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- FISONOMÍA -
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Nota – Nada me pertenece, solo la idea de la historia con los personajes de SM.
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- CAPITULO -
- VIII -
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- ¿PERFECCIÓN? -
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Relajación era algo que él había encontrado durante su estadía en esa casa. El consentimiento que esa mujer le daba era único.
"¿Listo?" La pregunta hizo que Seiya sonriera tentadoramente y se quitara la camisa. Cuando lo hizo, lo primero que se le ocurrió fue abrazarla. "¿Intentas algo mas que relajación conmigo?"
Él rió y se tiro sobre la cama. "Soy todo tuyo."
Su amiga sonrió y se paro a un costado de la cama. "No intentes otra cosa, Seiya, te lo advierto, o de otra manera saldrás lastimado."
"¿Intentar, yo, algo contigo? ¿Contigo? Sabes que no podría."
"Puedes si quieres."
"Esta bien, esta bien, ya. No intentare nada, pero eres tu quien se lo pierde." Giro para quedar bocabajo. "Ya puedes comenzar."
Ella subió a la cama para sentarse sobre las piernas de Seiya y seguir subiendo hasta sentarse perfectamente bien sobre su cintura. "Bien. Ahora solo relájate y disfruta."
"Parece como si hubieras tomado un enorme cubo de hielo antes de darme este masaje."
"No te quejes. Ahora eres mío y yo hago contigo lo que yo quiera."
"¿Lo que tu quieras?"
"No estoy hablando en el sentido que estas pensando. ¿Quieres callarte y relajarte?"
"Ya, ya, lo siento." Tan solo se limito a cerrar los ojos y sentir como esas manos comenzaban a calentarse en cuanto iban recorriendo toda su espalda. "¿Alguna vez te dije que si no hubiera cometido el error de mi vida…tu serias la mujer perfecta para mi?"
Las manos que le masajeaban se detuvieron. Él no abrió los ojos por que sabía que no podría verla, pero quiso imaginar el rostro sorpresivo de su amiga. "N…No bromees y he dicho que te calles y te duermas."
Él rió. "No bromeo. Desde que nos conocimos en la universidad siempre supe que eras especial. No lo niego, me gustabas. Siempre tan sonriente y popular delante de los hombres, así como atractiva y carismática delante de mí. Si no hubiera tenido que regresar a Tokyo todo habría sido diferente."
"¿Lo dices por ella?" La pregunta la hizo continuar con su trabajo.
"Quizás. La primera vez que la vi fue…"
• Recuerdo •
"…Así como intentare cambiar algunas formas de trabajo que mi padre solía utilizar. Mis ideas son diferentes y así será cuando sea presentado internacionalmente como el nuevo presidente de INTA…"
Él hombre acompañante de Seiya espero unos cuantos segundos para ver si su amigo continuaba con la conversación. Pero no continúo. "Seiya." No había respuesta. "¿Seiya?" Comenzó a agitar una mano delante de su amigo. "¡Seiya!" El último remedio fue agitarlo a él.
"¿Quién…Quien es ella?" Señalo magnetizadamente a quien acompañaba al hombre que horas atrás se había anunciado para una cita.
"¿Ella? También me lo había preguntado y me dijeron que solo se trata de la hija de Tsukino.
"¿Su hija? Ese hombre ha estado ahí desde la mañana."
"No creo que sea de gran importancia. He escuchado que quiere que su hija se relacione con todo lo que involucre negocios de la familia. ¿Puedes creerlo? Ya esta pensando en como dejarle todas las deudas que lo están ahorcando. Aquí esas noticias no pasan por alto ante los oídos de los trabajadores. Y yo solo me entretengo en oírlas. Además, también me llamo la atención."
"Si ese hombre hubiera mencionado que tiene una hermosísima hija, de ninguna manera lo hubiera hecho esperar tanto tiempo. No puedo poner atención a todo lo que esta a mi alrededor por que con todo esto de la presidencia mi mente no tiene otra cosa en que pensar. Estoy nervioso. Hace tres semanas me entero del retiro de mi padre y no hace una me informan que tengo que tomar la presidencia de una compañía por la cual he estudiado pero de la que no se bien como se trabaja."
