Como en días anteriores, Lefiya y Ais terminaban su jornada de entrenamiento comiendo un aperitivo de patata.
Lefiya observaba con cierta sorpresa la nueva Ais. Contrastaba con el resto del aire melancólico de la familia.
Para la familia, la celebración del funeral privado de los miembros perdidos fue un punto y aparte. Pero unos pocos días no eran suficientes para regresar al ambiente habitual. En cierta manera parecía que todos estaban expectantes por algún tipo de misión o solicitud que les devolviera a la acción y pudieran tener una excusa para desviar sus mentes hacia algo más inmediato.
Y afortunadamente para la familia, ese momento había llegado. O más bien, lo habían buscado. La familia Loki había aceptado una misión fuera de Orario que los alejaría por unos días. Mañana partirían.
Ais sin embargo, sonreía cada vez con más asiduidad, lo que antes era extraño en ella. A pesar de ser una sonrisa comedida, seguía siendo cálida y notoria.
Pero como si el universo estuviera en contra de la elfa, la calidez de la princesa era contrarrestada por algo. Y ese algo ahora tenía un nombre.
Bell Cranel.
Con algo de molestia, masticó de mala gana su bola de patata.
- ¿No te gusta, Lefiya? - preguntó inocentemente Ais
- No, no... Está... bueno, supongo.
- Hay más sabores si quieres...
- No, no... Da igual que sabor sea... el problema no es ese.
- ¿Ocurre algo malo?
Lefiya estalló
- Hace dos días gané... Ayer me ganó tres a cinco... Hoy sólo he marcado un punto... ¡A este paso mañana no podré hacer nada contra Bell!
- Es impresionante lo rápido que mejora... ¿verdad? - dijo Ais sonriente.
- Mfmgngmfff... defafiado... - masculló con la boca llena
Ais sonreía más... y Lefiya volvía a tener sentimientos contradictorios. Porque le encantaba ver esa sonrisa... pero odiaba sospechar que era debida al peliblanco
- Oye Ais...
- ¿Sí?
- Se supone que estamos en el mismo equipo... Podrías haberlo atacado, ¿verdad?
- Claro
- ¿Por qué no lo has hecho?
- Es mi papel en el juego... Soy la defensora.
- Juego... - volvió a mascullar la elfa
Lefiya entendió que Ais no se lo tomaba en serio. Por eso era tan entretenido... Era un juego de combate.
- Yo me lo tomaba muy en serio. - protestó
- Y Bell también. Y yo... a mi modo... Pero es un juego para los tres.
- ¿Eh?
- Si fueras en serio, tus hechizos podrían matarlo. Pero si Bell fuera en serio, te bombardearía con sus bolas de fuego... Pero no queremos hacernos daño, ¿no?
- Pero... podrías ganar algún punto...
- Pero si lo hiciera, tú no tendrías la oportunidad de intentar atacarlo. - comentó la princesa sin comprender la posición de su compañera
- Ya... Bueno... De poco me vale si no le acierto. - replicó la elfa triste
- Creo que te equivocas... - respondió Ais
- ¿Eh?
- Esa técnica que has hecho hoy de rebotar los proyectiles, es nueva, ¿verdad? Nunca la había visto.
- Sí... pero no sirvió de nada.
- Que Bell sea capaz de esquivarlo no significa que no sirva en otras situaciones.
- Lo dudo mucho...
- ¿Has revisado tus estadísticas estos días?
- ¿Eh? Hace sólo tres días desde que regresamos de Knossos. Es muy pronto para eso. - dijo la elfa poco convencida
- Hazlo... Ya verás como has subido algo.
- Ja... Te apuesto lo que quieras a que si he subido algo, es algún punto pelado en magia.
- ¿Qué te parece el pincho de mañana? - dijo la princesa tomándose la apuesta de Lefiya en serio
- Hecho... Si he subido más de un punto, te invito mañana a las patatas. - respondió la elfa convencida.
- Genial. ¡Otra ración, por favor! -pidió la princesa al tendero ambulante
- Ais..
- ¿Sí?
- ¿De verdad no te incomoda pensar que a este ritmo, Bell podría superarte?
