X-x-X-x-X-x-X
- FISONOMÍA -
X-x-X-x-X-x-X
Nota – Nada me pertenece, solo la idea de la historia con los personajes de SM.
X-x-X-x-X-x-X
- CAPITULO -
- V -
X-x-X-x-X-x-X
- OBLIGACIÓN -
X-x-X-x-X-x-X
"¿Estas listo?"
Seiya quiso voltear al escuchar que su puerta se abrió y en el momento que la pregunta fue realizada, pero el collarín alrededor de su cuello no le daba esa flexibilidad.
"Vaya, hasta que por fin apareces. Al menos, durante esta semana, pudiste haber venido a preguntar como sigo, así como lo tendrías que preguntar ahora en vez de entrar a mi habitación sin permiso."
Serena cerro la puerta y camino hasta él para sentarse al lado de su cama.
"Lo preguntaría, querido, pero ya se que estas bien. Hierba mala nunca muere, no hay que ser exagerados. Siento no haber venido durante esta semana pero tenia asuntos que atender y no eres tan importante para dejar de ver a mis amigas."
Seiya se levanto de la cama, haciendo que ella en el camino también lo hiciera. Le tomo la mano y la dirigió a la puerta. "Tampoco necesito que preguntes ahora como estoy, ya puedes irte."
Serena soltó su mano y regreso a sentarse a la cama. "No hasta que estés listo. ¿Lo estas, verdad? Bueno, entonces te espero abajo. El chofer espera por nosotros."
"¿De que estas hablando? Yo no pienso ir a ningún lugar contigo. Desapareces durante la única semana en la que he estado herido y ahora te presentas reclamando algo que no tengo idea de que es."
"Lo habíamos hablado antes de tu…antes de tu pequeño incidente. Al principio pensé en cancelar nuestra asistencia, pero ahora que ya estas mucho mejor…no podemos faltar. Así que apresúrate."
Seiya, ahora molesto, camino una vez más hacia ella y volvió a tomarle la mano para caminar más rápido y llegar satisfactoriamente a la puerta. "Sal de mi habitación y si desapareces también será agradecido. Yo no saldré contigo aun así ya pueda correr."
Serena, también ya molesta, volvió a soltar su mano y azoto la puerta antes de que se abriera otra vez. "¿Pero si pudiste complacer a por quien estas así, o me equivoco? ¿Qué querías? ¿Acaso deseabas que yo estuviera como tonta viéndote dormir en tu cómoda cama de hospital mientras tu pensabas en como llamarle para decirle que no se preocupara por no haber llegado a su cita?"
Seiya retrocedió. "¿De que estas hablando? ¿Ahora con que tratas de justificar tus errores?"
"¿Errores? No, Seiya, los míos no son errores. Pero quizás los tuyos si. Calculaste mal el tiempo. Si tan solo te hubieses dirigido directamente a tu cita, y no haber ido antes a comprarle el regalo perfecto, nada de lo que estas pasando ahora hubiese sucedido. Hasta para eso no puedes pensar. Esa tarde no me corriste de tu oficina por que tenías cosas importantes que hacer, me corriste por ir a comprarle algo a esa mujer para después asistir a la cita que lamentablemente no pudiste llegar."
"No se de que estas hablando. No cabe duda que cada día algo en tu pequeña mente te afecta mas." No quiso seguir escuchándola, así que se dirigió a la cama de nuevo.
"Quizás, pero eso a ti no tiene por que importarte mas de lo que ya sabes. Ahora, sin demorarte más de diez minutos, quiero que bajes por que el auto esta listo. Y por favor, te exijo, que en lugar de esa mirada, bajes con una linda sonrisa. No olvides que vamos a casa de tus suegros." Finalmente salio para que él hiciera lo que acababa de decir.
Seiya no volvió a sentarse, en lugar giro completamente para ver una puerta ya cerrada.
X-x-X-x-X-x-X
Exactamente pasaron esos diez minutos de plazo. Al ver que él no bajaba, Serena decidió subir otra vez, pero se detuvo al verlo en la parte superior de las escaleras. Vestía elegantemente y era difícil no notar que a pesar del collarín, su galanura no desaparecía.
"Dije diez minutos, te has tardado mas de doce."
Seiya sonrió, queriendo encontrar el lado gracioso a ese comentario. "No te preocupes…" Bajo lo mas rápido que pudo solo para tomarla inesperadamente de la cintura. "…querida mía, ya que esta te aseguro será la mejor velada que podamos pasar en familia. Te lo prometo."
Ella quiso salir de ese abrazo, pero él mantenía la fuerza. "No te emociones, la perfección aun no esta al alcance de tus manos."
"¿Y por que no? Dices ser perfecta, entonces eso quiere decir que…la perfección ya esta en mis brazos."
Soltándola un poco, Seiya por fin la dejo salir. "Señor, ¿Listos para salir?" Seiya volteo a ver al chofer y movió, pudiendo hacerlo poco, la cabeza negativamente.
"No. Tríame mi coche, yo manejare." Las ultimas dos palabras fue mirando a Serena.
