Nota del autor:

Este capítulo es una trama diferente al Volumen 17, pero a la vez contiene referencias que pueden considerarse spoilers.

Queda a su discreción el decidir si leerlo e intuir que puede haber pasado en el susodicho volumen o no.


Lefiya abandonó el despacho. Todos la miraban con interés.

- ¿Alguna noticia de Ais?

- Sólo menciona algo sobre "pagar una deuda".

- ¿Puedo leer la carta? - preguntó Finn

- Estoooo...

Lefiya dudó. Lo último que quería era que su familia al completo se enterara de su desafortunada confusión. El comportamiento de la chica no pasó desapercibida para Riveria, que decidió intervenir anticipadamente.

- Podemos hablarlo después, en privado. - dijo Riveria

Finn entendió y afirmó.

- ¿Alguien tiene alguna pista más, entonces?

Hubo silencio en la sala común.

- Está bien. Entonces la reunión ha terminado. Si descubrís alguna nueva información, por intrascendente que parezca, por favor, notificadmelo cuanto antes.

Con aquella frase, la familia se relajó y comenzó a abandonar la sala.

- Lefiya, por favor... - dijo Riveria indicando el paso a la elfa hacia el despacho una vez más.

Los altos ejecutivos, más Loki, eran los únicos presentes, sentados en sus respectivos asientos enfrente de la elfa.

Lefiya les entregó la carta. A los pocos segundos pusieron cara de desconcierto, y luego de vergüenza.

- ¿Bell y Bete? - preguntó Riveria -. Es una confusión, ¿verdad?

- ¡Claro que lo es! - dijo Lefiya regresando a su enfado original - ¡Con lo mucho que me costó confesarme y Ais se pensó que la carta era de Bell! ¡Todas las cosas horribles que dijo se refería a Bell y Bete!

Gareth se tapó la cara mientras intentaba contener la risa

- Pfffff...

- Gareth, no. - advirtió Riveria

- Pffff... Jajajajaja. ¡BWAAHAAHAHAHAHAHAHA!

- Gareth - le reprendieron Finn y Riveria

- Jajajaja... No... Espera... Lo siento... JAJAJAJajaja... Lo siento, en serio pero... Pfff...

La elfa mayor le dio un coscorrón al enano, pero eso no le hizo parar.

- Lefiya... Sentimos que hayas sufrido por una triste confusión. - dijo la elfa mayor

- Sí, sí... - dijo el enano mientras intentaba controlar su humor -. Pero en serio... ¿en qué está pensando esa chica? ¡Bell y Bete!

- ¿Qué pasa? - dijo Loki - Si fuera el caso, ¿te parecería mal? - preguntó seria.

Por lo visto, la diosa del engaño no se lo tomó a risa.

- No, no... No es eso... Pero... Es que estamos hablando de Bete. Jejejeje... ¿Es que ya nadie se acuerda de cómo reaccionó cuando se enteró de que su chica-gato era un chico-gato? ¿Eh? - dijo Gareth

Aquel recuerdo incluso hizo aparecer una sonrisa en el capitán, quien hizo lo posible para reconducir la situación.

- Centrémonos en lo importante. "Pagar una deuda". Parece que Ais se fue premeditadamente. Supongamos que lo de la deuda es cierto. ¿Alguna idea de qué puede tratarse y a quien puede deber tal deuda? - comentó Finn

Loki suspiró

- Agggh... - comentó Loki -. Es sólo una intuición... espero que esté equivocada... pero intuyo que es Freya.

- ¿Freya? - dijo Riveria interrogativamente

- Después de perder a los compañeros en Knossos, Ais estaba obsesionada con crecer. Desapareció unos días y regresó con una actualización importante. Al principio pensé que podría haber bajado a la mazmorra sola, pero... cuando le pregunté no quiso decírmelo. Y sin embargo, lo de bajar sola lo ha confesado otras veces. Me pregunté si no habría hecho otra cosa... En aquel momento no quise saberlo, pero...

- ¿Temes que se entrenara con Ottar? - dedujo el mediano.

- Si entrenó con alguien, definitivamente Ottar es de los pocos que podrían lograr esa mejora en Ais. Y conociendo a Freya, ella habría demandado un favor a cambio.

El silencio reinó por unos segundos.

- Ok... Podemos intentar seguir esa hipótesis. Ha habido un incidente durante las festividades relacionado con la familia Freya. Quizás esté conectado. - comentó Finn

- Por incidente de la familia Freya... ¿Es sobre abordar un barco y causar daños en la ciudad? - preguntó Lefiya

- Sí. ¿Sabes algo de eso?

- Eeeh. Sí... Pero no creo que esté relacionado. En realidad, estaban persiguiendo a Bell.

- ¿El conejo tiene problemas con Freya? - preguntó el capitán

- Algo así... Fue un tema personal... algo complicado.

- ¿Puedes contárnoslo?

- Supongo...

Lefiya acabó narrando de forma aproximada los sucesos de Bell y Syr, y como Lefiya y Ais se vieron indirectamente involucrados.

- Creo que eso es todo. - terminó Lefiya

- Ya veo. - dijo Finn - La relación entre la chica del bar y la familia Freya se me escapa, pero no veo una conexión entre una potencial deuda de Ais con Freya y esos sucesos.

- ¿Qué pasó entre la chica y Bell? - preguntó Loki

- Oh... eso... Bueno... Bell la rechazó. No se más.

Loki suspiró.

- Quizás Freya sólo quiere sacar a Ais fuera del mapa por un tiempo. - comentó la diosa

- ¿Fuera del mapa? ¿Crees que Freya va a actuar contra Bell? - dijo Finn, quien estaba calculando más de lo que mostraba

- Probablemente secuestrarlo más bien. - dijo Loki

- ¿Eh? - expresaron Lefiya, Riveria y Gareth

- Freya no ha actuado contra Hestia hasta ahora. ¿Por qué cambiar en este momento? ¿Es por esa chica? - preguntó Finn

- La pregunta que debes hacerte es... ¿quien es esa chica del bar? - dijo Loki

- ¿Eh? ¿Acaso es alguien importante? - preguntó Riveria

- Es Freya. - dijo Loki

Se hicieron unos segundos de silencio

- ¿Quieres decir que es de la familia Freya? - insistió la elfa peliverde

- No. He dicho lo que he dicho. Es Freya. La propia Freya.

- ¿Estás diciendo que la diosa más p... - Riveria se mordió la lengua cuando iba a decir que su rival era la más poderosa

Loki lanzó una mirada desafiante a la elfa

- EJEM... -carraspeó -. ¿Una de las diosas más poderosas de Orario, puede transformar su aspecto, y sirve en un mesón a todo tipo de aventureros?

- ¿Por qué te sorprendes tanto? La enana vende aperitivos como una comerciante ambulante, a mí me da por emborracharme por todos los tugurios de Orario con buena bebida, y a Freya le da por vestirse de jovencita inocente que trabaja en un mesón. ¿Qué tiene de raro?

- ¡Pero hablamos de Freya!

- ¿Quienes somos los demás para juzgar como le gusta vivir su vida?

Lefiya llevaba con la boca abierta desde que Loki había confesado la identidad secreta de la camarera.

*- ¡FREYA! ¡SYR ES FREYA! - gritó mentalmente Lefiya

Lefiya recordó temerosa la mirada desafiante de la chica del bar, en su cita, o cuando le advirtió en el bar sobre acercarse demasiado a Bell.

Imaginar ahora que esa chica era Freya misma...

- Entonces... ¿Crees que Freya irá a por Bell ahora que la ha rechazado como Syr? - dijo Finn

- Es bastante probable. - dijo Loki balanceándose en su asiento hacia atrás. - Generalmente a Freya no le gusta romper el Statu Quo y prefiere actuar fuera de la atención de la gente. Su apariencia pública y su forma de actuar privada son dos mundos diferentes. Pero cuando se trata de una obsesión suya, especialmente por un hombre... puede llegar a hacer auténticas locuras. No sería la primera vez.

- Entonces si tienes razón, Freya ha usado su deuda para alejar a Ais. - dijo Finn

- Tiene sentido. Eso significaría que el ataque a Hestia es inminente. - comentó la diosa

- ¡ ¡ ¿ ¿ EH ? ? ! ! - Lefiya gritó sobresaltada - ¡Eso es terrible! ¿Qué vamos a hacer?

- ¿Nosotros? Nada en especial. - dijo Loki - ¿Por qué habríamos de hacer nada? Es el chico de Hestia.

- ¡Pero Bell es nuestro amigo!

- No. Bell es TÚ amigo. Y de Ais... Y sí... le cae bien a más gente. - dijo Loki - Tampoco es que me caiga mal, no te equivoques. Pero estamos hablando de Freya. ¿Entiendes las consecuencias de iniciar un conflicto con ella? Si llegamos a las armas, habrá víctimas. De nuestra familia. ¿Debería aceptar eso? ¿Debería sacrificar las vidas de mis hijos por salvar al conejo?

- No... ¡pero tampoco se puede dejar a Freya hacer lo que le plazca! ¡Podríamos avisar al gremio! ¡Podríamos avisar a Hestia para que se esconda! ¡Hacer ALGO! ¡Lo que sea! - respondió la elfa agitada

- Que Bell acabe en manos de Freya tampoco nos conviene, Loki. - dijo Finn - Ese chico acabará siendo nivel 6... o más. Eso la hará aún más fuerte.

Loki emitió un fuerte gemido de frustración.

- Lo se, lo se. - dijo la diosa frustrada - No es como si no lo hubiéramos hablado antes, ¿verdad?. Pero no podemos actuar contra Freya directamente, ya lo sabes. Para eso teníamos el plan de los amuletos. ¿Cómo está ese tema?

- Tenemos uno listo y los materiales para fabricar otro par. - dijo el capitán

- Para plantearnos enfrentarnos a Freya seriamente, necesitamos al menos doce.

- Eso no va a ser posible. - dijo Finn

- ¡Pues por eso no quiero plantearme atacarla, maldita sea! - protestó Loki - ¿Y si a Freya le da por hacer que nos ataquemos los unos a los otros? ¡Pocos escenarios son peores que ese!

- ¿De qué amuletos estáis hablando? - preguntó Lefiya

- Ese tema no te concierte. - respondió su elfa mentora

- Creo que ya está bastante involucrada. - dijo Loki a Riveria, antes de dirigirse a Lefiya una vez más - Verás... Lo más peligroso de Freya NO es su familia, sino ella misma. Se guarda un as en la manga. Un comodín con el poder de doblegar a Orario entero si se lo propone. Y esos amuletos son nuestra única línea de defensa contra ese poder. No quiero arriesgarme a ir contra Freya sin tenerlos.

- ¿Qué poder es ese?

Antes de que Loki pudiera responder, Finn tomó la palabra.

- Es mejor que no lo sepas por ahora, créeme. Creo... que podemos dejarlo por ahora. Gracias por todo, Lefiya.

