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- FISONOMÍA -

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Nota – Nada me pertenece, solo la idea de la historia con los personajes de SM.

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- CAPITULO -

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- PROTECCIÓN -

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La espera comenzaba a ser fastidiosa. Quien la conoce sabe, o debe saber, que ella odia esperar. Las manecillas de su reloj continuaban girando y ella seguía sentada, sola y esperando en el mismo lugar.

"¿Cansada?" Serena estuvo por comenzar a reclamar la tardanza, pero quien se sentó frente a ella hizo que la sorpresa fuera más fuerte que el reclamo. Volteo el rostro levemente solo para no ver el que ya estaba frente a ella. "No llegara." Ella quiso ignorar lo dicho. "De eso me encargue yo mismo." Fueron esas seis palabras las que la hicieron verlo. "No, no me veas de esa manera. Solamente me he encargado de que no salga de su hotel."

"Siempre tan posesivo. ¿Pretendías dejarme aquí esperando toda la noche?"

"Yo no. Él lo iba a hacer. Yo solo he venido a hacerte un favor." Sin pedir permiso, Seiya tomo la bebida que minutos atrás Serena intentaba terminar.

"Era raro que Darien no fuera puntual, él siempre lo es. Él si sabe cumplir lo que dice, no es como…" Quiso dudar, pero al verlo terminarse su bebida, tan cínicamente, la molesto. "…Como tu."

Seiya dejo el vaso sobre la mesa y lo primero que hizo fue observar alrededor solo para asegurarse que no fuera visto, antes de enfocar su mirada en ella. "¿Cómo yo? ¿Y como soy yo?"

"¿Cómo eres tu? No lo se. No se si comenzar ahora ya que si lo hago…no llegaremos a dormir esta noche a casa."

"Esta bien, te daré la razon, ya que en verdad tienes razon. Él no es como yo, por supuesto que no. Nadie puede ser como yo. Imagino que querrás saber por que."

"No, te equivocas, no me interesa saberlo."

"Tan solo quiero que lo sepas y lo recuerdes a cada momento. Ni él ni nadie puede ser como yo ya que yo si cumplo lo que prometo, sin importar cuales sean las consecuencias. El ejemplo es este. Ve a tu alrededor. Gente piensa que somos la pareja ideal, que mantenemos una conversación de amor y amistad, que nos decimos mutuamente los maravillosos sentimientos que no tenemos por el otro. Tenerte fue algo que prometí y lo cumplí. Me encanta verte tan furiosa como ahora."

"Claro, pero has prometido otras cosas y no tienes el valor de cumplirlas."

"¿Y que cosas son esas?"

"No tienes el valor de dejarme ir por que tienes miedo a que yo sea feliz y tu no puedas serlo jamás."

"Tonterías. Precisamente anoche pensaba en lo que acabas de decir. Olvide que antes de viajar hice algunos trámites, nunca pensé que tú me seguirías aparentando ser la mujer enamorada capaz de cruzar fronteras para estar junto a tu querido esposo. Hoy he recibido una llamada de Unazuki, que mujer tan eficaz, cualquier hombre estaría encantado de…"

"Olvídalo por que si pretendes que yo me moleste por tus comentarios estupidos, pierdes el tiempo como no tienes idea. No me importa si esa flaca, fea y ojerosa secretaria tuya te resulta interesante. Ya te he dicho que tus gustos han desmejorado drásticamente."

Seiya rió. "Es que no me has dejado terminar. He dicho que cualquier hombre estaría encantado de….tener una secretaria tan eficaz, que tenga el trabajo listo y este siempre pendiente a todo."

Las mejillas de Serena parecían arder. Prefirió guardar cualquier comentario que estuviera por hacer. Seiya volvió a reír, haciéndola enojar aun más.

"¿Lo ves? De vez en cuando me puedes hacer reír. Es una lastima que ahora dure tan poco." Serena lo miro sin entender. Del bolsillo de la parte interior de su saco, Seiya sacó un sobre y lo dejo sobre la mesa.

"¿Y eso?"

"Es lo que has reclamado tantas veces que ya he perdido la cuenta." Acerco aun más el sobre hacia ella. "Tómalo como el regalo de bodas que te hará feliz." Serena no lo tomo. "Con tan solo una firma…mañana mismo puedes fugarte con ese hombre que has dicho te ha prometido la felicidad." Serena no se movió, no tomo el sobre y no lo miro. "El acta de divorcio solo necesita firmarse."

