El nuevo equipo estaba en formación.
Welf a la vanguardia.
En el lateral izquierdo, Mikoto.
En el derecho, Bell, acorde a su brazo bueno.
En la retaguardia, detrás de Bell, estaba Lili. Y detrás de Mikoto, Lefiya
Era la planta catorce, y un grupo relativamente numeroso de Hellhounds atacaban desde delante, siendo que Welf era quien los estaba aniquilando con su espada gigante. Sólo unos pocos se desviaban a los laterales y Bell y Mikoto los mataban de un solo golpe.
Lili estaba en guardia con una ballesta de brazo, pero parecía relajada.
- ¿Qué tal vas, Welf? - preguntó Mikoto
- ¡Todo controlado! - comentó el pelirrojo aunque sudaba un poco
Una nueva oleada de perros infernales comenzó a llegar antes de que Welf terminara la anterior. Al acumularse tantos, estos comenzaron a desviarse a los laterales.
Cuando el lado derecho empezó a tener demasiados, Bell rompió la formación y corriendo, mató en unos segudos a más de veinte.
- Bell... Regresa al grupo, por favor - comentó Lili
- Perdón. - comentó el conejo, y en un instante estaba en su posición original.
- Bell es el más fuerte del grupo, ¿verdad? - preguntó Lefiya
- Sí. - dijo Lili sin perder la concentración. En algún momento lanzó una saeta a algunos de los laterales.
- ¿Esta formación es porque Bell está herido?
- No... Es nuestra formación más habitual.
- ...
Lefiya no sabía que decir. Se rascó la mejilla. Detalle que no pasó desapercibido para la mediana.
- Si tienes preguntas, no te cortes. Adelante. - la animó Lili
- Bueno... Quizás esté en un error... pero... ¿no es lo habitual poner al más fuerte delante? ¿No sería lo lógico poner a Bell en la vanguardia?
- No hay una configuración única. Depende de tu objetivo y el enemigo al que te enfrentes.
- Sí... eso lo se... pero... me has dicho que esto es lo que normalmente hacéis.
- Bueno... La mayor parte de la gente opta por una formación de avance. La que te permite avanzar lo más rápido posible. Si ese fuera mi objetivo, pondría a Bell delante. Pero yo prefiero esta... Es una formación de resistencia.
Lefiya se dio cuenta que podría haber preguntado esto en cualquier momento a Finn... pero a diferencia de Lili, Finn era como una figura de autoridad, y sentía que preguntarle era como cuestionarle. De alguna manera, a Lefiya le resultaba más sencillo preguntar a gente que no era de su familia. No la cuestionarían, y si lo hacían, no le importaba.
- ¿Formación de resistencia? - preguntó Lefiya confundida
- El objetivo de una formación de resistencia es buscar que los recursos del equipo duren lo máximo posible... ¿Conoces el dicho "si bebes whisky, no bebes vino, pero si bebes agua, sólo tendrás que mear"?
- ¡Ese es un dicho de la familia Soma! - gritó Welf mientras seguía dando espadazos a los perros - ¡Seguro que pocos fuera de esa familia lo conocen!... ¡Y es un dicho feísimo!
- Lo que sea... Lo que quiere decir es que hay cosas incompatibles porque dependen de lo mismo, como beber whisky y vino... ambos tienen alcohol. Pero hay cosas que no, como el agua. Por lo que beber agua no te impide beber más vino.
Lefiya se mostró confusa.
- Quizás no haya sido el mejor ejemplo. - dijo la mediana - A lo que iba... cada uno, como aventureros, tenemos recursos independientes, como nuestra resistencia física y resistencia mental. Por ejemplo, tú como maga, si usas todo el rato magia, te agotas mentalmente. Pero si luchas con la espada, eso apenas afecta a ese atributo. Si quisieras moverte rápido por la mazmorra, lo lógico es usar únicamente magia. Pero si lo que quieres es llegar lo más lejos posible, si encuentras enemigos que puedes liquidar sin riesgo usando tus habilidades físicas, eso es mejor, porque conservas durante más tiempo tu capacidad mental.
- Aprendí pronto esa lección... - dijo Bell
- Sí... Cuando Bell ganó su habilidad de lanzar bolas de fuego cayó en el error de abusar de esa técnica, con lo que se cansaba mentalmente muy rápido. Por cómodas y rápidas que sean sus bolas de fuegos contra enemigos débiles, es un desperdicio que gaste así su resistencia mental siendo que es mucho más eficiente a nivel de gasto actuando con su daga.
- Eso lo entiendo, pero ¿qué tiene que ver con las posiciones?
- Con el grupo es lo mismo. Independientemente de que Bell pudiera ocupar esa posición y rendir mejor que Welf, la posición natural para Welf es esa. Su habilidad de movimiento lateral es media baja. Sin embargo es bueno cargando de frente. Por tanto ahí es donde Welf logra su mayor eficiencia. Un grupo lograría su formación de resistencia perfecta, si al llegar a su límite, todos sus miembros habrían agotado todos sus atributos y de la forma más eficiente posible.
- Pero Bell y Mikoto están perfectos. Y Welf se está cansando... ¿No deberías cambiarlos?
- Na... Conozco los límites de Welf. Pero si se cansa de verdad, intercambiaré su posición Mikoto.
- ¿Mikoto? ¿Y por qué no Bell?
- Bueno... En realidad ahora mismo no estoy tan centrada en una formación de resistencia, sino de mejora. O algo intermedio más bien.
- ¿Mejora?
- Sí... ya sabes... Aquella que logra que sus integrantes mejoren lo más rápido posible.
- ¡Lili! ¡Viene otra jauría! ¡En un minuto, por el túnel noroeste!
- Lefiya - preguntó Lili - ¿Te ves con fuerza para lanzar un hechizo de área?
- Sí... No hay problema.
- Pues prepáralo... Tengo curiosidad de saber bien de lo que eres capaz.
Lefiya comenzó a recitar un encantamiento.
- Intenta contenerlo... Mikoto... Te dejo la señal... Avísala cuando el último HellHound entre a la sala.