- Ah... Y aléjate de la familia Hestia por ahora. - dijo Loki

- Pero...

- Déjanos esto a nosotros. - dijo Riveria

- Ok - contestó Lefiya poco convencida, abandonando el despacho sumida en sus propios pensamientos

Una vez dejó el despacho, los altos ejecutivos volvieron a hablar.

- Quizás fuera mejor que supiera de qué es capaz Freya. - dijo Loki - Sospecho que irá a hablar con la enana. Igual que la otra vez.

- Ya conoces a Lefiya. - dijo Riveria - No es buena guardando secretos. Antes o después contará a la gente sobre el poder de Freya, y eso podría causar malestar en la población. La gente teme lo que no puede controlar. Y mucha gente ataca lo que teme.

- Ya todos temen a Freya de por sí. No creo que sea una gran diferencia.

- No es lo mismo temer la fuerza de unos aventureros a que se metan en tu cabeza. - dijo la peliverde


*- ¿En serio no vamos a hacer nada? - pensaba Lefiya nerviosa dentro de su mente. Su nivel de estrés era tal que estaba en posición de morderse las uñas, aunque no llegaba a cortarlas con sus dientes.

* BONG * * BONG * BINGBINGBING * BONG * * BONG *

Las campanas de la ciudad comenzaron a sonar. Era una de las alertas. Aparte del sistema de megafonía del gremio, también había un mecanismo para coordinar las campanadas de algunos de los edificios con las campañas más audibles de Orario.

El número de tonos más graves y agudos era a su vez un código de alerta.

Ataque localizado en la ciudad. Era lo que estaban diciendo las campanas en su peculiar idioma.

*- ¡NO!

Cuando eso ocurrió, Lefiya se dirigió rápidamente a la salida a confirmar sus temores. Varias personas de su familia se movían rápido.

- ¿Alguien sabe lo que está pasando? - preguntó la elfa

- ¡Parece que hay un ataque en la ciudad! Hablan de que puede haber empezado una guerra de familias. Vamos a prepararnos por si acaso.

Sus temores crecieron, y la elfa salió a la carrera.

*- No, por favor. ¡No, por favor!

Pero cuanto más se acercaba a su destino, más crecía el tumulto y el pánico. También había una nube de humo justo donde ella temía que estuviera la batalla.

A los pocos minutos, allí estaba. En la verja de la Mansión de la Chimenea. El edificio entero estaba ardiendo, con varios daños previos.

La visión de aquella destrucción aterrorizó a la elfa. Sus amigos, Bell... la familia Hestia... la propia mansión se había convertido en pocos días en un segundo hogar para Lefiya.

Y ahora se estaba convirtiendo en cenizas.

Pero aún peor, no tenía ni idea de donde estaban Bell o cualquier miembro de la familia.

La entrada principal de la verja estaba arrancada de cuajo, y varios miembros de la familia Ganesha estaban dentro del patio, observando como se quemaba todo.

- ¡BELL! - gritó Lefiya lanzándose a la mansión a la carrera

- ¡Espere señorita!

- ¡Bell podría estar en peligro!

- ¡No hay nadie! ¡Espere a que llegue el grupo de incendios! ¡Correrá peligro!

Lefiya no escuchó. Su pánico podía más que su razón. Tenía que confirmar que Bell no estaba dentro. Que nadie estaba en peligro.

Con un par de saltos ágiles, por un ala donde el fuego aún no había empezado, Lefiya usó un árbol cercano como escalón para llegar al tejado.

Sabiendo que sus ropas bendecidas contenían protección de fuego, entre otras protecciones elementales, se lanzó a la zona central donde parte del techo había cedido, para entrar desde arriba.

El recibidor de la mansión había cedido por completo. Quizás por la arquitectura del edificio, o quizás porque fue dañado en el tejado en el mismo inicio del incendio, el aire tendía a ascender por allí, llenando la mansión de oxígeno, permitiendo al fuego crecer con rapidez.

Por suerte, las vigas eran sólidas y parecían adecuadamente tratadas, manteniendo la integridad esencial, pero eso no evitaba que el fuego consumiera todo lo combustible del edificio. El calor rompía los cristales haciendo que el fuego no parara hasta agotar aquello que podía quemarse.

Había fuego por todas partes. Lefiya se dio cuenta que había dado un paso muy arriesgado. El humo tóxico hacía peligroso intentar respirar allí, así que volvió a saltar a una zona un poco más despejada. Pudiendo respirar en ese lugar, recitó uno de sus conjuros.

- ¡Wynn Fimbulvetr! - terminó de conjurar

Era el hechizo de hielo de Riveria, con el que había llegado a congelar el lago de la Capital del Agua. Aquel frío extremo paró el incendio al instante. La entrada se cubrió de hielo por completo, y el aire helado entró por todos los rincones de la mansión.

- ¿Pero qué? - expresó sorprendido uno de los miembros de la familia Ganesha en el exterior al ver como las llamas desaparecían y en lugar aparecía un viento helado que hacía aparecer cristales de hielo en múltiples lugares.

Con una fuerte patada, Lefiya rompió los ahora quebradizos restos que bloqueaban la entrada en el interior, abriendo un hueco para que los trabajadores del gremio pudieran entrar.

- ¡Revisad el interior! ¡Asegurémonos de que no hay víctimas! - dijo el empleado profesionalmente.

Lefiya por su lado, no perdió el tiempo y revisó las zonas conocidas. El comedor que estaba al lado. Por suerte, o quizás por algún motivo especial, el lugar pareció intacto más allá de las cenizas de otras zonas que ahora se agolpaban.

La biblioteca... lamentablemente había ardido en su mayor parte. Los libros eran un combustible perfecto.

El baño había recibido daños importantes cuando el piso encima de él cedió.

Las habitaciones... un desastre. El corazón de Lefiya se hundía al ver lugares donde había forjado buenos recuerdos a pesar de ser tan recientes. La cama de su habitación se había consumido y apenas quedaba un esqueleto de metal de las zonas de refuerzo.

Por unos segundos, Lefiya recordó como ella y Bell habían limpiado esta habitación juntos. Como ella le había confesado sobre su nueva habilidad. Quizás esa fue una de las razones por las que finalmente eligió esta habitación, pues tenía un significado especial.

Una lágrima de tristeza recorrió su mejilla. Pero la tristeza duró poco.

Lefiya caminó rápida hasta la entrada y preguntó al que parecía estar al cargo.

- ¿Habéis encontrado a alguien?

- No. Parece que no quedaba nadie en el edificio.

Lefiya suspiró de alivio.

- Hay testimonios de lo que ha pasado. Parece que la familia Freya ha iniciado un conflicto con la familia Hestia. Los raptaron antes de provocar el incendio. - dijo con tono apesadumbrado

- Otra vez la familia Freya se ha salido de la raya. ¿En serio se creen que pueden hacer lo que se les antoje? - dijo otro con un gran enfado. - ¿Es que no fue suficiente con lo del distrito rojo?

*- Freya - pronunció con odio la elfa en su mente.

La tristeza y preocupación de Lefiya se tornó en ira. ¡Freya! Por poderosa que fuera, ¡no podía hacer cosas como esta! Bueno... poder, era obvio que podía. Lo había hecho. ¡Pero debería haber severas consecuencias!

Con un gran enfado y mascullando en voz baja contra la diosa de la belleza, se dirigió de nuevo a paso rápido a la Mansión del Crepúsculo.

- ¡LOKI!

La diosa del engaño suspiró.

- Las noticias corren demasiado rápido. - dijo en tono bajo para sí.

La diosa estaba con los ejecutivos, en uno de los talleres exclusivos de la familia.

- ¡Supongo que ya lo sabes! - dijo Lefiya con tono agresivo.

- Ya, ya, ya. Freya ha atacado a Hestia.

- No sólo los ha atacado. ¡Los ha raptado! ¡A TODOS!

- Lo sé, lo sé. Buena parte de Orario debe saberlo ya.

- ¡Hay que actuar! - dijo la elfa

- Lo hemos hablado apenas unos minutos, ¿no es cierto?

- Pero..., ¡acaban de raptarlos! ¡No podemos quedarnos de brazos cruzados!

Riveria también estaba allí.

- Lefiya. - dijo con calma su mentora - No te dejes llevar por tus emociones y observa...

*- ¿Observar qué? - pensó excitada

Entonces apreció que tenían múltiples elementos sobre las mesas, como preparando material.

- ¿Nos estamos preparando? - preguntó la elfa

- No te incluyas. - respondió Riveria - Tú no vas a venir.

- Pero...

- Estás demasiado implicada emocionalmente.

- Si realmente quieres ayudar, déjanos trabajar. Llevamos mucho tiempo discutiendo sobre que hacer si Freya se convertía en nuestra enemiga. - dijo Finn - Se que ahora mismo te debe resultar complicado hacer eso, pero lo mejor que puedes hacer es seguir entrenando y dejarnos esto a nosotros.

Lefiya miró a cada uno de los presentes. Sus miradas eran todas iguales, como si sobrara.

Los recuerdos relativamente recientes del incidente tras revelar la verdadera capacidad de su habilidad se hicieron presentes una vez más. Volvía a sentir que su familia le estaba fallando.

Pero esta vez no estaba dominada por una tormenta incontrolable de emociones. Por agitada que estuviera, su mente funcionaba bien.

Su familia, simplemente, estaba en otra onda. Para ellos esto era un incidente sobre el comportamiento de Freya y la relación con ellos y Orario a largo plazo. Pero para Lefiya, era su amigo... y otra familia amiga... que estaba sufriendo. A saber que horribles cosas estaría haciendo ahora Freya con ellos.

Para su familia, lo importante era asegurarse de que Freya no se saliera de control. Pero para Lefiya, lo prioritario era rescatar a Bell y todos los demás.

*- Mi familia no me va a ayudar, ni va a actuar a tiempo. - concluyó mentalmente la elfa.

Ir ella sola contra Freya era garantía de fracaso, pero necesitaba un plan, y lo necesitaba ya. Ante todo, necesitaba ayuda. Y no la encontraría dentro de su familia.

Unas horas después.

Lefiya había logrado reunir un conjunto de personas. Más grande de lo que podía haber esperado.

- ¡Gracias por venir! Supongo que sabéis por qué os he llamado aquí.

- ¡Vamos a patear el culo de Freya! - dijo una amazona enfurecida

Dentro del grupo de personas que había logrado reunir Lefiya se encontraba la familia Takemikazuchi, la familia Miach, Eina, Ryuu, varios miembros de la familia de Hermes incluyendo a Aisha y Lulune, y un buen montón de amazonas antiguas miembros de la familia Ishtar.

Lefiya se había inspirado en sus encuentros con el "harem" de Bell Cranel. Un gran grupo de mujeres que buscaban su compañía, así como las alianzas habituales de la familia Hestia.

