Cinco minutos antes, pasado...

Frente a ellos se encontraba el cuarto integrante del equipo 7, Uchiha Sasuke; habían pasado tres años desde la última vez que los tres miembros--exceptuando a su sensei, ya que este se encontraba en el hospital de Konoha, por otra batalla--desde que se habían visto. A sus lados se encontraban sus nuevos compañeros, Sai y Yamato.

El Uchiha comenzó a hacer sellos a una gran velocidad.

—Se acabó—mencionó mientras levantaba su brazo izquierdo y concentraba chakra en este-su plan era terminar con todo de una vez-.

Antes de que pudiera hacer algo, su brazo fue detenida por su maestro, el sennin de las serpientes.

—Suéltame—ordenó con un semblante serio.

—Vamos, no es necesario que uses ese jutsu, Sasuke-kun—dijo Orochimaru, sin soltar su brazo.

—Sasuke, necesitamos que estos ninjas de Konoha, se ocupen de Akatsuki. Tu venganza no será un éxito si esa organización sigue en pie—comentó Kabuto, quien recién llegaba. Sasuke lo vio, aún sin quitar dicha expresión en su rostro.

—Que excusa más absurda—soltó con algo de molestia el portador del sharingan.

—No, debería de aumentar tu suerte, aunque sea un 1%—dijo el joven de lentes. El pelinegro regresó su vista hacia sus antiguos compañeros de equipo y a los otros dos.-centrándose en los ojos azules que lo observaban-.

Lentamente su brazo fue soltado y él lo bajó. Guardó su katana, nuevamente en su funda. Uzumaki y Uchiha se vieron por unos segundos.

Sin más, el trío enemigo, desapareció en un shushin elemental-sin que nadie pudiera decir o hacer algo al respecto-.

Naruto bajó su cabeza, estaba molesto y decepcionado; había entrenado durante mucho tiempo, sólo para que al final no pudiera hacer absolutamente nada. Quería llorar, gritar e incluso golpear algo. Mientras trataba de ponerse de pie, sintió un dolor que le recorrió de pies a cabeza, su vista comenzó a nublarse y luego se desplomó sobre el suelo-de repente todo a su alrededor era completamente negro-.

Sus compañeros al escuchar el impacto voltearon; Sakura corrió preocupada hasta donde se encontraba su rubio amigo, el cual, estaba completamente inconsciente.

-¡Naruto!_gritó la pelirrosa.

Actualidad...

El rubio abrió los ojos con lentitud, le dolía todo el cuerpo-sin mencionar el ardor que sentía en su pecho-.

—Está despertando—dijo una voz que se le hacia bastante familiar al rubio.

—Naruto ¿estás bien?—preguntó una fémina. El susodicho la reconoció de inmediato. Abrió completamente los ojos, allí frente a él, se encontraba su mejor amiga de 16 años de edad.

—Sakura-chan...—murmuró incrédulo el ojiazul.

—¿Qué pasó, por qué te desmayaste?—preguntó curioso el joven pálido, Sai.

-Yo...no sé, ¿dónde estamos?_preguntó confundido el viajero del futuro. Sakura lo vio con aún más preocupación, ¿No recordaba qué hacían allí?.

—Naruto, estábamos aquí para buscar a Sasuke-kun ¿lo recuerdas?—guardó silencio un segundo, mientras bajaba su mirada.—Él se fue...escapó, otra vez—dijo con tristeza la ojijade.

Naruto miró todo a su al rededor, mientras examinaba el lugar en donde se encontraba. Luego de unos minutos, recordó un poco qué hacía su "yo" pasado allí; La misión del puente Cielo y Tierra, esa donde el capitán Yamato fingió ser Sasori y obtener información de dónde estaba Sasuke.

Soltó el aire con pesadez. "Traer a Sasuke de vuelta será un dolor de trasero" se quejó mentalmente el futuro hokage. Miró la tristeza en el rostro de su amiga y sin más habló.

—Descuida, Sakura-chan, él regresará. Al menos pudimos verlo y sabemos que está bien. Esforcémonos para traerlo la próxima vez-dattebayo—alentó con una gran sonrisa en su rostro. Esto sorprendió un poco a la pelirrosa, pensó que él se sentiría igual o peor que ella, pero le acababa de animar. Sonrió levemente.

—Tienes razón, gracias—agradeció con los ojos cristalinos.

—Todavía faltan seis meses, y tres son mejor que dos_comentó Sai.—Además, soy bastante fuerte—sonrió falsamente, como sólo él podía hacerlo. Dichas palabras, recibieron una sonrisa de los otros tres presentes.

—Bueno, es hora de ir a casa—


Mientras iban de camino a Konoha, el rubio iba pensando en todo lo que tendría que hacer; definitivamente Sasuke era un punto del cual se encargaría después, por ahora lo más importante era evitar la muerte próxima, Sarutobi Asuma.

