Piso 36.

La familia Loki estaba en una expedición. Las recientes deudas habían obligado a la familia a tomar medidas drásticas.

Finn hizo uso de su poder de comando y gritó de forma que todos le oyeron claramente.

- ¡Atención, familia!. Estamos en el punto crítico. A partir de aquí no habrá más pausas hasta que derrotemos a Udaeus, nuestro objetivo y alcancemos el siguiente punto seguro.

Os recuerdo por última vez. Esta será la formación.

Ais liderará la cabeza y marcará el camino hasta la sala del Trono. Bete y Gareth cubrirán el flanco izquierdo. Tione y Tiona cubrirán el derecho. Riveria, Lefiya y yo os guardaremos las espaldas. Correremos hasta la sala del trono mientras los líderes abren el paso.

Una vez que lleguemos a la sala del trono, quiero a todos menos a los líderes guardando la distancia con el monstruo Rex. Ais lo provocará hasta que saque su espada. ESE es nuestro plan principal. Si Udaeus saca su espada, nuestra intención es destruirlo sin causar daños a ese arma. Los primeros quince minutos son de Ais. Si en ese tiempo él no saca ninguna espada, el resto de líderes lo provocarán por otro tiempo similar. Si en media hora no saca su arma, pasaremos al plan B y acabaremos con Udaeus sin más pausas y avanzaremos hasta el punto seguro.

Mientras los líderes se encargan del monstruo rey, quiero a los demás en formación de protección y moviéndoos para intentar acabar con la mayor cantidad de esqueletos posibles. Manteneros lo suficientemente lejos de cualquier ataque directo de Udaeus. Yo me uniré a vosotros si las cosas se complican. Riveria y Lefiya se colocarán en una posición alta para poder realizar ataques de área al grupo que lo necesite.

¿Está todo entendido?

- ¡Sí, capitán! - gritaron todos a coro

- ¡Muy bien! Ais... inicia la marcha. Líderes, barred todo lo que se ponga por delante. ¡Paso ligero! ¡YA!

La familia comenzó a correr. No era un correr de esprint, sino de marcha. Era ya costumbre saber donde el peligro exigía una cosa o la otra. Había que avanzar rápido, pero también guardar las fuerzas que podían ser necesarias ante un mal encontronazo.

De todas formas, los monstruos regulares de esta planta no eran un reto para los miembros de nivel seis, que como una apisonadora, iban destrozando todo lo que aparecía por delante.

No sólo eso, Gareth y Tione respectivamente iban dañando las paredes asegurando que no aparecieran monstruos por los pasillos que dejaban atrás.

Aún así, el laberinto no dejaba de producir monstruos y de vez en cuando Riveria o Lefiya se veían obligadas a lanzar un ataque de área sobre la retaguardia, ya que siempre aparecían monstruos por otras bifurcaciones. Así la mantenían limpia evitando acabar en una pinza entre monstruos, si por algún motivo la cabeza de la marcha se bloqueara.

- Espero que tengas razón con el precio de esa espada, porque si no, vamos a poner en riesgo a la familia para nada. - dijo Riveria a Finn mientras avanzaban.

- Mi contacto me aseguró que lo valía. Eso no me preocupa. Lo que me preocupa es que la espada no aparezca. No hay garantías de eso. Aún así... creo que irá bien. Mi pulgar está tranquilo.

- Contacto, ¿eh?. ¿Te ha salido caro?

- En cierta manera. - dijo el mediano poniendo una sonrisa incómoda.


Liliruca Arde, cerebro y comandante de la familia Hestia esperaba en la taberna de los medianos con una jarra de cerveza en la mano, bebiendo a sorbos lentos con la mirada perdida.

- Perdona... Espero no haberte hecho esperar mucho. - dijo una voz masculina y tranquila a su espalda

Era una introducción de cortesía. En realidad, Finn había llegado cinco minutos antes a la cita, a pesar de no llegar primero.

Sin darse la vuelta, Lili respondió.

- ¿No te han explicado nunca, Finn Deimne, que en una cita el hombre siempre debe estar antes que la mujer?. Al menos si él espera ser considerado un caballero.

*- ¿Cita? - pensó el mediano - ¿Por qué ha pensado que es una cita?

Su cerebro intentó buscar motivos por los cuales la chica podía estar pensando eso. Antes de que pudiera terminar su reflexión, Lili giró para verlo.

- Míralo... El mismo traje. Y sin nada que ofrecer... Que menos que unas rosas o algo... Ya veo que no has aprendido nada desde la última vez, Finn-kun. - dijo Lili con tono jocoso

- ¿Eh?

*- ¿Finn-kun? ¿Desde cuando esa familiaridad? - se preguntó Finn a sí mismo mentalmente - Me pregunto cuantas copas se habrá tomado hasta ahora.

- Todos sabemos que no te faltan pretendientes, pero si eres tú quien toma la iniciativa, tienes que cumplir las reglas, o acabas descalificado.

- Creo... que ha habido una confusión. - dijo Finn con incomodidad - En realidad quería tu opinión por un tema de trabajo.

- ¿Es así? - dijo Lili haciéndose la tonta y gesticulando una invitación al asiento que había frente al suyo. - Lee esto, por favor. - agregó dando un papel a Finn

- ¿Es mi nota? - dijo interrogativamente, y viendo que Lili esperaba que leyera, continuó - Estimada Liliruca Arde. Estoy ante un problema donde tus conocimientos superan a los míos. Agradecería contar con tu ayuda para asesorarme. Si te parece bien, me gustaría acordar una cita para hablarlo y te explicaré todo. Un cordial saludo, Finn Deimne.

Finn se paró al terminar de leer la nota y miró a Lili a los ojos.

- Si lo he entendido bien... necesitas mi ayuda. - dijo Lili

- Sí... para asesorarme.

Como si hubiera ignorado el comentario de Finn, Lili insistió

- Tú has concertado una cita conmigo... porque me necesitas. - insistió poniendo un tono más fuerte en algunas palabras, y luego movió sus cejas arriba y abajo.

- ¿Eh?

Era la segunda vez desde su encuentro que Finn se encontraba perdido, ante una situación inesperada. El mediano era conocido por mantener la cabeza fría, pero incluso él no podía evitar la sorpresa cuando la situación era tan inesperada como rocambolesca.

*- ¿Cómo se las ha arreglado para hacer que suene de esa manera? - se preguntó a sí mismo el mediano

- Si he escogido las palabras inadecuadas y he causado una confusión, me disculpo, - dijo Finn sonando lo más diplomático posible - pero no había segundas intenciones. Realmente el encuentro no pretendía ser más que un intercambio de información.

- ¿Es así? Qué decepción. Creí que gracias a tus contactos te habrías enterado que he decidido dejar de estar interesada románticamente en Bell y habías decidido hacer un nuevo intento de proposición.

- ¿Eh?

Otra vez lo había hecho. Había pillado al cerebro más agudo de Orario desprevenido.

*- ¿Me está tirando los tejos?... Definitivamente, está intentando seducirme. - pensó el mediano que no se había preparado para eso.

Por supuesto, la situación no era nueva para él. Muchas mujeres se comportaban así con él. Pero no esperaba eso de ESTA chica.

- Pero supongo que valores de otras cosas de mí también está bien... así que tienes toda mi atención. - comentó la chica

- Espera... ¿Qué es eso de que ya no estás interesada en Bell?