- ¿En serio creéis que podéis lograr eso? - dijo Falnar, un poderoso miembro de la familia Hermes - Espero que no estéis pensando en ir por Freya directamente.

Las amazonas se la tenían jurada a Freya por lo que les hizo a su familia. Adicionalmente muchas se sentían atraídas por Bell, lo que ayudó a su reclutamiento.

- No. No estamos aquí para declarar la guerra directa a Freya - dijo Lefiya - Estamos aquí para intentar salvar a la familia Hestia.

- ¿Tienes un plan? - preguntó Lulune

- Necesito ayuda para concretarlo, pero la idea general es que varios de vosotros los distraiga disfrazado de protesta, mientras otro grupo se infiltra en su hogar para rescatarlos.

- ¿En serio crees que te puedes colar en Folkvangr? ¡Es una locura! - dijo Lulune

- Es arriesgado, pero tenemos los medios para tener una oportunidad. - dijo Asfi

Asfi ya había hablado antes con Lefiya. Usando la historia de Bell de la cita con Syr y cómo había logrado zafarse de la familia Freya anteriormente, contactó con Fels y Asfi para hacerse con los items adecuados para infiltrarse en ese lugar.

Capas de invisibilidad. Botas amortiguadoras de ruido. Elixires antiolores. Una colección de items que, por otro lado, Hermes había tenido un especial interés en ellos.

La combinación de Fels y Asfi permitió crear y recopilar el material necesario en tiempo récord. Aunque Fels no participaría, pues como trabajador bajo las órdenes de Ouranos se suponía que debía ser neutral, no tuvo problemas en aportar su ayuda a título personal.

- Aún me faltan por preparar algunas piezas. Necesito un plan de infiltración bien diseñado. No podemos entrar allí a ciegas y dar vueltas hasta que nos encuentren. - dijo Lefiya

- ¿Por qué me estás mirando fijamente? - dijo Eina al apreciar que la elfa había dicho esta última frase mirándola descaradamente.

- ¿Porque necesito un mapa de Folkvangr y el gremio debería tener uno?

- ¿ ¿ ¡ ¡ Quieres que robe al gremio ! ! ? ?

- ¿Tomar prestado?

- ¡Si me descubren las repercusiones pueden ser catastróficas! - protestó la semielfa - ¡Se supone que el gremio debe ser neutral!

- Ouranos ya nos está ayudando extraoficialmente, así que... - aclaró Lefiya

Eina gimió con entonación de derrota.

- Eso me pasa por implicarme emocionalmente con aventureros. - dijo en voz baja

- ¡Genial! Cuento con vuestra ayuda para idear formas de crear varios tumultos y sabotajes que llamen la atención de los miembros más fuertes de la familia para distraerlos.

- Oh. Eso no será problema. - dijo Aisha - Si paso la voz en el distrito rojo, la mitad de las chicas vendrán con gusto a la fiesta.

- Y crear algunos sabotajes es fácil. - dijo Asfi mostrando unas pelotas probablemente explosivas - Pero como te comenté, Mil Elfos, Hermes me ha contado que Freya puede ver las auras de la gente. Si no podemos distraer a la propia Freya, ella nos detectará sin necesidad de moverse no importa que items mágicos usemos para intentar ocultarnos.

- Lo sé. Pero hay alguien aquí que puede mantenerla ocupada. - dijo Lefiya señalando a la camarera elfa de la Anfitriona de la Abundancia

- ¿Yo? - dijo Ryuu -. Me gustaría ayudar, pero no entiendo como podría yo distraer a Freya. Probablemente ni me dejarán entrar.

- Lo hará. Cuando menciones a Syr.

- Espera... ¿Qué tiene que ver Syr con todo esto? ¿Sabes donde está? - dijo agitada - ¿Acaso Freya también la tiene también prisionera?

- No. La razón por la que te atenderá, es porque Syr es Freya.

Ryuu se quedó unos segundos en shock.

- No. No te creo.

- Lo es. Y lo siento. Pero Loki me lo ha confirmado. Ella siempre lo ha sabido.

- ¡Pero eso no tiene sentido! ¡Syr siempre ha sido buena conmigo! ¡Con todos! ¿Cómo podría ser Syr la misma persona que está haciendo esto a Bell y su familia?

- Eso se lo tendrás que preguntar a ella. ¡Por eso te necesito! Sólo, te pido, por favor, que esperes al momento del plan. Convertiremos vuestra discusión en una oportunidad para mantener a Freya ocupada y rescatar a Bell y su familia.

- ¿Y después qué? Freya puede volver a raptarlos en cualquier momento. - preguntó Ouka

- Huir... fuera de Orario. El mundo es demasiado grande, incluso para la familia Freya.

Se hizo el silencio unos segundos.

- ¿En serio creéis que funcionará?

Lefiya sabía que su plan estaba lleno de agujeros. Ella no era alguien como Finn ni como Lili. En momentos como este, lamentaba no tener su ayuda.

- Es lo mejor que tenemos. Si hay una oportunidad entre mil de que salga bien... ¡merece la pena! - dijo Lefiya con convicción.


Freya suspiraba melancólica mientras tomaba una copa de vino en su sala de estar favorita en su mansión.

A pesar de haber logrado su objetivo se sentía triste. Hacer sufrir a Bell, a su familia, pero mucho peor, sus propios hijos...

Cerró los ojos. Una imagen terrible de su mano usando una daga para cortar una garganta inocente... El camino recorrido había sido terrible.

*- Lo peor ya quedó atrás. - pensó - Aún quedan duros días por delante, pero todo irá un poco mejor cada día.

Era lo mejor que podía decirse a sí misma. El precio a pagar había sido tan alto que no podía dar marcha atrás. Además, la primera parte del plan ya había dado sus frutos.

Freya se dirigió al gran ventanal de la habitación. La visión de la mansión era muy baja en comparación con su suite en Babel, pero seguía teniendo magníficas vistas que permitía ver más allá de los altos muros de sus propios terrenos.

La diosa sólo deseaba relajarse y olvidarse un poco de la situación, pero no tardó en fijarse que parecía estar agolpándose un número creciente de personas tras las verjas de su propiedad.

Usando sus capacidades innatas, observando las almas, podía darse cuenta que el número crecía con rapidez.

- No... Esto no debería ocurrir. - susurró preocupada

- ¿Le preocupa algo, Freya-sama? - dijo Ottar, que como era habitual la observaba desde la penumbra, desde el otro lado de la habitación

- Una muchedumbre. - susurró la diosa

- Era de esperar. El conejo cuenta con muchas simpatías en la ciudad.

- Lo sé. En otras circunstancias no me preocuparía pero...

*- ... pero esto no debería estar ahí. Nunca ha pasado. ¿Por qué? ¿Por qué ahora?

- Los hermanos se dirigen a la entrada. - confirmó Ottar

A pesar de no haberse movido ni hablado con nadie, los agudos sentidos del demihumano le permitían escuchar los movimientos de todos los habitantes de la mansión y ser consciente de su posición aproximada.

*- Tiene que haber una razón. Algo... No... Alguien tiene que estar detrás de esto.

- Estad atentos... Esto podría ser una distracción. - dijo la diosa

Las voces críticas ante la familia Freya fueron creciendo en volumen. Freya se sintió más y más incómoda, entre la tristeza y la molestia.

- ¡Freya! ¡Pellejo viejo! ¡Devuélvenos al conejo! - se oyó gritar a un coro de amazonas

- ¡Ugh! -salió por la boca de la diosa

- ¡Esas patéticas y salvajes mujeres! ¡Déjeme castigarlas, mi señora! - dijo Hogni

- No...

- Pero kami-sama... ¡Permitirlas llamarla... eso...!

- Sólo intentan hacer crear una proclama ingeniosa. Y no es fácil rimar con "conejo".

A pesar de saber que merecía algunas de esas críticas, no estaba acostumbrada a soportarlas callada. Sin embargo, en un momento como este, era mejor no atacar. Porque cuando hay mucho combustible, es mejor no jugar con fuego. Era tentador usar sus poderes sobre la muchedumbre y anularla en unos segundos, pero acabaría regresando más fuerte.

La gente odia cuando la controlan, y actuar sobre un grupo sólo lograría que un grupo mayor volviera después. A la larga, sólo podría funcionar actuar contra todo el mundo.

Y era un escenario que quería evitar a toda costa.

A paso ligero, Vana Freya apareció para dirigirse a su diosa.

- Kami-sama. Hay una visita...

- Ya veo. - dijo señalando al exterior - No aceptes visitas.

- No son ellas. Es un VIP. - insistió el hombre gato

- ¿VIP? ¿Un dios?

- Ryuu Lyon.

- ¡Ugh!

Freya había temido ese momento. Y lo que era peor, no es cuando debía ocurrir. Pero era un momento que de una u otra manera tenía que llegar.

- ¿Qué le digo, mi señora? - insistió el hombre gato

Freya suspiró.

- Está bien... Tráela aquí.


La camarera elfa miró fríamente a la diosa. Freya le devolvió la mirada tranquila.

La diosa sabía que no había palabras que pudieran llevar a un final feliz. Su primer instinto habría sido intentar ser lo más conciliadora posible, pero ahora sabía que no iba funcionar, así que prefirió el silencio.

- ¿Es verdad que eres Syr? - preguntó Ryuu directamente

Freya cambió su aspecto, pues sabía que si no lo hacía de esa manera, la elfa siempre se mantendría escéptica.

- Lo soy. - dijo con la voz de Syr.

Hubo unos segundos de silencio, como si la elfa nunca hubiera preparado ninguna pregunta, porque en el fondo no creía que era cierto.

- Pero tú no eres Syr. No te comportas como Syr. - insistió la elfa

- Syr es una personalidad. Un rol. Una personalidad diferente es como un vestido. Cambia el aspecto, pero la persona real detrás de él es la misma.

- Una mentira. - dijo la elfa con cierto tono de resentimiento.

- Mentiría ahora si dijese que Syr era completamente real. Hay cosas de mi que no puedo renunciar a ellas ni aunque quiera. Soy poderosa, soy temeraria, soy rica... y para hacerme pasar por una sirvienta tuve que fingir ciertas cosas.
Parte de Syr era un disfraz. Pero como Freya, también hay ciertas cosas que no puedo hacer. No puedo caminar al lado de la gente sin crear admiración o miedo. No puedo pasar desapercibida. No puedo hacer cosas por los demás sin que piensen que hay segundas intenciones en mis actos.
Como Syr, pude hacer cosas que deseaba hacer y nunca podía como Freya. En esa parte de Syr, era más yo de lo que puedo serlo como diosa.
Así que si me preguntas si Syr era real, una parte no, y otra parte sí. Una parte que sólo puedo mostrar a unos pocos.

- Realmente... creía que eras buena persona. - dijo la elfa cruzándose de brazos, como abrazándose, desviando la mirada con tristeza. - Saber que... es ... todo es una mentira...

