X-x-X-x-X-x-X

- FISONOMÍA -

X-x-X-x-X-x-X

Nota – Nada me pertenece, solo la idea de la historia con los personajes de SM.

X-x-X-x-X-x-X

- CAPITULO -

- XII -

X-x-X-x-X-x-X

- DELIBERACIÓN -

X-x-X-x-X-x-X

"He venido en cuanto me has llamado. ¿Cuál es la urgencia?" El hombre recién llegado dejo sus maletas en la entrada de la casa y entro para abrazar rápidamente a su viejo amigo.

"Bienvenido." Seiya no olvido ser amable con su mejor amigo. "Lamento haberte hecho venir de esta manera. Necesito tu ayuda."

"No hay problema, sabes que siempre has podido confiar conmigo."

"Siéntate, por favor." El invitado hizo lo dicho. "No quisiera ser descortés y olvidar preguntar por tu vida y como te ha ido en este tiempo…pero necesito ir directamente a mi preocupación."

"No hay problema. Estoy seguro que tendremos tiempo de actualizar la información de nuestras vidas. Pero dime, ¿Cuál es el problema que me ha hecho venir hasta aquí? Lo que me recuerda, ¿En donde se encuentra la maravilla que compraste?"

"Esa es la razon por la que estas aquí."

"Mmmh, lo puedo adivinar. ¿Problemas? Te dije que iba a ser mala compra, pero como siempre no quisiste escuchar."

"Basta. Ella no solo fue una compra. No te refieras a ella como si hubiera comprado la joya mas cara del mundo."

"¿Y no lo es, Seiya? ¿No es ella la mujer que consideraste la joya mas cara del mundo?"

Seiya se levanto de su lugar, furioso. "Tengo suficiente con todo lo que ella alguna vez me reclamo. No necesito que ahora me recuerdes todo lo que tuve que hacer para tenerla. Tu razon de estar aquí es otra."

"Termina de hablar. Quizás así pueda subir a una de las habitaciones, desempacar y dormir un poco."

"Necesito que…necesito que me ayudes a encontrarla."

El recién llegado se puso de pie, impresionado por lo que su amigo que acababa de pedir. "¿Qué estas diciendo? ¿Bromeas? ¿Encontrarla? ¿Has dicho que ella…?"

"Si. Tal y como lo escuchaste. Ella…ella se fue hace unos días."

Las carcajadas del que consideraba desde hace mucho tiempo su mejor amigo, hizo que Seiya enfureciera aun más. "¿Ella te dejo? ¿Con que una mujer se ha atrevido a dejar al siempre seductor señor Kou? ¿Para eso me has llamado tan de repente, hacer que tome un vuelo en la madrugada desde Estados Unidos, sin escala y sin poder dormir por la preocupación? ¿No crees que tu razon es un poco…exagerada?"

"Es importante…para mi."

"¿Importante? Importantes son los proyectos de los cuales yo mismo tengo que ocuparme. Importante es la mujer que comenzaba a conocer. Importante es dormir temprano y no preocuparme por tonterías."

"Eres mi amigo, el único en el que puedo confiar. No puedo hacer esto público. Saber perfectamente todo lo que llegaría a afectar mi imagen."

Su amigo volvió a sentarse. "Déjame entender. ¿Qué es lo que quieres que yo haga? Hace meses, cuando la conociste, hiciste que me convirtiera en mensajero. ¿Ahora pretendes que sea detective?"

"Algo parecido."

"No, Seiya, esta vez no. ¿Crees que no tengo vida? El que seas mi mejor amigo no significa que tenga que arreglar tu vida."

"No es arreglar mi vida. He intentado comunicarme con sus padres, pero no hay respuesta. Mañana regresare a Tokyo."

"¿Para que tanta importancia? El hecho de que en los periódicos aparezcan como la pareja más hermosa jamás conocida, no significa que en verdad lo sean. Tú mismo me lo habías dicho la última vez que hablamos. Has dicho lo difícil que ha sido lidiar con ese carácter. Si yo fuera tu…"

"Si tu fueras yo y si tuvieras un poco de importancia por lo que me sucede, entenderías lo que te estoy pidiendo."