"Ya lo entenderás, Seiya. Harás un buen trabajo. No te fatigues tanto o terminaran anunciándote sin tu presencia."
"Me gusta."
"¿Ausentarte? Si, se que no es mala idea pero no creo que sea lo mejor para tu nombradía en el momento. El presidente de INTANEK tiene que ser sobre todo responsable y muy, muy…"
"Hablo de ella." Sus ojos no podían dejar de ver lo que a primera vista considero una divinidad. Su amigo volteo y vio la razon de su distracción.
"¿A quien no le gusta? Es…"
"La quiero."
"Seiya, esta bien que sea linda, pero no es para que hables de amor ni…"
"No hablo de amor. Hablo de que la quiero para mi." Por fin pudo dejar de ver a la mujer y volvió a ver a su amigo. "Y tu…mi amigo, me ayudaras. Necesito saber bien que es eso que su padre tanto necesita y por lo que ha estado horas ahí sentado. Ve, dile que lo recibiré, pero solo a él, puede que cualquier cosa que me diga salga beneficiándome para tener a su hija."
"¿Bromeas? Yo regreso a casa mañana, tengo que irme a empacar. Te acompañe hasta aquí solo por ser amable, pero eso no significa que me quedare hasta que tu quieras. Además, Seiya, ¿Qué te pasa? Tu nunca tomas a una mujer enserio y mucho menos para tenerla, quien sabe, quizás hasta por siempre. ¿Estas loco?"
"Quiero que ella lo sea. Quiero que sea ella quien este conmigo. Y no bromeo."
• Fin del Recuerdo •
"¿Mágico?"
"No, ni siquiera podría llamarle mágico. Tan solo fue…hipnotizante. Ni siquiera sabía en que estaba pensando. Ella solo hipnotiza, te vuelve loco y después lastima."
"Me alegra que no lo hayas pensado. Pero por esa tontería, ahora no solo tu, pero yo también termine maldiciendo el día que te conocí."
Hotaru cayó en el momento que Seiya giro al escuchar la conocida e inesperada voz. "¿Qué haces tu aquí?" Tomo su camisa y se la puso lo más rápido que pudo.
"Intento hacerte un favor, eso es lo que hago. Pero…posiblemente no lo necesites tanto como imagine que lo necesitarías." Serena se refirió a la mujer que ya estaba de pie y caminando hacia Seiya. "No, no lo necesitas." Salio de la habitación.
"Vaya…" Hotaru rió y tomo la mano de Seiya. "¿Y que esperas?"
"¿De que estas hablando? ¿Qué espero de que? Continuemos con el…"
"¿Qué esperas para salir corriendo tras de ella? No te digo esto como psicóloga, ni como amiga, sino como mujer. Puede que tú no lo hayas notado, pero en la mirada de esa mujer había algo que cualquier mujer podría sentir…por ti."
"No digas cosas y déjala. Ella es así. Yo no le pedí que viniera. Si esta aquí es por que…"
"Por que esta… ¿Celosa quizás? Esa mirada, mi amigo Seiya, no era otra que no fueran celos. No lo se, quizás, después de todo, haya algo mas allá de lo que tu desconoces." Comenzó a empujarlo al ver que él no se movió. "¿Pero que esperas tonto? Vete. Corre antes de que se vaya. Ella dijo que vino a hacerte un favor, ¿Al menos no tienes curiosidad por saber que fue?"
Seiya bajo el rostro para mirarla. "¿Por qué haces est…?"
"¡Ve! Si sale de aquí no la encontraras y dudo mucho que se dirija a tu casa." Volvió a empujarlo y fue cuando logro que Seiya saliera corriendo de esa habitación. "Tonto." Lagrimas comenzaron a ser posesivas de sus ojos. "Pude haberte detenido y decirte todo lo que yo también siento por ti. Pero eres tan tonto que ni siquiera puedes descifrar tus sentimientos. Ella no solo es esa cara bonita que te gusto. Eres tan predecible."
