Lefiya comía con desgana en la cocina. En este momento, prefería comer sola. Intuía que si se quedaba con todos, habría algunos momentos desagradables.

¿O quizás regresaran a las preguntas incómodas?

No quería saberlo. Ahora no.

Ya tenía suficiente con pensar en trabajar con Bell. ¡Traicionar a Bell!

Pero... ¿Realmente tenía que hacerlo?

"¿Me pides que le mienta?"
"
Eso es cosa tuya. Te pido que te las arregles para estar al lado del conejo. Creo que te irá mejor si no le dices nada..."

Loki le había transferido la responsabilidad del acto. Pero ¡ella no quería hacer eso! Se lo había pedido... no... sugerido más bien. Desde luego, no estaba obligada.

¡No quería hacerlo! Si no era una orden, si ella podía decidir, ¡decidía hacer lo que era correcto!

Había tomado su decisión, y con un espíritu renovado, salió con paso firme y decidido hacia la mansión de la chimenea.


* TOC * TOC *

Con cierto temor la elfa llamó. Intentó mantener su mente en blanco, porque si seguía pensándolo acabaría acobardándose.

Pero tras llamar, como si hubiera dado un salto al vacío, sintió que no había vuelta atrás.

- ¡UN MOMENTO! - sonó la voz de Bell desde las habitaciones superiores

Se oyeron unas pocas zancadas rápidas y la puerta se abrió.

- ¡Hola, Lefiya! ¿Era por lo del entrenamiento? - preguntó Bell

Lefiya miró extrañada el ropaje de Bell. Llevaba algún tipo de paño en la cabeza, un delantal, unos guantes de goma y un paño mojado en una mano.

- En realidad, quería hablar contigo.

- ¿QUIEN ES, BELL? - sonó la voz de Hestia con fuerza desde los pisos superiores

- ¡LEFIYA! - contestó Bell en volumen similar

- ¡GENIAL! ¡QUE SUBA!

- Pasa... - dijo Bell, y se fue subiendo las escaleras, esperando que Lefiya lo siguiera.

Cuando llegó a la habitación donde iba Bell, allí estaba toda la familia. Hestia, Lili, Mikoto, Haruhime, Welf y Bell que acababa de llegar.

- ¡Llegas justo a tiempo! - dijo Hestia - Bell me dijo que estarías con tu familia.

- Y he estado... pero ahora las cosas se han vuelto un poco... raras. - dijo Lefiya

- ¿Ok? - dijo Hestia un poco confundida - Bueno... agradeceríamos si pudieras echar una mano.

- Hestia-sama. Lefiya no es de nuestra familia. No tiene ninguna obligación. - dijo Bell defendiéndola

- Y no la estoy obligando. Sólo se lo pido. ¿Verdad que nos harías el favor? - dijo la diosa de las coletas acercándose con cara alegre para poner una cara sonriente y coqueta

- ¿Ayudaros en qué?

- ¿No es obvio? ¡LIMPIEZA! - gritó poniéndose en postureo mostrando a su familia lista para la tarea.

- ¿Recuerdas lo que me dijiste en la cocina sobre hacer turnos? - dijo Bell a Lefiya. - Pues lo estuvimos hablando y hemos decidido que es justo. Haruhime también necesita sus descansos y entrenar, así que si hacemos algunos días de tarea todos juntos ella puede descansar como los demás.

Lefiya miró a Bell sorprendida. La familia Hestia había realizado cambios en su forma de actuar... ¡por una sugerencia suya!

- ¡Será un placer ayudar! - dijo la elfa recuperando su ánimo

- ¡Así se habla! - dijo Hestia triunfalmente - ¡Equipo Hestia...!

La diosa levantó su fregona para ponerla en diagonal.

- ¿En serio lo vamos a hacer? - preguntó Lili con tono molesto

- ¡Vamos, peque-Lili! ¡Déjate contagiar por el ambiente! - le dijo Welf

La mediana rodó los ojos, pero luego hizo una sonrisa torcida, y levantó su fregona chocándola. El resto de miembros se unieron, como si fueran espadachines que se saludaban antes de un combate.

Bell le hizo un gesto a Lefiya para que se uniera.

- ¡Equipo Hestia! ¡ACCIÓN! - gritó la diosa


- La biblioteca, la sala de invitados, los servicios y los despachos nunca habían estado tan relucientes desde que la familia Apollo se largó. - dijo Hestia cansada, quitándose el sudor de la frente, pero con una sonrisa de satisfacción

- Aún nos queda mucho. - dijo Lili

- Hagamos las habitaciones de invitados, y luego cada uno la suya y lo dejamos ya por hoy. - comentó la diosa

Los diferentes miembros de la familia se separaron esta vez para limpiar habitaciones mucho más pequeñas pero numerosas.

Lefiya siguió a Bell, y por fin estuvieron a solas.

*- Ahora es el momento - pensó la elfa

- Bell... En realidad, esta vez he venido para hablar algo contigo. - dijo Lefiya

- Es verdad... Lo mencionaste... ¿Era por los entrenamientos?. ¿Qué dijo Ais?

- No... no es por los entrenamientos. Y... la verdad no se si haremos... Me... gustaría hablar contigo de algo.

- Claro. - dijo Bell sin mirar, ya que estaba concentrado en limpiar la ventana.

- Bell... por favor... es importante.

Bell se dio la vuelta, para ver a la elfa sentada en la cama. Ella palpó a su lado indicando que se sentara.

- ¿Ok? ¿Qué está pasando? - preguntó Bell confundido y sentándose tal y como la elfa pedía.

Lefiya sacó una hoja de un bolsillo interior de su chaleco.

- ¿Qué es esto?

Bell leyó la hoja.

- ¡Oh! Tus estadísticas... ¿Ok? Subiste muy poco esta vez... ¿Ese es el problema?

Lefiya negó

- No... Es de los últimos días. Estuviste enfermo. Lo raro sería que hubiera subido... No es eso.

La elfa señaló a la habilidad.

- "Nunca atrás"... - leyó Bell - No me habías comentado nada de esta habilidad.

- Acaba de aparecer... justo en esta actualización. Esta mañana.

- ¡Eso es genial! - dijo Bell

- Lee la definición, por favor.

- "Comparte la experiencia de los miembros de tu grupo de mismo nivel o superior" - leyó Bell

Bell miró la hoja con seriedad.

- ¿Qué dijo tu familia? - preguntó el peliblanco

- Básicamente discutieron por ver qué grupo me tenía que aguantar.

- ¿Y Ais?

Lefiya bajó la mirada. El silencio de la elfa era una explicación en sí misma.

Bell suspiró.

- Lo siento... No ha debido ser agradable. - dijo Bell poniendo su mano sobre las de la elfa.

- No... no lo ha sido. - dijo Lefiya triste, rememorando lo que había vivido unas horas antes, mientras sus dedos se deslizaron para tocar los de Bell, en un intento de buscar consuelo.

- Bueno... Si nadie te quiere en tu familia... aquí tienes un hueco, ya lo sabes. - dijo Bell sonriendo

- ¿Eh?

¡Ni se lo había tenido que pedir! Bell se ofreció al instante. Lefiya estaba boquiabierta.

- ¡Bell! ¿Entiendes lo que significa si formamos grupo? - dijo la elfa excitada - ¡Te quitaré la experiencia!

- Pero eso era lo que buscábamos, ¿verdad? Quizás para tu familia eso sea un inconveniente, pero ahora mismo, a mí me haces un favor y sales beneficiada. ¿Por qué no te unes a nuestro grupo? Aunque sea de forma temporal... - dijo Bell

No lo entendía... Hacía unas horas, ella era despreciada por su familia. Y ahora, sin pedirlo, con explicarle la situación, ¡Bell se ofrecía para ayudarla!

- Bell... escúchame...

- Claro.