Los ojos de la elfa se humedecieron y las lágrimas comenzaron a correr a pesar de que su rostro se veía sereno, pero profundamente triste.

- ¡Soy buena persona! - replicó la diosa - Está mal que yo lo diga... pero... Te habría ayudado igualmente como Freya si Syr no hubiera existido. Y siempre he ayudado a los huérfanos. No necesitaba una personalidad falsa para eso. Eso nunca fue mentira. Precisamente porque puedo veros... porque veo vuestra alma sufriendo... ¡se que sois hermosos y os merecéis algo mejor!

Esas eran las palabras de la diosa. Para Ryuu, ese intento de alcanzarla era más doloroso a que le dijera que había sido todo una gran farsa. Porque se daba cuenta que Syr no era mentira. Pero tampoco era verdad. Eso era lo peor. Syr era una persona completamente diferente a lo que se había imaginado.

- ¡Como puedes decir que eres buena persona! ¡Has secuestrado a Bell! ¡Has destruido a su familia! ¡Su hogar! Es... Es...

Ryuu miró fíjamente a la diosa y veía a la Syr de siempre. Entonces comenzó a dirigirse a ella como Syr.

- ¿ ¡Cómo puedes estar tan ciega! ? ¿Cómo no puedes ver el daño que estás causando? ¿Cómo puedes creer que eso es bueno?

- No... No creo que lo que haya hecho sea bueno. - dijo Syr desviando la vista con mirada culpable. - Pero... Amo a Bell demasiado para jugar limpio.

- ¡ESO NO ES AMOR! ¡ES OBSESIÓN!

- La obsesión es la cara amarga del amor. - reconoció Syr -. ¿Nunca creíste en la expresión "todo vale en el amor y en la guerra"? Yo sí. Y esto... son ambas cosas.

- ¡CLARO QUE NO! ¿Qué clase de amor es ese que justifica hacer daño a la persona que se supone que amas?

- ¿Uno obsesivo? - dijo Syr con una sonrisa fingida.

- ¡EXACTO! ¡TÓXICO! ¡MALVADO!

- ¿Injusto?

- ¡POR SUPUESTO!

Syr volvió a sonreír. Porque sabía que hablar de justicia tenía un significado especial para ella, por su pasado y su aún existente falna de la diosa de la Justicia.

- ¡TST! ¡NO USES ESA MIRADA CONTRA MÍ! - protestó la elfa

- ¿No puedo alegrarme porque una amiga esté un paso más cerca de abandonar los remordimientos de su pasado? - dijo Syr

- ¡ESE NO ES EL TEMA! ¡ESTAMOS HABLANDO DE TUS PECADOS, NO DE LOS MÍOS! ¡Y NO TE ATREVAS A DECIR QUE ERES MI AMIGA CUANDO HAS SIDO UNA FARSA! ¡LA SYR QUE AMABA NO EXISTE!

- Claro que existe. La tienes delante.

- ¡ ¡ NO ! ! ¡La Syr que conozco jamás habría hecho esto!

La sonrisa de Syr desapareció. Su cara regresó a un gesto serio y comenzó a transformarse en unos segundos en la de Freya.

- En eso te doy la razón. Por eso esto lo he hecho como Freya, no como Syr. - dijo recuperando su voz original

- Si Syr hubiera existido, habría luchado para detenerte. - dijo la elfa mientras sus ojos comenzaron a derramar lágrimas de nuevo

- Y así fue. - dijo Freya desviando la mirada - Lo intenté. De verdad que lo intenté. Si Bell me hubiera aceptado, habría huido con él. Lo habría dejado todo atrás. Todo. Hasta mi divinidad.

- ¿Y ya está? ¿Eso es el amor para ti? Si no te corresponden, ¿se acabó?

- Al contrario. ¡Estoy dispuesta a lo que haga falta!

- ¡No estoy hablando de que tú obtengas tu deseo egoísta! ¡Estoy hablando de la felicidad de Bell! ¡Eso es en lo que estarías preocupada si de verdad lo amaras!

- ¡SOY LA DIOSA DEL AMOR! ¡NO ME HABLES COMO SI SUPIERAS MÁS DE ÉL QUE YO! ¿Sabes las incontables veces que observé parejas desde Tenkai? ¿La de veces que usé mi Arcanum para ser su cupido desde las sombras y ayudarles a alcanzar su deseado final? ¿Por qué los mortales tienen derecho a encontrar su amor verdadero y yo no? ¿Acaso llegas a atisbar por un segundo lo que implica vivir TODA tu eternidad viendo a los demás alcanzar esa meta soñada mientras yo jamás lo logro? ¡UNA ETERNIDAD! No un año, ni una década, ni un siglo, ni un milenio. ¡UNA ETERNIDAD EN SOLEDAD OBSERVANDO EL AMOR DE LOS DEMÁS!

- ¿Uh? ¿Acaso te olvidas de que soy una elfa? ¡Ya sabes lo que siento por Bell! ¡Lo más probable es que viva mi vida entera lamentando por un amor no correspondido!

- ¡Lo sé, Ryuu! ¡Y lo siento mucho por ti! ¡En serio! Pero tu vida es efímera. ¿Cuanto durará tu lamento?

- ¡Toda mi vida! - protestó la elfa

- ¡Exacto! ¿Cuanto es eso? ¿Doscientos años? ¿Trescientos? ¡Yo lamentaré la pérdida de Bell durante toda la eternidad! ¡Al menos merezco vivir a su lado lo que dure su vida!

- ¡Pero Bell no es tu amor verdadero! - protestó Ryuu

- ¿Acaso crees saber eso mejor que yo, que he observado las almas durante tanto tiempo? ¡No hay nadie como Bell! ¡Es justo él! ¡Lo sé! ¡Jamás había estado tan convencida!

- Bell es especial... Eso lo sabe todo el mundo. - dijo la elfa - Pero Bell no es para ti.

- ¡Sí lo es! - dijo Freya con convencimiento

- Si lo fuera, te amaría.

- Aún no lo hace... pero lo hará. Si no... nada de esto tendría sentido.

- Pero... ¿Y si no lo hace?

- Lo hará.

- Pero... ¿y si no es así? - repitió la elfa

- ...

- ¿Cuanto tiempo tiene que pasar para que admitas tu error, Freya? - preguntó Ryuu

- No va a ocurrir... pero si me pides un plazo, antes de un año, Bell me amará.

- ¿Y si pasa un año?

- Él será libre para hacer lo que le plazca.

- ... ¿Lo dices en serio?

- Lo juro como Diosa. Si Bell me rechaza durante un año, juro que me apartaré y jamás volveré a interponerme en su vida sentimental. ¿Es eso suficiente para ti?

No era lo que Ryuu deseaba. Ella deseaba que dejara a Bell libre. Que Syr regresara. Que todo esto fuera una pesadilla.

Pero eso era imposible.

- Orario no aguantará tanto tiempo. - dijo Ryuu

- Orario puede irse al infierno. Sólo me interesa el bienestar de la gente que me importa. Si me das una tregua, todo irá a mejor, te lo prometo. Sólo necesito algo de tiempo.

- ¿Realmente crees que puedes lograr que Bell te ame así? ¿Recluyéndole? ¿Haciendo daño a los que ama?

- No... claro que no. Es... sólo es temporal. Verás a Bell muy pronto. Serán días, no más. Él será libre... pero no bajo la familia Hestia, sino bajo la mía.

- ¿Y qué cambia eso? No es a Hestia a quien quiere como su pareja.

- Lo se. Es la princesa de la espada.

- ¿Es eso? ¿Cómo su diosa, vas a prohibir a Bell ver a Ais Wallestein?

- No. No funcionaría. Además, no es mi intención esclavizar a Bell. Sólo... necesito mostrar al Bell lo mucho que lo amo. Donde yo sea su salvadora.

Ryuu abrió los ojos en revelación.

- ¡Quieres aislar a Bell! ¿De eso se trata? ¿De engañarle?

- No. Al contrario. Quiero mostrarle la verdad de como los demás cederán ante la adversidad. Yo no. Cuando la princesa lo rechace... y yo lo acepte con los brazos abiertos, Bell entenderá por fin que soy yo, y no ella, quien lo salvará de verdad. Yo seré su amor verdadero. Entonces todo esto no serán más que obstáculos del pasado, malos recuerdos. El tiempo sanará las heridas, y podremos ser felices juntos. ¿Me perdonarás entonces?

Ryuu negó mientras desvió la mirada al suelo.

No era una negación directa a la pregunta, sino un gesto de derrota. Ryuu estaba convencida de haber constatado que Freya estaba en un delirio personal. Quizás era por el rechazo de Bell, pero fuera como fuera, había construido una historia imposible en su cabeza y no parecía haber forma de convencerla de lo contrario.

- Si no puedes, entonces, al menos, por favor, no te interpongas en mi camino. - dijo Freya

- Unos días, Freya. Si no liberas a Bell en unos días, las cosas comenzarán a ponerse feas. Y no sólo hablo por mi.

- Lo se. - agregó la diosa consciente de que el tumulto de las cercanías no paraba de crecer. Ahora comenzaba a juntarse gente que no tenía nada que ver con el plan de Lefiya. Espontáneamente había decidido unirse creyendo que el verdadero motivo era protestar por el acto de la diosa del amor.

- Tenemos otra visita de importancia, mi señora. - volvió a interrumpir Allen.

- ¿Quien es esta vez?

- Loki.

Freya suspiró

- Bueno... Al menos esto era esperable. Lo siento, Ryuu, pero tienes que irte.

Ryuu asintió. Tampoco había mucho más que hablar, y respecto a su misión de distraer a Freya, probablemente Loki también serviría.

La elfa se dirigió a la salida, pero se paró a unos pasos y habló dando la espalda a la diosa.

- ¿Syr volverá?

- No. No puedo ya... Eso... es cosa del pasado. - respondió Freya

- Las chicas se merecen saber la verdad.

- Oh. Sí. No les digas nada. Se lo diré personalmente. Quizás... decida ser Syr para despedirme...

Ryuu asintió y retomó su camino.

Mientras Ryuu y Loki intercambiaban posiciones, Freya notó algo.

- Ottar... Bell tiene compañía.

- Hmm... Entiendo, mi señora. ¿Que hago con ella?

- Tráela aquí. Loki estará interesada.

Mientras Ottar desaparecía por una puerta, Loki, escoltada por Allen Fromel, entró por otra.

- Hola, Loki.

- ¡Ais! ¡Donde está Ais! - dijo directamente y malhumorada.

- Aaaah. - suspiró la diosa del amor -. Con todo lo que ha pasado... ¿es lo único que tienes que preguntarme?

- La enana y su familia no me importan. Me importa MI familia. ¿Qué has hecho con Ais?

- Vamos, Loki. Eres inteligente. Alguien como tú imagino que ha conectado los puntos, ¿no es verdad? ¿Que crees que ha pasado?

