Lefiya.
Y aún así, aunque Ais fuera más rápida, Bell encontraba su hueco. Eso obligaba a la elfa a moverse para seguir estando detrás de la princesa. Y lo que era peor... no había un patrón definido. Algunos movimientos repetitivos, sí, pero cambiaban demasiado rápido para llamarlo patrón.
- Eso es, Lefiya - dijo la princesa tras varios esquives con éxito de los intentos del conejo de cambiar sus posiciones- Esquivas bien... pero no te oigo cantar.
- ¡Sí!
La elfa se sentía preparada.
- Unleashed streak of light ...
Tres pasos a la izquierda... Bell falló
- ... bow limbs of the holy tree ...
Dos a la derecha
- ... You are an expert of the bow ...
Otros dos pasos a la derecha girando alrededor de la princesa
- ... Shoot, sniper of the fairies. Penetrate, arrow of absolute accuracy
El encantamiento estaba listo y Ais lo sabía.
Ais esperó al último choque de armas y se abalanzó en diagonal hacia Bell, forzándolo a retroceder y quedar en cruz con Lefiya. Eso significaba que tenía vía libre para liberar su ataque, pero si dudaba unas décimas, tan pronto Bell recuperara el equilibrio tras el envite de la princesa, podría atacarla y sería muy complicado para Ais pararlo.
* - ES MÍO. AHORA.
- ¡ARCS RAY!
Su poderoso rayo salía despedido hacia Bell. Todo parecía ir a cámara lenta. La bola de rayos iba directo a su estómago. Pero apenas el conejo puso sus dos pies en el suelo, dio un salto lateral desesperado y arqueando su cuerpo tomó la forma de una letra C.
Pequeños arcos del ataque principal conectaron con la armadura del conejo, pero la energía de la bola central pasó de largo.
- ¿ EEEEEHHHH ?
Apoyando su mano en el suelo, aún portando su daga, Bell se empujó como si fuera una tercera pierna, y saltó recuperando su posición erguida hacia Lefiya. Ais no se había quedado parada y corría ahora hacia el encuentro tratando de evitar que Bell lograra su objetivo.
A Lefiya le había tomado esto por sorpresa. No esperaba que el conejo esquivara su ataque, y mucho menos que convirtiera una posición de desventaja en una situación ganadora.
Ese descuido de dar por hecho la situación futura lo había empeorado todo, y ahora Ais intentaba solventarlo por si misma.
Retomando su concentración, Lefiya retrocedió y saltó hacia el lado de la princesa. A pesar de su fallo, parecía que la velocidad de Ais más la pequeña corrección de la elfa era suficiente para regresar a la situación de origen donde Bell no la alcanzaría.
Pero Bell siguió corriendo en círculo buscándola. Lefiya no lo entendía... Eso obligaba a Bell a correr el doble que la princesa, por lo que obviamente no conseguiría la apertura.
- ¡Lefiya! ¡Cuidado! - dijo Ais
No lo entendía... Bell no podía tocarlo ahora.
Y entonces sintió un gran golpe eléctrico en su espalda haciéndola volar unos metros y caer dolorosamente.
- ¡OUCH!
Por suerte, era más doloroso que dañino.
- ¿Estás bien? - dijo Ais que ahora estaba quieta, agachándose con normalidad, mirando a la elfa desde arriba.
- ¿Qué ha pasado? - preguntó Lefiya
- Bell ha ganado esta vez. - respondió la princesa haciendo que ella se sintiera irritada
Bell sin embargo, volvía a sonreír con incomodidad.
- Mi propio hechizo me dio, ¿verdad? - preguntó la elfa, a la que ambos compañeros de entrenamiento afirmaron
Por supuesto. Ese hechizo tenía la habilidad de perseguir su objetivo. Lefiya se había sorprendido primero y concentrado tanto en esquivar a Bell después que se había olvidado de que el hechizo regresaría como un boomerang.
Bell, jugando al mismo juego pero a la inversa, intentó usar tanto a la elfa como a la princesa como escudos para el mismo hechizo que regresaría contra él.
Y Lefiya, estando de espaldas al hechizo y habiéndolo olvidado, se lo comió de lleno.
- Suerte que lo había cargado al mínimo - suspiró la elfa
- ¿Quieres continuar? - preguntó Ais
Lefiya asintió.
- ¿Ais? - preguntó la elfa
- ¿Sí?
Y le susurró algo al oído que Bell no pudo escuchar. Ais asintió. Esta vez Bell se enfrentaría a una estrategia secreta entre las dos integrantes de la familia Loki.