Esas palabras causaron algo que no sabia si era por la impresión de volver a sentirse libre. Serena tomo su bolso y se levanto de la silla en la que había permanecido sentada por los pasados cuarenta y cinco minutos. Seiya intento tomarle la mano en cuanto ella paso junto a él, pero ella no se lo permitió y siguió caminando hasta la salida.

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Recuerdo

La habitación de momento pareció más grande por el simple hecho de tratarse de ellos dos.

"Serena…lindo nombre, hace juego con tu belleza."

"¿Piensas que con elogiarme intentaras ser el 'esposo' perfecto? No resultara conmigo. Si no tuviste el valor de conocerme antes de casarte conmigo, tampoco tengas el tiempo para intentar decir algo lindo. Eres el hombre mas cobarde que he conocido en mi vida."

"¿Te parece que es así? ¿Y yo no te intereso como tu me interesaste a mi?"

"No. Un hombre tan…" Lo pensó, intento pensarlo rápido. "…tan cobarde como tu no puede tener mi interés."

"¿Bonita noche, no crees?" De momento él cambio el tema. "¿Bonita luna de miel, no crees?"

"No, no lo creo."

Seiya ya no dijo nada y salio de la habitación que se suponía tenía que haber sido de ambos esa noche.

Fin del Recuerdo

Los recuerdos de Serena fueron bruscamente interrumpidos por un jalón de brazo. Estuvo apunto de reclamar imaginando que se trataba de Seiya, pero en el momento que sus ojos se conectaron con los del hombre delante de ella sus pensamientos cambiaron drásticamente.

"¿Necesitas compañía?"

Los nervios de la joven comenzaron a ser evidentes en el momento que movió el rostro para ver en donde se encontraba. ¿En que momento camino por ese lugar tan oscuro?

"Su…Suel….." Palabras eran escasas en el momento que sintió ser acercada aun más a aquel extraño hombre pelirrojo.

"No es muy común ver mujeres tan hermosas por aquí." La respiración del extraño comenzaba a sentirse sobre su nariz. "La noche es hermosa y tu has venido a mi para no aburrirme mas."

"¡Suéltame!" El reclamo fue combinado con un codazo, haciendo que él soltara su rostro. Serena quiso aprovechar la oportunidad y salir de ahí pero se dio cuenta que sus piernas no respondían. Tembló aun más cuando lo vio acercarse una vez más a ella.

¿Cuánto había caminado? ¿En que momento olvido las direcciones? Quería pensar pero no podía. "…Suéltame…" Musito, siendo todo lo que podía hacer, en el momento que él volvió a tomarle el rostro. "¡Suéltame!" Exigió en el momento que sus manos fueron detenidas antes de volver a empujarlo.

Tenía miedo y su mente no pensaba. Quería salir, pero sus piernas seguían sin responder. La respiración del extraño comenzaba a sentirse sobre sus labios. "Hermosa." Murmuro antes de rozar sus labios.

"¡Suéltala!"

Serena cayó en el momento que el extraño se alejo por un golpe. No levanto el rostro pero al escuchar la voz se sintió segura una vez más. Tan segura como solo él la podía hacer sentir. Sus manos temblaban al igual que sus piernas.

El extraño se levanto mientras limpiaba la sangre del roto de su labio. Sonrió mientras sus ojos se volvían a enfocar en la rubia. Pero su sonrisa desvaneció en cuanto movió el rostro para ver opacamente al hombre delante de él.

"Nadie, absolutamente nadie, se ha atrevido y ni se atreverá a tocar a mi esposa." La seguridad de esas palabras hizo que Serena levantara el rostro para ver a un Seiya completamente desconocido.

"¿Esposa?" Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer, advirtiéndoles que se acercaba una tormenta. El extraño tomo algo entre sus manos para correr hacia quien acababa de interrumpir su diversión.

Los ojos de Serena intentaban enfocar a quien mas le preocupaba dentro de esa oscuridad. No paso mucho en lo pudo ver a alguien caer junto a ella, temiendo que pudiera ser el extraño se alejo como pudo pero su rostro cambio en cuanto pudo verlo bien. "…Seiya…" La sangre que ya corría por su rostro le dejo saber a Serena que había sido herido. "Perdóname." Lo abrazo mientras sentía que ya no era la lluvia lo que llenaba sus ojos.