- No estoy bromeando, Freya. Hoy tengo un mal día y no estoy para juegos.

- Pu. -. La diosa del amor emitió un sonido de protesta que sonó infantil. - ¿Por qué siempre me preguntas algo cuya respuesta ya intuyes? Ais está perfectamente. Sólo le pedí que me hiciera un favorcillo fuera de la ciudad. Nada arriesgado, así que no te preocupes. No es diferente a una misión estándar del gremio. Estará aquí en unos días. ¿En serio no prefieres sentarte y tomar una copa de vino tranquilamente? Hace años que no hacemos esto.

- ¡No creas que me puedes comprar tan fácilmente?

- Es de la antigua reserva de Dionisius. El gremio la confiscó y... bueno... tengo contactos. - dijo guiñando un ojo.

- Ugg... ¡Está bien! - cedió la diosa del engaño

- Vamos... ¡No te pongas de morros! Ambas sabemos que me vas a echar una charla, así que... ¿por qué no hacerlo en un ambiente algo más cordial?

- ¡Solíamos ser cómplices de aventuras! ¿Por qué tengo la impresión que desde que vinimos en carne al mundo inferior sólo he hecho el papel de hermana mayor?

- ¡Jujuju! ¿Es así? ¡Yo diría que cuando trabajamos contra Zeus la cosa fue bastante equilibrada!

- Ya, ya, ya... Corta el rollo. Eso es agua pasada. ¿En serio tenías que llevarte a Bell de esa manera?

- ¿Acaso había una forma buena de hacerlo?

- ¿Por qué no simplemente retar a Hestia? Una guerra de familias justa. - dijo Loki

- ¿Eso crees? Dime, Loki... si de verdad hubiera hecho eso, ¿te habrías mantenido al margen?

- ¿Eh?

- No finjas sorpresa. ¿Crees que no se que tus chicas entrenaron a Bell en la guerra contra Apollo? Es más... ¿no es cierto que si las circunstancias lo permitieran, te pondrías del lado de Hestia?

- ¡Ugh!

Loki no quería reconocerlo, pero lo había hablado con Finn ya bastante. La diosa del engaño sabía de sobra sobre la posición de miembros importantes de su familia con el conejo. Además estaba la recomendación de su capitán de no dejar a Freya aumentar su poder.

Así que sí... Aunque no fuera lo que más le apetecía, Loki estaba dispuesta a ayudar a Hestia llegado el caso de una guerra de familias. Y no un simple apoyo oculto como en el caso de Apollo, sino abiertamente a cara descubierta.

Pero eso es algo que debía revelarse en el momento del conflicto. Freya, sin embargo, había visto a través de sus planes.

- Tranquila... No te culpo. Estratégicamente tiene sentido. Y a diferencia de mi, tú escuchas a tus subordinados.

- ¡Porque tienen más cabeza que nosotras dos juntas! En serio... ¿qué crees que va a pasar ahora? ¿Qué le vas a hacer a Bell y a su familia?

- Hestia y su familia ya están libres.

- ¿Eh?

Para Loki, era la primera noticia que tenía.

- He llegado a un acuerdo con Hestia. Mientras ella no se acerque a Bell, yo no haré nada contra ella. Ya sabes que me cae bien. Nunca quise llegar a este punto.

- ¿De qué estás hablando? ¡La atacaste sin avisar!

- Bueno... ¡Pero habría fracasado! Créeme... Nada habría funcionado. Ni entregarle a Ottar a cambio de Bell. Sabiendo eso, ¿qué sentido tenía perder el tiempo? La velocidad evitó la intervención de terceros. Es lo mismo con Ais. De esa manera, nadie ha salido dañado más de lo necesario.

- ¿Y ahora qué? ¿Vas a...?

La puerta donde salió Ottar se abrió, y el guerrero más fuerte apareció llevando otra persona al hombro.

- ¡Suéltame! ¡Cacho de carne gigante! - dijo la elfa malhumorada que no podía zafarse del brazo indestructible del guerrero, pataleando como una niña.

Ottar caminó hasta quedar entre las dos diosas y allí tiró a la elfa que cayó de culo.

- ¡Ouch!

Freya miró divertida a Loki, que a su vez miraba enfadada a Lefiya.

- ¿Se puede saber que haces aquí? - dijo dándole con los nudillos a la elfa con bastante fuerza - ¡Te dí la orden expresa de no meterte en medio!

- ¡Lo siento, kami-sama! ¡Pero tienen secuestrado a mi amigo! ¡No puedo mirar a otra parte!

- ¡Diablos! ¡Estoy aquí para eso! ¿Es que no confías en tu diosa? - dijo Loki enfadada

Sin embargo, al ver la mirada dudosa de la elfa, aún arrodillada, su enfado se diluyó.

Recordó que no le había dado muchos argumentos últimamente para confiar en ella. Y había sido intencional.

- Ahhh... Supongo que eso en parte es mi culpa, ¿verdad? - dijo Loki ofreciéndole la mano para levantarse

- Y bien... ¿Has hablado con él? - preguntó Freya a Lefiya, aunque desvió su mirada a Ottar, quien asintió.

- Bell está ahora en un momento difícil, asumiendo el fin de su relación con Hestia y su antigua familia, pero está físicamente bien y no corre peligro. - dijo Freya

- Como si las cosas se pudieran quedar así. - dijo Loki - Que crees, ¿que todo el mundo se va a quedar mirando a otro lado mientras tú raptas al conejo? Creo que no te has hecho a la idea de la cantidad de simpatías que se ha forjado ese chico.

- Créeme. Lo se muy bien. No he hecho otra cosa que observarlo.

- Quizás... Pero estás demasiado ensimismada para ser objetiva. Qué vas a hacer... ¿aplastar todo el que venga a protestar?

- Eso no será necesario. Cuando Bell vaya por sí mismo a declarar al Gremio que se ha pasado a mi familia, que va y viene con normalidad a la mazmorra, y vean a mi familia avanzar en el calabozo, callarán.

- ¿Pasarse a tu familia? Te recuerdo que Bell no lleva ni medio año con Hestia. - dijo Loki

- Lo se. Pero el tiempo no se aplica en una guerra de familias. - explicó Freya

- Espera... ¿Eso ha pasado? ¡No se puede iniciar una guerra de familias bajo coacción! Además, necesitas al menos otro dios como testigo.

- Correcto. Fue Hermes. Y Hestia aceptó por propia voluntad. Todo fue acorde a las reglas.

- ¿ ¿ QUÉ ? ? ¿ En serio eso ha ocurrido ya? ¡En qué diablos estaba pensando la enana! - gritó Loki

- Bell se lo pidió. - dijo Lefiya -. Bell se culpa por ello. Me lo ha contado.

- Ah... O sea que es eso. El estúpido conejo se pensaba que podía luchar tú a tú con los chicos fuertes de Freya... ¡Se lo tiene demasiado creído!

- ¡No fue así, Loki-sama! - se quejó Lefiya defendiendo a su amigo

*** Flashback ***

- ¡Tortúrame! ¡Haz lo que quieras! ¡No te voy a dar a Bell! ¡Tendrás que matarme para quitármelo! - gritó Hestia

- ¡No diga esas cosas, Kami-sama! ¡Trae mala suerte! - se quejó Lili

- No seas melodramática, Hestia. - dijo Freya -. Sabes que no quiero matarte, pero tampoco voy a renunciar a Bell. Así que te propongo una guerra de familias.

- ¡JA! ¡Qué fácil es desafiar a los demás teniendo el aventurero más fuerte! ¡Así yo también puedo!

- No. Entre tú y yo, nada más.

- ¿Eh?

Todos se quedaron desencajados. ¿Freya acababa de ofrecer una pelea directa entre diosas?

- Espera... ¿Quieres que peleemos tú y yo?

- Más bien... ¿Una apuesta? A piedra, papel o tijera. - dijo la diosa del amor

- ¿Lo estás diciendo en serio?

- Totalmente.

- ¿ ¿ ME TOMAS POR TONTA ? ? ¿ POR QUÉ IBA A ARRIESGAR A BELL A UN JUEGO ESTÚPIDO ? - gritó Hestia

- Bueno... Yo arriesgaré a Ottar.

- ¡Ugh! - pronunció Hestia como atragantándose

- ¿Cómo? - dijo el propio aventurero mencionado

- Es justo, Ottar. Si Hestia arriesga el capitán de su familia, es lógico que yo apueste el mío.

El demihumano agitó la cabeza en negación mientras miró al suelo derrotado y dar un largo suspiro. En cierta manera, respetaba a su diosa por valiente, pero igualmente se sintió algo ofendido porque sentía que él no tenía el mismo valor para su diosa que Bell.

- Como desee... mi diosa.

- ¡Aceptamos! - dijo Bell

- Bell... ¿Qué estás haciendo?

- Kami-sama... Es ... un juego de azar... ¡Un juego de suerte! - dijo mientras cogió con sus manos las respectivas de su diosa

Hestia entendió. Bell estaba transfiriéndole su habilidad de suerte a Hestia. Ambos se miraron fíjamente. Bell le estaba diciendo que confiara en él. Que confiara en su habilidad.

Hestia asintió.

- ¡Está bien! Pero para una guerra de familias... - intentó comentar la diosa de las coletas

- Está preparado. ¡Hermes! ¡Pasa! - Freya gritó, y uno de sus guardas abrió una puerta

Tras ella, apareció el famoso y problemático dios

- ¿Hermes? ¿Qué haces aquí? - preguntó Hestia

- ¿Intentar mediar en vuestro favor?- respondió

- No será necesario. - cortó Freya - Hemos acordado hacer una guerra de familias aquí y ahora. Nos lo vamos a jugar a "Piedra, papel o tijeras". Si Hestia gana, Ottar se pasará a la familia Hestia. Si yo gano, Bell se pasará a mi familia.

- ¿En serio?

Hestia asintió a Hermes

- Ok... ¿Estás lista? - dijo Freya

- Lo estoy

- ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!

Hestia *Tijeras*
Freya *Piedra*

- ¡Jujuju! ¡Bell es mío!

*** Fin del Flashback ***

- ¿Es en serio? - dijo Loki

- Bueno... Es lo que me contó Bell. - dijo Lefiya

- ¡Arrrgh! - Loki emitió un gemido de frustración - ¡Es la guerra de familias más estúpida que jamás haya escuchado!

- ¡Oh, vamos! ¡Sabes de sobra que no es verdad! - dijo Freya

- No cuento las historias de allí arriba. - dijo Loki, a sabiendas que si retrocedía suficiente en el tiempo se encontraba con historias aún más absurdas, como apostarse países a ver quien escupía más lejos... y acabar destruyendo los países apostados con los escupitajos con poderes divinos que detonaban al caer como si bombas nucleares se tratase.

