Lefiya tatareaba una canción mientras se preparaba el desayuno.

- ¿Que tal la cama? - preguntó Hestia

- Muy bien. Es aún más blanda que la mía, y además más grande. ¡Y la habitación es muy silenciosa!

Lefiya y Hestia se estaban refiriendo a la nueva habitación de Lefiya en la mansión. Por primera vez, Lefiya había optado por quedarse en la mansión para dormir. La Elegia, la festividad para recordar a los caídos, empezaba ahora y la elfa tendría que dedicar bastante tiempo a su familia.

Había sido un año complicado y esta celebración iba a ser especialmente dura para la familia Loki por las vidas perdidas.

Por eso había decidido quedarse para aprovechar todo el tiempo posible para entrenar con Bell pues luego tendrían que tomarse una pausa considerable.

- ¿Y mi cita con Ais? ¿Algún avance con eso? - preguntó Lefiya

- Bueno... He preguntado un poco por los sitios, pero sí, tienes razón. Debería comenzar a reservar un sitio ya o podría haber problemas con la reserva. En las festividades se disparan. - dijo la diosa

- Puedo hacerlo yo misma.

- Te prometí que lo haría y lo haré. ¿O acaso no confías en mi? - dijo Hestia con orgullo

Lefiya asintió sonriente.

- Buenos días - dijo Welf, entrando al comedor bostezando

- ¿Otra vez en la forja hasta las tantas? - preguntó Hestia

- Culpable. ¿Donde está el café? ¿Y Haruhime?

- Decidimos que cada uno se ocuparía de su desayuno, ¿recuerdas?. Además, está ocupándose de la colada atrás. Si quieres café... - dijo Hestia apuntando a la puerta de la cocina

- Ok, ok... Prepararé el café yo mismo. ¿Alguien más quiere?

- Ya que te pones... - comentó Hestia

Esa era la diosa del hogar. Una chica simpática pero floja. No es que no le gustara el café. Es que era demasiado vaga para prepararlo si había dormido bien.

Bell y Haruhime entraron los dos conversando apasionadamente, mientras Bell sostenía un libro entre sus manos.

- ¡"Waldstein"! Aquí está. Estaba seguro que esta versión había una referencia. - dijo Bell

- ¿Buenos días? - dijo Hestia con un tono un poco molesto porque la chica zorro y el conejo ignoraran a todo el mundo

- ¡Ah! ¡Hola, kami-sama! ¡Hola a todos!

- ¿Se puede saber que te tiene tan excitado, Bell-kun?

- Ah, eh, ummm... Nada importante. - dijo desviando la mirada y poniéndose colorado

- ¿Bell-kun? - insistió Hestia con un tono más inquisitivo y fuerte.

- No es importante. Es una tontería sobre Ais-san.

- ¡Ugh! - gimió la diosa de disgusto

- ¡AIS! - gritó Lefiya automáticamente al escuchar su nombre - ¿Qué pasa con ella?

- Oh... Nada... Es sólo... que coincidí con ella esta mañana en el cementerio dejando una ofrenda en una tumba de los héroes del pasado. En la lápida ponía "Albert"... así que pensé que quizás el "Albert" de las leyendas, el famoso protagonista de "Dungeon Oratoria" podría ser ese Albert. ¡Y de repente recordé su apellido!

Bell giró el libro con las páginas abiertas y lo mostró hacia los demás, señalando la palabra del texto.

- ¡Waldstein! Albert Waldstein... ¿Es posible que Waldstein y Wallenstein sean la misma familia o estén relacionadas? Si así fuera, ¡Ais podría estar emparentada con el gran "Albert" de Dungeon Oratoria!

- Oh... - expresó Lefiya, pero en lugar de hablar, hundió su mirada en su tazón de leche.

- Lefiya... ¿Sabes algo de esto? - preguntó Bell inocentemente

- Bueno... Ya sabes... yo entré en la familia mucho más tarde. Ais estuvo en la familia desde pequeña. Siempre he querido saber más sobre el pasado de Ais, pero... cuando intenté averiguar más, tanto Riveria como Finn me aconsejaron que no lo hiciera. Por lo visto, su pasado es muy doloroso para ella, y ha sufrido mucho. Hacerla recordar sólo hace que se enfurezca, así que me dijeron que era mejor esperar a que Ais se abriera y fuera ella misma la que nos lo cuente.

- ¿Eh? - expresó Bell confuso

- Es un tabú en la familia. - resumió la elfa

- Oh. Entiendo. - dijo Bell cerrando el libro

* Ding * Ding * - sonó la campana de la entrada

- Bell... Te buscan. - dijo Haruhime

- Voy. - dijo levantándose

Welf se fue caminando lentamente mientras comía un bollo detrás de Bell. Lili, Haruhime y Mikoto se juntaron en la puerta.

- Ok... Aprovechemos el momento de chicas. - dijo Hestia - A ver que te parecen estos... - dijo dándole un pequeño libro

- ¿Qué es esto?

- ¡El catálogo de los vestidos más exclusivos de Orario, por supuesto! No pensarás ir a tu cita con lo de siempre, ¿verdad? No digo que no tengas buen gusto para vestir, ¡pero para una cita hay que deslumbrar! ¡Tienes que hacer que a tu princesa se le caiga la mandíbula cuando te vea! ¡Vamos! ¡Vamos! No te cortes.

Lefiya miró los trajes del catálogo. Todo era carísimo. El lugar era tan exclusivo que sospechaba que hasta pedir un catálogo debería haber costado unos cuantos miles de valis.

- Esto... Está un poco fuera de mi presupuesto. ¡El más barato cuesta medio millón!

- Aaaah. - dijo Hestia negando con el dedo - Pero esa es la cuestión. ¡Esto va al presupuesto de la cita! ¡Lo pagará tu rubia favorita!

- ¡No puedo hacerle eso!

- ¡Claro que puedes!. Es una cita de arrepentimiento, ¿recuerdas? - dijo guiñando un ojo - Además, si le das la cita de su vida, ¡estoy segura de que lo agradecerá! ¿Para qué es el dinero sino para gastarlo? ¡No puedes vivir sólo de luchar, comprar armas y armaduras! ¡También hay que vivir! Además, la comida también va a ser cara así que no se notará tanto. Tú sólo preocúpate de lograr que la princesa se enamore de ti.

Enamorarse de ella. A Lefiya le parecía un sueño. No sabía siquiera si Ais era capaz de verla de esa manera. En realidad esta cita era una farsa, ya que la propia Ais creía que el motivo era pedir perdón, no algo romántico ni nada parecido.

- ¡Una carta de amor! - se oyó decir a Lili a lo lejos en la entrada

De repente, la cara de la diosa se tensó como un perro que acaba de percatarse de una presa y miró hacia la puerta. Su pelo pareció cobrar vida, especialmente sus coletas que bajo el influjo del aura divina de Hestia parecieron convertirse en serpientes ondulantes.

- ¡Que diablos está pasando allí! - gritó Hestia que saltó de su silla y fue corriendo a unirse al grupo.

Lefiya, más calmada, se levantó también a observar con curiosidad que estaba pasando.

- ¡Le han entregado una carta de amor! - repitió Lili gritando

- ¡ ¿ Qué ? ! ¿Quién lo hizo? ¿La elfa del gremio?

- Espera... ¿Eina también forma parte de tu Harem? - preguntó Lefiya

- ¡ ¿ HAREM ? ! - gritaron Bell y Hestia a la vez

- Sí, bueno... ya sabes... Es una forma coloquial de referirme al grupo de chicas que tienes detrás de ti. - dijo la elfa quitando importancia a la expresión

- ¡No me des esos sustos! - se quejó Hestia

- Yo... No se... - dijo inocentemente Bell

- Sí.

- Totalmente. - dijeron Mikoto y Welf respectivamente mientras Haruhime asentía

- No ha sido ella, Kami-sama. ¡Ha sido Syr, de la Anfitriona de la Fertilidad! ¡La peor de las opciones!

- ¡Que atrevida! Espera... No recuerdo ninguna Syr... ¿Es la cocinera?

- No. Hestia-sama. - dijo Welf - Es una de las camareras. Humana, pelo gris... Experta en tomarle el pelo a Bell.

- No me suena... Es cierto que yo no he pasado tantas veces como vosotros por allí... ¿Es posible que no hayamos coincidido?

Welf se encogió de hombros

- ¡Pero ese no es el punto! ¡Como dejaste que pasara! - dijo la diosa apuntó con su índice acusadoramente a Lili

- Hi - gritó la mediana al ser señalada

- ¡Era tu responsabilidad, ayudante-kun!

- ¡Y lo he hecho! ¿Pero cómo predecir que lo haría entregando una carta? ¡Y a través de un miembro de la familia Freya nada menos!

- ¡ ¿ UEEEEEeeh ? ! ¿Freya? ¡ ¿Qué pinta Freya en esto? !

- Bueno... quizás sólo se conozcan. A fin de cuentas, ese bar es conocido por toda la ciudad. - dijo Welf

- Creo que Mama Mia es la ex-capitana de la familia Freya - comentó Mikoto - Es normal que tengan contactos.

- Alicia me dijo un día que Anya, una de las chicas gato que trabaja allí, es la hermana de "Vana Freya", pero que no se llevan muy bien. - comentó la elfa

- ¡Nada de eso importa! ¡Dame la carta! - dijo la diosa arrebatando la carta al conejo.

- Kami-sama. - comentó Bell - ¿Hoy no vas a trabajar?

- ¡UGh! ¡Es verdad! Está bien... Me voy al puesto de comida... ¡Pero ni se te ocurra contestar a esta cita hasta que lo hablemos cuando termine! - dijo devolviendo la carta

- Sí... Kami-sama.

Mientras la diosa se iba a toda velocidad, el grupo continuó hablando.

- ¿Estás segura de que Anya y Vana Freya son hermanos, Lefiya? - preguntó Bell

- En realidad no. Es sólo un chismorreo. ¿Es importante? - respondió Lefiya

- Estaba pensando en que él apareció un día que estaba con Syr-san y nos topamos con algo peligroso. Aquel día fallé en protegerla... - dijo Bell con tono desanimado -. Si Syr es como una hermana para Anya, y Anya es la hermana de Vana Freya... entonces ahora tiene más sentido.

- Entonces... ¿Vas a aceptar su invitación, Bell? - preguntó Mikoto

- Bueno... Kami-sama ha dicho...

- Que no contestes... no que no pienses en qué contestar... Tengo curiosidad... ¿Vas a aceptar?

- No... lo se.

- Claro que no. - dijo Lefiya

- Deberías. - dijo Welf casi a la vez.

- ¿Eh? - dijeron ambos mirándose mutuamente

- ¡Pero a Bell no le interesa esa chica románticamente! Es lo que dijiste... Bell... Tú quieres a Ais-san, ¿no es cierto? - dijo la elfa

Bell se puso colorado

- Sí.

- Mmm... Pero si saliera con Syr... ¿No te haría eso las cosas más fáciles con Ais-san, Lefiya-san? - dijo Mikoto

Lefiya abrió sus ojos completamente al darse cuenta de eso. ¡Ni lo había pensado!

- Sí... Eso es verdad... ¡Pero hay que pensar en ellos! Especialmente en Bell, que es de vuestra familia... y mi amigo. ¡Si le da esperanzas a esa chica y luego le da calabazas sólo empeorará la situación!

- Dí la verdad. No lo habías pensado, ¿verdad? En que es beneficioso para ti.- dijo Welf que había pillado la mentira de la elfa

- ¡Esa no es la cuestión! - dijo la elfa enrojeciéndose -. ¡Lo que he dicho es cierto! La gran pregunta que Bell tiene que responder es... ¿Estás interesado románticamente en esa chica?

- Esto... - el conejo dudó -. Es una gran amiga.

- Eso no responde a la pregunta, Bell. - insistió Lefiya -. La amistad y el romance son dos cosas diferentes. ¡Y tú lo sabes!. ¿Qué harás si la chica desea besarte? ¿Te acercarás o te alejarás?

Bell desvió la mirada hacia el suelo.

- ¡Lo sabía! - dijo la elfa triunfante.

- Lefiya tiene razón en esto. Escúchela, Master Bell. - dijo Lili

- Vamos, Lili. - dijo Welf - Tú quieres que Bell no salga con otras personas por puro interés.

- ¡No es verdad! ¡Ya lo he superado! - dijo la mediana con tono poco convincente - Pero los argumentos de Lefiya son sólidos.

Lefiya hinchó su pecho en símbolo de orgullo.

- Ok. Lefiya ha expuesto sus argumentos. Ahora me toca a mí. - dijo Welf. - Estáis asumiendo que esa chica no sabe a lo que se expone y creo que es un error. Las chicas del bar saben perfectamente quien nos gusta y a quienes les gustamos. Y esa chica ha sido bastante clara en su interés. Sólo está pidiendo una oportunidad.

- Una oportunidad rumbo al fracaso. - dijo Lefiya

- Eso no lo sabes. Hasta donde yo se, esta cita podría tener varios finales posibles. Uno, por ejemplo, podría ser que Syr descubre que Bell no es en una cita lo que ella esperaba, así que en realidad acaban la cita como amigos, sin ningún trauma y ella deja de insinuarse a Bell. Dos, podría ser que Bell descubra que esa chica le gusta más de lo que se había imaginado así que... ¿quien sabe?. Y sí... existe la opción tres que es que nada cambie y al final de la cita la chica intente acercarse y Bell la tenga que rechazar. Es la peor opción pero... ¡rechazar la cita es apostar por la fase 3 directamente!

- Pero no es lo mismo que te rechacen directamente a que tengas una cita maravillosa y luego te rechacen. - argumentó Lefiya

- Es posible... pero es el riesgo de abrirse a las otras posibilidades. Los aventureros sabemos mucho de tomar riesgos. Y estoy seguro de que esa chica también sabe a lo que se expone. ¡Esta es su aventura, Bell! Ella se ha arriesgado con este movimiento. ¡Al menos se merece la oportunidad!

- ¡Maldición! Eres muy convincente. - masculló Lefiya haciendo sonreír al herrero.

- ¡No te dejes intimidar, Lefiya! - gritó Lili - ¡Tú tienes razón!

- ¡Ah! - continuó Welf - Está por supuesto el tema del beneficio intrínseco de tener una cita. Porque... ¿cuantas citas has tenido antes?

- Ah... Eh... - dijo el chico con timidez - Bueno... Una vez tuve con kami-sama una especie de cita.

- ¿Algo más?

- Citas... citas... No. - confesó el conejo

- Entonces estás verde. ¡Considéralo un entrenamiento! Porque imagínatelo... Tener una cita con la chica de tus sueños... ¿Qué pasaría si fuera tu primera cita o con experiencia mínima? ¡Las posibilidades de fastidiarla serían enormes!

