Algunas horas después el grupo había alcanzado el nivel 18.
- Hemos llegado de día por los pelos - comentó Lili
- Hola, "Resort subterráneo" - dijo Mikoto como si hablara a la mazmorra - Si nos vamos a quedar hoy... ¿Tenemos tiempo para un baño?
- ¿Qué? ¿Con ese potencial mirón? - dijo Lefiya poniendo cara de enojo apuntando a Bell - ¡Ni hablar!
- ¡Fue culpa de Hermes-sama!
- ¿Eh? - dijo Welf confundido - ¿Estás hablando de la vez que Bell espió a las chicas?
- ¡Sí!. Vió a Ais-san desnuda. ¡Y a mí me tocó un pecho! ¡Es imperdonable!
- ¡Fue un accidente!
- Suertudo - masculló el pelirrojo
Lili que estaba detrás, pidió en silencio a Lefiya su vara, y con ella dio un garrotazo a Welf
- ¡Ouch!
- ¡Welf se merece eso mucho más que Master Bell!
- ¡Hey! ¿Porqué tengo que pagar por lo que Bell logró? ¡Es injusto! - protestó Welf
- Te lo mereces por bocazas, no por mirón. - dijo la mediana
- Desde que comandaste esas tropas, se te han subido los humos, Lili. - respondió Welf
- Ten respeto a tu comandante, herrero - dijo Lili con sorna
- Pásame algo de comida, mula de carga - se la devolvió el pelirrojo
Lili suspiró
- Comandante y mula de carga... ¡Que dura es la vida de una mediana infravalorada!
El grupo no llegó a reír, pero había sonrisas y buen ambiente. Definitivamente eran una familia a ojos de la elfa.
- Ok... Ya que abro la comida... ¿Alguien más quiere? Tengo galletitas saladas, una bolas de patata de Hestia... esta cajita de papel bien doblada debe ser el bento...
- ¡Mío! - saltó Mikoto al instante
- ... por supuesto... también una bolsa con unas brochetas de pollo...
- Lo cojo.
- ¡Suena apetecible!
Dijeron Bell y Lefiya a la vez.
Lefiya bufó...
- Las bolas de patata estarán bien... - dijo Bell con sonrisa incómoda... para luego poner una de aburrimiento al comenzar a comer las patatas de su diosa.
- ¿Y qué más? - preguntó Welf
- Eso es todo.
- ¿Qué? ¡Qué poca comida!
- Era acorde a nuestro PREVIO calendario... ¿Y donde estabas cuando nos reunimos para los preparativos?
- Poniendo al día las armas
- Exacto. En la forja. COMO SIEMPRE.
- Oye... Sí que estuve en la reunión de preparación. Os dije que me daba igual la comida... pero me refería que daba igual el qué... no que me dejarais sin comida... En fin... Dame las galletitas.
- Mala suerte, Welf. Ya me las estoy comiendo. - respondió Lili
- ¿Qué? - suspiró - Esto es un castigo por lo de esta mañana... ¿verdad?
- Nooooo - dijo la mediana con una entonación irónica
- Chicos... es un poco complicado comer así... ¿Os importa que nos sentemos un rato? - preguntó Mikoto, que llevaba el plato de estilo oriental más difícil de comer
- Claro - comentó Lili - Aquí no hay peligro.
- Ah... o sea... por Mikoto podemos perder el tiempo, pero si soy yo se cae el mundo... - protestó Welf
- ¡Comeremos en cinco minutos! ¡Tú te tiraste cuatro horas en la forja!
Los chicos se desviaron un poco del camino y se sentaron en una tranquila zona de hierba.
Lefiya miró con algo de pena al pelirrojo que sin duda era quien más había trabajado hoy y que ahora no tenía comida y entonces cayó en la cuenta que habían traído cuatro cosas para cuatro personas. A pesar de que lo disfrazaran de una discusión, la causa más probable de que faltara comida era su inesperada presencia.
- ¿Te apetece una? - dijo Lefiya ofreciendo una brocheta
- Welf, me sobran patatas - dijo Bell
Lefiya y Bell habían vuelto a coincidir esta vez al ofrecer compartir su comida al pelirrojo.