- No hables hasta que acabe. - demandó Lefiya

Bell asintió

- Cuando mi familia estaba discutiendo, Loki hizo imponer su voz. Ella me dijo que viniera aquí para convencerte de poder estar cerca de ti.

Bell volvió a asentir

- ¿Lo entiendes? Para robarte la experiencia. Para que subiera rápido... y para que tú fueras más lento.

Bell asintió una vez más

- ¡Ocultándotelo si fuera necesario! O sea... ¡Loki desea que subas más lento! ¡Me han enviado aquí como arma contra ti! - dijo la elfa

Bell siguió mirando fíjamente

- Ya puedes hablar. - dijo la elfa

- Entonces nuestros intereses son complementarios, ¿no es cierto? - dijo Bell

- Bell... ¿No estás molesto porque mi familia quería que te mintiera?

- Me lo acabas de contar. - expuso el peliblanco

- Bueno... Esa ha sido mi decisión.

- ¿No te estarás metiendo en un problema? - preguntó Bell

- ¿Eh?

Bell se estaba preocupando... ¡porque al no mentirle podría haber desobedecido a su familia!

- No recibí una orden, sólo una sugerencia... ¡Pero estás perdiendo el punto! ¡Quieren usarme contra ti!

- ¿No estás exagerando? No es que seas una asesina que me fuera a clavar un puñal en la espalda. Sólo querían que subiera más lento... Puedo entenderlo. Mucha gente me teme por lo rápido que subo. - dijo el peliblanco tranquilo

- ¡No entiendo como no estás indignado!

Bell se encogió de hombros

- Puedo entender su preocupación por mi ascenso. Y mandarte aquí para que mejores... eso es porque se preocupan por ti, ¿no es cierto?

- ¡Pero lo que me pidieron fue inmoral!

- Bueno... Si no te obligaron, y tú decidiste contármelo, me parece que todo está bien, ¿no crees?

Lefiya se paró... Era como si Bell y ella no estuvieran en el mismo plano de pensamiento. Y no estaba segura de quien allí estaba en el sitio equivocado.

- No lo entiendo. - dijo la elfa genuinamente confundida. - Yo estoy enfadada con mi familia... ¿Por qué tú no? ¡Eres el principal damnificado!

- Aún no veo el daño.

- ¡Pedirme que te mintiera! - gritó la elfa

- Si dejaron esa decisión en tus manos, y tú decidiste contármelo... ¿No debería estar agradecido porque quisiste ser sincera conmigo?

Lefiya se rascó la cabeza. Lo que decía Bell tenía sentido... pero algo no encajaba. Ella estaba enfadada, ¡y sabía que tenía motivos! Pero después de escuchar a Bell había olvidado cuales eran, aunque su irritación aún estaba dentro de ella.

- Ok... ¿Te parece si se lo comentamos a Hestia? - comentó la elfa, pensando en que la diosa pondría el grito en el cielo.


- ¿Que opinas, kami-sama? - preguntó el peliblanco

La diosa tenía la hoja de estadísticas de Lefiya en su mano.

- A ver si lo entiendo... Con esta habilidad tuya... - comentó la diosa - absorberás la experiencia de Bell... Al menos en parte.

Lefiya asintió.

- Ajá... Bell... ¿Tú que opinas?

- Había decidido retrasar mi subida de nivel para esperar un poco por los demás, así que no veo el problema.

- Entonces está bien. - dijo la diosa devolviendo la hoja a la elfa

- ¿Eh?

- Has tenido suerte. A Bell le sobra experiencia, así que ¡bien por ti! - dijo sonriente

- Oookeeey... - dijo la elfa dudosa - Esto... Loki me sugirió que no os dijera nada.

- ¿ ¡ ¿ ¡ Cómo ! ? ! ?

Hestia se exaltó... lo cual de alguna extraña manera tranquilizó a Lefiya como si fuera la reacción realmente esperable. ¡Lo que había hecho estaba mal! ¡Era justo que se enfadara!

- ¿ ¡ ¿ ¡ Qué te dijo esa loca ! ? ! ?

- Bueno... Yo comenté algo así como "No creo que les parezca bien"... Y Loki dijo algo como... "¿Por qué tiene que enterarse?"

- ¡Actuar a nuestras espaldas! ¡Qué propio de Loki!... Me alegro de que sus chicos estén por encima de ella. ¡Lefiya! Diga lo que diga Loki... ¡Has hecho lo correcto! - dijo subiendo su pulgar en aceptación y guiñando su ojo. - Y si te echa de su familia... ¡Yo te acogeré al instante!

- Aaaah... No creo que la cosa llegue tan lejos... aunque... bueno... No se... No creo. - dijo un tanto confundida mientras comparaba el momento actual con unas horas antes con su familia.

- Ok... Vamos a decírselo a los demás. - dijo Bell

- Espera. - le paró Hestia - Esto es algo entre Lefiya y tú. Es tu experiencia, Bell. Agradezco que me hayáis informado, pero en realidad, ni siquiera necesitabais mi aprobación. No tenéis que meter a los demás.

- Pero... ¿No sería más fácil explicar a los demás porqué Lefiya va con nosotros en lugar de con su familia si se lo contamos todo? - dijo el peliblanco

- Es posible. Pero también puede cambiar la forma en que la ven. - dijo Hestia - A veces hay cosas que es mejor no saber. No es como si ellos fueran afectados, ¿no crees?

- No se... No me gustan los secretos. - dijo Bell - ¡Y soy muy malo guardándolos! - reconoció - Pero si es lo que quieres, Lefiya...

- No. - dijo la elfa rotunda - Si les parece mal, quiero saberlo.

- Si es lo que quieres, entonces. - dijo Hestia - ¡Voy a buscarlos!


- Curiosa habilidad... - dijo Welf

- Es... peculiar. - comentó Mikoto

- Tú familia tiene bastante gente que cumple esta condición... - comentó Lili - ¿Cómo se lo tomaron?

- Mal... Básicamente discutieron sobre quien debía quedarse conmigo... hasta que Loki sugirió que viniera aquí.

- ¿Y Ais-san? - preguntó Mikoto, que discretamente buscaba satisfacer su curiosidad sobre el estado de la relación entre las dos

- Desvió la mirada. - dijo Lefiya con tristeza - Sólo Tiona y Riveria me defendieron.

Welf suspiró. Los demás mostraron un abatimiento parecido.

- Ya... cuando te tratan así apesta, ¿verdad? - comentó Welf

- Nuestra familia pasó por una racha parecida tras lo de los Xenos. - dijo Haruhime - Toda la ciudad nos veía como traidores.

- Yep. Estás en una familia llena de casos de rechazo. - comentó el pelirrojo - Nadie quería estar en la familia de Hestia. Ninguna familia quería a Bell. Los miembros de mi familia me aislaban por mi habilidad para crear espadas mágicas y nadie me aceptaba en su grupo... De Lili hasta abusaban. Y Haruhime era literalmente una esclava. La única que se salva es Mikoto.

- ¡No me hagas sentir como un bicho raro! - se quejó la oriental

- Es lo contrario... Eres la única a la que no han despreciado... caso de Xenos aparte. - comentó Welf - Así que como te decía, Lefiya... si te echan de tu familia, ¡has ido a caer al sitio perfecto! - terminó el herrero sonriente.

Lefiya entendió por fin. Por eso eran así. Era una familia joven, pequeña, y en gran parte reunida por el rechazo de los demás, sobre la diosa del Hogar.

Porque eso era lo que buscaban en esta familia. Un hogar. Un sitio donde realmente se sintieran acogidos y aceptados.

- Sois... tan diferentes a mi familia. - comentó la elfa

- Bueno... Es fácil decir que sí cuando tus intereses se alinean con los nuestros. - comentó Lili - No te tomes tan a pecho su rechazo a tu habilidad. Tu habilidad es...

