Naruto-kun—dijo una voz a la lejanía.

Tenía sus ojos cerrados--trató de abrirlos, sin embargo, fue inútil; sus párpados le pesaban--. Inconscientemente, comenzó a mover sus manos del lado opuesto a donde se encontraba acostado; no encontraba lo que buscaba.

—Cariño, despierta—habló suavemente aquella voz. Le era tan reconfortante escucharla; era tan pura y tierna.—Llegarás tarde al trabajo—pronunció mientras ponía una mano sobre su hombro.

Lo sintió. Sintió aquel tacto, era tan cálido...se sentía tan feliz y en paz. Hizo el mayor esfuerzo que pudo y abrió ligeramente sus ojos, sólo por un instante contempló la silueta de una mujer justo frente a él; una sonrisa se posaba en sus labios color rosa, sus ojos brillan como la luna misma. Era ella, su amada esposa...

—¡Hinata!—gritó mientras se sentaba de un salto en su cama. Giró su cabeza rápidamente viendo a todas partes--dicho acto le causó un poco de mareo, pero se recompuso--.

No había nadie más que él en ese departamento. A su cabeza llegaron todos los recuerdos del día anterior y recordó qué hacía ahí.--soltó el aire que había contenido inconscientemente--.

—Ya deberías de superar eso, recuerda que ese futuro ya no existe. Viniste hasta aquí para cambiarlo, anímate—dijo kurama desde su cabeza. Naruto trató de sonreír, pero en su rostro sólo se firmó una mueca.

—Superar sus muertes no es algo que vaya a hacer muy pronto, pero en algo tienes razón, vine para lograr un mejor futuro para todos no debo distraerme. Muchas gracias por estar conmigo—agradeció el joven rubio, como repuesta obtuvo un bufido.

Sin más se puso de pie y caminó en dirección al baño. El día comenzaba y tendría que empezar a planear su primer movimiento, dentro de unos meses se daría la primera muerte y con ello muchos cambios.

Al terminar de vestirse, salió de su departamento--era tonto que intentara desayunar algo, cuando no tenía nada en su refrigerador--. Caminó por la aldea, se dirigía al único lugar donde encontraría-según él-un excelente desayuno: Ichiraku no Ramen.

Sarutobi Asuma, si bien, sabía cómo iba a morir y quién llevaría acabo dicho acto, sin embargo, no sabía con exactitud qué hacer para impedir aquello; lo más razonable era que esa misión se cancelara, después de todo no resultó como había sido planeado puesto que los enemigos escaparon y una vida se perdió. Pero no podía simplemente dejarlos sueltos, el hecho de que tanto Kakuzu y Hidan estuviesen muertos cambió mucho en lo que se refiere a la guerra, y captura de los Jinchuriki's--cerró los ojos; se sentía algo frustrado, podía haber sido el hokage y todos, pero la falta de personas no lo ayudaba. Esto se estaba volviendo problemático--.

"Ja, ya hasta piensas como el niño Nara"dijo el kyubi a su carcelero. Naruto se detuvo abruptamente al oírlo...dos cabezas piensan mejor que uno ¿cierto?

—¡Naruto!—escuchó que lo llamaban. Volteó y vio a su mejor amiga, viniendo hacía él.

—Sakura-chan—pronunció mientras sonreía suavemente. Ella lo vio por un segundo y luego respondió la sonrisa.

—Te estaba buscando, quería saber si querías ir a ver a Kakashi-sensei al hospital—dijo mientras veía a su amigo. El rostro de naruto mostró sorpresa, pero tan rápido como apareció se fue.

—Ah, eh s-si vamos con kakashi-sensei—contestó algo nervioso el rubio. "no recuerdo el porqué está en el hospital" pensó el ojiazul con algo de preocupación por su maestro.

Y así, ambos miembros del equipo 7 partieron hacía el Hospital de Konoha.


Llegaron al hospital, en su camino se encontraron con el miembro más reciente del equipo, Sai. Al Llegar dieron sus nombres en la recepción y una enfermera les dejó pasar.

Sakura, al toparse con la habitación de su maestro, tocó la puerta; al escuchar un "Adelante" ella y sus compañeros entraron. Kakashi sonrió--se sentía realmente feliz el saber que sus estudiantes se llevaran bien con el exanbu--.

—Kakashi-sensei, ¿cómo se encuentra?—preguntó la única mujer del grupo. Se acercó a él y lo revisó un poco.

—Bien, Tsunade-sama vino a revisar todo, descuida—respondió con calma el peliplata. Su vista se posó en el rubio, este se encontraba algo distante y creía saber porqué era.

—Naruto, no debes dejar que eso te desanime. Sé que crees que eres débil y no te sientes capaz de salvarlo, pero yo te ayudaré a que crezcas y logres tus objetivos—animó kakashi. Él suponía que Naruto, se encontraba triste por la huida de Sasuke, pero por primera vez, su corazonada era errónea.

El rubio al escuchar a su maestro, entendió lo que él pensaba debía sentir en esos momentos. Sin embargo, a pesar de no sentirse mal por el Uchiha, sus palabras fueron reconfortantes, desde que se había despertado se sentía cohibido...incapaz de lograr algo. Tal vez, sólo necesitaba que alguien lo motivara.

—Gracias, kakashi-sensei. Necesitaba oír esas palabras—agradeció con una pequeña sonrisa en sus labios. El Hatake sonrió.

—Kakashi-sensei, dijo que ayudaría a Naruto a crecer... ¿Lo entrenará?—preguntó curiosa la pelirrosa. Recibió un asentimiento por parte del mayor.

