Lefiya estaba en la verja de la mansión de la chimenea.
El día anterior, tras haber estado parte de la mañana junto a Bell y pasado un extrañamente inesperado buen rato con él, decidieron ir a practicar un poco.
Bell había ido a la mansión de la familia Loki con ropa normal, así que fueron a la mansión de la chimenea para que Bell se cambiara de ropa y se pusiera una armadura adecuada para la práctica.
Sin embargo, una serie de circunstancias habían pasado. Welf requirió a Bell que entrara a la mansión. Debió haber surgido algún tipo de urgencia en la familia Hestia. Ellos se disculparon y Bell le pidió a la elfa dejarlo para el día siguiente.
Eso era hoy.
Lefiya se había encontrado algo sola el resto del día. En otras circunstancias ella estaría pasando el rato con Ais. En caso de no estar disponible, entonces con las hermanas amazonas o en su defecto, Aki y Alicia también podían ser una compañía agradable.
Hace meses, Lefiya se encontraba muy bien con estas dos últimas jóvenes de la familia Loki. Sin embargo, Aki había comenzado a estar cada día más centrada en Raúl, y Alicia había comenzado a evitarla. Lefiya sospechaba que eran celos, ya que de alguna manera Riveria parecía darle preferencia a ella como pupila frente a Alicia.
Lefiya sospechaba que eso ocurría por su habilidad única "Anillo élfico" que le permitía replicar cualquier hechizo élfico que conociera, lo que la convertía en una candidata a futura suplente de Riveria bastante aceptable. Alicia tenía una magia de hielo muy respetable, pero Riveria insistía en que Lefiya estaba en un nivel superior a lo que sus estadísticas reflejaban.
La menor edad de Lefiya y la mayor atención de su maestra había enrarecido su relación, en especial desde que Lefiya había avanzado al nivel 4. El mismo que Alicia.
Esa situación incómoda dentro del grupo de Raúl, la insistencia de Riveria a que participara con los ejecutivos y miembros élite, y por supuesto, su interés por Ais, había hecho que cada vez gastara más tiempo con ellos haciendo que esa separación con las chicas de menor nivel fuera día a día más grande.
En cualquier caso, ni unos ni otros estaban en Orario ahora. Así que las opciones se reducían a Riveria, quien sólo le prestaría atención para instruirla, cosa que ahora mismo no le apetecía mucho, Loki, que derivaría en algún tipo de intento de agresión sexual, miembros de otras familias cordiales, o estar sola.
Lo cierto es que había encontrado especialmente agradable estos días la compañía de la familia Hestia y, para su propia sorpresa, la presencia de Bell.
Así que la tarde del día anterior había estado bastante aburrida y sola. Aprovechó el tiempo haciendo compras, que en otros momentos era más difícil, y que cuando lo hacía con las hermanas amazonas, aunque era sin duda más animado, también era más incómodo por las atrevidas sugerencias de las hermanas sobre el código de vestimenta.
Como maga, siempre había elegido ropas con protección de ataques de larga distancia. Normalmente magia elemental. Fuego, hielo, electricidad... pero siempre había que considerar proyectiles de diferentes tipos.
Por esa razón, normalmente ella había elegido, como muchos magos, una protección basada en ropa bendecida en lugar de protección física, como la armadura de Bell.
Una de las ventajas de la ropa bendecida o con propiedades mágicas es que puede tejerse con normalidad, por lo que puede servir a la vez como ropa normal y ropa de combate.
Debido a la afinidad de los elfos con los espíritus de la naturaleza, las tiendas de confección de ropa élfica eran normalmente las mejores en este tipo de prendas.
Y eso había estado haciendo. Era costumbre cuando se demandaba ropa especial, usar modelos de prueba para observar su aspecto, y luego pagar por su confección con telas con las propiedades y bendiciones deseadas. Había gastado toda la tarde probando modelos, encargando algunos repuestos, probando nuevos estilos y considerando nuevas opciones.
Los meticulosos elfos, por supuesto, buscaban la perfección en ambas facetas. Aspecto y funcionalidad.
Sin embargo Lefiya había comenzado a considerar las sugerencias de Welf. Si iba a intentar combatir en primera línea de batalla, si bien al no ser su puesto natural sólo lo haría contra enemigos más débiles que ella, el combate cuerpo a cuerpo significaba más encuentros cara a cara. Normalmente con ataques físicos donde el tipo de daño a la protección era diferente.
En especial, menos penetrante, pero más contundente y frecuente. Si bien una ropa de tela de alta calidad podía aguantar una cantidad de daño físico significativo, era un desgaste para la tela. Las armas de metal y otros materiales moldeables pueden repararse contra daños menores, pero la tela sólo puede remendarse y hasta cierto punto.
Dicho de otra manera. Usar ropa bendecida contra un gran número de ataques físicos es un desperdicio. Puede aguantar, si su calidad es adecuada, tanto como una protección de metal o más. Pero su daño es más permanente, por lo que implica un gran coste para su función.
Esa es una de las razones principales por las que los aventureros de primera línea no suelen usar ropa bendecida, a no ser que se use como un complemento o que sean especialmente baratas. Las telas de Undine y las lanas de salamandra eran un claro ejemplo de excepción. Se usaban por muchos aventureros por dos motivos. Sus efectos no suelen estar disponibles en armaduras normales por lo que eran esenciales para sobrevivir en ciertas zonas de la mazmorra, y además eran tan demandadas que se producían en masa, lo que reducía su ya de por sí alto costo.
Pero la exquisita ropa confeccionada para un mago como Lefiya, tenía un precio muy superior. Dañarla de forma habitual usándola en primera línea era un desperdicio. Aún así, muchos elfos, debido a su orgullo y cultura de cuidar el aspecto, optaban por esa opción más cara, y en cierta manera se obligaban a especializarse en ataques a distancia. Si no era magia, entonces era arquería.
No era extraño entonces que los mejores arqueros fueran elfos. El rumor habitual era que tenían los mejores reflejos, sangre fría y vista de todas las razas. Aunque era cierto que estaban bien capacitados, también era cierto que la diferencia entre individuos hacía que hubiera suficientes arqueros de élites en todas las razas.
La respuesta correcta era más sencilla. Simplemente la mayor parte de los elfos odiaban tocar aquello que consideraban sucio, y procuraban especializarse en ataques a distancia, fuera magia o arquería. Incluso si entrenaban el cuerpo a cuerpo, ellos escogían esquivar a bloquear por la misma razón. Evitar el contacto dentro de lo posible.
Por supuesto, había de todo. El temible Hedin de la familia Freya, por ejemplo, era conocido por dominar ambos tipos de lucha. Y su armadura lo reflejaba. Usaba una cubierta de hombros y otras prendas de cuero. A simple vista no era fácil de determinar que tipo de cuero, pero dado su nivel y las posibilidades de su familia y las suyas propias, sin duda sería algo tan resistente como el mejor metal.
Si bien el cuero no se puede reparar tampoco, es mucho más fácil reemplazar unas pocas piezas de cuero que no toda una prenda ornamentada de tela bendecida.
Otros elfos usaban también refuerzos de metal o placas de hueso u otro tipo de materiales de origen monstruoso igualmente viables como protección, usando la misma técnica.
Lefiya había estado coqueteando con esa idea. Si quería comenzar a entrenar en vanguardia, esa decisión podría ser conveniente a la larga, a pesar de que una protección demasiado llamativa y "poco élfica" probablemente atraería la crítica de los suyos.
*- Tengo que hablar con Welf de mi ropa. Quizás me sugiera nuevas ideas. - pensó Lefiya al cruzar la verja.
Lefiya nunca había estado aquí. Había visto el edificio de lejos, por supuesto. Era un lugar demasiado grande y llamativo para no hacerlo si vivías en Orario. Además, estaba muy cerca del Café Wishe, un lugar bastante popular.
La verja estaba abierta.
*- Este lugar les debe resultar demasiado grande - pensó al fijarse en el tamaño del edificio. Creo que era ostentoso hasta para la familia Apollo, claro que por lo que he oído es lo que a ese dios le gustaba. - pensó la elfa
* TOC * TOC * TOC *
Una mujer zorro abrió la puerta.
- ¡Oh! ¡Hola, Lefiya-san! Es... extraño verla por aquí. ¿Qué puedo hacer por usted?
- Hola, Haruhime-san. ¡Es bueno verla en mejores circunstancias que la última vez! - dijo Lefiya refiriéndose a la batalla en Knossos, donde la elfa pudo contar con la ayuda de esta mujer.
- ¡HARUHIME! ¿QUIÉN ES? - se escuchó una voz al fondo de otra habitación
- Es Lefiya Viridis, Kami-sama.
* Top. Top. Top. TOP. *
Se oyeron pasos a la carrera de alguien.
Cuando la mujer apareció por la puerta, se dirigió a la elfa con cara de malos amigos y saltó intentando un placaje contra ella.
Lefiya había pasado por esto demasiadas veces, con la diferencia que era otra diosa, y la consecuencia de fallar era acabar soportando un manoseo totalmente inapropiado. Pero la elfa ya había aprendido.
Con un simple paso lateral, la diosa pasó de largo y cayó de bruces al suelo.
- Buenos reflejos - dijo Hestia con tono molesto.
Hestia se levantó, se sacudió el polvo de la ropa y apuntó su dedo índice acusadoramente a la elfa.
- ¡Qué quiere Loki de mí! ¿Quiere iniciar una guerra de familias? ¿O estás aquí por Bell? ¿Es verdad que eres su enemiga? ¿O eres una tsundere como dice Lili? ¡Confiesa!
- ¿Eh? - dijo Lefiya confusa.
- Quizás debería hacer las preguntas una por una, kami-sama - sugirió Haruhime
- Está bien... ¿Por qué estás aquí? - volvió a preguntar la diosa
- Bell y yo teníamos intención de entrenar juntos. Ayer surgió algo y me pidió posponerlo hasta hoy. - contestó la elfa
- Entrenamiento... Hmmm... ¿Tú interés por Bell se reduce a eso? ¿Cual es vuestra relación?
Otra persona apareció por la puerta.
- ¿Qué está pasando? ¡Oh! Jejejejeje.
Era Lili que al ver a Lefiya y a Hestia apuntándola acusadoramente, entendió al momento que es lo que ocurría. También apareció Mikoto.
- ¿Mi relación con Bell? Ah. Eh. Somos... ¿archiamienemigos? - dijo la elfa
- ¿Es eso? Hmmmm... ¡Inconcluyente! - dijo acercando su cara a la de la elfa haciendo un puchero - Además... ¿Qué diablos significa esa palabra?
- Ah. Eh... Supongo que somos algo así como conocidos amistosos... pero rivales en otras áreas de índole personal.
- ¿Qué otras áreas?
Lefiya se sonrojó.
- A los dos... nos gusta la misma persona. - dijo Lefiya
- ¿Eh? Espera... ¿Estamos hablando de Ais Wallen-loquesea?
