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- FISONOMÍA -

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Nota – Nada me pertenece, solo la idea de la historia con los personajes de SM.

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- CAPITULO -

- XIII -

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- CONTRADICCIÓN -

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"Contigo podría ir hasta el fin del mundo…Es una lastima que el fin del mundo este a dos pasos."

"Hablo en serio, Serena."

"Yo también, Seiya. No lo quiero aquí. Así que… ¿O amablemente le pides tu que se vaya…o lo corro yo?"

"Yo no puedo hacer eso. Es mi mejor amigo. Claro, he olvidado que ni siquiera sabes que eso…puesto que no tienes amigos."

"¿Es esto a lo que llamas una 'conversación pacifica'?"

"No, no lo es. Es mas, ni siquiera se por que pido tu opinión. Es completamente imposible ser amable contigo."

"No lo has intentado."

"Claro que lo he intentado. ¡Lo estoy intentando!"

"¡No lo parece! Si realmente quisieras ser amable…ya hubieras hecho lo que te exigí."

"¿Lo vez? Es eso a lo que me refiero. ¿Cuándo aprenderás a pedir las cosas en vez de exigir? Definitivamente contigo la amabilidad no tiene cabida. Y no, si eso te hace enojar, no correré a mi amigo."

"¿Entonces que haces aquí? Vete a dormir y déjame en paz." Serena comenzó a empujarlo hasta sacarlo de su habitación y azotar la puerta.

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La noche no fue placentera. Serena había hecho de todo para poder dormir, pero eso fue imposible a pesar de los tantos intentos.

Necesitaba algo refrescante. El calor de la noche no era tan placentero como lo eran los fríos. Así que con la comodidad de estar nuevamente en la que también consideraba su residencia desde el primer día, salio de su habitación dispuesta a llegar a la cocina sin interrupciones.

"Buenos… ¿Días?"

El intento fallido de Serena por no toparse con él fue en vano. ¿Eran días? No lo había notado. Claro, era madrugada. Sin tomar el tiempo de voltear y saludar de la misma manera, Serena siguió su camino.

"Vaya tu si que eres difícil. ¿Es que has olvidado ser amable? Oh, lo siento, perdón, he olvidado que tu no sabes que es eso."

El comentario que resulto siendo de más, enfureció a Serena. "¿Qué puedes saber tu de mi, estupido? No haces mas que juzgar todo lo que vez a tu alrededor y mirar lo que no tiene que importarte."

"¿Cómo tu?"

"¡Como yo! No creas que no me doy cuenta. No me gusta la manera en la que me miras. Si continuas así…no tendré mas remedio que decírselo a Seiya."

"Quizás es solo tu imaginación. Además no tiene por que molestarte. Yo solo te miro como imagino muchos hombres te han de mirar. Yo no hago más que admirar tu belleza. Realmente eres una belleza…aunque quien te conoce bien puede llegar a decepcionarse de ese bello rostro. Como ya lo ha hecho mi amigo."

Serena guardo silencio unos segundos para pensar bien lo que se le acababa de decir. Volvió a mirarlo y lo golpeo, haciendo que Haruka retrocediera unos cuantos pasos mientras se llevaba una mano a la mejilla. "¡Vete! ¡Quiero que te vayas de mi casa! No quiero verte más aquí. ¿Qué esperas? Comienza a empacar por que no quiero verte aquí cuando el sol aparezca."

Él sonrió, quizás dando a entender que esperaba tal reacción. "Es una lastima que Seiya no opine lo mismo. Aunque pensándolo bien…Seiya ya ni siquiera puede ser el mismo al tener que soportarte a ti. Se lo advertí…pero lamentablemente no me hizo caso. Si. Definitivamente fuiste una muy, pero muy, mala inversión."

"Inversión o no, eso es algo que no tiene absolutamente nada que ver contigo. Se que me odias tanto como yo te detesto, no puedes ocultarlo. Y yo ni siquiera intento hacerlo."

"Tanto como odiarte, no. Pero si me molesta tu actitud de mujer autosuficiente. Si tanto lo eres, ¿Para que regresas a arruinarle la vida a mi amigo? Tienes una manera errónea de cómo manejar las cosas."