- ¡ ¿ Eh ? ! - gritó Lefiya de sorpresa

Eso tampoco lo había pensado. ¡Y era justo lo que le iba a pasar a ella! Su primera verdadera cita de su vida, ¡iba a ser con Ais! ¡Era inminente!

Como reacción a esta inminente amenaza, la elfa se puso a la defensiva.

- Vamos, vamos... No es para tanto. - dijo con voz insegura - Es una cita. ¿Quien no se ha fijado en las citas de otras personas o ha leído sobre ello en libros? Además, ni que fuera tan complicado. Vestirse bien. Un ambiente cuidado. Una buena conversación... ¡No es mucho más!

Welf negó con la cabeza.

- Es cierto que las bases de la cita puede ser eso, pero dependiendo de las expectativas y predisposición de tu pareja un montón de detalles pueden influir. Además, la práctica da seguridad y mostrar seguridad es una de las cuestiones más básicas del éxito en una cita romántica.

- Lo dices como si fueras un experto en esto. - dijo Lili -. Pero hasta donde yo se, tú estás tan carente de experiencia como todos nosotros.

- Bueno... Técnicamente sí pero... - el herrero suspiró - Ok... Os voy a contar una historia privada así que esto que no salga de aquí, ¿eh?

Los demás afirmaron, especialmente Mikoto que mostró una especial atención al intuir que se iba a enterar de un chismorreo muy jugoso.

- Hace más o menos un año, cuando aún estaba en la familia Hephaestus... tuve una especie de cita con ella... y... bueno... no fue muy bien.

- No sabía que te habías declarado. - dijo Bell

- Hay muchos tipos de cita, Bell. Y en algunos el motivo no tiene porqué ser evidentemente romántico. Yo... bueno... no lo organicé bien así que al final quedé delante de ella y... a la hora de la verdad... me quedé en blanco y sólo la hice perder el tiempo. Después de eso estuve depre durante un par de semanas. Subaki me estuvo vapuleando todo ese tiempo para que me recuperara pero como no lo hizo, básicamente obligó a otros miembros de familia a sacarme de copas y darme consejos... así que se puede decir que asistí a un curso acelerado de ligue y citas. Creo que fue bastante productivo... hasta que les dije que era para intentar conquistar a Hephaestus-sama. Entonces mi estatus en la familia que ya estaba en mínimos descendió hasta los infiernos.

- Lo siento, Welf. - dijo Bell

- Es agua pasada. Pero ¿entiendes lo que te quiero decir? ¡Es mucho más fácil tener una cita con una persona de la que no estás enamorado! No hay temor a fastidiarla y ganas experiencia. ¡Y en este caso ella es la que te ha propuesto! Ella se lo merece y para ti es una buena oportunidad. ¡Es perfecto!

- Es posible que Welf tenga razón. - dijo Mikoto. - Mis citas con Takemikazuchi han sido un desastre... y quizás sea por mi falta de experiencia.

Lili bufó molesta y desvió su mirada al suelo. Porque en parte le disgustaba darle la razón a Welf, pero en el fondo... ¿no era lo que Luan le había recomendado para ella?

- ¿Tan importante es la experiencia? - preguntó Bell

Welf asintió.

- ¡Por favor, Welf! ¡Enséñamé todo lo que sabes! - gritó Bell aterrado al darse cuenta de su situación

El miedo de Bell por su inexperiencia y las palabras de Welf también estaban calando en la elfa, que ahora comenzaba a reflexionar sobre su cita.

*- Oh... Quizás no me he preocupado suficiente sobre la cita... No... ¡No me he preparado en absoluto! ¡NO ESTOY PREPARADA!

- Ah... Jajajaja. - rió falsamente la elfa - Supongo que tendré que ayudaros para... daros mi perspectiva femenina y mis conocimientos.

- ¿Tienes experiencia? - preguntó Welf con un tono ligeramente escéptico, arqueando una ceja.

- Bueno... en la práctica no... ¡pero he leído muchas novelas románticas!

Welf suspiró recordando uno de los comentarios de sus ex-compañeros de familia - "Las citas de verdad y las novelas se parecen como un huevo a una castaña."

- ¿Quieres unirte a nosotros? - preguntó el herrero diplomáticamente

- Sí, POR FAVOR. - contestó la elfa haciendo una reverencia.


- Si todo depende de la otra persona, ¡esta guía no vale para nada! - protestó la elfa

Welf, Lefiya y Bell estaban en una mesa. Welf había terminado su primer capítulo de consejos sobre citas.

- Lo siento si no hay respuestas fáciles. - se disculpó el herrero

- ¡Estaba más feliz en mi ignorancia! - dijo la elfa dejándose y hundiendo su cara en sus brazos que a su vez apoyó en cruz sobre la mesa.

Welf se rascó la cabeza.

- Bueno... Quizás no haya sido buena idea. Probablemente no era el mejor candidato para esto... ¿Por qué no le pedís ayuda a Hermes-sama? Parece tener una gran experiencia en estos asuntos.

- ¿Hermes el pervertido? - dijo la elfa levantando su cabeza de nuevo

- Umm... Era sólo una idea... - dijo el herrero poco convencido - En fin... Creo que no estoy ayudando y tengo algunas cosas que hacer en la forja... así que... - dijo levantándose haciendo una huida rápida.

- Ugggh. - Lefiya emitió un sonido de frustración que sonó parecido a un gruñido

- ¿No es todo esto como... demasiado rebuscado? - dijo Bell

- ¡Exacto! - expresó Lefiya - ¡Es como los exámenes de la Academia! Un paso en falso y... ¡puntuación negativa! ¿Cómo se puede disfrutar de una cita si tengo que estar atenta a cada detalle? ¡Eso rompe el romanticismo por completo!

- Debería ser más sencillo, ¿verdad? - dijo Bell - Como cuando estuvimos por el Distrito Educativo. Comer, reír, bailar...

- Buenos tiempos... - masculló Lefiya, para después suspirar.

Luego se miraron el uno a otro a los ojos, y enrojecieron a la vez.

- ¡PERO NO FUE UNA CITA! - gritó la elfa

- ¡No, no! ¡Sólo gastar el tiempo entre amigos! - confirmó Bell

- Hehehe. - Hahaha - rieron ambos chicos con sendas caras de vergüenza.

- ¿Ya has pensado en donde llevarla? - le preguntó Lefiya

- Tengo algunas opciones... - dijo poniendo varios recortes encima de la mesa

- ¿Un barco? - dijo señalando uno de los recortes que tenía un círculo rojo encima

- Me han dado muy buenas referencias de este sitio.

- Pero... ¿Un viaje a Melen? ¿No alargará demasiado la cita?

- No... Es aquí en Orario... en los canales.

- Espera... ¿Hay barcos así de grandes en los canales? ¿Entonces por qué no vinimos en barco desde Melen?

- ¿Eh?

Bell y Lefiya se miraron mutuamente con cara de tontos.

- No se me ocurrió, la verdad. - dijo Bell rascándose la cabeza incómodo

- ¡Yo no sabía que podían circular barcos así! Pensé que los canales eran pequeños. - dijo la elfa sorprendida

- Los canales son enormes. ¿No has visto nunca los canales en Orario? - preguntó Bell - Tú llevas mucho más tiempo aquí que yo.

- Ya... bueno... ¡Es una ciudad muy grande! - dijo Lefiya a la defensiva - Supongo que he hecho poco turismo por mi propia ciudad. Ahh... En fin... ya no tiene remedio.

- Bueno... Con la vista atrás... Fue una anécdota graciosa, ¿no crees? - dijo Bell

Lefiya recordó su aventura con Bell. El viaje sobre aquél asno agarrada a Bell. Era una versión cutre de una fantasía romántica. Lefiya hizo una sonrisa torcida pensando en aquellos momentos agarrada al chico, a pesar de que aquella montura estaba lejos de las fantasías de sus libros preferidos.

- Supongo que tienes razón. En todo caso, esta opción no me sirve para Ais. Ella odia el agua. Un barco no es la mejor elección.

Bell asintió.

- Me pregunto que habrá buscado Hestia... Si acabáramos en el mismo sitio... ¡hasta podríamos tener una cita doble! Jejeje... - comentó Lefiya

Luego ambos encontraron sus miradas, como si ambos evaluaran en serio ese comentario.

*- ¿Bell, Ais y yo en la misma cita?... - evaluó la elfa

Su imaginación desbarró rápidamente y se imaginó como la princesa y Bell comenzaban a coquetear mientras ella y la camarera los miraban con malos humos.

*- No... Probablemente no es buena idea.

Pero a la vez, imaginarse a Bell a solas con aquella mujer... ¿por qué la incomodaba tanto? Estar a solas con Ais en una cita comenzaba a aterrarla por el temor a fastidiarla. Pero imaginarse a Bell con aquella chica tampoco le resultaba agradable... Por un momento se sintió confundida.

Bell por su parte, se imaginó la mala reacción de ambas mujeres, Ais y Syr, viéndose las dos inmediatamente como rivales.

- ¡No! ¡Lo último que quiero es que Ais se entere de que estaré en una cita con otra chica! - dijo el conejo

- Bueno... A mí no me culpes si eso ocurre. Eres tú quien ha decidido seguir adelante.

- Pero... ella es mi amiga. No puedo simplemente rechazar su invitación así como así... aunque...

Lefiya esperó a ver que decía Bell que se quedó en silencio por unos segundos. Su mirada inquisitoria prácticamente le obligó a hablar.

- ... lo más probable es que la cita sea todo una broma. Le gusta tomarme el pelo.

Es cierto que a Syr le gustaba avergonzar a Bell por lo que Lefiya había podido advertir, pero también lo era que la chica apostaba serio por salir con el joven.

- Creo que no, Bell. Sospecho que va totalmente en serio.

Bell tragó saliva con cara de terror.

- Supongo que debería pasarme por el Bar para hablar con ella.

- ¿Y si va en serio? - preguntó la elfa

- Supongo... que haré lo que dijo Welf. Al menos se merece que acepte su invitación, incluso si tengo que rechazarla después.

Esta vez fue la elfa la que suspiró.

- Es cosa tuya. Supongo que no hay una respuesta perfecta. Sólo intenta no romperla el corazón, ¿ok?. - dijo levantándose de su silla

- ¿Te vas?

- Me temo que tengo que dejarte ahora. La familia presentará los respetos a los fallecidos muy pronto. Tengo que ayudar. Estaré ocupada hasta mañana por la tarde. ¿Te parece que nos reunamos mañana por la noche tras la cena?

- Ok.


A la noche del día siguiente.

- ¡ ¿Cómo que Bell ha desaparecido? ! - preguntó Lefiya

- ¡Ayer no vino a dormir! - dijo Hestia excitada, visiblemente preocupada.

- ¿Qué?

- ¿Sabes algo? ¡Dímelo, por favor! - gritó la diosa desesperada

- ¡Yo no se nada! ¡Me lo acabas de contar!

- ¡Bell-kun! ¡Mi querido Bell-kun! ¿Donde estás?

- ¿Has mirado en el Bar? Quiero decir... la Anfitriona...

- Sí, sí, claro. Es el primer sitio que hemos ido a preguntar. ¡Y eso es lo más extraño! Nos dijo que iba para allá, ¡pero ni siquiera llegó allí! La chica con la que ha quedado además había pedido días libres así que tampoco la podemos encontrar. ¡Tengo un mal pálpito!

- Respira, Hestia-sama. Estás hiperventilando. - dijo Welf

- ¡Ok! ¡Tengo una pista! - dijo Lili que llegó corriendo.

- ¡Lili-kun! - dijo Hestia contenta - ¿Qué le ha pasado? ¿Tiene algún problema?

- No tengo ni idea... pero me he enterado de que le han visto en el calabozo.

- ¡En el calabozo! ¿Por qué ha ido sólo sin avisar?

- Esto... Me han dicho que... bueno... estaba...

- ¡Suéltalo, Lili!

- ¡Ligando! ¡Master Bell ha estado rescatando damiselas y haciéndose el héroe! ¡Definitivamente está ligando en el calabozo! - gritó la mediana con cara de enfado.

- ¿ ¿ ¿ ¡ ¡ ¡ EEEEEEEh ! ! ! ? ? ?

La reacción de la diosa no fue mejor.

- Oh... Ya entiendo. - dijo Welf -. Bell tiene una crisis de inseguridad por la cita. Quizás... se tomó mi consejo de que salir con otras personas para entrenar de forma demasiado literal.

- ¡Así que todo esto es culpa tuya! - le gritó Hestia mientras le abofeteó el hombro

- YAAAAAA - gritó Lili mientras le dirigió una patada a su rodilla derecha que el herrero pudo esquivar con facilidad.

- ¡Quietas vosotras dos! ¡No es para tanto! Además no es culpa mía que Bell lo interpretara de esa manera.

- ¡WELF! ¡IDIOTA! - gritó Lili persiguiéndolo mientras se alejaba caminando hacia la forja

- ¡ UUUUUgh ! - expresó la diosa de disgusto

- Bueno... Es mejor que sea un mujeriego a que esté en problemas de verdad, ¿no crees? - dijo Lefiya con su mejor intención.

- Eeeeeh

La respuesta de Hestia no sonó nada convincente.

Lefiya suspiró. Por unos minutos, había temido que a Bell le hubiera pasado algo grave. Por suerte para ella, había ocurrido tan rápido que había pasado del shock al alivio sin tiempo para preocuparse de verdad.

Negó un momento su cabeza y reordenó sus ideas. Había venido para algo importante, y lo de Bell parecía todo una confusión. A pesar de que la idea de ver a Bell ligando en el calabozo en cierta manera le parecía ridícula y que probablemente pasaba algo más, lo más seguro es que no corriera peligro alguno.

Sin embargo, ella tenía planes importantes. Los planes más importantes de su vida.

- En fin. Visto que la situación de Bell no es especialmente preocupante... supongo que puedes centrarte en lo mío. - dijo Lefiya a Hestia

- ¿Eh?

- Lo mío.

- ¿Lo tuyo? - la cara de Hestia mostraba un claro desconcierto.

- Mi cita.

- ¿Eh?

- Ais... y yo

- ¿Eh?

- Hestia... Por favor. Es normal que te preocupes tanto por Bell, pero... necesito organizar mi cita... ¡Y ES MAÑANA! ¡Dime que no lo has olvidado!

- ¡Ah! ¡AAAAaaaaah! - dijo la diosa simulando sorpresa, pero con una entonación demasiado falsa - ¡No! No... Claro que no. - agregó desviando la mirada

- ¡Hestia! ¡Será la festividad de la diosa! ¡A estas alturas es casi imposible reservar nada! ¡Dime que ya has reservado un restaurante!

- Ah... Hahahahaha...