- Bueno... No hay mucho que contar. He pasado demasiado tiempo cerca de Bell-sama como para darme cuenta que nuestra relación jamás será romántica, así que he decidido pasar página. Eso es todo.

La Lili que estaba delante suyo no tenía nada que ver con la chica a la que había hecho una propuesta de matrimonio hacía en realidad poco tiempo antes.

Aquella chica del pasado era más bien tímida, insegura, agradecida.

Sin embargo, la Lili que tenía ahora delante estaba siendo descarada, totalmente segura de sí misma, y a la vez parecía que no sabía en realidad qué es lo que quería. O si lo sabía, desde luego no lo parecía.

¿Era tal vez justo lo que acababa de mencionar? ¿Bell la había roto el corazón y ahora se arrepentía de su decisión? ¿Lo veía ahora como una potencial pareja?

- Aja... ¿Es así? Bueno... sólo quería hablar contigo de un tema profesional, pero ya que ha salido el tema, no, aún no he encontrado ninguna nueva candidata viable.

El pulgar de Finn se puso a temblar de forma exagerada.

- ¿Había salido el tema? - dijo Lili haciéndose la tonta - Oh, bueno, no importa... Te deseo buena suerte. Estoy segura de que antes o después encontrarás una candidata que acepte.

Finn se quedó congelado mirando a la chica. Lo había vuelto a hacer. ¿Estaba o NO estaba interesada?

- ¿Qué? - preguntó Lili

- Como me dijiste lo de Bell, pensé que a lo mejor la situación había cambiado.

- ¡Ah! No... Que mi relación con Bell cambie en el plano romántico no significa que me interese tu propuesta. Además, estoy más decidida que nunca a ayudar a mi familia a progresar.

*- Entonces...¿De qué iban todas esas indirectas? - pensó el mediano

- Bueno... Vayamos al tema. - dijo la chica cambiando de un tono jovial a uno más serio. - Si querías hablar de negocios... - la chica hizo una pequeña pausa para terminar su bebida de un trago - Déjame intuir... Es por dinero, ¿verdad?

Finn había valorado que aquella extraña interacción podía deberse a un exceso de alcohol. Pero si era el caso, desde luego no afectaba a su aguda mente... Pero si intuía que ese era el motivo... ¿A qué había venido todo lo de antes?

- Supongo que las noticias vuelan. - dijo Finn

- Bueno. La multa a vuestra familia es un tema público aunque no lo sea la cantidad. Pero sabiendo lo grande que es vuestra familia me imagino que no ha sido una cifra pequeña.

- No, no es pequeña. - confesó el capitán de la familia Loki - Y yo he oído que sabes arreglártelas para que las expediciones de tu familia sean mucho más rentables que familias comparables.

- Bueno... No es nada especial. Me preparo bien. Los precios son fluctuantes, así que hay que saber de antemano a cuanto cotiza cada potencial ítem. Tengo la costumbre de coger todo lo que parece valioso y en las pausas hago revisión de inventario y me quedo con lo mejor. Lo que retiro tiendo a guardarlo en pequeños escondrijos por si vuelvo a pasar y si nadie se los ha llevado, los reaprovecho más adelante. Cosas así. Pero estoy segura de que ese tipo de tácticas las usan bastantes grupos. Son de sentido común.

Lili tenía razón. Quizás su familia no había revisado sus tácticas para los ayudantes con suficiente cuidado, pero no era el tipo de información que tenía en mente.

- Esperabas algo mejor, ¿verdad?. - comentó Lili - ¿Algún truco o información privilegiada que os permitiera una vía rápida de ganar dinero?

- Habría estado bien contar con algo así. Pero tendremos que conformarnos con hacer lo de siempre. - dijo Finn con calma

Lili quedó callada por unos segundos y luego retomó la palabra.

- Digamos que tuviera ese tipo de información... La información privilegiada no es gratis. - comentó Lili

- ¡Oh! ¿Entonces tienes algo así?

- Podría ser... Hablemos de qué me ofreces a cambio.

*- Ok... Y ahora viene el regateo clásico. Al menos con esto no habrá sorpresas - pensó Finn

- ¿Un 2% estaría bien? Porque imagino que estamos hablando de una cifra muy grande.

Lili hizo una sonrisa maligna antes de hablar.

- Ofréceme algo que no sea dinero.

- ¿Eh? ¿A qué te refieres?

- A justo eso. Tu familia quiere dinero... Yo te ofrezco información a cambio de algo. ¿Qué tienes para ofrecerme?

- ¿Qué es lo que quieres?

- Por lo pronto... que te comportes como un caballero. ¿Qué tal si me sirves una copa?

Finn había estado tan centrado en la extraña conversación que no se había fijado que Lili llevaba demasiado tiempo con un vaso vacío en sus manos.

- ¡Oh! ¡Sí! ¡Por supuesto! ¡CAMARERO!

- ¡MARCHANDO! ¡Oh! ¡Pero mira quien es! ¡Lili y el Bravo! - dijo el camarero con tono de sorna

- No te excedas, Luan. Esta es una de esas citas que se supone que no han ocurrido, ¿entiendes? - advirtió Lili

- ¡Seguro!

- ¿Qué quieres? - preguntó Finn a Lili

- Whisky - dijo mientras puso su dedo índice y corazón en paralelo - Con bastante hielo.

- Ok... Pues dos dedos de tu mejor whisky para la señorita y medio vaso para mí, dos cubitos de hielo cada uno.

- ¡Será un momento!

Lili y Finn esperaron hasta que Luan les sirvió sus correspondientes copas.

- ¡Que aproveche!

- ¡Salud! - dijo Lili - Y ahora... ¡Oigamos esa oferta!

- No estoy seguro de qué es lo que quieres. - confesó Finn

- Quiero algo que me seduzca.

Una vez más, Finn se sintió golpeado por un ataque que no había previsto. ¿Qué significaba eso? ¿Era literal? ¿Era una expresión coloquial o literalmente quería ser seducida?

- Espera... Quieres... ¿Una cita?

- Jijijijijiji

Lili rió casi con timidez.

*- ¿Todo esto iba de eso? ¿Quiere una cita, pero no quiere una propuesta de matrimonio? - pensó Finn

- Ok... Dejemos el tema del precio para después. - dijo Lili - Confiaré en tu honradez para llegar a un acuerdo a posteriori, aunque ya sepas la información que buscas...

*- ¿Lili haciendo un trato que la perjudica? ¡No entiendo nada!

- Soy todo oídos. - dijo Finn

Lili se levantó, movió su silla para ponerse al lado de Finn, y se acercó tanto que apretó sus pechos contra el brazo del mediano, casi susurrando a su oído. Demasiado cerca e íntimo. Tanto que hasta el corazón del Bravo se aceleró.

- Es mejor que otros no oigan esto. - dijo Lili para justificarse

- ¿Ok?

- ¿Sabes lo más irónico del tesoro que buscas? ¡Que ya lo tuvisteis en vuestras manos pero lo regalasteis! Ha llegado a mis oídos que una vez, sólo una vez que se sepa, el monstruo Rex Udaeus sacó una espada.