"¿Manera errónea? ¿Qué puedes saber tu si ni siquiera te he visto mas que una sola vez en mi vida?"

"Quizás. Quizás no se mas de lo que ya se, pero eso no es de gran importancia. Mi estadía aquí no es placentera, mucho menos si tu estas aquí. Desde que llegaste a su vida has arruinado todo. Pero te aseguro que así como fui yo la gran ayuda que tuvo Seiya para tenerte a su lado, no solo una sino dos veces, así también seré de gran ayuda para que él pueda ver que existir otra mujer que realmente es merecedora de su atención."

Serena enfureció. Deseaba golpearlo una y otra vez, pero no seria suficiente. "¿Podrás hacerlo?" Reto sonriente. "¿Podrás realmente conseguir a alguien que pueda ser mejor que yo?"

"No solo puedo…te lo aseguro." La sonrisa de Serena se expandió, haciendo que Haruka se molestara por esa misma actitud que le molesta de ella. "¿Piensas que bromeo?"

"Tan solo pienso que eres un idiota." Finalmente siguió su camino a la cocina.

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Le molestaba. Odiaba el cinismo con el que ese hombre se refería a ella. Le hablaba como si la conociera de toda la vida. Lo quería fuera, eso era un hecho. Pero para eso, primero tiene que dialogarlo.

Seiya volvió a reír, haciéndola enfurecer aun más. "¿Y para eso me has despertado? Serena, falta muy poco para el amanecer y…"

"¿Ignoraras lo que te digo?"

Seiya cerró los ojos y se dejo caer en la cama. "¿Podemos discutir esto en un par de horas mas? Necesito descansar. Esta por comenzar el que será un día muy pesado."

Serena se puso de pie y no dijo más. A su mente llego el querer saber la razon por la cual estaba ahí…pero no la había. No sabía por que estaba ahí. Intentar hablar con él era aun más complicado que intentar pedirle algo.

Seria inútil, lo sabia.

Repentina sorpresa fue cuando tomo el pomo de la puerta. Ni siquiera pudo comenzar a girarlo cuando vio y sintió la mano de Seiya sobre la suya.

"Esta bien. ¿Qué quieres que haga?"

Ella sonrió internamente. Sintió cuando él descanso su barbilla sobre su cabeza. Extraña sensación. "Quiero que se vaya."

No se escucho nada. Él solo respiraba sobre su cabeza, única señal que le daba para decirle que seguía de pie. Seiya comenzó a entrelazar sus dedos con los de ella y la hizo girar para verla a los ojos. Ella no quería decir más.

¿Un capricho más? Quizás. Pero no le gustaba lo que se reflejaba en esos ojos tan profundos. Ella suele decirle tantas cosas con la mirada, pero esta vez era diferente. Esos ojos reflejaban un sentimiento nuevo, desconocido…misterioso.

Parecía una niña caprichosa. Tomo su otra mano e hizo lo mismo que hizo con la anterior, entrelazo sus dedos con los de ella.

Le agrado ese sentimiento. Pudo reconocerlo por primera vez, aunque haya sido internamente.

"¿Lo harás?" Quiso ser delicada. Quiso tener la delicadeza que nunca ha tenido con él.

"Desayuno, ¿Qué dices?"

Serena rió por la propuesta y soltó sus manos de las de él. "Has dicho que tendrás un día muy pesado. ¿Acaso tendrás tiempo para invitarme a desayunar?"

Seiya dio media vuelta y se dirigió a la cama nuevamente. "Tampoco es obligatorio." Entro en ella y se arropo. "Muy bien puedo utilizar ese tiempo para recuperar el sueño perdido."

Serena se molesto y camino hasta el pie de la cama para sentarse. "Tus citas siempre terminan en algún apuro cuando el tiempo ya es escaso. Yo no quiero salir contigo a menos que me des el tiempo que yo quiera."