- Oh... Gracias... Me quedaré con el pincho...
La elfa miró a Bell con cara de triunfo y luego le sacó la lengua.
- Lefiya... ¿por qué me odias tanto? - preguntó Bell con cara de agotamiento
- ¿Es que no lo sabes? - dijo como si interpretara de forma exagerada que estaba indignada. Obviamente lo hacía para tomarle el pelo y fastidiarle.
- Debería saberlo, Master Bell. - dijo Lili
- Es muy obvio. - comentó Mikoto
- Deberías fijarte un poco más, Bell - comentó Welf
- ¿Eh? - expresaron a la vez Lefiya y Bell
- ¡A Lefiya le gusta el señor Bell! - dijo Lili
- Lefiya-san está enamorada de Ais-san - comentó Mikoto
- Busca la admiración de la princesa de la espada, está claro. - dijo Welf
Los tres respondieron a la vez.
- ¿De donde sacaste eso, Lili? ¡Si dice que lo odia! -protestó Welf
- ¡Algunas personas expresan su interés fastidiando a quien le gusta! ¡Estoy segura que Lefiya es una tsundere!
- No puede gustarle románticamente Bell si ya lo está de Ais. Es una elfa. No son de relaciones abiertas. - dijo Mikoto
- Que Lefiya busca la atención de Ais es claro... ¿pero no crees que hablar de romance es llevarlo un poco lejos? - comentó Welf a Mikoto
- Estoy segura. Muchas veces Lefiya la mira atentamente cuando Ais-san no la ve, y cuando ella se da la vuelta se sonroja. Además, con ella le tiembla la voz y le salen muchos gallitos. - aseguró Mikoto
- Pero eso significaría... - Welf se rascó la nuca, miró ladeado a Lefiya y comentó. - ¿A ti te van las mujeres?...
- ¡Lefiya intenta seducir al señor Bell con psicología inversa haciéndose pasar por competencia de Ais-san!.
- ¡No me grites al oído Lili! - protestó Welf. - Y no todo da vueltas alrededor de Bell... ¡Pasas demasiado tiempo con Hestia!. Se te está pegando su paranoia.
Lefiya se estaba poniendo roja como un tomate. Su expresión era con sus labios era como una sonrisa muy nerviosa, como una serpiente ondulante por su cara, con las orejas caídas como un perro asustado, mientras poco a poco bajaba la cara hasta taparla con sus manos de la vergüenza, la discusión seguía de fondo.
Bell se levantó y se volvió a sentar al lado de la elfa.
- Me alegro que estés aquí. - le dijo en voz baja, - Normalmente suelo ser yo el objetivo de los chismorreos.
- ¡Eso! ¡Encima búrlate de mí!
- Tranquila... En cuanto empiezan a caminar se suelen cansar. - continuó en voz baja y luego levantó la voz. - ¡Venga chicos! ¡Vamos a movernos! ¡Unos pasos más y llegaremos a Rivira!.
Cinco minutos después...
Lefiya caminaba ahora delante, completamente roja mirando al suelo. Estaba tan avergonzada que ni siquiera se quejaba de tener a Bell al lado, mientras el resto seguía detrás discutiendo sobre ella y su potencial romance con Ais o Bell.
- Me temo que eres el tema de moda. - comentó Bell - Discúlpales, por favor. Es un defecto de familia.
- Por favooooor... ¿No podéis parar?
Las palabras de Lefiya fueron totalmente ignoradas por el resto del grupo, que seguía la discusión como si nada.
- Ahora que lo dices... quizás... - comentó Bell
- ¡Oye Welf! ¡Ahora que habláis de romance! - gritó Bell en alto para que todos oyeran. - Me dijo Tsubaki que te dijera que había visto a Gareth hacerle ojitos a Hephaestus y ella se había mostrado muy interesada en sus armas.
El grupo quedó en silencio dos segundos.
- UUuuuUUUUuuuuu. - dijeron Mikoto y Lili a la vez
- ¿Oyes, Welf? - dijo Mikoto - ¡Tienes que darte prisa o perderás tu oportunidad!
