- ¿Has besado antes a alguien, Ais-san? - preguntó Lefiya algo sonrojada

- No.- dijo la princesa de la espada algo avergonzada con una cara dulce e inocente

- Yo tampoco. ¿No tienes curiosidad por saber qué se siente?

Ais asintió

- Había pensado que... como somos amigas... quizás... querrías compartir nuestro primer beso. - dijo la elfa

- Ok - respondió la princesa muy colorada

*- ¡Oh! ¡Sí! ¡Voy a besar a Ais!

- ¿Que hay de aquella vez que besaste a Bell Cranel?

Era la voz de Riveria. Giró y para su sorpresa, a pesar de estar en su habitación, Riveria estaba allí al lado, sentada, leyendo un libro

- ¿Eh? - dijo Ais

- Bell estaba inconsciente y Lefiya aprovechó para besarlo. - dijo la peliverde

- ¡No! ¡Espera! ¡Eso no es cierto!

- ¿Riveria mintiendo? - dijo Ais con voz escéptica y algo enfadada

- Es decir... sí lo es, pero no es lo que parece. - se quejaba Lefiya. - Era un beso de resurrección. Fue para salvar a Bell. ¡Eso no cuenta!

- Quizás debería compartir mi primer beso con él. A diferencia de ti, sería el primer beso para los dos.

- ¡Eso no tiene sentido! - razonó Lefiya. - Si fue un beso de verdad, Bell también ha dado su primer beso y si no lo fue, no lo fue para ninguno. ¿Por qué besarlo a él y a mí no?

- Él estaba inconsciente y tú no. - dijo Riveria contra-argumentando la lógica de Lefiya

Ais se fue corriendo de la habitación.

- ¡No! ¡Ais-san! ¡No beses a Bell! ¡Bésame a mí!...


- ¡Ais-san!

Lefiya se había despertado en su cama, sudando mucho y respirando agitadamente.

*- Oh. Maldita sea. Otra pesadilla. ¿Por qué le doy tantas vueltas a ese maldito no-beso? - pensó molesta

Sus ojos se volvieron a cerrar


- Ah. Bell... ¿Has visto a Ais-san por aquí? - preguntó la elfa

- Sí... Ha ido a la mazmorra.

- ¡Gracias!

- Espera... Si la buscas por lo del beso, ya llegas tarde.- dijo el conejo con voz presumida

- ¡ ¿ Eh ? !

- Su primer beso ha sido mio. Eso ya no puede cambiarse.

- ¿POR QUE? ¿POR QUÉ TENGO QUE SER SIEMPRE SEGUNDA? - dijo Lefiya gritando de rabia hacia el cielo

- Oh, vamos... Eso no es cierto. Yo soy el primer beso de Ais, pero tú eres mi primer beso en realidad. - dijo el peliblanco

- ¡Ese beso no cuenta!

- Tú verás. Puedes ser la primera chica que besó al héroe de Orario o no. Tú eliges.

- ¡Yo no quería ser tu primer beso! ¡Yo quería ser el primer beso de Ais-san!

- Bueno... si eso es lo que quieres, puedo devolvértelo.

- ¿Eh?

- Sí. Si nos besamos, eso es un beso indirecto con Ais-san, ¿no es cierto? - dijo el peliblanco de forma convincente

- Bueno... sí... eso es cierto. ¡No! ¡No! ¡Jamás voy a besarte!

- Es un poco tarde para eso, ¿no crees?

- ¡No! ¡No! ¡Esto es una táctica rastrera para robarme un beso!

- Nadie te obliga, Lefiya-san. Pero ese beso no estará ahí para siempre. Si me voy a casa seguro que Kami-sama me besará y el beso indirecto de Ais-san se lo llevará ella.

- ¡Espera! ¡No! ¡Quiero el beso de Ais-san!

- Ok... Pero para que luego no digas que te he obligado, vas a tener que ser tú quien me bese. Yo me voy a quedar aquí quieto hasta que tus labios toquen los míos.

Bell cerró sus ojos, puso morritos y esperó.

Lefiya, colorada, fue acercándose y con una mezcla de asco y excitación, puso sus labios encima de los del conejo.

Los encontró cálidos y suaves, tal y como se había imaginado los labios de la princesa. Cerró los ojos e imaginó que Bell era ella. Incluso su aroma se parecía.

En cuanto entraron en contacto, Bell comenzó a moverse. El encuentro de frente cambió a una serie de intercambios entre labios en diferentes posiciones. Incluso la lengua de Bell humedeció el labio superior de la elfa.

*- Esto se siente MUY bien. - pensó la elfa

Bell finalmente se separó.

- ¿Te ha gustado? - preguntó el peliblanco

- Sí. Ha estado bien. - confesó la elfa sintiendo como toda su piel ardía

Él se acercó a su oreja y susurró.

- Que quede entre nosotros, pero tú besas mucho mejor que Ais.

- Jijijiji - la elfa no pudo evitar reírse

Y separándose agregó

- Lamentablemente, ella pelea mucho mejor que tú. Bueno... Ha sido un placer. Ahora voy a ver a kami-sama. ¡Voy a subir al nivel 5! Supongo que ya no podremos seguir entrenando.

- ¡ ¿ Eh ? !

- Sí... No quiero hacer daño a una flor tan delicada como tú. ¡Nos vemos!

- ¡No! ¡Espera! ¡Bell! ¡No me dejes atrás! Te besaré otra vez si es necesario, pero por favor, ¡espérame! ¡No quiero quedarme atrás!

Lefiya intentó correr pero no podía moverse y casi llorando vio a Bell desaparecer entre las calles. Entonces intentó avanzar con todas sus fuerzas y notó que había unas manos masajeando sus pechos que era lo que le impedía moverse.

- ¿Loki?

Tenía a su diosa a la espalda, girando sus pechos sin consideración.

- ¡Ahora no! ¡Loki! ¡Déjame en paz!


- ¡Loki! ¡Déjame en paz! - dijo Lefiya abriendo los ojos

- Mierda. - dijo Loki que estaba encima suyo, masajeando sus pechos.

Había estado soñando, pero ahora que su consciencia regresaba, Loki seguía estando aquí abusando de su cuerpo.

*ZAS*

Lefiya le dio un sopapo a la inmortal con todas sus fuerzas y la diosa salió volando hacia la pared.

- ¡OUCH! ¡No era para tanto! - se quejó Loki

- ¡Qué haces aquí!

- Nada... haciéndote compañía. ¿No recuerdas que estamos solas? Riveria está reposando en la enfermería y la familia está de vacaciones. Somos sólo tú y yo. No necesitamos esconder nuestros deseos carnales, mi dulce y pequeña lesbi. Lo que hay entre nosotras es hermoso.

- ¡No hay nada entre nosotras!

- ¡Ugh! ¡Eso ha dolido más que la bofetada! - dijo teatralmente

Eso era difícil de creer al ver los moratones y cara hinchada de la diosa por el golpe sin control de la elfa.

- Pero tu cuerpo estaba reaccionando bien a mis caricias. El rubor te sienta bien, ¿sabes? Te ves aún más hermosa.

- ¡Vete de mi habitación, diosa pervertida y acosadora!