Lefiya se puso aún más roja.
La cara de Hestia se iluminó. Sus pucheros dieron paso a unos ojos vidriosos y una amplia y sincera sonrisa.
- ¡Eso es genial! - dijo abrazando a la elfa - ¡El bello amor entre miembros de la misma familia!
- ¿ ¡ EEEEEEEEEeeeeh ! ? ¡ Pero que caradura eres, Hestia-sama ! ¡ Tú misma nos prohibiste tener ningún tipo de contacto físico ni relaciones entre los miembros de nuestra familia ! - protestó Lili
- No es lo mismo.
- ¡Es totalmente lo mismo! ¡Confiesa! ¡Esa norma la creaste ex-profeso para impedir que pudiera tener algo con Master Bell!
- Ok. Ok... ¿Estás contenta? ¡Claro que lo hice para proteger a mi querido Bell-kun! ¿Y qué más da? ¡Ya quitamos esa regla! ¿A qué viene volver a discutir por eso?
Mientras la discusión entre Hestia y Lili seguía de fondo, Lefiya miraba confusa la escena.
- ¿A qué viene todo esto? - se preguntó a sí misma en voz baja
- Pssst. - Mikoto se puso a su lado y comenzó a susurrarle - Ambas, Hestia y Lili, tienen interés romántico por Bell y son bastante protectoras. Suelen discutir a menudo por eso.
- Oh. Ok. Así que Bell tiene dos pretendientes en su familia. - comentó Lefiya
- En realidad, tres. A Haruhime también le gusta Bell, pero ella es más comedida y no participa en estas peleas.
*- ¡Tres mujeres de su familia interesadas por él! ¡En una familia con CUATRO mujeres! Bell definitivamente es un mujeriego. - pensó Lefiya
Y es que en las pesadillas y fantasías despiertas de la elfa, Bell solía hacer el papel de mujeriego. Antes de que lo conociera, en sus fantasías, ella protegía a Ais, de monstruos y de hombres libidinosos. Pero la imagen de esos hombres era difusa, y los reconstruía con la cara de algunos aventureros que podía haber visto por casualidad por Orario.
No faltaba gente para eso.
Pero cuando Bell apareció y comenzó a ganar terreno con la princesa, Bell comenzaba a cumplir repetidamente ese papel en su mente. Por supuesto, el comportamiento de ese "Bell" era muy diferente del real, usando voz chulesca o un rol agresivo de seducción.
A través de esas fantasías repetidas ella lo etiquetó como "mujeriego" mucho antes de conocerlo bien. Pero el estrecho contacto de los últimos tiempos, tanto al compartir entrenamientos junto a Ais, como estas últimas misiones, había destrozado por completo ese mito.
Pero tras ver la escena y conocer la situación dentro de la familia, su imaginación volvía a dispararse.
*- Quizás es una seducción por parecer... ¿infantil?
Esa duda comenzaba a crecer en la elfa. Una mera curiosidad... ¿Qué veían tan atractivo las demás mujeres en Bell Cranel?
¿Quizás era algún tipo de habilidad oculta? ¿O una esencia natural más allá de la bendición de los dioses? ¿O era simplemente su aspecto y personalidad infantil que disparaba instintos maternales en algunas mujeres?
- Ejem... Bueno... En cualquier caso... - dijo Hestia ignorando a Lili y dirigiéndose a Lefiya una vez más - me temo que la familia está bastante ocupada ahora mismo.
- ¿Ha ocurrido algo?
Mikoto tomó la palabra
- Parece que el gremio ha tomado nota de nuestra acción con el irregular y ha decidido ascender el rango de nuestra familia una vez más. Nos han asignado otra expedición. - explicó la oriental
- Es un abuso. - se quejó Lili - Acabábamos de pagar la multa por el fallo de la expedición anterior, ¡y nos vuelven a subir de categoría! Si volvemos a fallar, nos volverán a multar. ¡Nos quieren exprimir para recuperar el dinero de la recompensa!
- La última expedición fue un cúmulo de eventos de mala suerte. Es improbable que vuelva a ocurrir algo así tan pronto. - comentó Haruhime
- Oh. Así que es eso. ¿Una misión obligatoria?
- Sí. Básicamente nos piden intentar de nuevo la última expedición fallida. - dijo Mikoto -. Tenemos muchos preparativos por delante y poco tiempo.
- ¿Puedo participar? - preguntó Lefiya
- ¿Eh? Pero tú eres de la familia Loki - dijo Hestia
- ¿Ajá?
- Necesitaríamos la aprobación de Loki... y eso no va a pasar. - comentó Hestia de forma rotunda
- En realidad, ella ya sabe que estoy entrenando con Bell. No creo que ponga pegas a esto.
- ¿Seguro? Ok... supongamos que eso no es un problema. ¿Qué opinas, Lili? - preguntó Hestia
- No me gusta su relación con Bell. - comentó la mediana, - Pero tengo que reconocer que como maga es competente.
- Eso es quedarse corto, Lili. - dijo Mikoto
- Ok... Es excepcional. - reconoció la mediana ruborizándose de envidia
- ¡Lo que hizo para salvar a Bell fue impresionante! - dijo Mikoto
- Espera... - dijo Hestia - ¿Salvar a Bell? Lili... me dijiste que fue Riveria
- ¿Eh? No. Yo no dije nunca tal cosa.
- Tú dijiste... La elfa lanzó el famoso hechizo de Riveria y congeló la cascada y la laguna en el último segundo...
- Y así fue. Lefiya-san puede lanzar cualquier hechizo élfico. Es su habilidad estrella.
- ¡OOOOOOooooh! - dijo Hestia entendiendo la confusión - ¡Oh, querida! ¡Gracias por salvar a mi querido Bell-kun! - dijo la diosa abrazando a la elfa de repente
- ¿Eh? ¿Por qué la tratas así, Hestia-sama? - dijo Lili sorprendida y algo celosa - ¡Todas nosotras hemos salvado a Bell alguna vez!
Hestia se dio la vuelta y susurró a la mediana a su oreja
- Calla... ¿No ves que si esta chica logra conquistar a la princesa nos quitará de encima nuestro mayor problema? - susurró la diosa
- Ten cuidado, Hestia-sama. Esta chica insiste en que no le gusta Bell... ¡pero le gusta! Cuando menos nos lo esperemos, ¡estará intentando seducir a Master Bell!
- Jizz... Estás paranoica.
La cara de Lili fue de shock.
Hestia la había llamado paranoica. ¡HESTIA!
- ¡Lefiya ya ha robado un beso a Master Bell! - gritó delante de todos
Lefiya enrojeció de vergüenza ante la acusación
- AAAAAAAAAAAAAAAAAAAh - gritó Hestia al oír la afirmación de la mediana
- ¡EXPLICACIÓN! - dijo la diosa volviéndose a la elfa
- ¡Bell no respiraba! ¡Mi hechizo de curación no se la devolvió! ¡Me quedaba sin opciones así que le hice un beso de resurrección! - dijo Lefiya aterrorizada por el súbito aura asesina de la diosa
- ¿Beso de resurrección? Uf. Que alivio. ¡Eso no es un beso de verdad, Lili! Es más... ¡le salvó la vida!
- Pero... pero... ¿Por qué? - expresó Lili sin comprender - ¡Usted siempre es muy celosa de Master Bell! ¿Por qué le cae tan bien esta elfa?
- ¡Es muy obvio que ella ama a Ais Wallen-loquesea! Deja de acusarla sin fundamento. - sentenció Hestia
Y Lili, haciendo pucheros, entró de nuevo a la mansión.
- Ok. Si vas a ayudarnos, supongo que es propio invitarte a pasar. Tenemos intención de invitar a las familias Takemikazuchi y Miach a la expedición, igual que la vez anterior. La última vez también contamos con la ayuda de un miembro de la familia Hermes, pero no se si esta vez será posible.
- Eso sería un problema. - comentó Lili - Para que se nos considere líderes de la misión, nosotros debemos ser más de la mitad de los miembros de la expedición. Si la elfa se une y repetimos miembros de otras familias seremos demasiados.
- Ya veo. Bueno... no importa. Intentad contactar. Es posible que alguien no pueda venir. Para decidir quien se queda fuera siempre hay tiempo. - comentó Hestia - Adelante, pasa.
Lefiya entró en el hogar de la familia Hestia. Siendo también lujosa, era más luminosa y espaciosa que la mansión del Crepúsculo. Quizás fuera por las diferentes construcciones. La mansión del Crepúsculo era básicamente, un gran castillo. Muchas ventanas eran pequeñas y había muchos pasillos pequeños con varias rutas.
Esto era una gran mansión a ras de suelo. No podría asegurarlo, pero probablemente sólo tenía tres o cuatro plantas, en un gran edificio que se extendía sobre un gran área.
- Demasiado grande, ¿verdad? - comentó Mikoto
- Sí
- La mayor parte de nuestra vida aquí la pasamos en el salón principal, donde solemos comer todos juntos. - dijo Hestia - Es el núcleo del hogar. Luego nos hemos repartido las habitaciones más amplias y cercanas de este ala, en la tercera planta.
- Hemos cerrado buena parte de la mansión. - comentó Lili - Vivimos en la misma zona para usar sólo la calefacción de esa área. Ahorro de costes.
- Pero es la mejor parte... porque es donde está la joya de la casa. - comentó Mikoto - ¡Los baños!
- La joya de la casa es el comedor - comentó Hestia -. Pero debo reconocer que nuestros baños están a la altura.
- Son muy caros. - protestó Lili
- Oh... vamos... Tú los disfrutas tanto como los demás. - comentó Hestia
- Ya que los vamos a pagar... que menos... - dijo con una sonrisa tramposa
- ¿Se los enseñamos? - comentó Mikoto
- Mejor otro día. Tenemos algo de prisa. ¿Por qué no vais a avisar a Bell y Welf? Deberíamos empezar ya la reunión.
- Si Kami-sama. Lefiya-san. ¿Nos acompañas? Es posible que Welf quiera hablar contigo. - comentó Mikoto
- Oh. Bien.
- Así mientras podemos enseñarte otras partes de la casa. - comentó Mikoto
- No te acostumbres demasiado. - dijo Lili mientras salían del comedor
- Lili. - preguntó Lefiya - Yo... te caigo mal, ¿verdad?
Lili suspiró
- No... no especialmente. ¡Pero no quiero que te pegues a Master Bell! - dijo Lili
- Eres... bastante sobreprotectora, ¿verdad?
- ¡Es mi responsabilidad proteger a Master Bell! Él es demasiado inocente.
Lefiya rió con ligereza
- ¿Eh? ¿Qué te parece tan gracioso? - preguntó la mediana
- Que yo suelo decir algo parecido de Ais. ¿Por qué crees que discuto tanto con Bell?
- ¿Porque sube demasiado rápido de nivel? - dijo Lili con un tono picajoso a sabiendas de que la pregunta de Lefiya era retórica.