Seiya rió. "¿Y que tiempo es ese?" Se sentó para recargar sus brazos sobre sus rodillas. "¿Mi tiempo? No te entiendo." Serena no se movió para verlo, estaba de espaldas a él. Seiya esperaba por una respuesta, pero ella no se movió. "Intentare llegar a las ocho."

"¿Intentaras?"

"Esta bien… Llegare a las ocho…puntual."

Serena volteo a verlo. "¿Puntual?"

"Yo siempre lo soy."

"¿Y si no lo eres?"

"Serena, eso ya es natural. No hay manera en este mundo que yo no cumpla con mi palabra."

Serena se puso de pie. "Si no estas aquí a esa hora, Seiya, te aseguro que…"

"Lo estaré…Lo prometo."

Ante esa afirmación, Serena salio de esa habitación para dirigirse a la suya.

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"…Y eso es todo, señor. ¿Desea un informe general?"

"Como todos los viernes. Cuando termines lo dejas en mi escritorio y puedes irte."

La secretaria lo vio guardando algunos papeles y la curiosidad le llamo la atención. "¿Se retira?"

Seiya levanto el rostro para verla. "Si." Y continuó con lo que hacia.

"Pero si tan solo son las siete."

Seiya dejo lo que hacia y volvió a levantar el rostro. "Dime Unazuki, ¿Desde cuando tengo que pedirte permiso para salir temprano?"

"No, lo siento, señor, solo era simple curiosidad."

"Si yo fuera tu, en vez de curiosear, terminaría esos reportes y me iría a casa."

"Si, claro, en seguida. Con permiso."

El verla salir le ayudo a Seiya a terminar lo que hacia.

Una vez que dejo todo en su lugar y tomo su portafolio, Seiya se dirigió a la puerta, pero esta se abrió antes de que él la tocara.

"¿De salida?"

"Si. ¿Qué haces por aquí? Dijiste que tenías cosas importantes que hacer."

"Vine a invitarte una copa. Es viernes, ¿Recuerdas? Los viernes solíamos viajar por todo el fin de semana y divertirnos a lo grande. Hoy conocí a una mujer divina. Sabes que cuando me propongo algo lo consigo. ¿Qué tal tu? ¿Cuáles son tus avances?"

"Escucha, Haruka, me alegra que hayas conocido a alguien y te agradezco la invitación, pero yo mismo también tengo prisa y…"

"¿Pero cual es la prisa? No es por que alguien te espere en casa, ¿Verdad? ¿Qué dices? Aun es temprano."

"Había quedado con Serena de…"

"¿Serena? Pero si tu linda esposa también salía de la mansión cuando yo salí. Intente preguntarle, pero sabes que cuando no le gusta responder…no hay manera de lidiar con ella."

"No importa. Este o no este yo voy a cumplir con lo que prometí." Finalmente atravesó la puerta de su agotadora oficina.

"¿Estas seguro? ¿Estas seguro de querer ir y encontrar una casa vacía? Si no supiera que te es indiferente de alguna manera, te apostaría que te lastimaría al decirte que ella salio con su…gran amigo."

Seiya se detuvo. "¿Qué dijiste?"

"Eso. Muy hermosa, por cierto. Era una divinidad en ese vestido marino. Es una lastima que no sea contigo con quien comparte ese…don de hermosura."

Seiya no noto, pero Haruka si, la gran fuerza con la que su puño derecho tomaba su portafolio. "¿Es temprano, no es así?" Haruka asintió. "La noche es eterna." Su amigo sonrió plenamente a la respuesta que había esperado tener desde que llego.

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Efectivamente la noche fue eterna para su amigo, quien decidió seguir la diversión de la noche en otro lugar. Él no. En otro tiempo, otro lugar, otra hora, otro momento…quizás. Pero no hoy.

Muy a su pesar, la divinidad que su amigo había descrito al salir de casa, no salía de su mente. Fue ella quien pidió su tiempo y fue ella quien no quiso darle tiempo.

Lo había olvidado. Quizás. Él no era importante para ella, esa era la única razon que podía encontrar.