Quizás no era esa preocupación que Seiya tanto reclama sea entendida, pero lo que hizo que su amigo caminara hasta tomar sus maletas fue la curiosidad de saber el por que de esa preocupación. "¿A que hora salimos?"

Seiya sonrió, sabiendo y entendido que jamás ha podido contar en nadie mas que en su siempre mas que amigo…hermano. "Gracias…Haruka."

X-x-X-x-X-x-X

"¿En donde esta Ko…?" La bella dama calló sus palabras en cuanto vio a quien bajaba las escaleras de la residencia Kou. "Vaya, vaya, vaya. ¿Y a quien tenemos aquí? ¿Será acaso el destino que te ha traído hasta mi otra vez?"

El recién llegado de la noche anterior rió y término de caminar para abrazar a su también vieja amiga. "¿Destino? No podría llamarlo de esa manera, ya que más que destino…digamos que seria designación." Dos besos y otro abrazo fueron seguidos por una pequeña risita de la linda mujer.

"Déjame adivinar… ¿Misión desesperación-Kou?"

"Algo así."

"Eso quiere decir que si no llego a estar aquí ahora, ¿No planeabas visitarme?"

"Preciosa, ¿Cómo no visitarte? ¿Cómo olvidar que tú no solo eres mi amiga, si no también la hermanita que nunca tuve? Pero aun así…no, lo siento, había olvidado visitar."

"Gracias, me has hecho sentir especial." A su ironía le acompaño un gesto de desaprobación. Gesto que hizo reír a su también viejo amigo. "¿Y a esto le llamas reencuentro?"

"Yo ya estaba por…"

"Todo listo…vamonos." El aviso de Seiya interrumpió la conversación que se mantenía al pie de las escaleras. "Hotaru, ¿Qué te trae por aquí?"

"¿Me hablas a mi? ¿A mi? ¿Yo que estuve a tu lado durante tu recuperación y soportando tu mal humor desde que…?"

"Esta bien, esta bien. No fue la mejor manera para saludarte, lo se, pero no tienes que recordar lo que a cada minuto tengo en mente."

"Quien los viera ahora pensaría que son los mismos amigos de aquella vieja universidad que ya hemos dejado atrás."

"Calla, Haruka, tu no has sido excluido de esta conversación. Exijo que me digan a donde van y el por que de esas maletas."

Ambos se miraron. "Regreso a Tokyo." Seiya informo sin pensar. Hotaru hizo gesto de disgusto, sabiendo perfectamente el por que.

X-x-X-x-X-x-X

Recuerdo

"Buenos días, señor."

Seiya bajo la maleta que llevaba en la mano izquierda. "Buenos días."

La empleada que acababa de saludar tan amable al dueño de esa casa no dejo pasar por desapercibida a la mujer que Seiya tomaba del brazo. "¿Vi…visita señor? ¿Desea que prepare una habitación?"

Seiya soltó el brazo de la que desde la noche anterior podía presentar como… "No, muéstrele a la…a la señora, la habitación principal."

Serena volteo a verlo. "¿Debes estar loco, verdad? ¿Acaso piensas que yo dormiré en la misma habitación contigo?" Volvió a voltear, pero fue para intimidar de inmediato a la empleada con su mirada. "Puedes comenzar por prepararme una de las tantas habitaciones desocupadas, sube mi maleta y quiero el desayuno en quince minutos."

Seiya no hizo más que cruzarse de brazos mientras veía desaparecer a la empleada. "Para ser el primer día no lo haces nada mal, pero te recuerdo que quien da las ordenes aquí…soy yo."

Serena volteo para poder encararlo. "¿Tú?" Rió tenuemente. "No pienses que el estar aquí significara tenerme como una hermosa muñeca de adorno. Te has equivocado conmigo si has pensado que YO me dejare ordenar por ti."

Seiya ya no pudo haber notado sorpresa, al menos no después de que la noche anterior, en la que se suponía tendría que haber sido noche de bodas, Serena mostró indiferencia hacia él como ninguna mujer lo había hecho.