Las palabras de la mediana quedaron en suspenso mientras buscaba la forma más correcta de expresarse.

- Una mierda. - terminó la elfa sin refinar, pero respondiendo de la forma más sincera.

- Un tanto injusta - dijo la mediana - Piénsalo bien. Para que tú subas, alguien tiene que dejar de hacerlo. El caso de Bell es excepcional, pero... es un juego de suma cero para la familia. Lo que tú subas lo deja de subir otro. No hay ventaja para la familia. Y para colmo, el esfuerzo lo pone otro. Puedo entender que no les guste.

- Pero...

- No estoy diciendo que ellos deban rechazarte. Quizás no supieron reaccionar... o quizás son una panda de idiotas. No estuve allí para poder darte mi opinión. Pero intenta ponerte en su lugar por un momento y verás que no es tan sencillo.

Lefiya imaginó por un momento que Alicia, su compañera de nivel elfa, adquiría esa habilidad. ¡Su brecha con Bell sería insalvable!

Probablemente habría puesto el grito en el cielo.

- Ya... Quizás... yo también me lo he tomado peor de lo que debería. - reconoció la elfa

- Y sugerirte venir con Bell... Bueno... es una estrategia inteligente. - continuó Lili

- ¡Me pidieron que lo hiciera sin deciros nada!

- Bueno... Es una decisión egoísta... pero lógica. A ti te conviene estar al lado de Bell, y sin conocernos, puedo entender que temieran que dijéramos que no.

Lefiya entendió ahora por qué a veces comentaban que Lili se parecía a Finn. La elfa no conocía a tantos medianos como para poder decir si ese era un rasgo de raza o mera casualidad, pero estaba claro que ambos pensaban con frialdad y lógica de una manera bastante parecida.

- Dales tiempo. - comentó Bell - Está muy reciente... Seguro que pronto se dan cuenta de lo importante que eres para ellos.

- Bueno... Si trabajo duro y subo a nivel cinco, al menos podré regresar con el grupo de Raúl sin problemas... Bueno, Raúl se desesperará por no ser el más fuerte del grupo, pero él siempre se queja así que... - dijo Lefiya con mejor humor.

- ¡Así se habla! ¡A subir de nivel! - dijo Bell ofreciendo la mano

Lefiya la chocó.

Welf puso la suya encima. Y luego los demás... menos Hestia.

- ¿Kami-sama? - dijo Bell mientras todos miraron para ella, que estaba fija en el papel de las estadísticas de Lefiya

- ¿Eh? - dijo saliendo de sus pensamientos - ¿Qué está pasando aquí? - preguntó despistada al ver a todos haciendo una piña

- ¿Qué pasa, Kami-sama? - preguntó Mikoto

- Estaba pensando en lo que dijo Lili... "Suma cero"... Se que soy una diosa novata aquí abajo e ignoro muchas cosas, pero jamás he oído hablar de una habilidad con esas propiedades... donde no se gana nada.

- Pero el poseedor sí gana experiencia. - dijo Lili

- Sí... pero a costa de su grupo... su familia principalmente. ¿No es eso raro? Quiero decir... las habilidades brotan gracias a nuestra bendición. Si fuera una habilidad para adquirir o robar la vida o la energía de un enemigo, tendría sentido... ¿Pero de tu familia?... Es muy raro.

- Ya... Pero la mayor parte de las habilidades raras no son conocidas, ¿verdad? - insistió Lili

- Es posible... Pero también estaba pensando en esta descripción... "Comparte la experiencia". Lefiya... Loki bloquea tu falna después de actualizar, ¿verdad?

Lefiya asintió.

- Eso me imaginaba... Una pena. Me hubiera gustado echar una ojeada a la versión original. Como sabéis, la versión original está en el idioma de los dioses, y a veces al transcribirla, no existen palabras exactas, e incluso el significado de una palabra cambia con el contexto.

- Hay diferentes palabras que podrían traducirse por "compartir" o "experiencia". De conocer el contexto con precisión puede ser mejor usar unas u otras. Por ejemplo, "¿Por qué no absorber?". O poner "puntos de experiencia". Experiencia es algo vago... Podría referirse a vuestros puntos, pero también a vuestros sentidos, vuestras capacidades, o cualquier otra cosa.

- ¿Crees que están interpretando erróneamente el significado de la habilidad mal? - preguntó Bell

- Hmmm... Es extraño. No creo que Loki se equivocara de forma tan tonta... pero me resulta muy raro que esa sea la traducción correcta... A no ser que...

Hestia dejó su frase sin terminar

- Loki... - murmuró con cierta molestia

- ¿Kami-sama? - preguntó el peliblanco

- Lefiya... Tú has experimentado una subida rápida de estadísticas, ¿verdad?.

Lefiya afirmó

- Bell... ¿Has notado que hayas subido más lento?

- Sí... Pero también me lo he tomado con bastante calma desde que regresé de los pisos inferiores.

- O sea... inconcluso. - dijo Hestia - Bueno... al menos no hay ninguna traducción que se me ocurra que resulte peligrosa. Supongo que saldremos de dudas con el tiempo... Ok... Pues acabemos las tareas.

- Y después... ¡baño! - dijo Mikoto - ¡Te encantará! - dijo la oriental contando con que la elfa se quedaría

- Ah.. Lefiya - agregó la diosa - De las habitaciones de invitados que hemos limpiado, escoge la que quieras.

- ¿Escoger?

- Claro... ¿No ves la cantidad de habitaciones vacías que tenemos? Quédate con una.

- Pero Hestia-sama... Yo quiero seguir viviendo con mi familia.

- Por supuesto... Eso es cosa tuya. Pero no hay nada de malo en tener dos habitaciones, ¿verdad?

- Limpiar doble - dijo Haruhime

- Bueno... excepto eso. ¡También son el doble de armarios!

- ¿De qué sirven tantos armarios si todos tus trajes son iguales? - comentó Lili con una sonrisa irónica.

- ¡Hey! ¡Eso no es cierto! - protestó la diosa

- ¡Jajajaja! - rieron los miembros de la familia menos Hestia


- Bueno... ¿Qué opinas? - dijo Mikoto

- Tenías razón... Es genial. Muy relajante. - contestó la elfa

Lefiya había decidido unirse a las mujeres de la familia Hestia en tomar un baño. Salvo Haruhime que decidió continuar con las tareas, Mikoto, Lili y Hestia compartían ahora baño con la elfa.

Lefiya miró a Lili, que parecía un poco enfadada.

- ¿Le ocurre algo a Lili? - preguntó la elfa con discreción a la oriental

- No es nada... Es que ha comprobado que sigue siendo la talla más pequeña del baño.

- ¡Oh!

Lefiya sabía lo que era eso. Era un tema que nunca le había preocupado, pero Tiona y Loki estaban un poco obsesionadas con el tema.

A ojos de Lefiya, el pecho de Lili era mayor que el de las mujeres "planas" de su familia. Pero sabía que era una cuestión psicológica, no un problema real.

En especial, viendo como la mediana miraba con envidia a la diosa.

- ¡Pssst! Lili... - se acercó la elfa y le susurró algo

- ¡Oh! ¡Claro que podría! ... - respondió... - Tu herida es mía. Mi herida es mía. - susurró

Algo en el cuerpo de la mediana cambió. Y sonrió de satisfacción.

- ¿ ¡ EEEEEh ! ? - gritó Hestia - ¿Y esos pechos? ¡Son los pechos de Demeter!

Hestia hacía referencia a otra diosa aún más dotada que ella misma.

La sonrisa de Lili adquirió un toque de venganza.

- Por una vez no serás la primera, Hestia-sama. - dijo la mediana

- ¡Son falsos!

- ¿Y a quien le importa? - respondió sabiendo que la diosa estaba algo envidiosa de perder el puesto donde siempre era la primera.

