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- FISONOMÍA -

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Nota – Nada me pertenece, solo la idea de la historia con los personajes de SM.

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- CAPITULO -

- I -

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- INTANEK -

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INTANEK corporation.

Una de las empresas más importantes de Japón para exportar e importar tecnología. Es conocida mundialmente por poseer el liderazgo dentro de las tres empresas más grandes del mundo, las cuales se enfocan en trascender fronteras para un mismo propósito, proveer la tecnología del futuro.

El único heredero, y por lo tanto actual dueño, de la afamada empresa, es un hombre que ha sabido ser reconocido por sus grandes logros e ideas. No solo es atractivo, sino también es engreído y de muy pocos amigos. Su sueño siempre fue lograr lo que ahora tiene y no descansa por mejorar. Sus también continuos viajes lo han llevado a recorrer cada exótico país del mundo. Tiene todo, absolutamente todo, dinero, fama, inteligencia, viajes, galanura pero hay algo que disfruta más que todo eso, más que estar en la silla principal de una junta. Más que hacer un viaje de negocios. Más que tener en sus manos las estadísticas de las ventas de cada año. Más que trabajar.

Como todo hombre.

Y eso era ser galante y no precisamente con una sola mujer en particular. En cada viaje siempre había tiempo libre. Tiempo para conocer. Tiempo para…para disfrutar las maravillas de cada país.

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"Buenos días, señora Kou, es un placer volver a verla, hace tiempo que no venia por aquí. ¿Puedo ayudarla en algo?"

"¿Ayudarme, tu? No. Tan solo abre la puerta y anuncia mi presencia." Mujer vanidosa pero muy hermosa, esa era la mujer del destino.

"Enseguida." Con un teclear en la computadora frente a ella, la amable secretaria abrió la puerta. "Adelante, esperan por usted."

No era necesario el agradecimiento. Pero si era necesario caminar para entrar a la enorme y siempre elegante oficina. "¿Puedo saber por que has cancelado mis tarjetas?" Entro exigiendo saber una respuesta. Entro sin saludar pero si siguiendo su camino hasta sentarse en una de las sillas detrás del escritorio.

"¿A eso viniste?" El hombre que ya estaba sentado detrás del escritorio, con manos sobre su computadora y ojos sobre la misma, tampoco saludo, sabia que no era necesario. Tampoco movió los ojos para verla. "Tu ultima compra excedió el millón y todo para que resultara en la basura, además era innecesaria. Pienso que deberías de vivir un poco sin ellas."

"¿Piensas? ¿Y desde cuando piensas? Exijo mis tarjetas de nuevo. Mi última compra no fue innecesaria. Que me hayan chocado el automóvil no fue mi culpa. Este fin de semana estoy por hacer un viaje y las necesito."

"¿Un viaje? ¿Y a donde iras esta vez?"

Ella rió, elegante y divinamente. Ella era hermosa y no había hombre que lo negara, a pesar de que el hombre delante de ella lo ignorara. "¿Puedo preguntar desde cuando te importa? Desde que nos casamos no hemos hecho otra cosa que no sea ignorarnos mutuamente. Tu con tu vida y yo con mía, ese fue el plan. No creo que te importe mucho a donde voy ahora."

"Si, no me interesa, pero por lo menos es curiosidad por saber en donde gastaras mi dinero."

"Viajare a Francia, ¿Satisfecho? Ahora, ¿Me regresaras o no mis tarjetas?"

"Francia, ¿Eh? ¿No te parece que es una ciudad demasiado…um…como lo diría? ¿Demasiado romántica para que vayas tu sola?" Dejo el teclado para verla, tuvo que verla.

"¿Qué? ¿De que hablas? No me interesa el romanticismo. Este año se llevara a cabo uno de los desfiles mas importantes de esa ciudad y yo estaré presente para comprar toda una colección."

"Claro, con mi dinero."