"Sere sincero para que solamente tenga que ser una sola vez…"

"No, no desgastes tus palabras. Te he dicho que lo que tú quieras, ordenes o pidas me es absolutamente indiferente. Fuiste tu quien me quería aquí, no yo. Yo nunca pedí ser la esposa de un hombre…como tu. No pienses que a mi me ordenaras. Aun no me conoces y te lo aseguro…si yo fuera tu…yo no lo desearía." Llevándose la que seria la ultima palabra, Serena subió por intuición a recorrer la que desde ese momento seria su nuevo…lugar para vivir.

Fin del recuerdo

Seiya sonrió sin haberlo notado. La altura del aéreo lo hacia desvariar.

Recuerdo

"Quiero…quiero que tu…quiero que tu me regales el mismo sentimiento que él ofrece."

Fin del Recuerdo

"¿Enamorarme yo de ella?" Rió internamente a su pensamiento. "Claro que no."

"¿Qué?" Seiya volteo para ver que su amigo había despertado. "¿De que hablas?"

"Mejor regresa a dormir, no falta mucho para aterrizar." Seiya cerró los ojos.

X-x-X-x-X-x-X

Él sabia que no podía confiar en nadie más que no fuera su único y mejor amigo. Y gracias a él, ahora Seiya podía estar frente a la casa que hasta ahora no sabia que existía. Sabía que su amigo no podía fallarle. Hizo el 'pequeño' favor en tan solo una semana.

Suspiro y bajo de la limusina para caminar hasta la entrada. Toco el timbre y espero.

La sorpresa que el padre de su esposa mostraba le hacia saber a Seiya lo que Haruka le había dicho. "Buenas noches, señor Kenji."

"¿Se…Seiya? ¿Cómo has llegado hasta a…?"

"¿Puedo hablar con Serena?" Era lo único que le importaba y por lo único que estaba ahí. Las preguntas del hombre delante de él eran sobrantes.

"No, no puedes por que ella…mi hija no esta aquí." Seiya movió la cabeza, pero fue para ver a la madre de Serena, quien respondió antes de que su esposo pudiera hacerlo. "¿No se supone que tendría que estar contigo? ¿Es así como cuidas de mi hija?"

Seiya sonrió. La ironía en esa sonrisa podía ser notoria para cualquiera. "Lo siento y realmente no quiero ser descortés, pero no necesito que intenten ocultarla de mi. No de mí. Creo que ustedes saben perfectamente que tengo mis propios medios de investigación. Así como saben que puedo llevármela de aquí en el momento que yo desee, pero sin embargo he venido únicamente para hablar."

"Ella no quiere hablar contigo. Ella no quiere verte. Y ella no quiere saber más de ti. ¿Es eso lo que querías escuchar? Ya lo has escuchado y no tienes nada más que hacer aquí. ¡Vete! Vete por que si no lo haces, seré yo mismo quien gustosamente te saque de aquí." Una tercera voz se unió a los padres de su esposa y ahora fue su hermano.

Seiya volvió a reír y con toda la tranquilidad del mundo, entro a la pequeña residencia. Camino hasta llegar a la sala y se sentó. "Lindo…hogar. Confortante." Los tres lo miraron con interrogación. "Por favor, no tienen que mirarme así, después de todo somos familia…aun. De ustedes depende mi estadía aquí. Puedo quedarme aquí sentado toda la noche, o bien puedo irme rápido si me dicen cual es la habitación de la que aun sigue siendo mi esposa."

"¿No has entendi…?"

"La segunda habitación a la derecha." Kenji interrumpió a su hijo para darle lo que Seiya pedía. Ambos, Andrew e Ikuko, lo miraron impresionados.

Seiya se puso de pie y dio un par de palpadas en el hombro de su aun suegro. "Sabia decisión." Siguió hasta subir las escaleras.

"Kenji, ella no quiere verlo. ¿No escuchaste lo que ella dijo?"

"No, Ikuko, ella si quiere verlo y lo vera."

Andrew aun seguía impresionado por lo que su padre había dicho.

X-x-X-x-x-X-x-X

La habitación era completa oscuridad. Al entrar, Seiya cerró pero lo hizo poniendo seguro. Era verdad, su amigo no se había equivocado. Era verdad, el padre de esa mujer no le había mentido. Ella estaba ahí, lo sabía, lo sentía, lo olía. Su perfume estaba en el aire.