Lefiya rió.

- No se de que te ríes. - protestó Hestia - Ahora tú eres la que menos tiene aquí.

- No me importa. - dijo Lefiya tranquilamente

Estaba acostumbrada a eso. En realidad, que ella hubiera tenido un pecho casi plano hasta hace poco la había librado de ser manoseada por Loki. Suerte que había perdido hacía poco tiempo, cuando su cuerpo decidió desarrollarse de forma brusca.

* TOC * TOC *

La aldaba de la puerta de la mansión sonó con fuerza.

- ¡YA VOY! - se oyó la voz de Haruhime gritar

Luego sonaron sus pasos alejarse

- Siento molestar. Estoy buscando a Lefiya Viridis. ¿Está aquí o sabéis donde puede estar?

Las voces estaban tan lejos que la elfa no debería poder oírlo. Pero ESA voz... esa voz inconfundible podría escucharla incluso aunque estuviera al doble de distancia.

- ¡AIS-san! - gritó Lefiya que saltó del baño al exterior con intención de correr hacia la entrada

- ¡TOALLA, LEFIYA, TOALLA! - gritó Hestia haciendo que la elfa se parara en seco. Ni siquiera había pensado en su desnudez.

La elfa pensó rápido. Con toda su fuerza de nivel cuatro, se puso a dar vueltas como una peonza para separar el agua de su piel hacia todas las direcciones, para luego coger una toalla, ponérsela encima y salir corriendo dando tumbos por el mareo.

- Sí. Definitivamente le gusta la princesa de la espada. - dijo Hestia confirmando las palabras que en su momento le dijo. Y con calma salió del baño.


- ¡AIS-SAN! - dijo Lefiya dando eses mientras iba a la entrada

- ¡LEFIYA!

La princesa de la espada salió disparada a la elfa y la abrazó con fuerza..

- Ais...san... - dijo con voz sofocada

- ¡No vuelvas a desaparecer! - dijo Ais aplastándola contra su pecho

- Ais...san... - dijo aún más ahogada por el exagerado abrazo de la chica de pelo dorado - ... me ahogo...

- ¡Oh! Perdona... - dijo soltándola

*- Bueno... Si no fuera por la fuerza... ser abrazada casi desnuda por Ais... - pensó por un momento

- ¡No! ¡No!... Puedes abrazarme lo que quieras... pero intenta no aplastarme, ¿ok?

Ais asintió sonriendo... para a los segundos bajar su mirada, juntar sus propias manos nerviosa y con mirada cabizbaja dijo...

- Lo siento. - masculló Ais

- ¿Eh?

- Siento no haberte apoyado... - dijo manteniendo su mirada al suelo - ... pero por favor... no huyas de mi.

- ¡Huir de ti! ¡Claro que no!

- Tiona dijo que podríamos perderte... y como no fuiste a comer... pensé...

- ¡Oh! Bueno... no estaba de humor así que piqué sola en la cocina y luego vine aquí... Es lo que me dijeron... ¿no?- dijo la elfa

Ais suspiró

- Comenzaba a dudar sobre si habrías huido a la mazmorra.

Lefiya rodó sus ojos.

- Eso es algo que tú harías... no yo.

- ¡Ais Wallen-loquesea-kun! - dijo Hestia malhumorada y a medio vestir señalándola a la cara mientras avanzaba a paso rápido hacia ella - ¡Espero que estés aquí para disculparte con Lefiya!

Ais afirmó

- Bien... ¿Qué has hecho para disculparte?

- Le he pedido perdón. - dijo la chica de ojos dorados

- Es un comienzo pero Lefiya se merece más... ¡Tendrás que invitarla a una "cita de arrepentimiento"!

- ¿Eh? - dijeron Lefiya y Ais a la vez

- ¿No sabes lo que es una "cita de arrepentimiento"? - preguntó Hestia a Ais

Ais negó con la cabeza emitiendo a la vez un sonido de negación

- Es como una cita romántica, sólo que en lugar de hacerse para mostrar a tu persona especial que la quieres, lo haces para pedirle perdón... Como veo que no sabes como va el tema... mejor me lo dejas a mí. Estas cosas hay que prepararlas bien. Digamos... ¿cuando lleguen las festividades de la cosecha?. Yo os preparo la cita y tú sólo ve con Lefiya y paga la cuenta, ¿ok?

Ais asintió

- Ale... ¡Ya puedes irte! - dijo Hestia sin muchos reparos

Ais miró a Lefiya un segundo y la volvió a abrazar.

- Por favor... no te vayas de la familia. - dijo Ais

- No te preocupes... Volveré esta misma noche. Por cierto... esto... a pesar de mi habilidad... ¿quieres entrenar conmigo y Bell mañana como otros días? - dijo la elfa

- ¡Claro! - respondió de inmediato sin ningún tipo de duda, y caminó a la salida. En cuanto cruzó el umbral, Hestia cerró la puerta con un portazo.

- Yo... Voy... ¿a tener una cita con Ais? - dijo Lefiya que estaba casi temblando

- ¡Je! Y no una cita cualquiera... ¡Una cita romántica! - dijo la diosa

Hestia le guiñó un ojo y sonrió mientras levantaba su pulgar

- ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! - gritó Lefiya

Tanto que Ais pudo oír fácilmente el grito de triunfo de su compañera.

Ais, pensando que la expresión de felicidad era porque ella le había pedido perdón, sonrió.


Lefiya entraba a su propia habitación de hurtadillas. Se había entretenido demasiado con la familia Hestia, hablando, cenando juntos, charlando de varias cosas. Cuando se quiso dar cuenta era muy tarde.

A estas horas, Elfy estaría durmiendo y no quería despertarla.

Una vez dentro, abrió su mochila de viaje y comenzó a sacar varias cosas del armario. Aceptando la oferta de Hestia, decidió que sería conveniente tener materiales en la Mansión de la Chimenea, en especial ahora que le habían contado que se estaban planteando hacer una mini expedición rápida próximamente, tanto para comerciar con los Xenos como para otra cosa que planeaba Lili pero no quería revelar

- Depende de si puedo convencer al gremio, así que prefiero no contarlo. - dijo Lili en su momento. Aunque a Lefiya le pareció que lo que quiso fue hacerse la interesante.

- ¿Lefiya? - dijo la voz de Elfy en la penumbra, pues Lefiya no había encendido las lámparas. - ¡NONONONO! - gritó su compañera de cuarto subiéndose a su espalda a caballito, para luego cruzar sus piernas por delante de la elfa

- ¡ ¿ QUE DIABLOS HACES ? ! - gritó la elfa cuando sintió el abrazo aprisionador de su compañera de cuarto

- ¡Nadie te ha pedido que te cambies de familia! - gritó Elfy

- ¡No me estoy cambiando de familia! - contestó a grito Lefiya

- ¡Mentirosa! ¡Estás preparando el equipaje!

- ¡Me han ofrecido una habitación en la mansión de Hestia! ¡No es lo mismo!

- ¡No me soltaré hasta que me prometas que no te vas a ir! - gritó la humana

- ¡Si eres tú la que siempre protesta por compartir la habitación conmigo!

- ¡Quiero una habitación propia, no que te vayas de la familia!

- ¡Ya te he dicho que no me voy a ir! - gritó la elfa


Unos minutos después, Elfy ya había aceptado que Lefiya no mentía y por fin se relajó.

- ¿Por qué te perdiste la fiesta? ¡Toda la familia estuvo!

Lefiya ni lo había pensado. Tras el golpe emocional de la mañana, de alguna manera ella había huido, en términos emocionales, hacia Bell y su familia. Y sintiéndose tan bien acogida, se olvidó de todo lo demás.

No pensó que, como era habitual, la familia haría una fiesta de bienvenida esa misma noche. ¡La fiesta que Bete tendría que pagar!