El entrenamiento regresó a su ritmo, pero esta vez, la elfa comenzó a susurrar.
* - Está realizando su hechizo sin que lo oiga... Tienen que haber acordado alguna señal secreta para lanzarlo. - pensó el peliblanco
Varios segundos después, Lefiya golpeó con fuerza su vara contra el suelo.
*- ¡Esa debe ser la señal! - pensó Bell. Y con un pequeño y ágil salto retrocedió para ganar espacio para esquivar con mayor facilidad.
- ¡Tempest!
Eso Bell no se lo esperaba. Ais rompió su posición y se lanzó con toda su potencia contra él, cosa que jamás había hecho entrenando.
Bell observó que Ais había retirado su espada. Era un ataque de choque. Estaba claro que no quería matarlo. Su única oportunidad de esquivar era saltar con todas sus fuerzas.
- ¡Arcs Ray!
Por ágil que fuera el conejo, sin poder controlar el aire de alguna manera, no es posible cambiar el centro de gravedad en vuelo. Obligado a saltar para evitar a Ais, el conejo quedaba indefenso por un segundo hasta que sus pies lograban alcanzar el suelo otra vez. La trayectoria era predecible.
Ese era el plan. Y Lefiya no desaprovechó la oportunidad.
Esta vez fue Bell el que salió despedido hacia la pared.
- ¡OUCH!
- ¡JAjaja! - rió Lefiya con tono maléfico y exagerado - ¡Uno a uno, conejo! - dijo triunfalmente apuntando su varita contra Bell
- Vaya... Realmente me habéis pillado desprevenido... ¡Bien hecho, Lefiya-san! ¡Ais-san! - dijo Bell sonriendo con sinceridad
- ¿Eh?
Bell no estaba molesto... ¡Y eso la irritaba! ¡No se sentía como una competición!
Ais se acercó a la elfa otra vez para que Bell no pudiera oírlas
- ¿Qué deseas hacer ahora? - preguntó Ais
- Repetimos
- ¿Estás segura? Bell se adapta muy rápido.
- Quiero ver como se las arregla para evitar este plan PERFECTO. - dijo Lefiya con demasiada confianza
- Como quieras...
Los tres comenzaron a reproducir la situación anterior.
¡Vara en el suelo!
- ¡Tempest!
Bell saltó igual
- ¡Arcs Ray!
- ¡FIREBOLT!
* - ¿Eh?
El contrataque del peliblanco había pillado a Lefiya por sorpresa. Parecía que el hechizo de Bell tenía únicamente por objetivo el hechizo contraparte de la elfa, no la elfa misma. Sin embargo, la pequeña diferencia de tiempo hizo que el choque de hechizos se hiciera mucho más cerca del conejo.
* - ¿Qué diablos?
Para sorpresa de Lefiya, Bell no se hizo una pelota para protegerse. En su lugar, extendió su cuerpo todo lo que pudo, sólo usando su brazo móvil para cubrirse la cara. Parecía que quería recibir el impacto intencionalmente.
Y así fue. Recibió la onda de choque por completo, y salió despedido contra la misma torre de la muralla que la vez anterior, pero mucho más rápido.
Bell giró por el camino haciendo una voltereta, y sus pies tocaron la torre perfectamente como si pudiera caminar verticalmente por ella.
- ¡Tempest! - gritó el conejo
Y propulsándose con sus pies, como si fuera un muelle, retornó toda la fuerza de impulso de la explosión en dirección contraria.
Como en una copia barata de la princesa de la espada, Bell salió a toda velocidad en una parábola, pero tan rápida que apenas tenía curvatura, directa contra la elfa. Ais observó atónita la trayectoria imparable del conejo.
* - ¡UAAAAAAA! - gritó mentalmente Lefiya, aunque la sorpresa ahogó todo sonido
El conejo había guardado la daga. La elfa ni siquiera pudo observar eso porque instintivamente puso sus brazos en cruz en previsión del impacto tapando su propia visión.
Bell tampoco controlaba gran cosa, así que ambos jóvenes chocaron aparatosamente.
Tras agarrarse el uno al otro en un doble intento desesperado por sujetarse a algo, acabaron ambos rodando por el suelo juntos, frente a frente.
- ¡OOOOUCH! Eso dolió. - se quejó la elfa, para descubrir después que estaba encima de Bell, quien la abrazaba. De alguna manera, quizás por instinto del conejo, lo había hecho para evitar que la elfa sufriera aún más de aquel encontronazo.