Y ella, ella dormía en esa cama.

Camino hasta sentarse a un costado. Se sentó para poder admirar su belleza una vez más. Para admirar el rostro que había… ¿extrañado?...ver durante esas dos semanas.

Se inclino para besar la nariz de la mujer que siempre ha considerado la mas hermosa. Cuanto extrañaba escuchar sus quejas.

Sintiendo la incomodidad de ser observada, Serena abrió los ojos y de inmediato dejo que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad. Ella sentía a alguien sentada junto a ella y estuvo por levantarse, pero él la detuvo y se lo impidió.

"¿Seiya?" No era necesario no poder verlo bien aun, pero esa esencia era inconfundible. Esas manos no podían compararse con nadie más.

Él no respondió.

No paso mucho para que Serena pudiera verlo dentro de esa oscuridad y con la poca ayuda del cuarto menguante. Los dos ojos tan profundamente azules y seductores le pedían sonreír. Y lo hizo. Sonrió a pesar de que él no se lo mereciera. La mano que Seiya paso sobre su mejilla hizo que ella sintiera miles de mariposas volar dentro de ella. Inevitablemente movió la cabeza para poder sentir mejor el calor de esa mano.

Había dicho que no volvería a verlo, a no saber nada más de él, a odiarlo cada día más. Pero en ese momento lo único que deseaba era que él la abrazara. Él leyó su mirada. La mirada dormitada e impresionada. La jalo hacia él solo para sentirla respirar frente a él. "…Regresa…" Su mente le gritaba que se lo dijera. Él no la necesita. Él jamás podría enamorarse de ella. Pero tener sus labios a centímetros de los suyos era tentación.

En ese momento pensó en todo lo que ha hecho para poder tenerla nuevamente frente a él. Y se pregunto el por que. No lo había pensado, solo había reaccionado como loco cuando se entero que ella se había ido.

"Básame." Pidió ella en un susurro. Él, sorprendido por la petición, comenzó a buscar en sus ojos alguna respuesta. "¿No es eso a lo que has venido?" Sus ojos se cerraron un par de segundos mientras intentaba deshacer el nudo que comenzaba a crearse en su garganta. "¿No has venido a causar mas problemas en mi? ¿No estas aquí para confundirme una vez mas?"

"¿Confundirte?" Finalmente soltó su rostro y retrocedió. Ella también lo hizo. "¿Confundirte de que?"

Ahora molesta, Serena se levanto de la cama y corrió para prender la luz. Regreso con la misma velocidad solo para golpearlo, haciendo que el girara por el impacto que recibió su mejilla.

Molesto, Seiya la jalo por ambas muñecas y el tiro sobre la cama, dejándose él caer sobre ella. "Si no actuaras tan infantil podríamos hasta llegar a un acuerdo, pero eres tan tonta que ni siquiera eso quieres hacer."

"¡Suéltame!" Intento soltar sus muñecas, pero no le ayudaba mucho el peso que él dejaba caer sobre ella. "¿Acuerdo? ¿Eres estupido? Tú y yo no tenemos acuerdo alguno que hablar. Fuiste tu quien exigió que me fuera y ahora estas aquí, queriendo llegar a algo que no se que es. Pero has olvidado traer el valor, ya que no lo tienes para terminar el trato que según tu quieres comenzar. No, debo corregir, no lo has olvidado…es que no lo tienes."

Eso lo hirió en lo más profundo de su orgullo. ¿Él? ¿Se estaba refiriendo a él? "No, no lo he olvidado. Tan solo quise dejarlo para el final." Termino soltando las muñecas de su prisionera y en cambio tomo su rostro. Dejo caer su rostro sobre el de ella e hizo que los labios de ella entraran en los suyos.

"Suel…suel….déjame." Serena lo golpeo e hizo que él retrocediera, pero no que se levantara. "¿A que has venido? Vete. Mi vida sin ti ha sido…"

"Como la mía sin tus gritos." Volvió a cercarse a ella, pero fue para rozar su nariz con la de ella. "Tontamente se extrañan."

