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- FISONOMÍA -
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Nota – Nada me pertenece, solo la idea de la historia con los personajes de SM.
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- CAPITULO -
- III -
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- EXTENUACIÓN -
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Esas horas fueron las mas largas que en su vida ha podido mantenerse en silencio y no sabia si era exactamente por las incomodas miradas que él le daba una vez cada hora, o por que simplemente aun pensaba en que decir o pelear para cuando él volviera a tocar ese tema del divorcio.
Había perdido la cuenta, no recordaba cuantas veces se ha hecho la misma pregunta pero al final nunca había nada más que eso. Hay veces que las respuestas pueden resultar mas incomodas que las mismas preguntas y eso fue lo que hizo para no importarle más, ignorar respuestas.
"¿Señora, le puedo ofrecer algo mas?"
Serena levanto el rostro para ver a la mujer que amablemente se dirigía a ella. "¿Te he llamado? No, no recuerdo haberlo hecho. Cuando necesite algo te llamare y tu estarás aquí al instante. Ahora vete." Existían palabras mas cortas para decir no, pero a ella le gustaba ser dominante. Repentinamente movió la cabeza para ver, no muy lejos de su asiento, a Seiya, quien comenzó a mover la cabeza de un lado a otro mientras mantenía los ojos en el libro que tenia en las manos.
Nuevamente la misma pregunta se formulo en su mente, ¿Por qué lo soportaba? Quizás seria mejor no encontrar esa respuesta por que puede que sea ella quien termine perdiendo.
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El libro de momento le pareció ya fastidioso. Leer no era algo que hiciera constantemente además de que al querer olvidar lo que su mente recordaba una y otra vez no le ayudaba a concentrarse. Desde que salieron esa mañana del aeropuerto de Viena, no pudo pensar en lo que usualmente hace. La noche anterior había regresado a la sute ya tarde, muy noche, y ya no pudo hablar con ella al encontrarla dormida. Y esa mañana no deseaba hablar con ella por que sabia que era muy temprano para pelear.
"Señor, ¿Desea algo?" Al girar levemente la cabeza, Seiya pudo encontrar a su costado un lindo y amable rostro que le sonreía.
"Estoy bien, gracias." Sabe cuando ser amable, una linda mujer era la causa de esas cuantas veces. "Pero si puedes ayudarme en algo." Sonrió tentadoramente, haciendo que ella cayera, literalmente, en el asiento frente a él. "Puedes hacerme compañía."
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Esa escena no le agrado. Odia ser ignorada y él estaba actuando como si ella no se encontrara en el mismo avión. No que le importara verlo con esa sonrisa que nunca le ha regalado a ella y con una amabilidad espectacular. La estaba ignorando por completo al tomar la mano de la mujer delante de él. Ella no dejara que nadie se burle de ella al concluir que su esposo la engaña y en su propia cara.
Molesta finalmente opto por levantarse de ese asiento, que ya comenzaba a ser incomodo por tantas horas de vuelo, y decidida camino hasta llegar a un lado de él y acariciarle el rostro, comenzando a entrelazar sus dedos dentro de aquel cabello negro y después jalarlo. "No creo que te paguen para charlar amenamente con el jefe del avión, ¿O si?"
La mujer de inmediato se puso de pie al ver la escena y como las palabras fueron bruscamente dirigidas a ella. "Lo siento, señora, con permiso." Velozmente se dirigió a la parte trasera del avión, siendo inteligente.
Al ver la ocurrencia de Serena, lo primero que Seiya hizo fue tomar su mano para que soltara su cabello e inmediatamente, con el impulso, sentarla en el asiento que anteriormente ocupaba la mujer con quien charlaba placidamente. "¿Por qué siempre tienes que arruinar todo? ¿No se supone que estabas dormida?"
"¿Y solo por que supones que estoy dormida puedes hacer lo que quieras en mi presencia? Si hay algo que no soporto es que me ignores como si fuera cualquier cosa. Independientemente de la bobería que hablamos ayer, yo no estoy dispuesta a…" Calló al sentir la presión en su muñeca y la fuerza con la que fue impulsada hacia él.
"Quien no te conozca, en este instante…" La acerco solo para susurrarle al odio y asegurarse que nadie estuviera cerca al mirar de un lado a otro. "…pensaría que…estas…celosa."
Serena bajo la mirada para ver como su muñeca era apretada pero lentamente comenzaba a liberarse al él reducir la presión. Al finalmente ver su mano libre, Serena, con ambas manos, tomo el rostro de Seiya al verlo tan cerca y ahora atraerlo hacia ella. "Quien no me conozca en este momento…" Hizo lo mismo que él para asegurarse que nadie estuviese cerca. "…pensaría que…que soy una tonta si permito estos actos de amabilidad tuyos." Termino empujándolo para que él retrocediera.