- ¿La espada de Udaeus? Sí... El monstruo la sacó cuando Ais lo desafió a un combate uno contra uno. - dijo Finn

- Y la princesa básicamente se la regaló a Bors. A Bors se le suelta la lengua con alguna copa de más. Me dijo que la vendió por un buen precio. Pero no sólo eso. He seguido la pista y se despiezó. Fue pasando de manos, subiendo de precio cada vez. Uno de los pedazos se vendió a la familia Goibniu, quien presumió ante Hephaestus de haberse hecho con un material de una calidad extraordinaria. Y ese material acabó usándose para fabricar una espada para Ottar que se vendió por más de cuatro cientos millones de valis.

- ¿Tanto?

- Obviamente el material sólo pudo ser una parte, pero no es irracional pensar que el material valía al menos cien millones... un fragmento. ¿Entiendes ahora el valor que podría tener la espada completa?

- Ya veo.

- El problema de un material tan caro es que no puedes venderlo pronto si no es a un gran descuento. Puedes tardar en venderlo a su precio adecuado, porque hay poca gente capaz de pagar su auténtico valor. Pero si lo vendéis de la forma correcta, estoy segura de que podréis lograr una cantidad muy grande.

- Venderlo de la forma correcta... - repitió el mediano como pensando que sería eso. - Me pregunto que tipo de compradores estarían interesados.

- Oh... Los compradores irán a ti. Ese no es el problema. El problema es lograr que los mejores compradores sepan que tienes el producto que ellos quieren. Por lo que Welf me ha comentado, algunos llamaron a ese material "oricalco negro" porque compartía características con ese metal, pero eso devalúa su percepción, porque es un material de mucha mejor calidad. ¿Sabes lo que yo haría? Sacaría esa espada lo más íntegra posible, que todos lo vean cuando la lleves a vuestro hogar y luego di que tienes un material de esa espada... Podrías llamarlo "ébano de Udaeus" o algo así. Que todos sepan al oírlo de qué hablan. Si ese material se hace famoso, serán los compradores los que vengan a ti.

- Entiendo.

Lili se levantó, con toda la intención de irse

- 5% sobre lo que saques por encima de doscientos millones. Si no lo vendes por eso, no me debes ni un valis. ¿Te parece bien?

- ¿Eh? Sí... ¡Claro! Pero... ¿no querías una cita? ¿U otra cosa que no era dinero?

- Jijiji... ¡Ya lo obtuve! ¡Las caras de sorpresa que has puesto en todo nuestro encuentro han pagado con creces esa información!

- ¿Eh?

- ¡Tomarte el pelo era el precio! - dijo la mediana con sorna - Pero si algún día quieres una cita, contacta conmigo. ¡Ha sido divertido! - dijo guiñando un ojo y sonriendo - ¡Nos vemos!

Aún noqueado mentalmente, miró anonadado como la joven se marchaba a saltitos, feliz...

*- He bailado totalmente en la palma de su mano. ¡Por Loki! ¡Tengo más de cuarenta años! ¿Cómo he dejado que una quinceañera me haya manipulado de esa manera?

Aunque en su interior estaba completamente derrotado, su capacidad para controlar las emociones seguía perfecta y su exterior a duras penas mostraba nada.

Finn bebió lo que le quedaba de bebida y suspiró.

No. No le había manipulado una quinceañera cualquiera. Lo había logrado Liliruca Arce. ¡Todo un infierno de mujer!

¿Qué le había pasado? ¡Estaba irreconocible! Quizás habían sido los efectos del alcohol, pero no era suficiente para explicar ese nivel de cambio.

Había cambiado muchísimo. ¿Pero para bien o para mal?

Para las dos, probablemente.


- Pero la parte más cara del precio ya está pagada. - volvió a decir Finn enigmáticamente a Riveria

Lefiya, corriendo detrás de ellos, sonrió.

Lili, con una evidente copa de más y demasiado contenta, les comentó a ella y Bell qué es lo que había estado haciendo y porqué estaba tan alegre al regresar a la mansión. El principal motivo por el que inició la conversación fue para decir que podían tener un ingreso inesperado, pero luego lo contó todo. Lefiya sospechó que en el fondo, aún esperaba darle celos a Bell.

Obviamente Lefiya no tenía intención de decir nada a su familia. Se supone que ni debía saberlo.

- Estamos cerca. Hay que centrarse en lo importante.


Casi media hora más tarde...

- Se está agotando el tiempo. - comentó Riveria

- Lo sé... Mi pulgar está tranquilo. No se si alargarlo.

Y es que todos habían seguido el plan. Ais había intentado provocar al monstruo rey, pero este respondió de la forma habitual. Luego se añadieron Tiona, Tione y Bete, con algún apoyo esporádico de Gareth. Pero no cambió nada. La espada no aparecía.

- Los chicos se están cansando. Acabarán perdiendo la concentración y cometiendo algún error estúpido.

Finn suspiró.

- Una pena. - comentó el mediano

- Lefiya... Me comentaste que habías adquirido nuevos trucos de ataque... ¿Te parece un buen momento para hacer una demostración? - preguntó la elfa

Lefiya se había contenido hasta este momento. No había querido mostrar sus nuevas habilidades hasta el momento adecuado, pero cuanto más pasaba el tiempo, más inoportuno le parecía. Por no decir que temía la reacción de su familia.

Un monstruo rey... ¿Qué sería capaz de hacer con sus nuevas habilidades?

- Bueno... Si usted lo cree, Riveria-sama...

- ¿Qué vas a hacer?

- Es... más sencillo mostrarlo.

Viendo la mirada de confianza de su pupila, Riveria asintió.

- Ok... Allá vamos.

Lefiya saltó desde la colina donde estaban situados para poder hacer ataques de área a la planicie y comenzó a realizar su encantamiento.

*- Ok... Se supone que esto es como la subida de nivel de Haruhime... Veamos. - pensó Lefiya

- Magic spear, penetrate my forehead offering blood. HELL FINEGAS!

- Espera... ¿Qué?

Tanto Finn como Riveria habían sido sorprendidos por un encantamiento que no debería ser funcional para Lefiya.

Pero funcionó a la perfección. Y como la elfa esperaba, en efecto, en términos de fuerza, no era muy diferente al encantamiento de la chica zorro. Pero también era muy diferente en otro aspecto.

Lefiya no se había preparado para eso. Notó toda su sangre hervir. Una llamada ineludible a la batalla. Un odio ilimitado hacia las bestias que tenía delante. Su razón era ahora nublada por una furia incontrolable mientras sus ojos se teñían de rojo y la palidez de su piel pasaba al rojo intenso de un corazón latiendo desbocado.

- ¡ ¡ ¡ TÚ... ERES... MIO ! ! ! - gritó Lefiya dirigiéndose al monstruo, con voz de comando de su capitán. Absolutamente todos escucharon su grito de guerra.

El mismo Udaeus centró su atención en la elfa y por un segundo se detuvo.

Luego hizo un ataque de onda alejando a todos a su alrededor y gritó con fuerza.

El suelo tembló, y el mango de una espada gigante de hueso apareció brotando del suelo.

- ¡La espada! ¡Udaeus ha aceptado el desafío! - gritó Finn

- ¿Un escudo, también? - dijo Riveria

El monstruo había sacado del subsuelo, como si siempre hubiera estado enterrado allí, un escudo para su otra mano.

El monstruo bramó una vez más. Fue diferente. El anterior era un grito de guerra. La confirmación de que aceptaba el desafío. Esta era una llamada a sus tropas. Su sonido retumbó por varias plantas, y los esqueletos parecieron aumentar en fuerza al escucharlo, mientras comenzaban a aparecer en un número creciente muy rápido.