- Ok... Soy una pervertida, no lo escondo. Pero... ¿y tú? Antes de irme, despéjame una pequeña duda. Cuando soñabas y decías "Bell. No me dejes atrás. Te besaré otra vez si es necesario." - dijo la diosa citando las palabras soñadas de Lefiya - ¿Era una versión regla 63 de Bell o es que ahora tienes fantasías hetero?

- ¡HIIIIIIIIII! ¡Eso está totalmente sacado de contexto! ¡Y TENGO DERECHO A LA PRIVACIDAD EN MIS SUEÑOS! ¡SI NO TE LARGAS, TE LANZARÉ POR LA VENTANA!

- ¡Oye! ¡No pasa nada si descubres que eres bi! ¡Te aceptaré seas como seas! Es sólo por saber.

Lefiya bufó y cogió su vara de forma amenazante.

- Ok... ok... Yo no tengo la culpa de que tengas pesadillas eróticas con Bell Cranel. - dijo Loki mientras salía por la puerta caminando hacia atrás mientras ponía las manos en gesto de protección

- ¡ FUERA ! - dijo dando un portazo detrás de la diosa y poniendo un pestillo que prácticamente nunca usaba.

*- Pesadillas eróticas... ¿Acaso eso existe? - pensó enfadada con su diosa.

Pero luego reflexionó. Lo que había soñado, ¿qué era? ¿Un sueño normal? ¿Uno erótico? ¿Una pesadilla?

Quizás las pesadillas eróticas existían después de todo.

- ¡Agggh! Esta noche se me va a hacer larguísima.


Unas horas después la luz entraba ya por su ventana y decidió levantarse a pesar del cansancio.

- Un sueño tras otro... Ugh. - murmuró de forma cascarrabias.

Se miró al espejo. Tenía unas grandes ojeras.

- Necesito el te verde más fuerte que tengamos. - murmuró viéndose su reflejo horrible

Pero recordó que aún quedaba algo en su zurrón. Rastreó el bolso y sacó una probeta.

Era la poción que le había dado Bell. Aún contenía un poco.

La destapó dispuesta a tomarla, y regresaron las palabras de Riveria... Era la poción que Bell también había bebido. Esto no era la mazmorra. Podía ir a por un vaso.

Sonrió con malicia, como una niña que iba a hacer una trastada y bebió sin dudarlo.

- ¡WOW! - expresó al sentir los efectos. Su cuerpo tras haber dormido, a pesar de no haber reposado con la tranquilidad habitual, se unía a los efectos de la poción. Las ojeras desaparecían al instante y sus pupilas se agrandaron por unos segundos. Notó que su cuerpo se despertaba de golpe y estaba llena de energía

*- Realmente estas pociones son fantásticas

Luego miró la probeta.

*- Jejeje... Beso indirecto con Ais... ¡No! ¡Espera! Eso era un sueño... ¡Esto es un beso indirecto con Bell!... claro que besa bien, pero... ¡No! ¡Eso es un sueño también! ¿Por qué le doy tantas vueltas a esta tontería de los besos indirectos?

Agitó su cabeza de forma exagerada y rápida como si se negara a sí misma en el espejo, y se dio unas pequeñas cachetadas en la cara.

*- ¡Céntrate, Lefiya! ¡Olvida esas pesadillas estúpidas!


- Buenos díAS

A Lefiya le salió un pequeño grito en el saludo cuando vio a Bell en el salón.

Estaba sentado en un sillón en el salón, al lado de Loki y Riveria como si fuera parte de la familia.

- ¡Bell! ¿Qué haces aquí? - dijo con un tono de sorpresa tan directo que casi sonó insultante

En realidad, sólo estaba sorprendida. Una cosa era ver al conejo en la calle, pero tenerlo en su hogar... en su zona de confort y después de esos sueños... Comenzaba a sentirse incómoda, como si el sueño le persiguiera a la realidad.

- Bell fue a verme a la enfermería. - contestó Riveria - Ha tenido la cortesía de acompañarme y he agradecido su gesto invitándolo a pasar.

- Oh... Esto... Está bien. Perdona, Riveria-sama. No sabía a que hora vendrías.

- No pasa nada. La recuperación ha ido perfecta.

- ¡Te estás haciendo vieja! - dijo Loki - Debería darte vergüenza. Una fractura por un simple dragón.

- "Simple dragón". Si el próximo irregular como ese alcanza la superficie, ya me contarás si es simple.

- Lo mató Bell, ¿no es cierto?. ¿Me dices que pudo un nivel 4 y tú no? Me parece que pronto tendremos que reemplazarte por Lefiya. - continuó la diosa con claras intenciones de fastidiar a la peliverde

- A todos nos llega la edad de jubilación. Al menos, a todos los mortales. Cuando Lefiya esté lista, lo haré con gusto. Respecto a eso... Lefiya. Lo que hiciste ayer fue una absoluta temeridad. - agregó Riveria con tono de reproche

Lefiya bajó las orejas y agachó un poco la cabeza con tristeza.

- *EJEM* - interrumpió Loki - ¿Por qué no le dices lo que de verdad piensas y nos contabas hace un momento?

Riveria suspiró

- Quiero que sepa que lo que hizo no se puede tomar a la ligera. Hay que estar absolutamente preparado. Y aún no estoy segura de si lo lograste por suerte o realmente estás lista.

- ¡Ya te vale con el tono de madre! - protestó Loki - Antes de que llegaras, ¡Riveria nos contaba lo sorprendida y orgullosa que estaba de lo que habías hecho!

- Loki... Lefiya tiene que entender la parte mala. - replicó Riveria - Me gusta que estés encontrando esa confianza en ti misma. Sin embargo, es por eso que quiero avisarte. El exceso de confianza puede ser incluso peor que su carencia. Es más fácil morir por subestimar el riesgo que por huir de él. Por eso ahora que lo empiezas a encontrar, quiero que trabajes en conocer tus límites, para dar lo máximo sin ir más allá de lo que eres capaz. No quiero que mueras prematuramente.

Lefiya asintió con su cabeza y su cuerpo.

Era una reacción de cortesía aprendida.

Sin embargo, algo dentro de ella no estaba de acuerdo con su mentora. Ella no quería alcanzar su límite. ¡Quería romperlo!

No alcanzaría a Ais siendo prudente. Los aventureros avanzaban precisamente yendo más lejos de lo razonable. ¡Eso era lo que habían hecho Bell y Ais!

No se iba a quedar atrás. Por supuesto no iba a estar ciega al riesgo, pero tampoco iba a huir de una aventura difícil. Llegaría a su límite, ¡y lo rompería!.

- Lo mismo podría aplicarse a usted, Bell Cranel. Tengo la sospecha de que ha visto la muerte muy cerca demasiadas veces en su corta vida.

- No se hace a la idea, Riveria-sama

- Golpes de suerte pasados no garantizan que se repetirán en el futuro. Debería tomarse las cosas con más calma. Está batiendo todos los records de ascenso. Debería probar a ascender de una forma menos arriesgada.

- Sí. - dijo Bell haciendo una reverencia similar a la de Lefiya antes. - Mucha gente me lo dice. - agregó rascándose la cabeza mientras reía ligera y nerviosamente

- Pues debería hacerles caso. Tiene una buena familia. Espero que podamos cooperar en el futuro. - dijo la elfa peliverde de una manera que sonó a despedida.