La princesa negó con la cabeza
- Cuento con ello. - dijo con tranquilidad
- ¿Ni un poquito?... ¿Envidia? ... ¿Temor?...
- Esperanza. - contestó Ais sin dudarlo
- ¿Eh?
- ¿Sabes porqué peleo con Bell?
- Sí... Te diviertes... - dijo Lefiya repitiendo las palabras de la princesa
- Sí... eso es cierto... Pero mi motivación ha ido cambiando con el tiempo. Al principio era curiosidad. Quería saber como es que progresaba tan rápido.
- Tú y todos. ¿Lo has descubierto?
- No del todo. ¿Talento natural? ¿Una habilidad oculta? Ya no me importa... Lo que sí se es que nunca se rinde, no importa cuantas veces se caiga, siempre se levanta para volver a intentarlo, dándolo todo. - dijo con admiración
- Mmmmmm - gimió la elfa con algo de enojo
- Bueno... Eso no es del todo cierto... - comentó Ais como si recordara algo diferente - Si se trata de sí mismo, entonces su primer impulso es de huida... ¡Y es muy rápido cuando huye! Pero si se trata de proteger a alguien o lograr una meta que tiene que vencer, entonces sí...
- Lo conoces bien, ¿eh? - dijo la elfa puntillosa y molesta, aunque Ais ignoró el tono
- Lo he observado mucho. Sí... Y eso es parte también de por qué seguí entrenando. No sólo me lo pidió. Es un espectáculo verlo esforzarse. Es como ver a una flor abrirse. Si entrenas cada día con él, puedes observar su progreso.
- Lo sé... Ese es el problema. - dijo la elfa molesta
- Pero lo mejor es ahora.
- ¿Eh?
- Desde aquel día...
Ais se detuvo de hablar y quedó reflexionando
- ¿De qué hablas? - preguntó la elfa
- ¿Me guardarías un secreto, Lefiya?
- ¡CLARO! - dijo la elfa entusiasmada. ¡Por fin Ais se abría a ella! - ¡No diré ni una palabra a nadie!
- Gracias... ¿Recuerdas lo que os dije sobre el Xenos que encontré? ¿Cuando tuve la discusión con Bell? - preguntó Ais
- Sí.
Para Lefiya, la versión oficial no era muy detallada. Sabía que ella se había topado con Bell, que habían discutido, que le mostró al monstruo, y cuando la vio, sólo pudo ver los ojos de una niña... y la dejó marchar. Era una versión muy parecida a la de Tiona.
- No os conté todo lo que pasó.
La cara de Ais se endureció y Lefiya guardó silencio.
- Estaba dispuesta a matar al monstruo. Esa había sido siempre mi regla. Sus aliados lograron retenerme un tiempo, pero alcancé a la Vouivre y a Bell justo en una entrada al subterráneo donde sería fácil perderla, y él se interpuso en el camino para darle tiempo al monstruo para huir.
La voz de Ais se oscurecía cada vez más.
- Bell me bloqueó el acceso. Ninguno de los dos quería pelear entre nosotros, pero Bell tenía que hacer lo correcto a cualquier precio. Sabía que incluso si tenía que herirme para salvarla, lo haría. Y para mí era igual. Tenía que matarla. Él intentó hablar. Quería convencerme. Quería que le diera una oportunidad... pero no le dejé y le ataqué sin dudarlo.
Ningún miembro de la familia Loki lo sabía, al menos que la elfa supiera, pero todos intuían que la pelea de Bell y Ais había llegado a ese punto por la forma en que ella se comportó esos días.
- Nunca habíamos peleado tan en serio como ese día. Al principio intenté apartarlo sin hacerle daño... pero no fui capaz. Así que tuve que comenzar a atacarle... en serio...
- Ssssshhh. - aspiró Lefiya como si las mismas palabras le hirieran
- Pero no se apartó. Seguía y seguía luchando, cada vez más fuerte. Más rápido. Y en aquel momento... por primera vez... él encontró una abertura. Si hubiéramos tenido el mismo nivel, él me habría vencido. No tengo ninguna duda.
Al hablar de ese momento, la cara de Ais se relajó, como si el triunfo de Bell, por pequeño que fuera, la regocijara.