- ¡AAAAaaah! - gritó la elfa de humillación, poniéndose colorada, y rodó para quedarse en el suelo sola, aunque a pocos palmos de Bell.
- ¿Estáis bien? - preguntó Ais
- Yo sí.
- También.
- Bell... - preguntó de nuevo Ais - ¿Acaso gritaste "Tempest"?
- Eeeeh - dijo embarazosamente el chico mientras se rascó la mejilla con su dedo índice
- Pffffff... ¡Jajajajajajajaja!
Los ojos de Bell y Lefiya se abrieron de par en par. ¿Ais riendo? ¡Eso no se ve todos los días! Por más que fuera una risa ligera, seguía siendo mucho más de lo que habitualmente expresaba.
Sus caras de sorpresa pasaron a unas de embelesamiento. Ambos sonrieron embobados con ojos vidriosos con la risa de su compañera.
* - ¡Ais! ¡Que hermosa eres! - pensaron los dos a la vez en sus respectivas mentes
¡Zak!
- Ow... ¿Y eso a qué vino? - protestó Bell al ver que Lefiya le había dado un garrotazo con su varita en la cabeza
- No la mires así.
- ¡Tú la mirabas igual! - protestó el conejo que por primera vez en todo el entrenamiento parecía responder con algo de enojo.
Y Lefiya sonrió con malicia.
- ¡Jajaja!... No... En serio... ¿Por qué hiciste eso, Bell? - preguntó Ais - ¡Tú no tienes mi habilidad!
- Esto... bueno... ¿Nunca has jugado a ser otra persona? Siempre quise hacer eso... - respondió sinceramente Bell
- ¿No estás mayorcito para jugar a los héroes? - comentó Lefiya burlonamente
- A... jaja... - rió avergonzado Bell
- Bueno... Para no tener magia, no fue una mala imitación... - reconoció la elfa después
- Es cierto... Fue impresionante. - agregó Ais - En fin... ¿Otra vez?
- ¡SÍ! - gritaron los dos
Cuatro a cuatro, según las cuentas de Lefiya
Las estrategias habían ido cambiando cada vez. En una la elfa sorprendió a Bell atacándolo con la vara cuando el conejo había dejado a Ais detrás. ¡Bell no se esperaba que la maga se defendiera sin magia!
En otra Bell pudo superar a Ais y colarse incluso aunque la elfa mantuvo la posición. ¡Bell era tan rápido que comenzaba a darle problemas a la princesa!
En otra Bell no supo reaccionar a un hechizo que lo perseguía, mientras la elfa y la princesa seguían sin abandonar en todo momento la posición protectora.
En otra Bell intentó repetir su "falso Tempest" (aunque sin hacer el ridículo de pronunciar un hechizo que no poseía), sólo para toparse la varita de la elfa de frente. Lefiya no volvería a caer en eso.
En otra, Lefiya lanzó el hechizo que Bell esquivó... y mientras seguía saltando para esquivarlo, Lefiya le lanzó otro... y luego otro... y...
Con ocho rayos a la vez dando vueltas, acabaron los tres dando saltos como locos Bell intentando no ser impactado y Ais intentando desesperadamente proteger a la elfa de demasiados hechizos erráticos a la vez, para finalmente acabar en una explosión combinada que tumbó a los tres juntos... para acabar riendo en el suelo.
Lefiya lo contó como un punto para cada uno.
Ais se fijó en las sombras de la calle. Como si de un reloj de sol se tratase, Ais intuyó la hora que era.
- Se está haciendo tarde. Deberíamos dejarlo. - comentó la princesa
- ¡La última! - dijo Lefiya que miraba a Bell con una sonrisa desafiante.
Bell le devolvió al mirada... Ambos estaban realmente inspirados.
Ais no pudo más que suspirar y sonreír...
- ¡Es el desempate, conejo! ¡Así que da todo lo que tengas!- dijo la elfa provocadoramente
- ¡Siempre lo hago! - respondió
El baile a tres comenzó igual que las veces anteriores. Lefiya no perdió un segundo y en susurros comenzó a conjurar.
Cuando terminó, dio un gran salto hacia atrás para separarse de la pareja.
- ¡Fusillade Fallarica! - gritó la elfa
Ais miró hacia atrás sorprendida y hasta intimidada. En todo el entrenamiento, siempre había usado el hechizo Arcs Ray. Este sin embargo era un hechizo de bombardeo.
Liberado con la potencia habitual, podía convertir en cenizas un barrio entero de Orario.