Seiya movió el brazo, apartándola de él, en el momento que ambos escucharon el sonar de un silbato. Ambos se pusieron de pie, pero de un segundo a otro Seiya ya no sintió la cercanía de la mujer por quien estaba arriesgándose. "¿Serena?" Unos cuantos truenos le hicieron ver que ella ya era abrazada por alguien mas mientras cubría sus labios.

De momento no fue uno, sino ya cinco los que lo rodeaban. "¿Esposa, eh? No te preocupes, nosotros la cuidaremos por ti." El pelirrojo no quiso esperar para conectar su puño en su objetivo…el rostro del intruso. Y no fue el único ya que los otros cuatro le siguieron.

"¡Seiya!" Serena logro liberar sus labios para llamar al hombre por quien sus ojos ya eran rojizos. No pidió permiso, le exigió a sus piernas moverse y en cuanto lo hicieron patearon a su prisionero, mientras ella misma forcejeaba para salir de esos desagradables brazos. No podía pensar, solo podía reaccionar por si sola al ver como el hombre que ha jurado odiar estaba siendo herido por su culpa. "¡Seiya!" La oscuridad no era su aliada ya que no podía ver bien y a pesar de haberse liberado de su presa, no podía encontrar a quien llamaba.

Su brazo fue sujetado una vez más mientras era llevada lentamente a lo que parecía otro callejón aun mas pequeño y ella comenzó a forcejear pero se detuvo en cuanto sintió quien era el que la abrazaba. La oscuridad si fue aliada de él al dejarlo alejarse solo para retener las pocas fuerzas que tenia para ponerse de pie y abrazarla. Voces eran inconfundibles al llamar a la hermosa mujer. Serena se abrazo aun mas a Seiya pero no pudo hacerlo por mucho tiempo al sentir como él caía entre sus brazos.

"¿Seiya?" Murmuro, temiendo a ser descubiertos, mientras intentaba moverlo pero era en vano. Los truenos era lo único que de momento se escucho y su luz hizo que ella pudiera ver lo mal herido que estaba el hombre que acababa de caer. Su ropa tan mojada le pesaba tanto como si se tratara de su corazón. El temor a ser descubiertos desvaneció para que el temor de verlo morir tomara su lugar. "Seiya…perdóname…perdóname…" Volvió a abrazarlo mientras quería olvidar las voces que ya eran más lejanas. Sus ojos lloraban como jamás lo habían hecho y la lluvia ya no podía involucrarse más por que sus lágrimas caían con más fuerza.

No podía ni imaginar cuanto tiempo estaba pasando sin escuchar ya las voces reclamándose mutuamente. No podía ni siquiera pensar al solo poder concentrarse en verlo tan herido. Lo ha dicho y muchas veces se lo ha gritado sin importarle o querer pensar en si realmente era solo por hacerlo enojar. Le ha gritado cuanto lo odia y ahora que él acababa de hacer realidad lo que ella tanto le había exigido…la libertad, ella contradecía todo aquello con el pesar de sus lágrimas. Las mismas lágrimas con las que ahora suplicaba internamente que él estuviera bien.

Al separarse de él, Serena noto lo que Seiya cubría inconscientemente con su otra mano. Los truenos eran los únicos que le daban paso a la luz. La misma luz con la que solo por segundos pudo ver la herida sangrante al costado de Seiya. Fue ella misma quien cubrió su boca para no emitir cualquier grito que pudiera delatarlos.

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El abrir de la puerta y unos cuantos pasos la hicieron despertar instantáneamente. Se dio cuenta que aun era noche ya que el sol aun no quería aparecer. Tuvo que parpadear más de tres veces para poder abrir bien los ojos ya que la pesadez de sus parpados le impedía tal flexibilidad. Frente a ella estaba el hombre por quien se mantenía en esa posición tan incomoda, sentada sobre el sillón y con la cabeza recargada sobre la mano de él.

"…Seiya…"

El murmuro capto la atención de Serena. Había olvidado el por que despertó y giro para ver a una mujer de dulce mirar y elegante caminar. "¿Qué haces tu aquí?" Por su mente que de momento se volvió pequeña no podía cruzar otra pregunta. La molestia de verla fue evidente.