- ¡Eso ha sido un golpe bajo, Bell! - se quejó Welf - ¡Yo te enseñé esa técnica de desviar el tema! ¿Y ahora la usas contra mí? ¡Eso es una puñalada trapera! ¡No esperaba eso de ti, bro!
- Crisis desviada. - susurró Bell a Lefiya
- ¡Dime la verdad, Bell! Te lo has inventado, ¿verdad que sí? - insistió Welf
- Sólo soy el mensajero. Lo siento.
Lefiya sonrió un poco... Era más sencillo escuchar los desvaríos del grupo cuando no era el centro de atención.
- Gracias. - respondió ella en bajito
Minutos más tarde, en las cercanías de Rivira.
- Ok... Ya vale de hablar de mí. - dijo Welf con cierto malestar. - ¿Vamos a montar una acampada? Estamos casi a las puertas de la ciudad.
- No. - respondió Lili. - Vamos a Rivira.
- ¿Pero no decías que era muy cara?
- Quiero enseñaros algo...
El grupo entró en la ciudad, que era más bien un pueblo con una empalizada y ciertos refuerzos de fortificación.
El grupo siguió a Lili con cierto interés.
- Hemos llegado... ¡TADA!
- ¿Eh?
Lili se había parado ante un pequeño puesto de madera. Poco más que una caseta propia de un comerciante ambulante, y al lado, un yunque con una forja en miniatura, una colección de utensilios de herrero y algunos baúles.
- ¿Qué es esto? - preguntó Welf - Espera... ¿Quieres decir?...
- ¡Estrenamos oficialmente el puesto de compra-venta y servicios de herrería de la familia Hestia en Rivira!
- ¡No fastidies! ¿Mi propia forja en la mazmorra? ¡Te quiero peque-Lili! - respondió Welf exageradamente mientras agarró y abrazó a Lili levantándola un par de palmos del suelo.
- ¡Quita, sobón! Y esto sólo es una prueba... Sólo lo he alquilado. ¿Sabes lo caro que es esto?
- Oh... Ok... ¿Por cuanto tiempo?
- Dos días... desde este medio día hasta el medio día de pasado mañana. ¿Entiendes ahora porqué estaba tan enfadada contigo?
- ¡Oye! Si me hubieras avisado, ¡habría parado!
- ¡Cada vez que intentaba entrar a la forja me echabas diciendo que no se puede interrumpir el templado!
- Ok... Ok... No discutamos más...
- Oye, Lili... - dijo Bell. - Dices que lo has alquilado por tres días... pero sólo vamos a quedarnos esta noche.
- No. Ya se lo expliqué a Hestia. Era una sorpresa.
- ¿Y cuanto ha costado? - preguntó Mikoto
- Dos cientos mil valis.
- ¡ ¿ QUÉ ? ! - gritaron sus compañeros a la vez
- Se que parece una cifra alta, pero si supierais los precios de este sitio, sabríais que he logrado una ganga. Antes de negociarlo, la cifra tenía un cero más.
- ¿Eso significa que esperas recuperarlos? - preguntó Mikoto algo preocupada
- ¡Esa es la idea! Pero es la primera vez... así que se que las cosas podrían no salir como espero. Para poder hacerlo bien, hay que intentarlo, ¿no?
- Dos cientos mil valis... es mucho dinero para lograr en ese tiempo... - apuntó Bell - Además, tenemos nuestra misión oficial sigue en pie, ¿verdad?
- Sí, sí... Tranquilos. Es una inversión en investigación más que un negocio. Si no cuadramos cuentas no pasa nada. Solo quiero saber que tal se nos da. Si va bien podría ser un negocio MUY interesante. Y ya sabéis lo mucho que necesita el dinero nuestra familia.
Los restantes miembros de la familia Hestia suspiraron.
- De todas formas tengo un plan para no regresar con las manos vacías... ¡Venid conmigo!
El grupo siguió a Lili hasta un bar excavado en la piedra.
Salvo por las paredes, el bar parecía un antro barato de Orario. Todos los muebles eran de madera cortados de forma basta, con piezas irregulares. Los vasos, platos y demás cubertería eran metálicos con muchos golpes, como si se hubieran hecho de restos de armas y armaduras, lo cual probablemente era así. Había todo tipo de olores, algunos repulsivos, entremezclados en el mismo lugar.