- ¡ ¡ HESTIA ! ! - gritó Lefiya en una mezcla de pánico y ruego con lágrimas en los ojos

- ¡No! ¡Por supuesto! ¡Claro que tengo una reserva! - dijo la diosa y salió corriendo

Al par de minutos vino corriendo con unos tickets.

- ¡Ajá! ¿Lo ves? ¡Por supuesto que no iba a dejarte tirada! ¡Puedes confiar en mi!

Lefiya suspiró de alivio y luego miró los tickets y reconoció el lugar de inmediato.

- Hestia... Este sitio... Es un barco.

- ¿Ajá?

- ¡Te dije que Ais odiaba el agua!

- ¡AAaaah! ¡Bueno! ¡Estos barcos son muy estables! ¡Y el canal es como una balsa de agua! Seguro que no le importa.

- ¡Además! ¡Bell estaba considerando este sitio! - continuó la elfa omitiendo los argumentos de la diosa

- Ah. Hahahaha... Me has pillado.

- ¡Hestia!

- OK... Lo siento, ¿ok? Con lo de Bell me despisté. - confesó la diosa -. Estos tickets no eran para ti. Vi los recortes que tenía Bell... investigué un poco... y cuando supe que Bell compró tickets para ir allí, compré otros billetes también.

- !Espera! ¿Acaso quieres sabotear su cita? - dijo Lefiya alarmada

- ¡No! No... Bueno... No exactamente... Solo... mirar y asegurarme de que esa chica no se pase de la raya.

- ¡Eso está mal, Hestia!

- ¡NO VOY A DEJAR QUE NINGUNA PERSONA INDECENTE VIOLE MI INMACULADO CONEJITO! - gritó Hestia a pleno pulmón

Varias personas que pasaban al lado de la mansión dedicaron a la diosa unas miradas extrañas.

- Ok... Eso ha podido interpretarse de diferentes maneras... Pero... ¡Ya sabes lo que quiero decir!

- Hestia...Tienes que confiar en Bell. ¡Estoy segura de que no hará nada que no quiera hacer!

- Lo se... pero... ¿y si quiere?

Lefiya le dirigió una mirada severa a la diosa.

- Aaaahh... Ok... ok... Además, ahora los tickets son tuyos. Pero... Si por casualidad te encuentras con él... ¿podrías asegurarte de que no le pase nada malo?

- No tengo intención de encontrarlo.

Hestia miró a la elfa con ojos de cachorro.

- Incluso si me lo encuentro, intentaré hacer como que no lo he visto.

Hestia acentuó aún más su mirada tierna.

- Aaaah - claudicó la elfa -. Haré lo que pueda. - dijo rascándose la frente desesperada mientras encorvaba su espalda en símbolo de derrota.

- ¡Gracias, Lefiya! - dijo Hestia por fin alegre abrazándola - Pero que Bell-kun se prepare. ¿Ligar en el calabozo? ¿Desde cuando se ha transformado en un mujeriego? ¿Y qué forma es esa de tratar a mujeres desconocidas? No... Bell-kun no se va a salir de rositas esta vez ¡Le castigaré obligándole a repetir su cita conmigo! Si quiere entrenar, ¡puede entrenar conmigo todo lo que quiera!

Lefiya rodó los ojos.

Pero al menos, tenía todo listo para su cita.


- UuuuUUUUUuuu... ¡Ais tiene una cita! - gritó Tiona levantando sus brazos casi de forma triunfal al ver a Ais con un vestido nuevo en el recibidor del pasillo de unas de las alas de las habitaciones de la mansión del crepúsculo.

La princesa de la espada se sonrojó.

- Vaya, vaya, vaya. ¡Quien iba a pensar que llegaría este día! - dijo Tione que estaba al lado de su hermana - ¡Acabas de tirar por la borda tu fama de inconquistable! ¿Quien es el afortunado?

- ¿Inconquistable? ¿Afortunado? - preguntó Ais con cara de no entender

En ese momento, Lefiya dobló la esquina rápidamente, mirando atrás, como si estuviera evitando ser vista por alguien que caminaba detrás suyo, para luego girar y toparse de bruces a Tiona, Tione y Ais.

En el momento que ocurrió, las tres dirigieron sus miradas a la elfa, y se puso roja como un tomate.

- Espera... ¿Vais a salir juntas? - preguntó Tiona

Ais asintió

- ¡Así que era eso! ¡Qué guardado te lo tenías! - le dijo Tione a Ais

- Es... vergonzoso. - dijo la princesa sonrojándose.

Ais, en realidad, se refería a que era vergonzoso reconocer que se había portado mal con Lefiya, razón que había desembocado en la "cita de arrepentimiento", aunque aquella expresión no fue entendida adecuadamente por la amazona.

- Quizás en otras familias, pero... ¿aquí?. ¡Loki se pondrá como loca de contenta cuando se entere! - comentó Tione

Ais asintió. Era bueno saber que su diosa quería mejorar la situación de la familia con la elfa.

- Yo creía que estabas interesada en argonaut-kun... pero esto también está bien. - dijo Tiona - ¡Que disfrutéis de vuestra cita romántica!

- ¿Cita romántica? - dijo Ais confundida

- ¿No es una cita romántica? - replicó Tiona igualmente confundida

- Es una cita de arrepentimiento. - dijo Ais sonrojándose una vez más

- ¿Una qué? - insistió la amazona.

Tiona y Tione giraron hacia Lefiya. Esta intentó ponerse detrás de Ais para que no le viera la cara y con cara de pánico gesticuló una negación con su cabeza muy exagerada.

- ¿Que está pasand...? - Tiona intentó preguntar, pero su boca fue tapada por su hermana

- ¡Que os lo paséis bien! - dijo Tione de forma cortante

- ¡SÍ! ¡VAMOS MUY JUSTAS DE TIEMPO! ¡VÁMONOS AIS! - gritó Lefiya cogiendo a la princesa de la mano y arrastrándola a carrera fuera de la mansión.


- Afff... Afff... Afff...

Lefiya respiraba agitadamente tras correr a su límite. O al menos el que su traje le permitía. En realidad, no iban tan justas de tiempo. En principio, ella había programado el llegar allí lo más tarde posible, para asegurarse de que si Bell llegaba allí, que seguro sería más temprano conociendo la seriedad del chico, ya estuviera allí, por lo que ahora sólo tendría que tener el máximo de cuidado de evitarlo, estando él sentado y ellas buscando su lugar.

Por otro lado, quiso correr con Ais para reducir al máximo el tiempo en el que ellas estarían caminando por la calle. Tampoco quería incómodos encuentros y preguntas.

Ya lo había experimentado con las amazonas. ¡Era fácil que alguien le explicara a Ais que eso de una "cita de arrepentimiento" era una trampa! En realidad, esto era claramente una cita romántica, con todas sus características... salvo el despiste de la princesa.

Lefiya, aún agachada apoyándose sobre sus propias rodillas para recuperar el aliento, giró para ver a Ais.

Ais, a diferencia de ella, respiraba casi con normalidad. Era la enorme diferencia de poder entre ellas. La carrera apenas había acelerado algo su respiración, pero lo suficiente para sonrojarse un poco.

Por unos segundos, la elfa se quedó ensimismada mirando a su amada. ¡Jamás la había visto más bella!. Un traje hermoso, y ceñido, su actitud relajada, y ahora, además, una cara sonrojada que parecía el rubor de una cita.

*- ¡No puede ser más perfecto! ¡Y ES POR MIIIIIII! - gritó de triunfo dentro de su cabeza.

- Es... un barco... - dijo Ais con timidez y algo de incomodidad al ver el lugar de su cita.

- ¡Ah! ¡Ya! Esto... ¡dicen que su comida es deliciosa! Y los canales muy estables. ¡Esto no tiene nada que ver con los barcos normales! - se disculpó la elfa.

Ais se abrazó a sí misma con algo de temor.

- No te preocupes... ¡Yo estoy aquí! No va a pasar nada, pero incluso si pasara, ¡yo misma te rescataría! - dijo la elfa triunfante.

Y con algo de desparpajo, pasó su brazo por encima de Ais y la abrazó de lado.

- No dejes que me ahogue. - masculló Ais

- ¡Nunca! - dijo Lefiya apretándose a la princesa

*- Jejejejeje... - rió Lefiya en su mente. La cita no podía empezar mejor.

En cuanto subieron, se percataron de las dimensiones del barco. ¡Era enorme! Ais pareció relajarse un poco, y Lefiya la soltó. Forzar el acercamiento se consideraba empalagoso y podía ser perjudicial, o eso le había explicado Welf.

- Buenas noches - dijo un camarero vestido como un mayordomo - Una noche espléndida, ¿verdad? ¿En qué mesa desean sentarse?

- ¿Podemos mirar? - dijo Lefiya pensando en buscar a un potencial Bell, para evitarlo

- ¿Qué nos recomienda? - dijo Ais casi a la vez

- Vengan conmigo. Les enseñaré algunos de los mejores sitios disponibles.

En un par de minutos, el camarero les enseñó una de las mesas con magníficas vistas, que obviamente era un lugar donde mejor se podía apreciar el agua y el escenario de alrededor.

Por suerte, no vio a Bell por ningún lado. Eso era bueno. Si no había venido o estaba en otra parte del barco, uno de los mayores problemas de la cita había sido evitado. Aún quedaba algo de tiempo así que aún era posible que se encontraran, pero llegar cerca del límite reducía esa posibilidad.

Por otro lado, estar tan cerca del agua...

- Esto... ¿No sería mejor algo más alejado del agua? - preguntó Lefiya

- ¡No! - dijo Ais - Hoy estamos aquí por ti. Quiero que tengamos la mejor cita posible. Quiero que tengas las mejores vistas.

- Pero no quiero que pases un mal rato.

Ais negó con la cabeza.

- La mesa está suficientemente lejos.

Lefiya suspiró, y luego afirmó al camarero.

- Aquí tienen sus cartas. Avisen cuando sepan que van a tomar. Disfruten de su estancia y viaje. - dijo haciendo una reverencia

- ¿Viaje? - preguntó Ais

- Es sólo un pequeño circuito por los canales. - explicó Lefiya

- Ok. - respondió la princesa con tono poco convincente.

Lefiya respiró fuerte, casi un suspiro. Sabía que este sitio sería incómodo para Ais. Pero también era verdad que Ais estuviera un poco acobardada hacía que bajara sus defensas. Era egoísta... ¡pero tenía su punto bueno!. Además, era culpa de Hestia. ¡No tenía sentido sentirse culpable! Así que... ¿por qué no aprovechar las circunstancias?

- No tienen Jagaragu-kun - dijo Ais haciendo unos pucheros

Lefiya sonrió. La actitud de Ais era bastante infantil. Era una de esas cosas que le encantaba de ella.

- Es un restaurante de alto estanding, Ais. Las recetas tienden a ser... más elaboradas.

- Pero es mi receta preferida...

Ais hizo una señal a un camarero.

- ¿Ya saben que van a tomar?

- No. Quería preguntarles... No he visto que tengan Jagaragu-kun en la carta. ¿Sería posible hacerlo a medida?

El camarero se quedó en shock. ¡La princesa de la espada les estaba pidiendo hacer una receta de kiosko!

- ¡Ejem! ¡Es que le encanta las bolas de patatas!

- Patatas... Bueno. Uno de nuestros entremeses y guarniciones son croquetas de patata en diferentes salsas. Son recetas parecidas. - explicó el camarero -. Podría pedir la ensalada vegetal especial con guarnición extra de patata. Y de segundo, ¿quizás un rape con guarnición de patata?

- No soy fan del pescado. - dijo Ais

Nuevamente el camarero se sorprendió. ¡La especialidad del barco eran los productos de río y mar! Definitivamente, no estaba allí por su comida.

- Entonces... ¿qué tal un filete de serpiente marina gigante? - dijo pasando a la siguiente especialidad de la casa que no era pescado

- Con extra de croquetas, por favor.

- Bien... ¿Y usted, por favor?

- Veo que tienen una especialidad del día. ¡Hay que aprovechar las ocasiones únicas! - dijo la elfa

- Gran elección. ¿Tomarán vino?

- Sí, por favor. Dejo la elección en sus manos.

El camarero aceptó con una reverencia y se alejó.

Lefiya miró a todas partes, para asegurarse de que Bell realmente no estaba allí.

Luego se relajó y miró a Ais.

Allí estaba, delante, como en sus fantasías.

Al principio, se quedó embelesada mirando a su ídolo. Pero luego apreció que el silencio comenzaba a sentirse incómodo.

*- En las citas hay que llevar preparadas una serie de temáticas para hablar. El tiempo, los hobbies, la familia, experiencias pasadas... ese tipo de cosas.

Los consejos de Welf resonaron en la elfa. ¡No es que no lo supiera! Ese tipo de "conocimientos" son evidentes, ¿verdad?

Aunque ella pensaba que surgirían naturalmente en su conversación. Pero ahora que tenía a Ais delante, su mente parecía haberse quedado en blanco.

- Hoy hace un día estupendo, ¿eh? - dijo incómodamente

- Si.

Ais no era mujer de grandes palabras. Esto iba a ser difícil. ¿De qué podía hablar que hiciera soltar la lengua?

- ¿Que tal con los monstruos últimamente? ¿Algún encuentro especial en el calabozo?

Ais negó con la cabeza.

- Bueno... - dijo pensativa y luego se sonrojó -. Escuché a varias mujeres contar que Bell las había salvado. - confesó la princesa

- Ah... Jajaja - rió Lefiya falsamente

Lefiya intuía que Ais se había enterado de lo mismo que Lili. ¡Bell ligando en el calabozo! Conociendo a Bell, realmente tenía que estar aterrado por su cita para llegar a ese punto.

- A varios grupos diferentes. - continuó Ais haciendo un puchero

- Ya conoces a Bell. Tiene complejo de héroe. Le gusta salvar a la gente. - comentó Lefiya

Ais negó con la cabeza

- Me lo encontré esta tarde, antes de venir, en la calle. Estaba en una cita.

- ¿Eh?

- Con una de las camareras de la Anfitriona de la Fertilidad. ¡Ella misma me lo dijo! Creo... creo que tenías razón. Bell es un mujeriego. - dijo aumentando aún más sus pucheros

En este momento realmente parecía una niña llenando de aire sus mofletes a punto de estallar en una rabieta.

- Ah. Jajaja. - volvió a reír forzosamente -. Bueno... Bell sin duda tiene mucho éxito con las mujeres. Pero... es más bien que lo persiguen a que él sea un mujeriego.

- Pues no huía de la camarera... Iban juntos de la mano. Y estaba vestido y peinado como nunca. Y esa chica... ¡me dijo que estaban en una cita!... ¡ ¡ y que iban a comprar regalos para sus niños ! !