- ¿Y se puede saber entonces para qué atacaste el hogar de Hestia en primer lugar si luego ibas a hacer una guerra de familia tan absurda? - preguntó Loki

- Oh. Eso. Bueno... En realidad les di orden de raptarlos para hablar aquí, sin intervenciones de terceros. Luego... mis chicos se excedieron un poco.

Freya no estaba siendo sincera esta vez. La verdad es que la destrucción fue premeditada, ya que tenía una intención intimidatoria. De la misma manera, Freya advirtió a la familia Hestia que no volvieran a contactar con Bell. Que si bien no les deseaba ningún mal, si ellos insistían en interferir no tendría reparos en quitarlos de en medio.

- ¡Pero eso no quita que Bell no quiere estar aquí! - protestó Lefiya - ¡Él quiere estar con Hestia y su familia!

- Por supuesto que sí. Esto es repentino, es normal que Bell requiera un tiempo de adaptación. Pero él pertenece ahora a mi familia y eso es un hecho. ¿Le has visto la espalda?

Lefiya miró al suelo en frustración.

Freya había dejado su falna al descubierto. Era un acto de agresión a la frágil mente de Bell, que ya tenía suficiente con recordar que había precipitado esta ruina a su familia. Era el recordatorio de que su marcha a la familia Freya no tenía vuelta atrás, al menos durante un año.

Lefiya había podido verlo cuando estuvo con él.

- Quizás tú ahora seas su diosa. Pero eso no te da derecho sobre su alma y su cuerpo. La falna no funciona así. - dijo Lefiya - No es un contrato de esclavitud. ¿Verdad, Loki-sama?

Loki no contestó. Estaba mirando a la pared, rascándose la cara como pensando intensamente.

- ¿Loki-sama?

- Sí, sí... falna... No funciona así... pero... es complicado. Casi tanto como esta absurda forma de hacerte con Bell... ¿No es cierto, Freya?

- ¿Estás insinuando algo?

- Sí... Que esto no te pega... Aquí hay algo que no cuadra. Te conozco, Freya. Desde hace una eternidad. Y jugarte el amor a una apuesta... no te pega. A no ser que la apuesta tenga trampa.

- ¿Me crees incapaz de dar un salto de fe?

- ¿Si tienes una alternativa? ¿Cuando has hecho tal cosa?

- Adelante... señora del engaño y las trampas. Soy toda oídos. Un juego de azar entre diosas... ¿qué trampa podría haber hecho?

- La respuesta obvia es que Hestia sea muy mala y puedas intuir su apuesta... pero... incluso eso es arriesgado. No... Si me hubieras preguntado como creería que te harías con el conejo, yo habría dicho que habrías hechizado a todo aquel que se hubiera puesto por delante. Pero incluso si optaras por otra vía... no, no te lo jugarías a azar. Eso sería la última opción.

- Das demasiadas vueltas a las cosas. - dijo Freya. Pero Loki la ignoró.

- No sólo se trata de hacer trampa a esa apuesta, sino considerarla el mejor método. ¿Cómo podrías hacer tal cosa?

*- ¿Por qué siempre me preguntas algo cuya respuesta ya intuyes?
*- Ambas sabemos que me vas a echar una charla
*- ¿no es cierto que si las circunstancias lo permitieran, te pondrías del lado de Hestia?
*- ¡Pero habría fracasado! Créeme... Nada habría funcionado. Ni entregarle a Ottar a cambio de Bell

Varios momentos de la conversación anterior hacían eco en la memoria de la diosa del engaño.

- Es... como si ya supieras lo que fuera a pasar... ¡Conocer el futuro! ¡No! ¡Dime que no lo has usado!

Freya miró a un lado con cierta molestia y se mantuvo callada.

- ¡Dilo! - exigió de nuevo

- ¿Usar el qué, Loki-sama? - preguntó Lefiya

- ¡El Oráculo de Delfos! ¡Mírame Freya! - dijo Loki con enfado a la diosa del amor

- ¡Qué! ¡Ya tienes tu respuesta! ¿Por qué sigues interrogándome? - contestó ella

- ¡Cuantas veces!

- Y qué más da.

- ¡CUANTAS VECES! ¡Sólo te quedaba una oportunidad!

- Es obvio que más de una.

- ¡ ¡ CUANTAS ! !

- Ocho... ¿Estás contenta?

Loki se tapó la cara con ambas manos, mientras Freya miraba a otra parte, con molestia fingida mientras se notaba un aura de tristeza en la diosa del amor.

- ¿Por qué? ¿Por qué hiciste algo tan estúpido y malvado?

- Agradéceselo a tu chica. - dijo Freya señalando a Lefiya - Estaba convencida de que mi primer plan funcionaría hasta que ella me mostró que mi plan tenía fallos.

Freya se refería a la cita con Bell. Al descubrir que Lefiya podía resistir su encanto, Freya se llenó de dudas sobre las posibilidades de éxito de encantar un lugar tan grande como Orario. No podía arriesgarse a ejecutar un plan a ciegas.

- ¿Qué significa eso, Loki-sama? ¿De qué va esto del Oráculo de Delfos? - preguntó Lefiya - ¿No era un lugar mítico donde según la leyenda la gente importante consultaba sobre el futuro o algo así?

- Sí...y no. El verdadero nombre del Oráculo de Delfos es el Ojo de Cronos. Como su propio nombre indica, era un artefacto que fue creado por el titán Cronos... en la era de los titanes.

- ¿Era de los titanes? - dijo Lefiya confundida

- Sí... Ya sabes. Las eras. Antes de la de los dioses, que es la actual, estaba la de los héroes, y antes la era oscura, la era dorada, la era mítica... y antes de esa, la de los titanes. Eso no es importante . Cuando los titanes entraron en guerra con nosotros, intentaron ganarse adeptos entre los mortales para aumentar su poder, y a veces lo hacían dándoles artefactos de gran poder.

- Creí que eso eran mitos. - dijo la elfa

- Bueno... en la era mítica también a veces lo hacíamos nosotros... ¡No nos perdamos! El caso es que el titán Cronos, creó un artefacto para poder ver el futuro más probable. Lo llamó el Ojo de Cronos. Ese artefacto con el tiempo acabó en un templo de un lugar llamado Delfos, que fue cuando se usó con más regularidad. Allí es donde nació el famoso mito del Oráculo de Delfos.

- El problema de ese artefacto, como la mayoría de los ponzoñosos trastos de los titanes, es que tenía una función secreta, para hacer más poderoso a su creador. El artefacto, en teoría, te permite ver como va a ser tu futuro. Es como si pudieras volar por el tiempo y llegar a los puntos más importantes de tu vida. Entonces puedes literalmente sentir las elecciones, escoger que futuro quieres recorrer, y ver el resultado. Puedes retroceder unos minutos si una opción no te convence, pero cuando avanzas demasiado ya no puedes retroceder, así que al final acabas recorriendo en unas horas toda una vida de elecciones y ver el resultado.

- ¡Suena como un artefacto poderoso!

- Y lo es. Muchos se han obsesionado con él, para saber si lo que van a hacer funcionará o si fracasarán. El problema está que como no puedes retroceder mucho tiempo, al final recorres sólo un conjunto de acciones, y si ves que acaba mal sólo puedes intentarlo otra vez... desde el principio ¡y sólo tienes tres oportunidades!

- ¡Oh!

- Una vez que has tenido ese poder en las manos, de poder ver el futuro, de poder saber el camino correcto... ¡la tentación de volver a intentarlo es enorme! Tres oportunidades no son suficientes. Y muchos se han obsesionado con ese poder. Y ahí está el pacto maldito. El Ojo de Cronos te permite obtener las oportunidades de otra persona, si esta te los ofrece... y es sacrificada voluntariamente al Ojo.

- ¿Qué?

- Un pacto oscuro. Un sacrificio de poder hacia Cronos. Freya ya había gastado dos de sus oportunidades, lo que quiere decir que ha necesitado al menos siete oportunidades más de otras personas. Ha tenido que sacrificar a tres personas... tres voluntarios al poder del Ojo.

Lefiya miró aterrorizada a la diosa del amor. Su fingida molestia había desaparecido y ahora su arrepentimiento y dolor se hacía claramente visible en su rostro.

- ¿Crees que ha sido fácil? - dijo Freya en tono triste

- ¡Me importa un pimiento si ha sido fácil o no! ¡Te deberías haber tragado tu orgullo y haber olvidado al conejo antes de hacer esa canallada!

- ¡Eran mis hijos! ¡Ellos se sacrificaron por mi felicidad! ¡Voluntariamente!

- ¡Claro que se presentaron voluntarios! ¡Todos tus hijos están bajo tus encantos!

- ¡No sabes de lo que hablas! ¡Es justo lo contrario! Mi falna les protege de mi encanto.

- ¿Y? Antes de entregarles tu falna ya los habías vuelto medio locos. Si les dijeras ahora mismo que se mataran los unos a los otros, lo harían sin dudarlo. ¿Qué esperabas que hicieran?

- Yo no quería hacerlo... Si el primer plan hubiera funcionado...

Freya recordó los diferentes recorridos. En efecto, Loki la conocía bien. Su primer intento pasó por intentar engañar a todo el mundo. Confiaba en confundir a Bell. Sabía que si su voluntad cedía, él finalmente caería en su encanto. Era únicamente cuestión de doblegar su voluntad.

Y probablemente lo habría logrado... de no ser por Hestia. La subestimó... y ella frustró sus planes.

Gracias al sacrificio de uno de sus hijos, ella volvió a intentarlo. Si Hestia era un estorbo, la eliminaría. Era algo que Freya quería evitar. Sospechaba que podría haber malas consecuencias, pero merecía la pena un intento.

Pero para su sorpresa, antes siquiera de que tuviera la oportunidad de actuar contra ella, Ouranos acudía en su ayuda. Y todo volvía a descarrilar.

Tardó varias oportunidades en descubrir un patrón. Si ella intentaba atentar de verdad contra Hestia o su familia, Ouranos actuaba contra ella. Si sólo la amenazaba, eso no ocurría. Tan extraño patrón sólo podía explicarse asumiendo que Ouranos, o alguien en conexión con él, podía igualmente intuir o rastrear el futuro. Y por la razón que fuera, quería mantener a Hestia viva a toda costa. Ouranos sin embargo se mantendría al margen de sus luchas en tanto todos se mantuvieran vivos. Fuera lo que fuera, eso debía ser demasiado importante para el futuro para no intervenir en caso de entrar en riesgo.

Por eso al final ideó una manera de quitar a Hestia de en medio. Y hacer trampa, viendo su elección en un juego de azar, era una forma fácil.

Con Loki apareció otro patrón. Encantar seriamente a sus chicas, que alguien de su familia muriera, o encantar a Loki misma, acababa derivando en una guerra de familias, entre Loki y ella, o entre ella y medio Orario, pero no había forma de librarse de Loki si cometía esos pasos en falso.

