Llegó al campo de entrenamiento número 7--inconscientemente se había dirigido hacia allí--. Trató de controlar su respiración. Aún había lágrimas descendiendo de sus ojos.

Naruto, tranquilizate—dijo kurama. Le daba lástima ver a su Jinchuriki de aquella manera.

Naruto se sentó debajo de un árbol que se encontraba cerca. Ocultó su rostro entre sus piernas y comenzó a sollozar. ¿Por qué no podía olvidarlo? El futuro ni siquiera existía, pero dolía tanto...sabía que ella no había muerto al él haber regresado al pasado, sin embargo, no le era tan fácil verla.

A su mente llegaron los recuerdos de aquel fatídico día, el día en que los perdió. Las imágenes pasaban rápidamente en su cabeza; sus cuerpos fríos, sus rostros pálidos, el olor a sangre. Todo, era como si de una película de terror se tratase--sintió una presión en el pecho, y su respiración comenzó a agitarse--.

La ansiedad y la depresión lo estaban atacando.

Se puso en pie, sólo logró dar un paso, antes de caer completamente inconsciente al suelo.


Vio como su amigo salió corriendo del lugar llorando. Realmente no sabía qué rayos sucedía, pero si antes estaba preocupado ahora lo estaba aún más.

—Oye, ¿qué le pasa a Naruto?—preguntó extrañado Kiba. Shikamaru dirigió su mirada hacia él y al resto del equipo 8.

—Ni idea, lo vi extraño hace un momento cuando fuimos a ver a Kakashi-sensei al hospital. Decidí acompañarlo hasta aquí para saber que ocurría, pero comenzó a llorar sin razón alguna—contó el Nara con el ceño levemente fruncido. Hinata lo vio con preocupación, ¿a caso le pasaba algo a Naruto?.

—Bueno, lo mejor será dejarlo solo. Tal vez no quiere hablar con nadie—opinó el Inuzuka restándole importancia.-aunque nunca admitiría que le preocupaba el rubio-.

—No creo que sea buena idea dejarlo solo, y eso porque...—Shino fue interrumpido por el pelinegro.

—Problemático—soltó en un suspiro el Nara.—Iré a ver cómo está—dijo mientras comenzaba a retirarse. Antes de que se fuera alguien lo detuvo.

—¡Shikamaru!—exclamó sorprendentemente Hinata.

El pelinegro volteó a verla con duda. La Hyuga se acercó a él.

—Iré contigo, me preocupa Naruto-kun y quiero ayudarlo en lo que sea—dijo con una mirada determinada. Shikamaru simplemente sonrió de lado y asintió.

—Lo siento chicos, nos vemos luego—se despidió la portadora del byakugan.

Tanto Shikamaru como Hinata, comenzaron a caminar por la aldea buscando a naruto. La hyuga activó su doujutsu y observó a los alrededores, hasta que lo vio llegar hasta el campo de entrenamiento; vio como este se sentó, para luego pararse y repentinamente caerse. Con rapidez desactivó su byakugan y empezó a correr, el pelinegro al verla tan angustiada la siguió.

Ambos llegaron al luego donde se encontraba inconscientemente el Uzumaki. En un acto de valentía Hinata se acercó a él y colocó la cabeza de este en sus piernas.

—¿Naruto-kun?—llamó la hyuga, pero obviamente no obtuvo una respuesta.—¡Naruto! ¡Despierta!—exclamó algo alterada.

No entendía nada, podía sentir su chakra todavía, sin mencionar que él era un jinchuriki y un Uzumaki. Su chakra era enorme, miraba imposible que se agotará.

Tenía un presentimiento.

—Será mejor llevarlo al hospital—aconsejó con preocupación el Nara. Hinata asintió y Shikamaru tomó en brazos a Naruto, dirigiéndose los tres al hospital.


—Eres débil zorro, no pudiste proteger a tu famila—dijo para después soltar una risa macabra. Se acercó a los cuerpo inertes de Boruto y Himawari, y los pateó.

—¡Maldito!—habló con ira el Hokage. Desde hace mucho que no había parado de llorar.

—No importa cuántas veces repitamos este día, el resultado siempre será el mismo. Tanto esa mujer como estos bastardos seguirán muriendo por mis manos—comentó burlón el Otsutsuki. Naruto abrió los ojos completamente.

—No, ellos no morirán esta vez, yo los salvare—dijo decidido el Uzumaki. Momoshiki rió estruendosamente.

