Caminaba por los pasillos de la torre, en sus manos llevaba un pedido de Ichiraku ramen. Desde hace 4 meses que él se encargaba de conseguirle comida, pues sino lo hacía estaba seguro de que el hokage no comería.
Llegó a la oficina y tocó la puerta, oyó un "pase", por lo cual entró. Vio a los alrededores, había pilas de papeles por todos lados y uno que otro envase de ramen instantáneo; siguió viendo hasta que sus ojos se toparon con su amigo, este se encontraba sentado frente a su escritorio firmando documentos-soltó un suspiro y caminó hasta él. Colocó la caja de los alimentos frente a él rubio-
—Te traje esto, come antes de que se enfríe—sugirió el pelinegro. El hokage levantó la cabeza y miró a su consejero.
Shikamaru observó con detenimiento el rostro demacrado de su amigo. Bajo sus ojos se encontraban unas horribles ojeras, en su mentón ya le estaba naciendo la barba-la cual había dejado de rasurar desde hace un tiempo-.
—Gracias, Shikamaru—agradeció con una gran sonrisa el rubio. El nara desvío su mirada, lo sabía, sabía que esa sonrisa no era real...podía ver el profundo dolor que se escondía detrás de ella.
—Oye—guardó silencio por un momento tratando de encontrar las palabras correctas.—Naruto, ¿por qué no vas a tu casa? Necesitas descansar, has estado aquí desde...—calló al ver como el ojiazul se ponía en pie y caminaba hasta una esquina de la habitación, levantó una de las tantas pilas de papeles y regresó a donde estaba.
—Necesito que organices la próxima reunión que tendremos todos los kages, será dentro de una semana—ordenó con un semblante serio, ignorando olímpicamente todo lo dicho por su consejero. El pelinegrosimplemente agachó un poco el rostro.
—Entendido—terminó de decir. Dio media vuelta y se retiró del lugar sintiéndose mal por Naruto.
—No quiere salir de allí—comentó desanimado Shikamaru.
Se encontraban reunidos todos sus amigos en el restaurante de BBQ, su tema principal era Naruto, como todos los días desde el incidente.
—¿Qué deberíamos hacer?—preguntó preocupada Ino. Sai, su esposo, tomó su mano y la apretó un poco.
—No lo sé, quiero ayudarlo, pero no sé qué hacer...él está muy herido, ya no es el mismo—dijo Sakura, lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas.—Cada vez que lo veo, puedo ver como sufre, veo desesperación y...—calló y bajó su cabeza. Apretó sus puños hasta que sus nudillos se pusieron blancos.—Él quiere morir—soltó con un sollozo. Iruka, que se encontraba a su lado, sólo colocó su mano en su hombro para tratar de reconfortarla. Él la entendía.
Todos la observaron con una profunda tristeza, sabían cuánto le dolía a la pelirrosa todo lo que ocurría, después de todo, para ella Naruto, era como su hermano.
—Creo que es tiempo de ir a enfrentarlo—declaró la recién llegada. Las miradas se dirigieron a esa voz y ahí estaba, la quinta hokage, Senju Tsunade.
—Tsunade-sama—susurró Tenten.
—¿A qué se refiere?—preguntó curiosa, Temari.
—Creo que es momento en que todos vayamos a hablar con Naruto, él no puede seguir sumido en su miseria, no es sano. Sé que no superará esto por mucho tiempo, después de todo estamos hablando de su familia...y lo entiendo, pero siento que tengo que ayudarlo y sé que todos piensan lo mismo—dijo la ojimiel con pesar.—Él ya nos ayudó, lo hizo muchas veces...es nuestro turno—una débil sonrisa se dibujó en sus labios.
—Estoy de acuerdo con Tsunade—dijo el Uchiha, quien acababa de llegar.
—Sasuke-kun—soltó la de ojos esmeralda, mientra se secaba las lágrimas del rostro.
—Entonces, eso haremos, hay que ir con Naruto—dijo un poco más animado Chouji.
—Así es, no dejaremos que su juventud se apague—mencionó Lee. Esto sacó una gota de sudor en la frente a todos.
—Bien, iré con ustedes—dijo kakashi con una sonrisa detrás de su máscara.
Y así, todos partieron a la torre hokage.