Seiya no evito reír ya que le parecía gracioso, por primera vez, ver el rostro de Serena. Eso molesto a la mujer por lo que estuvo por regresar a su asiento, pero nuevamente su muñeca fue atrapada. "Te doy un año. Estoy seguro que en un año tu forma de pensar cambiara. Tienes razon en una cosa y es en reconocer que fui yo quien te saco de esa casa y ahora tendré que cumplir con ese martirio. Pero no te preocupes por que en un año…él estará listo para llevarte con él."
Serena se congelo. "¿E…él? ¿Acaso te refieres a…?"
"¿No fue por él por quien me hiciste perder millones? Entonces así será. Finalmente seguirás llevando mi apellido por un año, solo espero que en ese tiempo puedas seguir como hasta ahora. Tienes todo y lo seguirás teniendo, hasta que te vayas, así que no tienes por que meterte en mi vida ni yo en la tuya, ese será el trato." Termino soltando una vez más su muñeca.
Pero a pesar de su mano ya no estar atrapada, Serena se quedo en el mismo lugar, sin moverse. "¿Un año? Era de esperarse, actúas igual que mis padres al decidir lo que yo quiero. Pero no me importa si eso es lo que quieres, yo lo deseo mas que tu. Tampoco me importa que sepas de él por que al final…"
"Hable con él. Fue él quien personalmente quien tuvo la amabilidad de buscarme. Al menos si demuestra lo mucho que le importas."
Fueron segundos fugaces los que Serena le regalo de mirada pero finalmente término caminando a su asiento nuevamente. "Un estupido. Los dos son unos estupidos." Concluyo antes de querer pensar en dormir y olvidar.
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"Buenos días, señora, ¿Desea desayunar?"
Esa mañana despertó de malhumor y no responderle a la empleada seria la mejor manera de ignorarla. "¿En donde esta…mi esposo?" Era temprano, pero pudo despertar con un solo deseo…pelear sus tarjetas que no fueron devueltas.
"¿Cómo?" La empleada se sorprendio por la pregunta, pero fue Serena quien se sorprendio mas por la confianza de esa mujer. "¿No le dijo nada? Esta mañana salio muy temprano, solo aviso que no llegara en una semana."
¿Una semana?
¡Una semana!
"Y dejo esto para usted." Ante la expresión sorpresiva de Serena, la empleada rápidamente camino hacia la mesa para entregarle un sobre amarillo y salir de su presencia.
Al parecer Seiya hablo enserio cuando dijo que seria mejor que se ignoraran como hasta ahora, ya que dentro de ese sobre se encontraban todas sus tarjetas junto con una chequera. Al menos cumpliría con eso de que ella seguiría teniendo todo. Sonrió inevitablemente y su malhumor se esfumo.
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Esa semana fue mejor que las anteriores. Ahora si tenia todo, dinero, compras, pero sobre todo libertad, la libertad de no verlo durante esos días.
"Buenas tardes, señora." Serena solo movió la cabeza al saludo que se le daba todas las tardes al bajar de la limusina, ese día en particular no deseaba ser exigente. No quería que nada arruinase su día al no querer esperar a que bajaran detrás de ella todas las maravillas que había comprado. "Tiene visita, señora."
"¿Visita?" Era extraño ya que normalmente no recibe visita al ser ella quien visita. Posiblemente tan solo era alguna de sus amigas, pero a la vez seria imposible ya que acababan de estar juntas. Sin querer adivinar más, entro a la mansión y camino directamente al recibidor.
Hubo más que simple sorpresa al ver al hombre por quien había viajado a Viena, ahí, frente a ella, sentado en una de esas elegantes sillas. Esa vez él no sonrió al verla, por lo que la sonrisa de Serena desapareció.
"¿Qué haces aquí? ¿Cómo te atreves a venir aquí? No tengo nada más que hablar contigo, me imagino que ya se lo habrás dicho todo a él. No tenías por que haberlo hecho. Él no tenia por que saber de ti, ni mucho menos de mi vida."
"¿Es tu esposo, no es así? Fuiste tu quien lo eligió, por que bien pudiste haberte negado a lo que tu padre te pidió. De alguna manera él también tiene derecho a saber lo que esta pasando en tu vida, en nuestras vidas."
"Y claro, ambos han acordado hacer con mi vida lo que quieran. Él me echara de aquí en un año, imaginando que serás tu quien me reciba en tu placentera vida."
"No es imaginando, yo mismo se lo dije. Pero no estoy aquí para hablar de eso por que ya acorde con él lo que haremos."
"¿Haremos o harán? Mírame, mi vida es perfecta, no necesito que ahora quieras ser amable conmigo cuando ya me abandonaste una vez."