- ¡Me ha costado mucho llegar donde estoy para que Bell me arrebate mi oportunidad con Ais! - respondió sobresaltada Lefiya cuando se sintió herida en el ego
- ¿Realmente no sientes nada romántico por Master Bell? - insistió la mediana
- ¡Claro que no! - negó la elfa sonrojándose
- ¿Por qué será que no te creo? ¿Quizás es porque NO ESTOY CIEGA y he visto como crece vuestro colegueo?
- ¡No se de qué colegueo hablas! - negó la elfa
- Lili... ¿No crees que deberías dejarlo ya?, - comentó Mikoto. - A fin de cuentas ella es nuestra invitada.
- ¡Hmp! - Lili hizo un sonido de disgusto
- Perdónala. Está muy pillada por Bell. - dijo Mikoto a la elfa
- Ya veo. Así que... ¿hay una historia de amor detrás de todos esos celos?
- ¡Claro que sí! - dijo Lili - Mi historia de amor con Bell es la más bonita y una de las más conocidas. ¡Es literalmente la historia de mi vida! ¡La historia de Cenicienta!
Mientras cruzaron el patio interior y el otro ala para llegar a la parte trasera, Lili acababa de narrar con algunos cambios menores la historia de sus tribulaciones en la familia Soma, su encuentro con Bell, su traición y sin embargo la actitud heroica de Bell.
- "¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué salvas a alguien tan miserable como yo, Master Bell?"... ¿Y sabes lo que me respondió? "Porque eres tú, Lili. Porque no quiero que te pase nada malo. Porque te quiero.". ¿Qué mujer no se enamoraría de eso?
- Juraría que eso de que Bell te dijo que te quería no estaba en su versión. - comentó Mikoto
Lefiya había escuchado atentamente la historia. Lo había resumido en un par de minutos, pero era suficiente para dar a la elfa una idea clara de lo que había ocurrido.
- En resumen. - dijo la elfa - Él actuó como un héroe, te salvó la vida y tú te enamoraste de él.
- Dicho así, no suena nada romántico. - respondió Lili
- Bueno. Es una historia arquetípica. El héroe salva a la chica y ella se enamora. - comentó Lefiya
- ¿Y qué tiene eso de malo? - preguntó Lili
- Nada, supongo. Pero las verdaderas historias de amor ¡se asientan sobre largas historias de aventuras, amistad y comprensión mutua! - dijo la elfa alegre mientras dio una vuelta sobre sí misma como si bailara recordando sus propias fantasías.
- Ejem... ¿Y qué hizo Ais Wallenstein para ganar tu interés? - preguntó Lili
- ¡Oh! ¡Eso! - dijo sonrojándose - Umm... ¡Somos grandes amigas! Pasamos mucho tiempo juntas y... ¡compartimos muchas cosas!
Eso sonó totalmente como una excusa.
- Te enamoraste cuando te salvó la vida, ¿verdad? - dijo la mediana de forma cortante
Lefiya agachó la cabeza y las orejas
- Sí - dijo cabizbaja
- Una historia arquetípica. - dijo Lili repitiendo las palabras de la elfa
Luego sonrió
- Bienvenida al club. - dijo la mediana
- Gracias... Supongo.
- ¡Pero por eso mismo no puedes ir por ahí salvando la vida a la gente de forma tan espectacular! - se quejó Lili - Suerte que Master Bell estaba inconsciente pero, ¿quien no se habría impresionado con esa maniobra?
- Espera... ¿Te parece mal que haya protegido a Bell?
- ¡Claro que no! ¡Jamás me perdonaría que le pasara algo a Master Bell! Pero... ¿podrías hacerlo de una forma menos... heroica? ¡Salvarlo en el último segundo con una maniobra suicida y darle la vida mediante un beso! ¡Es como un cuento! ¡Y LA PROTAGONISTA DEBERÍA SER YO! ¡Así es como siempre imaginé que Master Bell se enamoraría de mí! Lo último que necesito es que alguien me robe la escena y Master Bell se enamore de la protagonista.
*- ¿ Bell enamorado de mí ?
Lefiya no lo había considerado. Sabía que por celos Lili la estaba acusando de intentar seducirlo pero... ¿y si él se enamoraba accidentalmente? ¿Era cierto que casi todos eran víctimas del "amor por el héroe"? ¿Era quizás esa la razón por la que Bell tenía éxito entre las mujeres de su familia?
Pero dando la vuelta al asunto... ¿y si ella actuando de forma heroica hacía que Bell se enamorara de ella?
Esa reflexión llevó a Lefiya a una idea maléfica.
*- Si Bell se enamora de mí, olvidará a Ais. ¡Entonces yo escogería a Ais y luego rechazaría a Bell! ¡Ais será mía! ¡Jajaja!
Aquel pensamiento malvado sólo duró un momento
*- ¿Pero en qué estoy pensando? ¡Eso es cruel! Bell es un buen chico. ¡No se merece una traición así!
- No creo que Lefiya lo hiciera intencionalmente. - dijo Mikoto - Tampoco creo que hubiera otra forma de salvar a Bell.
- Ok, ok... Olvidaré el asunto. - dijo la mediana - ¡Pero se consciente de tus propias acciones en el futuro!
- En todo caso, es buena idea o acabarás atrayendo la ira de su club de fans. - bromeó la oriental.
- ¿Eh? ¿Te refieres a Hestia y Haruhime?
- ¿Haruhime? Ella es un cielo. - dijo Mikoto de forma rotunda
- Oh... ¿Y cual es su historia?
- No tan diferente de la de Lili, supongo. - comentó la oriental
- Peor. - dijo Lili sin edulcorarlo - Si quieres detalles, es mejor que se lo preguntes a ella, pero te diré que fue vendida como esclava a la familia Isthar.
- Oh
Lefiya sabía lo que significaba eso. Una mujer esclava, familia Isthar... todo apuntaba a lo mismo. Prostitución. Con razón preferían dejar los detalles para la intimidad.
- Imagino que Bell la salvó también. - comentó la elfa
- No se si te suena el nombre de Phryne Jamil. - comentó Mikoto
- Oh, sí. Que... mujer más horrible.
Lefiya lo sabía bien. Aquella "mujer monstruo rana", tenía la obsesión de declararse la archienemiga de Ais. En el pasado había logrado ponerla en aprietos. No era desde luego alguien a quien se debiera subestimar.
- Has hecho bien en dudar de la palabra mujer. -comentó Lili
- ¿Y cuando fue eso? Supongo que antes del ataque de Freya. ¿Qué nivel tenía Bell? - preguntó Lefiya
- Tres. De hecho, ocurrió básicamente a la vez. - dijo Mikoto
*- ¡La enfrentó como nivel 3! ¡La amazona tendría nivel 5 en ese momento! - pensó la elfa sorprendida - Y a diferencia de Ais, estoy segura de que Phryne fue en serio.
Por supuesto... era lo mismo que le pasó con Wiene y Ais. Por defender a alguien inocente, Bell se lanzó a la batalla sin pensar en las consecuencias ni en sus posibilidades de vencer.
Y aún así, venció.
Cada día estaba más convencida de que el mote de Tiona, "argonauta", le venía como anillo al dedo. ¡Bell era un temerario! Y porque la suerte había estado de su lado, se había convertido en héroe múltiples veces.
Habían ya cruzado al patio trasero, donde Bell estaba entrenando contra unos muñecos que había en el terreno, una especie de circuito de entrenamiento. A su vez, la pequeña herrería independiente tenía la chimenea encendida, síntoma de que Welf estaba trabajando allí.
- ¡Buenos días, Bell! - dijo Lefiya
- ¡Ah, Hola! Perdona lo de ayer, pero hemos estado ocupados.
- Lo se. Ya me han contado. ¡Me gustaría unirme a vuestra expedición! - dijo la elfa
- ¡Genial! - dijo Bell
- ¿Lefiya? - dijo Welf saliendo por la puerta de la herrería - ¡Justo a tiempo! ¡Ven! ¡Ven! ¡Acércate!
- ¿Mmm?
La garganta de la elfa emitió un sonido interrogativo.
- ¡Tengo ya lista la versión dos de los complementos de tu vara! - dijo el herrero con orgullo
- OOoooh.
A diferencia de la versión de Rivira, esta vez estaban mucho mejor elaborados. En un momento cambiaron los complementos viejos por los nuevos.
Adicionalmente, tenía un refuerzo central, con varas de metal en espiral enroscadas sobre el cuerpo central. A pesar de todo, el peso era más ligero de lo que pudiera parecer a simple vista. ¡Sin duda Welf había hecho un trabajo excelente!
- ¡Y eso no es todo! Mira esto. - continuó el herrero
Welf enseñó unas piezas de madera. Colocadas encima, unificaban el aspecto nativo de la vara.
- No las he puesto porque deberían tener una bendición de indestructibilidad, o al menos de durabilidad. Pero la madera no es mi especialidad.
- ¡No te preocupes! Es genial. Además, Riveria-sama tiene contactos. Seguro que ella puede ayudarme con eso. - dijo la elfa contenta
- Esta vez no te va a salir gratis. - dijo Lili
- ¡ ¿Eh? !
- ¡Lili! - dijo Welf molesto -. Esto ha sido iniciativa mía. Lefiya ni siquiera lo pidió. No puedes cobrarle por algo que no ha solicitado.
- No te entiendo, Welf. ¿ Cobras a nuestro amigo Ouka y se lo perdonas a Lefiya ?
- ¿Sabes cuantas hachas he forjado, Lili? Tantas que ni puedo recordar. ¿Y sabes cuantos complementos de varas mágicas he hecho? ¡La vieja y la nueva de Lefiya! No puedo cobrar por algo de lo que ni yo mismo estoy seguro de su calidad, Lili.
- Ufff... ¡Está bien! Si consideras tu trabajo tan barato es tu problema. Pero que pague los materiales que esos los pone la familia. ¡Si se los perdonas los pagas de tu bolsillo!
- Esto... ¿Te parece bien, Lefiya? - preguntó Welf
- ¿De cuanto estamos hablando? - preguntó la elfa
- Bueno... Usé oricalco en las barras protectoras y adamantita de alta calidad en casi todo lo demás. La madera puedes ahorrártela... Eso serían... - dijo calculando mientras gesticulaba con sus dedos - ... setecientos mil valis.
- ¡ Uh ! - la elfa emitió un grito agudo de sorpresa
- No pasa nada. No tienes que pagarme ahora. Lo más probable es que ganemos más en la expedición, pero si no es así, me las puedes devolver después. Sería un desperdicio fundir las piezas después de lo que me ha costado forjarlas. Además así me puedes dar la opinión cuando todo acabe, aunque las devuelvas.
- Gracias, Welf.
- Ok... Mikoto, tú habla con Takemikazuchi. Esperemos que esté disponible y puedan repetir. - dijo Hestia
Mikoto afirmó con la cabeza
- Welf... ¿Qué tal va tu experimento para potenciar a Lili?