- Gracias a eso dudé.. ¿Por qué? ¿Por qué peleaba tan lejos contra mí? ¿Contra mí? ¿Por un monstruo?
- ¿Y entonces la dejaste ir? - preguntó la elfa
- Ojalá. Pero no... Sólo escuché a Bell un poco más... y entonces la vouivre regresó. Seguramente creyó que seguiría dañando a Bell... y quizás tenía razón... se interpuso para protegerlo. ¡Habló! Entonces supe que era alguien, y no algo... pero me dio igual. No quería mirarla. No quería aceptar lo que me decían. dije todas las excusas que pasaron por mi cabeza. Que ella no podía existir porque su aspecto asustaba a la gente... Y entonces...
Los labios de Aiz temblaron...
- Ella se arrancó las garras y su ala de cuajo con gritos de dolor.
Lefiya gimió
- Comenzó a contarme lo sola que se sentía... lo abandonaba que estaba entre monstruos que la atacaban... en la oscuridad. La miré... La miré a los ojos, y me vi a mí misma... cuando era pequeña, viviendo lo mismo. Entonces... sólo entonces... bajé mi espada.
- Wow... - dijo la elfa. La historia narrada en los labios de la princesa, sonaba incluso más emocionante que cualquier cosa que pudiera haber imaginado.
La mirada sombría de Ais desapareció, y miró relajada al cielo.
- Bell tenía razón, y nosotros estábamos equivocados. Si se trata de hacer lo correcto, confío más en Bell que en mi misma. - dijo sonriendo un poco
- Yo que pensaba que te habías enfadado con Bell...
- ¡No! ¡Todo lo contrario! Lo estaba conmigo misma... Y sobre todo, el tema de los Xenos... no sabía como encajarlo.
- Ya... supongo que a todos nos ha pasado algo parecido.
- Pero ya no le doy vueltas... Es como dice Tiona, ¿no? Como las historias que tanto le gustan... El bien contra el mal. Se suponía que los monstruos son los malos y los aventureros los buenos... pero ¿qué importa si hay monstruos buenos si estamos en el mismo bando? Supongo que es la misma historia, ¿verdad? Es mucho peor que luchemos entre Familias... Ahí no se sabe quien es el bueno y quien el malo.
- ¡Creo que tienes razón!... pero... ¿por qué me has contado esto?
- Quería explicarte porque no me preocupa que Bell se haga fuerte en absoluto. Confío plenamente en él. Además, ya hay gente más fuerte que yo. Me sentiría mucho más tranquila si fuera Bell el héroe más fuerte y no Ottar.
- Ah... Ya comprendo.
- Además... desde ese día... Bell no ha dejado de encontrarme aberturas. De hacer cosas que me sorprenden. Siempre fue entretenido entrenar con él... pero ahora... ¡cada día es un reto nuevo!
- ¿Y eso no te incomoda? ¿No sientes que te va a superar?
- ¡Al contrario! ¿No te das cuenta de lo que significa? ¡Ahora puedo aprender de él! No me preocupa en absoluto que me supere... ¡Lo que me aterra es estancarme! Y ahora ya no sólo le enseño. ¡También aprendo de él! Cada día soy un poco menos maestra y un poco más su aprendiz. ¡Y eso es genial! ¿Sabes que subí ayer 4 puntos de agilidad sólo con nuestro entrenamiento? ¡No hice nada más! - dijo con cara feliz
- ¿Eh?
- ¡Ya verás como tú también has aprendido! Si Bell me supera, ¡subiré más rápido entrenando con él que en los pisos profundos!
Lefiya comenzaba a entender la ilusión de la princesa. Y estaba confusa. Porque por una parte, tenía la confirmación de que Ais estaba embelesada con Bell. Pero por otro lado, parecía que era más admiración como aventurero y potencial modelo a seguir que algún tipo de aproximación romántica.
Y luego estaba lo que había dicho... A Ais realmente no le importaba competir. Sólo avanzar más... Su competición era consigo misma.
¿Debía hacer Lefiya lo mismo? ¿Realmente estaba mejorando gracias al conejo?