- OK. ¡Pero me temo que son demasiados! - avisó Mikoto - Los primeros empezarán a atacarnos antes de que entren los últimos.
- Entonces necesito que los frenes.
- ¡Entendido!
Ambas mujeres conjuraban mientras los gruñidos se aproximaban a la salida
- ¡Estoy lista! - dijo Lefiya
Los perros entraron a gran velocidad.
- ¿Mikoto?
Ella seguía... hasta que paró y afirmó con la cabeza
- ¡Mikoto! ¡A los cercanos! ¡AHORA!
- ¡Futsunomitama!
Una zona violeta apareció y los monstruos quedaran aplastados en el suelo.
- Aguanta un poco a que salgan todos. - dijo la mediana - Cuando te avise suéltalos. Entonces serán tuyos, Lefiya.
La elfa afirmó.
- ¡El último ha entrado! ¡Mikoto!
La joven del este soltó rompió el hechizo.
- ¡Fusillade Fallarica! - gritó la elfa sin esperar su aviso
Este no era un entrenamiento en un área urbana. Lefiya calibró la magia con un buen margen de ataque.
Una lluvia de proyectiles viajaron en una parábola desde la vara de la elfa inundando la pequeña caverna donde estaban de proyectiles de fuego que estallaron al tocar el suelo o los monstruos.
En segundos, casi toda la sala menos el área más próxima a los aventureros, fue una gran hoguera que tardó algunos segundos en disiparse.
Los integrantes del grupo miraron con asombro, con excepción de la sonriente chica del este, que gracias al combate en el laberinto de Knossos, tenía una mejor idea de la capacidad de la elfa a plena potencia.
- No está mal... Nada mal... Aprovechando los refuerzos... ¿qué os parece descender un poco más de lo previsto? - dijo Lili al grupo
- Primero tenemos que realizar nuestra tarea, Lili. - dijo Bell
- Ya, ya... Tu ataque puede competir perfectamente con Kazuki.
- ¿Kazuki? - repitió Lefiya
Los gruñidos anunciaban una nueva oleada.
- Welf...¿Qué tal vas?
- Ya está. - dijo matando al último Hellhound que estaba a su lado - ¿Quieres que cambie con Mikoto?
- No... Más bien estaba pensando que le hicieras una demostración de Kazuki a nuestra miembro temporal.
- ¡Con mucho gusto! - dijo Welf sonriente
Welf dejó su nuevo espadón a la espalda, y desenfundó otra que llevaba enfundada en la cintura.
Lefiya se fijó... Era una espada mágica sin duda.
Welf esperó a que estuvieran lo más cerca posible, y entonces hizo una finta.
¡WOOOOOOOOOSSH!
Una ola de fuego gigante cruzó como un tsunami quemando casi instantáneamente todos los monstruos por delante.
- ¡Las espadas mágicas son... espeluznantes! - dijo Lefiya sorprendida
Los elfos tienen una relación complicada con estas, ya que son un símbolo de destrucción porque se usaron para destruir su tierra natal. Lefiya intentó buscar una palabra que no sonara mal. No tenía derecho a insultar al que era un miembro de su grupo, aunque fuera temporal.
- Puedes guardarla, Welf. Sólo quería que Lefiya lo viera de cerca. - comentó Lili
- No era necesario. - comentó la elfa - Ya sé como son las espadas mágicas. No había necesidad de que gastarais una carga por mí.
- ¿Carga? - dijo Welf. Y luego se rió a carcajada - ¡Jamás pondría nombre a una simple espada mágica!
Welf volvió a desenfundarla, se acercó a Lefiya, y se la enseñó.
- No, no, no... Kazuki no es una simple "espada mágica". Desde luego, no una espada Crozzo. Es una parte de mí... Es mi mejor obra... ¡Hasta el momento!... Una espada mágica que no tiene cargas. Es una con su portador. Usa la energía de quien la blande para funcionar. Esta espada... no se rompe como una de esas patéticas espadas mágicas.
- ¡ ¿ Cómo ? ! - dijo Lefiya en shock
- Espera... ¿No lo sabías? - comentó Welf decepcionado - La usé en la batalla... Pensé que a estas alturas, medio Orario estaría al tanto.
- Pero si no tiene límite... - seguía comentando la elfa
- Sip... Es como un hechizo portátil de alto nivel super fácil de lanzar. Está bien, ¿eh?
- Pero... pero... si estas espadas llegaran a malas manos... - dijo la elfa bajando su voz
- Es única en su género, no te preocupes. Aún no he vuelto a forjar algo parecido otra vez. Y tampoco le vendería a nadie una espada así, así que puedes estar tranquila. De todas maneras, aún estoy intentando volver a alcanzar el nivel de aquel día. Estuve especialmente inspirado...
- Yo diría más bien... motivado. - apuntilló Lili - Teniendo en cuenta que la forjaste en los pisos inferiores rodeado de monstruos.
- ¿Uh? - salió por la boca de Lefiya como si no hubiera oído bien.
- Ya... bueno... No nos quedaba más salida. - dijo mientras enfundó su espada.
Lefiya se daba cuenta que había subestimado la familia Hestia POR MUCHO.
Nuevos sonidos de monstruos sonaron.
- Ok... Aún no te veo muy cansado, Welf. Volvemos a lo mismo.
- Lo que tú digas. - dijo enfundando la espada mágica y sacando la espada grande normal.
El grupo volvió a retomar el paso, aunque fuera lento por las nuevas oleadas...
- Welf podría acabar con ellos en un instante... - murmuró Lefiya - Espera. - dijo retomando su tono normal - ¿Estás haciendo las cosas intencionalmente difíciles? - preguntó a Lili
Lili afirmó sonriente
- Hace tiempo que le doy vueltas a esto... Incluso pregunté a los dioses sobre qué nos hace avanzar. Todos tienen una idea general, pero nadie lo sabe con total seguridad. Pero tengo mi teoría.
- ¿Cual es? - dijo Lefiya muy interesada. ¿Acaso podría descubrir la fórmula que había logrado a Bell Cranel de novato a aventurero de segundo nivel en tiempo récord?
- Una sola palabra. ¡Mérito!
- ¿Eh?