Una chica gato entrada en años se encargaba de servir las mesas mientras un enano fornido, calvo, y con algunos dientes de menos limpiaba algunos vasos.
Cuando el mesonero principal en la barra y Lili intercambiaron miradas, el tipo dijo...
- ¿Es lo que hablamos?
Lili asintió con la cabeza
Y con otro gesto, el mesonero les invitó a una habitación a parte.
- ¿Qué hacemos aquí? - preguntó Bell en tono bajo a la mediana
- Tú sólo observa.
- Ok. Veámoslo. - dijo el mesonero
Lili dejó la mochila y comenzó a revisar su contenido. Finalmente, sacó una botella.
- Así que esta es, ¿eh?. Tendré que probar un sorbo para darle el visto bueno. - dijo el tipo
- Creo que no eres consciente de lo que tienes delante. Este es vino Soma... del bueno. No el barato que venden en Orario. Esta joya no llega al mercado normal. Sólo se puede conseguir por vías exclusivas. En Orario podría venderla por un millón.
- ¿Eeeeh? - gritó el resto del grupo
- ¡Un millón por una botella de vino! ¿Estás loca? - protestó el enano
- Déjame hacerte una demostración.
Lili destapó la botella, sopló al extremo en dirección del enano y la cara de este cambió.
- Ok... No voy a cuestionar que es vino soma... ¡pero he logrado ofertas similares por cien mil valis!
- Te lo he dicho... Esto no es vino soma, del "normal". Este es del bueno... Te voy a hacer otra demostración más precisa de porqué es un gran negocio... ¡Dame un vaso con tu vino más barato!
- ¿Eh?
- ¡Haz lo que te pido! ¡Te lo pagaré si es lo que te preocupa!
- ¡Ok! Ok... Está aquí mismo...
Y es que la habitación donde estaban era un sitio que se usaba tanto de almacén como de bodega.
- Y una cuchara o algo limpio para remover...
- ¿Qué vas a hacer? - preguntó Welf
- Un famoso truco de los alcohólicos de la familia soma.
Lili sacó un pequeño tubo de su mochila. Una pipeta metálica. Con mucho cuidado, introdujo un poco de vino en esta, y luego, con mucho cuidado, dejó caer una gota... una simple gota en el vaso de vino. Luego lo removió con la cuchara. El resto lo devolvió a la botella.
- Adelante... Pruébalo...
El mesonero, escéptico, probó el vaso.
- ¡JODER! - dijo tras el primer sorbo. Y tomó el resto de un trago.
- ¿Entiendes ahora lo que quiero decir? Una simple gota puede transformar un vino de cien valis en uno de quinientos. Y eso si hablamos de precios de Orario. Si eres cuidadoso podrías sacar siete mil gotas de la botella. Digamos cinco mil para tener margen, a cuatro cientos de mejora por gota, eso son dos millones de valis... insisto... a precios de Orario.
- Ok... ok... Entiendo por donde vas... Me has traído buen material, lo reconozco... ¡Dos cientos mil!
- Oye... ¿Me tomas por tonta? ¡Ambos sabemos que aquí hay un negocio de millones! ¿Y me ofreces el equivalente a un 5%? ¡Eso es un robo!
- ¡Está bien! ¡Dos cientos cincuenta mil!
- ¡Quiero otro cero en mi cifra!
- Mira... oye... Incluso aunque valiera lo que me dices, no puedo pagarte tanto. ¡No tengo tanto dinero! Quizás valga más... pero sólo puedo darte tres cientos mil, ¿ok?
- ¡Más!
- ¡Te lo digo de verdad! No tengo más dinero... ¿Estarías dispuesta a venderme la mitad? ¡Vende el resto a otro!
Lili suspiró
- Una botella por partes cotiza mucho menos... Si es cierto que no tienes dinero, tres cientos ahora y otros tres cientos en... digamos... ¿un mes?
- No, no... No quiero deudas... tengo malas experiencias...