- ¡YAAAAAAAA!

Lefiya salió a la carrera, desplegando su lanza y, como si fuera una copia de Finn, destruyó todos los monstruos que se colocaban a su paso. Con las pasadas de su lanza salían despedidos en todas las direcciones.

A una velocidad que no correspondía a su nivel fue directo al monstruo.

- ¡ARCS RAY!

Una versión mucho más poderosa de su rayo salió de la vara de Lefiya. Pero ella seguía corriendo como si fuera a lanzarse por sí misma al corazón del monstruo.

El monstruo rey preparó su escudo para absorber por completo el impacto.

- ¡TEMPEST!

Lefiya invocó sobre sí misma el poder del aire de su ídolo y salió disparada. Antes, su hechizo viajaba en parábola mucho más rápido que ella. Pero ahora, bajo el influjo de la magia del aire, comenzó a acortar distancias sobre su propio proyectil. Se lanzó más arriba, y luego corrigió su trayectoria.

- ¡YAAAAAAA!

Imitando la forma de ataque del hombre lobo, lanzó una patada directa contra su propio proyectil, fundiéndose con él. Transformándose en un meteoro de relámpago que viajaba directa contra el escudo.

Su propio hechizo la quemaba. El dolor se volvía insoportable, pero en lugar de debilitarse como sería normal, su fuerza se incrementó hasta niveles estratosféricos. Era el poder Berserk de las hermanas amazonas.

Era difícil saber cuantas habilidades estaban ahora mismo activas en la elfa al mismo tiempo. Quizás las mejoras de velocidad y fuerza del hombre lobo, o la habilidad de fuerza monstruosa del enano también.

Sea como fuere, la combinación era tal que Lefiya impactó contra el escudo, y lo perforó. Continuó destrozando la mano del monstruo, su pecho, su piedra y continuó más allá hasta estallar algo más lejos contra el suelo generando un cráter de impacto tan grande como el monstruo mismo.

- ¿Uh?

Como si hubiera despertado de una pesadilla, Lefiya recuperaba su estado normal. Se dio la vuelta y vio como Udaeus, con un agujero que lo atravesaba de lado a lado, se desmoronaba junto a muchos otros esqueletos invocados, mientras otros monstruos huían del lugar. Su familia sin embargo, la miraba con sus bocas abiertas. Incluso Ais tenía esa misma expresión.

- Creo que esto se me ha ido un poco de las manos. - masculló la elfa

Un dolor agudo vino de su pierna ahora que el efecto de las habilidades había desaparecido. Miró abajo en su cuerpo, y vio como si un trozo de su propio muslo se hubiera desgarrado y caía como un hilo roto de una prenda de vestir.

*- Eso no pinta bien

Pensó mientras todo se volvía borroso. El mundo pareció dar vueltas mientras el sonido y la vista desaparecían.

- ¡LEFIYA!


El revoltijo de pensamientos iba aclarándose poco a poco. La maraña de pensamientos, casi sueños de su cabeza iban dejando paso a una serie de preguntas.

¿Donde estoy? ¿Estoy bien? ¿Qué pasó?

Con molestia fue abriendo los ojos poco a poco... Estaba dentro de una de las tiendas de campaña más grandes. Las que normalmente se desplegaban para atender heridos, aunque en este momento había sólo una presencia más.

- ¿Riveria-sama?

La elfa estaba dándole la espalda buscando algo en un baúl.

- Has despertado antes de lo previsto. Por favor, no te muevas.

A medida que su conciencia terminaba de asentarse, comenzó a sentir el dolor que sufría por todo su cuerpo, en especial su pierna derecha. En ese momento recordó la horrible visión de su extremidad casi desmembrada antes de desmayarse.

Lefiya fue a sentarse, para comprobarse a sí misma, pero la mano de su mentora se apoyó sobre su hombro y la obligó a mantenerse reposada.

- Te he dicho que no te muevas.

- ¿Mi pierna? ¿Cómo está mi pierna?

- He hecho lo que he podido, pero hay daños internos que me superan. Por eso me he asegurado de inmovilizarte. Lo mejor que podemos hacer es sedarte y llevarte lo antes a la superficie. Tione está escoltando un pequeño grupo que está ascendiendo para que todo esté preparado cuando lleguemos.

- Lo siento... - dijo Lefiya

- ¿Por qué? Gracias a ti la misión ha sido un éxito. Dentro de poco partiremos a la superficie.

- No es eso.

- ¿Por no contarnos tu habilidad, entonces? No te culpo, después de lo que pasó.

- No recuerdo muy bien lo que pasó. - dijo Lefiya algo confundida

- ¿Habías usado la habilidad de Finn antes?

- No.

- A Finn le pasaba algo parecido al principio. Su habilidad tiene una contrapartida. No le des importancia.

Lefiya suspiró.

- No te muevas, por favor. - insistió Riveria - Vuelvo en un momento.

Riveria salió por la salida de la tienda. A los pocos segundos, otra presencia diferente entró allí.

Era Bete.

Él la miró fijamente, con mirada seria, pero no dijo nada. Lefiya tampoco y hubo un silencio incómodo.

- Idiota. - dijo finalmente el hombre lobo.

- ¿Para eso has entrado? ¿Para insultarme?

El hombre lobo levantó su pierna y la apoyó al lado de Lefiya.

- Mis ataques son una técnica de lucha, no una habilidad. Y yo no absorbo la magia. Lo hacen mis botas. - dijo golpeando con sus nudillos a la bota que estaba al lado de Lefiya. - Mithril. Tú eres la maga. Deberías saber como funciona.

- Ajá... Muy interesante. - dijo con tono sarcástico y cerrando sus ojos como disponiéndose a dormir.

- ¿Cómo es posible que no lo supieras? - preguntó el hombre lobo

- Será por tus dotes comunicativas. - respondió Lefiya con tono sarcástico.

En realidad, Lefiya sí lo sabía. Aunque en ese momento, enajenada por el abrumador efecto de la habilidad de su capitán, no había pensado con mucha claridad. Mejor dicho... no había pensado en absoluto. Lo había hecho todo por instinto.

- ¡Tst! - chasqueó Bete su lengua

- ¡Tst! - hizo el mismo sonido Lefiya. Había previsto la respuesta del hombre lobo y sincronizado casi a la perfección, de forma que sonó casi como un eco del sonido del licántropo. Luego hizo una sonrisa burlona.

Bete comenzó a andar lentamente hacia la salida, con sus manos en sus bolsillos.

- Has sido una idiota... - repitió

- Oye... para dedicarte a insultarme mejor lárgate.

- ¡Déjame acabar! - dijo dándose la vuelta enfadado - Como decía... has sido una idiota... pero NO has sido una blandengue. De hecho, has hecho la cosa más bestia que he visto hasta ahora... Y eso que estamos en una familia llena de monstruos.

Y yéndose a la salida, simplemente se despidió con sus dedos en un gesto cruzado con su cabeza.

Una vez más, Bete y Riveria cruzaron casi a la vez.

- ¿Te ha molestado? - preguntó la peliverde

- Lo usual. - contestó Lefiya

- Ok... Bebe esto.

Lefiya hizo lo que su maestra le dijo.

- ¿Qué es? - preguntó

- Sedante.

- ¡Oh! ¿Tarda mucho en ...?

El efecto fue inmediato.


Una vez más, la visión borrosa se disipaba.

