Lefiya iba por la calle contenta.

Lo que había pasado con Bell suponía un cambio en ella más grande de lo que le gustaría reconocer. Porque antes de esta pequeña aventura, dentro de ella tenía un miedo atroz a quedarse atrás, a perder a Ais. Y ese miedo era el que se convertía en odio por Bell para poder soportar una carrera imposible de ganar.

En hechos, no parecía que nada hubiera cambiado. Su relación con Ais seguiría siendo la misma cuando regresase. Bell era el mismo de antes también, con su avance imparable.

Pero ella sentía que se había librado de ese odio. Su forma de ver al conejo era diferente. Aún le resultaba difícil reconocer a Bell como amigo, pero dentro de su corazón, así era. Oficialmente seguiría siendo su rival. Pero no necesitaba tener ese lastre emocional. Ahora competiría con él simplemente porque eso la haría sentir bien.

Y de alguna manera, aunque fuera una fantasía, sentía como si Bell fuera a esperarla. Que si se tropezaba, él se daría la vuelta, le ofrecería su mano, ella se levantaría, y volvería a correr detrás de él.

Esperaba volver a verlo pronto. Y eso la hacía extrañamente feliz.

*- ¡No me quedaré atrás! - pensó una vez más

Esa frase se había repetido recurrentemente en su cabeza. Comenzó siendo un pensamiento desesperado, pero ahora era un grito de aliento y esperanza, porque había comenzado a creérselo de verdad. Incluso sabiendo que tenía todo en contra, que Bell tenía una habilidad especial...

No sabía por qué... pero era así. Realmente se creía capaz de lograrlo. Y sin necesidad de odio en su corazón. Sólo pura pasión por no quedarse atrás.

¿Cuanto habría subido en sólo dos días? En circunstancias normales apenas habría arañado algún punto habiendo descendido tan poco en la mazmorra. Pero también había entrenado bastante con Bell, disfrazado de atracción de clientes. Más su inicial persecución.

¿En cuanto se traduciría eso?

Lo sabría pronto, ya que estaba al lado de la Mansión del Crepúsculo, justo a punto de entrar al patio.

- Perdona... Eres Lefiya Viridis de la familia Loki, ¿verdad? - dijo alguien que venía justo por la otra parte de la calle en dirección de la entrada. Por su traje, parecía una trabajadora del gremio.

- Sí. ¿Qué ocurre?

- ¿Está tu diosa en casa?

- No lo sé. Acabo de llegar. Pero es probable.

- ¿Le podrías entregar esto? - dijo dándole a Lefiya una carta

- Sí... claro.

- ¡Gracias! ¡Es urgente!

*- ¿Urgente? - pensó con cierta preocupación


- ¡Hola! ¡Ya estoy en casa! - dijo entrando feliz.

Al entrar, las cosas eran como siempre. Riveria estaba tranquila leyendo un libro, mientras Loki estaba tirada en el sofá, con una pierna colgada de la parte alta del mueble, los brazos tirados hacia atrás y cara de estar mortalmente aburrida.

- ¡Ya era hora! - dijo la diosa

- Gracias por avisar - dijo Riveria levantando un papel.

Lefiya había contratado mensajería para enviar una carta en cuanto llegó a Rivira para avisarles de los dos días que pasaría con la familia Hestia

- ¿Y eso? - dijo Riveria mirando la vara de Lefiya

- ¡Oh! Un pequeño regalo de Welf.

- ¿El herrero de Hestia? He oído a Hephaestus que tiene potencial... aunque eso... - comentó Loki señalando a los añadidos de su vara. Por su cara, parecía que a la diosa le parecía horrible.

- Son de prueba. Me dijo que si me gustaban me haría unos nuevos mucho mejores... Especialmente en el aspecto.

- No te había imaginado en vanguardia. - comentó Riveria

Y hasta hace poco, era cierto. Lefiya se ponía muy nerviosa delante de monstruos especialmente cuando dependía de los demás para protegerla mientras preparaba su encantamiento.

Hacía muy poco que había dominado el encantamiento concurrente. Y estar con la vara tal y como era originalmente era fácil sentirse desprotegida.

Era una de las razones por la que esta nueva vara la hacía sentirse segura. Era como portar una espada y una vara a la vez. Le daba confianza.

- ¿Y la cosa esa de abajo? - preguntó Loki

Lefiya giró el cilindro y salió la daga

- Oh... Jojojo... ¡Le encantará a Finn! - comentó la diosa

Lefiya afirmó sonriente. Ella pensaba lo mismo.

- ¿Me la dejas? - preguntó la maga con experiencia

Para sorpresa de Lefiya, Riveria hizo unos movimientos muy habilidosos con su arma.

- No es para mí... La hace bastante más pesada y a la larga eso afectará a tu fatiga. Pero es funcional. No creo que yo te pueda ayudar con el combate, pero si lo crees conveniente, mientras no afecte a tu entrenamiento de magia, me parece bien.

- Me hace sentirme protegida mientras preparo mis hechizos. - dijo Lefiya recuperando su vara y simulando los movimientos que había entrenado con Bell

- Entonces puede ser una buena elección. - dijo Riveria con una sonrisa tímida

- ¿Y qué tal con el conejo? ¿Lograste patearle el trasero? - preguntó Loki

- No... y sí. Es oficialmente mi rival y hemos competido un poco. Ha estado igualado.

Lefiya se ahorró el comentar a qué habían competido y las condiciones de la "competición", pues habría perdido todo su valor.

- ¡Argh! Haces que suene como un aburrido juego. - protestó la diosa

Lefiya no dijo nada y se sonrojó, lo que fue toda una declaración de acierto por su comentario.

- Pensé que ibas a romperle la cabeza por arruinarnos las vacaciones.

- Al principio sí... pero luego me dí cuenta que no había sido intencionado. Además, su grupo me ha aceptado con los brazos abiertos.

- Lo que me faltaba... ¿Es que tú también te vas a hacer fan del chico de Hestia?

- Lefiya está mostrando más madurez que tú. Debería darte vergüenza que una adolescente te de lecciones de comportamiento. - dijo Riveria

- ¡Soy una diosa! ¡Mi edad no importa!

- Debería.

- ¡Oh! ¡Cállate, mamá! En fin... ¿quieres una actualización de estado? - preguntó Loki a Lefiya

- Sí, por favor. - dijo quitándose el chaleco, levantándose la camisa y sentándose a su lado. Aún estando en el salón, no le importaba. Sólo estaban ellas, y Lefiya nunca había mantenido oculta su situación de estado a Riveria. Para ella era su principal mentora.

- Ok... veamos... - dijo Loki pasando a papel

- 13 de magia, 8 de resistencia, 15 de destreza y ¡18 de agilidad! - dijo Lefiya leyendo

- Para dos días es un avance impresionante. - comentó Loki

- Demasiado - dijo Riveria

- ¡Es como la otra vez! - dijo Lefiya tan asombrada como contenta

*- ¡Lo estoy logrando! ¡No me estoy quedando atrás!... Bueno... Bell ha avanzado casi a un nivel por mes. A este ritmo necesitaría de dos a tres meses para alcanzar el baremo del siguiente nivel. Necesito un poco más... sólo un poco más... ¡y no me quedaré atrás!

Lefiya fantaseó por un momento. Imaginó cómo en el gremio de aventureros publicaban su avance junto a Bell. ¡Nivel cinco tan pronto! Sería, contra toda lógica, el avance más rápido de su vida. ¡Una subida de nivel en pocos meses!

Tenía que pedirle a Bell que frenara un poco... que maximizara sus atributos antes de avanzar. A ella no le importaría avanzar con los requisitos mínimos de avance de nivel. ¡Pero avanzar los dos a la vez! Poder seguir entrenando en relativa igualdad. Prosperar juntos, hasta alcanzar a Ais.