La mujer no respondió por lo que Serena regreso la mirada a un inconsciente Seiya.

"¿Estas bien?" La recién llegada pregunto mientras afectuosamente colocaba una mano sobre el hombro de la mujer cansada.

Serena movió el hombro solo para que la que hace algunos días conoció como la mejor amiga de su esposo quitara su mano. "Me voy." Se puso de pie pero antes de dar el primer paso sintió como su mano inconscientemente tomaba la del hombre durmiente. "Estando tu aquí él no necesitara a nadie mas. No es necesario que le diga que estuve aquí. Quizás así se sienta mejor." Soltó esa mano y se dirigió a la puerta para salir y cerrar los ojos para contener el extraño dolor que sintió de momento en cuanto cerro la puerta tras de ella.

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"¿Serena?" El intentar sentarse fue doloroso. Al bajar el rostro y con la poca luz que comenzaba a dejar a su paso la salida del sol, Seiya noto su abdomen vendado. Al instante recordó que fue lo que había pasado pero el intentar recordar como llego ahí fue imposible. "¿Serena?" Una vez mas su preocupación fue la mujer por quien estaba ahí.

Cualquier pensamiento que estuviera por atravesar por su mente fue interrumpido por el tacto de una mano que hasta ahora no había visto. "¿Cómo te sientes?"

Seiya giro para ver un par de brillantes y preocupados ojos violetas. "¿Hotaru? ¿Dónde…donde esta…?"

"Ella esta bien." La respuesta de la joven mujer interrumpió la pregunta que esperaba fuera hecha.

"No me basta." Seiya intento sentarse una vez más. "Quiero verla. Quiero saber que esta bien. Quiero que ella me diga que esta bien."

"Seiya, ella estuvo aquí y se fue a casa hace un par de horas."

"No me importa. No importa lo que digas, quiero salir de aquí, quiero verla y quiero comprobar que realmente esta bien." Fue imposible evitar el quejido de dolor al estar completamente sentado.

"¿Qué haces? Seiya, aun estas muy débil, necesitas descansar y…"

"¡Suéltame!" No estaba reaccionando bien y una de esas reacciones fue empujar a su amiga. "Quiero saber que esta bien, ¿No puedes entender eso?"

"Seiya, ¿No confías en mi? Te he dicho que la vi. Ella esta bien, te lo aseguro."

"Ahora, en este momento, no puedo confiar en nadie, ni siquiera en ti. Y aun así tenga que salir de aquí en cama…estoy dispuesto a todo con tan solo comprobar que la mujer que yo a…" Calló al dejar que su mente comenzara a tomar posesión de sus palabras. Calló en cuanto pudo ver bien la mirada sorpresiva que su amiga comenzaba a formar. "…La…la mujer que yo a…que yo a…." Estúpidamente tartamudeo olvidando por completo el dolor de su costado. "…Que yo a…aun tengo la obligación de cuidar…este bien. Solamente es eso."

"Claro…entiendo."

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"Bien merecido lo tiene. ¿Por qué hace esto? ¿Quiere poseerte como si fueras un trofeo? Lo peor de todo…es que a ti parece no importarte."

"No digas eso. Él…él arriesgo su vida por mí, ¿Y tú dices que es bien merecido?"

"¿Crees que es el hombre perfecto? ¿Piensas que a su lado seguirás siendo una princesa? ¿Dónde estas quedando? ¿Puedes decirme en donde se encuentra la Serena que alguna vez soñó con ser libre y tener todo al alcance de su mano? Tu, Serena, esta mujer delante de mi, no es la misma que ha dicho cuanto deseas salir de su vida. Él te ofrece dinero, comodidad. Yo te ofrezco cariño, confianza, lealtad…amor."

"No sigas. Para. Olvida todo lo que alguna vez dije, lo que alguna vez quise y lo que alguna vez soñé en tener. Te llame para que supieras que estaba bien. Gracias por haber venido, pero estoy cansada. Quizás mañana…"

"¿Y dejarte sola? Por supuesto que no. Ni siquiera tomes eso como una posibilidad. Quizás hasta pueda ayudarte a empacar."

"¿Empacar? ¿Para que?"