Había pasado ya demasiadas veces por esto en las últimas horas. Recordaba haber llegado y ser tratada por Airmid. También una aparatosa y acuciante necesidad de ir al baño que por limitaciones de movilidad tuvo que ser ayudada, con la consiguiente escena vergonzosa.

Pero al menos, la última vez, le hicieron una promesa.

- No te preocupes, es menos grave de lo que parecía. La próxima vez que despiertes estarás como nueva. - dijo Airmid antes de que Lefiya tomara el último elixir que la volvería a dormir.

Esta vez estaba en una cómoda cama. En la habitación de Loki para ser concretos. Su ropa había cambiado. ¿Ella misma se cambió cuando estaba parcialmente despierta? No podía recordarlo bien. Tantos elixires habían dejado las últimas horas de su vida borrosas en su memoria.

Lefiya movió su sábana para mirar su pierna. Estaba totalmente vendada, y sentía la presión, pero parecía estar bien. Ni siquiera le dolía.

Lefiya miró alrededor. Solo estaba Loki. Tenía la ventana de la habitación abierta, y ella estaba sentada en el marco, con un pie en la propia ventana y otra colgando dentro de la habitación, apoyando su pecho sobre la rodilla de la pierna levantada, mirando con tranquilidad el horizonte. Su mirada era muy tranquila. Casi una sonrisa, pero sin llegar a ello.

Era uno de esos extraños momentos cuando Loki realmente parecía mostrar un lado divino.

- Diste todo un espectáculo, ¿eh? - dijo la diosa sin volverse, manteniendo su mirada en el horizonte.

Lefiya no dijo nada. Tuvo una mala corazonada.

- Me he tomado la molestia de hacerte una actualización. - dijo la diosa señalando la cómoda donde había una página escrita.

- Loki... ¿Te equivocaste con la traducción de mi habilidad o lo tradujiste mal a posta? - preguntó la elfa con voz severa

La sonrisa tranquila dio paso a una mucho más exagerada y maligna.

- ¡ ¿Loki? ! - insistió Lefiya con un tono incluso más demandante.

- La descripción era intrincada. No estaba segura. Digamos que preferí ponerme en lo peor a hacer la traducción más probable.

- ¿Qué?

Lefiya había estado enfadada con su diosa otras veces, pero esta vez fue diferente. Quizás era porque la razón por la que se solía enfadar era su comportamiento inapropiado. Pero, por primera vez, se sentía traicionada por su diosa.

- ¡ ¿ Has jugado conmigo ? ! ¿Acaso no pensaste que todos se pondrían en mi contra?... ¡Claro que sí! ¡Sabías lo que iba a pasar!

- Al contrario... no estaba segura de la reacción de todos. Supongo que algunas reacciones me han decepcionado. - dijo con cara de interrogación, mirando en otra dirección, antes de volver a mirarla y sonreír - Pero por eso era interesante. Son situaciones como esta donde aprendes a ver otras caras de la gente, ¿sabes? Si sólo vives momentos felices o de camaradería nunca conoces de verdad a la gente. Necesitas vivir malos momentos a su lado para entender sus otras caras.

- ¡ ¿ Eso es lo que soy para ti ? ! ¡Un maldito juego!

- ¡Hey! Claro que no. No te lo tomes así. Ya te he dicho que no estaba segura de la traducción. Una era mala y la otra demasiado buena. ¡Esta habilidad es una locura! ¿Y si hubiera sido al contrario? ¿No ha sido mejor esto que llevarse una decepción?

- ¡Pero podrías haberlo dicho! "No entiendo tu habilidad, no se traducirla correctamente". Podrías haberlo hecho en privado, o haber esperado a ver su efecto. ¡Pero preferiste engañarme! ¡Engañarnos a todos!

- Soy la diosa del engaño... ¿Qué esperabas?

- ¡Que me trataras como una persona, no un juguete!

Por primera vez en este encuentro, Loki cambió a una cara realmente seria.

- No eres ni has sido nunca un juguete. Sólo ha sido una elección dolorosa, pero instructiva. ¿O acaso esto no te ha enseñado nada?

Lefiya apretó sus puños. Estaba furiosa, y hacía lo que podía para contener sus emociones y no lanzarle un puñetazo ahora mismo a su diosa.

Loki se giró y comenzó a hablar como si se tratara de un discurso.

- ¡Ah! El engaño. Tan denostado y confundido con la mentira. Se puede mentir y no engañar a nadie, y se puede engañar a la gente con la verdad. ¡Y esos son los mejores engaños!. El autoengaño te puede ayudar a soportar una crísis. El engaño piadoso puede aliviar a otras personas. El engaño oportuno puede destapar la verdad... ¿No es este el caso, por ejemplo?

- ¡ ¿ Qué verdad, Loki ? ! ¿Qué me ha tratado mejor la familia Hestia que la mía propia cuando lo supieron? ¡Y me pediste que les mintiera!

- Ah... Al final se lo dijiste, ¿eh?. Por cierto, yo te sugerí que los engañaras, no te ordené que les mintieras. Callarte la verdad puede ser un engaño, pero no es una mentira. Por cierto... ¿te pillaron o se lo contaste?

- ¡Yo no soy como tú! - dijo Lefiya con fuerte enojo

- Se lo contaste todo a la enana, ¿eh?. - dijo la diosa interpretando sus palabras. - Ah. Eso también me muestra como eres. No había una elección correcta o incorrecta. Había una elección inteligente y una honorable. Personalmente, prefiero la primera, pero también está bien tener gente en la familia que prefiere la segunda.

Más juegos. Así lo interpretó Lefiya. Loki había usado la interpretación de su habilidad para ver como reaccionaría su familia, y le había sugerido traicionar a Bell sólo para ver que elección tomaba. Un simple títere.

El entretenimiento de una diosa. Así se sentía en este momento.

- Vamos, vamos. ¡Deja de fruncir el ceño! - dijo Loki retomando su humor y forma de actuar más habitual - Mira esto - dijo cogiendo la hoja de sus estadísticas del mueble y mostrándosela a la cara -. No sólo he reescrito tu habilidad. También he reflejado esto. No suelo hacerlo... ¿Ves este asterisco? ¡Significa que se te ha reconocido la excelsia!.

¡Ya puedes subir al nivel 5! Increíble, ¿eh? Bueno... tampoco tanto teniendo en cuenta que te cargaste al monstruo rey tú sola como nivel 4. Ais hizo lo mismo como nivel 5 y eso le permitió subir.

Eso sí, jamás había visto a nadie tener la oportunidad de ascender con unas estadísticas tan bajas... ¡Pero míralo por el lado bueno! Puedes subir cuando quieras. Eres, técnicamente, una aventurera de primera clase. ¡Vístete! Te espero en la sala principal.

Lefiya se vistió en silencio y se movió lentamente como un autómata. Mientras, dentro de ella, se formulaba preguntas.

*- ¿Cómo ha podido hacerme esto? ¿O siempre ha sido así? ¿He estado ciega? ¿Loki ha sido siempre una farsante? Diosa del engaño. ¿Nos engaña a todos?

Su mente se oscurecía con pensamientos negativos mientras avanzaba por la mansión.

Cuando cruzó la puerta, aquellos pensamientos fueron interrumpidos abruptamente. No esperaba que estuviera toda la familia.

Loki había esperado apoyada en la pared, esperando el momento que la elfa cruzara el umbral para ponerse a su lado.