—Eso es que tú piensas—se encogió de hombros.—No importa quién sea, el destino de esos tres ya está marcado. Podrían morir incluso antes de que yo llegue a ustedes, ¿y sabes qué?...tú no podrás hacer absolutamente nada, sólo verás como mueren nuevamente frente a ti. Estás maldito, destinado a estar solo para siempre—todo a su alrededor comenzó a tornarse rojo. Vio a su esposa e hijos crucificados, sangre goteaba de cada uno.

—Eres un pésimo padre—dijeron al unísono sus pequeños. Sintió una punzada en el pecho.

—No sé porqué me casé contigo, siempre fuiste la paria de la aldea, una simple escoria. Sólo atraes la mala suerte...te odio—soltó con repugnancia Hinata.

—Te odio—dijeron los tres a la vez. Sus voces comenzaron a oírse como eco.

Naruto se agarró la cabeza con ambas manos, tratando de no oír más. Apretó sus ojos con fuerza sin poder evitar las lágrimas.

—Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento—empezó a repetir varias veces.—Perdónenme...por favor—comenzó a sollozar.

Mocoso—escuchó como era llamado y todo a su al rededor oscureció.


—Ya veo—habló Tsunade, después de escuchar la explicación de lo ocurrido con el rubio.—Es extraño, pero supongo que todo esto se debe al estrés producido por Sasuke. En su anterior misión lo vio y no pudo hacer nada, eso pudo repercutir en él y por eso el colapso que tuvo—informó la quinta Hokage. Frente a ella estaban Shikamaru y Sakura, esta última vio como entraban con Naruto al hospital e inmediatamente se preocupó.

—Puede ser—respondió no muy seguro el Nara. Él sospechaba que se trataba de algo más, pero por más que pensaba no sabía qué era.

—Iré a ver cómo está, probablemente ya despertó—anunció Sakura. Se despidió y caminó hasta el hospital.

—Shikamaru—llamó la rubia. El joven frente a ella la miró.—Sé que piensas que todo esto tiene una razón completamente diferente, por eso mismo te pido que investigues. Trata de sacarle información a Naruto, puede que se trate de algo muy malo—ordenó la hokage. El Nara asintió y se retiró.

Tenía que saber cómo estaba su amigo, sabía que lo que ocurría era más grande de lo que se podía imaginar.


Despertó y sintió un leve punzada en la cabeza. Abrió los ojos, intentando acostumbrarse a la luz; vio a sus alrededores y supo que se encontraba en una habitación del hospital. Escuchó cómo la puerta se abría y volteó a ver hacia esta.-abrió más los ojos y sus manos comenzaron a temblar.-

—Ve-Veo que ya despertaste—soltó con un suspiro de alivio la azabache. Sonrió dulcemente y sus mejillas se sonrojaron ligeramente, haciéndola ver realmente tierna según la perspectiva del rubio.

—Hi-Hinata—mumuró con pesar y la voz algo ronca. Recordó su sueño y desvió su vista hacia un lado.

La hyuga vio esto y bajó un poco la mirada, sin embargo, volvió a verlo.

—Me a-alegra que te encuentres bien, Shikamaru y yo vimos como te desmayaste...realmente nos preocupaste_contó con tristeza Hinata.

El rubio la vio un segundo y luego miró hacia sus manos, que ahora se encontraban cerrados en puños.

—Lo siento—se disculpó tímidamente el Jinchuriki. En la habitación se creó un silencio incómodo, ninguno sabía que más decir.

La puerta se abrió nuevamente, logrando que ambos soltara-inconscientemente-un suspiro de alivio.

—¡Naruto!—exclamó la pelirrosa al llegar. Vio a Hinata y después a su amigo y sonrió pícaramente.—¿Interumpo algo?—esa pregunta hizo que los mencionados se sonrojaron y negaran rápidamente.

Sakura rió por la obviedad se sus amigos. Naruto sólo desvío la vista y Hinata se extrañó de la actitud de el rubio, ¿acaso él...?-negó con la cabeza-. "Es imposible" pensó con tristeza la hyuga.

—Chi-Chicos lo siento, pe-pero tengo que irme a casa—se excusó la portadora del byakugan. La Haruno sonrió y se despidió. Sin embargo, Naruto ni siquiera la vio, esto le dolió un poco a la azabache, pero no dijo nada y se fue.

Sakura, a quién no pasó desapercibida aquella acción de su amigo, se enojó. Se acercó más a él y lo golpeó suavemente (evitando dañarlo más) en la cabeza. El rubio la vio confundido mientras se sobaba la cabeza.

—Eso dolió, ¿Por qué me golpeaste?—preguntó confundido el joven. La pelirrosa lo vio con aún más molestia.