- A mí también me gustaría. - dijo levantándose - Riveria-sama. Loki-sama. Gracias por su hospitalidad. Y Lefiya-san... Nuevamente permíteme agradecerte que me salvaras la vida. Te debo una.

- ¡Eso es, conejo! ¡Me debes una! - dijo ella teatralmente, hinchando su ego en pose triunfal golpeando el pecho con su puño.

- ¿Tienes algo en mente?

- ¿Eh?

Lefiya había reaccionado así simplemente porque le gustaba sentirse superior a Bell. Una forma de reafirmarse a sí misma que aún no estaba descolgada de Bell. No esperaba que se lo tomara de forma tan literal e inmediata.

- Cualquier deseo, favor... lo que quieras... dentro de lo razonable. - apuntilló

Lefiya pensó un momento

- ¿Y si me invitas a un buen desayuno fuera? - preguntó la elfa en tono normal

- ¡Con mucho gusto!

Los dos jóvenes se despidieron y salieron por la puerta charlando animadamente.

Riveria y Loki compartieron una mirada y unas sonrisas de complicidad.

- ¿Crees que entre estos dos ha surgido algo? - preguntó Loki una vez desaparecieron por la puerta

- ¿No deberías saberlo tú mejor que yo? Eres una diosa a la que no pueden mentir.

- No se puede mentir... pero se puede faltar a la verdad si la persona cree que es cierto. Lefiya es un revoltijo de confusión ahora mismo. - afirmó Loki

- Lo que está claro es que Lefiya está cambiando... y mejorando. Mucho. Si es por Bell Cranel, entonces está bien que sigan relacionándose.

- Hablando de eso... ¿Por qué no le has dicho la verdad? - preguntó Loki

- Sobre qué. - devolvió la pregunta Riveria

- Lo sabes de sobra.

- ¿Qué lo que hizo fue increíble? ¿Que su ejecución fue perfecta al segundo? ¿Qué ni yo en mis mejores tiempos hice algo así?... ¿Eso?

- Eso y que estás muy orgullosa de ella. - insistió Loki - Lo agradecería.

Riveria sonrió.

- No quiero que ahora se confíe demasiado. A su debido tiempo, se lo diré.

- Agggh. A veces te pasas de sobreprotectora y otras de estricta. En fin... Quizás deberías ir preparando su regalo de graduación.

- Quizás. - dijo Riveria pensativa


- Hestia-sama estaba como loca de contenta. Esta mañana llegó una carta del gremio con la notificación de que nos han dado una recompensa de cinco millones de valis por nuestra intervención con el dragón - comentó Bell

- ¿Cinco millones? ¿No era de diez? - preguntó Lefiya

- Pero declaramos que era una misión conjunta, Familia Hestia y Loki. Cinco son para vosotros.

- ¡Que robo! A nosotros no nos pagan. Era una misión obligatoria.

Bell se encogió de hombros

- No importa. Sigue siendo mucho. Aunque la alegría de Hestia-sama duró poco cuando Lili le quitó el cheque. Dijo que aún debemos mucho más. Además, Lili estaba de mal humor.

- ¿Y eso? - preguntó Lefiya

- Está molesta consigo misma porque cree que se bloqueó, que no supo aportar ideas en nuestra misión. De todas formas, tenemos intención de volver a la mazmorra pronto. Creo que Lili quiere volver a negociar un puesto en Rivira. Si no, entonces haremos nuestra propia expedición.

- ¿Donde pensáis llegar? La subida del piso 25 se hizo un poco complicada.

Lefiya había hecho referencia al camino de vuelta de la misión. Porque bajar, gracias a la habilidad de Mikoto, se había hecho fácil y rápido con la ruta adecuada. Pero volver a ascender había que hacerlo de la forma convencional.

Un largo camino que exigió una parada en Rivira para hacer un tratamiento de emergencia a la elfa peliverde.

Además, los grupos de aventureros que habían acudido por la misma misión se fueron uniendo al grupo de regreso. Eso obligó a unificar el ritmo, pero dio seguridad a todo el mundo por la cantidad de aventureros involucrados.

Tener dos grandes magas, en especial una nivel seis también ayudó mucho, pero aún así tuvieron que enfrentarse a algunas estampidas complicadas.

Y se podría decir que tuvieron suerte a pesar de escoger la ruta más segura. La mazmorra nunca descansa y sin las elfas, el grupo de Hestia podría haber pasado por momentos muy complicados.

- Pues llevamos un tiempo dándole vueltas a regresar a la Ciudad del agua. Hay buenas oportunidades de sacar bastante dinero para nuestro nivel de gasto. Pero supongo que esperaremos a poder organizarnos con otras familias amigas... Esto... ¿te gustaría venir con nosotros?

- ¡Por supuesto!... - dijo de inmediato la elfa

Para ella, había sido un salto cualitativo. Por supuesto, no había ningún problema con su familia a la que adoraba, en especial estar cerca de Ais, pero allí era... una más. Se quedaba en la retaguardia, esperando su momento. Se podría decir que se sentía abrumada por el poder de sus compañeros. Siempre observada, como si no fuera a lograr a estar a su altura.

Eso no sentía con la familia Hestia. Incluso si Lili la reservaba en la retaguardia también, sentía que lo hacía desde la plena convicción de que cumpliría las expectativas con creces. Y no solo eso, sino que nadie le recriminaría si tomaba acción por su cuenta.

Además, teniendo en cuenta el nivel de sus compañeros, podría actuar en vanguardia al menos a ratos y entrenar otros atributos. Comenzaba a pensar que había sido una mala decisión saltar de nivel sólo al tener un buen atributo de magia, pues ahora como aventurera en otros aspectos tenía un nivel 4 bastante bajo.

¿Cuanta sería la diferencia con Bell?

- Claro que... - reflexionó al momento - ... debería hablarlo con Riveria-sama y Loki-sama primero. Pero mientras el resto de la familia esté de vacaciones, no creo que les importe mientras lo declare al gremio para justificar que estamos ocupados. - dijo Lefiya

- No habría problema con eso. ¿Alguna idea de donde desayunar? - dijo Bell mientras los jóvenes abandonaban el terreno de la familia Loki

Lefiya pensó los sitios que más le gustaban. Había uno que se le pasó por la mente, pero estaba prácticamente al otro lado de Orario.

- Bell. Recuerdas cuando te dije que si íbamos a ser rivales, ¿haríamos algo más que entrenar?

- ¿Ajá? - expresó Bell dudoso sin saber de que hablaba Lefiya de repente.

- Se me ha ocurrido un sitio, pero está básicamente al otro lado de la ciudad. ¿Qué te parecería una carrera?

- ¿Eh?

- Sí. ¡Vamos a competir! Una carrera. Tan sencillo como eso. Nos apostamos quien paga.

- Eso no es necesario... Yo invito - dijo Bell

- No. Lo he pensado mejor y no voy a gastar mi favor en eso. ¡Paga quien pierda en la carrera!

- Insisto... Eso no es necesario. Tampoco por el favor. No me lo tomaba tan en serio. ¡Yo invito en cualquier caso!

- ¡Ah! O sea que quieres invitarme. ¡Pues cambio la regla! ¡Quien gana, paga!

- ¡Eso no tiene sentido! - dijo Bell

- Claro que lo tiene. Tú quieres pagar... ¡pues tendrás que ganarme! Si yo llego primero a la puerta sur antes que tú, ¡yo pago!