La gente estaba excitada y había un gran murmullo.

- ¡Silencio, por favor! - demandó Loki un par de veces hasta que el murmullo se apagó casi por completo.

- "Nunca atrás" - "Refleja las habilidades de los miembros de tu grupo de mismo nivel o superior". - Leyó con la nueva traducción de su habilidad - Señoras y señores, ¡tenemos una nueva aventurera de primera clase en la familia!

- ¡YEAAAAAAAAAH!

Un grito de júbilo llenó la sala, bastantes aplausos y palabras amables.

Sin embargo, a ojos de Lefiya, todo era como si hubiera perdido su color. Todo era gris. Las imágenes actuales se superponían con lo que había pasado antes, cuando ellos discutían sobre quien tendría que soportarla.

Hipocresía. Falsedad. Engaño. Una familia farsante, dirigida por la diosa del engaño. Eso es lo que ahora veía.

- Ven. - dijo Loki - Los ejecutivos quieren hablar contigo.

La diosa avanzó primero hacia la puerta que daba a la sala de mando. Allí estaba Finn, sentado en la silla principal delante de la mesa donde muchas veces se discutían estrategias. A un lado Gareth y a otro Riveria.

Loki se quedó detrás de ella, apoyándose en la pared una vez más.

- Enhorabuena, Lefiya. - dijo Finn - Loki ya nos ha informado. Quiero que sepas que cuando decidas subir de nivel, adquirirás la posición de ejecutiva. Igualmente quiero agradecerte por el gran éxito conseguido en la expedición.

- * EJEM *

Riveria hizo un intento de tos falsa aunque le salió algo demasiado artificial.

- Sí... Esto va a sonar un poco forzado ahora que sabemos la diferente naturaleza de tu habilidad, pero teníamos intención de realizar esta reunión antes. Lefiya... me disculpo personalmente y en el de toda la familia por no haber llevado con el tacto adecuado el tema de tu habilidad. Sentimos mucho que hayas podido sentirte rechazada por ello, y queremos dejar claro que nuestra familia te tiene en alta estima y que jamás vamos a rechazarte por algo así.

*- Tarde. - pensó la elfa

- Respecto a la sugerencia de Loki de no contárselo a Bell Cranel. Hemos estado hablando de ese tema y hemos decidido que si sientes por un momento que no haces lo correcto, es mejor que se lo digas. No queremos poner más peso sobre tus hombros.

Una sonrisa de venganza apareció en la boca de la elfa.

- Ya lo sabe.

Los tres mostraron cara de sorpresa.

- ¿Qué dijo?

- Le enseñé mi habilidad y le dejé claro sus efectos. Entonces Bell me ofreció seguir a su lado para ayudarme.

La tensión de los tres ejecutivos jefes se liberó de golpe.

- Eso es afortunado. Deberíamos haber tenido en cuenta la tendencia de Cranel-san a ayudar a los demás.

*- Cree que todos son como ellos... - pensó Lefiya con rencor

- También se lo conté a Hestia y los demás. El resto de su familia actuó igual. - dijo la elfa

- Oh... Supongo que entonces ellos mismos están preocupados por el avance de Bell. - dedujo el mediano -. ¡Es afortunado que nuestros intereses sean complementarios! Has tomado la decisión correcta.

Otro hipócrita. Así lo veía ahora Lefiya. Era la decisión correcta porque era la que había dado buenos resultados. ¡Pero eso no lo sabía antes de intentarlo! Si la hubieran rechazado ahora Finn tendría otro discurso. ¡Que falsedad!

- ¿Algo más? - dijo Lefiya con voz resentida

- ¿Está todo bien? - preguntó Riveria que apreció la actitud de su aprendiz

Aún con todos los pensamientos negativos que pasaban por su cabeza, Lefiya fue incapaz de dirigir su rencor a su mentora. A fin de cuentas, ella había sido una flor en un campo de estiércol. Una de las pocas voces que la habían apoyado, desde el principio hasta el fin.

- Sólo estoy cansada. - fingió lo mejor que pudo

- Entonces ve a descansar. - dijo Finn - Porque esta noche vamos a celebrar el fin de expedición. Y esta expedición ha sido un éxito rotundo gracias a ti. Eres la estrella, así que no puedes faltar.

*- Seguro que lo único que teme es la ira de Riveria si no voy. - pensó para si misma.

Lefiya alzó la mirada para ver la sonrisa de Finn. Una sonrisa que le pareció totalmente falsa.

Sin decir nada más, Lefiya regresó en silencio.

Tras cruzar la puerta, Riveria preguntó.

- ¿Ha pasado algo malo?

- Bueno... Creo que está enfadada conmigo porque no traduje bien su habilidad. - dijo Loki

- Espera... ¿Lo hiciste a posta? - preguntó Riveria

- ¿Quizás?

Gareth negó con la cabeza con un pequeño suspiro. Finn sepultó su cara entre las palmas de sus manos, mientras Riveria miró a su diosa con desprecio.

- Has escogido el peor momento para tus juegos, diosa estúpida. - dijo Riveria, cuyas duras palabras no eran usuales.

- ¿Verdad? - dijo Loki tomándoselo a broma. - Seguro que ahora va a buscar consuelo a alguien que no la rechace. Alguien con complejo de héroe que, por supuesto, no rechazará ayudar a una dama en sus horas bajas. ¡Qué pena! - dijo al final con tono sarcástico - Ah, no, espera. Eso es justo lo que queremos.

- Formas, Loki. Formas. - dijo Finn

- A la larga me lo agradecerá.


Fuera de la sala de mando, la familia seguía celebrándolo.

Una vez más, la visión de la elfa era una versión gris de la realidad.

Entre la gente sólo adquirían algo de color aquellas personas que le habían pedido perdón. Ais, Tione, Alfy... pero sobre todo, la sonriente Tiona. La única que la había defendido desde el primer momento.

Por ellas, Lefiya fingió su sonrisa una vez más, saludó un poco a la gente, antes de salir por la puerta de la sala común. Tras cruzarla y cerrarla detrás de sí, dejó de fingir, y su verdadero ánimo se reflejó en su cuerpo.

Con mirada decaída, se dirigió al exterior. Ahora no quería estar allí. La mansión era como una cueva. Un recordatorio de la falsedad de su familia.

De alguna manera casi todo el mundo debía estar en la sala común porque no se encontró con nadie hasta alcanzar la salida.

Al salir por la puerta principal de la mansión, en el exterior, al lado izquierdo, estaba Bete apoyado en la pared, con ambas manos en sus bolsillos, como sumido en sus propios sentimientos.

Alzó la mirada un segundo para mirar quien era. Lefiya cruzó una mirada con él.

Bete no dijo nada. Simplemente sacó su mano derecha, y con un par de dedos gesticuló un saludo pasota a su estilo.

- ¡ TÚ !

Lefiya gritó y se acercó al hombre lobo con paso rápido y lleno de furia.

- ¡ CUAL ES TU PROBLEMA ! - insistió

- ¡Cual es el tuyo! ¡Yo no he dicho nada! - respondió el hombre lobo sin entender nada

- ¡ ¡ ¡ EXACTO ! ! ! ¿Donde está tu burla? ¿El chasquido despectivo?