- ¿La verdad? Lo olvidé. - dijo la elfa

- ¿ Eh ?

- Sí... bueno... Fui a ver a Bell y... bueno... estaba a gusto y... ¡me olvidé de que habría una fiesta!

Elfy se tapó la cara con sus manos.

- ¿Sabes la bronca que dio Riveria a la familia? ¡Jamás la recuerdo tan enfadada! ¡Incluso amonestó a Finn! Nos dijo lo decepcionada que estaba con el comportamiento de todos... que no nos habíamos comportado como una familia...

- Lo siento. - dijo la elfa - De haber sabido que pasaría eso, habría estado.

- No. Nadie la replicó porque tenía razón. Sólo Loki la cuestionó diciendo que lo exageraba... que nadie pensaría en ello en unos días... pero bueno... ya sabes como es Loki. Dicen que Riveria habló con Gareth, Finn y Loki en privado y les dio un ultimátum... Que si te perdían porque te cambiaras de familia, ella se retiraba o algo así.

- ¡Vaya!

Sí. Definitivamente Riveria debía estar MUY enfadada para llegar a ese punto. Claro que por lo que ella sabía, Riveria llevaba mucho tiempo buscando una sucesora en la familia. Se ve que su apuesta por ella era más grande de lo que se imaginaba.

- Por cierto... ella comentó algo de que habías cambiado mucho... ¿Es verdad que saltaste desde la Gran Cascada y la congelaste por el camino? - preguntó Elfy

- ¿Recuerdas que comenté que salvé a Bell? Bueno... el tiempo era crítico al segundo. Yo estaba en la entrada de la capital del agua... Tuve que congelar el fondo del lago para evitar que Bell se sumergiera y la vía rápida para llegar era la cascada, congelándola para poder crear un tobogán...

- ¿Con el hechizo de Riveria durante la caída? Wow... ¡Me hubiera encantado verlo!

- Yaaaa... Fue un poco loco. No creo que lo repita. Además, Riveria me regañó por temeraria.

- ¿Qué? ¡Pues en la cena lo dijo llena de orgullo!

Lefiya sonrió melancólicamente. Nunca se imaginó que eso pasaría ¡por ella!. Realmente su maestra la apreciaba.

- Y Lefiya... De haber sabido que habrías pasado por lo de tu habilidad... no te habría tomado el pelo con lo de Bell delante de todos. - comentó Elfy

Lefiya suspiró.

- No pasa nada.

- Y... esto... si te lo pasas bien con Bell... eso significa... ¿que vais en serio? ¡OUCH!

Lefiya no esperó ni un segundo en contestar... con sus nudillos sobre la cabeza de su compañera de cuarto.

- Vamos a dormir.


Lefiya se despertó tranquila y relajada. A pesar de todo lo que había pasado, tanto Ais como Elfy se habían disculpado, y estaba segura de que más en su familia estaban igual.

Como había dicho Lili, no era fácil ponerse en el otro lado de la situación. Había recibido una ventaja injusta, una habilidad parasitaria... si es que funcionaba como había comentado Loki.

No habían tenido la mejor reacción... pero era una reacción natural ante un hecho inesperado. Y al final, todo había salido bien. La familia Hestia la habían recibido con los brazos abiertos, y su familia tampoco la había repudiado.

En el fondo, la situación podría ser incluso buena. Ella realmente cumpliría su deseo de crecer. No necesitó traicionar a Bell. Pasarían tiempo juntos, lo cual cada vez la alegraba más, y aunque tuviera que separarse un poco de su familia la situación no era mala. Un poco de espacio y tiempo relajaría las cosas, y si con un poco de suerte Bell crecía casi tan rápido como lo había hecho hasta ahora, alcanzaría el nivel cinco en poco tiempo... Ya sólo con eso podría ir con el grupo de Raúl sin ser criticada.
Y con un poco más de tiempo al lado de Bell... ¿cual podría ser su nivel? ¿Alcanzaría el conejo el nivel 7 que le permitiría estar con los ejecutivos sin ser considerada una desventaja?

No era claro. Si la razón por la que Bell crecía era porque quería alcanzar a Ais... ¿Podría él atascarse al alcanzarla?

Todo era posible.

Pero por el momento, no era necesario preocuparse tanto de eso. ¡Era el momento de volver a entrenar con Ais y Bell!

El horizonte apenas había comenzado a salir de su negrura. Aún faltaba para el amanecer, como era tradición para el entrenamiento de la princesa y el conejo.

Con ánimo renovado, Lefiya se vistió rápido y en silencio para no despertar a Elfy.

Lefiya salió por la puerta. No se esperaba que alguien la esperara.

- Justo como dijo Ais. - dijo en voz baja

- ¿Tione?

- Buenos días, Lefiya... ¿Estás bien?

- Sí... Todo perfecto. - contestó la elfa alegre

- Me alegro... ¿Podemos hablar un momento?

- He quedado con Ais...

- Lo se. Sólo será un minuto. - insistió la amazona

- Claro.

- Verás... Quería comentar... Bueno... La elección de mis palabras... ya sabes... lo que dije ayer... no fue la más adecuada. Cuando le dije a Tiona que serías una carga no me refería a ti en realidad, sino a esa condenada habilidad tuya...

Ah... Amazonas... No son las personas más diplomáticas...

Lefiya alzó una ceja.

- Ahhh... - suspiró - Lo estoy volviendo a hacer, ¿verdad?. Mira... Lo que quiero decir...

- Te entiendo, Tione. La habilidad que he recibido es bastante injusta, ¿verdad? - contestó la elfa con una sonrisa en la cara

- ¡Sabía que lo entendías! - dijo como si fuera una olla a presión que hubiera hecho saltar su válvula - ¡Es lo que le llevo diciendo a Tiona desde que te fuiste! Todo el mundo se cree que eres frágil y que lo verías como un rechazo. ¡Como si no pudieras entenderlo! ¡Ya no eres la elfa delicada que todos recuerdan!

- ¿Eh?

- Y yo le decía... ¡Ella es más inteligente de lo que crees! Sabe entender de lo que hablamos. Pero como luego no viniste, bueno... ¡Lograron hacerme dudar! Por un momento llegué a creer que realmente lo sentiste como un rechazo.

- Ah.. Jajajaja... - falseó la risa

Tione lo notó. Y volvió a dudar.

- Para que conste... Si de verdad te convirtieras en una carga... si en una expedición o algo te hirieras y no pudieras caminar, ¡cualquiera de nosotros te cargaría a sus espaldas sin dudarlo un segundo! ¡Y yo la primera! - dijo la amazona agarrándola pasando su brazo alrededor del cuello de la elfa en un gesto de intención cariñosa a pesar de la violencia intrínseca del agarre.

- Entiendo lo que quieres decir... Nada ha cambiado salvo que aún tenemos que aprender como usar esta habilidad mía sin que perjudique a los demás, ¿verdad? - dijo Lefiya conciliadora

- ¡Eso es!... Por cierto... ¿Donde te metiste anoche? ¡Todo el mundo pensó que te largaste porque estabas deprimida!

- ¡No es nada de eso! Es que... bueno... fui a la mansión de la familia Hestia y... me lie.

- ¿Eh? ¿La familia Hestia? ¡Qué rápido! ¿A ver si va a ser verdad que ahora te gusta Bell? - bromeó la amazona con una sonrisa

- ¡Hey! ¡No es eso! Además, no sólo es Bell. Toda la familia Hestia es muy acogedora... ¡Y tienen baños orientales!

- ¿Eh? ¡Ya veo! Eso sí que es aprovecharse de la competencia. - expresó con tono cómplice

- ¡Ellos me han invitado!

- ¡Jejeje! Ya lo sé. Sólo era una broma. Me alegro de que estés bien, sólo es eso.

Lefiya afirmó sonriendo.