Entro a la mansión y busco algo a su alrededor, posiblemente inconscientemente la buscaba a ella. Miro su reloj y descubrió que eran las dos de la mañana. Había perdido la noción del tiempo.

Subió decidido a su habitación, pero se detuvo frente a la de ella, deseando que por alguna razon estuviera ahí.

Abrió.

La lámpara de noche estaba encendida, lo cual le permitió verla. En efecto era ella. En efecto era la divinidad que había sido descrita horas atrás. Camino hasta llegar al pie de la cama y fue ahí que pudo verla mejor.

Era verdad. El vestido marino se ajustaba a su cuerpo natural y perfectamente. Su cabello era recogido de manera diferente a las tantas que ya ha utilizado. Su maquillaje era intrascendente. Ella no lo necesitaba. Ella era hermosa, incomparablemente hermosa.

Pero sus ojos se concentraron en algo más, en el libro que ella había intentado mantener en su mano derecha. ¿Libro?

Ella no es mujer de leer constantemente. Seiya se acerco y se lo quito para poder arroparla.

Apago la lámpara y regreso la mirada a ella. La luz entrante de la luna era suficiente para admirarla una vez más. Se sentó al lado de la cama, a pesar de no querer, y acaricio su suave mejilla. Ella si que realmente era paz al dormir.

Sonrió.

Pero su sonrisa se borro en cuanto recordó en donde y con quien había lucido tan hermosa esa noche. Pero aun así siguió acariciando su mejilla. La sintió moverse y retiro su mano de la suave mejilla, pero él no se movió. Deseaba ver sus ojos y reclamarle el por que no espero por él.

"¿Q…que haces…aquí?"

¿Y ella preguntaba de esa manera, cuando se supone que tiene que ser él quien este molesto?

"Verte. No se si hablar, pero solo quería verte."

"¿Verme?" Serena se sentó, después de haber esperado un poco para poder despertar bien, para encararlo mejor. "Verme… ¿Para que?"

"Quizás para pedirte una explicación, para reclamar, pero eso te haría pensar que estoy molesto o peor aun…celoso. No importa. Duerme."

Se levanto, pero en cuanto lo hizo sintió una mano delicada alrededor de su muñeca, impidiéndole que se fuera. "¿Reclamarme?" Se había prometido no hacerlo, pero tenerlo frente a ella se lo impidió. Sus ojos sin pensarlo mostraban lo que había querido retener. "…Reclamarme…" Susurro mientras bajo el rostro. "Llegue a imaginar que te había sucedido algo…pero ya veo que no fue así. También pensé que el exceso de trabajo te había hecho olvidar la hora. Incluso llegue a imaginar que…simplemente lo habías olvidado. Pero cuando llame, me dijeron que ya habías salido. Y espere. Espere hasta quedarme dormida. Espere como si se tratara de una adolescente enamorada, esperando por su príncipe azul a la puerta de su corazón."

"No necesitas hacerme sentir culpable. Esta bien, si lo olvidaste esta bien. Después de todo nosotros no podemos tener una comunicación que nos permita razonar con el corazón."

"Hablas como si yo lo hubiera olvidado. Intente hacer mi mayor esfuerzo para que esta noche fuera especial…aunque tú no lo merezcas. Imagine que esta mañana me habías invitado a desayunar por que lo habías recordado, pero tampoco puedo culparte por olvidar algo que no tiene importancia para ti. Quizás yo hubiera hecho lo mismo."

"¿Recordar que?"

En otro momento, Serena se hubiera levantado y le hubiera roto la boca o inclusive la nariz, pero la agresividad con él no seria suficiente. "Vete. Vete a dormir." Se levanto de la cama y camino hasta el tocador. Se quito los aretes, la pulsera, la gargantilla y el anillo.

Seiya se levanto y camino hasta detenerse detrás de ella. "¿Por qué lloras?" susurro a su oído.

Ella sonrió y bajo el rostro. "De felicidad."

Seiya bajo la cabeza para recargar su barbilla sobre el hombro de ella. "Luces hermosa." Serena cerró los ojos al sentir como el halago fue musitado mientras él tocaba su cuello con el rozar de sus labios. "Perdóname." Sus brazos lentamente comenzaron a rodear la cintura de quien mantenía sus ojos cerrados solo para no dejar escapar ese par de lágrimas ya acumulados.