- ¡Espera!

Lefiya salió corriendo sin esperar.

Bell casi en un par de segundos se puso a su altura.

- Oye, Lefiya - dijo mientras corría - Esto no es necesario.

- ¡Corre! - apenas dijo la elfa mientras mantenía su marcha. No quería gastar fuerzas hablando.

- No me llaman "pies de conejo" por nada. Correr y huir es mi especialidad.

Lefiya sabía que Bell tenía razón. De hecho, no había iniciado esta carrera porque pensara que podía ganar a Bell. Lo hacía porque quería ver la verdadera diferencia de nivel entre los dos.

Por el momento, ella estaba corriendo fuerte, aunque no en su máximo, porque era una carrera larga y llena de obstáculos. Pero Bell no parecía estar esforzándose para nada.

- ¡Corre de verdad! - dijo Lefiya que hizo un amago de golpearlo con su vara

- ¡Hey!

- ¡No te esfuerzas! ¡Corre!

- Ok, ok... - dijo Bell. Y comenzó a aumentar la distancia.

Cuando esa distancia se hizo de entre cien y doscientos metros, la diferencia se estabilizó.

Lefiya sospechaba que Bell la estaba observando y cuando la diferencia se volvía demasiado grande, él frenaba.

*- ¡No me está tomando en serio! ¡Así no hay manera!

Lefiya deceleró el paso confirmando su teoría. No importaba cuan rápida o lenta fuera ella, la distancia entre los dos era más o menos la misma. Lo que significaba que Bell no estaba corriendo lo que podía, sino sólo lo necesario para ganar.

- ¡Gané! - dijo Bell al llegar a la puerta

- ¡Ahora una vuelta completa a Orario! ¡Todo el perímetro! - dijo sin parar, doblando a la izquierda.

- ¿Eh? ¡Esa regla te la acabas de inventar!

- ¿Y?

Bell volvió a adelantarla

*- Ahora verás porqué no tienes que tomarme el pelo. - pensó Lefiya mientras comenzó a conjurar un hechizo

- ¡Einsel!

A suficiente distancia como para que Bell no pudiera percibirlo, tras confirmar que él había echado el último vistazo atrás, ella ejecutó el hechizo.

Era una magia que sólo había escuchado una vez, de la propia Filvis. Una magia de clonación.

Dos Lefiyas aparecieron, y una se quedó atrás.

La Lefiya que siguió corriendo, lo hizo al máximo. Por efecto del hechizo de clonación, su poder era la mitad que antes, pero aún así, lo hizo al máximo.

Igual que antes, Bell sólo mantenía la distancia. Pero aún así, era un recorrido de bastante distancia a un ritmo apreciable. Incluso Bell se cansaría con ese recorrido.

Mientras tanto, la segunda Lefiya retrocedía a paseo hasta trescientos metros de la meta.


Unos minutos después, Bell estaba llegando de nuevo a la puerta.

Tan pronto adelantó la posición donde la segunda Lefiya se escondía, esta salió justo detrás de él, y comenzó a correr a sprint.

- ¡ ¿ Eh ? ! - dijo Bell sorprendido al ver como Lefiya lo adelantaba corriendo al máximo de su cuerpo.

- ¡Wind Felicital!

La última carta bajo la manga de Lefiya. Un hechizo que no requería falna, pero como hechizo élfico ella podía ejecutar a través de su poder de anillo élfico sin grandes complicaciones. Ya lo había cargado en cuanto vio a lo lejos a Bell, y ahora con su finalización, el efecto se vertía sobre ella.

Unos pequeños momentos de capacidad acelerada mágicamente.

Un cuerpo fresco más un hechizo, permitía a la elfa alcanzar una velocidad muy superior, comparable al sprint de Bell.

- ¡RAAAAAAAA!

Bell gritó de rabia, como si le fuera la vida en ello, y dando lo máximo, agotando las fuerzas que le quedaban que aún eran bastantes, salió a toda velocidad para superar en el último momento a la elfa.

Lefiya por fin pudo observar la enorme velocidad del conejo, que con su último esfuerzo consiguió alzarse con la victoria.

- ¡AAAAaaaaah!

- ¡UUUuuuuh!

Los dos respiraban con fuerza y rapidez agotados por el último esfuerzo.

* PONG *

Lefiya le golpeó en la cabeza. No fue un golpe con intención de daño, sino de protesta.

- ¡Hey! Deberías tener mejor perder. - comentó el peliblanco

- No es por perder. ¡No te has esforzado en toda la carrera! - protestó la elfa

- ¡Claro que sí!

- Mentira. Siempre has mantenido la distancia. A veces corría más lento a propósito y tú también bajabas la velocidad. - explicó Lefiya

- Administraba mis fuerzas. ¿No es lo mismo que has hecho tú? ¡Casi me ganas al final!

- No. He hecho trampa.

Otra Lefiya apareció.

- ¡ ¿ Eh ? ! - dijo Bell completamente confundido

Lefiya dijo unas palabras mágicas, y tocándose de la mano, ambas se fusionaron.

*- ¡No pienso volver a hacer eso! - se dijo a sí misma en su mente.

La sensación de romperse y dividirse había sido mucho más traumática de lo que había imaginado. ¡Y haberlo hecho para esta tontería! Ahora se arrepentía, pero eso no tenía ya remedio.

- Que... Que... ¿Que ha sido eso?

- Magia de clonación. Lo cierto es que es la primera vez que lo hago. Una copia de mí ha estado sin correr y usé otro hechizo para aumentar mis capacidades. Sólo así he podido ponerte en aprietos al final.

- ¡Eso ha sido genial! - dijo Bell con entusiasmo

Lefiya se sonrojó un poco

- Bueno... Tú eres muy rápido corriendo. Siento la trampa... - dijo la elfa - ¡pero he tenido que hacerlo para que me tomes en serio!

- Ok, ok... ¡Entonces yo invito, como castigo! - dijo Bell con cierto orgullo - ¿Donde queda el sitio?

- Ahora está cerca. - dijo Lefiya señalando la dirección


La conversación de los rivales y amigos comenzó de una manera y acabó de otra muy diferente.

Bell le preguntó por el hechizo. Lefiya le dijo que era de Filvis. Bell preguntó por ella. Lefiya comenzó a hablar de ella, primero sobre pequeños recuerdos juntos, y poco a poco, fue hablando más y más hasta llegar al punto más doloroso. El final de la batalla de Knossos.

Los ojos de Lefiya se humedecieron un poco de la emoción. Era una mezcla de tristeza y melancolía y una lágrima brotó.

- Lo siento. - dijo Bell - No debería haber sacado el tema.

- No pasa nada. Creo que necesito hablar de ello.

- Haruhime ha sido bastante parca en detalles. - comentó Bell. - Apenas nos dijo más de que erais amigas y que ella se mostró como una traidora en parte monstruo.

Lefiya suspiró

- No me quiero ni imaginar lo que habrá sufrido. Pero al menos sabemos que la historia tiene un final feliz. ¡Una chica Xenos! - dijo la elfa que aquellos pensamientos alegres alejaban sus recuerdos dolorosos

- Sí. Es genial que se lleve tan bien con Wiene. Son como hermanas.