La princesa de la espada se convirtió en un obstáculo que parecía insalvable. De alguna manera ella se las arreglaba para meterse en el camino de Bell. Y con su presencia, y su habilidad de crecimiento, hacía imposible que Bell sintiera algo por Freya.

Pero finalmente, por mera casualidad, dio con la solución de la princesa. Intentando evitar un conflicto con Loki, enviando a Ais a una misión fuera de Orario, esa misión fue la que acababa desembocando que se apartara del camino de Bell.
Entonces entendió como podía lograr su ansiado objetivo.

Tenía que lograr que Bell se sintiera sólo y abandonado. Entonces se abriría a ella. Y Ais debería rechazarlo. Entonces el deseo de crecimiento se desmoronaría, así como su resistencia a su encanto. Así, sólo así, él quedaría a merced de la diosa del amor que tendería su mano a su corazón roto y lo reconstruiría según sus deseos.

- Ojalá hubiera existido otro modo.

- ¡Tst!... Todos la misma excusa barata... - masculló Loki

- Pero dio sus frutos. Lo vi... Realmente lo vi... Un futuro en el que Bell es mío.

- Espero que haya merecido la pena de degollar a tres de tus niños.

- Dicho así... suena muy sórdido.

- ¡Porque lo es, idiota! ¡Ese tipo de actos son propias de gente como Evilus! ¿Cómo puedes no verlo?

- ¡Se que está mal! He hecho muchas tonterías por Bell... Pero, ¿es que no entiendes que lo daría todo por él? Mi vida... mi familia... mi alma... ¡TODO!

- Eso es enfermizo, Freya. No estamos hablado de TÚ vida. Estamos hablando de la vida de tus niños. Has iniciado un camino muy peligroso. Espero que te des cuenta pronto, porque si no vas a acabar muy mal.

- El Oráculo ya está de regreso, así que no tienes de qué preocuparte.

- Existen cosas incluso peores que el Ojo de Cronos. Y elecciones aún más estúpidas. Sólo espero que no tomes el mismo tipo de decisión en el futuro.

- Gracias por tu preocupación... pero el futuro de mi familia es cosa mía.

- ¡No es verdad! ¡También es de los demás! ¡Especialmente si hablamos de Bell! - gritó Lefiya

- Oh... sí... La elfa entrometida, que casi saboteó mi cita... Loki es mi invitada, pero... ¿debo recordarte que tú eres una asaltante de mi morada?

- ¿Eh?

- Por cortesía hacia Loki, vas a salir de esta sin un rasguño... pero... no vas a volver a pisar este lugar, ni vas a buscar a Bell... y si lo ves en el futuro, harás lo posible por terminar la conversación cuanto antes y lo evitarás.

Los ojos de Freya se iluminaron. Loki notó como su amuleto, escondido bajo la ropa, vibraba con fuerza, como si un animal pequeño se hubiera quedado atrapado en su ropa.

Freya sabía que estaba pisando terreno peligroso atacando a una de las chicas de Loki, pero lo estaba haciendo a cara descubierta. Merecía la pena correr el riesgo. Y necesitaba saber porqué esta chica resistía.

- Seguro que Ottar puede echarme de aquí cuando quiera aunque yo no quiera... ¡Pero no cuentes con que evitaré a Bell! ¡NO LO HARÉ!. - dijo la elfa

*- ¿Por qué? ¿Por qué puede resistir? - se preguntaba Freya

- Freya... Para... - dijo Loki sintiendo que Freya estaba intentando usar su poder

- ¡SI! ¡SI LO HARÁS! - insistió la diosa del amor

- ¡ ¡ NO ! !

La mirada penetrante de Freya fue más allá de mirar los ojos de Lefiya. Miraba al alma de la elfa arder.

Era un alma bonita... pero no parecía tan especial como Bell. ¿Que hacía que pudiera resistir?

Miró más y más profundo... Y sobre una llama de color... en lo más profundo del alma de Lefiya... ¡Pudo ver un fragmento de alma totalmente transparente! ¡Igual que Bell!

- ¡Freya! ¡Para! - insistió Loki

Freya paró pero no por la voz de la otra diosa. Lo que había visto la había aterrado.

- Que... ¿Qué hace un fragmento del alma de Bell dentro de ti? - dijo la diosa atónita

- ¿Un fragmento de Bell en mi? - repitió Lefiya confundida

Luego se acercó a Loki y le susurró al oído.

- Loki-sama... ¿crees que eso puede pasar con un beso?

Sin embargo Loki rompió la ilusión de privacidad hablando con normalidad, de forma que Freya lo oyó con claridad.

- ¿Beso?

*- ¡BESO!

Freya sintió como si le acabara de caer un rayo encima.

*- ¿ ¡ Esta elfa ha besado a Bell ! ? - gritó Freya en su mente

- ¿Estás hablando sobre el que ocurrió en el laberinto? ¿O es más reciente? - dijo Loki

Lefiya intentó bajar la voz, pero ahora ya era insuficiente.

- No... Ahora... cuando lo encontré.

Freya sintió como si le volviera a alcanzar un segundo rayo.

- ¿Con lengua?

- ¡Loki-sama!

- ¿Qué? Puede ser importante... - insistió la diosa de la mentira

Se puso colorada...

- ¿Lengua... labio? - dijo tímidamente

- Ah. Ese tipo de beso... Salvo que seas un súcubo... No, no creo que pueda pasar. ¡Hey! ¡Freya! ¿Estás bien?

Freya estaba blanca como el mármol y tenía la mirada perdida.

- Fuera. - dijo al fin en voz baja.

- ¿Qué dices? - dijo Loki provocando

- Fuera. Fuera, fuera, ¡fuera!, ¡FUERA! - gritó alocadamente

- Upss... La Freya Yandere ha cogido el timón. ¡Vámonos, Lefiya, que se avecina tormenta! - dijo la diosa de la mentira pasando su brazo sobre el cuello de la elfa y prácticamente empujándola a la salida.

-Ok. Loki-sama.

Loki y Lefiya desaparecieron por la puerta. Pero a los dos segundos apareció la cabeza de Loki por la separación justa entre las puertas.

- ¡Hey! ¡Freya! ¿Te importa que me lleve el vino de Dionisius? ¡Había pensado en invitar a Lefiya más tarde para celebrar su éxito!

La botella de vino voló hacia la cabeza de Loki que se apartó por los pelos, rompiéndose en mil pedazos contra la puerta.

- ¡Qué desperdicio! ¡Y qué mal perder tienes, chica! ¡Por un simple beso! - dijo desde detrás de la puerta - ¡Menos mal que no se ha acostado con él! Espera... ¿O eso sí ha pasado?

- ¡OTTAR! ¡LAS QUIERO FUERA!

La puerta se cerró, y ya al otro lado, Ottar se puso entre Loki y la puerta.

- Loki-sama... por favor. - rogó el fortísimo aventurero

- Ya, ya... Pero se lo merece por lo que ha hecho. Mis condolencias por los compañeros. - dijo Loki cambiando a un tono serio.

Ottar suspiró.

- Gracias.

Y guió a las chicas hasta la entrada.

- Loki-sama... ¿Cómo puede haber pasado lo del Bell? Estoy segura de que no toqué su lengua - preguntó Lefiya

- Oh. Da igual que lo hubieras hecho. No habría cambiado nada.

- ¿Eh?

- Lengua-lengua. Lengua-labio... Labio,labio... Todo es igual Con eso no se transfiere un trozo de alma.

- Si es indiferente... ¿por qué lo preguntaste?

- ¿Acaso no viste la cara de Freya?

Una sonrisa maligna apareció en la cara de la diosa del engaño.

- ¡Realmente mereció la pena! Además... ¡Pensar en ese beso me pone supercachonda! Por cierto, si quieres entrenar el beso lengua-lengua sólo tienes que decírmelo! - dijo poniendo morritos a la elfa

- ¡Quita, pervertida!

- Mi lesbi preferida se hace bi. Me siento abandonada.


- ¡Chicas Loki 1! ¡Chicas Freya 0! - gritó Loki desde la verja tan fuerte que lo escuchó Freya en la sala de estar.

Freya, que estaba furiosa, en un ataque de nervios, cogió la copa de cristal que aún contenía vino y la lanzó contra la pared descargando su ira.

*- ¿Por qué?

Por supuesto, saber que Lefiya había besado a Bell le dolía, pero eso no era lo importante. Lo importante era la elfa.

Porque habían pasado bastantes cosas imprevistas. La visita de Ryuu fuera de tiempo. Las manifestaciones en su sede. Incluso la propia presencia de la elfa.

*- ¿Por qué? ¡Ella nunca estaba en las visiones!

La pregunta era retórica, porque Freya intuía la respuesta pero no quería contestar la pregunta. La guardiana del Oráculo ya le había hablado de las limitaciones del artefacto.

- No funcionará si otros usan el mismo artefacto, o alguien con un artefacto o poder similar para ver el futuro.

Había considerado que Ouranos estaba relacionado con un evento de este tipo. Pero él se mantenía acotado por un comportamiento determinado.

¡La elfa parecía salir de la nada!

- Algunos humanos con suficiente voluntad, pueden doblegar al destino mismo. Son los que se pueden convertir en héroes. El aparato sólo funcionará si precisamente son observados intencionalmente.

Bell era otra variable que tenía el poder de desafiar las revelaciones del Oráculo. Por eso era el centro de estas. Para intentar que estuviera bajo control.

Pero... ¿y si la elfa resultaba tener una voluntad tan fuerte como Bell mismo? ¿Y si era tan protagonista del destino como Bell? ¿Y si era una heroína en potencia?

Todo sus planes podían irse al garete por su intervención. Y no sólo eso. ¡Había besado a Bell! Los sentimientos de Bell eran la clave para que todo funcionara. Bell tenía que rendirse, que sentirse sólo. Si esa elfa se convertía en la nueva Ais para Bell... todos sus planes podían derrumbarse.


- Loki-sama... Si no fue el beso... ¿cómo es posible que tenga un fragmento de Bell en mi? - preguntó Lefiya

- Ni idea. Ni siquiera creo que sea posible. Pero quizás la respuesta sea más simple. Quizás no tienes un trozo de Bell. Freya no sabe de tu habilidad. Quizás no es un trozo de Bell, sino que tu alma refleja a la de Bell, que es justo tu habilidad, ¿no es cierto?

- Pero... mi habilidad requiere cercanía.

- Bueno... eso es... probablemente un poco tramposo. Hemos comprobado que la cercanía física funciona... ¿pero quien dice que la cercanía emocional no funciona? Quizás ese beso sí que haya funcionado después de todo.

- Pero eso no funciona con los demás. Yo no tengo la habilidad de Ais ahora. ¡Tempest! ¿Ves? No funciona. Y tengo sentimientos por Ais, te lo aseguro.

- Prueba con los poderes de Bell.

- ¡FireBolt! - gritó apuntando al cielo

Una bola de fuego electrificada salió verticalmente y se disipó con la altura.