Luego Ais decidiría. Era justo. Mucho mejor que pelear con Bell. Era un buen chico después de todo. ¡Llegar a la meta juntos y luego que el destino declarase el verdadero vencedor! Incluso si perdía, tendría al menos la satisfacción de haberlo dado todo. ¡Alcanzar a Ais! Un sueño que ahora comenzaba a sentirse al alcance.

- ¿Esto ha pasado antes? - preguntó Riveria

- Ha estado entrenando con Bell Cranel y Ais. - comentó la diosa

- ¡Loki! ¡Se suponía que ibas a guardarme el secreto!

- ¿No era que estabas enamorada de Ais? - comentó Loki

- ¡HIIIII! - chilló Lefiya

- Eso no es ningún secreto - respondió Riveria

- ¡HIIIIIIII! - chilló de nuevo más fuerte

- Ya te dije que Ais es la única que no se entera. Tranquila. Son cosas vuestras. Ninguna de las dos va a decir nada. - comentó Loki

Riveria asintió

- Así que entrenando con Bell... ¿Tiene algún entrenamiento secreto para avanzar rápido que hayas descubierto? - comentó la elfa mayor

Lefiya entonces se quedó helada... ¡Ya había olvidado ese detalle podía salir a flote en la conversación! Y recordó lo que Lili le dijo

- ¡Tengo que pediros que guardéis algo en secreto! ¡Por favor!

- Umm... Una solicitud preventiva - comentó Loki - Has descubierto el secreto del conejo, ¿verdad? ¿Quien te ha dicho que nos pidas guardar su secreto?

La cara de Lefiya miró al suelo derrotada y sus orejas se curvaron también. Su diosa había visto tan claramente a través de ella que incluso había observado que ese detalle de la solicitud preventiva no era cosa suya.

- Liliruca Arde - comentó con las orejas hundidas como un perro asustado

- Chica lista... Sería una buena sustituta de Finn... Si le pasa algo a Hestia le haré una oferta. En fin... ¡Desembucha!

- Loki... Lefiya tiene derecho a tener secretos. - comentó Riveria - Especialmente si son de otras personas.

- Ok... ok... Prometo que guardaré el secreto. ¿Me lo cuentas, por favor? - dijo Loki

- Liaris Freese. Es una habilidad rara. Mientras tiene un deseo de avanzar, multiplica su avance.

- Maldición... Una habilidad... - dijo Loki - Eso no podemos copiarlo.

- Por favor... mantened el secreto. Bell ni siquiera lo sabe.

- Espera... ¿Bell desconoce su propia habilidad? - repitió Loki

- Por lo visto, no es bueno guardando secretos.

- ¿Cómo te has enterado entonces? - preguntó Riveria

- Bueno... Creo que todos subestimamos la potencia del vino soma. Jejeje. Welf se emborrachó y se fue un poco de la lengua. Por suerte Bell no recordó nada.

- ¿Vino soma? ¡Es muy caro! Pero a mí nunca me ha emborrachado. - comentó Loki

- ¿Que no? - dijo Riveria con sorna

- No más que otro vino cualquiera, quiero decir.

- Quizás es porque era soma del bueno, por lo que dijo Lili.

Los ojos de Loki, que normalmente eran achatados, se abrieron tanto que se volvieron totalmente esféricos.

La diosa se tiró a Lefiya y comenzó a moverla adelante y atrás desde sus hombros.

- Vino... soma... ¡del bueno! ¡LLEVO SIGLOS BUSCÁNDOLO! ¡DONDE ESTÁ! ¡DONDE ESTAAAAAAAÁ!

- Lili lo vendió en Rivira.

- NOOOOOOOOOOOOO - dijo la diosa mientras se tiraba de los pelos -. Espera... ¿Lili lo vendió? ¿La misma Liliruca?

- ¿Ajá?

- ¡Pues claro! ¡Ella era parte de la familia soma! Seguro que tiene contactos... ¡Una red de tráfico ilegal de soma de calidad! ¡Por fin tengo una pista! ¡Tienes que hablar con ella! ¡QUIERO OTRA BOTELLA PARA MÍ!

- Eh... No era tráfico ilegal. Fue un regalo de Soma-sama, por su subida de nivel.

- ¿Por qué? - agregó Loki tirándose por el suelo haciendo un berrinche estúpido - Espera... ¡tú sabes donde lo vendió! ¿Verdad?

- Sí... un mesón de Rivira.

- ¡Quizás aún quede! ¡Tienes que regresar ahora mismo! ¡ME DA IGUAL EL PRECIO! ¡10 millones de valis si es necesario! - gritó la diosa

- ¿Es necesario que sea ahora? Acabo de llegar. Estoy muy cansada. - comentó Lefiya

- No la hagas caso. - dijo Riveria

- ¡Yo soy la diosa aquí, no tú!

- Una diosa alcohólica a la que no hacemos ningún favor si le compramos vino. En especial ESE vino.

- ¡Cállate!

- Sabes que digo la verdad.

- ¡Y me pones de los nervios!

- Entonces... Lefiya... - dijo Riveria para desviar la conversación del vino - ¿Qué hiciste para subir tanto? Esa subida, especialmente en tu nivel, es más propia de arriesgar la vida en los pisos profundos. Incluso así es complicado.

- Oh, no... Básicamente perseguí a Bell lanzándole hechizos hasta alguna planta cercana... no se... ¿11? Ya no me acuerdo bien. Luego, me disculpé y me uní al grupo, como maga del grupo lancé algún que otro hechizo, al día siguiente entrené durante la mañana con Bell, por la tarde bajamos a los pisos intermedios a estar con los Xenos, y por la mañana entrené algo con Bell otra vez. Comimos e iniciamos el regreso hasta ahora. Nada más.

- ¿Xenos? Así que la familia Hestia tiene contacto permanente con ellos. Es bueno saberlo. - dijo Loki

- Espera... ¿Sólo eso? - comentó Riveria menos interesada en los monstruos - No es posible que hayas avanzado tanto sólo haciendo eso.

- Bueno... El entrenamiento con Bell fue intenso. Además, por la tarde de ayer hubo un... incidente... y acabé persiguiéndolo por toda la planta 18 a la carrera.

- Sigue sin tener sentido.

- Quizás es porque pelear con Bell tiene un significado especial para mí. ¡No pienso quedarme atrás de Bell! ¡Si él sube al nivel 5, yo también!

Loki y Riveria se miraron extrañadas ante la poco habitual confianza de la elfa.

- ¡Qué optimista! - bromeó Loki

- Si sigues manteniendo este ritmo, no te quedarás muy lejos. Podrías hacer un record de ascenso rápido en la familia. - comentó la elfa mentora

- Supongo que mientras te vaya bien, deberías seguir pegándote con Bell. - dijo Loki

- Por cierto... tengo una importante noticia que anunciaros... - dijo Lefiya cambiando de tema - ¡Filvis-san está viva!

- ¿Cómo?

- ¡Eso es imposible!


Una larga explicación y varias teorías más tarde...

- Estos temas de reencarnación me dan dolor de cabeza. - dijo Loki. - Voy a tomar un trago.

- ¿Y alguien más sabe esto? - preguntó Riveria

- Sólo la familia Hestia y los Xenos. Imagino que Ouranos ahora estará al tanto también. - respondió Lefiya

- Si los Xenos son aventureros reencarnados en la mazmorra, eso podría cambiar la forma de percibirlos. - hipotetizó Riveria

- ¿Has hablado con Ouranos, Loki-sama? - preguntó Lefiya - Los Xenos me dijeron que él estaba intentando contactar las familias más importantes, una por una.

- ¿Era eso?... ¡Me ha estado intentando entregar avisos estos dos días! No pienso coger nada hasta que los chicos regresen.