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"¡Suéltame! ¡Suéltame! ¡Bajame!" Sus gritos fueron escuchados en el momento que Seiya la bajo.
"Ahora si, hablemos como gente civilizada." La tomo con fuerza de la mano y la llevo a subir las escaleras. "¿En donde esta tu equipaje?"
"Te dije que me sueltes. No traje equipaje y no lo necesitare por que en este momento regreso a Tokyo. ¿Para que me traes aquí? Yo no quiero hablar contigo. No tengo nada que hablar contigo. Regresa a tu terapia de relajación y cuando regreses a Tokyo me llamas por que con gusto firmare el divorcio."
Seiya la escuchaba pero prefería no hacerlo y seguir caminando con ella hasta entrar a la habitación, de la casa que había comenzado a usar la noche anterior, y con rapidez cerrar con llave. "Yo no te pedí que vinieras. Pero si estas aquí es por una razon y te exijo una explicación."
"¿Exigirme? Estas loco si crees que me dejare ordenar. Abre esa puerta de inmediato. ¡Rápido! Quiero llegar a Tokyo mañana mismo."
"Yo tampoco me dejare ordenar por ti y si lo que quieres es salir…puedes saltar los dos pisos por la ventana." Agitaba la llave mientras comenzaba a divertirse al ver el rostro furioso de su prisionera. "O también puedes venir y continuar con el masaje que no fue terminado por tu culpa."
Serena continúo de brazos cruzados pero segundos después una hermosa sonrisa dibujo en sus labios y se acerco tentadoramente hacia él. "Claro. ¿Por qué no?" Se acerco hasta rozar sus labios con los de él y lo empujo para que cayera sobre la cama mientras ella comenzaba a deslizarse sobre él mientras sus manos se recargaban en su pecho. "Yo también soy una excelente masajista. Hay cualidades mías que aun no conoces." Audazmente tomo la llave de la mano de Seiya, pero no se dio cuenta que en la posición que estaba le había tomado mas tiempo del planeado en ponerse de pie.
Seiya rió y fue él quien tomo ambas muñecas de Serena y giro para que fuera ella quien quedara debajo de él. "Tienes razon, hay muchas cualidades que no conozco pero… ¿Te gustaría comenzar ahora?"
"Suelta–" Sus labios se sellaron cuando él los tomo prestados. "Suel…suéltame." No exigió ni grito, pero si musito en el momento en el que él la dejo respirar un poco.
"¿Tan rápido te cansas? Si ni siquiera hemos comenzado." Volvió a tomar sus labios y fue entonces que soltó las manos que aun sostenía, pero lo hizo para ser él quien las pusiera sobre su cuello, esperando que ella no los dejara caer…Y no lo hizo.
Él se encargo de tomar posesión de la pequeña cintura debajo de él mientras la abrazaba. "¡No! ¡Suéltame! ¡No seas estupido!" Agitadamente y tratando de recuperar el aliento, Serena lo empujo para poder levantarse. "No me toques."
"Hace unos segundos no opinabas lo mismo. Hasta podría decir…que querías mas."
"Te lo he dicho un millón de veces, tu no eres hombre tan afortunado como para tenerme en tu cama. Yo no soy…Yo no soy tan débil como para dejar que tu me…Que tu me toques de…de otra manera." Dudaba y medio-tartamudeaba cuando vio que él se levanto y camino hacia ella.
"Esta bien. También te he dicho que tú no eres mujer tan afortunada como para sentir mis caricias. Puedes regresar a Tokyo en este momento, toma, vete. Pero no cuentes con que yo pagare tu boleto de regreso." Entrego la llave y le dio la espalda. "Vete, ¿Qué esperas? Cualquier favor que hayas intentado hacerme no lo necesito. No necesito nada que puedas darme tu por que tu sola ya eres una mentira."