"Con nuestro dinero, no olvides que para bien…o para mal…estamos…unidos. Y debes de complacerme en lo que sea. Por ahora."

"Por ahora, muy bien dicho. Pero, regresando al tema de tu viaje, esta vez no podrás ir."

"¿Qué? ¿Por qué no? No pienso quedarme en Tokyo mientras veo como todas mis amigas se van, no pienses que porque no me las darás no iré. Tu no eres mi dueño y no me das ordenes."

"No me interesa ser tu dueño, así como tampoco me interesa tenerte a mi lado. Pero te necesito este fin de semana. Viajare de nuevo. Iré a Inglaterra. Pero dentro de ese viaje también conoceré personas importantes, por lo cual te necesito. Necesito que te quedes a mi lado y sonrías preciosamente como siempre lo haces."

"No me interesa ir esta vez. ¿Cuándo pensabas decírmelo? ¿El día que me subiera al avión? ¿Pensabas bajarme para decirme de tu viaje? Yo también tengo mis propios planes y tu no estas en ellos."

"Por si te diste cuenta, lo cual espero que hayas hecho, no te pedí tu opinión ni tu permiso. Te estoy avisando del viaje que haremos como lo que somos…el hermoso y perfecto matrimonio. Ahora vete, hablaremos mas tarde."

"Hay veces que me pregunto porque sigo soportándote y mi respuesta llega como la luz. ¡Oh! Lo había olvidado, porque me compraste. Compraste una linda esposa para posar junto a ti frente a los fotógrafos y cámaras. Tuviste que comprarla porque no fuiste lo suficientemente capaz de enamorar a una."

"No me interesa ni tener tu amor ni el de ninguna mujer. Y si hablamos de comprar, yo no te compre. Tu papa me hizo el regalo a cambio de salvar su mediocre empresa. ¿Satisfecha? Pareciera que te gusta ser masoquista al querer seguir escuchando tu triste verdad."

Ambos se miraron a los ojos, siempre se veían de la misma manera, se odiaban. Él se levanto de su cómodo asiento y circulo el escritorio hasta llegar a ella para levantarla con fuerza. "¡Suéltame! Odio cuando me tocas así." Arrebato su brazo de la mano de él.

"Entonces vete y espero que tengas todo claro ya que no me gusta repetir las cosas. Respecto a tus tarjetas te dije que no. Eres una compradora compulsiva y si sigues así me llevaras a la ruina."

"¿La ruina? Por favor, si tu nadas en dinero. Mi lindo rostro también cuesta y tenerlo a tu lado te seguirá costando."

"Hasta que yo quiera. Recuerda que si yo quiero te puedo echar a la calle con lo que te recogí…con nada."

"No me hables como si fuera un animal. El animal eres tu al cada día demostrarlo mas. Presumes de ser tantas cosas pero no eres capaz de…"

"Disculpe." La puerta se abrió, dejando ver a la secretaria y haciendo que él regresara a su asiento. "Lo siento no quise interrumpir."

"Ya lo hiciste, estupida, ahora habla." El carácter de la mujer era también algo difícil de ser soportado por ese hombre que cada vez más sentía perder la paciencia.

"Hemos dicho todo. Ahora vete porque tengo asuntos mas importantes que atender." Y para él todo era más importante que ella.

"No hemos terminado de hablar." Peleo ella de inmediato.

"Dije que hemos terminado de hablar. Ahora vete."

"Eres un estupido." Tomando su bolso y empujando a la secretaria en el camino a la salida, la hermosa mujer salio enfurecida.

"Lo siento señor yo no quise interrumpir…"

"Habla rápido porque tengo que salir."

"Traje los papeles que pidió y también a decirle que lo buscan." Él movió la cabeza y su secretaria salió, entendiendo el mensaje de dejar pasar a quien lo buscaba.

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"¿Por qué llegas tan tarde? Estuve apunto de irme."

"Lo siento, amiga, pero tuve que desviarme."