- Ya se que estás de vacaciones, pero estás todo el día protestando por el aburrimiento. ¿Por qué no vas a hablar con él? - comentó Riveria

- Ya... Bueno... Hay un pequeño problema... Se supone que no nos deberíamos haber ido todos...

- Espera... ¿Qué? ¡Dijiste que estaba todo en regla! - dijo Riveria exaltada

- ¿De verdad te crees que el gremio autorizaría que nos fuéramos todos durante un par de semanas o más? Sólo autorizaron a una pequeña parte... durante dos días. Luego soborné a los guardias para que hicieran la vista gorda... y no avisé del tiempo.

- Uggh.

- Por eso no quiero hablar todavía. Cuando todos regresen, averiguaré cuanto se han enterado. Nos caerá una multa, la pagaremos y ya. Pero si hablo ahora, además de que puedo acabar peleando con el viejo y el gremio, ¡me harán ir a buscar a los demás para nada! Además, si aceptamos sus comunicaciones a lo mejor les dan por solicitarnos una misión. Mejor hacerse el tonto. ¿Por qué te crees que sigo aquí encerrada?

- ¡Oh! - dijo Lefiya recordando que había aceptado una carta

Loki... al ver su cara como iba palideciendo, supo de inmediato que algo pasaba.

- Lefiya... ¡LEFIYA! ¡Qué demonios has hecho!

Lefiya le entregó la carta

- Me pillaron a la entrada. - se disculpó

- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Riveria cogió la carta y la abrió

- Es una misión obligatoria. Nos demandan asistencia inmediata para combatir un irregular en la planta 35. Por lo visto un dragón irregular ha ascendido desde los pisos profundos y está allí causando grandes daños.

- ¡Ves! ¡Esto pasa por coger las cartas! - protestó Loki

- ¡No le eches la culpa a Lefiya! ¡Ha pasado por incumplir las normas!. El gremio cuenta con nosotros. Si no actuamos ya, podrían perderse vidas. ¡Esto es serio, Loki! Prepárate, Lefiya. Vamos a volver a salir.

- ¿Qué? ¡Acabo de llegar!

- Pssst... Lefiya... - susurró Loki a la elfa - Cuando vuelvas, pásate por ese mesón y...

*PUNCH*

Riveria le sacudió a Loki en la cabeza


- ¿No hay muchos aventureros? - comentó Lefiya al ver movimiento hacia la mazmorra

Aunque el movimiento de la mazmorra era a cualquier hora del día, los aventureros novatos solían ir y volver en el día, y dormir con el ritmo del sol. Pero incluso los aventureros más experimentados, dado que solían parar en el Resort Subterráneo en su subida, también solían coincidir.

- ¡Lefiya-san! - oyó la elfa

- ¿Bell? ¡Bell! ¿Qué haces aquí?

- ¡Hola, Riveria-sama! - saludó reverencialmente a su compañera - Hemos recibido una petición de misión de emergencia del gremio. - explicó el peliblanco - ¿Y vosotros?

- Parecido. Una misión obligatoria. Un irregular. Un dragón negro.

Los miembros de Hestia se miraron.

- Parece que es la misma misión.

- Espera... ¿Vais al piso 35? - preguntó Lefiya - ¿Hasta donde habéis bajado?

- ¿Piso 35? No... Nos han pedido ir al piso 25.

- ¿Eh?

Ambos grupos mostraron sus hojas. Había notables diferencias. Primero, había anotada la hora de salida de la emisión de la notificación del gremio. La nota de la familia Hestia era más tardía.

Segundo, para la familia Loki era una misión obligatoria, mientras que para la familia Hestia era una solicitud de ayuda que podían rechazar. Tercero, la notificación de la familia Loki hablaba de un irregular localizado en esa planta, mientras que en la de la familia Hestia hablaban de la posible presencia de dicho irregular en una planta bastante superior.

- Está ascendiendo. - dijo Riveria

- ¿Diez plantas? - comentó Lefilla

- Habrán calculado que las familias con miembros menos capaces serán más lentas y los estarán colocando en plantas superiores por si sigue ascendiendo.

- ¡Pero si es un irregular tan fuerte es una irresponsabilidad!

- Supongo que el gremio intentará ganar por número. Hay pocas familias fuertes pero muchos más aventureros de nivel 3 y 4. Si las familias fuertes fallan o no están presentes, es mejor intentar contenerlo que dejar al irregular seguir ascendiendo.

- Riveria-sama, Lefiya-san... ¿nos permiten ir con ustedes? - dijo el conejo mientras reverenciaba a Riveria

- En otras circunstancias no me importaría, pero el tiempo es crucial. Seguiremos una ruta acelerada. Descenderemos por agujeros al menos hasta las plantas intermedias. Usted, Cranel-san, es nivel 4 además de tener una gran agilidad natural y podría descender con nosotros sin problemas. Pero sus compañeros podrían tener dificultades usando esa ruta.

Riveria tenía razón. Incluso en este mundo donde la ciencia estaba muy atrasada, gracias a los poderes de las bendiciones divinas no era raro para aventureros saltar desde grandes alturas. De forma natural, habían desarrollado el concepto de velocidad terminal. Aquella en la que la velocidad de descenso generaba tal fricción con el aire que compensa la gravedad y por tanto la velocidad de caída se estabiliza. Un cuerpo suficientemente fuerte como para soportar esa velocidad de aterrizaje, podía saltar desde cualquier altura, no importa cuan alto y no matarse.

La velocidad terminal depende también de la forma de caída, pero incluso sabiendo caer para reducir al máximo dicha velocidad, el impacto era demasiado fuerte para un nivel 2, y podía resultar peligroso para un nivel 3, llegando a ser mortal si no sabía aterrizar adecuadamente. Incluso podría ser problemático para un nivel cuatro como Lefiya y Bell que fácilmente podía derivar en torceduras o incluso fracturas en caso de un mal apoyo.
No era algo que debiera hacerse a la ligera.

- Podemos hacerlo... ¿verdad chicos? - comentó Lili a sus compañeros

Ellos afirmaron

- ¿Estáis seguros?

- Totalmente. Nosotros también íbamos a seguir esa ruta.

- Como queráis, entonces.


- ¡Futsunomitama! - gritó Mikoto

La burbuja del hechizo les hizo caer lentamente. Con toda comodidad, el grupo entero aterrizó varias plantas más abajo.

Mikoto había entrenado su hechizo para poder usarlo en otras direcciones. Ahora, usándolo a la inversa, se convertía en un freno a la caída. Una herramienta muy útil para descender rápidamente por la mazmorra.

- ¡Impresionante! - comentó Riveria

- Desde que regresamos de rescatar a Bell contra reloj en los pisos inferiores hemos estado desarrollando estrategias por si nos tocaba tener que avanzar precipitadamente otra vez. - comentó Lili

*WHOOOOOOSH*

Welf usó su espada para limpiar el área

Los pocos que sobrevivieron fueron aniquilados en segundos por Bell, que adoptó el papel de vanguardia.

- Esto es una formación de avance. - comentó Lili a Lefiya en voz baja, quien afirmó entendiendo la referencia.

*- Estos chicos son muy capaces para su nivel. - pensó la elfa peliverde


A pesar de su apariencia impasible, Lefiya podía intuir por pequeños detalles que su mentora se sentía muy intranquila.

Para Lefiya, esta visita era su segunda vez. La primera vez siempre era más difícil para todos, y la sensación de urgencia y prepararse para la batalla no ayudaba a crear un buen clima para un primer encuentro.

- Agradecemos su visita, Riveria-sama. - dijo Ray, la Xenos sirena

- Gracias a vosotros por vuestra ayuda.

- Sólo tardaremos un momento - comentó Lyd

Bajo petición de Bell, varios Xenos estaban ahora preparándose para la misión.