Serena camino hacia la puerta e introdujo la llave, pero dudo para abrir. "Tu también eres una mentira. Tú eres una farsa completo. Vives diciendo lo perfecto que eres desde que te convertiste en el respetable señor Kou, pero en este momento, en Tokyo, no todo es tan perfecto como lo dejaste. Deberías de cuidar más tu reputación. Tu… ¿Amiga? Y tu, ya son la portada de cada matutino."
En menos de tres pasos, Seiya ya había azotado la puerta antes de que pudiera ser abierta totalmente. "¿Por eso estas aquí? ¿Para…para mantener mi reputación como lo que ya no somos?"
"¿Y dime cuando hemos sido algo? Yo no…Yo no te quiero, no pienses que se trata de eso. Tan solo…lo hago por mi misma también ya que aquí soy yo la señalada por ser la 'engañada', como ya se han referido a mi."
"Se que no se trata de sentimientos. Yo…..Yo tampoco te quiero pero eso no significa que no podamos continuar dentro de la perfección que hemos creado. Claro, solo seria hasta que todo se calme y podamos divorciarnos en el momento adecuado."
"No me importa. Puedes hacer lo que quieras." Volvió a empujarlo para poder abrir la puerta. "Y no te molestes por estar pensando que estaré en una de estas habitaciones. Si me ignoras, como yo lo haré contigo, tus siguientes dos meses seguirán siendo tu paraíso."
"Por supuesto que pienso ignorarte. Es lo mejor que puedo hacer cuando se trata de ti." Termino cerrando la puerta en el momento que ella salio y limpio rápido sus labios mientras intentaba borrar el delicioso sabor que había dejado los otros.
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"¿Así que esta aquí? ¿Estas seguro que no habrá problema por que me invitaste a desayunar?"
"Por supuesto que no, Hotaru, ella es mi…no, no, digo ella esta…no se en donde esta y tampoco me importa. Posiblemente salio de compras o desapareció para mi beneficio."
Ella rió. "Esta bien. No es necesario que te pongas nervioso cuando hablas de ella."
"Yo no me pongo nervioso. Solo es…posiblemente solo es el hecho de pensar en que hacer sabiendo que ella esta aquí. Pero no, no hay problema por que tu vengas a visitarme."
"Y dime, ¿A dónde me invitaras esta noche?"
"A ninguna parte. Él no te invitara a ninguna parte por que él no saldrá esta noche, ni mañana, ni la siguiente, ni nunca." Ambos voltearon a ver a una Serena molesta y cruzada de brazos mientras se recargaba en la puerta de la entrada del comedor.
"¿Y desde cuando tomas decisiones por mi? Quedamos con que olvidar que el otro existe era suficiente para tener que soportarnos." Seiya de inmediato se puso de pie.
"Bueno las reglas cambiaron. Y si no te parece…puedes pagar mi boleto de regreso a Tokyo y olvidarte de 'Señor perfección'. Tu eliges."
"No hay problema, Seiya, veo que ustedes aun tienen muchas cosas que arreglar. Será mejor que me vaya tengo que dar algunas consultas y ya es un poco tarde." Se levanto y camino hasta él para darle un beso en la mejilla. "Pero nos seguiremos hablando y por supuesto…visitando."
Una vez que le dio el tiempo justo a su amiga para salir del comedor y también de la casa, Seiya comenzó con el que seria el saludo matutino.
"¿Estas loca? ¿Ahora me arruinaras mis días amenazándome? Anoche todo quedo perfectamente claro entre nosotros."
"Ya te lo dije. Tienes dos simples opciones y tú eres quien elige. Anoche lo pensé mejor y…y ya no quiero quedarme aquí. Quiero regresar a Tokyo, junto a Darien, un hombre que realmente puede lograr lo que tu no puedes."
Seiya pudo sorprenderse, pero no lo suficiente para darlo a demostrar. "¿Ah, es eso? Y dime, ¿Qué maravilla ha logrado tu…amiguito?"
"Aun no lo descubro, pero se que lograra algo si regreso junto a él."