- ¡Gracias por contarme todo esto! - dijo la elfa - ¡Me gusta cuando expresas lo que sientes!
- Se que no suelo hablar mucho... ¡pero es que las patatas me ponen de buen humor!
*- Y hablar de Bell Cranel también - pensó la elfa
- No es que ponga pegas... siempre es un placer tocar tu piel... pero... ¿por qué quieres una actualización tan rápido? - preguntó Loki confundida mientras toqueteaba la espalda de la elfa.
- Sólo quiero comprobar algo - dijo ella enigmáticamente
- ¿Eh? - dijo sorprendida al comenzar a ver los números - ¿Has estado yendo al laberinto tú sola?
- No.
- Entonces explícame... ¿Qué demonios has estado haciendo para subir más de veintiocho puntos en magia en cuatro días?
- ¿ Veintiocho ? - gritó la elfa
- ¡Quédate quieta!... - gritó la diosa que aún escrutaba las cifras - Será un momento...
- ¡Date prisa! ¡Quiero verlo!
- ¡Ok! ¡Ok!... Ya está...
La elfa le arrebató la hoja de papel y la puso en frente de la de unos días antes...
Loki se puso al lado achuchándola. No iba a dejar de pasar la oportunidad. Pero se centró en señalar el papel.
- 28 de mejora de magia, 15 de resistencia, 21 de agilidad, ¡y 32 de destreza!. ¡Más que magia! ¡Diablos! ¿Te has lanzado a los pisos intermedios tu sola?
- Ya te lo dije... No he estado en la mazmorra. - dijo la elfa excitada
Loki la miró inquisitivamente arqueando una ceja.
Se hizo un silencio incómodo...
- Y la explicación es... - dijo Loki con tono interrogativo
Lefiya desvió la mirada al papel para no mirarla.
- He estado entrenando. - respondió
- ¿Eh? Se que con Riveria no has entrenado. ¿Lo has hecho tú sola o con alguien?
- Ais.
- ¡Así que entrenasteis juntas otra vez! ¡Vaya! ¡Creo que voy a tener que ponerla a entrenar a todos los demás! ¡Menudos resultados! - dijo contenta
- Ok... Gracias... - dijo Lefiya algo nerviosa, levantándose y dirigiéndose a la puerta de la habitación a paso rápido.
- ¡Lefiya!
La elfa se detuvo en seco, pero siguió mirando la puerta.
- ¿Qué? - preguntó sin mirar a su diosa
- No me has mentido, pero... ¿Qué es lo que no me has contado?
- ... N...a...d...a... - dijo la elfa con un tono que no necesitaba de poderes divinos para apreciar que era una mentira gorda
- Mírame.
Una sonrisa diabólica se formó en la diosa. Se levantó de la cama, levantó las manos que comenzó a abrir y cerrar.
- Lefiiiiyaaaa... - dijo con un tono melódico - Ya sabes el precio de mentirme...
La elfa miró con terror como las manos de la diosa apuntaban a sus pechos
- ¡No puedo decírtelo! - dijo dándose la vuelta
- ¡ERROR!
Y agarrándola desde atrás, le cogió los pechos y los apretó sin piedad.
- ¡VIOLACIÓN! - gritó Lefiya tan alto que la oyeron desde el salón
- ¿Debería pararla? - preguntó Riveria
- Dale cinco minutos. - comentó Finn - Loki también ha pasado unos días malos.
- UAAAAAAA - seguía quejándose la elfa
- ¡Cuanto más te resistas, mejor para mí! - decía Loki mientras estrujaba los senos de Lefiya
- ¡Estaría traicionando a Ais!
- ¡Sigue! ¡Sigue!
- ¡BELL CRANEL!
- ¿Eh?
La diosa se soltó de golpe. Lefiya había dicho la verdad... pero ... ¿qué verdad? ¿Qué pintaba el conejo en esto?
- ¡Los tres juntos! ¡Entrenamos los tres! - comentó la elfa a pesar de estar libre. Aún estaba traumatizada
- ¡MIERDA! - se quejó Loki tirándose en la cama volcando su cara en la almohada.