Irían Lyd, Gros y Ray.

- ¡Yo también voy! - declaró Wiene

- Espera... ¿qué?. No, claro que no. - declaró Bell

- ¡Sí que voy! ¡Lyd dijo que podía! - dijo la chiquilla poniéndose un traje Xenos de batalla algo grande para su tamaño

- Yo no dije eso. No exactamente. - se disculpó el hombre lagarto

- ¡Dijiste que era suficientemente fuerte para hacer misiones con vosotros!

- Eso lo oí - dijo Gros

- ¡No ayudas! - se quejó Lyd a la gárgola

- Wiene... Puede ser muy peligroso. - intentó explicar Bell

- ¡Pero también lo es para vosotros! Esto es lo que hace la familia... se cuidan los unos a los otros.

Bell suspiró

- Puedo cuidarla, si es lo que te preocupa - comentó Ray

Bell volvió a suspirar

- Está bien... ¡Pero siempre en la retaguardia!

- ¡Viva! ¡Me voy de aventura con Bell! ¿Oíste Fils?

La otra chica azul estaba lejos, sentada con apariencia temerosa. Saludó con la mano y Lefiya y Wiene respondieron alegres.

*- Sí que parece ser ella. - pensó Riveria.

Pero no era el momento de gastar el tiempo en discutir sobre la reencarnación con los monstruos.

A pesar de la prisa, Lefiya se mostraba muy tranquila. Riveria también pudo observar la situación opuesta de su aprendiz.

De hecho, estaba con Bell, sosteniendo su vara con las manos a su espalda, apoyada en una sola pierna, dando libertad al pie de la otra para estar de punta mientras su tobillo oscilaba con libertad como un acto reflejo.

- *OOOOAAAIIII* - bostezó Lefiya exageradamente - No se como no os estáis cayendo de sueño.

Bell enseñó a Lefiya una poción

- ¿Y esto?

- Es una poción de atención. Elimina el sueño durante unas horas.

- Conozco algunos alimentos pero... ¿en poción? ¿Quien las fabrica?

- La familia Miach.

- ¡Oh! Sí... me suena... Es una familia pequeña, ¿verdad? Nosotros solemos comprar a la familia Dian Cecht. ¿No son los suministradores originales de la poción doble de recuperación vital y mental?

- En efecto. Nosotros les ayudamos a recolectar ingredientes a menudo. Tenemos una buena relación...

Era una conversación ligera, propia de amigos. Riveria hizo lo posible para no mostrar su curiosidad por el interés de su aprendiz por el peliblanco.

Ese tipo de actitud relajada por parte de Lefiya normalmente la tenía con Ais,y en algunos casos con Tiona, Aki y algunas otras pocas personas dentro de su familia. Jamás la había visto con alguien de fuera, salvo quizás, la ahora transformada Filvis.

Y es que por mucho que Lefiya hubiera convivido con humanos tanto tiempo y culturalmente era mucho más humana que elfa, sus raíces y su propia biología la hacía más tímida, recelosa y protectora con los suyos.

¿Era quizás que ella estaba madurando deprisa, o sería que su relación con Bell Cranel era diferente? ¿Acaso no decían en su familia que siempre estaba quejándose de él? Ahora parecía justo lo contrario.

*- Adolescentes - pensó la elfa peliverde

- ¿Qué te parece, Welf? ¿Crees que estos escudos resistirán? - preguntó Ley, un Xenos goblin que estaba liderando los recientes trabajos de herrería de los Xenos

Los Xenos no sólo estaban usando los trajes que habían preparado, sino que además estaban usando protección. Corazas ligeras de cuero muy resistente para Ray y Wiene, hecho de pieles de monstruos muy fuertes y armaduras para Lyd y Gros.

Además de protección, también incluían capuchas en las armaduras ligeras y yelmos en las pesadas para poder ocultar su identidad si era necesario.

- ¡Están genial! ¿De donde has sacado tanto oricalco? ¡Es de una calidad extraordinaria!

- ¡Es un secreto! - dijo Lyd.

- ¿Eh? ¡Somos vuestros aliados! - protestó Lili en cuanto percibió una oportunidad de negocio

- Espero que no lo estéis robando. - comentó Bell

- A aventureros no - comentó enigmáticamente el hombre lagarto.

- ¡Estamos listos!


- Welf. - avisó Lili mientras le lanzaba una poción a su compañero

Era una poción para recuperar desgaste mental.

Las magas y Welf habían estado intercambiando posiciones durante las últimas plantas intermedias ya que la vegetación venenosa era especialmente peligrosa para el herrero, el único miembro del grupo que carecía de la habilidad de "resistencia anormal".

En prevención, habían traído algunas pociones antiveneno, pero aún así Welf prefería no correr riesgos e incinerar aquello que estuviera demasiado cerca. Y esa sobrecarga de uso de su espada mágica implicaba un gasto acelerado de energía mental para el herrero de bajo nivel que tenía que reponer a base de pociones.

- Lefiya - dijo Bell entregando una poción a la elfa. Era la poción de atención que aún conservaba la mitad de su contenido.

- ¿Eh?

- Nosotros somos un grupo grande y estaremos de guardia. Podremos descansar un poco. Tú sin embargo, la necesitas más que yo. Aún os queda un largo camino.

- Oh... ¡Gracias Bell!

La elfa destapó la probeta y comenzó a beber su contenido

- Mmmm... Si te la hubiera dado Ais, la estarías considerando un beso indirecto. - le comentó la elfa peliverde

Lefiya prácticamente se atragantó

- Jujujuju... - rió débilmente la peliverde

- ¡Riveria-sama! ¡No me avergüence!

- No es mi intención. Tan sólo resalto el detalle de que hace pocas semanas te vi poner el grito en el cielo porque Bete bebió de la botella de la que nos servíamos los demás.

- ¡Aquello fue una guarrada! Esto... es una poción. No es como si lleváramos vasos a la mazmorra. Y sería un desperdicio tirarla.

- Cierto... Pero me pregunto si pondrías los labios en el recipiente si en lugar de Bell, te la hubiera entregado el herrero.

Lefiya pensó por un segundo lo que dijo su mentora

*- ¡Esto no tiene ninguna importancia! - pensó mientras se sonrojaba.

Beso indirecto. El simple pensamiento la ponía nerviosa.

*- ¡En la vida voy a besar a Bell!

- Me estás tomando el pelo, ¿verdad? - dijo Lefiya poniéndose a la defensiva

- ¿Eso crees? - dijo seria

*- ¿Desde cuando Riveria-sama hace este tipo de bromas? - se preguntó Lefiya mentalmente.

*- Jujujuju... - rió Riveria por dentro. A pesar de su edad y madurez, siempre había sitio para una pequeña broma. En un caso como este, podría considerarse incluso un pequeño empujón para que la adolescente pudiera pensar sobre ello.

El túnel que conectaba la planta veinticuatro y veinticinco comenzaba a descender con rapidez, llenándose de cristales y aire gélido, anunciando que pronto llegarían a la meta de Bell y su grupo. El comienzo de la Gran Cascada.

*BOOOOOOOOOOOOOOOM*

Se oyó una explosión

- ¡Parece que viene de la planta siguiente! - comentó Lili

- ¡Démonos prisa!

El grupo aceleró el paso.

Al llegar a la salida del pasaje, advirtieron cosas que no estaban en su sitio.

El habitual cielo lleno de sirenas y harpías estaba vacío. A bastante distancia, por los caminos de los bordes pudieron discernir a más de un grupo agazapado.

Y como una sombra de terror, un enorme dragón negro se movía con gran agilidad entre las gigantescas cavernas lanzando monstruosos ataques de fuego cada vez que pasaba cerca de ellos.