- Sí... Tan sencillo como eso. Mérito. Lo que debes hacer debe ser notorio. Si sientes que lo que has hecho no te ha requerido esfuerzo, si crees que no lo mereces... será como si no hicieras nada. No se trata de si logras una gran gesta o pasar por un gran peligro real. Claro que si no lo haces, no es fácil sentir que tiene mérito, ¿verdad?
- ¿Estás... segura? No suena muy convincente... ¿Me dices que si lo que hago me hace sentir que he mejorado... mejoro?
- No exactamente... pero tampoco está tan lejos de lo que digo. No se trata de que te lo creas... sino que lo sientas en tu alma. Si lo que haces tiene un significado especial para ti... algo que tenías que hacer o lograr, entonces avanzas. Eso es lo que creo.
Lefiya intentó repasar su pasado, en especial su reciente entrenamiento con Bell. ¿Era pelear con Bell algo tan importante que eso la hacía avanzar mucho más de lo que debería normalmente?
- Llegan los minotauros... Bell, te toca en vanguardia.
- ¡Ya era hora! - dijo Welf jadeando
- ¿Bell? - preguntó Lefiya
Lili se acercó a Lefiya y le susurró al oido - Fíjate en su mirada.
Bell miraba a los minotauros como si fueran un enemigo terrible, y se lanzó a toda velocidad contra ellos. Desaparecieron en segundos.
- No se si le dará experiencia... pero estoy segura de que esa mirada significa algo. - comentó con una sonrisa en la cara.
- Entonces... ¿Lo de poner las cosas difíciles es por eso?
- Algo así... ¿Qué mérito tiene ganar a enemigos débiles con toda tu fuerza? Limitando nuestras capacidades, igualas algo las cosas contra ellos. No tanto como para que sea peligroso, pero espero que suficiente para arañar algunos puntos al cruzar los primeros niveles. Si no, sería tiempo muerto de viaje.
- Mmmm... ¿Y cuanto más sacáis con esta técnica?
- Bueeeno... Es una teoría en progreso... Digamos que no he tenido tiempo suficiente para contrastarla bien. - dijo la mediana sonriendo con incomodidad
- Ya veo... O sea... que realmente no tienes pruebas.
- ¿Concluyentes? No... Pero tengo algunos indicios de ello. Dime... ¿juegas al poker?
- ¿Eh? ¿A qué viene ese cambio de tema?
- No he cambiado de tema... Dime... ¿juegas?
- No soy buena.
Lili rió.
- La mayor parte de los elfos no suelen ser buenos jugadores de poker - comentó Lili - ¿Sabes por qué? Son más sensibles a las emociones, y prácticamente puedes leer en su cara si tiene buenas cartas...
- ¿Por qué me comentas esto?
- En mi corta vida, he jugado un montón de veces... En mi anterior familia... la familia soma... digamos que el juego es la segunda cosa más importante después del vino. Y en todo ese tiempo, jamás... ni una sola vez, recibí un punto de habilidad por jugar.
- ¿Y qué demuestra eso?
- Nada... pero... ¿y si te dijera que UNA vez... UNA sola vez en mi vida, recibí puntos por ello? Y no uno... sino un buen puñado.
- ¿Eh? ¿Eso es cierto? ¿Estás segura de que fue por eso?
Lili afirmó con la cabeza
- Totalmente segura.
- ¿Y qué hubo de diferente aquella vez?
- Que me enfrenté a un reto imposible. Incluso si era algo tan tonto como una partida de cartas... era imposible... y lo vencí.
- ¿Vas a contar la historia de tus apuestas con Syr? - comentó Mikoto
- ¡ ¿Otra vez? ! - se quejó Welf
- A mí me gusta. - comentó Bell - Es parecido a un cuento heróico. Si pudiera cambiar a Syr por otra persona...
- Es una historia real, Bell. No puedo cambiar nada.
Flashback
Lili había ido a buscar a Bell a su casa. Hestia la saludó y le hizo recordar su promesa. Cuidar a Bell de gente que se pudiera aprovechar de él.
Bell era aún un aventurero novato. Apenas había salvado a Lili unos días antes. Desde ese momento, la actitud de Lili había dado un giro completo, y ahora estaba dispuesta a dar su vida por él. A fin de cuentas, le debía la vida. Aún más, le debía su alma, porque por primera vez en su vida, sentía que tenía a alguien que la cuidaba sin importar por qué. Su vida había pasado de la desesperación absoluta a la esperanza.
*- ¿Porqué me has salvado?
*- Porque eres tú... Lili.
Recordaba la mediana
Sí... Ella estaría con Bell hasta el final, simplemente porque Bell era Bell. Era su salvador, su héroe, y lo seguiría y protegería hasta el infierno mismo.
- Bell... ¡Bell-san! - gritó una voz
Bell se dió la vuelta
- ¿Syr-san?
- ¡Te estaba esperando!
La chica sonrió. Traía una cajita adornada.
- ¿Otra vez? ¡No tienes que tomarte la molestia! Además... ya he desayunado. - dijo el peliblanco
- ¡Sabes que no es ninguna molestia para mí! - y poniendo su mano contra el pecho del chico, cerca de su hombro, se acercó a su oreja y dijo en bajito - Me hace feliz hacer esto. No querrás que me ponga triste... ¿verdad? - dijo la sirvienta mientras miraba de lado como un cachorrito.
Lili miró la escena con asombro. ¡Que intento de seducción más descarado!
- ¡No! ¡No! ¡Gracias, gracias! ¡Lo acepto encantado!
La chica del pelo gris giró su cabeza hacia Lili, y la miró como para darle celos.
¡Eso era el colmo!
- ¡Te espero esta noche! - dijo Syr dando media vuelta y corriendo regresó en dirección contraria.
- ¿A qué venía eso? - preguntó la mediana
El peliblanco puso una risa tonta.
- Creo que es una treta comercial para hacerme ir al restaurante todos los días. - dijo con una sonrisa incómoda
- ¡Eso es un abuso!