"¿Estas loco? Yo no dejare que me mates. No, si estamos listos. La limusina ya nos espera." Pero Seiya le tomo la mano, deteniéndola, antes de que ella diera un paso.
"He dicho que saques mi coche, ¿Qué esperas?"
El chofer volteo a ver a uno y después al otro, para después salir a cumplir la orden.
"¿Qué te pasa? ¿Quieres que mi cuello quede como el tuyo? Yo no pienso ir contigo a ningún lado mientras tu manejes."
"Perfecto, justo lo que deseaba escuchar. Querida, por favor, no olvides saludar de besito a mis queridos suegros. ¡Ah! Casi lo olvido, también a mis cuñaditos, por favor. No quiero que piensen que soy olvidadizo." Despacio y sin lastimarse, se inclino para besarla, pero ella movió la cabeza ágilmente.
"No te preocupes, querido, todos los saludos que quieras serán dados por ti mismo." Sin más opciones, salio de la mansión.
Seiya no la siguió inmediatamente. Él se mantuvo en su lugar unos cuantos minutos más. La seriedad en su rostro podía dejar ver a cualquiera lo molesto que estaba. Las ironías comenzaban ya a molestarle.
X-x-X-x-X-x-X
Era increíble ver el cambio de ambos al estar ya solos. Ella se concentraba en escuchar música. Él se concentraba en ir por el camino correcto.
"Para. Yo manejare." Pero él no le hizo caso, o pretendió no hacerlo. "He dicho que te detengas. Puedes matarte cuando vengas solo. ¿Escuchaste?" Él no contesto, así como tampoco la miro, no que pudiera hacerlo. "Seiya no estoy jugando." Y la preocupación en su rostro mostraba que podía ver lo mal que él estaba manejando.
"¿Tienes miedo? Pero creí que tú no temías a nada. ¿No seria genial? Al menos seguiríamos juntos por quien sabe cuanto tiempo mas."
"Seiya, esto no es un juego, deja las ironías a un lado y detente. Sere yo quien maneje." Pero él seguía manejando, hasta que pasando unos cuantos minutos mas, se detuvo. No era por darle gusto a ella, era por que el dolor del cuello comenzaba a hacerse presente al tener que voltear para ver los espejos.
Ambos cambiaron de lugares y el camino continuo como había estado desde que comenzó, en silencio.
X-x-X-x-X-x-X
No tomo más de veinte minutos más para llegar a la antigua casa que Serena no visitaba por ahora ya más de casi cuatro meses.
"¿Qué esperas para bajar?" Seiya la trajo de nuevo a la realidad. "Mientras mas rápido lleguemos, mas rápido nos iremos." No que Serena se quejara de eso.
Decidía por fin bajo. Bajo y camino directamente a la entrada. "¿Te quedaras ahí parado?" Ahora fue ella quien le pregunto al ver que, efectivamente, él se mantenía en el mismo lugar.
"Ven, ven." Seiya movió la mano ligeramente mientras la llamaba hacia él.
"¿Qué quieres? Entremos ya."
"No, ven, primero ven." Ella, cansada ya de estar más de media hora con él, se acerco. Pero lo inesperado fue cuando él tomo su mano para entrelazar sus dedos con los de ella.
"¿Qué estas haciendo?" Molesta, pregunto tratando de sacar su mano.
"¿No es perfecto así? Hay que dar una buena imagen, no lo olvides, aun así estemos en la casa de tus padres. Escucha bien, tal y como lo pediste, al yo cruzar esa puerta una sonrisa instantánea aparecerá en mi rostro. Pero a cambio, tú mostraras la misma sonrisa en tus labios. No hay que pasar por alto que eres mi esposa y la mujer mas feliz del mundo."
Sin querer escucharlo mas, Serena lo guió hasta la entrada de esa casa. Dudo para tocar el timbre y Seiya al ver esto, fue él quien lo toco.
"¡Serena!" Su madre fue la primera en recibirla al extender los brazos para abrazarla, pero Serena no correspondió al abrazo en tu totalidad ya que una mano aun era cautiva de Seiya.
"Buenas tardes, señora, felicidades." Seiya solo saludo con un apretón de manos, no queriendo ser tan, tan, amable.
"Muchas gracias, Seiya. Me alegra verlos aquí. Pasen por favor. Serena, tu padre espera ansiosamente que visites de nuevo la casa."
"¿Podemos pasar?" Serena, escuchando esa frase, pregunto para que la conversación no siguiera profundizándose.
"Claro, claro que si, pasen por favor." La señora se movió para que ambos entraran.
Al entrar a la sala, los rostros presentes se enfocaron en ellos dos, los recién llegados. "Buenas tardes." Seiya fue el primero en ser amable.
Kenji fue el primero en ponerse de pie y caminar hacia ellos. "Pero, hijo, ¿Qué te paso?"
Serena quiso sorprenderse, pero no pudo hacerlo, al ver que había sido prácticamente ignorada al su padre dirigirse a Seiya. "Nada de gran importancia." Una respuesta sencilla era todo.
Kenji por fin movió la cabeza para conectarse a los ojos de su hija. "Serena, veo que el matrimonio fue hecho para ti, hija, luces aun mas hermosa de cuando saliste de aquí."