Lefiya afirmó con la cabeza

- Pero no puedo evitar recordar que me dio muchas pistas... si me hubiera fijado un poco más. Si hubiera podido hablar con ella a solas. ¡Ella estaba convencida de que la rechazaría por ser parte monstruo! Mírala ahora. Monstruo entero, ¡y más mona que nunca!

Los dos se miraron sonriendo. Ponían la misma cara sólo de pensar en Wiene y Fils respectivamente.

- ¿Crees que recordará más cosas? ¿Hay riesgo de que recuerde a Dionysius e intente contactar con gente de Evilus?

Lefiya negó con la cabeza

- Nada es seguro, pero Loki-sama cree que Filvis subió al cielo con Dionysius. Riveria-sama ha planteado que al dividirse justo antes de morir, esa división ocurrió al mismo nivel del alma. La parte de Filvis que quería seguir a su dios oscuro lo hizo, y la parte que lo rechazó se filtró de Knossos al laberinto. Y creo que tiene razón. Fils me mencionó que en sus pesadillas su "padrastro malo" le decía que me hiciera daño. Creo que se refería a Dionysius.

- Espero que tengas razón. Oye... ¿sólo quieres tomar un té? ¿De verdad?

- Oh... Voy a comer más... pero no aquí. - dijo la elfa - ¡Y tendrás que competir conmigo si quieres pagar!

- ¿Eh? ¿Quieres correr más? - preguntó Bell

- No. Ya se me ocurrirá algo.


- ¿Qué hacemos aquí, Bell? - preguntó la elfa

- Bueno. Fuiste tú la que quería ir a un sitio discreto donde no llamáramos la atención. Y el mejor sitio para eso es Daedalus Street. ¿No te has fijado como la gente no nos mira? - comentó Bell con inocencia

- Yo más bien diría que fingen mirar a otra parte.

- Y bueno... No puedo pasarme por aquí sin visitar a los chicos. - dijo Bell mientras llamaba a una puerta

Era una pequeña iglesia

- ¿Chicos? ¿Pero que es este sitio?

Al abrir la puerta, una chiquilla gritó al verlos.

- ¡BELL! ¡BELL ESTÁ AQUÍ! - gritó hacia dentro del edificio

En pocos minutos, una buena cantidad de niños los rodeó. La propia evidencia respondió a Lefiya. Era un orfanato.

- Hey chicos.

- ¡Hola, Bell!

- ¿Es tu nueva novia, Bell? - preguntó una de las chiquillas

- ¡Syr se va a poner celosa! - dijo otra

*- ¿Syr? ¿La Syr que decía Lili? ¿Esa Syr viene aquí? Bell iba a tener razón. No puede ser tan mala persona.

- No. Lefiya y yo sólo somos amigos. - dijo Bell algo sonrojado rascándose la cabeza

- ¿Ya la has besado? - preguntó otro de los chicos

- ¡No somos novios! - dijo Lefiya toda colorada

- Yo te conozco. ¡Tu eres la maga aprendiz de la familia Loki! - dijo un tercero

- ¿Aprendiz? ¡Soy la segunda mejor maga de la familia! Ok... si me comparáis con Riveria cualquier mago es un aprendiz, ¡pero no es una comparación justa!

- Los magos no tienen mérito. Sólo dicen unas frases y ya... a lanzar hechizos. - dijo otro con pinta de gruñón -. No arriesgan la piel como Bell.

- ¡Oye! - dijo Lefiya ofendida - ¡Ser mago exige mucha concentración! ¡Y tener muy buena puntería!

- Seguro que Bell tiene una puntería muchísimo mejor que tú.

- ¿Eso crees? ¡Pues Bell y yo íbamos a competir para demostrarlo! - dijo Lefiya

- ¿Eh? - expresó Bell, pues era la primera noticia que tenía

- ¿Podemos verlo? - preguntó otro de los chicos

- ¡Sí! ¡Sí! ¡Por favor! ¡Queremos verlo! - comenzaron a gritar a la vez

- ¿De qué estamos hablando? - preguntó Bell en bajo acercándose a la elfa

- Nada especial... Un concurso de lanzamiento de daga... ¿Qué opinas? - comentó Lefiya sacando una daga que era todo metal y comenzó a jugar con él lanzándolo una y otra vez verticalmente a poca altura.

- ¿Contra qué? - preguntó temeroso de que fuera a lanzárselo

- ¡Contra una diana, claro! - dijo la elfa

- ¡Oh! ¡Eso!... Claro... Suena entretenido.


Lefiya sabía que Bell tenía que poseer una destreza elevadísima. Pero los atributos no lo son todo. Y ella, incluso desde antes de entrar a la familia Loki, en la escuela, el lanzamiento de dardos y dagas era un pasatiempo habitual, y ella era LA MEJOR, con diferencia.

No sabía cuan bueno era Bell, pero ella sin duda no haría un mal papel.

- Así que eso es por lo que compraste esas dagas tan baratas - comentó Bell.

- Lo tenía en mente. ¿Quieres empezar o empiezo yo?

Bell gesticuló para que ella empezara.

Lefiya comenzó a alejarse a pasos amplios de la diana que estaba apoyada al final del callejón cerrado donde estaban.

50 pasos.

5 dagas.

Lefiya las lanzó una detrás de otra con rapidez. ¡Todas en el círculo pequeño del centro que había dibujado!

Bell aplaudió y los huérfanos lo imitaron. Ella reverenció a su público, recogió los cuchillos y se los dio a Bell.

Bell los lanzó. También todo en el centro. Con aplausos de todos.

- Pongámoslo más difícil. - dijo la elfa

Lefiya caminó otros 20 pasos. Y volvió a tirar. Nuevamente diana perfecta.

Otra vez Bell. Diana perfecta.

Más aplausos para los dos.

- Ok... Más distancia no, porque tendríamos que tirar demasiado fuerte... Probemos con otra cosa - dijo la elfa

Con una cuerda, Lefiya ató la diana a un poste a cierta altura. Luego le ató una piedra al extremo final para hacer peso y lo empujó.

De esa forma, la diana comenzó a oscilar como un péndulo.

Corriendo regresó a su posición.

- ¡Lefiya! ¡Lefiya! ¡Lefiya! - corearon su nombre

Lanzó las dagas aunque la diana oscilaba. Lanzamiento perfecto.

Esta vez aplaudieron aún más fuerte y Lefiya lo agradeció con una reverencia más teatral.

Se repitió lo mismo con Bell.

Esto era cada vez más difícil, pero lo cierto era que Lefiya estaba disfrutándolo. Estaban todos sonriendo y gritando de emoción. Llegados a este punto, quizás ya no le importaba tanto ganar.

- ¡Ok! ¡Necesitamos algo realmente difícil para desempatar! ¡Vendadme los ojos! - dijo Lefiya

- ¿Eh?

- ¡Vamos!

Bell cogió un pañuelo y vendó a Lefiya

- ¡Ahora dadme vueltas!

Los chicos siguieron sus instrucciones.

- Ahora, por favor... ¡avisadme cuando estéis a cubierto!

Lo hicieron.

- ¡Listos!

Lefiya estaba mirando noventa grados a la derecha. Pero para sorpresa de todos, ella giró y lanzó todos los cuchillos en un par de segundos. ¡Diana perfecta otra vez!

- ¡WOW! ¡Eso ha sido genial!

Los chicos estallaron en alegría y aplausos.

- ¡Tu turno, Bell!