- Bueno... No me importa. La comida es buena y el ambiente excelente. Incluso he visto un par de veces a la princesa de la espada por allí... - dijo sonrojándose
- Mmmm... Déjeme que lo lleve, Master Bell - dijo la mediana arrebatándole la caja que le ofreció la chica - Esa es mi labor.
- Claro.
- ¡Oh! Acabo de recordar, Master Bell... Me olvidé de hacer una cosa... ¿Le importaría esperarme a la entrada del gremio? Seré rápida.
- Claro, Lili... No hay problema.
- ¡Hasta dentro de un rato, Master Bell! ¡No entre sin mí!
Lili se alejó y dio la vuelta a una manzana. Bell hizo lo mismo y continuó su camino hacia Babel.
Lili observó desde la esquina para estar segura de que Bell ya no regresaría.
*- Ok... Esta es mi segunda misión...Asegurarme de que no se aprovechen de Bell - pensó la mediana. - Hagamos una visita a esa chica.
La mediana entró al mesón
- Aún estamos cerrados. - respondió otra de las trabajadoras - Espere unos minutos, por favor. Abriremos pronto.
- No he venido por comida.
Syr apareció desde la cocina. Al ver a la mediana con la caja que había regalado a Bell, sabía lo que pasaba
- No pasa nada - dijo Syr. Y haciendo una seña, llevó a la mediana a la puerta de salida
- Toma. - dijo de forma seca la mediana, ofreciendo la caja de regreso
- No hay necesidad de devolverlo. Es gratis.
- ¿De verdad esperas que me lo crea? ¡Lo único que quieres es obligarlo a venir!
- Al señor Bell no se le carga ni un solo Valis por este desayuno. Es gratis.
- ¡Él no lo ha pedido!
- Pero lo ha aceptado. ¿No es lo mismo?
- ¡Claro que no! ¿Crees que no he visto como has utilizado tus dotes de seducción para forzarlo? ¡Eso no es justo para Master Bell!
- ¿Cual es el problema? ¿Acaso usted, señorita Lili, no usa esas orejas falsas para parecer más adorable ante el señor Bell?
*- UUUUUUUgh.
La chica del pelo gris había visto a través de su disfraz. Bueno... en realidad ella ya conocía que lo sabía, pues le había hecho un comentario en un callejón otro día, cuando intentó robar la daga a Bell. Pero era la forma en que lo decía, como si pudiera ver a través de ella, lo que la irritaba
- No negaré que la compañía del señor Bell me resulta especialmente agradable. ¿Acaso no es de esperar que una mujer interesada use sus armas femeninas para llamar la atención del hombre que le gusta?
*- ¡QUE DESCARADA ES ESTA MUJER!
- ¡Cógelo! - dijo Lili ya enfadada
- No puedo aceptarlo. Es robado.
- ¡Robado! ¡Se lo diste a Master Bell hace unos minutos!
- Y si él insistiera en devolvérmelo, tendría que aceptarlo. Pero no es su legítimo propietario quien me lo da, sino otra persona. No creo que me equivoque si supongo que ha sido sin su conocimiento. ¿No está esa persona apropiándose de la propiedad de Bell para cumplir sus propios propósitos?
- ¡Mi único propósito es proteger al señor Bell!
- ¿Protegerlo de qué? ¿De pasar un rato agradable de la mejor taberna de Orario? ¿O de compañía femenina diferente a la suya?
- ¡Lo protejo de quienes intentan aprovecharse de él! ¡Y tú lo haces! ¡Le regalas comida para hacerle comer en un sitio demasiado caro para sus posibilidades!
- ¿Es eso? ¿Un tema de dinero? ¿Realmente es para protegerle a él o quizás es que Liliruca Arde lo protege porque el chico es su fuente de ingresos?
Escuchar su nombre real y completo detrás de su máscara irritó aún más a la mediana.
- ¡No se que es lo que estás insinuando!
- En realidad, nada. Es sólo que has despertado mi curiosidad. Es una pregunta sincera... Que pretendes proteger... ¿A Bell Cranel... o a ti misma?
- Daría TODO por Master Bell. ¡Hasta mi vida!
- ¿Es eso cierto? Bueno... parece que te lo crees... pero.. ¿lo demostrarás con tus actos? ¿Realmente valoras a Bell por encima de tu propia libertad? Porque eso es el dinero para ti, ¿verdad? Buscas liberarte de la familia Soma y eso es caro.
*- ¿Cómo? ¿Cómo es posible que sepa eso?
- Pongámoslo a prueba. ¿Qué te parece una pequeña apuesta? Sabes jugar al poker, ¿verdad? Todos los miembros de la familia soma lo saben. ¿Que te parece apostar 100 valis? Si tú ganas... esta será la última vez que ofrezca un desayuno gratis al señor Bell.
*- ¿100 valis? ¡Es una cifra bastante baja! ¡Le daría 10 veces esa cantidad si se quitara de en medio!
- ¡Por supuesto que acepto!... pero... ahora no puedo...
- No hay problema. Vendréis a cenar después, por la noche después de todo, ¿verdad?. Cuando Bell se vaya, tú y yo jugaremos.
- Está bien... Esta vez le entregaré tu desayuno... ¡Pero será la última vez!
- ¿Es así? Bueno... esta noche lo veremos... ¡jujuju!
- ¿Y esto por qué, Mama Mia? - dijo el chico sorprendido al ver que la misma propietaria le servía un plato que no había pedido
- ¡Jajaja! - rió la poderosa enana mientras le daba una amistosa pero dolorosa palmada en la espalda.
- Tienes que comer. Aún estás creciendo. Syr está convencida de que acabarás siendo un aventurero de primera clase. Y tiene un buen ojo para eso. En cuanto subas un sólo nivel y empieces a ganar dinero de verdad, te darás cuenta que esta taberna no es tan cara... Tu estómago se llenará antes de que se vacíe tu cartera.
- Pero aún no ha llegado ese momento. Ni siquiera se si me alcanza hoy... - dijo el peliblanco palideciendo
La enana le cogió directamente la bolsa de monedas de su cinturón y la agitó en la mano como calculando el dinero aproximado de su interior.
- No pasa nada. Eres de fiar, así que puedes dejar a deber. Has tenido días mejores. Seguro que mañana se te da mejor.