—Adelante—respondió al llamado de la puerta. Esta se abrió y apareció su medio hermano.—¡Sasuke!—exclamó con algo de asombro por verlo ahí, pero guardó silencio al ver que no era el único que estaba entrando en su oficina.
Ahí estaban todos y cada uno de sus amigos. Iruka, Kakashi y Tsunade también se encontraban presente. ¿Qué está pasando?, se preguntó mentalmente el rubio.
—¿Qué hacen todos aquí?—preguntó, pero nadie habló, por lo cual se preocupó un poco.—¿ocurrió algo malo en la aldea?—su voz denotaba preocupación. La pelirrosa dio un paso al frente, el ojizual la observó curioso.
—Naruto—mencionó con algo de cautela.—Hemos venido aquí, porque creemos que no es sano que te la pases encerrado en este lugar todos los días. Deberías ir a casa y...—fue interrumpida.
—No necesito que me digan qué debo hacer, estoy bien aquí, además soy el hokage y tengo mucho trabajo. Tengo que cuidar de los aldeanos e incluso de ustedes para que estén más cómodos_
—dijo con una sonrisa. Obviamente nadie se creyó eso.
Tsunade frunció el ceño y se dirigió hacia el escritorio y lo golpeó fuertemente con su mano. Levantó su mirada y se encontró con los ojos vacíos del Jinchuriki.
—¡No puedes estar encerrado toda tu vida!—exclamó con molestia la rubia. Naruto simplemente desvío la mirada hacia un lado, esto sólo enfureció más a la exhokage. Tomó del cuello de la camisa al rubio y lo obligó a verla.—¡Tienes que seguir adelante, no puedes simplemente estancarte en lo que pasó!—gritó. Todos miraron atónitos lo que ocurrió acontinuación.
Naruto se soltó bruscanente del agarre, casi tirando al suelo a Tsunade, quien se sujetó del escritorio mientras veía algo sorprendida al hombre frente a ella.
—Es irónico que tú seas quien me lo dice—soltó fríamente el hokage. Volvió su vista hacia los demás presentes y con voz autoritaria dijo.—Por favor retirense de mi oficina, están interrumpiendo mi trabajo—se paró frente a su escritorio.
—Naruto, esto lo hacemos por ti. Te entiendo, lo entiendo perfectamente, yo también perdí a mi familia, pero te tuve a ti; no debes dejar que todo el dolor te consuma—dijo con tristeza sasuke. El rubio lo vio con una mirada que reflejaba todo su sufrimiento.
—No, no lo entiendes...es verdad que perdiste a tu familia, yo también perdí a mis padres y a quien consideraba mi abuelo, pero—su voz se quebró un poco a la mitad de la oración.—Tú tienes a Sakura, tienes a Sarada, en cambio yo lo perdí todo, perdí a mi familia...perdí a Boruto, perdí a Himawari y...perdí a Hinata—no se dio cuenta en que momento las lágrimas descendían velozmente por su rostro. Bajó la cabeza y tapó su rostro con sus manos.
En la oficina se escuchaban sollozos por parte del rubio-aunque no era el único, Sakura, Tsunade, Iruka, Lee, Ino e incluso Sasuke no pudieron evitar soltar el dolor que tenían de ver a su amigo así-.
—No lo haz perdido todo, nos tienes a nosotros. Somos amigos, pero siempre nos hemos considerado una familia. Sin importar qué—habló kakashi con tristeza en su voz. Se le rompía el corazón de ver a su alumno de esa manera tan frágil.
—No, estoy sólo. Todos al final del día van a sus casas en donde alguien los espera y yo no aprevechaba eso antes...ahora ya no están—soltó con pesar.—Estoy solo otra vez, y todo es mi culpa—dijo con odio así mismo. Las lágrimas se habían detenido.
Sakura comenzó a caminar hasta él, y sin más lo abrazó, lo abrazó con fuerza, un abrazo donde le decía que todo estaría bien, uno donde le daba fuerzas para seguir adelante.
—No te resistas, seré tu apoyo—dijo suavemente la pelirrosa. Y así el rubio rompió en llanto, abrazó el cuerpo de su amiga y lloró en su hombro, sin poder evitar gritar de dolor.
Todos comenzaron a llorar involuntariamente, ver a quien siempre andaba con una sonrisa, quebrarse, los hacía sentir tan mal.
—Los extraño—dijo entre sollozos. Sakura le sobó la espalda.