A pesar de la poca expresividad de Ais, definitivamente estaba en una mezcla de desconcierto y molestia.

- ¿Crees que Bell tiene hijos ya?

- ¿Eh? ¡No! ¡Claro que no! ¡Ni siquiera tiene edad para ello!

*- ¡El mismo me confesó que era virgen mientras estaba drogado! - pensó la elfa. Pero obviamente esas palabras no salieron por su boca.

- ... ¿No se referiría a los niños que visita en el orfanato? Sí... Casi seguro que son ellos, porque se que ambos los visitan a menudo.

- ¿Orfanato?

Ais pareció comprender... y luego suspiró de alivio. Su cara se relajó de golpe, como expresando corporalmente "Menos mal".

- Y bueno... Se que esa chica le pidió la cita por carta - explicó la elfa -. Es su amiga, así que practicamente Bell se sintió obligado a aceptar.

- ¿Por carta? - dijo Ais sorprendida - Nunca... me han propuesto una cita por carta. - dijo la princesa sonrojándose

- ¿En serio? - dijo Lefiya igual de sorprendida, porque sabía que Ais tenía uno de los records más altos de la ciudad. Era ya un mito de la ciudad que Ais era la mujer del corazón de hielo que había rechazado a más de mil hombres.

Que Ais había tenido muchas invitaciones y propuestas de citas en su vida era cierto. Dentro de estas, la mayor parte habían sido otros aventureros rudos, así que por lo general no habían sido demasiado corteses. Aún así, había habido suficientes proposiciones adecuadas, por supuesto.

Como ella ni siquiera se lo planteaba, siempre las rechazaba de inmediato.

Y sí... sí que habían intentado invitarla por carta. El problema es que la correspondencia de Ais no le llegaba directamente, y Loki siempre se las arreglaba para filtrar toda correspondencia de ese tipo bajo la excusa de "Ais no quiere nada de eso. No vamos a molestarla.". Ese era un detalle que ni Ais ni Lefiya sabían, aunque la elfa comenzaba a sospecharlo ahora que sabía que jamás le habían llegado ninguna invitación a sus manos.

Sonaba demasiado extraño.

- Si me lo hubiera pedido por carta... quizás yo también habría aceptado. - dijo Ais desviando la mirada

- ¿Eh?

Lefiya la miró fijamente. Se estaba ruborizando mucho. Esa timidez a flor de piel...

*- ¡AAAAAAAH! ¡ES DEMASIADO HERMOSA! - gritó dentro de su cabeza

De alguna manera, estaba confesando que había formas de lograr una cita con ella. ¡Quizás podría lograr una nueva cita en el futuro con una carta!

La elfa notó como toda la sangre de su cuerpo ascendió. Si bombeara un poco más, temía que acabara sangrando por la nariz.

- Cortesía de la casa. - dijo el camarero posando un plato... ¡Lleno de croquetas de patata!

- ¡Oh!

Aquello rompió por completo la atención y el ambiente del momento y como una niña pequeña delante de su comida preferida, agarró una de las piezas con sus dedos y le dio un pequeño mordisco, como si el hecho de hacer un pequeño bocado tapara la grosería de comer de un plato común con la mano... ¡en un restaurante de etiqueta!

*- Justo a tiempo - pensó la elfa

Lo cierto es que aquello fue un paréntesis que permitió a la elfa recuperarse.

- Bechamel... Prefiero el queso... pero están bien. - dijo Ais

- Son más suaves que los Jagaragu-kun.

Ais se chupó los dedos con delicadeza, como si al hacerlo así no pudieran verla. De alguna manera, a Lefiya le parecía demasiado erótico, y desvió la mirada.

*- Demasiado... esto es demasiado... ¡La próxima vez tenemos que hacerlo en la cocina! Será diferente en privado... ¡Incluso podría pedirle que me diera a probar! Jejejejeje...

Ais por su parte, viendo que Lefiya usaba su tenedor para comer, se esforzó en refrenar sus instintos devoradores de aperitivos de patata e hizo lo mismo para la siguiente pieza.

- Ais... He aprendido a cocinar la receta de Jagaragu-kun de los puestos. ¡Hay un par de secretos que les dan ese toque especial!

Ais abrió sus ojos de par en par

- ¿En serio?

- ¿Aja? He cocinado un par de veces en la Masión de la Chimenea, y Hestia me contó sus secretos. No tiene un repertorio muy variado, ¡pero esa receta la tiene dominada!

Ais afirmó.

- Me encanta la comida de su puesto.

- Lo sé. ¡Algún día te los cocinaré y te los serviré personalmente!

Ais abrió los ojos otra vez. Lefiya entonces se puso roja. ¿Qué acababa de decir?

*- ¡No puedo creer que me haya atrevido a confesar...!

- ¡Eso me encantaría!

¡Por supuesto! Ais no vio las segundas intenciones de Lefiya, que en su mente le entregaba la comida en su boca, como una pareja romántica. ¡Sólo pensaba en la comida!

*- ¡Sí! ¡Mis fantasías se van a hacer realidad!

- ¡Entonces está hecho! - gritó Lefiya triunfal

- ¿Y Bell?

- ¿Eh?

- ¿Bell sabe cocinarlas?

- Eh. No estoy segura. Sus conocimientos de cocina estaban en mínimos, pero le estuve enseñando... y creo que ha mejorado bastante. Pero no se si sabe hacer esa receta.

- Tú... ¿Has enseñado a cocinar a Bell?

Lefiya asintió contenta. Y Ais reaccionó regresando a un puchero.

- ¿Ocurre algo? - preguntó Lefiya desconcertada

- Tú y Bell habéis pasado mucho tiempo juntos, ¿verdad?

*- Espera... ¿Está celosa de mi y de Bell?.

- Tampoco es que tuviera mucho que hacer durante las vacaciones. - se excusó

Los ojos de Ais brillaron y la miraron de una forma tan atractiva como aterradora.

Ais se levantó de su asiento y prácticamente puso medio cuerpo encima de la mesa, para alcanzar a sujetar con sus manos las de la elfa.

- ¡Cuéntamelo todo! ¡Con todo lujo de detalles!

- ¿Eh? ¡ ¡ ¡ ¡ ¿ EEEEEEH ? ! ! ! !

*- ¡ESTA ES MI CITA! Me gusta su atención, pero... ¿POR QUÉ TIENE QUE SER HABLANDO DE BELL? - pensó en su mente

- Pero... pero...

Los ojos de Ais parecieron crecer por momentos, y sus ojos gigantes y vidriosos acompañaron a una sonrisa que poco a poco comenzaba a torcerse como temiendo una respuesta negativa.

*- ME ESTÁ HACIENDO OJOS DE CACHORRO. ¡ESO ES TRAMPAAAAA! - se quejó para sí

Lefiya suspiró

- Ok. Supongo que puedo contarte algunas cosas...


- ¡Y todas las amazonas salieron corriendo detrás de él! ¡Jijijiji! Cuando nos encontramos, al pobre le habían forzado a tomar un suero de la verdad, y durante un buen rato, ¡no podía evitar contarme todo! Así que me enteré de unos cuantos secretos vergonzosos de Bell... - dijo Lefiya guiñando un ojo.

- ¿Cómo qué?

Ais estaba totalmente embelesada en el relato de la elfa, lo cual le encantaba a Lefiya, aunque fuera hablando de Bell.

- Ah. Le prometí guardar sus secretos. Lo siento. Pero sí puedo decirte que Bell no es un mujeriego... aunque tampoco un niño. Digamos... que sus sueños ya están más allá de lo infantil.

- ¿No... puedes contarme algo? ¿Pooor faaaaa?

- ¡HIIIII!

*- ¡ ¿ QUÉ ES ESTO ? ! ¡ AIS ROGANDO ! ¡ CON OJOS DE CACHORRITO ! ¡ NO PUEDO RESISTIIIR !

Lefiya tembló... intentó resistir... pero luego suspiró.

- Ok, ok... Solo una pista, ¿vale? Si quieres saber más, tendrás que preguntárselo a Bell... pero... Pffff... Una vez Bell tuvo una pesadilla erótica con cierto demihumano superfuerte que todos conocemos... ¡Bell quedó traumatizado! ¡Jajajaja! ¡Fue tan gracioso...!

La cara de Ais pasó de estar absorta a una cara entre la sorpresa y el terror. ¡Una expresión que Lefiya jamás había visto en su rostro!

Cuando Lefiya vio la expresión de la princesa, se paró en seco. ¿Qué acababa de hacer?

- Ais... Solo era un sueño. En realidad, no tiene más importancia. - dijo Lefiya intentando que Ais lo olvidara

- No. Tiene importancia. Podría esconder los oscuros sentimientos de Bell por esa persona - dijo Ais recordando alguna charla de Riveria sobre sus propias pesadillas de su pasado.

- Pffff... ¡Qué va! Si la mayor parte de sus sueños son de harem.

*- ¡Maldición! ¿Por qué soy tan mala guardando secretos? - pensó Lefiya - Si se entera Bell me va a matar. No... él no haría eso. Pero podría ser peor... ¡Podría contar mis secretos! Y tendrá todo el derecho...

Ais cambió su mirada de rechazo a la pesadilla de Bell por una interrogativa.

- ¿Que es un harem? Creo que lo mencionaste otra vez, pero no me acuerdo... - preguntó inocentemente la princesa

*- ¡NOOOO! ¡MALDICIÓN! ¿POR QUÉEEEE? ¿POR QUÉ TENGO YO QUE EXPLICAR ESTO? ¡Esto es cosa de Bell y su abuelo depravado? ¿Por qué yo?

- Un harem es... Esto... Cuando una persona... es... está con muchas otras... y... - dijo la elfa enrojeciéndose mientras gesticulaba con sus dedos sin control mientras Ais ladeaba su cabeza realizando una mirada como un cachorro confundido.

Lefiya sintió una urgente necesidad de salir corriendo.

*- ¡NO PUEDO HACER ESTO! Necesito... necesito... ¡Desviar la atención!

Lefiya se levantó súbitamente y apoyó de un golpe sus dos manos encima de la mesa haciendo un fuerte golpe y cambió su expresión como si estuviera enfadada. Ais bamboleó instintivamente su asiento hacia atrás sorprendida.

- ¡Oh! ¡No te he hablado sobre una misión a Melem que hicimos! ¡Es una gran historia sobre una conspiración! - rompió la elfa cortante

- ¿Conspiración? ¿Bell? ¡Qué pasó! ¡Cuéntamelo!

*- ¡Crisis evitada! ¡La técnica de Welf de desviar la atención funciona! - pensó Lefiya mientras una imagen de Welf sonriendo y levantando un pulgar apareció en su mente.

- Todo empezó cuando visitamos el gremio...


- Así que al final todo era una broma pesada de Hermes-sama. Todo había sido orquestado por él. Una mala broma que pretendía liarnos a Bell y a mi. ¡Ese dios sí que es un mujeriego!

- ¿Hermes-sama?

- Fue él el culpable de espiar a las chicas en el Resort Subterráneo, ¿recuerdas? Por su culpa Bell también espió.

- Oh... - expresó Ais sonrojándose

- Y no es la única vez. Bell me contó que la primera vez que estuvo en el distrito rojo, que estaba buscando a alguien, se topó con Hermes-sama y le dio un afrodisíaco. Ese dios no tiene remedio. - dijo Lefiya negando con su cabeza

- ¿Un afro... disíaco? ¿Qué es eso?

Lefiya miró confundida a Ais, y esta le devolvió la mirada.

*- ¡NO PUEDE SER! ¿QUÉ CLASE DE EDUCACIÓN LE HAS DADO A AIS, RIVERIA-SAMA? ¡NINGUNA EN ABSOLUTO! - gritó en su mente

- Esto... bueno... ya sabes... cuando nos hacemos adultos... nuestros cuerpos cambian... y comenzamos a tener deseos que antes no teníamos... como... estar con otras personas... y... bueno... un afrodisíaco es un elixir que hace más intensos esos deseos...

- ¿Deseos? ¿Qué clase de deseos? - dijo Ais que seguía sin entender nada

*- ¡YO NO DEBERÍA ESTAR EXPLICANDO ESTO! ¡SOY UNA ELFA! ¡Y DEMASIADO JOVEN!

Lefiya entonces se dio cuenta del problema. Riveria. Ella no sólo era una elfa. Era una elfa tradicional de los pies a la cabeza, sólo flexibilizada por su interacción continua con la gente de Orario y su familia. Si fuera por Riveria-sama, no explicaría nada de estos asuntos a Ais hasta los cuarenta. ¡Pero Ais no era una elfa! ¡NO TENÍA TANTO TIEMPO!

- Deseos... se... sex...uales.

- Oh... ¡OH!

Ais era inocente y una cabeza hueca. Pero no era estúpida. Incluso ella fue capaz de encajar las piezas cuando Lefiya dijo la palabra que faltaba en la conversación. ¡Todo estoy iba de sexo! ¡Un estimulante sexual!

Como un rompecabezas, todo comenzó a encajar, y la cara de Ais se puso roja como un tomate.

- ¡Pero Bell es muy joven! ¡Es incluso más joven que nosotras!

- ¡Por eso Hermes-sama es un pervertido y corruptor de menores! - dijo Lefiya

- ¡Y Hermes es un hombre! ¡No tiene ningún sentido que él y Bell...!

- ¿Eh? No, no,no. Creo que no lo has entendido. Hermes no se lo dio el elixir para usarlo con él. Bell estaba en el distrito rojo, y aunque no estaba por eso, Hermes-sama supuso...

Ais volvió a gesticular su falta de entendimiento.

- Ais... Tú sabes lo que se hace en el distrito rojo, ¿verdad?

- Mmmm... ¿Ofrecen masajes y servicios de compañía? Fue lo que me dijo Tione.

- Entiendes que dentro de esos servicios se incluyen algunos más íntimos, ¿verdad? Del tipo donde usar esos elixires tiene sentido.

Ais enrojeció. También entendió eso.

- Pero... ¡El distrito rojo es enorme!

- La ciudad está llena de pervertidos. Es un hecho.

Ais tragó saliva. ¿Realmente Orario tenía una faceta oscura tan grande?

- Y Bell... - susurró

- No. Bell había estado allí por otras causas. Pero Hermes-sama pensó que estaba allí como los demás.

Ais suspiró de alivio. Aún le costaba creer que hubiera tantos asuntos sórdidos en la ciudad, asumidos con total naturalidad, pero saber que Bell estaba fuera de eso la tranquilizaba.

Aunque eso duró un segundo. Luego regresó a un estado melancólico.

- Bell y tú habéis vivido mucho. - dijo mirando triste el plato

*- Está... ¿otra vez celosa? - se preguntó Lefiya

- Bueno... Fueron unas semanas muy intensas.