- ¡Hey! ¡Yo también quiero ese trato! - dijo otro de los aventureros que estaba cerca
- ¡Ni vuestra madre se fiaría de vosotros, así que agradeced que no os hago pagar antes de serviros!
- ¡Qué suerte tienes, chico! - dijo otro aventurero
- ¿Seguro? - murmuró Bell al ver tanta comida delante suyo
- ¡Dos días, Bell Cranel! - gritó Mama Mía desde la puerta de la cocina - Si no me pagas en dos días, te haré pagar la deuda trabajando aquí.
- A mí no me importaría. - dijo Syr cuando pasó al lado de Bell
- Esto es un abuso - murmuró Lili - Deberías dejar de venir aquí...
- Debería... - confesó Bell
- No puedo más... - dijo Bell con el estómago totalmente lleno - Me está entrando sueño... creo que me voy a casa.
- Si no le importa, Master Bell, creo que me quedaré un poco más. - dijo comiendo algo de la abundante comida que aún quedaba en la mesa
- Claro... Ya está pagado.. o adeudado más bien, así que... sírvete. ¡Hasta mañana!
Tan pronto como Bell salió por la puerta, Syr se acercó a la mesa de Bell y Lili
- ¿Estás lista? - preguntó Syr
- ¿No trabajas aún?
- Puedo descansar... A estas horas sólo se sirven bebidas y comida recalentada. ¿Cambiamos a esa mesa de allí? La mesa ya está limpia.
Lili y Syr cambiaron. Era una mesa pequeña, con dos taburetes frente a frente. Un lugar donde habitualmente se jugaba en un uno contra uno con diversos juegos.
- ¿Quieres algo? Aunque juguemos, seguimos estando en el bar.
- No gracias... Resolvamos esto cuanto antes.
- Ok... Estas son las reglas... Para igualar las cosas, jugaremos con fichas. El dinero será tu apuesta de juego, nada más. Si yo gano, me darás 100 valis. Si tú ganas, yo nunca más volveré a hacerle un desayuno al señor Bell que no haya pedido. ¿Aceptas las condiciones?
- Sin dudarlo.
Lili no era una principiante precisamente. La familia Soma, siempre en busca de dinero para pagar su adición, usaba todo tipo de argucias para hacerse con dinero fácil. Y el juego, si eres bueno en él, es un gran mecanismo.
Especialmente si se trataba de jugar contra novatos.
Los aventureros más inocentes no llegaban a apreciar hasta que punto el poker es un juego de truhanes. El cuerpo de alguien inocente, como Bell, es un libro abierto, así que es muy fácil intuir el tipo de cartas que posee. Si esa información era fiable, la partida estaba casi ganada, porque en el peor de los casos sólo tenía que evitar las apuestas cuando las cartas eran en contra, y apostar cuando están a favor. Sólo una suerte imposible podía hacer que todas las manos fueran perdedoras hasta el punto de agotar las fichas.
Obviamente eso no funciona con jugadores experimentados que pueden controlar sus emociones sin dificultad. Entonces el juego cambiaba, y había que jugar con el conteo de cartas, observar los descartes, cambiar de estrategia a faroles si la situación obligaba a arriesgar más...etc. No había una estrategia única.
Lili era buena. Tenía talento natural para observar. Por joven que fuera, había jugado más de lo que debería y podría lograr quedar en una gran posición en una competición de Orario.
Sin embargo, Lili temía que su contrincante no era diferente. Al vivir en una taberna, tendría que haber observado mucho, y probablemente jugado también un montón.
Pero sobre todo... ¿quien haría una apuesta así? 100 valis era un regalo. La potencial pérdida y la ganancia no eran equivalentes. No importaba perder esa cantidad, porque que Bell se librara de esa chica valía mucho más. Así que en realidad, no importaba demasiado si esa chica era la mejor jugadora de Orario, porque el simple hecho de tener una oportunidad, por mínima que fuera, lo valía.
Y el juego comenzó. Al principio, parecía equilibrado. Pero parecía que, de alguna manera, cuando Lili realizaba las apuestas más altas, su contrincante siempre se retiraba, comenzando a ganarla cada vez más.
- Esto es divertido, ¿no crees? ¡Jujuju! - dijo la camarera
- ¿Por qué has hecho esta apuesta?
- Para probarte, claro está. Si estás dispuesta a arriesgar algo de tu dinero por el señor Bell... eso significa algo, ¿verdad?
- Cierto... pero... ¿por qué 100 valis? Vuestra cerveza vale más.
- Precisamente. Si no fueras capaz de arriesgar ni siquiera 100 valis por Bell... entonces Bell no significaría nada para tí.
Eso era cierto... pensó Lili... pero algo estaba fuera de lugar.
- Sí pero... ¿Y tú? Si Bell te gusta... ¿Por qué arriesgarlo en una partida? ¿Y por esa cantidad tan pequeña?
- Confío en mis dotes para el poker.
- Por buenos que sean, existe un riesgo, ¿verdad? Además, estoy segura de que intuyes que soy buena jugadora. ¿Qué pasa con ese riesgo?
- Estamos jugando al poker... No te voy a enseñar todas mis cartas. - dijo guiñándole un ojo
- Voy con todo - dijo Lili, que tenía poco margen ya
- Lo veo.
Destaparon las cartas. A pesar de que las cartas de Lli eran buenas, la baza de Syr era mejor.
- ¡Maldición!
- ¡Jujuju! Me temo que el señor Bell seguirá viniendo por aquí.
Lili sacó malhumorada algunas monedas
- ¡Aquí está tu dinero!
- No hay necesidad de enfadarse. Tú misma lo has dicho... Es una cantidad pequeña.
- ¡El dinero me da igual! ¡Lo que me fastidia es que seguirás molestando a Master Bell!
- ¿Es así?... No se... No estoy convencida... - dijo en tono picajoso
- ¡Dame la revancha mañana!
- ¿Por qué no ahora?
- ¿Eh?
- Volvamos a jugar.
*- ¿100 valis por Master Bell? ¡Lo intentaría hasta vaciar mi cartera!