"Serena, yo no te abandone, no pienso discutir ese tema interminable una vez mas. Y sabes que no eres feliz. Lo puedes tener todo pero ninguno de los dos se quiere. ¿Para que continuar con esta situación cuando sabes que conmigo podrás tenerlo todo?"
"Será mejor que te vayas, Andrew, mi esposo…" Enfatizo con enojo. "…llegara hoy y no creo que le agrade que estés aquí."
"Serena no estoy aquí para pelear. Además, ¿Por qué habría de molestarle mi presencia? Ya una vez hable con él y no creo que le moleste que yo venga a hablar contigo de algo importante. Serena, no he viajado desde Viena solo para pelear, por favor."
"¿Para que estas aquí? ¿Qué es eso tan importante que deseas hablar conmigo? Imagino que tiene que ser algo muy, muy, importante para que tomes la molestia de regresar a Tokyo."
"Serena, se trata de…" Bajo el rostro, pero fue en tratar de acomodar la palabra que mejor se adecuara sin estar él incluido. "…Se trata de tu papa."
Serena cerro los ojos y suspiro, mostrando cansancio. "Imagine que seria importante."
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Al fin en casa. Una casa que le llenaba de comodidad y tranquilidad. Todo eso producía su hogar cuando su esposa no estaba en el. Entro, dispuesto a subir a su siempre cómoda y anhelada habitación, pero detuvo sus pasos al escuchar voces. Una voz era completamente ya conocida, era imposible no reconocer cuando su esposa habla y la otra le era un tanto familiar. Camino hasta uno de los salones y cual fue su sorpresa al entrar y ver a su linda esposa charlando no tan amenamente frente al mismo hombre que días atrás había conocido.
"Buenas noches, ¿Interrumpo algo importante?"
"Todo es importante cuando no estas tu." Fue la bienvenida de Serena, junto con las mismas facciones molestas con las que mantenía la conversación.
"Que recibimiento. ¿Y que haces tu aquí? Creo que ya llegamos a un acuerdo pero eso no significa que puedes venir a mi casa cuando tú quieras. No eres del todo bien recibido."
"Es mi invitado." Peleo de inmediato la mujer.
"¿Desde cuando tienes invitados? No importa de quien sea invitado, quiero que se vaya."
"No te preocupes, Serena, parece que lo conoces bien cuando me habías dicho que no le agradaría mi presencia. Puede que me equivoque y tengan algo mas en común."
"Vete." Exigió una vez más Seiya.
"Ya, ya me voy." Pero antes, el nombrado Andrew tomo la mano de Serena. "Espero que tomes en cuenta lo que te dije." Finalizo saliendo, no sin antes despedirse de Seiya con un movimiento de cabeza.
El acto fue ignorado y a unos cuantos segundos que el no tan invitado saliera, Seiya dio media vuelta para finalmente hacer lo que tenia en mente desde que entro a su hogar, ir directo a su habitación.
"Puedes ser mas amable." Pero la que no espero para pelear los derechos del invitado fue Serena. "No tienes derecho a tratar así a mis invitados y mucho menos a él."
Seiya tuvo que detenerse para encararla ya que ella había salido tras de él. "¿Has dicho que no tengo derecho? Te recuerdo que tengo todo el derecho del mundo al esta mansión llevar mi nombre. Soy yo quien decide quien entra y sale de aquí."
"Yo también tengo derecho y no por que tu seas el dueño significa que yo seré una de esas cosas con las que puedes tomar decisiones. Para respeto también tienes tu que respetar mis decisiones."
"Tuve un viaje un poco largo así como cansado. ¿Sabes por que decidí llegar noche? Por que por alguna razon ya conocida imagine que tú no estarías o que estarías en tu habitación dormida. Por que lo ultimo que quería era verte. Por que lo ultimo que quería era escuchar tu voz. Por que lo ultimo que quería era discutir contigo. ¿Qué pasa? ¿Sigues siendo infeliz? Deje todas tus tarjetas y hasta más. ¿No has gastado ya? ¿Qué eso no te hace feliz? Por que si no lo has hecho ahora puedo entender tu malhumor."
Las facciones en los ojos de Serena cambiaron drásticamente. Se había dado cuenta que aparte de que él dice no soportarla, también la sigue comprando como lo hizo la primera vez. Bajo el rostro, tuvo que bajarlo para que él no viera ese descubrimiento que había sido revelado hace mucho, pero que seguía siendo ignorado hasta ahora, esa era una triste verdad.
"No tenias por que haberlo corrido." Fue todo con lo que pudo continuar, pero su tono fue diferente. Su rostro miraba los lindos muebles que adornaban la salida del salón. Tan solo necesitaba continuar para que él no la creyera débil por esas palabras tan sobornadoras.
"Fue él quien no tuvo por que haber venido."
"No cabe duda que invariablemente serás abominable al siempre pensar en ti. ¡Es mi hermano!"