- Uggg... Tres cientos mil y el 50% de los beneficios. - agregó Lili
- Beneficios... ¿eh? Eso es otra cosa... El riesgo va por ambas partes... ¿Que tal el 10%?
- 40%
- 25% y es mi posición final
- 25% y alojamiento y comida gratis por tres días.
El enano resopló
- Vamos... Hay menos aventureros de lo habitual... - dijo Lili - Seguro que te sobran habitaciones... Y por comida... nos vale con lo que tienes en la carta del día. Si pedimos otra cosa va por nuestra cuenta.
- Eres dura negociando, ¿eh?
Y después sonrió ampliamente mostrando su dentadura en mal estado ofreciendo la mano.
- ¡Trato hecho!
Más tarde, el grupo estaba sentado en una mesa del bar listos para comer y beber.
- ¡Tres cientos mil valis! Acabamos de llevar y ya nos has sacado de los números rojos. ¡Eres un monstruo! - comentó Welf
- No estoy contenta... No bromeaba con que pueden pagarme un millón en Orario.
- ¿Eh? ¿En serio? ¿Y por qué no le has dicho que no?
Lili suspiró
- Encontrar compradores con tanto dinero para gastar en vino no es fácil. Y en cuanto preguntas, corre la voz. ¿Eres consciente de que puedes encontrar ladrones muy buenos o asesinos por menos dinero? Si Lili se vuelve codiciosa y pide eso y espera por un comprador justo, alguien puede pagar a un asesino o ladrón para hacerse con ella.
- Ok... Ya veo.
- Por eso era bueno deshacerse de ella lo antes posible de ella. Este lugar es tan bueno como cualquier otro, supongo.
- ¿Cómo te hiciste con ella, Lili? - preguntó Mikoto
- Me la ofreció Soma-sama personalmente hace unas semanas. Según él, por la subida de nivel. Es sorprendente que saliera del hogar para eso. Para cualquier miembro de la familia eso es un gran honor.
- Así que tienes buena relación con tu antiguo dios... eso está bien - comentó Lefiya
- Sí, bueno... No tengo queja de Soma-sama... Nunca me trató mal... ni bien supongo. Pero la familia... eso es otro tema.
- Lo que me sorprende es que pudieras ocultárselo a Hestia-sama. - comentó Bell
- ¡Otra razón por la que me he querido librar de ella lo más pronto posible! Si Hestia la hubiera descubierto, habría demandado el derecho a un sorbo... y al final habría sido toda la botella.
- Bueno... Quizás tú te arrepientas de no haber buscado un comprador mejor, pero mirémoslo por el lado positivo. Acabamos de llegar, ya no tenemos números rojos, vamos a dormir bajo techo y seguros, tenemos comida y bebida gratis... ¡y una forja! - comentó Welf - ¡Celebrémoslo! ¡Ronda de bebida, por favor!
- Esta venta no cuenta, Welf. Tenemos que intentar hacer los dos cientos mil, ¿eh? Así que tan pronto comamos, vamos a descansar, y mañana a trabajar temprano, que el tiempo corre.
- ¡Cortesía de la casa! - dijo la chica gato poniendo unos vasos de vino a cada uno
Lili miró sorprendida al vaso y luego al mesonero que afirmó desde lejos con una sonrisa. ¡Era vino adulterado con soma!
- ¡Hey, chicos! Este es vino... del bueno. - comentó Lili
- ¡Genial! - comentó Welf
- Espera... Lo que quiero decir es que tiene una gota de soma... A pesar de ser tan poco, es probable que percibamos los efectos... ¿Por qué crees que el mesonero nos ha regalado esto? ¡Él mismo comienza a sufrirlos!
- Hablas como si fuera malo. - comentó Bell
- Bueno... Depende de lo que entiendas por malo. Si lo tomamos, sufriremos los efectos del alcohol mucho más intensos de lo normal... aunque luego las secuelas serán solo las que correspondan al vino original. Lo que quiero advertiros es que es mucho más fácil de emborracharse con esto, así que...
Welf se había terminado el suyo.
- ¡Qué bueno está! - dijo al acabar
- ... intentad beberlo despacio... - terminó la mediana con un suspiro.