- ¿Te quejas de que NO haga eso? ¡Estás como una cabra! - dijo el hombre lobo entre la respuesta agresiva y el pánico

- ¿Por qué ahora, justo ahora? ¿Qué ha cambiado? ¡Sólo he matado un condenado monstruo! ¡Todo por mi habilidad! ¡Antes era una sanguijuela y ahora soy de primera clase! ¡Pues entérate! ¡SOY LA MISMA! ¡SIGO SIENDO LA MISMA!

- ¡Y a mí que me cuentas!

- ¿POR QUÉ ANTES LA GENTE ME RECHAZABA Y AHORA SOY LA ESTRELLA? ¡SOY LA MISMA!

- ¡Díselo a los demás que quieren hacerte la rosca, no a mí!

- ¿Todo va bien por ahí?

La voz del capitán sonó desde lo alto. Ambos jóvenes, confundidos, miraron hacia arriba.

Sus gritos habían llegado a ser tan fuertes que habían varias personas de la familia mirando por las ventanas, Finn incluido.

- Lefiya ha perdido un tornillo o algo. - dijo Bete mirando a Finn, para luego volver a mirar a la elfa -. Si estás en celo, vete a dar la brasa al conejo y déjame en paz.

- ¿En celo? ¡ ¡ ¿ EN CELO ? ! ! ¡ ¡ COMO TE ATREVES ! !

Lefiya apuntó su vara amenazadoramente al hombre lobo. Pero Bete no sólo no retrocedió, sino que frunció el ceño.

- Estás alcanzando el límite de mi paciencia. Si comienzas a recitar, te enviaré a Babel de una patada. Y no bromeo.

- ¡Parad. Es suficiente! - ordenó Finn desde la distancia

- AAARRRGgggggh.

Lefiya comenzó con un grito y acabó transformándose en un auténtico gruñido de frustración, mientras sus manos se retorcían crispadas.

Haciendo un nuevo bufido, se dio media vuelta con dirección a fuera de la mansión pisando tan fuerte que iba literalmente haciendo pequeños socavones en el terreno.

- Elfa chalada. - murmuró Bete antes de regresar a su posición chulesca apoyado en la pared.

En la habitación de mando, Finn se rascaba su barbilla.

- Quizás subestimé el nivel de enfado de Lefiya. - comentó Loki

Riveria suspiró.

- Quizás es una resaca.

Gareth y Riveria miraron al mediano. Ese término era coloquial y les traía memorias del pasado.

- Podría ser. - comentó la elfa

- Tengo que hablar con ella. - dijo Finn


Los pensamientos negativos seguían dando vueltas en la cabeza de la elfa.

Cuando se quiso dar cuenta, estaba en frente de la verja del terreno de la Mansión de la Chimenea.

*- ¿Por qué he venido aquí? - se preguntó Lefiya a sí misma.

Ni lo había pensado. Al principio era porque quería alejarse de su familia. Quizás, sin darse cuenta, también escuchó a Bete.

Pero el caso es que su furia no se había reducido ni un ápice.

*- Si veo a Bell ahora, discutiré con él, y él no tiene la culpa de nada.

Lefiya dio un cuarto de vuelta y comenzó a rodear el terreno. Cuando alcanzó el final, dio media vuelta, pasando una y otra vez por delante, sin terminar de entrar.


- ¡Mira Bell! - señaló Hestia desde el comedor - ¡Parece que Lefiya ha regresado!... Espera... - Lefiya continuó caminando, y dando un nuevo recorrido. - Parece muy enfadada... Bell, ¿qué has hecho?

- ¡ ¿ Yo ? ! ¡Nada, Kami-sama! ¡Lo juro!

Hestia miró a Bell. Por supuesto, había dicho la verdad.

- Ok... Quizás no sea cosa tuya. Deberías ir y preguntarle.


- ¿Lefiya? ¿Qué ocurre?

La elfa estaba tan concentrada en sus propios pensamientos que no se había percatado de la presencia del conejo hasta que estuvo delante suyo.

- ¡NADA! ¡NO QUIERO VERTE! - dijo dándose la vuelta

- ¿Qué te pasa? - dijo Bell caminando hasta volver a ponerse enfrente suyo.

*- ¡Maldición! ¡No insistas, Bell, o lo pagaré contigo! - pensó dentro de sí

- ¡NADA QUE TE CONCIERNA! ¿Eh?

Lefiya fue sorprendida por un abrazo. Bell se había abalanzado sobre ella, y la empujó contra su pecho.

- Lo siento. - susurró el peliblanco a su oído.

Su diosa jugando con ella. Sus amigas y su familia viéndola como un lastre. Su pasado donde igualmente la despreciaban. La hipocresía de trato ahora que era un activo valioso...

Todas esas cosas la estaban irritando. Muchísimo.

Y aquí... en este momento, alguien que no le había hecho nada, al contrario donde muchas veces antes ella se había enfadado contra él injustamente, le pedía perdón.

¿Perdón por qué? ¡Él la había apoyado como nadie más! Siempre sincero, siempre amable.

No podía odiarle. Ya lo había odiado demasiado.

Aquel suceso fue como un gran impacto sobre una costra que cerraba una herida. La furia era lo que se acumulaba y tapaba el interior. Y ahora que se había roto, una serie de nuevos pensamientos inundó a la elfa.

¿Por qué?

¿Por qué era este mundo tan cruel? ¿Por qué estaban obsesionados con la fuerza? ¿Por qué seguía viviendo en un mundo de fantasía donde su ídolo la amaría? ¿Por qué estaba en esa familia?

Ante esas preguntas y sus reflexiones, el mundo parecía perder su sentido. No había una razón especial. Ella estaba donde estaba porque había seguido la corriente. Fue donde la vida la empujó. Como huérfana, Lefiya se sentía sin raíces, sin una conexión profunda con nada ni nadie. Y como niña, simplemente fue donde la llevaban. Nunca había intentado trazar su propio camino, porque carecía de meta.

Su corazón vacío se había limitado a desear un simple anhelo. Ser amada. Esa era su verdadera voluntad. Rechazada como huérfana antes, rechazada como alguien mediocre en el propio orfanato, ese deseo creció fuerte hasta convertirse en fuerza de voluntad.

La misma fuerza que la hizo pasar de la mediocridad a la excelencia. Y desde allí, ser observada con interés por terceros, hasta que Riveria se cruzó en su camino.

Que alguien en la realeza pudiera verla como una digna candidata era un sueño. Y dentro de la familia Loki comenzó a creer que su sueño estaba volviéndose real. El sueño de ser una persona admirada y querida. En tener una familia que estaría a su lado, pasara lo que pasara. Y encontrar un amor correspondido, por qué no. Esa era su meta más actual.

Pero su pasado se cobraba su precio. Una parte de ella creía que todo eso era mentira, y esperaba con temor el día que, fallando ante los demás, la rechazarían y la expulsarían. Que volvería a ser una huérfana perdida y solitaria.

Esa pesadilla había sonado demasiado real estos días. Y ahora, en este momento, con todo el peso de la tristeza inundando su cuerpo, se volvía real dentro de su cabeza.

- Todo estará bien - susurró Bell.

Lefiya liberó la tensión de su cuerpo. Dejándose llevar por el cálido abrazo del chico, comenzó a llorar.


Después de varios minutos agarrada a Bell, llegando a llorar desconsoladamente, poco a poco Lefiya se tranquilizaba.

- Ven... Vamos a sentarnos. - dijo Bell invitando a Lefiya a entrar a los jardines de la Mansión. Allí, en un banco, los dos jóvenes compartieron silencio durante un buen rato.