"¿Tu me extrañas?"

Él la miro a los ojos. Lo supo desde el día que la conoció. Esos ojos le enseñaron algo más. Era una obsesión. Él…extrañamente dejo que ella se convirtiera en ladrona. Pero la quería a ella en esa casa, en su casa, la quería en sus problemas, la quería en su vida…la quería en su cama.

"¿Qué respuesta haría que…que tu regresaras?"

"¿Tu quieres que yo lo haga? ¿Has venido a pedirme que regrese? ¿Has venido a pedirme perdón?" Ella lo sabía, lo esperaba, pero más que todo…anhelaba que él lo dijera.

Él estaba siendo débil y eso es algo que no ha permitido suceda en él. Pero ella lo estaba llevando al límite. Se levanto y la tomo del brazo para que ella también lo hiciera.

"Prepara lo que quieras…por que nos vamos ahora."

"¿Piensas obligarme? Quiero ver como lo harás."

"Tu decides si tomar algo o irnos así." Su mirada expresaba algo diferente. Él no estaba dispuesto a confesar lo que tenia en mente cuando imaginaba volver a tenerla frente a él. Pero tampoco estaba dispuesto a salir de esa casa…sin ella.

"No iré contigo a ninguna parte, así que pierdes el tiempo. ¿Por qué no dejas de ser tan…?"

"Esta bien, nos iremos sin nada." La tomo de la mano y comenzó a llevarla hasta la puerta, abrió.

"Suéltame. Esta no es tu casa y aquí no se hace lo que tu dices."

"Quizás la casa no es mía…pero tu si." Al ver que ponía resistencia, Seiya opto por cargarla.

"¡Bajame! ¡Suéltame!" Serena comenzó a golpearle la espalda, pero eso no le impedía a Seiya seguir caminando.

"¡Suéltala!" Al llegar al final de las escaleras, el reclamo fue escuchado desde la puerta de la residencia. No fue ninguno de los familiares quienes exigían la liberación de su hija o hermana. Seiya la bajo, pero fue para tomarla de la mano.

"Muévete." Exigió Seiya.

"De aquí no la sacaras si ella así lo desea. Y si para eso tengo que romperte la cara…con gusto lo haré."

Seiya rió, haciendo que Darien se molestara por la irónica risita. "Pero ella así lo ha querido… ¿No es así, Serena? Estoy aquí, tome el tiempo, de venir y llevarte de la mano. ¿No es eso lo que has estado deseando?"

Serena se impresiono por la pregunta de su aun esposo. Él la leyó. Logro descifrar sus ojos y la impresiono. Él realmente fue únicamente para pedirle que regresara, a pesar de no haberlo dicho. Él realmente ponía atención a lo que ella pedía a través de sus ojos.

Para sorpresa de Seiya, Serena soltó su mano y camino hasta abrazar a Darien. "Muchas gracias, Darien, pero estaré bien." Volteo a ver a Seiya. "No podría dejar de odiarlo mas de lo que ya lo odio y por eso mismo tampoco puedo dejar de hacerle la vida imposible."

"Serena, tu dijiste que…"

Ella coloco su mano sobre los labios de su amigo y en cambio deposito un beso en su mejilla. "Dicen que las mujeres somos difíciles de entender. Pero no hay mucho que entender. Él aun no sabe como soy yo realmente. Y ahora, al llevarme con él, yo haré que se arrepienta de esto. No quiero mas problemas con mis padres." Recordó lo que su padre le había dicho al verla en la puerta de su casa aquel día.

Pero aun así sonrió. Sonrió como no lo había hecho durante esas dos semanas.

Seiya siguió caminado y tomo la mano de una Serena en pijama y salieron de la pequeña residencia Tsukino.

Kenji, Ikuko, Andrew y Darien se miraron extrañados. "¿Acaso hay algo que no sabemos?" Pregunto aun sorprendido Kenji.

"Es sencillo, Kenji. Todo mundo lo sabe…menos ellos." Sonrió Ikuko mientras veían a los recién salidos entrar a la limusina.

X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X

¡Hola!

Serenity Kou