- Me hubiera gustado... - las palabras de Ais se perdieron, mientras pinchó su plato con desgana.

Lefiya se había sorprendido a sí misma hablando felizmente del tiempo con Bell. Sí, el chico era alguien especial y se dejaba querer. ¡Pero esto era entre Ais y ella! ¡Era su cita tanto tiempo ansiada! ¡No era el momento de pensar en Bell!

- Bueno... ¡Ahora estamos juntas nosotras dos! ¡Podemos vivir aventuras parecidas!

*- Románticas y amorosas aventuras. Como con Bell. Jejejeje... ¡Espera! ¡No quiero decir que con Bell fueran románticas! O eso creo...

Ais miró a la elfa, y asintió con un ánimo algo más renovado.

- Y podríamos invitar a Bell. - dijo Ais - Los tres juntos sería incluso mejor.

- ¿Eh?

*- ¿EEEEEEEeh?

En su mente su interrogación sonó mucho más fuerte. Porque claro, el planteamiento de Ais era inocente, pero el de Lefiya tenía una intención más íntima. ¡Y sonaba como si le hubiera planteado un triángulo entre Ais, Bell y ella misma! ¡Demasiado!

*- ¿Y POR QUÉ ME RESULTA LA IDEA EXCITANTE? - se amonestaba a sí misma

Una vez más, la sangre de su cuerpo invadió su cabeza,mientras se imaginaba en la cama, con Ais y Bell acostados en su hombro izquierdo y derecho respectivamente.

*- ¡Bell! ¡Me has corrompido totalmente!

- Siiii. Bell, tú y yo... Como amigos. - dijo Lefiya con un tono totalmente falso, aunque ante la afirmación de Ais quedó claro que no había pillado el matiz.

- Sí. Es una pena que Bell no haya venido hoy. - dijo Ais

Lefiya fingió una sonrisa. ¿Qué otra cosa podía hacer? Esto era una supuesta cita romántica, pero sólo por su parte. No había sido sincera. Para Ais esto sólo era una especie de cita entre amigas, para compensarla.

Era lógico para Ais pensar así. Y el problema era suyo, por no atreverse a declarar sus verdaderos sentimientos e intenciones.

- Estoy segura de que Bell también se lo está pasando bien, en su PROPIA cita. - dijo la elfa con un poco de picardía, logrando un puchero de la princesa.

- Si Bell viniera, podríamos hacer una cita doble. - comentó Ais

Fue como si Ais hubiera reclamado los pensamientos de Bell y Lefiya con anterioridad. Pero no, ni Lefiya ni Bell lo creyeron conveniente.

- ¿No crees que sería incómodo? - dijo la elfa

- Puede... pero Bell se veía genial. - dijo haciendo un nuevo puchero, con clara envidia por la otra chica.

- Genial, ¿eh? Bueno... no sería para tanto. En todo caso...

~ ¡ ¡ Syr ! !

La inconfundible voz del chico peliblanco se oyó al fondo.

- ¿Bell? - dijo Ais con un respingo. Y se puso a mirar en la dirección de la voz.

En una dirección discreta, tras un biombo, sólo a duras penas se alguien con una melena blanca, al otro extremo de la sala.

- ¿Eh?

Lefiya se fijó, y entonces Bell se balanceó hacia atrás en su asiento, dejando visible su rostro.

*- ¡Es Bell!

Pero no era el Bell que conocía. Con camisa, chaleco y chaqueta, pantalones ajustados. Zapatos de caballero. ¡Incluso corbata y guantes! ¡Incluso su peinado era diferente! ¿Qué Bell era ese?

La cara de Lefiya se enrojeció al instante.

*- ¿Qué te has hecho, Bell? No... es que no esté guapo... ¡Pero este definitivamente no es Bell! ¡Pero lo es! ¿Qué diablos ha pasado? ¡Es Bell en modo "cita seria"! ¡No se supone que lo llevaras tan lejos!

Lefiya, instintivamente, se sintió traicionada. Con la mente echa un lío, y por puro reflejo, se levantó de su asiento.

- ¿Lefiya? - preguntó Ais, aunque la elfa estaba totalmente en shock y piloto automático.

*- ¡No se supone que deba hacer eso por una amiga! ¡Está incluso más genial que yo! ¡Pero yo amo a Ais! ¡Él ama a Ais! ¡Es absurdo prepararse así por sólo una amiga!

Con una rabia injustificada e irracional, Lefiya se dirigió a Bell, para sorpresa de la otra pareja cuando la elfa apareció de repente.

Tan pronto como estuvo al lado, Bell y Syr callaron de inmediato, y Bell emitió un pequeño grito al ver a Lefiya dirigirse a él los últimos pasos de la misma manera a cuando aún se consideraba su enemiga.

Con mirada de enfado se puso delante del chico peliblanco y lo señaló con su dedo índice como si fuera a insultarlo.

*- ¡Mujeriego! - parecía decir la mirada de la elfa. Aunque su boca no se abrió, Bell pareció haber leído el pensamiento de la elfa en su rostro lleno de ira.

- ¡Hiii! - gritó el chico aunque sonó de forma increíblemente aguda, mientras se ponía más blanco de una pared.

Pero Lefiya, ahora que lo tenía delante, se quedaba en blanco.

*- Pero... pero... ¿Qué diablos he hecho? ¡He hecho justo lo que dije que no haría!

Los pensamientos de ira de la elfa se habían pegado contra un muro ahora que veía al pobre Bell sufrir injustificadamente.

*- Sentía que me había traicionado... ¡No! ¡Quiero decir! ¡Que había traicionado a Ais! Pero... ¡Yo ya sabía que iba a tener esta cita! ¡Y sólo como amigos! Ok... quizás Bell se haya excedido, ¿pero por qué me he sentido así, como si me hubieran atravesado el corazón?

Ahora viendo la cara de terror de Bell sus pensamientos se desmoronaban.

*- ¿Qué culpa tiene Bell de esto? En todo caso, ¡es culpa suya!

Lefiya movió su dedo acusador y su mirada hacia la chica de pelo gris que estaba a su lado. Aunque la camarera no se sintió intimidada. En su lugar, arqueó una ceja y le dedicó una mirada como diciendo, ¿a qué viene esto?

Entonces el rostro de ira de Lefiya pasaba a uno de vergüenza.

*- Pero... ¡sólo ha pedido una cita! ¿Qué pinto yo en esto? ¡Acabo de arruinar mi cita con Ais! ¡Y la de Bell!

- Hola, Lefiya-san... ¿Que quieres de tu amigo Bell? - dijo Syr

Lefiya notó perfectamente como la entonación de la chica cambió en la palabra "amigo".

- Esto...

- ¡Hola, Bell! - dijo Ais apareciendo detrás. - ¿Quieres una croqueta? Son parecidas a los Jagamaru-kun.

- ¡HIIIII!

Bell chilló más fuerte que con Lefiya. Se quedó totalmente quieto y blanco como una estatua de mármol, de color blanco.

Syr sonrió con malicia.

- ¡Vaya! ¡Vaya! ¡Vaya! ¡Qué coincidencia que nos volvamos a ver! - dijo Syr fijándose en Ais

- ¡Ais! - dijo Bell saliendo a tumbos de su shock - ¿Que... qué haces aquí? ¡Odias los barcos!

- Lefiya me invitó. - dijo Ais

Bell miró a Lefiya, y ahora fue esta la que entró en pánico. ¡Qué forma de fastidiarla!

- ¡Hestia lo organizó! - se excusó Lefiya al instante

- Pero... ¡Deberíais seguir vuestra cita! ¡No queremos arruinarla! - dijo Bell intentando cortar el encuentro

- Es culpa mía. - dijo Ais - Le comenté a Lefiya que me gustaría tener una cita doble. - dijo Ais sonrojándose

Bell miró a Lefiya como rogando, y Lefiya le devolvió la mirada como diciendo "¡Lo siento!"

Lefiya y Bell se miraron tan intensamente el uno al otro y con pequeños gestos que parecían estar hablando en código.

- Pasáis demasiado tiempo juntos. - dijo Ais mostrando algo de molestia

- ¡Que es esto, Bell Cranel! ¿Cómo tienes la osadía de tontear con otra mujer delante de mi? ¡Voy a tener que castigarte! - dijo Syr

- ¡Hiii! - gritó Bell una vez más

El tono de Syr sonaba totalmente falso y era intencional. Claramente le estaba tomando el pelo, aunque Bell no pareció tomárselo a broma.

- Si. Esto está mal, Bell. - dijo Ais

- ¿No sería más apropiado que amonestara a su pareja sentimental, princesa? - dijo Syr a Ais

- No. Bell y yo aún no tenemos ese tipo de relación.

- ¿Eh?

Los tres aparte de Ais, quedaron fuera de juego con la respuesta de Ais.

- Me refería a Lefiya. - dijo Syr

Ais puso la misma mirada de cachorro confundido que con Lefiya.

- ¿Eh? Pero dijiste sentimental. - dijo Ais

- ¿No estáis en una cita?

- Una cita de arrepentimiento...

Nuevamente se hizo silencio, y luego Syr comenzó a reir

- ¡Jujujuju! ¿Es así?

Syr miró maliciosamente a Lefiya, como diciendo "¡como la estás engañando!". ¡Lefiya sintió terror al ver su mirada!

- Hice sufrir a Lefiya. No es cosa de risa. - dijo Ais seria

- ¡Discúlpame! No era mi intención burlarme. Pero claramente, vuestra indumentaria es más apropiada para una cita romántica, como nosotros. - dijo haciendo énfasis en las últimas palabras, refiriéndose a Bell y ella.

- ¿Romántica? Pero... Lefiya es una mujer. No tiene sentido. - dijo Ais inocentemente

- ¡Oh! ¿Tienes prejuicios contra las relaciones románticas entre el mismo sexo?

La mirada de Ais parecía decir... "No lo entiendo"

- Pero los niños salen de un hombre y una mujer... - dijo Ais, como si estuviera contando algo que a su vez le dijeron algo hace muchísimo tiempo atrás.

- ¡Jujujujuju! ¡El romanticismo no tiene nada que ver con la procreación, Ais Wallenstain! - dijo Syr -, sino de amor, placer y incluso a veces perversión. Deberías tener la mente más abierta, princesa, porque quizás tengas amistades cerca que no te cuenten sus secretos porque teman que no les entiendas.

Syr lanzó una mirada pícara a la elfa, haciendo que esta se sonrojara, aunque Ais no se percatara. En su lugar, la princesa bajó la mirada e hizo un puchero.

- No lo entiendo. - masculló Ais esta vez de forma audible, mientras apretaba sus manos y apoyaba sus puños cerrados contra sus muslos, cabizbaja.

Para Ais, su relación debía ser como la que tenían sus padres. Ella recordaba como su madre y su padre se miraban. Así tenía que ser su relación. Ella quería un hombre valiente y protector como recordaba a su padre. Quería, su propio héroe, como decía su madre.

Mientras, Lefiya miraba preocupada el comportamiento extraño y dolido de Ais.

- Ais... Es... ¡Es como Loki! ¡Loki es un ejemplo! - dijo Lefiya dándose cuenta que no tenía que revelar nada sobre sí misma - Sabes que a Loki le gustan las mujeres, ¿verdad?

- Odio cuando intenta manosearme. - dijo Ais secamente

Sí. Era ampliamente conocido que Ais no permitía a Loki propasarse ni un milímetro, por mucho que fuera una diosa y la cabeza de familia y no dudaba en golpearla si era necesario. Y a pesar de todo, Loki seguía insistiendo.

- Bueno... Eso es porque Loki es además una pervertida y acosadora. - dijo Lefiya - Pero eso es cosa de Loki.

- En fin... Ha sido un agradable encuentro, pero ahora queremos comer. - dijo Syr con intención de echarlos - Además, tengo que pensar como voy a castigar a Bell.

- Yo le obligaría a recibir una almohada de regazo. Se avergüenza mucho. - dijo Ais

- Pfff... ¡Jajajajajajaja! - rió Syr mucho más alto que de costumbre - ¿Así le castigarías?... Creo que ahora entiendo que Bell sienta algún tipo de afinidad contigo. ¡Eres casi tan inocente como él! ¡Jujuju!

Ais se sonrojó de vergüenza.

- ... aunque haya una mancha de oscuridad muy grande en el pasado, que se arrastra hasta el presente, ¿verdad?. - agregó con un tono que parecía cordial, pero sonaba realmente hiriente.

Al oír las palabras de Syr, Ais tuvo un escalofrío y su humor cambió bruscamente. Su vergüenza se transformó al instante en una mirada sombría y triste hacia el suelo.

- Oh, perdona. No quería desenterrar dolores del pasado.

A pesar de que imitaba un tono que sonaba sincero, Lefiya sentía que estaba siendo irónica. ¿Cómo se atrevía esa chica a molestar a Ais? Incluso si realmente no debían estar ahí, eso había sido un golpe bajo e innecesario.

Viendo a Ais dolida, Lefiya no pudo evitar replicar en su lugar.

- ¿Qué sabes tú de su pasado? - dijo Lefiya con tono ligeramente agresivo.

Lo dijo con un sentido retórico, pero Syr respondió.

- Ah. Son gajes del oficio. A veces oigo o veo cosas que no debería, incluso aunque no sea intencional. Pero tranquila. No se nada de tu princesa que no se oiga en un bar. Y tener manchas oscuras en el pasado... me temo que es algo tan habitual que podría haber sido un farol.

Syr suspiró, y su tono de voz pareció volverse tan oscuro que parecía dirigirse a si misma.

- El pasado... Los errores y dolores del pasado, arrepentimientos y pecados, nos persiguen a todos sin excepción. Sean aventureros de primera clase, camareras de bar o los mismos dioses. Nadie se libra de cargar con su pasado.

Y luego volvió a cambiar.

- En fin... Gracias por su sugerencia, princesa. La consideraré. Aunque entre la sugerencia de la almohada de regazo, y la de mi compañera de trabajo de azotarle su culo desnudo hasta que emita pequeños gemidos, creo que me quedo con el segundo.

Bell, que estaba bebiendo agua a pequeños sorbos desde hacía algunos minutos, para intentar tapar su vergüenza e incomodidad por la situación, tosió y echó agua por la nariz, mientras las chicas de Loki se ponían rojas como un tomate y temblaron.

*- Lili tenía razón. ¡ESTA MUJER ES PELIGROSA! - gritó Lefiya en su mente.

- ¡Jujujuju! - rió Syr - A pesar de tener el cuerpo de una adolescente, con vuestra reacción me hacéis sentir como una vieja rodeada de niños.

- ¡No vas a obligar a Bell a hacer eso! - dijo Ais de forma rotunda

- Tranquila... - dijo Syr con una sonrisa tramposa - Te prometo que no le obligaré. - recalcó la última palabra con un tono especial. - En fin... Si no os importa, Bell y yo vamos a comer, porque si no, se nos va a quedar la comida fría.

