Desde antaño viligiba a quiénes eran las transmigraciones de sus dos hijos; deseando siempre que su futuro sea diferente a lo que alguna vez fue. Hace 17 años ellos habían arriesgado todo por reparar el grave error que él y su hermano cometieron en el pasado, pero no sólo por eso, ellos también querían tener un mundo mejor. Les estaba tan agradecido que no pudo evitar sentirse triste cuando presenció la muerte de la familia de uno de sus "hijos"; no era justo, ver cómo alguien que siempre dio todo por el bien común, sufrir de aquella forma.
Puede que su tiempo con vida haya finalizado hace mucho, pero era sabido que el Chakra está conectado entre el mundo etéreo y el terrenal. Estuvo durante un tiempo averiguando la forma de conectarse a el cuerpo etéreo de quién antes tenía el destino de su hijo menor-en su mundo pasaron sólo unos días, sin embargo en el mundo de los vivos pasó un año-.
Ahora se encontraba frente a el hombre que estuvo buscando. Traía consigo una propuesta que cambiaría todo lo que alguna vez él conoció.
—Tiempo sin vernos, Naruto, kurama—dijo con calma. Los mencionados voltearon a verlo y ambos se sorprendieron.
—Viejo Rikkudou—habló aún asombrado el rubio. Kurama por su parte permaneció en silencio ¿qué hacía su padre allí?
Hagoromo miró con detenimiento a Naruto, pudo ver todo su dolor con sólo una mirada; bien dicen que los ojos son las ventanas del alma.
—¿Qué hace aquí?—preguntó luego de un largo silencio. El mayor sonrió levemente.
—Antes que nada, quiero darte mis condolencias, lamento mucho lo que pasó con tu famila—inclinó un poco su cabeza. El rubio simplemente apartó un momento la vista y luego asintió en agradecimiento.
—¿Padre, ocurrió algo malo?—habló por primera vez kurama. El sabio miró en su dirección y negó con la cabeza.
—No, he venido aquí por él—mencionó mientras señalaba al hokage, este vio con curiosidad y confusión al anciano.
—¿Por mí? ¿Qué tengo que ver yo con que usted se encuentre aquí?—por un segundo pensó que se trataba de algún enemigo que amenazaba con la existencia de vida en la tierra, pero al ver la mirada triste del portador del rinnegan descartó la idea.
—Realmente no sé cómo empezar—soltó un suspiro y su rostro se mostró más serio de lo normal, por lo cual tanto bijuu como Jinchuriki prestaron la debida atención.—Sé que sonará imposible e incluso les parezca absurdo, pero lo que diré es la pura verdad—vio el rostro confundido de ambos espectadores.
—¿Qué es lo que trata de decir?—interrogó muy confundido el ojiazul.
—Cuando vi la muerte de tu esposa e hijos me sentí frustrado, sabía que todo lo que pasate tú y todos los demás eran a causa de los error de mi hermano y mío. A causa de nuestra madre aparecieron Momoshiki y Kinshiki, ellos eran fiel seguidores de mi madre; ninguno merecía pagar las consecuencias—contó con pesar.—Hiciste mucho por mí y por el mundo, siempre pusiste a todos por delante de ti, incluso cuando el que está herido eres tú—dijo con tristeza.
Naruto bajó un poco la cabeza, era cierto, él siempre pensaba más en los demás que en él mismo, pero era inevitable. Amaba a su pueblo y sentía que debía protegerlo, incluso a quienes fueron sus enemigos él quiso darles otra oportunidad.
—Y por todo lo que has hecho hasta ahora, quiero darte algo, más que un simple gracias, quiero darte una oportunidad—una sonrisa se formó en sus labios. El rubio levantó la cabeza y vio con los ojos un poco más abiertos de los normal al hombre que era considerado un dios.
—¿Una oportunidad? ¿A qué se refiere?—preguntó con duda.
—Al tener el chakra yang en ti, me fue más fácil lograr esto. Yo te daré de mi chakra yin y con eso será suficiente para abrir el portal al pasado—tanto naruto como kurama se quedaron pasmados ¿portal para el pasado?
—Un segundo, eso quiere decir...—no terminó el gran zorro, ya que a quién miraba como figura paterna sólo asintió dándole la razón.
—Te daré la oportunidad de viajar al pasado. No tienes que aceptar si no lo deseas, esto te lo doy porque lo mereces. Es tu elección si aceptas o no—dijo nuevamente serio. El rubio no sabía qué decir.—Sí decides viajar, te tengo que advertir los riesgos que tendrías—comentó Hagoromo.
—¿Riesgos? ¿Cuáles son?—preguntó con algo de preocupación el bijuu.
—Una vez que viajes, el futuro que ahora es tu presente, desaparecerá—eso atrajó la atención del hokage.—Eso se debe a que irás a la misma línea del tiempo. Tienes la posibilidad de cambiar lo que tú decidas en el pasado, pero recuerda, cada acción tiene una reacción. Personas que ahora están vivas pueden morir, personas no nacerán e incluso tu propia muerte estaría a juego—senteció el otostsuki. Naruto sólo pasó saliva con algo de dificultad, definitivamente no sabía qué hacer.
—Si viajas, salvarás a aquellas personas que fueron importantes para ti, pero podrías cometer un error y empeorarlo todo. Sabes, el futuro siempre será incierto, no importa que tan bien o mal empieces tu vida...el final de ella no será como en un comienzo. Todos vivimos nuestra vida esperando un futuro brillante y bueno, pero son tus acciones y decisiones las que te guían a él—aconsejó el sabio.—Naruto, no importa qué decisión tomes, estoy seguro de que sabrás qué hacer y podrás llevar el mundo nuevamente a la paz. Lo sé, he visto todo lo que has hecho en toda tu vida, tienes un corazón realmente cálido. Siempre habrá un nuevo camino a seguir—terminó con una pequeña sonrisa.
La mente del pobre rubio era un mar de pensamientos, no sabía qué hacer. Una parte de él quería ir, quería verla, pero ¿qué pasa si se equivoca? ¿Y si con una mala decisión destruye el futuro de alguien que no lo merecía? Se sentiría una escoria, no podía si quiera pensar en dañar a alguien por su propio bien. Extrañaba a su esposa y a sus hijos, sin embargo, se le hacía tan difícil pensar sólo en el mismo.
"A veces en la vida, tenemos que ser un poco egoístas y pensar en nosotros mismos. No podemos motivar a los demás, si por dentro nos estamos muriendo."
Hagoromo al ver el caos que el rubio tenía decidió hablar.
—Naruto, puedo ver que te es difícil escoger una opción. Por lo tanto te daré dos días, en esos días debes decidir qué hacer. Vendré nuevamente a saber cuál es tu decisión—dijo compresivo el anciano. Naruto le agradeció y todo a su al rededor se volvió completamente negro. Lo que al principio era una pesadilla, cambió, ahora se encontraba soñando con su esposa y sus dos hijos, era el nacimiento de su pequeña girasol.