- Pero...

- Debes admitir que tus sentimientos por Bell son más fuertes que por cualquiera. Ais incluida. - dijo Loki

- ¡No es cierto! ¡Yo amo a Ais!

- Y sin embargo... ¿A quien has besado?

- ¡No cuenta! ¡Era un beso de resurrección! - gritó la elfa

La diosa del engaño la miró escépticamente arqueando una ceja.


Media hora antes.

Lefiya estaba preocupada porque había estado rastreando la mansión. Ni Bell ni la familia Hestia aparecieron en las celdas del sótano, donde era más previsible.

Gracias a la información de Eina, habían deducido también las potenciales habitaciones donde Bell podría ser recluido. Si por la razón que fuera Freya quería tratar entre algodones a Bell, pero tener la posibilidad de cerrar la habitación, había algunas que cumplían los criterios.

Con gran riesgo, incluso llevando todos los objetos necesarios para ser invisible, Lefiya recorrió la mansión de Freya en busca de Bell.

Y por fin lo encontró.

- ¡Bell! - dijo la elfa cerrando la puerta tras de si

Lefiya había esperado sorpresa por parte del muchacho, pero este estaba sentado en la cama, con la mirada perdida, como si su mente se hubiera quebrado.

- ¿Bell? ¡Soy Lefiya! ¿No me reconoces?

- Todo... todo está perdido. - repitió el peliblanco. - La he perdido... Ya... no puedo sentirla.

- ¡Bell! ¡Vuelve en ti!

El chico seguía con la mirada perdida. Lefiya puso ambas manos en sus mejillas, obligándolo a mirar hacia ella. Pero solo encontró una mirada perdida y sin vida.

- ¡Deja de hacer el tonto, Bell!

Lefiya comenzaba a asustarse. Aquella mirada era más aterradora que un monstruo. Porque era Bell, pero a la vez no lo era. Era como si fuera un cadáver andante. Un zombi.

- ¡Bell! ¡No tiene gracia! ¡Vuelve!

Aquella sensación de tener entre sus manos a un Bell sin vida le trajo malos recuerdos del laberinto. Y ante un ataque de pánico por parte de la elfa, se lanzó a poner sus labios encima de los del chico.

Aquel acto semirreflejo intentó imitar torpemente la acción del laberinto, claro que ahora no tenía ningún sentido porque el cuerpo de Bell respiraba con normalidad. Además, no era la misma posición.

Pero en el momento en que sus labios estuvieron en contacto, Lefiya despertó de su propia reacción. Y sintiéndose así, labios tocando labios, un deseo reprimido de querer llegar más lejos nació en su corazón. Y con delicadeza, sacó un poco su lengua para humedecer el labio superior de Bell. Lo que había iniciado como un acto de pánico, terminó siendo un beso cálido y romántico.

- ¿Eh? - dijo Bell como si despertara de un sueño.

- ¡Bell! ¡Ya era hora!

- ¿Me has besado?

- ¡Me debes otra, Bell! ¡Me has obligado a usar un beso de resurreción otra vez! - dijo colorada

- Eso... ¿era un beso de resurrección? - dijo Bell confundido

- ¡Olvídate del beso! ¿Se puede saber que te pasaba?

- Lefiya... yo... lo siento. - dijo bajando su mirada, y volviéndose a hundir en su pesadilla - Yo... fallé a kami-sama y a mi familia.

- ¿Se puede saber de qué hablas? ¡Tenemos que irnos! - insistió la elfa

- No puedo.

- ¡No es momento para dudas!

- Lefiya... En serio. No puedo. Es... complicado.

Y entonces, Bell comenzó a relatar lo que había pasado entre Freya y Hestia, y cómo él había convencido a Hestia para apostar, creyendo que ellos ganarían con su habilidad.

Lefiya entonces pudo ver como su espalda tenía la falna de Freya. La había dejado visible intencionalmente.

- ¿Y eso que importa? - terminó Lefiya

- ¿Cómo que qué importa? ¡Le pertenezco a Freya!

- No... La falna no es un contrato de servidumbre. No estás obligado a estar aquí. Quizás Freya tenga el poder de sellar tus poderes, y no puedas trabajar en la mazmorra o salir de la ciudad sin su permiso. Pero ella no puede influir sobre ti más que eso. Si no quieres estar aquí, puedes irte, tanto si Freya quiere como si no.

- Pero...

- ¡No hay peros! ¿Es que no te das cuenta de que los planes de Freya es confundirte para que te pongas de su lado?. Y que te crees, ¿que eres el único que comete errores? ¿Que tu familia te odia? ¿Que has perdido a tus amigos? ¡No seas estúpido! ¡Tu familia! ¡Ais! ¡Incluso yo! ¡Te queremos! Y si no quieres estar aquí, ¡no tienes porqué estar aquí! Esto es un tropiezo, Bell, no el fin de tu vida.

- Pero la falna de Hestia...

- ¡Ya encontraremos la manera! ¡Le declararemos la guerra a Freya si es necesario! ¿O es que has renunciado a ser un héroe? ¿O acaso no recuerdas los grandes tropiezos de los héroes de tus historias? ¿No serían mucho más aburridas si fueran perfectos y todo siempre les saliera bien? ¡Esta es tu aventura, Bell! ¡Un error es sólo un tropiezo! ¡Levántate y reclama tu vida!

- No creo que pueda mirar a mi familia...

Lefiya dió un coscorrón a Bell

- ¡Deja de decir tonterías! Mira... Si no quieres salvarte a ti mismo... si no te sientes con ánimos, entonces calla y simplemente sigue mis órdenes. - dijo ofreciendo su mano - ¿O es que la chica no tiene derecho a salvar al chico de vez en cuando? ¿Sólo Ais puede ser la protagonista?

Lefiya sonrió... y en aquel momento Bell sintió como si se paralizara el tiempo. En aquel momento, Lefiya pareció mil veces más hermosa.

- En nombre de tu familia, y de todos tus amigos... ¡Vengo a rescatarte! No hagas un feo a la heroína y sigue sus indicaciones. ¡Tengamos un final feliz! - dijo la elfa intentando hacer referencias a los gustos de Bell por las historias heroicas.

Con aquel último impulso, el ánimo de Bell se recuperó. Sonrió desafiante, y aceptó con decisión la mano de la elfa.

Juntos corrieron a la puerta.

Sólo para abrirla y encontrar que Ottar esperaba pacientemente al otro lado.

Con su pulgar y dedo índice hizo un pequeño golpe en la cabeza de la elfa, y esta perdió el sentido unos segundos, sólo para recuperarlo para ver como Bell era sujetado por otras personas de la familia Freya, y Ottar estaba a punto de llevársela.

- ¡Bell!

- ¡Lefiya!

Las manos de Bell y Lefiya se encontraron... y por la fuerza en ambas direcciones, resbalaron hasta que sólo se tocaron con las yemas de los dedos, haciendo un último contacto por un segundo antes de separarse definitivamente, y dejar de verse cuando la puerta se cerró.


- ¿Lo ves? ¡Beso de resurrección! - dijo Lefiya a Loki acabando una versión resumida de los sucesos.

- Lo veas como lo veas... eso no es un beso de resurrección. Es un beso con todas las de la ley.

- NOOOOO.

- Como mucho, beso por compasión. Pero sigue siendo un beso estándar.

- ¡Para nada!

Loki dejó de insistir. Su sonrisa malévola era suficiente para irritar a la elfa el punto justo para ser divertido por unos minutos. Cuando Lefiya se calmó, rememoró el momento del conejo.

En la mansión de Freya, mientras tanto, Bell había regresado a la cama y pensaba en lo sucedido.

En su memoria, el tiempo circulaba del revés.

Las manos de Bell y Lefiya se encontraban de nuevo.

- ¡Tengamos un final feliz! ¡Vengo a rescatarte!

Y luego... sus labios se encontraban.

Sí... El héroe puede ser rescatado por sus amigos. ¿Qué son sus compañeros sino un héroe para el héroe?

Lefiya le había salvado la vida... otra vez.

Eso le trajo recuerdos de Ais. Recordó lo genial que le parecía la princesa cuando lo salvó de aquel minotauro.

Pero ahora, viéndolo en retrospectiva, parecía que Ais no pretendía salvarlo. Era sólo un encuentro casual.

Nada que ver con Lefiya. Ella, literalmente vino por él. Vino a rescatarlo.

En ese momento, Lefiya al lado de Loki, y Bell en su cama, en lugares completamente diferentes, rememoraron a la vez en sincronía el beso que compartieron.

*- Ten fe, Bell. Te rescataré. - pensó Lefiya

*- Esto no es en final. ¡Volveré con mi familia y mis amigos! - pensó Bell

Y ambos, tocándose con suavidad los labios, sonrieron con timidez.


Nota del autor:

Espero que les haya gustado. Tuve problemas con el capítulo, pues originalmente no encontraba forma de darle al menos un toque de humor para que no quedara tan lúgubre. Estuve a punto de sacrificarlo, pero al final lo de la Freya Yandere me salió solo. X-D

En realidad, creo que esta versión de Freya es un poco fuera de carácter, pero no tanto. Está claro que Freya tiene un lado muy oscuro, como pudimos ver cuando jugó con Bell enviándole el minutauro. Creo que como diosa del amor, tiene una personalidad que refleja los diferentes tipos de amor. Desde el sacrificado y fiel, al enfermizo, celoso y obsesivo. Como Syr, su personalidad se ha desarrollado sobre los aspectos más positivos, mientras que como Freya ha realizado actos más que cuestionables.

Sin embargo, en la serie original, no ha llegado tan lejos al punto de mi fanfic. Y precísamente la trama que he inventado sirve un poco para explicarlo. Freya inició un camino diferente a raíz de su encuentro con Lefiya, dado que esta es una linea de tiempo divergente donde la relación de la elfa y Bell desencadena cambios en Lefiya, es lo que hace que Freya crea que su plan original tiene fallos.

Y a falta de ideas en las que confiar, recurre al Oráculo. Al sacrificar a sus propios hijos, Freya da un paso en una dirección autodestructiva que la hace incapaz de reconocer sus propios errores, que serían demasiado dolorosos de admitir, lo que hace que la personalidad de Freya se vuelva más y más obsesiva, celosa y demente.

Y aunque no lo hayamos visto en la serie, ¿por qué no podría Freya tener un ataque de ira? Todos sus planes se están desmoronando.

Así que sí... se que es un poco fuera de personaje... pero era eso o quedarme sin humor en el capítulo X-D.

Introducir esta divergencia temporal ya me permite desviarme de la historia original. De todas maneras, no tengo fuelle para alargarlo mucho más, así que con uno o dos capítulos daré final al arco, y luego quizás un salto en el tiempo para dar final a la historia.

Aunque con lo ocupado que estoy, me temo que tendrán que esperar bastante. Lo siento.

En fin... Espero sus reviews.