- No he tenido tiempo, pero pensaba ponerme esta misma mañana. - contestó el herrero
- Hazlo. Probablemente no tengas más tiempo que hoy. Luego tendrás que centrarte en el equipo convencional.
Welf levantó su pulgar y guiñó un ojo
- Bell. Tú ve con Lefiya a hablar con Miach a ver si se apuntan y mira a ver si localizas a Aisha.
- Oye... ¿Por qué Bell va con Lefiya y no conmigo? - preguntó Lili
- Porque te he visto muy descentrada últimamente. Además, la compra de material va por tu cuenta. ¿O acaso preferirías que dejara las negociaciones económicas en manos de Welf?
- No. - reconoció la mediana
- Además, también tienes que encargarte del papeleo con el gremio. - dijo Hestia
- ¿Qué? ¿Otra vez? ¡No es justo que siempre lo haga yo!
- Eres la mejor, Lili - dijo Bell
- Todos contamos contigo, peque-Lili - dijo Welf
- Eres la más inteligente. - comentó Mikoto
- ¡Dejad de dorarme la píldora! ¡Sólo suena a excusas! - se quejó la mediana
- Porque lo son. Pero también son verdad. - dijo Welf acariciando el pelo de la mediana -. Tranquila. Te premiaré con un arma que te convertirá en la nueva sensación de Orario.
- Más te vale. - dijo haciendo pucheros
- Bien. ¡Todos a sus puestos! ¡EN MARCHA! - gritó la diosa levantando su puño en señal de triunfo
- Hestia es... toda una personalidad, ¿verdad? - comentó Lefiya
- Sí... sí lo es. - respondió el conejo
- Es muy protectora contigo... Sabes... ¿por qué?
Lefiya había comenzado a tener un interés creciente en saber porqué las mujeres de su familia estaban interesadas en él. Tras conocer las historias de Lili y Haruhime, Hestia era ya la única cuya historia no conocía. Aún sabiendo que Bell probablemente no era la fuente de información más fiable en esto por estar implicado, no hacía daño intentar ver su opinión.
- Bueno. Yo soy el primer miembro de la familia que ha tenido. Los dos pasamos una historia parecida. Cuando llegué a Orario nadie me aceptaba en ninguna familia, y por lo visto Hestia no lograba que ningún aventurero aceptara su bendición. En cierta manera, eran cara y cruz de la misma historia. Y hasta que ocurrió el juego de guerra, éramos sólo nosotros dos. Vivíamos en el subterráneo de una pequeña iglesia abandonada. Supongo que era bastante íntimo y cercano.
- ¿El roce hace el cariño? - comentó la elfa
- Supongo. Los dos nos ayudamos mutuamente en un momento duro para ambos. Kami-sama siempre será para mí alguien muy especial... Como... ¿una madre? - comentó Bell
- ¿No te parece que Hestia te ve de una forma más íntima y romántica?
Bell aspiró entre dientes
- Lo sé. Tardé un poco en darme cuenta. La última vez que le dije rotundamente que no la veía de esa forma, ella acabó huyendo de casa y raptada por Ares.
- ¡Oh! ¡ESA historia!
Lefiya había oído parte de esa historia por boca de Ais que de alguna manera acabó involucrada en el rescate de la diosa.
- Pero por más que lo intento, por mucho que la quiera, no logro ver a Kami-sama de la manera que ella desea. A veces es un poco incómodo, pero en el fondo, Kami-sama me respeta. Así que sólo tengo paciencia y confío en que ella respetará mi relación con Ais cuando sea oficial.
Lefiya alzó una ceja, y la cara de Bell enrojeció.
- ¡O la mujer que elija como pareja! - completó en un tono de excusa
- Ya... ¿Y qué haces cuando se mete en tu cama sin permiso?
- ¿EH? ¿Quién te ha dicho tal cosa? - dijo Bell muy rojo y avergonzado
- Quizás no te acuerdes, pero salió el tema en la borrachera de Rivira.
- Oh... Bueno... Kami-sama tenía frío y... - dijo Bell rascándose la cabeza -. ¡No era nada pervertido!
*- Definitivamente es muy inocente... o se lo hace.
- Esta es la tienda de la familia Miach. La farmacia azul. - comentó Bell
Era algo mucho más modesto que la familia Dian Cecht. De hecho, era una tienda tan pequeña que uno pensaría que no habría algo realmente valioso dentro.
- Hola, Naaza. - saludó el conejo
- Hola, Bell. Supongo que vienes por lo de la expedición.
- ¿Os habéis enterado?
- La noticia de vuestra eliminación del dragón irregular ha saltado a la luz. Esta vez el gremio no lo ha tapado.
Y es que el gremio prefería no contar historias sobre irregulares inteligentes, poderosos, que se podían salir de control. Pero a diferencia de otras veces, la gran cantidad de familias directa o indirectamente testigos de lo ocurrido y llamados para controlar el problema hizo imposible acallarlo.
El gremio decidió aplicar una transparencia casi completa al caso y la intervención de la cooperación Hestia-Loki saltó a la luz sorprendiendo a bastante gente.
- Nos han asignado la misma expedición que la última vez. - comentó Bell - Queríamos preguntaros si sería posible volver a cooperar.
- ¡Bell! ¡Estás aquí! - dijo Daphne
Daphne y Cassandra estaban regresando del sótano, subiendo diferentes materiales
La chica del pelo largo azabache abrió los ojos desmesuradamente cuando vio a la elfa y una gran sonrisa se formó en su cara.
- ¡La rosa y el argonauta juntos! - dijo alegre diciendo cosas que el resto de los presentes no entendía.
- ¿Te conozco? ¿Y por qué me has llamado rosa? - preguntó Lefiya confundida cuando la chica la abrazó emocionada
- Hermes-sama te dio mi mensaje, ¿verdad?. ¿Es por eso que estás con Bell? - preguntó Cassandra
- ¿Hermes-sama? La última vez que lo vimos sólo le gastó una broma pesada a Bell...
- ¿Broma pesada? - dijo la chica confundida - ¿Estáis seguros de haber entendido bien el mensaje?
- Si por mensaje entiendes que Hermes nos hizo ver a Bell como vino al mundo para "reestablecer el orden del universo", entonces sí. - dijo la elfa con tono de sorna
Tanto Bell como Cassandra enrojecieron, mientras Daphne comenzó a contener la risa y Naaza hizo una mueca lasciva.
- Sin duda, los caminos de los dioses son inescrutables. Pero... Vas a acompañar a Bell en esta expedición, ¿verdad? - insistió la chica del pelo largo
- Depende de los números y de que Loki me de el visto bueno... pero sí... probablemente.
- ¡TIENES QUE HACERLO! - gritó - ¡La vida de Bell está en tus manos! Mientras estés cerca, estoy segura de que todo irá bien... Bell es... muy importante para todos y... si Bell muriera... yo... quiero decir... todos... - poco a poco fue balbuceando más y más hasta hablar de forma ininteligible.
*- ¿Esta chica también está enamorada de Bell? - preguntó al ver como se ruborizaba al hablar de él y le temblaba la voz
- ¿Por qué es Bell tan importante? - preguntó Lefiya sin rodeos, aunque se ahorró la coletilla "para ti"
- Nadie me cree... Sólo a veces los dioses, y muchas veces ni eso. Esa es mi maldición. Pero Bell... Bell sí. Bell creyó en mí. Bell... él es especial. Y también será especial para ti... si le dejas que te lo muestre. - dijo la chica
- No le hagas mucho caso. - comentó su compañera Daphne - Tiene tendencia a decir incoherencias. No la tomes muy en serio.
- ¡Daphne! ¡Yo no digo incoherencias! Sólo cosas que aún son difusas. ¡Pero todas son ciertas! ¿Por qué nunca me tomáis en serio?
- Lo que tú digas. - dijo Daphne mientras gesticuló a Lefiya para indicar que la ignorara.
- ¿Os apuntáis a la expedición entonces? - preguntó Bell
- Si la elfa va, ¡yo me apunto! - dijo Cassandra
- Wow... Creo que nunca ha estado tan animada. Supongo que eso es un sí. - respondió su compañera.
Lili bebía con lentitud con mirada cabizbaja.
Estaba en la taberna secreta para medianos. Sus compras las había finalizado con rapidez. Había subestimado su propia capacidad ahora que gracias a su aumento de nivel podía ir más rápido y cargar más peso.
Le sobraba tiempo, pero le faltaba ánimo, así que decidió tomarse un descanso a pesar de las prisas en la familia.
- ¿A qué viene esa cara larga, nivel dos? - preguntó Luan
Luan era otro mediano, ex-miembro de la familia Apollo. El mismo que Lili había reemplazado en el Juego de Guerra como parte de su estrategia para ganar.
A pesar de ello, Luan no guardaba rencor por Lili. Al principio sí, pero Luan a medida que fue estabilizando su vida como barman en esta taberna, aquello pasó a segundo plano. Él acabó entendiendo que aquel acto era normal como parte del juego, y las posteriores acciones de la mediana habían logrado obtener su admiración.
Aún así, su trato tenía ciertas dosis de aspereza mezcladas con camaradería.
- Hoy no estoy de humor, Luan.
- ¡Eso es lo que te pregunto! Hace poco estabas aquí pavoneándote de tu aumento de nivel y hoy parece que te hayan echado de tu familia.
- Pues casi.
- ¡Seguro que exageras! A ver... ¿Qué ha pasado de verdad? - preguntó el barman
- ¿Conoces a Lefiya Viridis? ¿Una elfa de la familia Loki?
- ¿Mil elfos?
- Esa misma. - confirmó Lili
- ¿No es la que decías que estaba todo el día molestando a tu querido conejo acusándolo de tonterías? - preguntó el mediano
- Sí... ¿Recuerdas que te dije que no sabía si era porque lo odiaba o lo amaba en secreto? Pues va a ser lo segundo.
- Ah. O sea que es eso. Tienes una nueva rival por el conejo. - dijo el chico con sorna - Pero eso no es nada nuevo. Con lo famoso que se ha hecho Cranel, tiene a la mitad de las mujeres de Orario babeando por él.
Lili suspiró
- Ya... ¡Pero ninguna otra lo ha salvado de la forma más espectacular posible y lo despertó de la muerte con un beso! ¡Fue como blancanieves en la mazmorra!
- Ah... ¡Jajaja! Ahora lo entiendo. Una chica Loki ha vuelto a superarte delante de tus narices, ¿eh? ¡Jajajaja!
- ¡Cállate! No te pago para que te burles de mí. - dijo Lili haciendo un puchero
- Ese servicio es gratis. No... Ahora en serio... ¿No crees que va siendo hora de que aceptes de que el conejo no te ve de ESA manera?