- ¡Lo siento! - dijo la elfa
- ¡NO ERA EL SECRETO QUE ESPERABA DESCUBRIR! - se quejó la diosa
- ¡Lo siento, de verdad!
- ¡Yo creía que por fin te habías declarado!
- ¿Eh?
- ¡Y si Ais lo había mantenido en secreto y tú no estabas depre significaba que había dicho que sí!
- ¿¡ Cómo !? - dijo Lefiya poniéndose colorada
- ¡Un romance lésbico en mi familia! ¿Hay algo más hermoso?
- ¡Loki! - gritó la elfa indignada
- ¡Eso es! ¡Que yo forme parte de dicho romance! Preferentemente con Ais...
- ¿Lo sabías?
- ¡Es muy obvio, Lefiya! Creo que la única que no se da cuenta de lo sientes por Ais es ella misma.
- ¡Eso no! - chilló avergonzada - ¡Lo de Bell Cranel!
- ¡No quiero oírlo! ¡No quiero oírlo!
Lefiya suspiró y se relajó, perdiendo su rojez
- ¿Loki?
- ¡Te he dicho que no quiero oírlo! - dijo tapándose los oídos y pataleando al aire, sentada en la cama - ¡LALALALALALA!
La elfa caminó lento y se sentó en la cama al lado de su diosa hasta que se calló y se quitó las manos de las orejas.
- ¿Desde cuando lo sabes?
- ¿Oficialmente? Se supone que aún no lo sé... Pero no soy idiota. Los rumores vuelan... y ya sabes que me encanta el chismorreo. Además, eso explica muchas cosas. ¿Cómo iba a mejorar ese chico tan rápido si no?
- ¿Por qué no lo has hablado con Ais?
- Aún espero que me lo cuente ella misma.
- ¿Crees que está mal?
- ¡Claro que está mal! ¡A este ritmo Hestia acabará superándonos en unos años! ¡El nuevo rey en sus manos! ¡Aaaagh! ¡Se burlará de mí durante décadas! - gritó frustrada
- Supongo que no te lo cuenta porque cree que se lo prohibirás.
- Como si eso fuera a servir de algo. ¿Cuando me ha hecho caso Ais dando órdenes? Sólo si se lo pido de buenas PUEDE que me haga caso. A las malas nunca lo hace.
Lefiya sonrió... No le faltaba verdad.
- Además - continuó Loki - ya sabes que no puedo evitar mimar a mi niña preferida. - dijo mientras puso una sonrisa diferente a la habitual. Maternal.
- ¿Eso significa que no le contarás que yo te lo dije?
- ¿Decirme qué? ¡Yo no se nada! - dijo Loki cambiando a su sonrisa maligna habitual
- Gracias.
- De nada... pero no lo hago por ti. Seguiré esperando a que me lo cuente.
- Ok. - dijo Lefiya levantándose para salir una vez más.
- Lefiya
- ¿Sí?
- ¿Realmente subiste todo eso sólo entrenando con él?
- Sí. Los tres juntos.
- Pues deberías seguir haciéndolo. Si el chico de Hestia va a avanzar gracias a mi niña, tenemos derecho a sacar algo en compensación, ¿no crees?
- ¡Claro!
- Además, me interesa tener ojos cerca de ese chico... - dijo Loki casi en susurros, como hablando sola - Hay cosas peores a que el conejo esté en manos de Hestia.
- ¿Decías? - dijo Lefiya al oír debilmente las palabras susurradas
- ¡Que te diviertas entrenando!
- ¿Estás nerviosa por el entrenamiento o por el viaje? - preguntó Ais mientras caminaban al punto de entrenamiento
Y es que su compañera daba unos saltos raros e innecesarios que eran acordes a su cara de ansiedad. Era lo que la elfa siempre hacía cuando estaba estresada.
- ¿Por qué iba a estar nerviosa por el viaje? - comentó Lefiya
- No se... Otras veces también te ha pasado.
- Pero era por la misión que nos aguardaba. Todos sabemos que esta va a ser una misión de pega. Una forma de encubrir unas vacaciones fuera de Orario, para mejorar la moral de la familia.
- Nunca se sabe. No sería la primera misión que parece fácil y luego se tuerce.