Después del día anterior, era refrescante ver que sus amigas no la habían dado de lado. Quizás no habían reaccionado de la mejor forma posible pero... ¿habría cometido ella el mismo error de ser otra persona la que hubiera adquirido esa habilidad?

Era agua pasada. No merecía la pena pensar en ello. Y más ahora que tenía por delante algo que había deseado tanto tiempo.


-¡Oh! ¡Soy la última! - dijo Lefiya sorprendida al llegar al lugar de encuentro.

Bell y Ais se detuvieron. Ya estaban en el lugar intercambiando choques de armas.

- Llegas bien. Nosotros nos hemos adelantado. - dijo Bell

Ais afirmó.

Bell y Ais estaban en el lugar de entrenamiento típico. La elfa no pudo evitar sentir un poco de celos por ellos dos. Expresión que se mostró en su rostro y el peliblanco pudo leerlo al instante, reaccionando a la defensiva.

- ¡Sólo hemos calentado! - dijo Bell excusándose

Esta sería una de esas situaciones en las que en el pasado, Lefiya habría estallado contra el conejo. Pero ya no era tan fácil volver a los viejos hábitos ahora que su percepción de Bell era muy diferente. Pero eso no hacía la situación agradable.

- Está bien, Bell. - dijo la elfa con su mejor sonrisa fingida

- Bell me ha dicho que te has vuelto bastante buena en ataques cuerpo a cuerpo. - dijo Ais - ¿Me harías una demostración?

- ¿Eso ha dicho Bell? - comentó sonrojándose

*- Qué dulce por su parte... a pesar de ser mi rival frente a Ais.

- ¡Claro!

Lefiya comenzó sus ataques cuerpo a cuerpo, tal y como entrenaba con Bell. Con Ais, por supuesto, fue muy diferente. La princesa de la espada no escondía sus enormes capacidades, y esquivaba todos sus intentos a la perfección.

- Suficiente. - dijo Ais - Veo a lo que Bell se refiere. Aunque eres lenta para tu nivel, has mejorado muy rápido desde la última vez que te vi entrenando cuerpo a cuerpo con Raúl.

Lefiya bajó las orejas decepcionada. Eso no había sonado para nada como un cumplido.

- OK... - continuó Ais - La última vez que entrenamos yo era la atacante y tú Bell el defensor. ¿Continuamos desde ahí?

- Quizás deberíamos volver a cambiar posiciones. - comentó Bell con cara preocupada recordando el incidente que acabó llevando a la elfa a perderse sus vacaciones.

- No. - dijo la elfa rotunda.

Y luego susurró al conejo.

- ¿Estás segura?

Lefiya afirmó sonriente.

- Ok, Ais. Parece que tú eres la atacante.

- Bien, entonces. - dijo Ais - ¿Listos? ¡Ya!

El choque de la princesa y el conejo se produjo como en anteriores ocasiones y Lefiya igualmente no perdió un segundo tras la espalda de Bell para comenzar a realizar su encantamiento.

Ais les dejó algo de tiempo antes de lanzarse a la iniciativa. Sabía lo que la elfa tardaba en conjurar.

Cuando le faltaban algunas palabras para terminar, avanzó duro hacia Bell para romper su posición. Para mantenerla, Lefiya debería moverse casi tan rápido como ella por detrás del conejo, pero eso no sucedió. La elfa rompió la posición en dirección contraria, activando su lanza trasera.

Por una décima de segundo, la princesa pudo ver para su sorpresa el movimiento inesperado de la elfa, y se vio obligada a esquivar por debajo la lanza, estropeando por completo su intento de ataque.

Pero aún más sorprendente fue ver como aquel ataque fallido de la elfa no la desarmó, sino que lo encadenó con posteriores movimientos de la parte central en un intento de alcanzarla.

Por su precaria situación, Ais tuvo que bloquearla en sus ataques encadenados. Comparado con ella, el movimiento de Lefiya era demasiado lento, pero la situación de la posición de su cuerpo no era buena. Aún así, tras el bloqueo de su ataque central sería fácil golpearla. Era demasiado lenta.

Pero sus sentidos le decían que a su espalda tenía un enemigo aún más rápido. A ciegas, y con un salto fuerte, saltó lateralmente y la daga de Bell recorrió el espacio donde antes había estado la princesa.

Con sorpresa, miró a la pareja. La mirada de Lefiya era diferente. No era la maga que había dejado antes de irse, temerosa. Al contrario, había pasado al ataque, y no era un movimiento desesperado.

La miró fijamente, y le recordó a la mirada de Bell. La mirada de alguien que realmente intentaba golpearla.

La cara de sorpresa de Ais cambió a una sonrisa desafiante. Esto iba a ser interesante.

Al haber perdido la posición de pinza sobre Ais, Lefiya retrocedió a la posición tras el conejo, mientras había terminado el encantamiento y lo sostenía hasta tener la posición de ventaja de lanzamiento.

Bell, esperando el ataque se retiró hacia un lado.

Y Aís atacó.

* CLANK *

- ¿Eh?

* CLANK *

Esto no se lo esperaba. Ante el movimiento lateral de Bell, lo esperable era que Lefiya lanzara su hechizo. Ais podía retroceder o mejor, esquivar lateralmente.

Pero en su lugar, decidió cargar en un ataque tan rápido que ni la elfa pudiera lanzar el hechizo.

Pero la elfa la conocía. Sospechaba que ese sería su movimiento, y usó otro movimiento que había ensayado con Bell bajo el consejo de Welf. Un movimiento de desarme.

Una de las ventajas de las púas de ataque de la zona central de su nueva vara era la capacidad de interponerse entre otro cuchillo o espada y, con el movimiento adecuado, obligar a su usuario a moverse o bien soltarla bruscamente.

Con la fuerza de la princesa, obviamente el desarme falló, pero aún así se encontró con la espada desviada y entorpecida entre dos púas.

Ante la primera sorpresa, Bell, viendo el movimiento de Lefiya, movió su daga formando un triángulo con las puas donde la espada sólo podía ser retirada en la dirección contraria a donde estaba siendo sujetada. Además el giro de la elfa hacía que el choque de armas obligara a Ais a retirar el arma con fuerza y brusquedad.

La única parte buena era que la vara apuntaba en una dirección perpendicular, totalmente inútil para atacar a la princesa. Ninguno de los tres podía mejorar su posición, sólo podían esperar o abandonarla.

Ais aprovechó esa situación para recolocar sus pies con intención de retirar su espada de una forma fuerte que desequilibrara a sus dos contrincantes.

- ¡ARCS RAY!

Ais sintió un dolor agudo en el pecho. Un segundo después estaba volando sin control y cayó rodando por el suelo hasta quedar boca arriba.

- ¿Qué? - dijo Ais sin comprender que había pasado.

Lo que había ocurrido es que la elfa aprovechó la pinza para realizar su ataque final. Sí... era cierto que la vara quedaba inutilizada por el propio bloqueo a la espada de Ais, pero un mago no tiene necesidad de una vara mágica para lanzar un hechizo.

Lo que Ais no había previsto es que Lefiya soltó una de sus manos de la vara y la colocó directamente delante del estómago de la princesa. No usó la vara, sino que canalizó la magia directamente con su mano.

Por supuesto el poder era mucho menor, pero tampoco es como si pretendiera hacer daño real a Ais.

- ¡YUUUHUUUU! - gritó Lefiya en triunfo

- WOW... ¡Jamás creí que vería el día en que Ais perdiera en un entrenamiento! - dijo Bell sorprendido - Aunque no haya sido yo. - agregó con un tono más desanimado.

- ¡Ha sido un trabajo en equipo, Bell! ¡Choca esos cinco! - dijo Lefiya alegre

El peliblanco y la elfa chocaron sus manos con la misma cara de alegría.