- ¿Qué pasó? - preguntó Bell

Lefiya... con un suspiro... comenzó a relatar lo que había pasado


Bell suspiró de alivio y sonrió.

- ¿Qué? - preguntó la elfa

- Cuando te vi llorar, pensé que podría haber muerto alguien en la expedición.

- ¡No, no! Claro que no...

Lefiya lo pensó un momento. ¿Por qué había sobrerreaccionado así?

Sí. Lo que decía Bell tenía sentido. El tipo de emociones que había sentido no se correspondían con lo que había contado.

- Uggg. Antes todo tenía sentido en mi cabeza. Tengo esa sensación... como cuando lees un diario viejo y sabes que eso lo escribiste tú, pero no le ves sentido ahora, ¿sabes lo que digo?

- ¿Quizás?

Bell no sabía mentir. Fue una simple respuesta diplomática.

Lefiya repasaba ahora todos sus pensamientos. Ok... había un trasfondo de realidad. Seguía pensando que lo que hizo Loki estaba mal. Y sí, visto desde cierto punto de vista el comportamiento de su familia podía ser algo hipócrita. Pero si en el centro de la tormenta hubiera estado otra persona, ella hubiera actuado como cualquier otra de las personas de su familia.

Sin darse cuenta, un nuevo deseo comenzaba a latir en su interior. No quería ser así. Quería ser como Bell. Quería que si algún día le tocara ser ella quien tenía que ofrecer la mano a otra persona, ella no dudaría. No actuaría como actuó su familia.

Deseaba ser como Bell.

Y entre esos pensamientos, surgió una pregunta casual.

- Bell... ¿por qué me pediste perdón?

- Ah... Umm... ¿Creí que era lo correcto? - dijo en tono dudoso y sospechoso

- Eres peor mintiendo que yo. - dijo Lefiya

- ¿Eh? ¡No! ¡No! Es en serio... bueno...sólo seguí los consejos de alguien que me dijo que hacer en estas situaciones.

*- "Alguien" - pensó Lefiya - ¿Por qué no quiere decir quien?

- Mmmm... Déjame adivinar... ¿Ese alguien era tu abuelo?

- Eh. Jejejeje. - dijo Bell poniéndose colorado

- *EJEM* - carraspeando, Bell se puso a actuar cambiando su voz haciendo una imitación de su abuelo.

- Bell... Te voy a dar una de las lecciones más importantes de tu vida. Llegará el día donde verás a una mujer enfadada o llorando y no tendrás ni idea de por qué ni si está relacionado contigo, pero intuirás que deberías saberlo. Por suerte, hay una serie de frases comodín que valen en un montón de situaciones. "Lo siento". "Todo estará bien". "Estaré a tu lado pase lo que pase"... Y si tienes un romance con ella, "Te amo". ¡Decir la respuesta correcta o no en el momento crítico puede cambiar tu vida!

- Tu abuelo no tenía remedio... - dijo Lefiya negando con la cabeza - ...pero supongo que tampoco le faltaba razón. ¡Gracias Bell! - dijo mientras se agarró a su brazo mientras se sonreían mutuamente.

El chirrido de la puerta metálica de entrada hizo a la pareja mirar en su dirección.

- ¡Capitán! - dijo Lefiya con sorpresa

- ¡Finn-sama! ¿Ha ocurrido algo?

- Sólo quería hablar con Lefiya... sobre el incidente con Bete.

- ¡Oh! ¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! - dijo mientras se agachaba y levantaba repetidamente

- No, no... Está arreglado. Pero me gustaría preguntarte... Cuando discutiste con Bete... ¿Estabas furiosa antes de empezar?

- ¿Eh?

- Tranquila... Sólo quiero saberlo. Loki nos contó. Tendrías motivos.

- Sí.

- Del 1 al 10... ¿qué nivel le pondrías a tu furia?

- Ah... Oh... No sabría que decir... ¿Un ocho quizás?

- Ya veo... Creo que has sufrido una resaca emocional.

- ¿Eh? - ambos, Bell y Lefiya expresaron la misma sorpresa

- De la misma forma que un cuerpo desentrenado tiene muchas agujetas si se somete a un esfuerzo continuado de repente, y una habilidad de gasto de mente produce un gran cansancio y ganas de dormir, ciertas habilidades que afectan a la salud mental y las emociones, pueden generar alucinaciones emocionales. Mi habilidad causa bastante estrés de este tipo, y si no estás entrenada se sufre a las pocas horas cambios de humor muy fuertes. Las llamábamos "resacas". Perdona que no te dijera nada, pero como dormiste muchas más horas, no creí que lo fueras a pasar.

- ¿Una alucinación emocional? - volvió a preguntar Lefiya

- Sí. De la misma manera que una alucinación visual ves cosas que no están allí, una alucinación emocional te hace sentir emociones sin una causa justificada. De hecho, suele ser al contrario. Una mente no entrenada busca excusas para justificar sus emociones sin fundamento.

- ¡Oh!

Sí... Eso totalmente cuadraba con la experiencia que había sufrido la elfa.

- ¡No tenía ni idea de que su habilidad le causara tantos problemas! - comentó la elfa

- He aprendido a manejarlo. Son muchos años de experiencia. He aprendido a ignorar las emociones que siento y poner mi lógica por delante. Además hay varias técnicas que pueden ayudar mucho. Sería conveniente que te entrene para reducir los efectos la próxima vez.

- Ah... bueno... Creo que evitaré usar su habilidad. - dijo Lefiya

- Tenemos tiempo para hablarlo. Podríamos hacerlo esta noche. Hemos retrasado la fiesta de fin de expedición por ti. No puedes faltar ahora.

- Ah... Esto... Supongo.

- Bien. Te veo allí. - dijo saludando antes de salir del jardín.

- Lefiya... ¿Todo está bien? - preguntó Bell

- Sí... Bueno... Quizás. Los pensamientos de antes... aún dan vueltas en mi cabeza.

- No creo que Finn-sama te haya obligado. - dijo Bell - Creo que sólo quiere ayudarte para que no te alejes de tu familia. Pero si no estás bien...

- No lo se... Si vuelvo a sentir esa ira...

- Lo celebrareis en la Anfitriona de la Fertilidad, ¿verdad?. ¿Quieres que te acompañe?

- ¿Eh? ¿Lo harías?

- "Estaré a tu lado pase lo que pase".

- ¡Gracias, Bell! Espera... ¿Acabas de soltarme una frase comodín?

Bell sonrió con incomodidad

- ¡Funciona! - dijo el peliblanco intentando bromear

- ¡Tonto! - dijo Lefiya golpeando sin fuerza su pecho, para luego reír ligeramente.

Sí. Si iba con Bell, sabía que su ira y su tristeza podían deshacerse con un simple abrazo suyo.


Nota del autor:

Esto se está convirtiendo en una costumbre. La falta de tiempo y el cansancio.

Este capítulo en realidad no pretendía ser independiente, sino en realidad sólo la segunda parte a la nueva habilidad de Lefiya, pero al final como resultó corto le agregué la mini-historia paralela de FinnLili

Confieso que este capítulo se me ha atravesado más que otros. Creo que los personajes me han quedado forzados. Lo he reescrito un par de veces y cada vez me ha gustado menos, así que por cansancio he dejado la última versión.

En fin... Pasa a veces. No siempre uno está inspirado.

Espero sus reviews.