- ¡Oh! ¡Sí! - dijo Ais colocando la bandeja de las croquetas encima de la mesa. Y cogiendo un par de sillas, se puso inmediatamente a su lado dispuesta a comenzar su cita doble. Definitivamente no había entendido.

Syr suspiró.

- Supongo que no me he explicado bien. - dijo seria

La voz de Syr pareció cambiar. La camarera miró fijamente a Lefiya y Ais.

- Bell, y yo, deseamos disfrutar de esta cena, solos. Por favor, ¿podríais hacernos el favor de respetar nuestra intimidad?

Por alguna razón, su voz que expresaba un ruego, sonaba como una orden absoluta que debía ser acatada sin cuestionarse.

- Entiendo. - dijo Ais bajando la mirada

Lefiya, sin embargo, se sintió muy molesta. Recordó las palabras de Lily. No le gustaban ni sus palabras ni sus modos. Esas puyas encubiertas, esa autoridad injustificada. Ok... ellos no estaban invitados, ¡pero no se estaba preocupando por Bell en absoluto!. ¿Acaso no veía que Bell quería a Ais?

Era obvio que estaba allí callado, porque temía que decir cualquier cosa sólo lo empeoraría.

¡Literalmente estaba abusando de la amistad de Bell!

Lefiya miró a Bell.

- Bell... ¿Quieres que nos vayamos?

- ¡Hey! ¡Elfa! ¡Hablo contigo! - dijo Syr con un tono mucho menos cordial, obligando a Lefiya a mirarla

Los ojos de la mujer del pelo gris, aunque no emitían luz alguna, parecieron brillar como si fueran el mismo sol, capaz de quemar con la mirada.

- Bell es sólo tu amigo. Esas son tus palabras y la realidad. Y este lugar es para tener citas románticas. Este NO es tu sitio. Bell sí. Porque Bell está teniendo una cita CONMIGO.

La espalda de Lefiya comenzó a picarle como si se estuviera quemando. Como si esa luz cegadora atravesara su cuerpo y reverberara en su alma, quemando su cuerpo a través de su falna.

- ¡Lo que sea que estés intentado, no funciona! - dijo Lefiya

El poder de Syr se detuvo en seco. Su cara pasó de desafiante a una sorpresa absoluta.

- Sí... soy su amiga. Y hasta donde yo se, él también te considera eso, su amiga. Y sí... en la cita romántica de Bell sobran personas... ¡pero es Bell quien decide quien sobra!. ¿No se te ha ocurrido pensar que Bell ha aceptado por obligación? ¡Bell debería estar feliz y emocionado de tener una cita con la persona que ama, no de verse obligado a una cita porque alguien que dice ser su amiga lo chantajea emocionalmente!

- ¡Bell quiere estar conmigo! - gritó Syr

- ¡Bell tiene boca para hablar por sí mismo! - respondió Lefiya en igual tono

- Lefiya... - dijo Bell con tono bajo y cordial -... debo hacer esto. Lo sabes.

Lefiya se acercó a Bell y puso sus manos sobre las suyas.

- Bell... Siempre has elegido lo correcto, incluso cuando has tenido que oponerte a todos, incluso a los que quieres. Es... lo mejor de ti, no lo olvides. No cambies, Bell.

Con las manos de Bell y Lefiya en contacto, ambos jóvenes frotaron con delicadeza sus pulgares, una caricia discreta entre ambos, que a la chica del pelo gris no se le pasó por alto, aumentando considerablemente sus celos, aunque aún pudo controlarlos.

Ambos se miraron a los ojos fijamente.

- No te preocupes. - dijo Bell

A diferencia de Syr, las palabras de Bell no sonaban como una orden, pero sonaban como si se pudiera confiar en ellas con la misma fuerza.

Y ambos asintieron con confianza y en sincronía.

- Demasiado juntos. - masculló Ais de forma casi inaudible.

- Vámonos, Ais. - dijo Lefiya

- Ok.

Ambas chicas se dieron la vuelta.

Pero a los dos pasos, Ais dijo.

- ¡Oh!

Y dándose media vuelta, cogió la bandeja de croquetas de la mesa de Syr y Bell. Y cogió varias de ellas y las puso en el plato de Bell

- Estas son las mejores. - dijo cerca de la oreja del chico, para luego llevarse la bandeja consigo.

- ¡Hmp! - algo entre un chasquido, gemido y pequeño carcajeo salió de la boca de Syr, mientras ladeaba la cabeza en negación con una sonrisa torcida, en un gesto entre la diversión y la molestia.

- Definitivamente, Bell, a tu lado es imposible aburrirse. - dijo la chica de pelo gris

Lefiya giró un momento por última vez, y su mirada y la de Syr coincidieron, enviándose mutuas miradas de desafío.

*- ¿Quien es esta Syr y de qué es capaz? - se preguntó Lefiya

*- ¿Cómo diablos fue capaz de resistir? - se preguntó Syr

Con un humor bastante sombrío, Lefiya y Ais retomaron lo que quedaba de su comida en silencio.

A los pocos minutos, un gran estruendo sonó en el barco.

Se oyeron varias peleas en la cubierta. Al minuto, un tipo con malos humos apareció por la entrada de la planta, seguido de otros que aparentemente estaban a sus órdenes.

- ¡"Rabbit Foot" debe estar por aquí! ¡Hay que encontrarlo! ¡No puede salir vivo de aquí o volverá a mofarse de nosotros!

- Bell. - susurró Ais

Y al segundo, Ais se convirtió en un borrón difícil de seguir. Cuando Lefiya giró la cabeza, Ais estaba enfrente de aquel tipo, con su espada apuntando a su garganta.

*- ¿Realmente Ais ha llevado todo este tiempo su espada escondida? - se preguntó Lefiya por un momento.

- ¡Qué quiere la familia Freya de Bell! - gritó Ais

Ais había reconocido a la persona que ahora amenazaba con su espada.

Lefiya miró de reojo a Bell. Este estaba ya levantándose y corriendo con Syr hacia una salida trasera. Entonces ella corrió al lado de Ais.

- ¡Esto no te incumbe! - gritó el semimediano que parecía el jefe del grupo atacante.

- ¡Bell es nuestro amigo! - gritó Lefiya que ya se había acercado - ¡No dejaremos que le hagáis nada!

- ¡Atacad! - gritó el semimediano

Ais giró la espada y propinó un fuerte golpe con el mango a ese tipo en la cara. Como a cámara lenta, Ais giró, y sacó una pequeña daga de debajo de su falda. Girando sobre sí misma, entregó a Lefiya la daga y conectó el movimiento con otro golpe a otro de los tipos del grupo.

Como si se tratara de un entrenamiento, Lefiya y Ais comenzaron a coordinarse. Pero esta vez, las dos en papel de atacantes.

En pocos segundos, se abrieron paso hasta la cubierta, reduciendo los numerosos miembros presentes. Sólo allí, se percataron que, mientras ellas luchaban, la chica del bar y Bell saltaban por la cubierta.

- ¡Olvidad a la princesa y la elfa! ¡Hay que buscarlos!

Algunos saltaron por la borda también. No tardaron mucho en necesitar ser rescatados.

Ais, definitivamente, NO saltó.


Horas más tarde, en la Mansión del Crepúsculo...

Lefiya, exhausta, se dejó caer sobre su cama.

- AAaaaah. - gimió de agotamiento

No sólo había sido una de las batallas más intensas y agotadoras de las últimas semanas. Después de que todos los miembros de la familia Freya saltaran del barco, Ais decidió buscar a Bell en cuanto tocaron tierra.

Cosa que ocurrió pronto. Era algún tipo de protocolo del barco. Sin duda, la pelea del barco tendría consecuencias. Lefiya esperaba que, como atacante, los costes de reparación recayeran sobre la familia Freya, porque su familia ya tenía sus propios problemas. No necesitaba añadir una factura más a su ya abultada deuda.

Después de descansar por unos minutos, Lefiya decidió por fin sentarse, cambiarse y relajarse un poco en su habitación. Elfy estaba dormida ya.

Eso le daría un tiempo extra de privacidad.

Lefiya cogió un cuaderno que guardaba en su cómoda.

Querido diario. Hoy ha sido un día de locos.

Había imaginado que hoy escribiría que mi cita había sido genial, terrible, monótona... pero fue algo totalmente diferente.

Lo mejor que podría describirlo fue caótica.

Empecemos por lo importante. ¿Qué ha pasado con Ais? Pues en realidad, nuestra relación sigue en el mismo punto. Ais me sigue considerando su amiga, nada más. Respecto a si congeniamos... bueno... al principio costó pero luego fue bien.

¿La parte mala? Bueno... No se si mala. Tal y como me temía, fue muy complicado lograr la atención de Ais. No he avanzado nada en ese aspecto. Ahora mismo lo único que le interesa son, los Jagamaru-kun y Bell.

Sí. Bell. Esa es la parte ¿mala?. Hablando de Bell, obtuve TODA su atención. ¡Realmente mereció la pena por ver sus expresiones! ¡Sonrisa! ¡Sorpresa! ¡Terror! ¡Su atención fue mía por horas, como en mis sueños! Peeero... hablando de Bell.

Aunque debo reconocer que... al principio me molestó, porque parece que sólo piensa en él... pero rememorar lo que viví con él, durante las vacaciones de la familia... ¡la verdad es que me resultó muy entretenido! Tanto que se me pasó el tiempo en un suspiro.

¡Y su cara de envidia! ¡Esos pucheros de rabieta infantil! ¡No tiene precio! Y sí... Ais está celosa de mi... ¡y de Bell!

Si alguien me hubiera dicho eso hace un mes le habría dicho que estaba totalmente loco.

Y eso es lo malo de todo esto... Todo dio vueltas alrededor de Bell. Creo que es hora de aceptar que Ais tiene interés por él. :'-(

Una vez más... Bell va por delante de mí. Es inevitable. Quizás pueda seguirle el paso, pero siempre seré la segunda, ¿no es cierto? "Nunca atrás", pero tampoco delante.

Aunque debo reconocer... hubo un momento en el que Ais pareció decir que no le importaría estar con Bell y conmigo. Estoy segura de que no se expresó bien, que no quería expresar lo que dijo, que fue sólo una mala elección de palabras. Pero... la verdad es que... ¡esa idea no me disgusta en absoluto!

Porque es también hora de reconocerlo. Sí... Bell no me acelera el corazón como Ais. No sufro de los nervios, no me tiemblan las piernas, ni siento mariposas en el estómago. Pero... me hace feliz recordad los momentos que vivimos. Y su presencia me hace sentir tranquila y feliz. Porque se que se puede contar con él, pase lo que pase. Porque puedo contarle cualquier cosa y se que no me juzgará.

Bell... ¿qué siento por Bell? Si Ais no estuviera ahí, creo... creo que si Ais, o lo que sentía por Filvis... sin esas referencias, creería estar enamorada.

Lo que siento por él, no llega al punto de poder llamarlo amor, pero... no puedo tampoco decir que Bell es sólo un amigo. No se como definirlo. Él es... alguien especial. Bueno... eso lo sabe todo el mundo, pero me hace sentir que yo también soy alguien especial para él.

¿Es quizás posible amar a más de una persona a la vez? ¿Es lo que siento por Bell algo parecido? Si yo soy especial para Bell, ¿podría yo ser especial para Ais incluso si ella ama a Bell?

Incluso si soy "la segunda" en su corazón, creo que eso podría ser suficiente. Ella sería mi primera.

¿Sería posible ... una relación a tres?

Lefiya paró de escribir unos segundos, y volvió a imaginarse en su cama, con Ais y Bell apoyados en su hombro izquierdo y derecho respectivamente. Su cara enrojeció.

¡ESTO NO ES UNA FANTASÍA DE HAREM!. ¡Aún no he llegado a eso!

Si Ais es mi primera para mí, Bell es el primero para Ais, y yo soy la primera para Bell, pero a su vez somos los segundos... ¿No es una relación equilibrada?

Aunque Bell ama a Ais en primer lugar. No hay duda de eso. Eso me deja en desventaja, creo... Entonces Ais debería amarme en primer lugar...

Da igual... esto no es importante, mientras haya amor de verdad y verdadero respeto a cada uno...

¡Y por eso no aguanto que alguien como esa... Syr... juegue con él!

Sí... Ahí es cuando los sucesos de la cita descarrilaron y pasó de una cita rara, a cita caótica.

Lo primero, lo que sentí. Supongo que no hay mayor prueba de que Bell ya es algo más que un amigo para mí, cuando le vi tan... magnífico, tan serio... ¡como una cita para pedir en matrimonio!

Algo dentro de mí se sintió traicionado.

Actué por puro instinto... ¡Qué desastre! Antes de que entendiera que me había pasado, estaba allí, delante de los dos, dispuestos a amonestarlos por... ¡algo de lo que no me incumbía!

Ok... Reconozco que nuestra forma de colarnos en su cita fue inapropiada. Pero también lo fue la forma de tratarnos de esa chica... Y lo que es peor, ¡a Bell!

¿Qué es eso de "castigarlo"? ¿Por ver a otra chica? ¡ ¿A LA CHICA QUE AMA? !

¡Hablo de Ais, por supuesto!

No me gustó nada. Esos ataques encubiertos bajo una sonrisa falsa.

Lefiya lo pensó más reflexivamente, y suspiró.

Ok... Vale... Quizás no haya sido la persona más cordial del mundo, ¿ok? Me metí en medio sin tener derecho y casi saboteé su cita. Es sólo que creo... que Bell no debería estar ahí. No la ama.

...

Estoy celosa.

...

Se lo hacía a Bell cuando se acercaba a Ais, y ahora se lo hago a alguien que intenta acercarse a Bell.

¡Maldición! ¡No he mejorado ni un ápice!

Supongo... que quizás debería disculparme con esa chica. Y con Bell también.

...

Pero sigue sin gustarme esa chica.

...

Y la familia Freya... ¿Perseguía a Bell? ¿Por qué? ¿Era por la chica? ¿Acaso no fue alguien de la familia Freya quien entregó la carta de la cita en primer lugar?

Todo esto empezó por aquella maldita carta.

...

Sí... Estoy celosa. Quizás esa chica es agresiva en su acercamiento a Bell... pero quizás es lo correcto. Ella fue sincera con Bell con lo que quería. Sin mentiras. Sin encubrimientos. Nada de "citas de arrepentimiento". Quiero una cita, una cita romántica. Quiero estar contigo. Quiero una oportunidad, probar a ver si estamos juntos. Quiero que estés a gusto conmigo. Quiero caminar a tu lado, cogerte de la mano, besarte en la mejilla discretamente en público y susurrarte que quiero que estemos juntas, que durmamos juntas, que nos acariciemos y...