"¿Lo lograra? Pienso que es algo difícil ya que tu misma eres difícil. No se ni siquiera para que intentas arreglar algo conmigo cuando ya puedes tener a quien pueda consolarte." Se cruzo de brazos para lograr obtener nuevamente su confidencia. "Se que soy irresistible y difícil de olvidar, pero no te preocupes, todo lo cura el tiempo."
Serena ni siquiera pudo reír a ese comentario que de inmediato supo era tan estupido como quien lo dijo. "Te equivocas. Se que eres tu quien se muere por tan solo abrazarme, de otra manera ya me hubieras dejado ir en cuanto te dije que ya no quiero estar aquí. Me gusta que me supliques pero… ¿Cuánto tiempo podrás soportarme?" Reto tentadoramente.
"Cuanto tiempo yo quiera, Serena. ¿Crees que estos cuatro meses contigo no han sido una tortura? ¿Qué más dan dos más? ¿Crees que él puede lograr cosas en ti? ¿Qué cosas? ¿En verdad ha descubierto algo lindo en ti? Lo dudo ya que pasar más de una hora contigo es suficiente para volverse loco, pero no precisamente de amor. Bueno, entonces yo también imagino que podré soportarte si hago el esfuerzo necesario." Volvió a reír gracioso. "No puedo culparte ya que fui yo quien te eligió, pero si me hubiera tomado el tiempo para conocerte…creeme y te aseguro, que ni siquiera hubiese considerado la estupida idea de tenerte conmigo."
Ella sonrió, pero solo fue para que él no pensara que estaba hiriéndola, lo cual no estaba haciendo. "Error, claro que fue tu error pero mas fue el mío ante la desesperación de salirme de esa casa. Tienes razon, yo tampoco te culpo, ya que si yo también hubiese tomado ese tiempo para conocerte…te puedo afirmar que jamás hubiese ni siquiera considerado la idea de dejarme llevar tu estupido apellido. Después de todo, ¿Qué mujer podría soportarte si eres un idiota?"
"No, te equivocas, tengo una lista larga, muy larga e interminable, de las mujeres que morirían por tener tu lugar en mi vida."
"¿Mi lugar? ¿Y cual es mi lugar?"
Él llevo una mano a su barbilla pero no dejo desaparecer la sonrisa irónica. "No, tienes toda la razon, tu ni siquiera tienes eso. No tienes cabida en mi vida. Eres…digamos que eres invisible."
Ella frunció el ceño, dejándose llevar por el repentino enojo. Con menos de dos pasos, llego frente a él. Observando su semblante por unos cuantos segundos, Serena dejo volar su mano hasta estamparla en la mejilla izquierda de su cónyuge. "Bueno, al menos hemos comprobado que mi mano no es tan invisible." Finalmente sonrió al dejar escapar todo ese coraje mediante ese golpe.
Quien no pareció complacido por lo sucedido fue el mismo Seiya, quien no dudo nada en tomarle la muñeca de la misma mano. "¡No es gracioso! ¡Te advertí que no volvieras a hacer lo mismo!"
La advertencia causo aun mas risa en la misma Serena, pero su risa incrementaba al ver su mano dibujada en la mejilla de Seiya. "¿Y que harás?" Reto graciosa.
Furioso, Seiya estuvo apunto de, sin pensarlo, hacer algo que sabia se arrepentiría después, por lo que lo único que pudo hacer fue soltarle la mano antes de dejar que sus labios actuaran antes que su mente. "¿Con que no quieres ser invisible, eh? No te preocupes, querida mía, por que con gusto te daré ese privilegio. Después de todo…si, hay que reconocerlo, aun eres mi esposa."
La última frase recorrió con escalofríos la mente de Serena. "Pero no será por siempre. Juro que no será por siempre." No existían más sonrisas irónicas por parte de ambos. De momento solo existió la tensión de dos miradas profundamente hirientes.
"Por siempre, contigo, solamente me llevaría a la locura." Seiya salio, dejando por fin la tensión que de momento fue más que solo eso.
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¡Que tal!
…Serenity Kou…