Ais los miró con sentimientos encontrados. ¡Sus amigos eran felices! Habían aprendido a trabajar juntos y disfrutarlo. ¿Por qué tenía esos extraños sentimientos de molestia que no entendía? ¿Eran, a caso, celos?

- ¿Eh? ¿Ais? ¿Va todo bien? - preguntó Bell

Ais asintió un poco sonrojada.

- ¿Por qué estás en el suelo, entonces?

Ais se giró. Lo que no quería era que la vieran tan roja... Así que giró al lado contrario para que no la vieran y pensó en la excusa más tonta que le vino a la cabeza...

- Bueno... Hoy yo estoy en el suelo... ¿No significa eso que tengo derecho a que alguien me haga de almohada?

- ¿Eh? - dijeron Lefiya y Bell a la vez

Elfa y conejo se miraron... se pusieron rojos como un tomate, y salieron corriendo hacia Ais.

- ¡Por supuesto, Ais! ¡Claro que tienes derecho! - dijo el conejo

- ¡Yo la he derribado, Bell! ¡Es mi responsabilidad!

- ¡Pero ella me ha tirado muchas más veces que a ti! ¡Y dijiste que era un trabajo en equipo!

- ¡Esto no se puede hacer en equipo!


- ¡Jejejeje! - reía la elfa embobada.

Lefiya acariciaba la cabeza de Ais que yacía recostada sobre las piernas de la elfa, aún más colorada que antes.

- Tenías razón, Bell. - dijo Ais

- ¿En qué?

- Esto es embarazoso. Mejor que sólo lo repitáis si me quedo inconsciente.

- ¿Eh? ¡Eso no va a pasar! ¡No es justo! - protestó Bell

Lefiya miró a Bell con una sonrisa de triunfo. ¡Esta vez, sin duda, había ganado al conejo!

- Ok... - dijo Ais levantándose - Habéis logrado vencerme. Sabéis lo que eso significa, ¿verdad?

- ¿Eh?... No me gusta esa mirada. - masculló Bell

- Podemos ir a un nuevo nivel de entrenamiento. - dijo Ais con postura heroica. - Llevo tiempo esperando este momento.

- Espera un momento, Ais... No nos precipitemos. Sólo ha sido un golpe de suerte. - dijo la elfa

- ¡Prepararos, que voy!

- Espera, Ais, ESPERA.

- ¡TEMPEST!

- ¡UAAAAAAAAAAAAAAAAAA! - gritaron a la vez Bell y Lefiya


Bell abría poco a poco los ojos.

- ¿Mmmm?

Como otras veces, al abrirlos, veía a Ais desde una posición que sólo podía significar que estaba recostado sobre sus piernas mientras ella acariciaba su pelo. Pero algo en esa posición era diferente. Más inclinada de lo habitual.

Y es que en lugar de estar perpendicular a su posición, estaba más bien de forma oblicua, con otra cabeza a su lado.

Lefiya estaba a su lado, siendo acariciada por la otra mano de Ais, con una cara de éxtasis similar a hace unos minutos, cuando era ella la que acariciaba a la princesa, pero incluso más acentuada.

- ¿Lefiya? ¿Estás despierta? - preguntó Bell

- No. Estoy en un sueño y es maravilloso. No me despiertes. - susurró Lefiya sin abrir sus ojos

- Esto... Lefiya... Ais también me está acariciando... ¿No te incomoda?

- ¿Eh?

- Quiero decir... ¿No convierte esta extraña situación en una especie de... no se... sueño de harem?

Aquella ocurrencia del conejo desató una tormenta de ideas extrañas en la elfa.

Por un segundo, se imaginó abrazada, con caricias eróticas, por los cuerpos desnudos de sus dos compañeros, uno delante y otro detrás, mientras cada uno de ellos besaba un lado de su cuello.

Su cara enrojeció al instante, y como un muelle, se puso en posición sentada.

- ¡Yo no tengo sueños de harem! ¡Tú tienes sueños de harem, humano pervertido!

- Y aquí regresaron las antiguas costumbres. - dijo Bell levantándose también

- No te llamo pervertido porque seas mi rival, sino ¡porque realmente lo eres!

- ¿Qué es un sueño de harem? - preguntó Ais con inocencia

Lefiya y Bell se miraron mutuamente y ambos enrojecieron

- ¡Oh! ¡Mira que tarde es! ¡Tenemos una reunión con Lili! ¡Tenemos que irnos! - dijo Bell

- ¿Lo es? - dijo Lefiya - ¡Oh, sí! ¡Es verdad! ¡ESA reunión! ¡Lo siento, Ais!

- No hay problema. ¿Mañana entonces?

- ¡Ya te aviso! - dijo Lefiya mientras era arrastrada por Bell


- ¿No os parece un poco precipitado? - dijo la elfa

Y es que estaban descendiendo por la mazmorra a toda velocidad como cuando ocurrió con el dragón irregular.

Había sido una casualidad que al final resultó verdad que Lili quería una reunión de familia, aunque Bell no tenía ni idea.

Y es que Lili llegó a la mansión, dio órdenes a todos de prepararse, y salieron a la carrera.

- Hay tiempo límite. Si no llegamos a tiempo, los aventureros no esperarán más y cargarán sin nosotros.

- Ok... Eso lo entiendo... pero ¿por qué aceptaste entonces esa misión? Goliath reaparece cada poco. Podrías haber solicitado la siguiente misión.

- ¡Hay que aprovechar las oportunidades!

- Pero no es como si Goliath fuera tan valioso, ¿no? A nuestra familia le han pedido matarlo un montón de veces. No creo que la recompensa sea tan grande.

- No... no compensa el riesgo. - dijo la mediana - pero no estamos aquí por la recompensa del gremio por la limpieza, sino por algo mucho más valioso...

- Espera... - dijo Welf - ¿Estamos aquí por la piel de Goliath?

- ¡Exacto!

- ¡Pero es un ítem! ¡No hay garantías de que ocurra! - protestó el herrero

- Lo sé. He consultado los registros. La piel de Goliath suele caer una de cada treinta veces aproximadamente. - pero si Bell es quien da el golpe final, con su habilidad de suerte, la probabilidad será mucho mayor. Es una buena oportunidad para poner a prueba la diferencia.

- O sea, que la idea es que Bell lo destruya con su golpe de héroe. - dijo Lefiya

La mediana asintió

- ¡Pues esa arma no es apropiada! - protestó el herrero - ¡Ya os lo he dicho!

Bell se refería a una gran espada larga, como las que el propio Welf usaba a veces, que ahora portaba Bell a su espalda.

- No es culpa mía. - dijo Bell con un tono un poco picajoso

Welf suspiró

- Ok... ok... Culpa mía... - dijo el herrero como derrotado

- ¿Eh? ¿Qué está pasando aquí? - preguntó Lefiya a Mikoto, que sabía que sabría informarle del chismorreo que se ocultaba en ese diálogo

- Bell lleva bastante tiempo pidiendo a Welf que le haga una espada larga, pero él siempre le da largas porque quiere estar listo para hacer una espada "digna de Bell", y como nunca se siente preparado, pues nunca lo hace.

- Pero recuérdalo, Bell. - agregó el herrero - Esa espada no puede aguantar mucha carga mágica. Dos minutos y medio. No la cargues más, o podría hacerse trizas.

- Exageras.

- Oye... ¿Quien es el experto en espadas mágicas aquí? ¿Tú o yo? Hazme caso, Bell. Esa espada se romperá igual que una espada mágica si la cargas demasiado. Este es un Goliath normal, no un Goliath negro, y dos minutos y medio es más que suficiente para hacerlo trizas. ¡No cargues más la espada!

- Ok. No te preocupes... Saldrá bien. - dijo Bell tranquilizándolo.

- ¡Allí! ¡Hay aventureros!