"¿Y desde cuando tienes uno?" Esta vez grito, grito por que imagino que sus palabras serian mejor escuchadas y por que ella parecía no escucharlas. "Hace unos cuantos días eras la única hija de los Tsukinos y de repente aparece de la nada este hermano por el que me haces perder una fortuna y quien también se toma el atrevimiento de venir hasta mi casa."
"Tienes razón y por primera vez te daré esa razon. Es tu casa, si, es tu vida, si, y es tu dinero, si. Eso es en todo lo que aparezco en tu camino. Acabas de decir algo que me hizo recapacitar y si, tienes razon. ¡No tengo por que seguir aquí! ¿Crees que con seguir comprándome callas al mundo? Yo también estoy cansada. Cansada de ti y de que trates de utilizarme como a ti se te antoje."
"¿Utilizarte? ¿Y quien te utiliza? Eres tu quien me utiliza para siempre vivir cómodamente. ¿Qué más buscas? ¿Buscas matarme de un disgusto y quedarte con todo?"
"No seas estupido. Si es tu dinero lo que tanto te interesa puedes quedarte con el, con todo, puedes quedarte con todo, ¡Absolutamente todo! Por que yo, esta misma noche, me voy. Aun así tenga que regresar al infierno temporal de aquella casa, no me importa. En este momento todo es mejor que estar aquí, en tu casa y frente a ti."
Corriendo se dirigió a las escaleras y continuo con ese paso hasta subirlas. Seiya primero se paralizo, ¿Escucho bien? ¿Estaba ella dejándolo? ¿Dejando la comodidad que él le ofrecía? Y peor aun, ¿Estaba ella dispuesta a regresar a esa casa?
"¡Serena!" Salio corriendo tras de ella. Algo tuvo que escuchar mal, algo tuvo que haber mal. Quizás esa visita fue más que una simple visita de cordialidad. Jamás la había visto bajar el rostro para pelear sin verlo y peor aun, jamás se daba por vencida en una discusión. Ella siempre pelea por lo que es suyo y por los que considera sus derechos, aun sin tenerlos.
Serena abrió la puerta de su habitación con fuerza, olvidando cerrarla, y ahora, no con lagrimas, pero si con los ojos cristalinos, saco las maletas que tenia en uno de los roperos y llevarla a la cama para comenzar a ir y venir con ropa, de su cama al ropero y viceversa.
"¿Qué estas haciendo?" Seiya entro molesto al querer tener una explicación absoluta y rápida. Al ella no detener lo que hacia, Seiya camino hasta aquella maleta y la aventó lo mas lejos que pudo. "¡Tu no vas a ningún lado! ¿Qué te pasa? ¿Esta loca? No, no estas loca, estas desquiciada. Escúchame…" Tuvo que caminar hacia ella y tomar su muñeca para que pudiera encararlo, al ella haber caminado de nuevo hacia la maleta tirada. "¡Escúchame!"
"¡Suéltame! ¡Suéltame! ¡No me toques! No quiero escucharte. Te odio. No te soporto más. Te odio. ¡Te odio!"
Había algo más y Seiya sabía que no era por la simpleza por la que acababan de discutir.
"No vas a irte. ¡Tú no te vas a ir por que yo no quiero que te vayas! Tu tampoco eres lo mejor que me ha pasado, pero eso no es impedimento para completar lo que ya habíamos hablado. ¡Serena! ¿Serena, me estas escuchando?"
No, ella parecía no escucharlo a pesar de estar frente a él. Como pudo saco su muñeca de la presión de la mano de Seiya y se dejo caer. Cayó de rodillas al piso al no poder más. Lloro. Lloro como nunca antes Seiya la había visto llorar. Lloro por sentirse, por primera vez, débil. Y se odio, se odio por llorar frente a él, pero eso no le importaba más.
Seiya la vio, la vio llorar. En realidad no sabía que ella pudiese llorar. Ella, siempre tan fría, distante y con un carácter con el que pocos la soportan, lloraba, lloraba sin él saber si había sido su culpa. En ese momento recordó lo que aquel hombre le había reclamado. "Tu no la conoces."
Se arrodillo, inertemente, frente a ella, no sabiendo si era lo correcto pero lo hizo. A pesar de ella mantener el rostro agachado, Seiya pudo ver perfectamente como sus facciones eran diferentes. De repente Serena levanto el rostro, unos preciosos ojos azules que ahora también ya eran rojos por tratar de retener parte de sus lágrimas.
"Mi padre… ¡Mi padre se esta muriendo!" Fue ella quien encontró como ultimo recurso apoyo en él y lo abrazo. Abrazo diferente a las tantas veces que se han abrazado para las cámaras.
Abrazo que, queriendo ser consolador, fue correspondido.
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¡Hi!
…Serenity Kou…