- ¡Eso no lo sabes! - gritó Lili
- ¡Pero si tú misma lo has contado aquí demasiadas veces!. En cuanto te tomas unas copas de más. - comentó Luan
Lili bajó la mirada deprimida y tomó otro sorbo de su jarra
- Mira... Si realmente quieres amar a alguien, ¡ámate a ti mismo primero!. Además... si quieres a alguien que no te ama, el mayor acto de amor que puedes hacer es dejar que ame a quien le haga feliz.
- Eso ha sido... extrañamente profundo... y cursi. - dijo Lili con mezcla de sorpresa y sorna
- ¿Verdad que sí?
El joven mediano sacó un libro que tenía escondido en la barra
"Mil frases cliché para ser el camarero perfecto"
- ¡Esta joya me está revalorizando! - dijo dando un beso al libro - A este paso pediré un aumento pronto.
- Me alegro que a ti te vaya bien. - dijo Lili con voz cansada
- ¡Oh, vamos! ¡Me vas a contagiar la depresión! - se quejó el chico - Mira... a ti te fastidia ver al conejo con otras mujeres, ¿verdad?. Eso es porque tienes interés en él. ¿Has pensado que si él tiene un mínimo interés por ti comenzaría a sentirse celoso si tú salieras con alguien?
- ¿Eh? No estarás sugiriéndome una cita, ¿verdad? - dijo Lili en tono de burla
- ¿Y si así fuera? - respondió el chico con seriedad
- ¿Eh?
- Bah. Tranquila... Ya se que me rechazarías. ¡Tienes miles de pretendientes mucho mejores que yo! - dijo el mediano en un tono más guasón
- ¿De qué diablos hablas? ¡La estrella es Bell, no yo!
- ¿Tan ciega estás por el conejo que no te das cuenta? ¿Acaso no ves la cantidad de hombres que te miran en este bar con interés? ¡Eres la última sensación entre los nuestros! Los rumores sobre ti no paran de aumentar. Y para colmo, todos saben que tienes al campeón mediano babeando detrás de ti.
- Espera... ¿de qué estás hablando? - dijo Lili sin comprender
- ¿Acaso no sabes que "el Bravo" viene cada vez más a menudo por aquí y se pasa la tarde mirando como si estuviera esperando a alguien? ¿Y que cuando toma unas copas de más enseguida menciona tu nombre y comienza a hablar de tus hazañas? ¡El último rumor que nos contó es que tú comandaste parte de la gran batalla!
- Sólo le imité... ya sabes lo que puedo hacer. - comentó Lili, pues Luan sabía perfectamente sobre su habilidad de disfraz. - Necesitaba que le echaran una mano. ¡Pero sólo cargué con un cuarto de las tropas!
- ¡Entonces es cierto! ¡Gracias a ti Orario se ha salvado! Quizás muchos en la ciudad se fije sólo en el conejo, pero créeme... ¡no todos están tan ciegos! Ese día fuiste una de las heroínas que salvaron la ciudad... ¡y eso no fue por Bell, sino porque has luchado por ser mejor! ¡Y no dejes que nadie te diga otra cosa!
- Gracias. - dijo Lili con sinceridad
- No las merezco. Sólo digo la verdad y lo que muchos piensan. Así que si quieres un último consejo... aférrate a lo que te inspira. Si ese conejo te hace mejor, entonces está bien. Pero viendo la cara deprimida que tienes, no lo parece, así que búscate algo mejor...
- No hay nadie mejor que Bell. - contestó la mediana
- Cuando digo alguien mejor, no lo digo en general. Lo digo... para ti. Quizás el conejo te inspire como aventurero y como persona. Nadie te pide que dejes de ser su ayudante. Pero no tienes que buscar el amor en el mismo sitio, en especial si no te corresponde. El nombre de Liliruca Arde cotiza al alza. ¡Aprovecha eso!
- Que exagerado.
- ¡Lo digo en serio! Cualquier día el Bravo te pedirá una cita.
- Lo dudo mucho... teniendo en cuenta que rechacé su proposición de matrimonio. - confesó la mediana
- ¿ ¡ ESA HISTORIA ERA CIERTA ! ?
- Estabas aquí, Luan. - le recordó Lili
- ¡Oí que habías montado una farsa para dar celos al conejo! No creí que te hubiera propuesto de verdad. Además, ¿no lo perseguía una amazona?
Lili suspiró.
- En fin... Rechazar al Bravo... Tst. ¿ Es que eres estúpida ? - dijo Luan
- ¡Hey! ¿Qué forma de tratar a tus clientes es esa? - protestó Lili
- ¡Es que estamos hablando de Finn Deimne! ¡Joder! Creo que si él me pidiera en matrimonio hasta yo aceptaría. - dijo el chico
- Pues todo tuyo.
- Ahora entiendo por qué se ha encaprichado de ti. ¡Creo que jamás esperó una negativa! - dijo el mediano sonriendo
- Pues lo raro habría sido lo contrario. No sólo por Bell. ¡Su proposición fue un asco! - se quejó Lili
- ¿Eh?
- "Quiero crear una estirpe de hijos medianos que sea el orgullo de nuestra raza y necesito a una mujer mediana que sea un buen partido para ello."
- ¿En serio dijo eso? - dijo Luan
- Quizás no con esas palabras, pero en esencia...
- ¡Jajaja! ¡Realmente hay que ser muy "bravo" para hacer una proposición así! No te preocupes... cuando vuelva por aquí ya le daré un par de consejos para que la próxima vez sea mejor. - dijo el barman
- No, en serio. No estoy interesada.
- ¿Y qué más da? ¡Hazte un favor y sal con otra gente, incluso aunque no lo estés! Quizás alguien te sorprenda... o quizás des celos al conejo. En el peor de los casos ganarás unas cuantas anécdotas para reírte en el bar, y en muchas ocasiones pasarás buenos ratos. Además, los hombres suelen invitar a las mujeres, así que sacarás unas cuantas cenas gratis.
Cenas gratis porque era "un buen partido". Realmente Lili había mejorado mucho de imagen desde la chica ayudante que tenía que mendigar o robar para simplemente sobrevivir.
- No me parece sincero dar esperanzas a alguien cuando no tengo intención de mantener una relación. - comentó Lili
- ¡Hey! A mí no me lo digas. Díselo a ellos, y si aún así, están dispuestos a invitarte, ¿cual es el problema?
Lili suspiró.
- Sólo quiero el bien de Master Bell, incluso a costa de mi propia felicidad.
- ¿Realmente eres el cerebro promesa de Orario? ¡Suenas como una adolescente idiota! ¿Quien te ha dicho que Bell será más feliz si te entrometes en sus relaciones mientras tú te deprimes? ¿Acaso no crees que si Bell es realmente tu amigo no estará feliz si tú encuentras una pareja que realmente te desee como eres? ¿Que serás más feliz porque dejarás de sufrir cuando él esté con la mujer que quiera?
Aquellos pensamientos resonaron en la mente de la mediana.
¿Realmente era así? ¿Y si sus celos sólo estaban empeorando su relación con Bell? ¿Acaso no había dicho Bell que él la veía como una hermana, no como una potencial pareja?
Ella ya había asumido su sufrimiento por proteger a Bell. Era consciente de su propia depresión emocional, pero en comparación con lo que había vivido eso no era NADA. Le debía su vida a Bell, así que ese era un pequeño precio por mantener su propia promesa.
Haría cualquier cosa por Bell. Y lo protegería de quien quisiera hacerle daño. Y sí... también deseaba estar a su lado. Quería su amor.
Pero si eso no era posible, ¿cual era la siguiente mejor opción? Cuando no se puede ganar, se debe intentar minimizar la pérdida. ¿Realmente estaba ayudando a Bell o lo estaba haciendo más infeliz por su propio deseo de ser la mujer que él amara?
Bell le dijo a Lili que quería que siguiera a su lado cuando tuvo la proposición de Finn. Pero la quería a su lado como su ayudante, no como su amante.
Si ella no iba a ser la mujer escogida, ¿acaso no debería asegurarse de que la mujer que él escogiera fuera realmente la mejor candidata? ¿Acaso no sería Bell más feliz si ella ocupara el papel que Bell deseaba? ¿El de actuar como una hermana en lugar de una ex-novia celosa?
Luan temió haberse pasado, pero en su lugar, Lili mostró una sonrisa.
- Gracias... Creo que realmente necesitaba eso. - dijo Lili
- ¡Para eso estamos los barman! Animamos a las almas caídas y damos consejos gratis. Más tiempo en la barra, ¡más consumiciones!
- Creo que ya no voy a beber más. - dijo Lili apartando su jarra y poniendo varias monedas en la mesa - Además, tengo cosas que hacer.
- ¡Hey! No es así como funciona. ¡Deberías celebrarlo con otra copa! - dijo el chico
- Otro día. ¡Gracias Luan! - se despidió la mediana con una sonrisa y salió la carrera
- No debes ayudar a los clientes. ¡Las depresiones son buenas para el negocio! - dijo su jefe con cara de malos amigos
- Esperemos que en la Anfitriona de la Fertilidad sepan algo. La siguiente opción para buscar a Aisha... no me gusta - dijo Bell
- ¡Hola, Bell! ¡Ya era hora de que te pasaras por aquí! - dijo una chica de pelo gris que salió al encuentro del conejo en cuanto traspasó la puerta del local
- ¿Qué tal te va? ¡Has venido muy poco por aquí! Todos te echamos de menos... especialmente yo - agregó guiñando un ojo mientras se acercaba tanto a Bell que iba más allá de la distancia apropiada para los desconocidos, incluso de los amigos, lo que hizo que el conejo se inclinara un poco para atrás instintivamente.
- Bueno... Ya sabes que he estado de recuperación... y... bueno... quería esperar algo de tiempo antes de volver a ver a Ryuu... ¿Qué tal le va? ¿No está aquí? - dijo al mirar el bar y no notar la presencia de la elfa
- Sí. Está detrás. Creo que está descargando la basura. - comentó la chica
- Ah... Genial. Por cierto... estamos buscando a Aisha. ¿La habéis visto?
- ¿Y ese interés por la amazona? ¡Me vas a poner celosa! - dijo la camarera
- ¡No! ¡No es eso! Nos han vuelto a otorgar una expedición y... esperábamos contar con su ayuda. - dijo Bell algo sonrojado
- Temas de aventuras, ¿eh? ¡Entonces está bien! Pero no se. La verdad es que me he ocupado de las compras esta mañana y llevo aquí unos minutos. ¿Por qué no le preguntas a Ryuu? ¡Agradecerá tu visita!
- ¡Sí! ¡Eso haré, gracias Syr-san!
*- Así que esta es la famosa Syr que mencionaba Lili. Probablemente sólo está celosa porque está interesada por Bell. Es muy evidente. - pensó Lefiya
- Lefiya... ¿puedes esperar un poco aquí? - dijo Bell - ¡Regreso en un momento! Puedes almorzar si quieres.