- ¡Ha ascendido! - gritó Riveria - ¡Ya está aquí!

- ¿Cómo diablos ha podido pasar una criatura tan grande desde el piso 35 hasta aquí? - preguntó Welf

- El aliento de los dragones es tan poderoso que puede perforar las paredes del laberinto. Sus ataques pueden llegar a otras plantas. De hecho, estos dragones son naturales del piso 58. Normalmente no suelen usar los propios pasajes que crean para moverse, pero este es un irregular. - comentó la elfa mayor

- Sí. Se ve incluso más grande además de tan negro como la noche. ¡Menos mal que aquí hay más luz! - comentó Lefiya

- Es muy rápido - comentó Lili viendo como desaparecía en la distancia.

Aparentemente estaba volando bordeando las paredes de las cuevas comunicadas, desde el piso 25 hasta el 27 y de regreso de nuevo.

A medida que se alejaba, otro murmullo, como un ejército de chillidos y gruñidos, viajaba en dirección opuesta.

Ahora podían entender que había pasado con las harpías y las sirenas. Huyendo del dragón, repetían sus movimientos en el extremo opuesto del lugar, y ahora que el dragón viajaba al otro extremo, ellas llegaban.

- ¡Al suelo! - dijo Lyd mientras puso un par de escudos gigantes de oricalco como muro.

Los proyectiles de las harpías sonaron como metralla impactando contra los escudos generando multitud de sonidos metálicos.

Ray gritó generando una onda opuesta. Lamentablemente, su grito atrajo a otras sirenas salvajes competidoras, algunas de ellas se centraron en sus compañeros.

- ¡NO TOQUES A BELL! - gritó Wiene que había crecido de tamaño, adquiriendo una forma diferente. Con sus garras crecidas, lanzó un golpe mortal convirtiendo en humo a los monstruos que atacaron al peliblanco.

La cara de Wiene había perdido sus rasgos infantiles para tomar otros más parecidos a las de una Voivre normal. Otras partes de su cuerpo también habían adoptado esa forma, pero no totalmente como aquella vez que perdió su humanidad.

Bell se quedó congelado mirando su aspecto. Su cara estaba azul y su boca abierta totalmente.

Cuando Wiene lo vio, se cubrió la cara.

- ¡No me mires así! - dijo mientras su tamaño normal regresaba

- Es su forma de batalla... - explicó Lyd - Ya te dije que había crecido mucho.

- ¡No tienes porqué ocultarte! - comentó Gros - A quien no le guste, que no mire. - agregó mirando al peliblanco con cierta molestia.

- Me ha pillado por sorpresa. - comentó Bell

- ¡No os entretengáis! ¡El dragón debe estar de vuelta! - dijo Riveria observando como las harpías y sirenas volvían a alejarse.

En efecto, la sombra negra volvía a dar otra pasada. Cuando se acercaba, lanzaba múltiples explosiones. Algunas las lanzaba como si fuera al azar. Pero cuando se acercaba a los grupos de aventureros que estaban en la lejanía, su puntería era evidente.

El dragón se acercaba cada vez más, y por su movimiento directo hacia ellos parecía que había advertido su presencia.

Lyd se preparó para cubrir al grupo, pero cuando el dragón pasó, aleteó un poco al lado y sólo emitió una serie de rugidos y gruñidos antes de volver a irse.

- ROOOOOOAR. Grgggrrraaaaaa. ROOOOAAAAR.

- Mierda... ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! - expresó Gros

- ¿Qué pasa? - preguntó Bell

- Es... como nosotros. - dijo Wiene con tono débil

Lyd suspiró

- Es un Xenos.

- ¿Qué?

- ¡Decidle que pare!

+ ¡Largo! . Esta no es vuestra batalla. ¡Fuera! - es lo que había expresado el dragón al pasar. Lyd sabía lo que significaba. Ese dragón no iba a negociar.

- No funcionará - comentó Lyd

- Tenemos que intentarlo - dijo Gros

- Tú mismo... pero...

- ¡Aquí viene!

Gros se separó del grupo. Se alejó un poco y comenzó a agitar su brazo.

- ¡Eh! ¡Tú! ¡Para ya! ¡No somos tus enemigos! - gritó Gros

- ¡ROOOOOOAAAAAR GRAAAAAAGGGN GROOOOGRAAAAA!

+ ¡Traidores a madre! ¡Morid como enemigos!

Una bola de fuego abrasadora capaz de derretir la misma roca se dirigía a Gros

- ¡Wynn Fimbulvetr!

Riveria había lanzado un hechizo de hielo. La elfa esperaba congelar por completo su objetivo. Había atacado muchas veces a enemigos mucho más poderosos que un Dragón Valgang y destruidos con éxito en un sólo ataque.

Pero esto no fue lo que pasó esta vez. El dragón, al observar el hechizo, aumentó su aliento. Hechizo de hielo y fuego abrasador colisionaron hasta que ambas magias se aniquilaron mutuamente.

- ¡No puede ser! - dijo la elfa - ¿Cómo ha podido contrarrestar eso?

Luego el dragón se alejó comenzando una nueva vuelta.

- Los Xenos son mucho más fuertes que el equivalente salvaje. - comentó Bell - ¿Pero qué le pasa a ese?

- Me temo que es un Berserk - comentó Lyd

- ¿Qué?

- Quizás no lo sepas, Bell-san - comentó Gros - pero nuestra naturaleza está unida a la ira. Algunos Xenos más afortunados apenas la sienten y es una gota en un mar de emociones - dijo mientras acarició la cabeza de Wiene, quien debía ser una de las afortunadas - pero muchos de nosotros siente la ira de nuestra madre y la asume como propia.

- Algunos incluso sucumben a ella. - comentó Lyd - Aquellos que no pueden controlarla, se vuelven intratables y peligrosos. No son tan diferentes de un monstruo cualquiera.

*BOOOOOOM* *BOOOOOOOOM* *BOOOOOM* *BOOOOOOOOOM*

El dragón estaba lanzando ataques poderosos a las paredes por gran parte de la caverna mientras daba otra vuelta alrededor.

Y un temblor apareció. Era diferente a la reverberación de las explosiones. Nacía de la mazmorra misma.

- ¡No me gusta como ha sonado eso! - comentó Lili

- La mazmorra está avisando. ¡Se están acumulando demasiados daños en estas plantas!

Los miembros de la familia Hestia se miraron entre sí con terror. Sabían lo que podía aparecer si eso continuaba. Un monstruo mucho peor que el dragón que ahora dañaba el lugar. El Juggernaut.

- ¡Tenemos que pararlo! ¡YA! - dijo Welf con una renovada urgencia.

- Necesitamos protección. Quitaros las telas de Urdine. Si ese dragón nos ataca y no bloqueamos su ataque por completo, vamos a necesitar protección de fuego. ¡Necesitamos lana de salamandra! - dijo Lili mientras apoyaba el equipaje y se ponía a sacar telas mientras las pasaba a sus compañeros.

- ¡Ahí viene otra vez!

- ¡Wynn Fimbulvetr!

- ¡Arcs Ray!

*WHOOOOSH*

Los tres aventureros, Riveria, Lefiya y Welf usaron sus poderosos ataques a distancia. Contra un dragón normal, esto habría sido mortal. Pero enfrentarse a un Xenos era como enfrentarse a la mezcla de un aventurero y un monstruo. La fuerza de una bestia y la inteligencia de una persona.

El dragón, prediciendo lo que iba a pasar, hizo un picado en cuanto percibió la conjuración de las magas y esquivó los ataques con facilidad. Sólo el ataque de Lefiya lo persiguió, pero él lo contrarrestó con una bola de fuego.

Antes de que pudieran observar que pasaba, el dragón ascendió pegado apenas por centímetros por el precipicio frente al que estaban, lanzando un chorro de fuego que nubló su visión.