- ¡Esto ya es mucho! - se quejó el peliblanco

Repitieron el juego. Esta vez Bell quedó mirando en diagonal izquierda a la diana.

Usando sus instintos, sospechó donde estaba el lugar correcto.

¡Diana!

El estruendo de los aplausos era tan grande que había comenzado a atraer espectadores locales, que discretamente observaban desde cierta distancia.

- ¡Esto está llegando a niveles absurdos!

- ¡Ok! ¡Esta vez la diana se moverá y también estaremos ciegos! - dijo la elfa

Repitió el proceso. Usando su oído, intuyó por el sonido rechinante de la cuerda cual era el ritmo de ida y vuelta, y sabiendo donde debería estar el objetivo, lanzó los cuchillos.

Casi perfecto. Esta vez un par de cuchillos acabaron en la zona exterior fuera del círculo interior de la diana.

- Casi... - dijo la elfa. - Es tu oportunidad, Bell.

Bell sin embargo, cuando llegó el momento, decidió hacer el loco. De alguna manera para compensar el fallo de Lefiya, pensando en que sería más difícil, tiró todos los cuchillos en un momento, lo que implicaba que la diana no estaría en el centro.

¡Todo perfecto!

¡Un mar de aplausos inundó el callejón!

- ¡Bell! ¡Bell! ¡Bell!

- Admito mi derrota - dijo Lefiya haciendo una reverencia - Pero ha sido divertido. ¡Tu puntería es extraordinaria! ¡El último ha sido el mejor!

- Pues en el último los tiré a lo loco.

- ¿Eh? ¡Espera un momento! ¡Haz un último tiro de prueba! - dijo la elfa - Vendado. ¡No tires hasta que te lo diga!

- ¿Ok?.

Bell sospechaba que algo iba mal cuando el tono de la elfa se había vuelto de repente más hiriente. ¿Estaba enfadada?

Mientras los chicos obligaban al conejo a dar vueltas sobre sí mismo, Lefiya cambió la diana de sitio, y comenzó a oscilarla. No sólo no estaba en el mismo lugar, sino que había alargado la cuerda, por lo que se movía fuera de sitio y más rápido que antes.

- Espera. ¿La diana se está moviendo? - dijo Bell oyéndola.

- ¿Ajá?

- ¡Pero la habéis girado después! ¡No se en qué sentido se está moviendo!- se quejó el peliblanco.

- Tú tira sin pensar... Quiero probar una cosa.

Bell tiró los cuchillos.

- ¡WOOOOOOAAAAAA!

Bell se quitó la venda. ¡Una diana perfecta!

- Espera... ¿Acerté?

- ¡No sólo acertaste! ¡Con tres le diste de rebote! ¡Uno rebotó allí, otro allí y otro allí! - gritó Lefiya

El ángulo de ataque de los cuchillos dejaba evidencia de que no habían golpeado de forma directa.

- ¿Eh? Pero como... - decía Bell sin entender

- ¡No tienes una puntería tan buena! ¡Tienes una suerte absurdamente alta! - gritó Lefiya - ¡TRAAAAMPAAAA!


- Teniendo en cuenta que he perdido por "tramposo", debería pagar y no al revés. - replicó Bell

- Las reglas eran claras. El ganador paga, y yo he ganado porque tú eres un tramposo.

- Te gusta llamarme así, ¿verdad? - se quejó el conejo

Lefiya sonrió. ¡Claro que sí! ¡Había "ganado"! En realidad, sabía que no había ninguna norma que impidiera usar su "habilidad de suerte". Pero dado que Bell había aceptado esa regla de última hora, tampoco había problema.

- Bueno... Como yo pago, yo escojo.

- Ok. - dijo Bell sin rechistar

- Cuatro cajas de chips, por favor. - pidió Lefiya

- Espera... Eso son patatas, ¿verdad? - dijo Bell haciendo una mueca de desagrado

- Pensaba que te gustaban las patatas.

- Y me gustan... pero después de comerlas tantos meses seguidos... llega a ser muy aburrido. - se quejó Bell

Lefiya recordó como Bell escogió pinchos en lugar de las patatas de su diosa cuando los acompañó al Resort Subterráneo

- Que no te oiga Ais decir eso. - comentó Lefiya

- Lo se. Creo que ella es la mayor consumidora de Jagamarukun de Orario.

- Esta receta es más simple. Sólo patata frita, en tiras.

Les sirvieron las patatas.

- ¿Ok? ¿A ver?

Bell cogió una, pero Lefiya le dió un manotazo.

- ¡Aún no!

- ¿Eh?

- ¡Una última competición! ¡A ver quien mete más chips en la boca a la vez! ¡AHORA!

- ¡ ¡ ¡ ¿ EEEEEEEh ? ! ! !

- ¡Ya! - dijo Lefiya sin darle tiempo a preguntar

La elfa se lanzó sin contemplaciones a coger puñados de patatas y metérselos en la boca.

- Pero... ¿por qué? - dijo Bell sin comprender

- ¡Baf a pefdef! - (Vas a perder) - apenas pudo pronunciar la elfa

Bell suspiró y comenzó a imitar a la elfa, aunque sin demasiado ánimo

- ¡Fafo fe! ¡U fede ma! - (¡Vamos Bell!. ¡Tú puedes más!) - dijo Lefiya... y al ver que Bell iba demasiado lento, cogió varias y fue ella misma quien se las metió en la boca

- Fefo ¿fo que? (¿Pero por qué?) - intentó pronunciar Bell

- MMMiiiimmaaa - (¡Mira!) - dijo Lefiya que tenía ya la boca dilatada y llena de patatas hasta un nivel absurdo

Bell, rendido, intentó cumplir los deseos de la elfa y llenó la boca tanto como pudo, llenándola de patatas.

- Eo e efufifo - (Esto es estúpido) - intentó decir el conejo

Lefiya siguió cogiendo las pocas patatas que ya quedaban en la mesa, y comenzó a colocarlas entre las patatas que tenía ya en la boca, creando un abanico enorme de patatas fritas alargadas.

Lefiya cogió una de las bandejas de patatas de la mesa y dejó caer todo lo que tenía en su boca allí.

- ¡A ver tú! - dijo Lefiya dándole otra de las bandejas a Bell

Bell intentó coger aire con intención de escupir las patatas, pero lo que provocó fue que una entrara a su garganta. Eso le produjo un ataque de tos instantáneo, y las patatas que tenía en la boca salieron despedidas en todas las direcciones.

- *TOG* *TOG* *TOG*

- Pffffrr ¡JAjajajajajaja! - Lefiya no pudo contener la risa

Al principio Bell parecía molesto, pero a los pocos segundos, se contagió de la risa melodiosa de la elfa.

- ¡Jejejeje!

Una vez que respiraron tranquilos Bell volvió a preguntar

- ¿A qué ha venido esto?

- ¡Hacía mucho que no lo hacía! - reconoció Lefiya - Había olvidado lo divertido que era.

- ¿No somos un poco mayores para esto? - preguntó Bell

- Puede. Creo que la última vez que lo hice tenía unos diez años.

- ¿Y por qué lo hemos hecho? - insistió el conejo

- ¡Obvio! ¡Porque estaba segura que a esto sí iba a ganarte! ¡Ja! - dijo Lefiya triunfal

- ¿No se supone que también habías ganado al anterior?