- No... no es necesario. Te espero aquí. - dijo Lefiya
Bell salió a paso rápido por la puerta
- Lefiya Viridis alias "Mil Elfos". Tenía entendido que Bell Cranel te caía mal. ¿A qué viene ese repentino cambio de actitud? - preguntó Syr
- Oh.
*- ¡Qué directa es esta chica! - pensó la elfa
- Nada especial. Quizás prejuzgué a Bell un poco. Ahora que lo conozco mejor, es buen chico.
- ¿Ahora sois amigos, entonces? - preguntó la camarera
- Sí... supongo.
- Mientras no pase de eso, no habrá problema.
- ¿Miedo a la competencia? - comentó Lefiya provocándola un poco. No le había gustado la actitud, casi amenazante, de la trabajadora.
- Claro que no. Se lo que hay. Pero me gusta ser directa. Al menos a veces... jujuju.
- Tendrás mucho trabajo. He visto que Bell tiene un enorme club de fans. - comentó la elfa
- Cierto. Pero la mayoría sólo ven al héroe. Yo supe que era especial desde el primer día que lo vi. Mucho antes de que Bell fuera famoso, cuando aún ni siquiera brillaba y crecía como un chico normal. Antes incluso de que vuestro lobo lo humillara sin necesidad.
- Oh. Claro... Tú estabas aquí, ¿verdad? Lo siento. Bete es un idiota.
- No. No hay necesidad de disculparse. Es sólo otro de los obstáculos que Bell ha superado, y desde luego no el mayor. Cada golpe que ha recibido, cada problema que ha enfrentado, sólo lo ha hecho crecer. Lo ha hecho más fuerte y brilla cada vez con más fuerza. Así que en todo caso, debería agradecéroslo.
Lefiya estaba sorprendida. ¿Ella estaba agradecida por los obstáculos que habían surgido en su camino? Era una forma un poco retorcida de pensar. ¿Acaso no debería desear que él estuviera a salvo?
- Ya se lo que estás pensando. - continuó Syr como si Lefiya hubiera preguntado. - Que como me gusta ver a Bell superarse, sólo soy otra fan de Bell, el héroe. Pero no... estás equivocada. Lo que me fascina de Bell no es que crezca. Hay muchos aventureros en esta ciudad que también crecen, incluyéndote a ti misma. O que quizás sea por la velocidad que crece. Pero no. Lo que realmente me fascina de Bell es que a pesar de que crece, que se vuelve más fuerte, que se enfrenta cada vez a retos más duros que podrían doblegar a cualquier hombre, ¡él conserva la inocencia!. Su alma es tan pura como el día que lo conocí.
- ¿Te atrae su inocencia? - dijo Lefiya confundida
- Los niños son tan bellos por lo mismo. No han sufrido lo suficiente para entender la crueldad del mundo. ¡Y esa inocencia los hace hermosos! Pero Bell... Bell es único. Se enfrenta a lo peor y aún así, no renuncia a su forma infantil de entender el mundo. Incluso después de haberse enfrentado a la oscuridad con mi amiga. ¡Él aún desea regresar al calabozo! No por odio o resentimiento, por fama o fortuna, ¡sino porque aún espera derrotar al mal que habita en él!. ¡Quiere ser el héroe de todos!. ¡Salvar a todos!. ¡Es indescriptiblemente hermoso!
A pesar de no haber presionado a la chica, la camarera había colmado su curiosidad sobre su interés por Bell con creces.
- ¿Acaso no piensas lo mismo? - dijo Syr
- Supongo que tienes razón. - reconoció la elfa pensando en todo lo que había pasado. En especial, en como Bell había estado dispuesto a sacrificarlo todo por los Xenos. Salvar a los monstruos inocentes. Si eso no era querer salvar a todo el mundo, nada lo era.
- Está bien que seas sincera... pero recuerda que yo lo vi primero. Su inocencia es mía. - dijo la camarera con un especial tono en esa palabra
- No estoy interesada en Bell de esa manera.
- Sí. Ya lo has dicho. Sólo quiero dejar las cosas claras, por si... ya sabes... en ciertas situaciones podemos cometer errores. Y esa inocencia de Bell puede conquistar corazones al margen de raza, edad o incluso orientación sexual. La familia Hestia suele pasar por aquí y todo se acaba sabiendo... También tu familia. No sería raro que cualquier suceso inoportuno lo acabara sabiendo todo miembro de tu familia... en especial la princesa de la espada.
Syr había dicho todo esto con tono calmado y una sonrisa en su cara, pero había sonado como la más mortal de las amenazas.
Comenzaba a entender porqué Lili tenía tan mala opinión de esta joven. ¡Y su afilado oído! Orientación sexual... princesa de la espada. ¡Esta chica no debía perderse ni un sólo chismorreo del local! Con razón acababa dando la impresión de que realmente es capaz de leer la mente de la gente.
- Eh. Creo que he captado el mensaje. - dijo la elfa
- ¡Genial! ¿Te pongo algo, entonces? - dijo como si nada
- Creo que mejor no. - dijo Lefiya abandonando el local
Tenía la impresión de haber conocido al miembro más terrible del "club de fans" de Bell Cranel.
Lefiya decidió acercarse a la parte de atrás del local, donde probablemente estaba Bell.
La elfa del pelo verde estaba apoyada en la pared, totalmente colorada, con las manos atrás, casi temblorosa y sin mirar directamente a Bell. Lefiya comenzaba a plantearse si el conejo la estaría importunando.
- Esto... Hemos ampliado la carta... deberías venir a probarla. - dijo la elfa
- ¡Lo haré! En fin... tengo que... - dijo Bell como si quisiera huir
- ¡Espera!... Yo... ¡siento no poder ayudarte con la expedición! - dijo la elfa peliverde como si quisiera retenerlo
- No pasa nada. - dijo Bell
- He faltado demasiado a mi puesto de trabajo... y...
- Está bien, de verdad.
- ¡No pienses ni por un momento que temo volver al calabozo! ¡Si me entero de que estás en problemas iré a buscarte aunque Mia me persiga detrás todo el camino!
- Eso sería digno de ver. - bromeó Bell
Ambos rieron. La elfa peliverde miró a Bell. Sus miradas se encontraron y el color de su piel se volvió más rojo que antes. Hasta sus labios temblaron un poco y volvió a desviar la mirada.
*- Definitivamente esta chica también está enamorada de Bell - pensó Lefiya
Bell se giró y vio que la elfa de la familia Loki estaba en la esquina, observando discretamente.
- ¡Oh! ¡Lefiya! ¡Estás aquí! - dijo Bell
- No quería molestar. - comentó la elfa
- ¡No! No. Hemos acabado. - replicó Bell
*- Bell está incómodo. ¿Qué sentirá por esta chica?
- Lefiya Viridis. Se que nos conocemos de vista. A fin de cuentas te he servido muchas veces. Pero déjame presentarme oficialmente. Mi nombre es Ryuu Lion. - dijo la elfa peliverde haciendo una reverencia
- Lo se. Es un placer. - dijo Lefiya devolviendo el gesto. - Creo que todo Orario te debería estar agradecida por cuidar a su héroe de moda.
- Oh. Así que... estás al tanto.
Lefiya asintió.
- Bell. - dijo Ryuu - ¿Nos dejarías unos minutos a solas?
- ¿Eh? - expresó el conejo con sorpresa
- Cosas de mujeres - dijo la peliverde
- ¡Oh! ¡Sí! ¡Por supuesto! - dijo el conejo que no deseaba escuchar una conversación que temía vergonzosa
- Siempre funciona, ¿verdad?. No hay hombre que no huya cuando le dices esa frase. - bromeó la camarera
- ¿De qué quieres hablar?
- Bell me ha comentado que está buscando a la amazona Aisha para realizar una expedición. También me ha comentado que existe la posibilidad de que lo acompañes a esa misma expedición.
- Es correcto. - confirmó Lefiya
- Me gustaría pedirte que, si fuera posible, aconsejaras a Bell que fueras tú en su lugar.
- ¿Eh?
- Esa amazona es peligrosa. - comentó Ryuu
- ¿Peligrosa? ¿Es una delincuente? ¿Estamos en peligro?
- No. Peor. ¡Es una depravada!
- Jujuju. - rió Lefiya con ligereza - Casi todas las amazonas lo son.
- ¡No es cosa de broma! - dijo la peliverde agitada - ¡La inocencia de Bell está en peligro!
- Mmm... ¿Te enamoraste de Bell en los pisos profundos o era de antes? - preguntó Lefiya, que ya estaba elaborando hipótesis. Lo cierto es que no daba importancia a las preocupaciones de Ryuu, sino que ahora ya quería satisfacer su curiosidad por el interés por Bell de esta elfa.
- ¿ ¡ Eh ! ? ¡ No ! ¡Te has hecho una idea equivocada! - dijo Ryuu agitada - ¡Yo sólo quiero proteger a Bell para preservar su inocencia para Syr!
- No... no lo creo. - dijo Lefiya como si siguiera haciendo hipótesis al margen de la presencia de la otra elfa
- ¿Tan evidente es? - dijo Ryuu tapándose la cara de vergüenza.
- Sí, la verdad.
- ¡Por favor! ¡No le cuentes nada a Syr! ¡Le rompería el corazón!
*- Dudo que ella lo ignore. - pensó Lefiya dando por hecho la perspicacia de su compañera de trabajo.
- Fue en los pisos profundos, ¿verdad? Hubo bastante contacto físico después de todo. Eres bastante tradicional. El tacto debe tener mucho peso para ti, ¿no es cierto? Seguro que es eso.
- ¡Espera! ¿Cuanto te ha contado Bell? - dijo Ryuu alarmada
- Creo que todo.
- ¡ ¿ INCLUSO QUE NOS DIMOS CALOR MUTUO ? ! - gritó la elfa peliverde al borde de una crisis nerviosa
- ¿Eh? ¿Calor mutuo?...
La mente de Lefiya comenzó a buscar significados para esa expresión. Algunos eran preocupantes.
- Bueno... quizás omitió algunos detalles... - dijo Lefiya - Entiendo que si hacía frío... pero no es como si hubierais retozado desnudos empujados por la...
- ¡AAaaaah!
La peliverde huyó al restaurante con la cara tapada por sus manos, aunque por el color de sus orejas era fácil ver que debía estar más roja aún que antes.
*- Desnudos... Bell Cranel... ¿ QUE DEMONIOS LE HAS HECHO A ESTA ELFA ? - pensó enfadada pensando en la peor de las hipótesis posibles.
Lefiya se sintió muy, muy disgustada. ¡Se suponía que Bell era inocente! ¡Así es como lo veían! ¿Y había mancillado a otra elfa?
- ¡BELL CRANEL! - dijo Lefiya buscándolo al otro lado del edificio, donde él esperaba.
- ¿Qué? ¿Qué pasa?
- ¿Se puede saber que le hiciste a Ryuu Lion?
- ¿Yo? ¡Nada!