—¡Eres un idiota!—le gritó con ira. Realmente era un tonto.—¿No ves que dañaste los sentimientos de Hinata?—preguntó con él ceño fruncido. El ojiazul sólo bajó su vista a sus manos.

—Yo no hice nada—mumuró algo molesto. Esto sin duda enfureció más a su compañera.

—¿¡Qué diablos te sucede!? Tú no eres así, jamás dañarías a alguien sólo porque sí, debe haber una razón—dijo la Haruno.

—No quiero verla—fue lo único que dijo.

Lo sabía. Sabía que estaba actuado como un estúpido mocoso inmaduro.

Pero no podía evitarlo, por mucho que lo odiara.

—¿Por qué...?—preguntó confundida, pero no recibió respuesta.—¿No te agrada?—los ojos del rubio se abrieron mucho más y levantó el rostro rápidamente.

—¡No!—exclamó el Uzumaki. Sakura lo vio esperando a que se explicara.—No es eso, claro que me agrada. Mucho a decer verdad_susurró lo último para que su amiga no lo escuchara, pero para su mala suerte no fue así. Una sonrisa apareció en el rostro de la joven.

—Así que es eso—rió levemente. Naruto la vio confundido.—Por favor, no te hagas el tonto, te gusta Hinata...te sientes confundido con lo que decías sentir por mí, y por eso no quieres verla. Hasta que por fin abriste los ojos, tonto–se cruzó de brazos mientras veía burlonamente a su compañero.

—¿Qué? No, yo...–pero fue interrumpido.

—No digas más, ya está confirmado. O me vas a decir que no te mueres por Hinata—comentó en broma la Haruno. Sin embargo, no espero recibir esa respuesta.

—No, no estoy negando eso. Simplemente niego el hecho de que no quiero verla por la razón que tu dices—respondió el rubio. Sakura abrió enormente sus ojos.

—¡Oh por Dios! Realmente te gusta Hinata—habló sorprendida la ojijade. Naruto se sonrojó ligeramente e hizo un pequeño puchero.—Me alegro mucho por ti—dijo con una sonrisa, que se borró casi al instante.

—Lo que no entiendo, es por qué no se lo dices, estoy segura que Hinata te aceptará sin importar qué—opinó confundida.

—Es que...no quiero perderla—soltó en un suspiro.—Ya sabes, Akatsuki está detrás de mí. Realmente no me perdonaría que por mi culpa le pasara algo a Hinata, es muy especial para mí—mintió un poco.

La verdadera razón por la cual no se confesaba, era porque no se sentía capaz de volver a iniciar con ella. Él la conocía perfectamente, pero ella no tenía recuerdos de todo lo que compartieron alguna vez los dos juntos...ella no sabe quién es Boruto o Himawari. Ella aún no era su esposa.

Tenía miedo-recordó el sueño que tuvo anteriormente-miedo a que nada saliera bien, perderlos otra vez...incluso temía por estropear el futuro de alguien más.

—Entiendo, espero que muy pronto se lo puedas decir. Oí que tiene muchos pretendientes, no querrás que te la quiten, ¿verdad?—preguntó con una sonrisa. El Uzumaki sonrió con altanería.

—Por supuesto que no, nadie está a mi altura. Además Hinata es demasiado para cualquiera de esos tontos, incluso para mí lo es...la única diferencia, es que yo sí tengo oportunidad'ttebayo—ambos rieron después de ese comentario.

Siguieron platicando todo el rato


Se sentía triste y preocupada. La actitud y acciones de Naruto la ponían alerta...era muy extraño todo, pero por más que pensara no sabía qué era lo que le pasaba. Todos los pensamientos le daban vuelta en su cabeza, tanto así, que comenzó a marearse.

Siguió caminando y salió del hospital, en su camino se encontró a su amigo.

—Shikamaru—susurró la peliazul. El chico la vio y se acercó.

—Hinata, ¿cómo se encuentra Naruto?—preguntó curioso el Nara.

—Está bien, despertó hace unos minutos. Ahora se encuentra hablando con Sakura-san—contó un poco distraída.

—Iré a verlo—dijo el miembro del equipo 10.

—Espera—detuvo la Hyuga. Shikamaru la observó expectante.—Yo...¿Podríamos hablar un momento?, es importante—pidió con timidez.

—¿De qué quieres hablar?—cuestionó con duda el pelinegro.

—De Naruto-kun–eso fue suficiente para que ambos se marcharán de ahí y pudieran hablar.

Hinata, también sospechaba del extraño comportamiento del rubio y haría lo que fuera por obtener respuestas.