—Así es, este será un entrenamiento que sólo Naruto, es capaz de hacer—dijo misteriosamente el copy ninja. Le asombró el hecho de no ver una reacción en el rostro de naruto, lo imaginaba brincando de aquí para allá...suponía que tal vez sí, había madurado un poco.

—¿Qué clase de entrenamiento es?—interrogó Sai. Este se había mantenido en silencio todo el rato.

Kakashi iba a hablar, pero fue interrumpido por el sonido de la puerta abrirse. Los presentes voltearon a ver a las nuevas visitas, encontrándose a él equipo 10.

—Kakashi—saludó el líder del equipo, Asuma. Naruto se tensó al escucharlo y luego desvío la mirada--realmente era extraño verlo vivo--. Frente a él se encontraba la primera víctima de Akatsuki.

Shikamaru notó la reacción del rubio y le pareció curioso. Había algo en él que era fuera de lo común, sin embargo, no sabía qué... Todavía no lo sabía. Quería suponer que tenía algo que ver con cierto Uchiha, pero no podía sacar conclusiones sin una base en la cual apoyarse.

—Eh, Kakashi-sensei—llamó la atención el rubio. Todos voltearon su vista hacia él, lo cual ocasionó que se sonrojara un poco... Realmente era incómodo.—Yo, me iré. No he desayunado y me muero de hambre; vendré después por lo del entrenamiento. Nos vemos chicos—se despidió antes de salir de la habitación, dejando a todos extrañados por su actitud.

Shikamaru lo observó con cuidado y decidió seguirlo. Se despidió de sus compañeros y caminó hasta el rubio.


—Hey, Naruto—dijo el Nara al llegar a su lado. Era extraño que siguiera a él ojiazul aún sabiendo lo problemático que era...pero algo le decía que no lo dejara solo, un presentimiento quizás.

—Shikamaru—dijo el un susurro el Uzumaki. Realmente estaba sorprendido, ¿por qué lo había seguido?.—¿Sucede algo?—preguntó curioso.

—No, simplemente quería ir contigo. Irás a comer y se me antojo un poco de ramen, además no quería estar con tantas personas en una sola habitación, es muy molesto.—contestó con desinterés el pelinegro.

Naruto rió por el comentario de su amigo.

—Entiendo, bien, si es de tu agrado acompañame—sonrió mientras seguían caminando al establecimiento.

"Actúa tan extraño. No parece ser el mismo idiota de siempre; ¿Qué le pasa? ¿Es por Sasuke?. Tsk, que problemático" pensó un tanto frustrado el Nara.

Luego de unos minutos, por fin llegaron a Ichiraku. Entraron y se sentaron un a lado del otro.

—Bienvenidos—saludó teuchi. Su vista pasó al rubio.—¡Oh! Naruto, que gusto verte—dijo con una gran sonrisa el mayor. Dicha acción fue respondida por el Jinchuriki.

—Hola, viejo me alegra verte. Quiero un ramen de miso, por favor—pidió amablemente. Teuchi se sorprendió al no escucharlo gritar, soltó una pequeña risa y volteó a ver al otro cliente.

—Pediré lo mismo—ordenó el Nara. El dueño del restaurante sonrió y se volteó para hacer los pedidos.

Shikamaru volteó a ver a su amigo, este estaba jugando con un palillo y sin dejar de ver la mesa. Iba a hablar con él, hasta que escuchó voces detrás de ellos.

—¡Te lo digo Shino, esa chica quería que me quedará con ella!—exclamó el castaño.

—No mientas, sé que no es así y eso es por qué...—fue interrumpido por el mismo castaño.

—Me dijo que volviera y me casará con ella, ¿verdad Hinata?—preguntó el amante de perros.

El Nara vio como el Uzumaki se tensó nuevamente en el día y dejó caer el palillo. Los ojos de naruto se abrieron más de lo que estaban. Su boca se abrió levemente.

—No lo creo, Kiba-kun. Deberías de relajarte—contestó una dulce voz, esa voz que no había escuchado desde hace mucho tiempo. Ella estaba ahí, justo detrás de él.

—No es justo que no me crean–comentó desanimado el Inuzuka.—Entremos a comer ramen, no hemos comido desde ayer por la noche—dijo Kiba, comenzó a levantar la lona y vio a quienes estaban dentro. Estaba apunto de saludar, pero la escena que presenció lo sorprendió.

Shikamaru no entendía que pasaba, ¿qué ocurría?. A su lado el rubio estaba derramando lágrimas, pero no sé movía, parecía en shock.

—Kiba-kun, ¿qué sucede?—preguntó curiosa la pelinegra. Había visto como su compañero no se movía, parecía sorprendido, ¿qué había pasado?.

Llegó hasta su lado y vio hacia dónde él veía y allí estaba...la persona que más amaba en todo el mundo, con lágrimas cayendo de sus ojos azules, esos que tanto le gustaban. Frunció el ceño de preocupación.

-¿Naruto-kun? ¿Estás bien?_preguntó con cuidado. Cómo si de un click se tratase el rubio reaccionó a su voz y la miró.

Abrió su boca para decir algo, pero no salía nada. Había olvidado cómo hablar repentinamente.

Se quedó paralizado, no sabía que hacer. ¿Qué debía decir? Estaba viva, parada justo a su lado. Las palabras se trabaron en su garganta y las lágrimas no parecían detenerse... Sin poder soportarlo más, corrió, huyó del lugar. Puede que parezca cobarde viniendo de él, pero no se sentía capaz de permanecer tanto tiempo cerca de ella sin querer abrazarla y pedirle perdón hasta que ya no pudiera más.

Pero Hinata no sabría porqué de su acción, ya que por más que lo desease

Ella no era su Hinata.