El problema no era ese. Era la actitud de la sirvienta. Jugaba como si estuviera segura de ganar.
- Obviamente, tendremos que subir la apuesta. ¿Qué tal un doble o nada? - dijo Syr arrastrando las monedas arrojadas al lado de Lili. - Si ganas, es lo mismo de antes. Pero si yo gano, serán 200 valis.
*- ¿Acaso no es lo mismo? Es otra apuesta por 100 valis. Pero era la actitud. Estaba segura de que si perdía, repetiría otra vez. Y la siguiente sería una apuesta por 400.
- ¿Acaso no vale el señor Bell esa cantidad? - insistió Syr
- Vale mucho más.
- Tomaré eso como un sí. - dijo Syr retomando las cartas
- Lili jugaría todo su dinero por Master Bell si eso fuera necesario. - dijo la mediana refiriéndose a sí misma en tercera persona - Sin embargo, Lili sospecha que Syr hace trampa.
- ¿Es así? Jujuju... Entonces agreguemos una regla. Si demuestras que hago trampa, la victoria será tuya de forma inmediata.
Lili apretó los dientes. ¿Cuan lejos estaba dispuesta a llegar esa mujer?
El juego había cambiado. Si la teoría de Lili era cierta, entonces el juego se trataba de descubrir y demostrar la trampa, porque de otra manera, no tendría ninguna posibilidad.
- Acepto. - dijo la mediana
- ¿Quieres empezar tú? - preguntó Syr
- Sí... Y no con esas cartas. - dijo buscando en sus objetos, sacó una baraja diferente - Con estas.
- ¡Jujuju! ¿Crees que las cartas de nuestro mesón están marcadas?
- Podría ser. También podría cambiarlas por otras idénticas. - comentó Lili
- También podría ser al revés. ¿Están tus cartas marcadas? - comentó Syr
- No lo están.
Y era verdad. Lili no mentía... pero en parte. Eran unas cartas viejas, y tenían ya arrugas notorias. Pequeños daños en las cartas que en algunos casos, eran deformaciones muy particulares. Por tanto, por simple observación Lili podría saber ALGUNAS de las cartas de Syr... pero sólo unas pocas donde las daños eran particulares y fáciles de distinguir.
- Está bien... Aceptaré tu palabra. - dijo Syr tranquila
Lili se fijó que la sirvienta cambió la forma de coger las cartas. Se aseguró siempre de taparlas con su mano. Sólo en los breves instantes de repartirlas la mediana pudo observar algo. Demasiado rápido para su ojo. Era buena con las cartas, pero no tanto. Sólo alguna vez creía saber alguna de las cartas de su contrincante.
Y aún así... volvió a pasar lo mismo.
- ¡Jujuju! Esta debe ser mi noche de suerte. - dijo la camarera
- ¡Ugggh!
- ¿Doble o nada? - dijo Syr con tranquilidad
- Me retiro.
- 200 valis... Ese es el valor que pones al señor Bell. Está bien saberlo.
- ¡No es eso! Usted actúa como si su victoria fuera segura. ¿Cómo puede garantizar la victoria si no es con trampas? ¡Syr hace trampas!
- ¡Jujuju! Es lo que suelen decir los malos perdedores.
- Pero es verdad... ¡estoy segura!
- ¿Y cual es la trampa?
- ¡NO LO SÉ!
- Por cuatrocientos valis... puedes poner a prueba tu teoría.
- ¡Paso!
- ¿Ni siquiera por el señor Bell?
Lili sabía que la estaba provocando... pero tenía razón. Por cuatrocientos varis, tenía una nueva oportunidad.
- ¡Está bien! - dijo la mediana
- ¡Excelente! ¡Es bueno saber que no te venderías tan barato! Espera.. ¿Donde vas?
- ¡Jugaremos allí! - dijo señalando otra mesa - ¡Lili sospecha que tiene un espía!
- ¿Es así? ¡Jujuju!
La risa alegre de la mesonera se sintió como una jarra de agua fría para la mediana. Esa no debía ser la treta.
- ¡Otra vez! - se quejó Lili
- Estimo por tu bolsa de dinero, que puedes jugar otras dos partidas más... ¿Quieres poner a prueba otra teoría por ochocientos valis?
Lili sabía que debía negarse. Estaba atrapada en el juego de la camarera... pero ahora comenzaba a ser más por orgullo.
- Por ochocientos.
- ¡Que así sea! - dijo la mediana
Syr comenzó a repartir. Entonces la mediana se apretó la capucha y con otra tela que tenía, se tapó hasta que sólo fueron visibles los ojos.
- ¿Qué haces? - preguntó Syr
- Lili sospecha que Syr es muy buena leyendo mi cara. ¡Jugaré así!
- Jujuju. - rió la camarera
- Tst...
Lili esta vez ni gritó... Se sintió derrotada, arrastrada a un final inevitable.
- Ya no tengo dudas... Syr hace trampas. - dijo la mediana
- ¿Y cual es? - preguntó la sirvienta
- Lili ha descartado casi todo y aún no lo sabe.
- ¡Jujuju! Bueno... Has dicho "casi" y aún te queda una oportunidad. ¿Quieres ponerla a prueba? Esta vez serán mil seiscientos.
- Lo sé.
- ¿Aceptas?
- Lili acepta. - dijo parcialmente derrotada
- ¡Me alegro de que seas capaz de llegar hasta el final! Me tomaré esto como una prueba de tu lealtad por el señor Bell.
Y Lili decidió hacer un juego con el mínimo de descartes, por si su contrincante era especialmente buena recordando las cartas de juego.
No cambió nada.
- Era inevitable - dijo Lili
Lili sacó la bolsa y se dispuso a pagar.
- Aún tienes dinero en esa bolsa. - dijo la camarera
- No tengo tanto como para doblar la apuesta.
- Entonces cambiemos las condiciones... Si ganas, te devuelvo todo tu dinero. Pero si gano yo, me quedaré con todo.
- No. - dijo la mediana
- Te pondré las cosas más fáciles. La apuesta es a cinco partidas... Si me ganas en una sola de ellas, ganas la apuesta.