Tenía que pensar una estrategia para salvarlo. Si bien él podría matar a los culpables del fallecimiento del Sarutobi, no podía ir revelando sucesos y mostrando sus poderes-que cabe destacar que no tenía casi nada de lo que tuvo en el futuro; podría hacer un Rasenshuriken, pero este afectaría su cuerpo, al no tener un buen entrenamiento. Claro que el modo ermitaño le ayudaría, sin embargo, no estaba seguro de si podría usarlo. El chakra de Kurama, quedaba totalmente descartado, después de todo, necesitaba la llave del sello-.

En todo el recorrido pensó en todas las probabilidades que tenía, y claro, en cada uno de los hechos que debía evitar. Sabía que con cada cosa que cambiará, el futuro que él recordaba simplemente se distorsionaria; aunque este ya no existiera, pero eso no impedía que se preocupará.

A su mente vino una imagen, vio el rostro de su esposa, Hinata. Ahora podría estar con ella y la salvaría de todo.

Sakura estaba realmente preocupada por su amigo. Desde que comenzaron el viaje hacia la aldea, este se encontraba muy pensativo, no había gritado o tratado de llamar la atención, ¿acaso se encontraba bien? o...¿Seguía así por Sasuke?. Luego le preguntaría.


Ya habían llegado, y ahora se dirigían hacia la torre Hokage, en donde los esperaba Senju Tsunade.

Al llegar, el rubio tocó la puerta, esperando a que le respondieran para abrir-esta acción ganó miradas perplejas de sus acompañantes, ¿Uzumaki Naruto, tocando una puerta? Eso no se veía todos los días o mejor dicho nunca-.

"Por supuesto que le pasa algo, no es normal que actúe así" pensó la Haruno.

Naruto, inconsciente de las miradas y pensamientos de los demás, abrió la puerta luego de escuchar una voz que le dio el pase-para los demás era extraño que él hiciera eso, pero el rubio al haber sido Hokage, respetaba este tipo de cosas, sin mencionar que tenía 33 años (mentalmente, claro)-.

El equipo entró y allí frente a ellos se encontraba una rubia, esta tenía un semblante serio, aunque por dentro también estaba sorprendida de que Naruto no irrumpiera en su oficina con gritos.

—Bienvenidos, ¿cómo les fue? Cuéntenme absolutamente todo—ordenó la mujer Senju. A su lado se encontraba su mejor amiga y discípula, Shizune-y el cerdito tonton-.

Yamato tomó la palabra y comenzó a narrar los hechos, Sakura también comentó algunas cosas, Sai simplemente guardó silencio. El Uzumaki sólo escuchaba, tratando de estar al tanto de todo lo que había pasado antes de que él llegara; se sorprendió al escuchar que el Kyubi había poseído su cuerpo-aunque no lo demostró en su rostro-había olvidado eso por completo. Al finalizar el relato, Tsunade suspiró.

—Entiendo—dijo después de unos segundos. Hubo silencio, uno en el que todos los presentes estaban en sus propios pensamientos.


En el Hospital de Konoha, tanto Jiraiya como Kakashi, se encontraban conversando acerca de la misión hecha por el equipo 7. Ninguno creía el hecho de que los chicos, se habían cruzado con Orochimaru y el renegado Uchiha. Kakashi se encontraba ansioso y triste, se sentía mal, él sabía que había sido su culpa por no ser un mejor maestro.

Pero no se quedaría así, tenía un plan en mente y en el, estaba su alumno cabeza hueca.


—¿Entonces?—preguntó con curiosidad la quinta hokage.

—No nos rendiremos, nos seguiremos esforzando—expresó con una tenue sonrisa, Sakura. Su maestra la observó con orgullo.

Tsunade ahora miró a Naruto, desde que habían llegado, este había estado callado.

—¿Naruto?—llamó la rubia. Captó la atención del ojiazul, quien la volteó a ver y sonrió.

—Tranquila, yo también me esforzaré. Daré lo mejor de mí no importa qué; caminar sin retroceder a mi palabra, ese es mi camino ninja—dijo con algo de nostalgia al hablar, nuevamente sus pensamientos se dirigieron a cierta ojiperla. Sin embargo, sonrió.

—Bien, les daré otra misión. Esperen en sus casas y yo los llamaré cuando este todo listo—dicho esto, los tres jóvenes salieron, dejando atrás al líder actual del equipo.


Al despedirse de sus compañeros, se fue a su casa, en el camino se sintió realmente extraño, ver la aldea sin toda la tecnología del futuro, era raro, pero aún así, no evitaba disfrutar de ello; recordó muchas cosas, a su maestro, aquel a quién quería como su abuelo, esperaba verlo pronto-aunque no sabía con exactitud cuál sería su reacción-.

Llegó a su departamento y entró. Observó con incredulidad el desorden que había en su casa, ¿siempre había vivido así?

—Si Hinata viera esto, estaría en graves problemas—soltó, percantándose después de lo que había dicho y sin quererlo una lágrima se escapó de su ojo izquierdo; la limpió rápidamente.

Debía acostumbrarse, su esposa ya no estaba con él, y el futuro donde ella había muerto, ya no existía. Pasado o futuro, seguía estando solo...

—Los salvaré, sin importar qué—declaró con determinación en su mirada. Ya no había marcha atrás, y no se rendiría hasta su objetivo.