"¿Te pasa algo? ¿Quieres ordenar?"

"No, mi apetito ha desaparecido. Es solo que…tuve que arreglar algo. Pero dime, ¿Estas lista para el viaje?"

"¿Lista? Más que lista. Mi esposo ya contrato la seguridad que cuidara de mi durante el viaje."

"¿Así que él no se opuso?"

"¿Por qué habría de hacerlo? Él siempre es muy complaciente."

"Claro, por segundos olvido de lo mucho que hablas de él y lo perfecto que es. Dime, Lita, ¿Eres feliz?" Su amiga rió y ella quiso retractar su pregunta pero no podía.

"No se que pregunta es esa, ya que todos los días te cuento la perfección de mi vida y en esa perfección esta el hombre que amo. Serena, ¿Qué te pasa? Es la primera vez que te escucho hablar de felicidad. Eres extraña y hasta a veces pienso no conocerte. Me imagino que tu vida es aun más perfecta que la mía. Tienes un esposo guapísimo y muy encantador."

"Si, sobre todo encantador. Muy, muy encantador." Le gusta ser irónica y pasar desapercibida.

"Aunque, es extraño que estemos hablando de esto. Por lo normal no te gusta tocar este tipo de conversación. ¿Estas bien?"

"Lo estoy. Tengo que irme. Oh, por poco lo olvido, no podré ir con ustedes a ese viaje."

"¡Que! Bromeas, ¿Verdad? Fue tu idea, eras tú la más entusiasmada con este viaje. ¿Qué paso?"

"Nada. Había olvidado que tengo que acompañar a mi adorado esposo a un viaje de negocios. Él prometió llevarme al desfile personalmente si todo sale bien en Inglaterra."

"Espero que así sea, Serena, tienes un marido espectacular. Yo le pedí al mío que me acompañara pero no podrá. El tuyo hace todo por estar contigo a pesar de ser un hombre muy importante."

"Si, todo. Eh, tengo que irme. Salúdame a Amy y…buen viaje."

"Hasta pronto, amiga."

Serena era el nombre de la elegante mujer. Ya esta tan acostumbrada a esas mentiras que ella misma ya las creía. Sus amigas eran muy igual a ella y temía la reacción de ellas al saber quien es ella en realidad.

Salio del elegante restaurante y subió a la limusina. "¿A casa, señora?"

"A casa." Odiaba tener que ir 'a casa'. Esa mansión era demasiado sombría y solitaria para ella. Ella quería ese viaje, pero aun mas la afamada colección de ropa.

Trataba de idear la manera de ir pero no encontraba una solución. Finalmente no se dio cuenta del tiempo hasta que el vehículo se detuvo para que ella notara que estaba ya frente a la mansión. Bajo.

"Buenas tardes, señora, ¿Le ofrezco algo de tomar? ¿Se le ofrece algo?" Una de las empleadas, como ya era costumbre, esperaba por ella por si algo se le ofrecía.

"No." Tampoco eran necesarios los agradecimientos. Entro directamente a la mansión para recorrer salones hasta llegar al pie de las aristocráticas escaleras. Subió para recorrer todo un inmenso pasillo lleno de puertas. Se detuvo frente a una pero antes de abrirla, desvió la mirada al final del pasillo, el cual estaba a unos cuantos pasos mas, en donde se encontraba la puerta más grande de todas. Era la habitación principal. Era la habitación de él y tenia las luces apagadas. Sin importarle más, entro a su habitación y azoto la puerta.

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Ver la luz encendida por una rendija en la parte posterior de la puerta anterior a la suya, le dio a entender que podía entrar. Y lo hizo. Sin tocar, sin pedir permiso.

"¡Que te pasa!" Los gritos y reclamos no se hicieron esperar al ella sentirse con muy poca ropa frente a él. Odiaba cuando él entraba de esa manera. Ahora que lo pensaba, era la primera vez que lo hacia. "¿No sabes tocar? ¿No sabes preguntar si puedes pasar? No quiero hablar contigo. Vete."