Y... qué fácil es decirlo cuando nadie te oye. Pero cada vez que intento sólo decir "Ais... ¿te gustaría salir conmigo?", se me seca la boca, mi corazón se acelera hasta que mi mente se nubla, y me quedo ahí parada hasta que pasa algo y mi oportunidad se pierde en el pasado.

Quizás... yo también debí haber escrito una carta. Al menos tendría todo el tiempo del mundo para expresar lo que siento.

Lefiya cerró su diario y miró hacia arriba.

*- "Una carta... Realmente podría..." - pensó para sí.

Y cambiando su cuaderno, saltó a otro que usaba para notas y arrancó un par de hojas.


Lefiya aspiró fuerte para desatascar su nariz tapada. Había estado demasiadas veces al borde del llanto, cuando había escrito sobre ciertas cosas en sus borradores.

Una y otra vez los había roto y descartado, quemado incluso usando una vela y un cenicero, para evitar que acabaran siendo leídos por accidente.

*- "Supongo... que no puedo escribir nada mejor" - pensó rindiéndose ante su último escrito.

Mi querida amiga Ais.

He reescrito esta carta ya demasiadas veces. Me he dado cuenta que yo también soy cobarde. Porque lo que realmente deseaba era escribir una carta de amor a la persona que amo. Aún más, deseo poder hacerlo a la cara. Pero por más que lo intente, siempre acabo huyendo.

Por eso juego a decir que soy otra cosa. Que soy una amistad y no algo diferente. Porque tengo miedo de que no me comprendas.

Porque ese es mi secreto. Amo a alguien que es de mi propio sexo. Y sí, es un amor romántico, no fraternal. Porque deseo poder besar esa persona, cogerla de la mano, decirle al oído que la amo, y compartir la cama y mi intimidad con esa persona.

Me gustaría poder decir nombres, pero me aterra una respuesta negativa. Así que, como cobarde que soy, he escrito esto para que podamos fingir. Porque mi deseo es que hablemos, que me digas que me apoyas. O que me rechazas, pero dejas la puerta abierta.

Pero temo que si no me ves de la misma manera, que si esta revelación puede peligrar nuestra amistad, te pido que finjas que no entiendes esta carta, que no sabes quien te la envía, y que todo siga igual. Porque lo que más miedo me da es dar un paso para lograr un amor imposible y perder por ello una amistad tan valiosa como ese amor.

Lo que pase ahora, está en tus manos.

Fdo: Tu amistad cobarde.

Lefiya suspiró.

*- Vamos... Un poco de valentía. ¿Ni siquiera soy capaz de entregar una carta confusa con letra irreconocible?

Mientras introdujo la carta en un sobre blanco, y escribía sobre ella el nombre completo de la princesa, reflexionó por un segundo. ¿Sería posible que Ais no comprendiera de quien se trataba?

Bueno... Incluso si era así, ella se enteraría. Probablemente le preguntaría su opinión. Si lo pensaba bien, quizás esa circunstancia no era un mal escenario. Saber que opinaba Ais sin necesidad de revelar nada.

En todo caso, era esto mejor que no hacer nada. No tenía valentía para algo mejor y más directo, como esa Syr había hecho con Bell.

* TOC * TOC * TOC

- Ais... ¿Estás ahí?

Lefiya había esperado toda la noche. Deseaba entregarle la carta en secreto, pero a horas concurridas había demasiada gente, y por la noche ella estaría en su habitación y podía ser descubierta.

Pero gracias a las pautas de Ais, había una pequeña ventana de oportunidad. Ais solía levantarse siempre antes del amanecer. Ser la más madrugadora con diferencia creaba una ventana de tiempo entre que ella no estaría en su habitación y los demás estarían aún descansando, especialmente si no había ninguna misión especial de gran importancia cercana.

* TOC * TOC * TOC

Por segunda vez, no hubo respuesta.

- ¿Ais?... ¿Puedes abrir?

Había pasado medio minuto y no abría. Ais no parecía estar.

*- ¡AHORA! - se dijo la elfa a sí misma.

Con un último paso valiente, Lefiya introdujo la carta bajo la puerta.

- ¡ ¡ ¿ ¿ Bell ? ? ! ! - gritó Ais abriendo la puerta de golpe

Lefiya miró con pánico a la princesa que la miraba con sorpresa. Luego Ais cogió con la carta rápidamente, y a velocidad de vértigo, la abrió.

Lefiya intentó aprovechar ese instante para huir, pero cuando intentó simplemente dar un paso, la mano de Ais se puso sobre su hombro con fuerza, inmovilizándola.

- Espera. - dijo Ais con voz autoritaria.

Lefiya volvió a girar hacia Ais, quien, al ver que Lefiya se quedaría allí quieta, la soltó para sujetar adecuadamente la carta y concentrarse en su contenido.

*- Ya no hay escapatoria. - pensó Lefiya - Ya me ha visto. Lo que tenga que ser, que sea.

Por un momento, Lefiya creyó ver una cara de felicidad en Ais. Su corazón latió rápido. ¡No era posible! ¡Quizás Ais la correspondía después de todo!

Pero a los segundos, la mirada de Ais se volvió sombría.

- ¿Ais?

El corazón de Lefiya comenzó a hundirse al ver el resultado y ser consciente de que todo se estaba derrumbado por momentos.

- Era lo que me temía. - dijo Ais - Por un momento creí que era una carta de Bell confesándome su amor.

Eso fue un golpe terrible para su corazón, que parecía dejar de latir.

*- ¡No me digas eso ahora! ¡No quiero saber que estás enamorada de Bell! - se quejó mentalmente la elfa

- Y sin embargo... ¡esto! - dijo Ais usando un tono extremadamente despectivo en esta palabra, mientras golpeaba con su mano libre sobre el papel que sujetaba con la otra.

Aquel tono Lefiya lo sintió como si le clavaran un cuchillo en el corazón

- Es... Nadie tiene la culpa de sus sentimientos. - dijo Lefiya al borde del llanto.

- Con un miembro de mi familia. Hubiera preferido no saberlo. - dijo Ais con la mirada igualmente baja

- Pero... ¡es valiente confesar lo que sientes! - dijo la elfa mientras comenzaban a caer lágrimas por su rostro

- Alguien del mismo sexo... - masculló ella centrada en la carta...

Lefiya sintió que el mundo se caía... ¡Realmente la rechazaba por eso! Había temido muchas cosas, ¡pero este tipo de rechazo no se le había ocurrido ni en la peor de sus pesadillas!

- ¡Es una relación tóxica! - gritó Ais - ¡Antinatural!

Aquello fue demasiado. Ya no era un cuchillo en la espalda. Era ser golpeada en el pecho, una y otra vez.

- ¡BUAAAAAAAh!

Lefiya salió corriendo con llanto desconsolado en dirección a su habitación.

- ¿Lefiya? - dijo Ais confundida


- ¡Hic!

El llanto de Lefiya había sido tan continuado que se había transformado en una especie de hipo. Lefiya estaba con la cabeza sobre las piernas de Riveria.

- Se que ahora se ve terrible, pero pasará. - dijo la elfa peliverde que había activado su modo "madre"

- Si, bueno... Al final tenía que pasar. - dijo Loki sin darle importancia - Para serte sincera, no te daba muchas papeletas.

- ¡Bubububu!

Los lamentos de Lefiya parecieron aumentar.

- No ayudas, Loki. - la amonestó Riveria

- Sólo digo la verdad. Es Ais de quien estamos hablado. ¿Cuantas proposiciones ha tumbado esas chica? A mí incluida. Alabo tu iniciativa, Lefiya, pero necesitabas haber buscado su punto débil primero.

- Me dijo... que... una relación... del mismo sexo era tóxica... antinatural... ¡Buuaaaa! - dijo con voz rota antes de volver al llanto.

- ¿ ¿ ¿ ¡ ¡ ¡ QUEEEEEE ! ! ! ? ? ?

El grito de Loki se oyó por toda la mansión.

- ¡Nunca tuve una oportunidad! Huuu... - se quejó Lefiya

- ¡Ah, no! ¡Porque sea mi chica preferida no se va a librar de esta! - dijo la diosa enfadada - Una cosa es rechazar a alguien y otra... ¡decir semejantes tonterías! ¡LA VOY A CASTIGAR COMO NUNCA!

- Cálmate un poco, Loki. - dijo Riveria - Ciertamente, esas opiniones son... polémicas, y tenemos que hablar con ella. Pero entiende que nos metemos en su terreno personal. Y no estás precisamente en los mejores términos con ella después de lo que ha pasado.

- ¿Y qué tiene eso que ver? ¡La obligaré a estar limpiando la mansión vestida de sirvienta durante un mes! ¡Jajajajaja! ¿Qué dices, Lefiya? ¡Puedo obligarla a limpiar el suelo de tu habitación de rodillas! Con ese culito...

- Bubu... ¡BUAAAAAA!

Loki lo único que logró es que Lefiya llorara más, pues pensar en Ais ahora mismo sólo la hacía recordar que todo lo que ella sentía, que la persona que creía conocer, era una gran farsa, o así lo veía ella en este momento.

Riveria suspiró y negó con la cabeza.

- ¿Por qué gesticulas tan altiva? - dijo Loki con enfado a la elfa mayor - ¡Todo esto es culpa tuya!

- ¡Mía! - dijo Riveria

- ¡Eres lo más parecido a una madre que ha tenido Ais! ¡Y nos ha salido homófoba!

- ¡Lo dices como si yo se lo hubiera enseñado! Yo apenas le he contado nada sobre las... relaciones íntimas adultas.

- ¡Sexo, Riveria! ¡Sexo! ¡Puedes decirlo!

Riveria se puso roja como un tomate.

- ¡Se pueden usar otras palabras! - se quejó la elfa

- ¡Ese es el problema! Ais no sabe nada de sexo, y luego ...

Lefiya abandonó la sala. Lo último que quería era un ambiente de discusión. Con paso abatido salió de la mansión.

Había empezado a llover, y hasta los que estaban de guardia se resguardaban en unas pequeñas garitas para eso. Lefiya, al contrario, caminó sin acelerar el paso y dejó que su ropa se empapara.

Para ella, era como si el cielo la acompañara en su llanto. Quizás esto era mejor. La lluvia hacía difícil distinguir entre sus lágrimas y el agua del cielo que la empapaba.

La lluvia aumentó, hasta volverse torrencial, pero a Lefiya le daba igual. En este momento, todo daba igual.

Todo lo que sentía por Ais, todas sus fantasías de estar juntas, era todo una farsa. Se había enfadado con Bell por nada. La había perseguido inútilmente. Ella jamás sintió atracción por ella ni un ápice. No sólo eso, ahora Ais parecía que se sentía asqueada por su presencia.

Tanto tiempo, tantas ilusiones, tanto esfuerzo... para nada. Y Ais era la piedra angular sobre la que se había esforzado tanto, desde que había llegado a la familia.

Quería ser más fuerte por ella. Quería ser mejor por ella.

Sentía como si su vida hubiera perdido el sentido.

- ¿Lefiya?

Era la voz de Bell.

La joven elfa, agotada y sin rumbo, con mirada perdida, se había sentado en un banco y ahora miraba al horizonte con ojos muertos.

La elfa se giró. La lluvia ahora ya se había ralentizado aunque aún caía. Las festividades prácticamente se habían parado a causa del tiempo y se habían quedado casi desiertas.

Cuando Bell casi estuvo delante suyo, Lefiya giró un poco la cabeza para verlo. Sus ojos se encontraron.

Entonces Bell pudo ver que realmente algo estaba muy mal con ella. No sólo estaba totalmente mojada. Sus ojos, sus párpados, su cara... indicaba que había estado llorando durante horas.

- ¿Lefiya? ¿Qué... qué ha pasado?

Lefiya no dijo nada, y Bell se sentó al lado. La elfa volvió a mirar al infinito.

- Le expliqué a Ais lo que sentía.

Sólo decir eso, fue suficiente para que su corazón volviera a sufrir. Estaba demasiado cansada para llorar desconsoladamente, pero sus ojos volvieron a dejar caer unas lágrimas.

Con la lluvia, no era tan fácil darse cuenta. Pero Bell lo vio.

- Lo siento.

No había mucho que decir. Era evidente que la respuesta había sido negativa.

Bell cruzó su brazo sobre la espalda de la elfa, para apoyar su mano sobre su hombro. Tan pronto sintió el contacto del chico, la elfa buscó su abrazo. Y Bell se lo otorgó.

Cuando todo parecía haberse derrumbado. Cuando a Lefiya le parecía que no le quedaba nada a lo que agarrarse... ahí estuvo Bell.

*- Al menos aún me quedas tú. - pensó la elfa

Y Lefiya volvió a llorar desconsoladamente un poco más.

Unos minutos más tarde...

- Gracias, Bell. Gracias por estar aquí, para mí. - dijo Lefiya separándose por fin.

- Al menos... puedo ayudarte a ti.

Lefiya mostró algo de extrañeza. No había entendido bien al chico. Bell lo notó y se explicó.

- A mi... me ha tocado la otra cara. - dijo Bell

- Oh... Entiendo... La rechazaste, ¿verdad?

Bell asintió.

Los sentimientos de Lefiya fueron complicados. Por un lado, era lo que había recomendado a Bell. Era lo correcto. Por otro, no podía evitar verse reflejada un poco en la camarera. Estar enamorada de alguien que te rechaza... es lo peor.

- ¿Estabas buscándola?

Bell asintió de nuevo.

- Lo siento... por interrumpirte. - dijo la elfa

- No... Está bien. Tú también necesitas ayuda. Además, no creo que quiera verme ahora mismo.

Sí. Eso era razonable, pensó la elfa. De hecho, ella se sentía igual. Por primera vez en mucho tiempo, no quería ver a Ais.

- Bell... ¿Crees que a Hestia le importará si me quedo un tiempo con vosotros? Creo... que estaré mejor lejos de Ais un tiempo.

- Ya sabes que no. - dijo Bell - Hasta tienes habitación ya. Eres nuestra invitada permanente.

- No... No quiero eso. Quiero que me tratéis como una más. Ayudar como los demás. No quiero ser una carga.

- Mejor para nosotros, ¿no? - dijo Bell sonriente

La sonría de Bell realmente podía levantar el corazón de la elfa, y por un momento sintió que el dolor de la herida se hacía tan tenue que parecía desaparecer.

- Seguro que kami-sama hasta te ofrecerá pasarte a nuestra familia.

- No... No es culpa de la familia lo que ha hecho Ais. *SNIF* Sólo... necesito algo de espacio y tiempo.