* WHOOOOOSH *

Los aventureros habían estado rodeados de minotauros, pero con una pasada de su espada, Welf hizo una abertura en la masa de monstruos. La familia Hestia con Bell al frente pasó entre ellos con facilidad matando a muchos por el camino.

- ¡Gracias! ¡Acabemos con estos bastardos! - dijo uno de los aventureros

- No os preocupéis... Dejádnoslo a nosotros... ¡Mikoto!

- ¡Futsunomitama! - finalizó el hechizo que había preparado unos segundos antes por orden de la mediana

Los minotauros quedaron anclados al suelo.

- Todos tuyos, Lefiya.

- Ok.

- ¡Fusillade Fallarica!

En una parábola, los proyectiles volaron por encima hasta entrar en la zona afectada por el hechizo de la oriental. Luego, con el poder del campo de gravedad aumentado, cayeron incluso con más fuerza haciendo un bombardeo letal.


- Gracias. - dijo uno de los aventureros de vanguardia mientras Lili les pasaba unas pociones - Realmente creíamos que no lo íbamos a contar.

- Siento deciros que el paso está bloqueado. - dijo otro - Goliath sigue ahí. La cuestión es que hacemos... volvemos a intentar matarlo o subir todos juntos.

- Estamos aquí para acabar con Goliath. - dijo Lili

- Espera... ¿Vosotros? Sólo sois cinco.

- En realidad, ella es de la familia Loki - dijo señalando a la elfa

- ¡Loki! ¡Tú eres "Mil Elfos"! ¿Verdad? ¡Tenemos una oportunidad! - dijeron alegres

- ¡Hey! ¡Nuestro capitán también tiene el mismo nivel! - protestó la mediana

- Espera... ¡Tú eres Bell Cranel! ¡El que acabó con Goliath como nivel dos!

Bell afirmó

- ¡Está bien! ¡Intentaremos acabar con Goliath! - dijo otro de los aventureros

- Tranquilos. Nosotros nos encargamos... pero toda ayuda será bienvenida... - respondió Lili - Como ya sabréis, cuando atraigamos la atención de Goliath y él empiece a gritar, los monstruos acudirán a su llamada. Agradeceríamos que pudierais contener los monstruos de la retaguardia mientras nosotros nos encargamos de Goliath.

- Podemos hacer eso. No hemos hecho otra cosa.

- Ok. Esta es la situación. Bell... comienza a cargar en cuanto comencemos a bajar. Mikoto, contenlo todo lo que puedas. Welf... si se libera de su prisión, cuento contigo para retenerlo un poco más. Lefiya, busca una buena posición de ataque y espera. Eres el plan de respaldo. Si Bell falla, el turno es tuyo. Si tú también fallaras, Bell puede cargar una vez más, dado que no cargará por completo. Si todo eso falla, cuento contigo Welf para ganar tiempo y retirarnos una vez más a la planta dieciséis e intentar contener a los minotauros hasta que pase el efecto de Goliath. ¿Todos listos?

- ¡OK! - dijeron a coro

- ¡Adelante!

* DONG * DONG * DONG *

Bell comenzó a cargar el Argonauta.

Los aventureros cubrieron la salida principal mientras el grupo de Hestia avanzaba con rapidez

- ¡BWWWAAAAAAAA! - bramó el rey monstruo

Las propias campanas de Bell habían atraído su atención, y tan pronto apareció por la entrada, el monstruo se dirigió a la carrera contra ellos.

* WHOOOOOSH *

Sin pensarlo mucho, Welf le lanzó una lengua de fuego que le obligó a frenarse

- ¡Futsunomitama! - gritó Mikoto

Y el monstruo gigante se vio envuelto en un campo de fuerza que le obligó a arrodillarse.

* DONG * DONG * DONG *

- ¡OK! ¡Bell! ¡Esa posición te permitirá estar fuera de su alcance mientras podrás atacarle! ¡Lefiya! ¡Prepárate en aquella otra! ¡Rápido! ¡Rápido!

* DONG * DONG * Ding * DONG * Ding * DONG * Ding * DONG *

- ¿Desde cuando las campanas de Bell suenan dobles? - preguntó Welf a Lili que estaban más cerca

- ¡No te distraigas! ¡Prepárate! ¡Mikoto no aguantará mucho!

* Ding * DONG * Ding * DONG * Ding * DONG * DING * DONG *

- ¡No aguanto más!

* CRACK *

Con un sonido de vidrio roto, el campo de gravedad se rasgó y rompió en mil pedazos

- ¡Welf!

* WHOOOOOOOOOSH *

Una nueva lengua de fuego obligó al monstruo a retroceder un paso.

* DING * DONG * * DING * DONG * * DING * DONG *

- ¡Bell! ¡Es suficiente! ¡Descarga ya! - gritó Welf

* DING * DONG * * DING * DONG * * DING * DONG *

- ¡Un poco más! - gritó Bell

* WHOOOOOOOOOSH *

- ¡BELL! - gritó Welf

* DING * DONG *

- AAAAAAAAAAah.

Con toda su fuerza, Bell descargó lo que llevaba. La espada no aguantó, y se rompió al hacer la onda del golpe final, por lo que esta se desvió de la finta de Bell. El monstruo igualmente dio un paso lateral para esquivarlo, y el impacto golpeó la inmensa pared de la planta del laberinto en lugar del gigante.

- ¡Mierda! - dijo el pelirrojo lo que todos estaban pensando

* DING * DING * DING * DING * DING

- ¡Bell! ¡Aún no cargues! ¡Es pronto!... - gritó Lili - ¡LEFIYA!

- ¡ARCS RAY!

El hechizo de la elfa cambió. En lugar de un gran proyectil de energía, fue como un rayo de luz inmenso desde la vara de la elfa al corazón del monstruo.

La energía fue tal que quedó un agujero limpio y enorme, como un túnel, a través del cuerpo del monstruo y continuó más allá haciendo otro boquete en la pared detrás de él.

Un segundo después, el monstruo se volatilizó, y las oleadas de monstruos parecieron frenarse en seco.

- ¡YEAH! - gritaron varios de los aventureros

- Qué... ¿Qué diablos ha pasado? - dijo Lefiya

Ella sabía perfectamente que aquel ataque NO era su ataque normal.

Lili se acercó.

- No ha sido lo habitual, ¿verdad? - preguntó la mediana

La elfa negó preocupada.

- Sólo por curiosidad... Pon la mano así.

- ¿Así?

- Sí... Y dí ¡Firebolt!

- ¿Eh? ¿Firebolt?

El hechizo de Bell brotó de la mano de la elfa

- ¿Pero qué?

- Sí... Es lo que creía. - dijo la mediana - Has lanzado tu propia versión del ataque de Bell. Parece que Hestia tenía razón. La interpretación de tu habilidad no era correcta.

- Espera... ¿Esto quiere decir...?

"Comparte la experiencia de los miembros de tu grupo de mismo nivel o superior"

Eso decía su habilidad.

Comparte la experiencia... ¿Y si no se había referido a puntos de experiencia? ¿Y si se refería a "experiencia" en un sentido amplio de significado? ¿Y si en concreto se refería a las habilidades?

¡Había manifestado las habilidades de Bell! Y él tenía el mismo nivel que ella.

Si esa nueva interpretación era la correcta... La fuerza de Gareth. El poder de mejora de Finn, el berserker de las amazonas, ¡el poder de Ariel de Ais!

La cantidad de habilidades posibles que se abrían ante ella era abrumador.


Nota del autor:

Una vez más, voy falto de tiempo a pesar de las vacaciones que han volado. El contenido que tenía pensado para un capítulo al final he decidido convertirlo en dos.

No he tenido tiempo ni para revisarlo adecuadamente, así que es posible que mañana haga pequeños ajustes al capítulo. Nada esencial en cualquier caso.

Espero sus reviews.