"No me importa preguntar si puedo entrar a alguna habitación de mi casa. Tampoco me tomaría la molestia de entrar solo para verte." Ignorando la poca ropa que llevaba, se acerco a ella y la tomo por las muñecas para sacudirla un poco. "¡No vuelvas a insultarme frente a mis empleados! Tú nunca te presentas en mi oficina y cada vez que lo haces es para formar un escándalo. No quiero volver a verte ahí y mucho menos que me insultes, ¿Entiendes?"

"¡Suéltame! No tienes derecho a entrar a mi habitación y gritarme como si fuera cualquier cosa. A mi me respetas. No me importa que no me quieras ver ahí. Yo puedo ir a donde yo quiera porque para eso…soy tu esposa, ¿No es así? Si tu puedes y quieres hacer uso de ese titulo, yo también tengo el derecho de hacerlo cuando, como y donde yo quiera."

Él la soltó y retrocedió un paso. Retrocedió para admirar la figura casi desnuda de la mujer delante de él. "Solo para lo que te conviene, pero no haces uso de ese titulo…para otras cosas."

"¡No me mires así! Nunca me ha interesado entregarme a ti. ¿Y sabes por que?" Rió. "Porque tu eres un idiota y jamás tendrás el placer de tenerme en tu cama. No eres lo suficientemente hombre…para mi."

"No me retes. No querrás saber que tan idiota puedo ser."

"Sal de mi habitación. No me interesa hablar mas contigo." Se dirigió a su cama pero él no salio. Él la siguió. "¡Vete!" Grito al sentir su respiración detrás de ella.

"Finalmente, eres mi esposa, ¿No es así? ¿Por qué no cumples con ese papel en su totalidad?" Lentamente comenzó a deslizar sus manos sobre la pequeña cintura de la mujer.

"¡No me toques! No me interesas como hombre. Ni aquí, ni en tu oficina. Yo jamás, escúchame bien, jamás, ni por todo el dinero del mundo, dejaría que tú…que tú…durmieras conmigo. ¿Qué pasa? ¿Se acabo tu interés por buscar mujeres lindas? "

Él no se movió pero si la empujo para que ella cayera sobre la cama. "A mi tampoco me interesas como mujer. Nunca me has interesado y nunca me interesaras. No eres lo suficientemente atractiva para captar mi atención. Por eso busco en otra parte lo que jamás quiero tener contigo. Tú no eres mas que una compra y en esa compra no esta incluido sentir mis caricias. Jamás me interesaras como mujer, no te preocupes, porque aunque me ruegues, nunca probaras mis labios."

"¡Eres un estupido, Seiya! A mi no me interesara probar ni tus labios ni tus caricias. Fácilmente puedo encontrar eso en otra parte, seria solo cuestión de querer. De ti, solo me interesa tener tus tarjetas."

"Y de ti, Serena, a mi solo me interesa tu rostro para mostrar una linda imagen. Ya lo dije y no lo repetiré más, espero que estés lista para este fin de semana. ¡Y no quiero volver a verte en mi oficina!" Se dirigió a la puerta para salir y caminar hasta su propia habitación.

Llevaban más de tres meses casados y Serena noto algo que jamás había pasado antes…ese día hablaron más de lo que han hablado en esos tres meses. Bueno, pelearon mas de lo que lo han hecho en esos tres meses. Se ignoran, suelen ignorarse. Si él no hubiera cancelado sus tarjetas nada de eso hubiese sucedido.

Esa era la vida dentro de la mansión Kou.

INTANEK corporation, era otro mundo. Otro rostro. Otra fisonomía.

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¡Hola!

Encontre una carpeta con historias viejas y dije "¿Vaya, por que no ponerlas aquí de nuevo?"

Y aquí esta.

Serenity Kou