- Sí... bueno... No se. Supongo que es tan lícito tener puntería como suerte. - reconoció la elfa

- Primero la carrera... luego los lanzamientos de cuchillos... ahora esto... ¿Por qué quieres competir conmigo por todo? - preguntó Bell honestamente - Me contaste lo de Ais... pero no entiendo de qué forma puede ayudarte ganarme a ver quien mete más patatas fritas en la boca.

Una ola de melancolía cubrió el ánimo de Lefiya de golpe

- No es eso, Bell. Es que siento... no... Más bien creo que estás ya mucho más allá de mi nivel, Bell. Se que es una tontería esto de las patatas, pero aunque suene infantil, me siento bien cuando te gano. Me hace tener una pequeña esperanza de que nuestra diferencia no sea tan grande, que puedo seguir tu ritmo.

- Oh

- Bell... ¿Podría pedirte un favor? ¿Me dirías cual es tu estatus actual?

- No me lo se de memoria. - dijo el conejo honestamente

- No necesito saberlo con precisión. Las letras me vale.. ¿Como son tus estadísticas ahora?

- Mmm... Hace un tiempo que no me actualizo, pero según la última vez, básicamente A, menos destreza que ya soy S, y agilidad que soy SS.

- ¿Eh? ¿SS?

- Sí... ya sabes... cuando alcanzas mil puntos o más. - dijo Bell sin darle importancia

- ¡ ¿ EEEEh ? ! ¿ PERO ESO SE PUEDE HACER ?

- Oh... ¿No es lo normal? - dijo Bell con modestia. Demasiada.

- AAAaaah - Lefiya se dejó caer sobre la mesa, hundiendo su cara en las patatas - Ya eres básicamente nivel 5. ¡Y encima con estadísticas acumuladas fuera de la escala! Espera... ¿has dicho lo normal? ¿Con qué estadísticas subiste de nivel las anteriores veces?

- SS, salvo agilidad, que ha sido SSS.

Hubo unos segundos de silencio. Después Lefiya dejó caer su cara otra vez a la mesa llena de patatas y comenzó a emitir sonidos de frustración muy parecido a como si estuviera llorando.

- ¿Que pasa, Lefiya-san?

- Que, ¿qué pasa? ¡Tú ya estás mucho más allá de mi nivel! Eso es lo que pasa.

- Lo siento. - dijo Bell que sentía haber hecho algo mal aunque no lo comprendía.

- No es culpa tuya - confesó la elfa - Es sólo... que tenía la esperanza de no quedarme atrás. ¿Sabes que desde que hemos entrenado juntos he crecido a casi diez puntos en cada uno de mis atributos?. ¡Por día!

- Eso es un crecimiento alto, ¿verdad? - dijo Bell no acostumbrado a los números de los demás

- ¡Claro que lo es! ¡Podría subir de nivel entre tres y cuatro meses! Si no fuera por tu rareza, ¡establecería un record!

- ¡Eso es genial, Lefiya-san! - dijo Bell con alegría sincera.

- Lo era... Pero ahora me dejarás atrás... ¡y todo volverá a ser como antes!

- No lo entiendo - dijo Bell con ingenuidad - ¿Por qué mi crecimiento te impide crecer a ti?

- No es tu crecimiento. ¡Es tu proximidad, Bell! Mientras somos parecidos, puedo imitarte. Pero en cuanto nuestra diferencia sea demasiado grande... ¡Se acabó ser rivales! ¡Ni siquiera podré competir contigo!

- No lo entiendo - repitió otra vez - ¿Acaso no entrenamos con Ais que es nivel seis?

Lefiya suspiró

- Da igual. Déjalo.

- Lefiya-san. - dijo Bell poniendo sus manos encima de una de las manos de la elfa

Ella levantó la cabeza para mirarlo. El contacto de su piel era tan agradable como vergonzoso, haciendo que se sonrojara.

- Aunque no lo entienda, si puedo hacer algo para ayudarte, ¡dímelo! - dijo Bell - ¡Te debo la vida!

- Hay una cosa, pero... no puedo pedirte esto. - dijo la elfa bajando la mirada y las orejas

- No se lo que es, pero por favor, ¡pídelo sin reservas! - insistió Bell

Lefiya se detuvo unos segundos para encontrar fuerzas para decirlo

- No subas de nivel. - dijo la elfa de forma rotunda

- ¿Eh?

- Por favor, no subas de nivel... todavía. Es... una petición egoísta, lo se. Pero... tenía la esperanza de que subiéramos a la vez, de que pudiéramos confesarnos a Ais a la vez. Yo... también quiero crecer. Y lo estoy haciendo... pero no tan rápido como tú. A pesar de todo, no puedo subir tan rápido.

- ¿De tres a cuatro meses, dices?

- ¡SÍ! ¡Creo que podría conseguirlo en ese tiempo!

Bell sonrió de forma exagerada

- La verdad es que pensaba retrasar mi subida de nivel de todas formas. - confesó el conejo

- ¿Eh?

- Sí... La expedición que salió mal... Mi familia no estaba lista. Y fuimos de expedición porque por mi culpa, la familia subió de categoría. Si vuelvo a subir de nivel volverá a ocurrir, y podría ser peor la siguiente vez. Por eso, ahora mismo me gustaría ayudar a mi familia a mejorar lo más rápido posible. No sabía cuanto tendría que esperar, pero... si me dices que en cuatro meses puede subir al nivel 5, supongo que puedo esperar eso.

- ¿De verdad? - dijo la Elfa totalmente ilusionada

- Claro

- ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS! - dijo Lefiya abrazándolo

Su sueño de avanzar a la vez volvía a cobrar fuerza en su mente. "¡No me quedaré atrás!". De alguna manera, la escena imaginada del Bell que se daba la vuelta para ayudarla si tropezaba se había hecho realidad.

- Esto... Lefiya... Tienes patatas en la cara. - confesó el conejo

- ¿Eh?

Lefiya se palpó la cara para confirmarlo. Encontró hasta tres patatas pegadas en su rostro.

- ¡Podrías habérmelo dicho antes! - se quejó la elfa

- Lo que decías era demasiado importante para interrumpirlo por eso.

- ¡Debo haber hecho totalmente el ridículo!

Bell tumbó la cara sobre su bandeja de patatas y luego la levantó con varias de ellas pegadas a la cara.

- ¿Tan terrible es? - preguntó Bell

- ¡Mira que eres tonto!

- Dijo la elfa del concurso de llenarse la boca de patatas.

- Pfff

- JAJAJAJAJAJAJA

Los dos rieron a carcajadas.

- Bueno... ¿Y ahora que hacemos con tanta patata? - preguntó Bell

- Tenía intención de comerlas, pero como tosiste las tuyas ya no se cuales son cuales. Sólo este grupo se que son mías.

Bell cogió las patatas a puñados y las recolocó a la mitad en las dos bandejas.

- ¿Eh?

- ¿Tú no tienes resistencia anormal? - preguntó Bell

- Sí, pero... ¿no sigue siendo una cochinada?

- Ok... mira... Coge esa patata, que está en tu lado seguro. Está limpia. - ordenó Bell

- ¿Ok?

- Lámela

- ¿Eh?

- Tú hazlo. - demandó el conejo

- ¿?

Cubriéndose un poco por vergüenza, le pasó la lengua.