Lili estaba segura de que iba a perder...
- Syr es mala persona. Quiere humillar a Lili.
- No lo veas así. Sólo estoy poniendo a prueba tu lealtad a Bell. ¿Bell vale todo tu dinero?
Lili lo pensó mejor... ¿Qué estaba arriesgando? Era menos dinero que la apuesta anterior.
- Está bien... Lili acepta y demostrará que Bell es más importante que el dinero para Lili. - dijo la mediana
- Ummm... No esperas ganar, ¿verdad? Sólo juegas por orgullo. Aceptaré que lo que dices es cierto... Entonces no tiene sentido continuar igual. Cambiaré mi apuesta... Si gano, no sólo me quedaré con tu dinero. Tú jamás volverás a entrometerte entre Bell y yo.
- ¡No pienso aceptar eso! ¡Me retiro!
- ¿Es así? Después de haber perdido tantas veces, ¿no está tu orgullo herido?
- ¡Claro que lo está! Pero Lili no arriesgará su relación con Master Bell por una estúpida apuesta. ¡Búrlate! ¡No me importa!
Syr sonrió.
- Eso está bien... Poca gente se retiraría a tiempo. Me alegra ver que no venderás a Bell, ni por dinero, ni por orgullo. Por eso retiraré la última condición sobre Bell. Una apuesta de todo o nada. O lo recuperas, o lo pierdes. ¿Jugamos entonces?
- Si Syr me cree... entonces Syr lo hace para humillar a Lili.
- ¿Por qué crees eso?
- Syr sabe que Lili no puede ganar porque Syr hace trampa.
- Si tuvieras razón... tu oportunidad es demostrar mi trampa. ¿Te ves incapaz de descubrirla?
- Lili cree saber... pero no puede demostrarlo.
- Oh... ¿Eso es cierto?
- Hay una regla que me enseñaron muy pronto. Nunca se debe jugar con un dios.
Lili esperaba que Syr se riera, pero en su lugar captó su atención.
- ¿Eso es lo que crees? ¿Que soy una diosa?
- Lili no cree eso. No sabe de ningún Dios que haya descendido que tenga el poder de cambiar su aspecto. Sin embargo, los dioses ganan porque pueden ver a través de nosotros. Hay rumores de gente con una habilidad parecida. Quizás sea leer la mente... o quizás sea observar detalles imposibles para los demás. Sea como sea, Syr sabe ver lo que Lili ve.
- ¿Puedes probarlo?
- No. Pero eso es lo que creo. Por eso se que no puedo ganar. Es un juego imposible.
Se hizo el silencio unos segundos.
- ¿Conoces al dios Hermes? - preguntó Syr
Lili negó con la cabeza
- Alguna vez he escuchado sus historias. Hermes-sama ha descendido al reino de los mortales y venido a Orario porque espera ver a un aventurero convertirse en un héroe legendario. Según Hermes-sama, la voluntad de los héroes legendarios es tal que pueden desafiar lo imposible, incluso a los mismos dioses.
- ¿Acaso Syr sugiere que Lili es un héroe legendario?
- ¡Jujujuju! Claro que no... Pero aspira a seguir a un aventurero que sueña con serlo, ¿no es cierto? ¿No dices que harás cualquier cosa por Bell? Antes o después, él se enfrentará a lo imposible... ¿Te retirarás porque no puede ganar? Si Bell llega a desafiar a los mismos dioses, ¿donde esperas estar entonces si ahora no puedes desafiar a una copia barata por un puñado de monedas?
- Lili entiende. Acepta el desafio y demostrará que seguirá a Bell hasta las últimas consecuencias.
- ¡Así me gusta! - dijo Syr contenta
Syr repartió las cartas, levantó las suyas... y vió a Lili quieta en su lugar.
- ¿Que haces? - preguntó Syr confundida
Lili dibujó en su cara una sonrisa desesperada.
- Un salto de fe. - comentó la mediana
- ¿Eh?
- Si Syr sabe leer a través de mí, entonces Syr sabe lo que yo se. Si Lili no sabe que cartas tiene, Syr tampoco.
- Espera... ¿Vas a jugar a ciegas?
- Lili entiende que si ve sus cartas, Syr hará siempre el movimiento correcto. Pero si Lili no las ve, entonces Syr tendrá que enfrentarse a lo desconocido. Incluso si Syr espera a tener una buena mano, jamás podrá saber totalmente si mi mano es ganadora o no.
Syr la miró con ojos atónitos
- ¡Tus probabilidades de ganar así son muy pocas! - dijo Syr
- Es cierto... pero si Lili está en lo cierto, ha convertido un juego imposible en improbable. Lili sabe que cuando las reglas no permiten ganar, se deben cambiar las reglas. Y si Lili seguirá a Bell hasta lo imposible, ¡lo haré con gusto a lo improbable! ¡Voy con todo!
- ¡Paso! - dijo ella en shock
Lili ya había agotado cuatro de sus oportunidades. Syr esperaba una mano excelente... y la suerte no brillaba para la mediana.
- Estás muy tranquila para estar a punto de perder.
- A Lili no le importa. La satisfacción de ver a Syr perder su sonrisa es suficiente. ¡Voy con todo!
- Paso.
- Quizás a Syr le interese saber que esta idea se la debo a ella y a Master Bell.
Syr no dijo nada.
- Cuando Syr le recordó a un héroe enfrentándose a lo imposible, recordó una historia que Master Bell le contó cuando compartieron su comida. Una historia corta sobre un héroe que se enfrentó a un Dios caprichoso que obligó al héroe a enfrentarse a sus pruebas, cada vez más duras. Como el héroe las superó todas, el dios, incapaz de aceptarlo, lo obligó a una última prueba... Enfrentarse a él en un juego de estrategia
- Era imposible porque el dios podía leer su mente. Aún así, el héroe aceptó el desafío. Y como no podía enfrentarse con estrategia, el héroe comenzó a jugar a lo loco, sin pensar. Dio un salto de fe... Y ganó.
- Para Master Bell, esa historia significa que un héroe puede ganar incluso a un reto imposible mediante un salto de fe. Sin embargo, a Lili le gusta la estrategia... y le recordó que a veces un reto sólo es imposible si aceptamos las reglas que nos llevan al desenlace fatal.