"Él me quiere lejos de ti." A pesar de mantener los ojos cerrados, ese par de lágrimas no pudieron retenerse más. "Hizo que lo olvidaras. Hizo que olvidaras este día."

Seiya dejo que sus brazos la rodearan completamente mientras su respiración la hacia estremecer. ¿Realmente él había olvidado ese día?

¿Cómo podría?

Ella giro dentro de sus brazos y levanto el rostro para verlo. Sus ojos eran tan profundos, como hermosos y radiantes. Él bajo el rostro para besar su mejilla. Serena levanto los brazos para rodear su cuello, dejando que ambos se sumergieran en ese abrazo. "…Feliz cumpleaños…" Susurro él mientras, sin que ella lo notara, sacaba una cajita del bolsillo de su saco. Se separo de ella y lo entrego. Serena sonrió, sorprendida por saber que él había recordado. Tomo la cajita y la abrió, pero al hacerlo inmediatamente levanto el rostro para verlo. "Nunca tuviste uno, imagine que seria…agradable tenerlo."

Seiya tomo la cajita y la mano de Serena para deslizar con suavidad el que cualquiera denominaría como un anillo de compromiso.

Él había recordado ese día.

Quizás es por eso que ella no puede dejarlo del todo…por lo misterioso que ese hombre podía ser.

"Nadie…podría hacer que yo olvidara tu día." Jugueteo con su nariz como si se tratara de una niña y seco sus lágrimas con un beso. Beso que termino sellándose con sus labios.

Serena sonrió y lo atrajo mas en cuanto rodeo sus brazos alrededor de su cuello, mientras él ya lo había hecho con su cintura. Pero finalmente fue Seiya quien termino ayudándola, en cuanto comenzó a deslizar la cremallera de su vestido, guiándola lentamente al final de la habitación, en donde ninguno de los dos opto por separarse. Ya era imposible. Sus labios ya no pertenecían a ellos, ya eran también parte del otro.

Ella tenía miedo a mostrar sus sentimientos de esa manera, pero todo ese miedo comenzó a ser vago cuando él comenzó a recorrer su cuello, dándole esa sensación de agrado. Cuanto deseaba estar en sus brazos de esa manera.

¿Qué más da lo que se puedan demostrar mutuamente? ¿Orgullo? Seria morir si tuvieran que recordarlo ahora. En cambio él la tomo entre sus brazos mientras ella se dejaba caer.

Quizás seria mentira al amanecer. Quizás sus manos ya no la explorarían con la delicadeza que ahora lo hacían, pero ella lo deseaba. Deseaba que fuera él con quien compartiera la inolvidable experiencia de lo deseado.

Quería despertar a su lado y se lo estaba permitiendo.

La delicadeza no solo estaba en la belleza del hermoso rostro de esa mujer, si no también en la de su corazón y ahora…en la de su cuerpo. Al él regresar la mirada a la de ella, Seiya pudo finalmente descifrar la mirada enigmática de la mujer que ha deseado desde el primer día que la conoció.

Serena se dejaba llevar por todo ese calor desconocido. También permitiría que su fragancia fuera la de él, mientras sus manos buscaban seguridad en las de él al no dejarlas ir.

Y el resplandor de la luna estaba siendo el único testigo de ese sentimiento que ellos tanto habían rechazado.

Ambos sabían que una palabra en ese momento seria toda una contradicción a las caricias de sus labios.

No se mentían. Solo eran frases inspiradas por el corazón. No importaba si mañana ninguno de los dos se encontraría al lado del otro. Ella estaba compartiendo sus secretos. Él…él ya no podía tener ninguno.

Cuando amanezca será otro día. Mañana será diferente. Quizás se odiaran más. El mundo es raro…pero ellos solo unían caminos.

Aunque algo si era seguro…mañana no será igual.

"Quiero vivir la vida…amándote."

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¡Hola!

Serenity Kou