- ¡Vamos, Lili! ¡No nos cortes el rollo! ¡Bebe y calla! - dijo Welf
- Lili ha bebido demasiado en su vida ya - protestó ella
- ¿No quieres el tuyo? ¡Más para mí! - dijo Welf arrebatándoselo. Lili ni siquiera se esforzó en quitárselo.
El resto tomó un sorbo para probar. Menos de un minuto después, los vasos estaban vacíos.
- ¡Ronda de cerveza! - gritó Welf
Dos rondas de cerveza más tarde...
Las caras ya estaban coloradas, llenas de sonrisas menos Lili y los efectos del alcohol no hacían más que subir.
- ¿Que tal os parece un juego? - comentó Mikoto
- ¿Qué? ¿Qué? - decía Lefiya alegre
- ¡Decimos en alto el nombre de la persona que nos gusta, y bebemos la jarra de un golpe! - comentó Mikoto
- ¡Me gusta! - dijo Welf
- Eso no es un juego. - comentó Lili - Sólo es ahogar las penas en alcohol.
- ¡Sí que es un juego!. Se llama... "¡Ahogar las penas en alcohol!". Pfffftt... ¡Mi turno! ¡Takemikazuchi-sama!- Y se zampó su cerveza de golpe
- ¡Yeah! - animó Welf mientras hizo sonar sus palmas en la mesa como si fuera una batería - ¡Mi turno! ¡Hephaestus!
- ¡Sí! - gritó Mikoto, e hizo el mismo gesto que Welf antes
- Ya estáis borrachos... - dijo Lili seria
- Vamos... No te escudes en eso... Es tu turno...
- Yo no estoy borracha
- Lili... Lili... ¡Lili!... - gritaron Welf y Mikoto a la vez
- Ah - suspiró la mediana - Sólo para que me dejéis en paz. Bell... Cranel... - y tomó su jarra de una vez, para el regocijo y vitoreo de Welf y Mikoto
- Lo... siento... Lili... - dijo Bell que se balanceaba peligrosamente en su sitio - ... pero ... mi corazón es... para... Ais... Wallenstein... - y se puso a beber lentamente la cerveza
- ¡Yuhu! - volvieron a vitorear al peliblanco
Lili dijo malhumorada en voz baja...
- Lili sabe... pero puede esperar a que la princesa de la espada le rompa el corazón...
- ¡Así se dice, Lili! - gritó Lefiya
Y luego Welf y Mikoto miraron descaradamente a la elfa. Incluso Lili comenzó a mirarla de lado, como si fuera una mirada disimulada muy mal hecha.
- Todo esto ha sido una treta para hacerme confesar... ¿verdad? - comentó ella
- Vamos, Lefiya-san - comentó Mikoto - Admitir tus sentimientos liberará tu espíritu.
- No estás obligada. - comentó Lili
- Bell se ha atrevido... - comentó Welf - ¿Tú no? - e hizo una sonrisa que dejaba claro que a pesar de su borrachera, no había escogido esas palabras al azar
Lefiya bufó... ¡No podía quedarse atrás! ¡Incluso si era un juego de borrachos!
- A la mierda... ¡TE AMO! ¡AIS WALLENSTEIN! - gritó fuerte... Y se zampó su jarra sin respirar.
- ¡Lo sabía! - gritó Mikoto abandonando su asiento y corriendo en círculos con los brazos en alto - ¡Tenía razón!
Lili suspiró... como si se quitara un peso de encima
Y Mikoto, al pasar detrás de Lefiya, la abrazó...
- ¡Ahora eres una de nosotros!... Pero no te preocupes... porque ahora vamos a hablar... ¡DE ÉL! - dijo señalando a Welf - ¡Hablemos de Hephaestus!
- Noooooo... ¡Otra vez no! - negó Welf con voz medio lastimera medio borracha
Otras dos rondas de cerveza más tarde...
Los efectos del alcohol no habían dejado de subir y ahora habían llegado los minutos de depresión.
- Deberiash confesharle tus eno... eno... emociones. - decía Mikoto a Welf
- ¡Ya lo hice una vez! ... ¿Y por qué yo? ¿Y qué pasha contigo?