- Tengo que agradecer a Syr el recordarme la historia, al hablarme de héroes enfrentándose a lo imposible. ¡Voy con todo!
- Fin de partida. - dijo Syr sonriendo y enseñando su poker de ases
Lili suspiró con los ojos vidriosos... Había sido un buen intento. Y levantó sus cartas.
Ambas mujeres miraron las cartas atónitas. Lili las reordenó.
- 3, 6, 5, 4, 7... ¿Escalera de color? ... ¡ ESCALERA DE COLOR ! ¡YUUUUHUUUUU! ¡GANÉEEEEEEE!
Syr seguía mirando atónita a las cartas.
- Sí... sí... Mira las cartas... ¡3! ¡4! ¡5! ¡6! ¡7! ¡No hay error! ¡Escalera de color! - dijo mientras hizo un baile ridículo
- Recoge tu dinero de la mesa... Te lo has ganado - dijo Syr seria
- El dinero es lo de menos... ¡No volverás a tomar el pelo a Master Bell!
- Creo que recuerdas mal nuestro trato... ¿Has olvidado que cambiamos lo que nos jugábamos en la última apuesta? El dinero que te quedaba contra el que debías... Nada más.
- ¡Eh! ¡No! ¡No era así!
- Sí lo era... Coge tu dinero y vete. Vamos a cerrar.
- ¡Eres una mal perdedora!
De repente, la mirada de la camarera pareció terrible. Lili sintió como si el peso del universo se centrara en ella.
- Voy a seguir interesándome por Bell, tanto si te gusta como si no.
Lili sintió esa fuerza... ¡Quería decirla que se fuera a la mierda! Que no volverían por aquí. Que la golpearía si hiciera algo contra Bell.
Pero en su lugar otras palabras salieron de su boca
- Tú misma. - contestó Lili
- No fuerces tu mano. La próxima vez podrías perder. - dijo Syr
Y Lili... con toda su fuerza de voluntad... respondió
- Podría decir lo mismo... - y una débil sonrisa se pudo dibujar en su rostro.
Lili terminó de contar la historia. No fue tan literal, se perdieron muchos detalles, y algunos detalles cambiaron por un lado y otro en especial detalles que ni la propia Lili no podía recordar, aunque no sabía bien por qué.
- ¡La última vez que lo contaste ganaste full contra poker! ¡Te lo estás inventando! - dijo Welf
- ¡No¡ ¡Es verdad! - se quejó la mediana.
- Me gusta la historia... - reconoció Bell - pero es imposible que Syr sea así... Si cambiaras a Syr por otra persona...
- ¡Es una memoria, no una fantasía heroica!
- Si eso es verdad... - preguntó Bell con inocencia - ¿Cómo sabes que subiste tus estadísticas? Recuerdo que cuando estabas huyendo de tu familia, no podías ver a Soma-sama.
- Esto... - Lili dudó y se rascó la cabeza
- Pillada. ¡Jajaja! - rió Welf - ¡Menuda trola que nos intentas colar!
- ¡Quizás Lili recuerde mal algún detalle! ¡Pero es cierto! ¡De verdad!
- Te creo, Lili - dijo Bell al ver la insistencia de su compañera - ¿Pero no es posible que confundieras a Syr con otra persona? ¿O que lo soñaras?
- ¡Claro que no! Master Bell... por favor... Tómate mi advertencia en serio. Esa Syr es un lobo con piel de cordero.
Mikoto deceleró el paso de forma que su posición fue retrocediendo hasta estar en paralelo con Lefiya. Entonces le dijo en bajo volumen.
- Lo que le pasa es que tiene celos de otras chicas que están interesadas por Bell. - comentó a Lefiya
- ¡Mikoto! ¡Te hemos oído! ¡Vuelve a tu posición!
El grupo, menos Lili, se rió.
- Sabes que tengo razón. - comentó Mikoto
- Es mi responsabilidad y mi promesa a Hestia-sama, proteger a Bell de quienes intenten aprovecharse de su inocencia. ¡Y muchas chicas jóvenes se aprovechan de él porque es muy tímido!
- ¿No crees que exageras? - cuestionó Bell
- Cuando cualquier chica joven se abalanza ante usted, ¡se pone rojo como un tomate!
- Es normal sonrojarse un poco.
- ¿Sonrojarse? ¿Un poco? ¡Je!
Unos segundos después, cuando regresó el silencio, Lili gesticuló a Lefiya apuntando a su ojo con su dedo índice como diciendo "¡Mira esto!"
Lili pronunció algo en susurros, y su cuerpo cambió.
- ¿Bell?
- ¿Sí Lili? - dijo el peliblanco mirando adelante
- Mira esto
Bell se dió la vuelta, y sus pelos se erizaron.
Una chica gato enana se agarró a su brazo derecho y frotó su pecho izquierdo.
- ¡Nya-ster Bell! ¡Hace nya-cho tiempo que nya me tocas mya punto especial! ¡Nya! ¡Nya!
- LILIIIII... - gritó Bell mientras se ponía aún más rojo que un tomate.
Todos estallaron en risas. Incluso Bell se rió un poco.
Al ver la cara avergonzada de Bell, a Lefiya le pareció muy tierna, y entendió al momento lo que quería decir Lili. Es normal que a las chicas le gustase avergonzarlo. ¡Era tan mono cuando se ponía así!
Y Lefiya también se puso colorada.
Nota: Ufff... Me ha salido un capítulo muy largo, quizás un poco pesado al principio. Mi intención era explicar mis ideas sobre el ascenso y el mérito. Por eso Lefiya avanza especialmente con Bell, ya que para Lefiya Bell es su rival. Está literalmente obsesionada con no quedarse atrás ante él.
Luego se me ocurrió la idea de la partida de poker, y aunque sea Lili contra Syr, me pareció una buena historia para contar y la inserté aquí un poco a martillazos. Espero que la hayan disfrutado
Esta será la historia de la semana. ¡Nos vemos para la próxima!
Espero sus reviews.