- ¡Tengo suficientes nervios con Bell, gracias! - protestó la elfa
- ¿Por qué te pones nerviosa con él? ¿Acaso te gusta?
- ! ¿ EEEEEEEEEH ? ! ¡ No, claro que no ! Es nuestro último entrenamiento en semanas. ¡Me gustaría ganar esta vez! Y si no.. .al menos ganar algún punto. Una derrota absoluta sería humillante.
Ais suspiró resignada
- ¿Aún sigues con eso?
- ¡Hola! ¡Chicas! - saludó Bell que estaba ya en su lugar habitual
- Hola, Bell... Hoy tendrá que ser más corto...
- ¿Preparativos para el viaje? - preguntó el conejo, que sabía que hoy partiría la familia Loki por un tiempo desconocido. Probablemente unas semanas
- Sí... Además quiero comer antes... Hoy invita Lefiya. ¿Nos acompañarás hoy?
- ¡Hey! - protestó Lefiya que contaba con pasar ese tiempo con Ais a solas. ¡Y mucho menos quería invitar a Bell!
- Creo que sería mejor que también me fuera pronto. Mi grupo quiere bajar a la mazmorra hoy. Ida y vuelta. Cuanto antes entremos, más lejos podremos llegar.
- ¿Significa eso que el brazo está mejor?
- ¡Sí! Miach me ha dado el visto bueno.
- ¿Entonces por qué llevas cabestrillo? - preguntó la elfa señalando. Esta vez si llevaba un cabestrillo normal.
- Hestia y Lili son un poco exageradas. Me han obligado a prometerlas que no moveré el brazo por otra semana más.
- ¡Tienes una buena familia! - dijo Ais alegre
- Ok... ¡Menos cháchara! ¿Nos ponemos a ello? - dijo la elfa preparando su vara
- ¡Te veo animada, Lefiya-san! - comentó Bell
- ¡No te haces una idea!
- ¡Arcs Ray!
El segundo de los hechizos lanzados también falló. Bell lo esquivó ¡por abajo!. Patinando por el suelo completamente agachado, el hechizo pasó de largo impactando contra el muro y disipándose gracias a la alineación que había conseguido.
Y ya enfrente de la elfa que intentó un desesperado ataque con la vara, igual que uno de los puntos del día anterior, Bell la derribó con una patada circular rasante.
Con gran fuerza, las dos piernas de la elfa se pusieron por el choque en horizontal y la cabeza iba dirigida al suelo.
Lefiya cerró los ojos esperando el inevitable impacto.
Pero no llegó. De hecho, su cabeza fue frenada por algo mullido que frenó su caída
Cuando abrió los ojos de nuevo, Bell estaba al lado. Observó que su cabeza había sido frenada por la mano libre del conejo y estaba sonriendo a su lado.
*- ¿Cómo diablos ha hecho eso? - pensó la elfa - ¡No debí cerrar los ojos!
Bell sonreía por completo.
- No quería que volvieras a recibir un golpe en la cabeza como ayer. - comentó
Por un segundo, aquella imagen de ese Bell sonriente y protector le resultó muy seductora.
*- ¿Cómo un enemigo puede verse a la vez como tu salvador? - se preguntó confusa poniéndose colorada
- ¡Tú lo único que quieres es evitar que Ais me recueste en su regazo!, ¿verdad? - dijo para cubrir su propia vergüenza
La sonrisa de Bell cambió a una más vergonzosa, como un niño que con sus gestos decía "¡Me has pillado!"
Bell se alejó retomando la posición.
- ¡Maldición! Masculló Lefiya... Ya empezamos otra vez. - dijo con frustración ante el "uno-cero"
Ais, viendo el malestar de su compañera, suspiró.
- ¿Listos?
- ¡Sí! - gritaron los dos
*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK*CLANK
- ¡Ouch!
Bell cayó al suelo. Ais había atacado en lugar de defender como era habitual.
Pero el conejo no se quejó. Simplemente se levantó.
- Uno a uno - dijo la princesa.
- ¿Ais? - preguntó Lefiya
La princesa se acercó para hablar con discreción
- Ais... ¿Has ganado para darme puntos?