- ¿Qué demonios está haciendo ahora?

Los aventureros habían perdido su pista. Entre que llenó el espacio de humo y su enorme velocidad, les resultaba imposible percibir su localización exacta.

*BOOOOOOOM*

Un gran estallido cayó sobre ellos. El dragón había ocultado su presencia con aquel muro de fuego, y antes de poder entender lo que pasaba, había realizado un ataque sorpresa desde arriba.

- ¡Riveria-sama!

El ataque había sido dirigido a la elfa mayor y la había alcanzado de pleno. Riveria era una aventurera de nivel 6, y podía sobrevivir a esto, pero seguía siendo una maga y los daños eran considerables.

La elfa estaba en el suelo, magullada y apenas consciente.

- Lefiya... Tienes... que protegerlos. - comentó la elfa peliverde

- ¡Una poción! ¡Rápido! - gritó Lefiya

- ¡Marchando! - dijo Lili, que dejó su mochila apoyada para sacar varias pociones.

Lefiya comenzó a administrarla.

- No... Espera... Creo que... - Riveria se tocó la pierna - Tengo una fractura.

Era uno de los peores escenarios. La aventurera más fuerte con una herida que no podían curar sobre la marcha. En las fracturas sucias, donde el hueso no está bien fijado, las pociones podían causar más daño que ayuda al unir los huesos en una posición equivocada.

- Deberíamos retirarnos - comentó Mikoto

- Si lo hacemos, esa gente estará indefensa. - comentó Welf

- Además, si sigue atacando la mazmorra... podría desatarse una calamidad. ¡Tenemos que acabar con él! - dijo Bell

- No... Esperad... - dijo Gros que intentaba pensar en como salvar a uno de los suyos

- Tienen razón. - dijo Lyd - Si no lo paran, acabará habiendo muchas víctimas.

- Pero...

*BOOOOOOOM*

Un nuevo lanzamiento del dragón, esta vez a otro de los grupos que estaban a cierta distancia, causó bastantes más destrozos.

- Maldita sea... está bien... pero es demasiado rápido. No creo que pueda alcanzarlo. - dijo Gros enseñando las lanzas que había traído, esperando enfrentarse a un dragón normal y no a este monstruo.

- ¡Esa gente se ha quedado desprotegida! - dijo Welf al señalar a los atacados. Ahora que se disipaba el humo se podía ver a varios de los aventureros inconscientes, incluyendo a su tanque que portaba sus protecciones.

- ¡Iré a ayudarles! ¡Gros, ocúpate tú de la protección! - dijo Lyd llevándose un escudo

- ¡Lyd!

Lili le lanzó unas pociones

- ¡Nos vemos en un momento! - dijo el hombre lagarto corriendo en zigzag para evitar un potencial ataque del dragón

- ¡Con un sólo escudo no vamos a poder protegernos! - protestó Lili al ver que Gros se quedaba con una sola de las protecciones

- Yo puedo ayudar. - comentó Lefiya

Y comenzó a preparar su encantamiento.

- ¡Dio Grail!

Imitando el hechizo de Filvis, Lefiya creó un escudo mágico gigante delante suyo. Y los posteriores ataques del dragón contra el grupo no surtieron efecto.


Habían pasado ya varios cruces entre aventureros y dragón.

Mikoto había intentado inmovilizar al dragón con su magia de gravedad. La primera vez casi lo consiguió, pero al salir de la trampa, el reptil gigante aprendió como funcionaba y los posteriores intentos fracasaron.

Gros había malgastado sus lanzas. La agilidad del dragón era demasiado alta para acertar, y la posición de ataque era la peor posible. Sobre una cueva inmensa donde el dragón podía moverse con agilidad.
Además el dragón había aprendido a disparar a la cascada para poder generar grandes cantidades de vapor, lo que se tradujo en una niebla que complicaba aún más las cosas.

Lyd había logrado reutilizar uno de los escudos del grupo al que acudió a ayudar, junto el que se llevó, y ahora era el nuevo tanque del otro grupo de aventureros herido, soportando como podía los ataques del dragón.

Lili intentaba ayudar a Riveria con sus indicaciones, preparándose para mover el hueso y entablillar la pierna.

Los ataques de Welf eran efectivos contra las pasadas de harpías y sirenas, pero inútiles contra el dragón, que con su gruesa capa ignífuga era inmune a las llamas de fuego de su espada mágica irrompible.

Lefiya usó su doble cañón para lanzar algunos ataques, pero todos fueron infructuosos.

- Se nos acaban las opciones. Deberíamos retirarnos - comentó la gárgola

- No. Yo lo haré. - dijo Ray

- ¿Qué? ¿Estás loca? ¡Ese dragón te quemará viva antes de que puedas acercarte! - comentó Bell

- Tengo que intentarlo. Sólo tengo que pillarlo desprevenido y cortarle la membrana de un ala. Si lo logro, él caerá y las criaturas del lago del fondo se ocuparán de él. Y si sobrevive, la lucha será en el suelo. Allí será diferente. Mientras vuele, vuestros ataques son inútiles. Yo soy la única que puede volar, así que tengo que ser yo.

- Tus plumas... no se llevan bien con el fuego. - recordó la gárgola

- Lo sé... Por eso tiene que ser un ataque sorpresa.

Otro terremoto anunciaba que se les acababa el tiempo.

- ¡Necesito una daga! - dijo la sirena

Bell le dio la daga hecha de cuerno de minotauro.

- Esto valdrá... Deseadme suerte.

La sirena salió volando y buscó aumentar su altura hasta casi tocar el techo para luego ganar distancia y tratar de ponerse por encima del dragón. Su intención era caer en picado justo cuando el dragón frenara para poder atacar mejor a los aventureros. Si llegaba allí, bastaría pasar la daga por el ala del dragón para rasgarla.

*BOOOOOOOM*

El dragón negro lanzó un nuevo ataque sobre Lyd.

El Xenos salió despedido hacia atrás y cayó sobre los aventureros que protegía, pero aún así, la mayor parte del impacto había sido absorbida por los escudos.

- Lo siento, señoritas - se disculpó el Xenos al caer sobre dos aventureras, una maga y una espadachina.

- No pasa nada... Gracias por protegernos. - dijo la maga que aún no había podido descubrir la naturaleza de Lyd gracias a su yelmo.

- Esperad... ¡Parece que una sirena está atacando al dragón!

Era Ray, que aprovechó el momento de reducción de velocidad del dragón para perpetrar su ataque y lanzarse contra su ala.

Tal y como había planeado, se lanzó en picado y la daga perforó la piel del ala izquierda.

*GROAAAAAAR*

Al moverse incontroladamente por el dolor, Ray salió despedida. Aunque retomó el vuelo, el dragón le lanzó una serie de llamaradas amplias, llenando un gran volumen de aire con fuego. A diferencia de un ataque directo, Ray no salió inmediatamente herida, pero aquel fuego se traspasó a su plumaje.

En pánico, Ray voló hacia la rampa del borde de la planta de la mazmorra y allí se dejó caer rodando para que la tierra y el hielo apagaran las llamas.

- ¡Maldición! ¡Si se queda allí la próxima vez que ataque la matará!- comentó Gros

- ¿Por qué no cae? - se preguntaba Welf al observar al dragón - Espera... ¡Se está regenerando! ¡Ese maldito bicho se regenera como el Goliath negro!

Ray comenzó a correr. Por sus saltos e intentos torpes de volar los demás dedujeron que tenía problemas para retomar el vuelo. Probablemente su plumaje había resultado demasiado dañado.