- Bueno... Tampoco es que Ais tenga la culpa si no te ama. - dijo Bell

- Ya... bueno... si sólo me hubiera rechazado... pero me dijo que nuestra relación era tóxica y antinatural. Es... No creo que nuestra relación pueda ser igual que antes. - dijo la elfa mientras su voz se volvía más temblorosa cuanto más recordaba lo ocurrido

Bell se rascó la mejilla con mirada preocupada.

- Se lo que piensas, Bell. Que eso no suena muy como Ais, ¿verdad? Yo también lo pensaría si no lo hubiera vivido.

- Mmm. No pongo en duda lo que dices pero... ¿estás totalmente segura de que Ais estaba pensando en lo mismo que tú? Ya conoces a Ais... No pilla las cosas a la primera.

Los ojos de la elfa se abrieron por un momento.

*- ¿Podría ser que estuviera pensando en otra cosa? - se planteó Lefiya. Pero pronto recordó sus comentarios. No. Definitivamente lo había entendido bien.

Y Lefiya negó con la cabeza.

- Ojalá, pero no.

- Bueno... No creo que encuentre a Syr buscando a ciegas. Vamos a la casa. - dijo a Lefiya mientras la acercaba a su pecho para mantener mejor el calor.

- Por cierto... ¿Qué demonios ha pasado con la familia Freya? - preguntó Lefiya

- Ah. Sí... La verdad, ni yo mismo estoy seguro.

Y Bell le relató a Lefiya todo lo que sabía sobre la familia Freya y la chica, que no era mucho. Ambos estaban muy confusos.


- Lefiya, gracias por venir. - dijo Loki, sentada. Cuando Loki se colocaba en el centro de la reunión, es que había algo grave o preocupante que discutir.

Su familia la había hecho llamar. Había estado un par de días en el hogar de la familia Hestia, tras avisar a su familia.

Nadie había puesto pegas, entendiendo la situación.

La elfa no puso excusas para regresar. Sonaba importante, y por mucho que le hubiera dolido el tema de Ais, no creía que ese fuera el tema de discusión. No tenía sentido hablar con todo el mundo para un tema privado.

- Ais aún no está. - dijo Tiona

- Ais es el tema de esta reunión. No sabemos donde está. - dijo Finn

- ¿Eeeh? ¿Qué quieres decir que no sabes donde está? - comentó Bete - ¡Estará en la mazmorra, como siempre! Ni que fuera la primera vez que no vuelve a casa por unos días.

- No parece ser el caso. - dijo Finn - Ha salido de Orario sin avisar.

- ¿ ¿ ¡ ¡ Eh ! ! ? ?

Varias voces de sorpresa llenaron la sala común.

- ¡Pero necesita una autorización para eso! ¿Ha saltado ilegalmente la muralla?

- No. Ha falsificado un pase de la familia. - explicó el capitán

- ¡Eso suena muy raro! - dijo Tione

- Exacto. Esa es la razón por la que os hemos hecho llamar. Nadie la ha visto en dos días. ¿Alguien tiene alguna otra información que desconozcamos?

Hubo unos segundos de silencio.

- Está la carta. - dijo Elfy

Finn afirmó. Por lo visto, Elfy ya lo había comentado a los ejecutivos.

Elfy entregó una carta a Lefiya.

- Lefiya. - explicó Elfy -. Ais te dejó una carta para ti cuando te fuiste. - dijo dándole un sobre

- El contenido puede ser personal, así que no hemos querido leerla sin tu presencia. - dijo Loki

Riveria echó una mirada de desaprobación a su diosa.

- ¿Qué? - respondió la diosa a su mirada

- ¿Puedes ver si hay alguna información que nos pudiera ayudar? Puedes usar el despacho. - comentó el capitán

- Ok.

Lefiya entró al despacho y se puso a leer la carta.


Hola Lefiya.

Te pido disculpas por haber sido tan descortés. Se que debería haberme guardado mis opiniones para mí misma. Debía haberme imaginado que al estar tan cerca de Bell, lo apoyarías al 100%.

Se que reaccioné mal, pero es que... ¡me tomó completamente por sorpresa! no sólo por lo de Bell. Tampoco tenía ni idea de que precisamente tú verías con buenos ojos esa relación.

Me gustaría decirte esto directamente. Pero tengo que pagar una deuda y me llevará unos días.

Y descuida, te volveré a invitar para mostrar mi arrepentimiento.

Lo siento mucho.

Tu amiga Ais.

Pd. Aunque me lo callaré, sigo opinando que la relación entre Bell y Bete es... Sí. Me callo.


*- ¿Bell y Bete?

Las palabras de Bell volvieron a pasar por la cabeza de la elfa.

Bell +- ¿estás totalmente segura de que Ais estaba pensando en lo mismo que tú?

*- ¡Bell y Bete!


Unos días antes...

Ais estaba tumbada en su cama.

- ¡ Loki ! ¡No tenías derecho! - protestó contra su almohada

Ais había pasado casi toda la noche buscando por la ciudad a Bell. Después de que él, su cita, y algunos miembros de la familia Freya abandonaran el barco saltando al canal, ella tuvo que esperar a la siguiente parada.

Para cuando lo buscó, fue imposible encontrarlo.

Así que no había comido, ni dormido. No estaba de buen humor. Para colmo, cerca de la madrugada, encontró a Loki que la habían echado de un pub nocturno por ir demasiado borracha. Cargando a su diosa a su espalda, había sufrido que la vomitara encima.

Y mientras regresaban a la mansión, Ais preguntó, retóricamente, que porque ella no recibía cartas para citas.

Loki se rió a carcajadas, y le contó que ella recibía montones de invitaciones. Era ella quien las descartaba.

Eso derivó en una fuerte discusión a tres bandas entre Loki, Riveria y Ais, quien demandaba derecho a la privacidad de su correspondencia.

A pesar de que Riveria se puso de su lado, intentó calmarla, lo que por otro lado sólo logró más frustración de la princesa.

*- ¿Y si Bell me ha escrito una carta? ¿Como habrá interpretado mi silencio? ¡Se habrá creído que soy una desconsiderada!

* TOC * TOC * TOC

- Ais... ¿Estás ahí?

Una voz confusa sonó detrás de la puerta, teniendo su cara tapada por la almohada. Ais no tenía ningunas ganas de trabajar ahora mismo. Era temprano y tenía bastante sueño después de esa noche.

*- ¡Tengo derecho a dormir un poco más!

* TOC * TOC * TOC

*- Si hago como que estoy dormida, seguro que me dejan un poco más. A Tiona le funciona.

- ¿Ais?... ¿Puedes abrir?

Ais reconoció la voz esta vez. Era Lefiya. ¿Debía abrir? Estaba cansada y no tenía ganas, pero podía ser algo importante.

*- Yo sólo quiero que me devuelvan mis cartas. ¡Quiero una carta de Bell!

Ais suspiró. Para su sorpresa, una carta se deslizó por debajo de la puerta. Y la fuerza de Ais regresó como un ciclón.

- ¡ ¡ ¿ ¿ Bell ? ? ! ! - gritó Ais abriendo la puerta de golpe

*- Por supuesto. Bell debía haberse enterado, o sospechado al menos que sus cartas no estaban llegando, así que usó a Lefiya para una entrega directa. ¡Tengo que responder afirmativamente sin falta! - pensó Ais

- Espera. - dijo Ais sujetando con fuerza el hombro de Lefiya

Aís comenzó a leer

Mi querida amiga Ais.

He reescrito esta carta ya demasiadas veces. Me he dado cuenta que yo también soy cobarde.

*- Oh, Bell. Aún te duele que te llamara "cobarde". Si lo hubiera sabido, jamás lo hubiera hecho.

Porque lo que realmente deseaba era escribir una carta de amor a la persona que amo. Aún más, deseo poder hacerlo a la cara. Pero por más que lo intente, siempre acabo huyendo.

El corazón de Ais brilló y un torrente de emociones positivas llenó a la princesa. Ais sonrió. "Bell realmente me ama."- pensó

Por eso juego a decir que soy otra cosa. Que soy una amistad y no algo diferente. Porque tengo miedo de que no me comprendas.

*- ¿ ?

Porque ese es mi secreto. Amo a alguien que es de mi propio sexo.

*- ¡ ¡ ¡ ¿ ¿ ¿ ? ? ? ! ! ¡ No soy yo! ! No. No,no,no,no,no. ¡NO!

- ¿Ais? - dijo Lefiya confundida al ver el nuevo gesto de la princesa.

- Era lo que me temía. - dijo Ais - Por un momento creí que era una carta de Bell confesándome su amor.

Y sí, es un amor romántico, no fraternal.

...

Llegados a este punto, Ais ya no leía más que por encima. Su mente ya no estaba en la carta, sino en el pasado.

Ais había preguntado una vez a Bell que porqué se esforzaba tanto. Él le dijo "quiero alcanzar a alguien".

En aquel momento, la curiosidad de Ais se centraba en el claro esfuerzo del muchacho y su avance fuera de lo común. Pero con el tiempo, Ais tuvo un interés más personal y estuvo más atenta a algunos otros comentarios, como que "en la familia Loki había personas que más apreciaba después de su propia familia" que le habían hecho sospechar que esa persona de la que hablaba Bell era alguien de su familia.

Había pensado varias posibilidades. Y la que más dolores de cabeza era la de pensar que Bell pudiera estar interesada en Bete. A fin de cuentas, él salió dolido cuando Bete hizo aquel comentario hiriente en el Bar. Sabía que aquello tenía importancia para Bell, y algo que se le pasó por la cabeza a Ais era que Bell podría estar intentando demostrar a Bete que él no era un debilucho.

Aunque no lo entendía muy bien, aquella posibilidad le asqueaba profundamente. Se lo había comentado a las hermanas amazonas, quienes se rieron y descartaron. Poco a poco Ais se había ido olvidando de esa posibilidad.

Sin embargo, durante la cena de anoche, había surgido el tema de las relaciones entre personas del mismo sexo. Ais se había preguntado si Lefiya no estaría sondeándola porque Bell le había comentado algo. Por un momento Ais pensó que simplemente estaba volviéndose a preocupar innecesariamente pero...

Pero las pistas estaban ahí.

Ella, que comenzaba a pensar que sentía algo por Bell. Que estas emociones confusas eran eso de lo que hablaban sobre el romanticismo. Que Bell podía ser su héroe especial. Bell podía ser la persona que estaba esperando...

- Y sin embargo... ¡esto! - dijo la princesa enfadada

Ais no pudo evitar que algunas palabras salieran por su boca. Estaba decepcionada. Muy decepcionada.

Quizás no había querido verlo. Como cuando Lefiya le comentó el sueño erótico de Bell o aquel comentario de la pareja de cita de Bell sobre personas cercanas que podían no confesarle lo que sentían.

Probablemente Bell escribió esta carta incitada por la chica. Tenía sentido.

- Es... Nadie tiene la culpa de sus sentimientos. - dijo Lefiya

*- No... Pero Bete sólo se burla de él. En serio... De toda la gente que podría interesarse Bell, ¿tenía que ser él?

Porque deseo poder besar esa persona, cogerla de la mano, decirle al oído que la amo, y compartir la cama y mi intimidad con esa persona.

Imaginarse esa escena, Bell y Bete haciéndose carantoñas... al lado de su puerta. ¡El infierno!

- Con un miembro de mi familia. Hubiera preferido no saberlo. - dijo Ais con la mirada igualmente baja

- Pero... ¡es valiente confesar lo que sientes!

Ais volvió a leer la carta, como si buscara encontrar una clave, algo que le hiciera pensar que estaba interpretándola mal. Que hablaba de otra persona.

- Alguien del mismo sexo... - masculló ella mientra volvía a leer el punto concreto.

Ahora, rememorando la cena, y los fragmentos que Lefiya le había dicho, que Bell había tenido sueños eróticos con cierto demihumano... quedaba claro que de hablaba.

Se imaginó a Bete encima de Bell, este moviéndose como un perro, jadeando, como preñando una hembra, que en este caso era Bell, que gemía de dolor.

*- ¡La persona más buen, tímida y cordial con el tipo más agresivo! ¡Un conejo y un lobo! ¡Una presa y su depredador! ¡No puede funcionar!

Su cabeza parecía a punto de explotar y no pudo evitar hablar en voz alta.

- ¡Es una relación tóxica! - gritó Ais - ¡Antinatural!

- ¡BUAAAAAAAh!

Ais levantó la mirada de la carta al oír el llanto de la elfa.

- ¿Lefiya?

*- Upps. Creo que he hablado en voz alta. ¡No sabía que ella era fan de esa relación! ¿Por qué tengo la impresión de que voy a tener que invitarla a otra cita para disculparme?


La mente de Lefiya por fin juntó todas las piezas.

*- ¡ ¡ Bell Y Bete ! ! - gritó aún más fuerte en su cabeza

Y toda la familia Loki pudo oír la voz de la elfa a pesar de estar en otra habitación.

- ¡AIS! ¡GRANDÍSIMA IDIOTA!


Nota del autor:

Ha pasado un montón de tiempo, ¿verdad?. Lo siento, pero se han sumado un montón de factores.

Primero, el peor. Un tema de salud. He tenido una lesión de espalda, y las secuelas siguen para rato. Como además, mi trabajo demanda tiempo sentado, el poco tiempo libre que me queda debo evitar pasarlo también sentado, lo que limita al máximo mi tiempo de escritura.

Dos... un pequeño problema con la historia. Tengo que confesar que originalmente sólo pensaba ser un grupo de shorts. Había imaginado un futuro para la historia, a partir del volumen 17. Como sabéis, ya ha salido el volumen original, y lo que ha acontecido no se parece ni de lejos a lo que había imaginado, creándome un poco de bloqueo como autor.

En realidad, ese bloqueo no incluía este capítulo, pues como os habréis dado cuenta, este capítulo en sí mismo, es una sucesión de hechos paralelo y divergente al volumen 16. Mi propia historia hasta ahora se ha desarrollado como si fuera una linea de tiempo paralela donde pequeños cambios han ido creando una divergencia entre la historia original en el punto que comencé mi historia y la novela original.

Y tenía intención de seguir esa línea. Pero lo acontecido en el volumen 17 me rompe los esquemas por completo. Puedo decidir pasar del volumen original y desarrollar una historia diferente, tal y como la había imaginado. El problema es que no había imaginado todo, pues mi intención era, a partir de este punto, comenzar a hacer saltos de tiempo.

Nunca tuve la intención de seguir el día a día de Lefiya. Ni siquiera en la novela original se hace algo así (aunque sea a Bell, claro).

En fin... que para colmo de las limitaciones de tiempo, tengo bloqueo como autor a partir de este punto.

Y por último, un montón de cosas han pasado en mi vida personal, a parte del problema de salud, que han alargado todo. Y para colmo, ¡me ha salido el capítulo más largo con diferencia!

Espero que lo hayan disfrutado.

Espero sus reviews.