- ¡Mentiroso! ¡Confiesa! ¿Qué clase de indecencias ocurrieron en el calabozo? ¿Qué es eso del calor mutuo? - dijo Lefiya con gran enojo
Bell suspiró
- Oye... Hablemos bajito. Me gustaría que nadie se enterase de eso. - rogó Bell
- ¡O sea que al final has resultado un pervertido! ¡Qué decepción! Esperaba más de ti como... mi rival.
- Espera... Quizás te estás haciendo una idea equivocada...
- ¡Suéltalo! - demandó la elfa
- Ok.. - dijo el conejo bajando el tono y tirando de ella de la mano hacia un rincón. - ¿Recuerdas que te hablé de que encontramos una zona segura bajo el coliseo? ¿Y que había agua y gracias a eso sobrevivimos?
- ¿Y?
- Nos mojamos por completo... y hacía mucho frío. Así que tuvimos que abrazarnos para compartir el calor... y quitarnos la ropa mojada.
- ¿La ropa? ¿Cuanta ropa?
- Todos nuestros torsos. Y aligerar el resto.
- Oh.
El rostro de Lefiya enrojeció.
- ¡Pero ella me dio la espalda en todo momento! ¡Lo juro! - aseguró Bell
*- Definitivamente es culpa mía por escoger las palabras equivocadas con Ryuu. - pensó Lefiya
- Ummm... Sí. Entiendo que es una situación muy incómoda, especialmente para una elfa tradicional. Perdona mi enfado... Entendí que la cosa había ido más allá. - comentó la elfa
- ¡Te juro que no! ¡Me aseguré de separar adecuadamente mis caderas de las suyas! - aseguró el conejo igualmente avergonzado
- Veo que sabes como funciona la cosa... - comentó Lefiya con voz temblorosa. - ¿Y si olvidamos este tema?
- ¡Estoy totalmente de acuerdo!
- ¿Alguna pista de Aisha?
- Eso me temo... Está en el peor sitio posible. - sentenció Bell
Mientras caminaban, Lefiya reflexionaba sobre su comportamiento y emociones. ¿Por qué se había sentido tan traicionada por Bell cuando creyó erróneamente que se había sobrepasado con la otra joven elfa?
En todo caso, debería sentirse aliviada, porque podría considerarlo un pervertido real y tras contarle la verdad a Ais, él desaparecería de sus vidas.
¿O acaso es que había comenzado a apreciar al conejo y lo había decepcionado como amigo?
Sí. Probablemente era eso. Para su alivio, Bell era inocente. Sin duda habían pasado por una situación incómoda e impropia en otras circunstancias. Pero al igual que su beso de resurrección, estaba totalmente justificado por la situación. Entendía por tanto la posición de la elfa peliverde, y su más que probable enamoramiento de Bell. Habían traspasado la barrera de la intimidad, y para un elfo tradicional eso era casi como una unión sagrada.
Se sentía también un poco... ¿celosa? Sí. La experiencia de Bell, aún en sus terribles circunstancias, era un tipo de experiencia que Lefiya deseaba para sí. ¡Con Ais como protagonista, por supuesto!
- ¿Tan grave es la situación? - preguntó Lefiya
La elfa se refería al atuendo de Bell. Se había acercado a la Mansión de la Chimenea para coger su capa de lana de salamandra, además de una bufanda, todo para ocultar su rostro.
- Totalmente. No quiero que me reconozcan en el distrito rojo. Si lo hacen, la situación se caldeará rápidamente. - dijo Bell
- Perdona. - preguntó Lefiya a una desconocida - ¿Conoces a Aisha Belka?
- ¿Y quien no? ¿Por qué la buscas? Ella no suele trabajar con mujeres. Yo, por otro lado, no le hago ascos a nadie. - dijo poniéndose en pose provocativa
- Ah... ¡No, gracias! Es un tema personal. - respondió Lefiya un poco turbada
- Que pena... No, no la he visto, pero suele pasarse por un pub un par de calles más abajo. Entre dos casas derruidas.
- ¡Muchas gracias! - dijo saludando cortésmente, aunque la amazona no pareció darle importancia
- Vaya... Creo que es la primera vez que se me insinúa una amazona. - comentó Lefiya
- Están trabajando. Imagino que sabes de qué. - comentó Bell
- No soy tan ingenua, Bell. No he nacido ayer.
- ¡Pues yo hasta hace unos meses no lo sabía! - dijo el conejo, arrancando una sonrisa a la elfa
*- Sí. Definitivamente es muy inocente. O lo era. - pensó la elfa
Observó al conejo taparse como si tuviera miedo a que lo violaran.
*- Lo es. Definitivamente lo es. - continuó pensando
- Creo que es allí - comentó Lefiya señalando el edificio
Y en efecto... allí estaba Aisha, hablando con otras amazonas
- ¿Aisha-san?
- ¡Bell Cranel! ¡Que extraño verte por aquí! - dijo la amazona con cierta teatralidad
- ¡SSSHHHHHH! - susurró fuerte el conejo - ¡No grites mi nombre!
- ¿Acaso tienes miedo de un puñado de amazonas? ¡Tan hombre para unas cosas, y tan niño para otras!
- ¿Un puñado? ¡Son un montón! - se quejó Bell
- ¡Sólo quieren darte amor, ya sabes! Déjate querer y te dejarán en paz.
- No estoy interesado.
- ¿Con todas las mujeres que tienes detrás? ¡Lo lógico sería tener un harem! - dijo la amazona
- Prefiero reservarme, gracias.
- ¿Para tu princesa? ¿O has decidido cambiar de chica Loki? ¡He oído rumores de ti, "Mil Elfos"! ¿Es verdad que no harías ascos a una amazona?
- ¡Totalmente mentira! - se defendió Lefiya - ¡Mi amor está reservado únicamente para Ais Wallenstein!
- Mmm. ¿Es así? ¿Qué tal lleváis la competencia entonces?
- Mna. - pronunció la elfa
- Con deportividad. - comentó Bell
- ¿Y tú qué? - preguntó Lefiya
- ¿Yo qué? ¿Me preguntas por Bell? - dijo Aisha - Soy una amazona. ¿Necesitas más explicaciones?
Lefiya levantó sus hombros. La amazona respondió chasqueando su lengua.
- Sí. Me dio una paliza cuando era un nivel menos que yo. - reconoció con algo de enojo - ¿Cómo esperas que reaccione?
Como amazona, era de esperar ese comportamiento. Si a una amazona un hombre la desafía, pelean. Pero cuando aceptan la derrota, esa humillación se convierte en una adoración impulsiva por el ganador imposible de controlar.
- El problema - dijo Bell - es que como fui en parte responsable de la caída de Isthar, ¡un montón de amazonas me consideran su destructor! ¡Así que si me descubren me perseguirán! ¡Soy el héroe más perseguido por amazonas después de Ottar! ¡Y a diferencia de él no tengo suficiente fuerza para defenderme de todas!
- Ya sabes lo que quieren. ¡Déjate querer! - dijo Aisha
- ¡No quiero que me violen!
- Tú mismo... En fin... Supongo que has venido a pedirme que me una a vuestra expedición, ¿verdad?
- ¿Lo harás? - preguntó Bell
- No. Hermes ya nos ha encargado varias misiones. Estamos en números rojos porque le pillaron otra vez dando vueltas por el calabozo.
Lefiya y Bell se miraron. Era bastante probable que esto ocurrió por culpa de la broma a Bell.
- Pero nuestra expedición también dará dinero. - comentó Bell
- ¿Igual que la última vez? - señaló la amazona en tono escéptico
- Bueno... ya sabes que la última vez ocurrieron un montón de incidentes improbables. Es raro que se repitan. - dijo Bell disculpándose
- Es posible. Pero ya tengo mis misiones, así que mi respuesta es no. Pero esta vez, ¿eh?. Si vuelve a surgir la oportunidad, vuélveme a avisar. Aunque el último intento fue una ruina siempre es un placer verte dar caña a los monstruos. - y acercándose a su oreja le susurró. - Me pone super cach...
- ¡He pillado el mensaje! - dijo Bell apartándose hacia atrás
- Tan hombre... y tan niño. ¿Y te preguntas porqué atraes a tantas amazonas? ¡Incluso a muchas que no son amazonas!
Aisha hizo un movimiento rápido y tiró de la lana de salamandra dejando toda la cabeza de Bell al descubierto.
La amazona lo saludó con la mano como despedida, mientras una sonrisa maléfica apareció en su rostro.
Bell comenzó a mirar con pánico en todas las direcciones mientras su piel pasaba de rosa a blanco y luego de blanco a azul.
- Bell Cranel.
- Rabbit Foot.
- Little Rookie.
En varias direcciones se oía su nombre y sus apodos.
Era, literalmente, un conejo rodeado de lobas con ansias de comérselo. Lefiya, intuyendo lo que venía, le dijo al oído.
- Te veo donde el entrenamiento.
Aquel acto de la elfa fue como el pistoletazo de salida de una carrera.
- ¡AAAAYEEEEE!
En cuanto Bell se puso a correr, como si fueran perros persiguiendo una presa, hizo que las amazonas comenzaran a correr detrás de él a velocidad similar.
*- Está claro de donde ha adquirido Bell la habilidad para huir. - pensó Lefiya con una sonrisa
- Uff... uff... uff...
Bell llegaba agitado al punto de encuentro.
- Tienes marcas de carmín en la cara - comentó Lefiya
- Estuvo cerca... ¡muy cerca! - dijo el conejo aún intentando recuperar el aliento
- Creí que escaparías con más facilidad. - dijo la elfa
- ¡No subestimes a las amazonas! ¡Nunca! ¡Incluso me lanzaron maldiciones! ¡Hasta me hicieron beber un suero de la verdad!
- ¿Eh? ¿Y eso?
- ¡Por favor! ¡No me pidas explicaciones!
FLASHBACK
* GLUB * GLUB * GLUB *
- Ahora ya no tienes escapatoria, pequeño y dulce conejo. - dijo una amazona acariciando su cabello mientras otra le lamía la cara
- ¿Qué opinas de mis pechos? - dijo otra de las amazonas mientras los pasaba por su cara
- ¡Quiero cogerlos y estrujarlos! - gritó sin poder contenerse - ¡Pero no lo haré!
- ¡Oh, vamos! ¡Puedes montarnos a todas! ¡No somos celosas! Confiesa. ¿Quieres hacerlo?
- ¡Una parte de mí, quiere! - confesó
Las amazonas rieron
- ¡Pero quiero reservarme para mi amor verdadero! - continuó el conejo
- ¡AAAWWWWWWWW! - gritaron románticamente al unísono
Gracias a la debilidad temporal de las amazonas, Bell pudo soltarse y recomenzó la carrera
- Es tan dulce... ¡A POR ÉL!
FIN DEL FLASHBACK
- Jujuju - rió Lefiya
- Así que por favor... no me hagas preguntas incómodas durante una hora. - pidió Bell
- ¿Porque no me mentirías? Eso también podría ser una mentira. - reflexionó la elfa
- No lo es.