- Es lo que me pediste ayer, ¿no? Se que te importa...
- Olvida lo que dije. Si lo ganas tú, me siento igual de inútil. Volvamos a lo de siempre, ¿Ok?
Ais reflexionó. Ganar por ella no le gustaba a Lefiya. Perder ante Bell, tampoco. Lo único que admitiría sería ganar... y si no lo conseguía pasaría un mal rato durante todas las vacaciones. ¿Que podía hacer que estuviera en sus manos para ayudarla?
- Bell... Un momento. - dijo la princesa - ¿Podrías venir aquí? - dijo señalando a su lado.
- Sí, claro... ¿Qué pasa?
- Quédate aquí - dijo mientras la princesa se alejaba hasta la posición de Bell anterior
- Hoy es el último día de entrenamiento en una temporada... ¿Qué tal si probamos un cambio para variar?
Los chicos intuyeron al momento lo que Ais pretendía.
- No me gusta donde va esto - dijo Bell
- ¡A mí tampoco! - continuó la elfa
En la mente de Ais era diferente.
*- Lefiya quiere no perder ante Bell. Pero si ambos trabajan en el mismo equipo, ¡Ella y Bell tendrán la misma puntuación! ¡Seguro que se sentirá mejor durante el viaje! ¡Y ser compañeros de entrenamiento les ayudará a limar asperezas!
- ¿Por qué no cambiamos posiciones? - dijo Ais - ¡Yo seré la atacante ahora y tú Bell el defensor!
- ¡Mala idea! ¡Muy mala idea! - dijo Bell
- ¡Yo quiero estar en tu equipoooo! - se quejó Lefiya
- ¡Vamos Bell! ¡Se por experiencia que puedes ser un defensor impenetrable! ¡Intentad derribarme! ¡Sé que sois capaces! - dijo la princesa intentando animarlos
- ¡No me dejes en su equipo! - se quejó la elfa
- Confía en Bell, Lefiya. ¡Él te protegerá!
- ¿Confiar en Bell? ¡Ni de coña!
- ¡Prepárate Bell, que voy!
El problema de Bell no era que no pudiera frenar a Ais, al menos por unos segundos. El problema era que sentía una presencia hostil en su espalda. Sentía que tenía un enemigo detrás aún más agresivo que su enemigo delante, y su cuerpo no sabía como reaccionar.
Bell entró en pánico.
- Tres... dos... uno... ¡YA!
Y por pura reacción instintiva, el conejo saltó a toda velocidad hacia un lado evitando la pinza de sus "enemigos".
- ¿Eh? ¿Donde estoy? ¿Qué ha pasado? - preguntó la elfa
- Menos mal. - dijo Riveria aliviada - Te has tomado tu tiempo... Bebe esto. - dijo ofreciendo una poción poco habitual a Lefiya
- ¡Estarás contenta! - dijo Loki con cierto enfado
- ¿Cómo he llegado aquí? - preguntó Lefiya ahora que los efectos de la poción aclaraban su mente y estimulaba una recuperación casi milagrosa.
Estaba de vuelta en la mansión, en su habitación.
- Ais te trajo en brazos. Espero que no le guardes rencor por su error. Te estuvo pidiendo perdón por una hora a pesar de que estabas inconsciente.
- ¿Una... hora?
- ¡Tuve que echarla! - dijo Loki - ¡El barco no espera!
Las manos de Lefiya temblaron
- ¿Cuanto tiempo ha pasado?
- Algo más de cuatro horas. - contestó Riveria
- HIIIIIIIIIIIIIIIIII
- Sip... - confirmó Loki - El barco ha debido zarpar hace un rato. Mis vacaciones al garete. ¿Entiendes ahora por qué estoy molesta? - dijo la diosa
- ¿Por qué no me subisteis al barco?
- ¿Lo ves? - dijo Loki a la elfa veterana - ¡Lefiya opina lo mismo!
- No seáis irresponsables. La pérdida de consciencia no es un juego. Si hubieras tardado unas horas más, tendría que haber tomado medidas más drásticas. ¡No se puede uno arriesgar la vida o la salud mental por unas vacaciones!