- ¿Y ahora qué?

Con la rapidez del rayo, Bell se la arrebató y se la metió en la boca.

- ¿Pero qué? ¡QUE ASCO! - dijo totalmente sorprendida

- Lo que acabo de hacer SI que es una cochinada.

- ¡Y que lo digas!

Bell lamió una patata y se la ofreció a Lefiya

- ¡¿ Estás loco ?!

- ¿No eres capaz de hacer lo mismo que yo? - dijo arqueando una ceja

- Espera... ¡No puedes usar eso contra mí!

- Claro que sí - dijo Bell sonriente

- ¿Por qué debería hacerlo? - preguntó la elfa en shock

- Porque si eres capaz de hacer eso, no volverás a plantearte esas tonterías sobre la comida

Con la cara roja de vergüenza, Lefiya se la comió.

- ¡La textura de una patata mojada es horrible! - se quejó

- Concuerdo.

- ¿Entonces por qué lo hemos hecho? - preguntó la elfa indignada

- Es una terapia de choque. Cuando era un niño, mi abuelo usaba una técnica parecida. Por ejemplo, cuando me quejaba de que volviera a echar los restos de su plato a la cazuela, él escupía en ella.

- ¡Agggh! ¡Qué familia más asquerosa!

- "Así tendrás razones para quejarte de verdad. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!" - expresó Bell con voz grave imitando a su abuelo

- Realmente funcionó. Nunca más me volví a quejar de eso. - comentó el conejo - Así que... ¡esas son tus patatas y estas las mías!

- Al menos están secas... Tosidas pero secas.

Lefiya pensó por un momento como había empezado el día. ¡Pensando en "besos indirectos" por unas trazas de saliva seca! Y ahora había intercambiado unas patatas fritas llenas de saliva de forma totalmente intencionada.

*- Si Riveria se enterara de lo que he hecho, me lo estaría restregando durante un mes - pensó Lefiya

No pudo evitar reirse un poco de sí misma.

- Así que fallasteis la expedición. - dijo la elfa para evitar el silencio - ¿Donde bajasteis?

- Bueno... Esa es una larga historia, pero se supone que no debo contarla. - comentó el conejo

- ¿Eh? ¿Te da vergüenza, porque fracasasteis? - preguntó Lefiya intentando picarlo

- No, no es eso. El gremio nos pidió no hacerlo. Hay una buena razón.

- ¿El gremio? ¿Pero qué demonios pasó?

- Ah... Supongo que puedo contártelo... porque eres de confianza...

Las orejas y las mejillas de Lefiya se calentaron un poco con ese comentario

- ... pero sólo si me prometes mantenerlo igualmente en secreto. Créeme. Hay una buena razón - terminó el conejo

- ¡Por supuesto!

- Ok... Es una larga historia. Deberíamos pedir algo más. Todo empezó cuando al subir al nivel 4 nos solicitaron hacer una expedición...


Una larguísima explicación más tarde...

- Después de eso perdí el sentido y me desperté en una enfermería en Babel. Luego me contaron las historias que les pasó al resto de mi familia, como Welf creando a la desesperada y contrarreloj en el laberinto su espada mágica irrompible.

Lefiya hacía rato que estaba pálida, casi azul.

- ¡Lo del musgo ya era suficientemente malo! ¡Pero la otra parte lo deja pequeño por mucho!

- Lo sé. ¿Entiendes ahora porqué estaba nervioso el otro día en la cascada?

Lefiya asintió. Si el dragón hubiera desatado suficientes daños, podría detonar esa calamidad de nuevo. Por lo visto, ese monstruo hacía empequeñecer al dragón del otro día al menos en cuanto a letalidad se refería.

- Y esa es la razón por la que subí tan rápido esta vez. Cuando regresé, mis atributos habían subido entre seiscientos y setecientos puntos por cada estadística. Pero claro... a costa de casi morir unas ocho veces.

Tenía sentido. Incluso un aventurero normal, sin su habilidad excepcional, habría subido unos cien puntos con algo así. Claro que cualquier otro aventurero habría muerto en aquella aventura.

- Bell... Te debo una disculpa. -dijo Lefiya

- ¿Eh?

- Lo de esperarme... no tiene sentido. Tu ritmo... te lo has ganado. Ganar a un minotauro como nivel uno. Ganar el juego de guerra y enfrentarte cara a cara con un aventurero experimentado un nivel más que tú. Enfrentarte a ese raro minotauro que incluso les dió problemas a Ais y los demás... Y ahora esto. Muchas veces te he acusado de tramposo... ¡hoy mismo lo he hecho! Pero no es cierto. Te mereces estar donde estás. - confesó Lefiya con mirada triste asumiendo su superación

- Ya te he dicho que pensaba esperar igualmente - insistió Bell

- Pero...

- Lefiya-san... ¿Quieres ser más fuerte?

- ¡Claro que quiero!

- Lefiya-san... Si he sobrevivido es porque personas a las que aprecio han caminado a mi lado y me han acompañado a todas esas aventuras. ¡No puedo caminar esta aventura sólo! Prefiero ser un nivel cuatro acompañado que un nivel cinco sin equipo. Y el ritmo lo marca el grupo, no yo. Si quieres compartir ese camino... ¡me sentiré muy honrado de que formes parte de él!

Lefiya suspiró... y luego sonrió.

Parecía que su sueño iba a pasar, incluso si no era justo para Bell. ¡Este chico era un cabezota y ya se le había metido la idea en la cabeza!

- Está bien. ¡Ayudémonos mutuamente! ¿Qué tal si volvemos al entrenamiento de antes?

- Sí, por favor. Esto de competir por todo me parece un poco tonto. - dijo el conejo

En realidad, Lefiya no estaba pensando en eso. Ganar a Bell aún la hacía sentir bien... pero si él la iba a esperar de todas maneras, quizás ya no era necesario.

Con la decisión de Bell, tenía que crecer ahora por el propio bien del conejo. Le había dicho cuatro meses o menos. ¡Tenía que darlo todo para cumplir con las condiciones!

- Ok. Está bien... pero con una condición. - dijo Lefiya

- ¿Eh?

- Deja ya de llamarme "Lefiya-san".

- Pero...

- Si tú me llamas "Lefiya-san" yo comenzaré a llamarte "Cranel-sama". O "Cranel-sensei". Teniendo en cuenta que me vas a tener que entrenar tú en el combate cuerpo a cuerpo sería hasta apropiado.

- ¡Por favor, no! Eso me haría sentir... ¿viejo?

- Entonces corta ya con el "san". Además, ¿no te lo dije ya la primera vez que luchamos juntos en el piso dieciocho?

Bell se rascó la cabeza

- Está bien... Lefiya.

- ¡Bien! Cuatro meses... ese es el trato - dijo la elfa ofreciendo su mano para estrecharla

- No es necesario ser tan formales. - dijo Bell

- ¿Me vas a dejar colgada? - dijo la elfa que seguía manteniendo la mano en el aire

Bell la estrechó. Y ambos sonrieron

Lefiya aceptaba por fín, que era amiga del conejo. Una parte de ella ya lo había aceptado, pero ahora ya era una aceptación oficial.

Rivales en el amor.

Compañeros de aventuras.

Amigos en la vida.

Esta era la nueva situación de su relación con Bell Cranel.