- A ver... ¿Me dijiste la verdad sobre lo de Ryuu?.
- Sí - dijo Bell con tranquilidad
- Mmm... No estoy segura de que estés bajo el suero de la verdad... ¿Cuando fue la última vez que tuviste sexo?
- Soy virgen, pero si te refieres a la última vez que me autosatisfací, esta mañana, en el servicio.
Los dos se pusieron colorados
- ¡ ¿ POR QUÉ ME HAS HECHO ESTA PREGUNTA ? ! - preguntó Bell avergonzado
- ¡Lo siento! Recordé lo que me dijo Tione... "Si algún día quieres saber si un hombre está bajo el suero de la verdad... pregúntale la última vez que tuvo sexo. Si dice algo vergonzoso y sin pensar, ¡es que funciona!". ¡La verdad es que no creí que fuera a ser tan incómodo!
- ¡Pues lo es! - dijo Bell cubriéndose la cara
- Pfff... Jajajajaja... - Lefiya rió - ¡Y yo que pensaba que eras algún tipo de mujeriego!
- ¿Te parezco un mujeriego? - preguntó Bell con seriedad
- No... ¡Pero para no serlo tienes un éxito increíble con las mujeres! - dijo Lefiya
- ¡Es horrible! Y pensar que mi abuelo me comía la cabeza sobre que todo héroe tenía que tener un harem... - confesó Bell
- Espera... ¿el abuelo de los escupitajos?
- No tengo otro. Me pregunto si conocería a Hermes-sama, porque su forma de entender el romance es sorprendentemente parecido.
- Ya veo. O sea que sí te educó un mujeriego. - dijo la elfa
- Supongo... ¿Sabes con qué intención vine a Orario? A buscar un romance en el calabozo.
Bell lo dijo con naturalidad, pero luego se puso colorado de vergüenza. Desde luego, esto no sería algo que diría de no estar bajo el influjo de la poción.
- Pfffff... JAJAJAJAJAJAJAJA... - rió la elfa
- ¿Qué tiene de malo intentar ligar en un calabozo? - intentó defenderse Bell
- Técnicamente nada... pero desde luego no es el lugar más recomendable ni el más sencillo.
- Bueno... No fue tan mal, ya que Ais me robó el corazón allí.
- Pero si vas a ligar se supone que debes lograr que otra persona se fije en ti, no al contrario. - replicó la elfa
- Lo sé. Supongo que las cosas rara vez salen como las imaginamos. - comentó Bell
- Bueno... Me alegra ver que eres digno de confianza. Al menos se que si pierdo ante ti, Ais estará en manos de un hombre íntegro... Porque no tienes nada que confesar, ¿verdad? - dijo Lefiya con un tono que contenía algo de maldad
Bell comenzó a sudar... Negó con la cabeza, pero su boca habló sola.
- ¡Una vez estuve a punto de robar un beso a Ais-san mientras dormía! - gritó Bell
Bell se tapó la boca, pero era demasiado tarde.
Los pelos de Lefiya se erizaron. Su cara de enojo se activó en su máxima expresión y apuntó con su vara amenazadoramente al conejo.
- ¡ ¿ EEEEEEEEEEEEh ? !
- ¡Lo siento! - dijo Bell arrodillándose en posición de Dogeza
- ¡Cómo te has atrevido!
- ¡Es que ardo en deseos de besarla! ¡La voz de mi abuelo me animaba y me tentaba! ¡Ahora! ¡Ataca cuando puedes! - confesaba el conejo pese a su disgusto
- ¡Eso es repugnante! - dijo la elfa
- ¡Pero pude contenerme! ¡Lo juro! - dijo Bell sollozando
Lefiya suspiró.
- Sabes que lo que estuviste a punto de hacer está mal, ¿verdad? - dijo la elfa
- ¡Mal! ¡Muy mal! - respondió el conejo
- ¡Nunca se debe robar el beso a otra persona! ¡Y menos cuando está indefensa!
- ¡Lo sé! ¡Lo siento mucho!
Ver al conejo arrepentido, cuando en realidad no había hecho nada, le ablandó el corazón.
Lefiya suspiró una vez más, y con unas palmadas en el borde de las almenas, Bell entendió que le pedía que se acercara.
- No estuvo bien... pero entiendo tu deseo, ¿sabes? Que crees... ¿que yo no deseo besar a Ais? ¿Sabes la de veces que he soñado con eso?
- ¿Tú también? - preguntó Bell con curiosidad
- Claro que sí... ¡Es natural soñar que conseguimos nuestros deseos!. Pero ¡robar un beso real está mal!
- ¡Lo sé!. Lo sé... Lo siento.
- Conozco bien la urgencia de desear dar ese primer beso. ¿Crees que no es duro para mí? Y si no puedes esperar a tu media naranja, siempre puedes pedírselo a una amiga... como yo. ¡Adoro ese sueño en que nos besamos con la excusa de que somos amigas probando nuestro primer beso! - dijo Lefiya embelesada pensando en Ais
Bell se quedó mirando atónito a la elfa
- ¿Qué? - preguntó la elfa desconcertada
- Lefiya. ¿Me has ofrecido que nos demos nuestro primer beso? - preguntó Bell
- ¿Eh? ¡NO! ¡Has malinterpretado mis palabras! Quiero decir... sí... me podrías pedir ese beso, como amigos, aunque yo te rechazaría. ¡Sólo quería expresar que esa es la forma correcta!
- Entonces... ¿Qué querías decir? ¿Has soñado que me besabas? - preguntó el conejo confuso
- ¡El sueño al que me refería es con Ais-san, no al otro!
- En esa respuesta hay implícito que hay otro sueño en el que me has besado. - dijo Bell
Ambos jóvenes se ponían cada vez más rojos
- ¡LO SIENTO! ¡Normalmente habría fingido no darme cuenta! ¡Pero ahora soy incapaz! - intentó disculparse Bell
- ¡Era una pesadilla! ¡No cuenta! - dijo la elfa totalmente colorada
- Yo también he soñado contigo. - confesó el conejo
- ¿Eh?
- Y con muchas otras mujeres.
- ¿Cómo? ¿Otras mujeres? - dijo Lefiya confundida
- Ais. Ryuu. Syr. Eina. Haruhime. Aisha. Tiona. Tione. Daphne. Cassandra. Freya-sama.
- ¡ ¿ EH ? !
- Lili. Hestia-sama. Mikoto. Chloe. Anya. Lunoire. ¡Por favor, pídeme parar! ¡Ray!
- ¡Fetiche de monstruo! - gritó Lefiya
- ¡Su rostro es muy bello!... - dijo Bell interrumpiendo su listado - Demeter-sama. Airmid. Riveria-sama.
- ¡Suficiente, Bell Cranel!
- ¡GRACIAS! - dijo el pobre chico con lágrimas en las mejillas
- ¡Definitivamente eres un pervertido! - dijo Lefiya
- ¡Lo siento!
Tras unos segundos de silencio
- ¿Con quien fue el sueño de beso más vergonzoso que tuviste? - preguntó Lefiya
- Ottar - respondió el conejo de inmediato
- Pffffff...
- ¡ ¿ POR QUÉ ME HAS PREGUNTADO ESO ? ! - se quejó el conejo
- ¿ Curiosidad ? - dijo la elfa conteniendo la risa
- ¡No es lo que crees! En mi sueño, Hermes-sama hacía un concurso. ¡Una carrera de novias! La novia que me atrapara se convertiría en mi esposa. Hermes-sama decía que era un plan infalible para casarme con Ais-san por ser la más rápida. ¡Pero el concurso lo ganó Ottar con un traje de novia!
- ¡Jajajajajajaja!
- ¡Me atrapó con su fuerza y velocidad! ¡Y quería besarme! ¡Quedé tan traumatizado de ese sueño que no necesité tocarme en una semana!
- ¡JAJAJAJAJAJAJAJA!
- ¡Esto es humillante! - dijo Bell tapándose la cara
- Ya... ya... - dijo la elfa parando de reír después de un par de minutos. - Ok... Como me has contado eso... te contaré el mío. En mi sueño tú lograbas besar a Ais antes que yo... así que me chantajeabas para besarte para obtener su beso indirecto.
- Oh... ¿Por qué me lo has contado? - preguntó el conejo
- ¡Comparado con el tuyo no es nada! - dijo la elfa - Lo he hecho para compartir secretos humillantes. Así te sentirás mejor.
- Entiendo. Gracias, Lefiya.
- Quizás me arrepienta de preguntar... pero... ¿cómo era el tuyo conmigo? - preguntó la elfa
- Tú me perseguías por el Resort Subterráneo y te pregunté porqué estabas siempre enfadada conmigo. Tú entonces confesabas que en realidad me amabas, que estabas celosa... y luego nos besábamos. - contestó el conejo
- ¡Vaya! ¡Eso es muy romántico! - dijo Lefiya alegre y un poco ruborizada - ¿Son todos tus sueños así?
- No. Con la mayoría de mujeres son sueños de harem... - respondió Bell por reflejo
Se hizo una pausa de unos segundos.
- Orgías. - agregó Bell como si la explicación fuera necesaria .- O eso creo. - agregó
Ocurrió otra pausa en la que los dos jóvenes volvieron a enrojecer.
- ¡Qué cochino eres, Bell Cranel! - dijo Lefiya mientras le daba unos manotazos sin mucha fuerza
- ¡ES CULPA DE MI ABUELO! ¡Él me metió estas ideas sucias en la cabeza! - respondió de forma lastimera
Casi una hora más tarde...
- ... y vamos juntas de la mano hasta que se pone el sol... Así termina. - dijo Lefiya contando uno de sus sueños
- Es hermoso. - dijo Bell
- Ok... Volvamos a probar... Dime, Bell... ¿Cuanto son dos más dos?
- Cuatro... espera... ¡Cinco! ¡PUEDO DECIR CINCO! ¡PUEDO MENTIR! ¡SIIIIIIIIIII! - dijo el peliblanco elevando sus brazos en triunfo
- Por fin - respondió la elfa -. Ya podemos volver a la normalidad.
- Entonces... ¿Podemos fingir que nada de esto ha pasado? - dijo Bell
- No te he contado mis sueños para nada. Si tú mantienes en secreto mis sueños, yo lo haré con los tuyos.
- ¡GENIAL!. Gracias, Lefiya. - dijo mientras la abrazaba, haciendo que se sonrojara un poco.
Sin embargo, mientras los jóvenes caminaban alegres de regreso al Hogar de la chimenea, Lefiya sentía que algo había cambiado.
Sí... Eran secretos compartidos. Y poder compartir sus sueños y fantasías aligeraba el peso en su corazón.
Por mucho tiempo había creído que era una rarita. Que alguien supiera todo eso la aterraba. Pero ahora, compartiéndolos con alguien de confianza, ¡se sentía genial!
*- ¡Gracias, Bell Cranel! - sintió dentro de su alma