- Baaaaagh. - protestó Loki - Había posibilidades de visitar una sauna de camino... ¡Aiz y yo! ¡Sudando desnudas juntas! ¡Es un sueño maravilloso! - y agregó en tono triste - ... y seguirá siendo un sueño.
- Mejor así. Habrías intentado tocarla. Te has librado de que te golpee. - dijo Riveria
- ¡Por tocarla, merecería la pena!
- Eres inmortal. Tendrás infinitas oportunidades de irte de vacaciones.
- ¡Pero no con ella! ¡Su tiempo es limitado! ¡Y su belleza aún más! ¡Tendré otras dos o tres oportunidades más como mucho!
- Por favor - dijo la elfa veterana a la más joven ignorando a la diosa - No culpes a Ais de esto.
- No... Claro que no culpo a Ais... ¡No es culpa suya! - dijo poniéndose roja de ira
Y de un salto salió rápidamente de la cama
- ¡Deberías descansar! - dijo Riveria. Pero Lefiya la ignoró y salió a paso rápido y enfadado por la puerta
- ¡Déjala! - dijo Loki a la elfa veterana. - Está bien y necesita desahogarse, igual que yo... Y se perfectamente con quien va a pagarlo. - agregó sonriendo maléficamente
- ¡Cuatro horas! - gritaba Lili
El grupo habitual de Hestia, Lili, Welf, Mikoto y Bell subían las escaleras hacia la entrada principal desde donde luego descenderían otra vez hacia la mazmorra.
- ¿Quieres olvidarlo ya? - protestaba Welf
- ¿A quien se le ocurre ponerse a forjar una espada en el último momento?
- ¡No fue así! ¡Llevaba ya dos horas con ella!
- ¡Y necesitabas cuatro más!
- ¡Pero mira que bien ha quedado! - dijo con orgullo enseñando su espadón nuevo - El arte requiere su tiempo.
- ¡La próxima vez que hagas algo así, te quedas fuera!
- ¿Por qué te pones así? - seguía argumentando Welf - ¡A Hestia no le importa que pasemos la noche en Rivira! Si dormimos allí, nos sobra tiempo.
- ¿Te tengo que recordar lo caro que es eso?
- O sea, que es eso... puño cerrado... Podemos acampar fuera si el dinero es lo que te preocupa.
- No sólo es el dinero. ¡También quería un ensayo! Aún no sabemos que tal le irá a Bell. Quería que fuéramos suaves hoy.
- ¡Bell está bien! ¡Es culpa vuestra que lleve ese cabestrillo inútil y parezca inválido! Bell puede ganarme un pulso cuando quiera, por mucho que sea su brazo "malo".
- Bell es el miembro más importante de la familia. No podemos arriesgarnos a que...
- ¡BELL CRANEL! - se oyó una voz a lo lejos
- ¿Eh?
El grupo completo se dio la vuelta
- ¿No es esa Lefiya-san? ¿Del grupo de Loki? - preguntó Welf
- ¿No se suponía que se habían ido de viaje, Bell? - preguntó Mikoto
- ¡Es culpa tuya, Bell Cranel! - gritó la elfa cada vez más cerca - ¡CULPA TUYA!
- Esto no me gusta... ¡No me gusta nada! - dijo la mediana
- Su voz suena peligrosa - agregó Mikoto
- ¡Me alegro que esté bien, Lefiya-san! - gritó Bell con sudores fríos intentando aplacar lo que se acercaba
- ¡I wish upon the name of Wishe! - comenzó a recitar la elfa
- Oh, oh... Jamás le he oído ese hechizo. - murmuró Bell preocupado, comenzando a dar pasos hacia atrás
- ... Ancestors of the forest, proud...
- ¿Por qué no lo hablamos tranquilamente? - preguntó Bell caminando hacia atrás ya con cierta velocidad
- ... Connecting bonds...
- UAAAAAAh - gritó Bell. Y salió huyendo a toda velocidad.
La elfa, con un hechizo cargado, fue en su persecución.
- Lo que faltaba... - comentó la mediana suspirando mientras veía como Bell se perdía en las escaleras mientras era perseguido por la elfa