- Take no se entera... DE NADA... Venga a tirarle indirectas... Venga a tirarle indirectas... Y NADA. Siento que él es mi Bell...
- ¿Eh? - dijo Lili dando un respingo...
- ... y yo soy su Hestia. - continuó la chica del este -. ¿Entiendes lo que te digo? ... Que tengo que decirle... ¿Quiero llevarte a mi cama y hacer todo tipo de cosas cochinas contigo?
- Podrías intentar la técnica de Hestia... Meterte en su cama sin avisar... - dijo Welf
- Pppfffff HAHAHAHAHAHA...
- ¿Por qué soy el chiste del grupo? - se quejó Bell que estaba tirado en la mesa, medio dormido.
- ¡Te lo mereces, Bell Cranel! - dijo Lefiya que ya estaba más perjudicada
- ¿Por qué me odias tanto? - volvió a preguntar Bell en tono lastimero y borracho
- ¡Odioso conejo! ¿Por qué mejoras tan rápido?
- ¡No lo se! ... Todos me preguntan lo mismo... ¿por qué no se creen que es verdad? - respondió Bell
- ¡Hey! ¡Hey! ¡Yo conozco la respuesta! - dijo Welf llamando la atención
- Welf... cállate. - dijo Lili
- ¡Son sólo dos palabras!
- ¡CÁLLATE WELF! - dijo Lili cabreada
Bell estaba mirando fíjamete a Welf... y este mostrando su mano, levantó los dos dedos para contar cuando dijo las dos palabras
- ¡AIS ... ... WALLENSTEIN! ¡Jajajajajajaja!
- Sí... Es verdad. - dijo Bell asintiendo exageradamente
Lili suspiró y más tranquila, dio un sorbo a su cerveza.
- ¡Tenías que verte la cara Lili! ¡Jajajaja! ¡Seguro que creías que iba a decir Liaris Freese! ¡Jajajaja!
Lili escupió cuando lo oyó llenando la mesa de cerveza
- ¿Liaris Freese? ¿Qué es eso? - preguntó Lefiya
- No me suena - dijo Bell
- Mieeeerrrrrda. - comentó Welf - Creo que me voy a dormir la mona.
- Lo mato... lo mato... - mascullaba Lili
- Oye, Lili... ¿Sabes que es eso del Liaris Cheese (queso)? - preguntó Bell
- Cuéntaselo, Lili... - comentó Mikoto - Me siento sucia teniendo secretos a mi familia.
- ¿Secretos? - preguntó Bell
- ¡Se lo prometimos a Hestia-sama! - gritó Lili
- ¿Y qué más da?. A estash alturas ya lo intuye medio Orario. - replicó Mikoto antes de tomar el último sorbo de cerveza
Lefiya, a pesar de estar perjudicada por el estado ebrio, se imaginaba el problema.
- Es una habilidad secreta, ¿verdad? ¿No es lo que significa esa expresión? Algo como ... ¿aspiración con toda tu alma?
- ¡Maldita sea! ¡Mañana patearé a Welf hasta que me canse! - gritó la mediana con furia
- He acertado... ¿verdad? - comentó la elfa
Lili aspiró... y derrotada, confesó.
- Rápido crecimiento. Mientras Bell se esfuerza por alcanzar una meta, tiene un crecimiento anormal.
- Y esa meta es Ais... ¿verdad? - insistió Lefiya
- Oh... Ais... Mi amada Ais... - dijo Bell evidenciando que su borrachera estaba llegando a su cima - ... Espera... ¿estáis diciendo?... ¿que tengo una habilidad que YO desconozco?
- ¡Yep! - gritó Mikoto
- ¿Y TODA mi familia sabe... MENOS YO?
- ¡Yep! - repitió Mikoto
- Espera... me he perdido... ¿donde encaja el queso en esto?... Oye... esto no será un sueño, ¿verdad?... Porque nada tiene sentido.
- Sí, Master Bell... Esto es un sueño... Cierre los ojos y descanse... - comentó Lili mientras comenzó a darle suaves palmadas encima de la cabeza hasta que Bell se derrumbó encima de la mesa.
- ¡Tramposo! ¡Yo también quiero esa habilidad! - gritó la elfa sollozando