Obviamente Lefiya no iba a hacer eso. Como maga experta que es, moduló la potencia y la redujo más allá incluso de lo que un novato lanzaría. De esa forma, cada uno de los pequeños proyectiles que conformaban el ataque haría poco más que una pequeña quemadura en la piedra.
El ataque en Bell sería incluso menos dañino que el otro, pero suficiente para hacerle caer y reclamar la victoria.
También moduló la dirección. Normalmente el ataque tenía una gran abertura, y si se lanzaba verticalmente podía cubrir los 360º del terreno, pero Lefiya lo lanzó hacia Bell, asegurándose que la zona de ataque no fuera más allá de la muralla donde entrenaban.
Sin embargo, era imposible evitar que el ataque cubriera también el espacio de Ais. A todos los efectos, ambos sufrirían el ataque por igual.
Dado que el ataque se ejecuta como una lluvia de proyectiles menores, Lefiya confiaba en que su más hábil compañera lograra abrirse paso entre los pequeños huecos. Pero esperaba que Bell no fuera tan rápido como ella.
La lluvia ocurrió tal y como Lefiya deseaba. Y Ais, en un increíble baile acrobático, fue esquivando cada proyectil.
Bell sin embargo, tomó una estrategia diferente. En un ataque casi suicida, corrió hacia la elfa bloqueando o desviando cada proyectil hacia él con su daga que se movía como una nube difusa funcionando de escudo.
- ¡AAAAAAAAAH!
Bell corrió hacia Lefiya con un grito de guerra acelerando más y más. Cuanto más cerca estaba, mayor era el número de proyectiles que tenía que bloquear, y aún así, parecía imparable.
- ¡Arcs Ray! - gritó Lefiya cuando Bell estaba a un palmo de la victoria
El hechizo impactó de lleno en el conejo, y una vez más salió despedido en dirección contraria rodando por el suelo.
- ¡SÍ! ¡GANÉ! - gritó la elfa levantando sus brazos en triunfo
- Bien hecho, Lefiya. - comentó Ais
Y ambos, paseando, se acercaron a Bell que con molestias se levantaba.
- ¿El brazo está bien? - preguntó Ais
- Sí... sí... Todo en su sitio.
- ¡Sufre la humillación de la derrota, conejo! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! - dijo la elfa con una risa interpretada como si fuera el malo de una obra de teatro para niños
- Lefiya-san... ¿Cómo pudiste conjurar tan rápido? - preguntó el conejo confundido
- Ya había conjurado antes... ¡Sufriste el efecto de mi habilidad, doble cañón!. Qué te parece, ¿eh? - dijo siguiendo en su pose de superioridad
- ¡Eso fue impresionante, Lefiya-san! Sabía que eras una maga talentosa... pero... ¡wow! ¡Eso fue increíble! - dijo Bell con un enorme entusiasmo
- ¿Eh?... ¿Me estás haciendo un cumplido?
*- ¡Se supone que eres mi rival! ¿No tienes que estar triste? - pensó
- ¡Claro, Lefiya-san! ¡Es un honor entrenar con usted también! - dijo haciendo un saludo mientras mantenía una sonrisa plena de oreja a oreja - ¿Repetimos mañana?
- ¿Qué dices, Lefiya? - preguntó Ais
- Eeeeeh...
Todo esto había empezado porque Lefiya no quería que Bell pasara tiempo con Ais. Pero siendo sincera, ¡había sido un buen entrenamiento! Además, en el mismo momento que ella lo dejara, ellos volverían a entrenar juntos... solos.
- Supongo. - dijo la elfa con tono inseguro
- Me alegro. - dijo Ais sonriendo levemente - Este entrenamiento es más divertido que sólo dos, ¿verdad?
- ¡Estoy de acuerdo! - respondió el conejo - ¡Hasta mañana! - y se alejó a la carrera
- ¿Te apetece unas patatas rebozadas? Yo invito. - le dijo Ais a Lefiya
- OK. - respondió lenta, centrada en sus pensamientos
La escena de un minuto atrás pasaba por su mente. Un Bell completamente sonriente, felicitándola por su ataque.
Una parte de ella se sentía extrañamente feliz. Le gustaba que la felicitaran por ser buena. Demasiadas veces se sentía como una inútil, y eso era diferente cuando la felicitaban.
Pero había algo disonante en esa escena.
*- ¿Por qué te alegras por mí?... - se volvía a preguntar confundida - No se siente como un rival para nada.