"Claro, padre, el matrimonio tiene que ser hecho para mi ya que no hubo mas opción." Entre sonrisas e ironías, Serena no pudo contener la respuesta a un comentario que su padre jamás tuvo que hacer. "Pero no puedo quejarme. Mi vida ahora si es perfecta." Aunque ese perfeccionismo exista solo imaginativamente.
Sintiendo un poco la tensión, el segundo hombre Tsukino se puso de pie. "Me alegra que hayas decidido venir, Serena. No pensé que fueras tu a venir ya que tengo entendido que personas tan importantes como tu tienen cosas importantes que hacer." La ultima frase fue dirigía a Seiya.
Seiya estuvo por responder a ese comentario que considero fastidioso, pero su sorpresa lo cayó cuando Serena inesperadamente lo abrazo. "¿Por qué no habría de venir, hermano? Si esta es una ocasión importante y yo soy importante por eso dejo todo por estar aquí…conmigo. ¿No es así?"
Seiya bajo la mirada para ver como la mujer a la cual tomaba de la mano, mientras ella lo abrazaba, esperaba una respuesta satisfactoria. "Lo es. Por supuesto que lo es. No podía dejar sola a la mujer de mi vida. Al menos no cuando ella me lo pidió. Sabes, suelo ser complaciente cuando ella pide algo." Y no era mentira, pero había algo de más.
"A mi si me da gusto volver a verte…hermana." El más pequeño de esa familia se puso de pie para caminar hacia su hermana.
Serena sonrió. "¿Y es que ahora no me molestaras como solías hacerlo?"
Sammy encogió los hombros. "Podría hacerlo si no supiera que solo estarás aquí por unas cuantas horas."
Serena volvió a sonreír. "En ese caso…a mi también me da gusto verte, Sammy."
"Serena, has olvidado saludar a mi amigo, ¿O es que ya tan pronto te has olvidado de él?" Serena siguió con la mirada a Andrew, quien se detuvo detrás del hombre que hasta ahora no había visto.
"¿Perdón pero…nos conocemos?"
Él hombre sonrió y dejo su bebida sobre la mesita para caminar hasta detenerse frente a ella. "¿Pero que paso? Imagine que me reconocerías en cuanto me vieras, pero ya veo que, al igual que tu, también he cambiado. Pero claro, la diferencia es que tú eres un encanto. No, definitivamente no eres más la niña de diez años que yo conocí."
Las mejillas de Serena se tornaron ligeramente rosadas, acto que no paso desapercibido por quien aun sostenía su mano. Pero al ver que él hombre ofrecía su mano, Seiya soltó la de Serena para que pudiera saludar.
"Luces hermosa, aun mas hermosa de lo que tu hermano me pudo describir." Beso su mano una vez que la tuvo. "¿En verdad ya no te acuerdas de mi?"
Serena lo miro para sonreír. Una sonrisa que hasta ahora ni el mismo Seiya conocía. "Podría mentir y decir que no, pero eso significaría una explicación explicita, tanto para ti, como para mi, como para los presentes, pero aun así…no…no te conozco."
Él soltó su mano y lentamente dio una vuelta en su mismo lugar. "¿Tanto he cambiado? Bueno si, creo que si. Ahora soy mucho mas atractivo y mujeres mueren a mis pies." Rió. Y para sorpresa de Seiya, Serena también rió.
"¿Con que vanidoso? Me gustaría recordar pero tu vanidad me impide hacerlo. Aunque hace mucho yo solía conocer a un niño encantador y no tanto por lo 'atractivo' que era, ya que era un poco feito por eso no me gustaba."
Él rió para después volver a tomarle la mano. "Ahora entiendo muchas cosas. Pero usted, mi hermosa dama, es la mujer perfecta que alguna vez quisiste ser. Te puedo asegurar que no podré cansarme de verte. Eres…hipnotizadora."
Serena volvió a reír, pero su sonrisa desapareció cuando Seiya saco su mano de la otra que la sostenía para darle otro beso.
"¿Por qué no dejas tus tonterías para después y terminas de decir, quien eres tu?"
"Señor Kou, mucho gusto. He escuchado hablar mucho de usted, pero no es precisamente por lo que hace ni por quien es en el mundo de los negocios. Es también conocido por poseer el corazón de la mujer más hermosa de este mundo. No, no del mundo, del universo."
Seiya abrazo sin pensarlo a la mujer que acababa de ser descrita. "Lo se y puede estar seguro que lo se muy bien. Y no solo es hermosa, como usted lo acababa de decir, también es encantadora, tierna, amable, cariñosa, simpática, es la mujer perfecta. Es la mujer con quien cualquier hombre pudiera soñar."
"Lo se. La misma mujer con la que yo soñé hasta que me entere de su boda." La sonrisa de aquel hombre desvaneció.
"¿En verdad? Cuanto lo lamento. ¿Pero y a todo esto, quien es usted, caballero?"
"Claro, que descortesía la mía, tendría que disculparme por eso, soy Chiba Darien…ex novio su flamante esposa."
X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X
¡Hi!
…Serenity Kou…