- ¡Esto cada vez está peor! ¿Cómo podemos alcanzarlo? ¡Kazuki no le hace nada! Es capaz de esquivar vuestras magias. Ray está fuera de combate... ¡No se como podemos atacarlo! ¡Y para colmo, si no lo matamos de un golpe se cura! ¡Ideas! - gritó Welf histérico

- ¡Puedo alcanzarlo de un salto! ¡Un solo golpe! ¡Argonauta! - dijo Bell

- ¿Estás loco? ¡No puedes saltar tanto! - dijo el herrero

- Sí... sí puede - dijo Lefiya

Bell y Lefiya se miraron mutuamente

- Tempest - dijeron los dos a la vez afirmando

- ¿De qué diablos estáis hablando? - dijo Lili - ¡Ni se te ocurra saltar ahí! ¡Eso es el vacío! ¡Ese lago está lleno de monstruos acuáticos! ¡Te harán pedazos!

- ¡Si no lo paramos ahora, Ray va a morir! ¡Todos podemos morir si intentamos huir y eso aparece!

- ¡No haga locuras, Master Bell!

- ¿Lefiya? - preguntó Bell

La elfa respondió comenzando a preparar un encantamiento

*DONG* *DONG* *DONG*

Bell comenzó a cargar su daga. Las campanas comenzaron a sonar.

- ¡Es una locura!

- Bell... ¡Ciego primero! - comentó la elfa

Bell asintió.

El dragón se dirigió de forma asesina contra ellos. Las campanadas eran una llamada a la batalla. Un desafío al dragón que acudía raudo al enfrentamiento.

- ¡Fusillade Fallarica!

Tal y como había avisado a Bell... la elfa lanzaría un primer ataque para cegarlo. Sabía porque ya lo había intentado antes, que un ataque directo no dañaría al monstruo.

Pero esa no era la idea. Por el contrario, moduló el ataque para reducir al máximo el daño, permitiendo así aumentar la velocidad y número de proyectiles. No sólo los lanzó contra el dragón de forma directa y en parábola, sino que usó su recién entrenado mecanismo de rebote para tener otros ángulos de ataque más indirectos. Aquella lluvia de proyectiles dejaban a ciegas al dragón, que optó por cambiar de dirección y alejarse por completo.

Bell saltó detrás.

- ¡Arcs Ray!

- ¡Firebolt!

Era la primera vez que Bell hacía eso. Lanzar una bola de fuego mientras cargaba en la otra mano su argonauta. Era un riesgo intentar algo nuevo, pero no tenían muchas opciones.

Como en los entrenamientos, Bell usó la onda expansiva generada por la colisión de su bola de fuego contra el hechizo de Lefiya para impulsarse a una velocidad sobrehumana, alcanzando de lleno al dragón.

Tras el choque se sujetó como pudo con su mano libre.

*DONG* *DONG* *DONG* - el argonauta terminaba de cargar

El dragón, intuyendo la muerte a sus espaldas, voló contra la pared para realizar un intento desesperado de choque para quitarse de encima a su polizón.

Bell hundió la daga y la retorció, mientras liberó todo el poder acumulado.

*ROOOOOOaaaaaarrrr*

El grito del dragón se ahogó mientras se convirtió en una nube de cenizas mientras Bell caía sobre la ruta de vuelo.

Chocando sobre la pared, cayó aparatosamente sobre la rampa. Para su fortuna, había evitado caer a la laguna del fondo donde su muerte habría sido casi segura.

Magullado, aún arrodillado en el suelo, levantó su brazo en señal de victoria.

Cada grupo en el nivel, a lo lejos, comenzó a celebrarlo. Levantaron sus brazos, unos en triunfo, otros ondeándolos en saludo alegre. Lo peor había pasado.


- Estamos a salvo. - dijo Lyd a los aventureros que había protegido. Dando una poción a una de las chicas, para que ayudara a uno de sus compañeros inconscientes, él mientras fue a ayudar a la maga con otra poción.

- ¡Muchas gracias! - dijo la joven

- No hay de qué.

- ¿Cómo te llamas?

- Lyd. Es un placer. - dijo ofreciendo su mano que, afortunadamente estaba cubierta por un guantelete. La maga la estrechó muy alegre.

- ¡El placer es mio! Mi nombre es Miri. ¿De qué familia eres, Lyd-san?

- ¿Familia?... Familia... Xenos, supongo - dijo algo incómodo

- ¿Xe... nos? No me suena. Pero es normal... hay muchos dioses en Orario... ¡Me gustaría pagar tu valentía invitándote, cuando regresemos a Orario!

- Me temo que eso será difícil, Miri-tan. - comentó Lyd incómodo

- Miri-tan... ¡Jujuju! ¡Está usted hecho todo un mujeriego, Lyd-san!... Al menos... ¿podría ver el rostro de mi salvador? - dijo la maga sonrojada

- Eso... probablemente no es buena idea. - dijo el hombre lagarto

- ¿Eh?

- Creo... que tiene razón. - dijo su compañera con voz asustada. Había observado una extraña cola de lagarto por detrás del desconocido - Creo... que no es humano.

- ¡Vaya tontería! ¿Acaso crees que soy racista? ¡No tengo ningún problema con los hombres-lobo ni con los hombres-oso ni...!

La chica levantó la visera de Lyd

- ¡Uh! - apenas pudo emitir mientras se quedó en shock

Lyd... que no sabía como actuar, simplemente sonrió.

- Eh, je.

- Me ha salvado un monstruo... que habla...

- Umm... - preguntó Lyd - Creo que será mejor que me vaya por ahora. - dijo poniendo lo que quedaba de poción en manos de la maga y yéndose mientras la chica seguía con la mirada perdida en el infinito.

- Mi héroe... es un monstruo. - seguía repitiendo en susurros.


En el grupo original, Wiene mostraba sus garras, hacía unos cuantos aspavientos mirando amenazadoramente a las harpías y sirenas salvajes que revoloteaban y les sacaba la lengua cuando alguna pasaba cerca mirando mal al grupo.

Era su forma de sentir que contribuía algo al grupo, ya que no había podido hacer nada contra el dragón.

Un nuevo temblor se hizo sentir en la caverna.

*BRRRUUUUUMMMM*

Y luego, sonido de cristal y roca rasgándose.

*CRICK CRAK RAAAAACK BROOOOOOOOOM*

Los daños acumulados por los ataques del dragón más el último temblor eran demasiado para varias partes de la cueva. Sólo una, el trozo de rampa donde Bell estaba aún descansando, comenzó a ceder. Y parte de la pared y la rampa rompieron y comenzó a precipitarse al vacío.

- ¡BELL! - gritaron parte del grupo


Como si el tiempo se hubiera detenido, Lefiya pudo observar como la parte de la pared rompía y arrastraba todo a su paso. Bell iba a caer.

+ Nunca debéis perder la concentración - decía Ais entrenando a Bell y Lefiya.

Los instintos de Lefiya se activaron. Y su boca comenzó a conjurar desde el mismo segundo en que todo comenzó a ocurrir.

- I wish upon the name of Wishe. Ancestors of the forest, proud brethren.

Cinco segundos.

Lefiya levantó su varita y comenzó a andar hacia el vacío. El terraplén cedía, y Bell desaparecía en un mar de escombros

- Answer my call and come to the plains. Connecting bonds, the pledge of paradise.

Doce segundos

+ Si perdéis la concentración, perderéis. Si os ocurre en una batalla real, lo que perderéis será la vida.

- Turn the circle and dance around. Come, ring of fairies. Please - give me strength.

La avalancha cogía velocidad. A veces se podía observar un destello, probablemente una pieza de la coraza de Bell.

Diecisiete segundos

+ Por esa razón tenéis que entrenar hasta moveros por instinto.

Lefiya corrió hasta el borde y saltó tan alto como pudo, y dando un giro que no paró, dando vueltas como una peonza terminó la primera parte del encantamiento.

- ¡ELF RING!

Un anillo de poder apareció alrededor de la elfa.