"Claro, no pensaras que te dejare aquí. Quiero que vengas conmigo. En el hotel en el que me hospedo estarás más segura y te sentirás mas tranquila. Y ni siquiera pienses que tomare un no como respuesta. Vamos."

"Darien, agradezco tu preocupación, pero estaré bien aquí."

"Serena…" Tomando las mejillas pálidas frente a él y depositando inesperadamente un beso en esos mismos labios, Darien intento buscar su propia razon para estar ahí, protegiéndola. "Te quiero y no desearía que nada te pasara por que tu eres lo mas importante que pudiera tener. Con una sola palabra tuya yo podría cambiar mi vida entera solo por ti."

"Darien…"

"Dímelo, Serena, dime que tu también me quieres tanto como yo a ti. Dime que me quieres y te robare de aquí para llevarte a conocer el paraíso. Dímelo…Por favor."

"Darien…yo…"

"Dímelo, Serena, dímelo." Aun seguía pidiendo mientras mantenía su frente recargada a la de ella, sintiendo su respiración tan cerca.

"Yo también te quiero, Darien, pero no es…" Su respuesta fue súbitamente interrumpida por la posesión de sus labios y palabras. Nunca antes sus labios habían sido arrebatados de ella de esa manera. Ella pudo sentirlo al él haber transmitido el mensaje perfectamente, la calidez de sus labios le estaba diciendo todo lo que él estaba dispuesto a hacer por ella, por ese sentimiento que era transmitido de manera súbita.

Darien separo sus labios, pero no su rostro lo suficiente para no verla bien. "Lo sabia, Serena, sabia que tu me querías de esta manera también. Regresa conmigo a Viena. Seamos felices, yo puedo hacer que todo sea curado. Déjalo, Serena."

Una vez más escucho esas dos palabras que le dolía oír. ¿Dejarlo? ¿Dejar su comodidad o dejar al hombre que había dado su vida por ella? "¿Dejarlo?" Susurro en cuanto Darien deposito su mirada sobre los azules de ella.

"¿Por qué no?…" Darien bajo sus manos de las mejillas de Serena en el momento que ella giro bruscamente el rostro hacia la entrada de la casa. Su mirada cambio al instante que encontró a un Seiya pálido, cansado, vendado del abdomen, de pie y con muletas, siendo testigo de la escena que hasta ahora ni ella misma podía detener. "Estoy seguro que con él encontraras todo lo que deseas y mas. ¿Por qué no te vas ahora?" Seiya volteo ligeramente para ver a su acompañante. "Tenias razon, Hotaru, ella se encuentra en muy perfectas condiciones."

"Seiya… ¿Co…como…como te sientes?" Era una pregunta absurda, pero necesitaba saber si seria ignorada.

"Me siento muy bien, gracias por preocuparte. No te emociones por que aun no eres viuda y si lo fueras…me aseguraría primero de dejarte con lo que llegaste a mi…con nada." Intentaba ser fuerte y mantenerse de pie, pero el cansancio y la debilidad no estaban siendo gran ayuda. En el momento que dio medio paso para poder girar y salir de esa casa, Seiya se derrumbo inconscientemente sobre su acompañante.

"¡Seiya!" Pero ni siquiera su acompañante pudo preocuparse tanto como la rubia que corrió hacia él, gritando su nombre, para asegurarse que no llegara al piso. "…Seiya…" Las lágrimas estaban siendo sus enemigas. Lagrimas contenidas.

Seiya, con las pocas fuerzas que pudiesen sobrar, rozo su mano sobre la mejilla de la misma mujer que ha jurado querer dejar volar. "Vete…" Susurro mientras intentaba mantener los ojos abiertos. "Vete…vete con él." Sus ojos no pudieron con la pesadez de la debilidad.

Las lágrimas de esa mujer ya no eran más contenidas. "No me digas eso. Eres un estupido, ¿No lo vez? ¿No sientes como late mi corazón al verte aquí?" Sus pensamientos no podían pasar a ser más que eso…solo pensamientos. Pensamientos que dejaba caer sobre el pecho de él, al dejar que su rostro buscara refugio en un hombre inconsciente. "¡Estupido! Eres un estupido." Su voz era ya musitada al callar sus palabras sobre la ropa de él.

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¡Hola!

Serenity Kou