+ Porque una décima de segundo puede ser la diferencia entre lograrlo y fallar.

- ¡LEFIYA! - gritó aterrorizada Riveria al ver como su aprendiz se lanzaba hacia la muerte segura.

Poco más de diez segundos es la caída de más de cuatrocientos metros desde su lugar actual hasta el fondo de la cascada. Tenían suerte de estar en una de las partes más altas.

Diez segundos para evitar su muerte y la de Bell. La avalancha también aceleraba en aquella pendiente mortal demasiado abrupta. Tenía que bajar en picado si quería tener una esperanza de llegar primero para evitar que el cuerpo de Bell se sumergiera en un lago lleno de criaturas acuáticas mortíferas.

Lefiya conjuró mucho más rápido de lo que había hecho jamás.

- Harbringer of the end, the white snow. Blow with the wind before the twilight.

Veintiún segundos.

La elfa caía con verticalidad perfecta, con su cara mirando al agua del fondo sin miedo.

- Closing light, the freezing land. Blizzard, the three severe winters - my name is Alf. ¡Wynn Fimbulvetr!

Veintiséis segundos.

En el último segundo de caída, Lefiya apuntó al borde de la cascada y fue desviando su paso hacia el exterior, creando literalmente un tobogán de hielo. Luego, apuntando al lago, toda la superficie se congeló.

Y con gran agilidad, giró para caer con elegancia por el tobogán hasta patinar a la pista de hielo que acababa de crear.

El derrumbe justo alcanzó el suelo en el momento en el que el hechizo convertía el agua en hielo, llenando todo el lugar de mezcla de rocas y cristales.

- ¡Bell!

Con todo asentado, Lefiya pudo por fin notar donde estaba el conejo.

- ¡Bell! - repitió

Lefiya levantó el cuerpo de Bell. Estaba lleno de heridas y moratones. Él estaba inconsciente, aparentemente muerto.

- ¡No! ¡Ahora no!

*- ¡Maldita sea! ¡La magia de curación nunca me funciona bien!

Lefiya hizo su mejor intento. Volvió a conjurar su anillo élfico y luego preparó el hechizo de curación que más había observado.

- ¡Van Alheim!

Era un hechizo de curación de Riveria. Con su esfuerzo, el cuerpo de Bell pareció repararse.

Lefiya sonrió, pero su alegría duró poco. A pesar de que su piel y los peores síntomas desaparecían, su tono de piel seguía palideciendo y adquiriendo una tonalidad azulada propia de un muerto.

La elfa comprobó que no respiraba.

- ¡No! ¡No puedes morirte ahora, estúpido conejo! ¡No ahora que comenzamos a ser amigos!

Bell no respiraba y se quedaba sin opciones.

+ Si un compañero no respira, existe una maniobra desesperada para ayudarle.

Se llama el "beso de resurrección".

Lefiya recordó una de las charlas preparatorias de Riveria. Una charla generalista a la que asistieron muchos de los miembros novatos de la familia Loki, no importaba si podían usar magia o no.

A fin de cuentas, ese "beso" no era mágico. Era una maniobra que en otros lugares se conocía con otros nombres como "prestar aire" o "respiración boca a boca", aunque en Orario era este otro nombre más incómodo el que se había hecho más popular.

Aquella maniobra era objeto de burlas por parte de los novatos de la familia. Pero ahora, en este momento, aquel ejercicio regresó a su mente.

La tonalidad de piel de Bell era un aviso de que no podía entretenerse con dudas estúpidas.

Sin dudarlo, Lefiya abrió la boca de Bell y colocando la suya, comenzó a soplar aire mientras le tapaba la nariz.

Una... dos... tres veces.

- Si te mueres aquí, Bell... ¡Nunca te lo perdonaré!

Lefiya estaba perdiendo la compostura. La respiración de Bell no regresaba. Un par de lágrimas cayeron por el rostro de la elfa.

*- No más muerte, por favor. ¡No quiero perder más amigos! ¡No tan pronto!

Cuatro, cinco, seis...

- Ahora que he comenzado a alcanzar tu estela... ¿Me abandonas?

Siete... Ocho... Nueve... Diez

- ¡Vuelve, maldita sea! - dijo frustrada, y lo golpeó en el pecho

* TOG... TOG...*

Tosiendo sin control, Bell regresó a la consciencia de golpe, sólo para mover sus ojos erráticamente, desorientado y con la respiración muy agitada.

- ¡Ya! Ya... ¡Por fín...! Respira... respira con calma... ¡Ya ha pasado lo peor! - le dijo Lefiya recuperando una sonrisa plena

- ¿Lefiya-san? - dijo Bell aún desorientado

- Sí... Estoy aquí.

- ¿Estás... llorando?

- ¿Qué? - dijo pasando su mano por sus mejillas. Y al ver que era cierto, se secó con su brazo.

- He bajado por la catarata. Me habré salpicado. - dijo con una voz muy clara que delataba sus fosas nasales atascadas

- ¿Por la catarata?

Bell giró la cabeza y vio asombrado que había una especie de tobogán de hielo allí formado que ahora comenzaba a derretirse, y que estaban al borde del lago, pero este estaba totalmente congelado.

- Te... ¿lanzaste por mí? - dijo Bell incrédulo

- Bueno... Tú hiciste algo parecido contra el dragón, ¿verdad? ¡Yo no voy a quedarme atrás!

- Eso no ha aparecido, ¿verdad?

- ¿Eso?

- Supongo que es un no... Gracias, por todo. - dijo sonriendo mientras cerraba los ojos para descansar

- Ni se te ocurra volver a dejar de respirar. - susurró Lefiya a su oído, mientras comenzó a acariciar su pelo.

Bell aún con los ojos cerrados, levantó el pulgar de su mano.

- ¡Aléjate de Master Bell! - dijo la voz de Lili

El grupo estaba descendiendo a velocidad moderada gracias a la burbuja de gravedad de Mikoto.

- ¿Eh? - dijo la elfa sin comprender

- ¡Todos hemos visto como le has besado aprovechando que estaba inconsciente! ¡Pervertida!

- ¡ ¿ EEeeeh ? ! ¡No! ¡Eso es un error!

- Fue muy bonito. - dijo Wiene

- ¡No! ¡Eso no era un beso! ¡Bueno sí... pero no! - dijo la elfa colorada - Es el beso de resurrección. No es un beso, beso. ¡Es una técnica de curación!

- ¡Seguro!

- No... Es cierto. - comentó Welf - ¿No lo conoces?

- ¿Eh? - dijo Lili desconcertada

Riveria asintió confirmándolo

- No me fío. - dijo la mediana

- ¡No es un beso para nada! - se excusó Lefiya - ¡No me gustó! ¡Además, Bell estaba inconsciente! ¿Qué tipo de pervertida besaría a otra persona estando inconsciente! ¡NO PUEDO CONTAR ESE BESO COMO MI PRIMER BESO! - dijo poniéndose más y más roja - ¡Y esa no es la posición correcta para besarse! ¡Además, Bell no es la persona que quiero besar y...!

Mikoto se acercó y le dijo casi susurrando

- Es mejor que no busques más excusas... Pareces más culpable.

- ¡Nooooooo!

- Bueno... El caso es que todos estamos bien. - dijo Welf - Deberíamos ascender rápido. Lyd y Ray están solos.

El grupo afirmó, y Bell, con algo de esfuerzo, se levantó por fin.

- Entonces... ahora también te debo la vida a ti, Lefiya. Eso supongo que te pone al nivel de Ais.

Bell no lo dijo con la intencionalidad que Lefiya interpretó, pero no podía haber hecho un piropo mejor para la elfa.

¡El mismo nivel que la princesa de la espada!

Con alegría plena, la elfa lideró la marcha de ascenso.