X-x-X-x-X-x-X
- FISONOMÍA -
X-x-X-x-X-x-X
Nota – Nada me pertenece, solo la idea de la historia con los personajes de SM.
X-x-X-x-X-x-X
- CAPITULO -
- XVI -
X-x-X-x-X-x-X
- INCOMUNICACIÓN -
X-x-X-x-X-x-X
Al entrar a esa casa, lo primero que Serena esperaba era otro tipo de recibimiento en lugar del silencio que se había creado por su llegada.
"¡Felicidades, Serena!" Grito felicitándose a ella misma, captando la atención de los demás. "Pueden, al menos, ser menos obvios al no querer recordarme. Gracias mamá, gracias papá y tu también Andrew, ya que te has unido a los que no quieren ni pueden recordarme. Al menos pudieron disimular. Al menos por primera vez pudieron aparentar que tengo familia que me quiere. Tontamente al menos esperaba una llamada. Pero no se ni siquiera por que les reclamo, cuando en cambio he venido solo a pasar un fabuloso día en familia."
"Serena." Su mama se puso de pie e intento abrazarla, pero Serena retrocedió negándole el afecto. "Lo sentimos, hija, intentamos llamarte pero tuvimos que…"
"Salir de vacaciones, ir de compras, salir a caminar, quedarse en casa o incluso ir a la iglesia…todo con tal de no estar aquí. No te preocupes madre…" Beso la mejilla de su madre en saludo. "…Estoy acostumbrada. En realidad no se por que esperaba al menos una llamada…cuando por los últimos diez años, extrañamente, salían por cuestiones de trabajo, pero ahora…ahora solo salen de vacaciones, o hacen cualquier cosa, justamente días antes de mi cumpleaños."
"¿Si estas tan acostumbrada, por que vienes a reclamar ahora? Deberías de estar feliz por pasar tu primer cumpleaños con el hombre que elegiste para casarte." Kenji se puso de pie, cansado de escuchar a su ahora única hija. "No necesitas crear un escándalo cada vez que pisas esta casa. Tampoco tienes que quejarte de sentirte sola ya que tu madre y yo te hemos apoyado en cualquiera de tus tontos caprichos, eso también incluye en la estupidez que querías hacer de divorciarte. ¿Tienes que crear un conflicto entre nosotros cada vez que vienes?"
"Gracias, papá, eres genial. ¿Qué haría yo sin un padre como tu? Pero…si, tienes razon, como siempre, el hombre que tu elegiste para que me casara me regalo el tiempo que ustedes me han negado desde que ese día paso a ser solamente mío."
"Serena, papá esta cansado, ¿Has venido solamente a pelear? ¿No puedes cambiar el tipo de conversación? Acabas de llegar, ¿Por qué mejor no preguntas como están?"
Serena volteo a ver a su hermano, impactada por lo que acababa de escuchar no pudo hacer mas que bajar ligeramente el rostro. "¿Tu también piensas reprocharme algo, hermano? Imagine que siempre me ayudarías, que estarías a mi lado como lo prometiste desde que te fuiste. Imagine que tú no intentarías culparme algún día como ellos lo han hecho desde que ella se fue."
"¡Basta, Serena! ¿A eso has venido? ¿Has venido a interrumpir la calma de esta casa?"
"No, papá, no he venido a interrumpir tu calma. Solamente quería…" Lo pensó antes de continuar. Por años ha hecho esto y lo seguirá haciendo hasta que algún día ellos lleguen a felicitarla en el día que ya quedo atrás. "…Quería disculparme por haber sido yo, la mala hija, quien haya salido viva de un accidente que resulto ser fatal para la hija mimada. Lamento que el día de mi cumpleaños les recuerde que no tuvieron una, si no dos hijas. Lamento que en mi rostro la vean a ella, pero que no pueda expresar lo que ella era. Pero no lamento que yo este aquí. No lo lamento por que estoy segura que ella jamás hubiese podido darles la vida que yo les estoy dando. Yo también la quería, pero no me cegaba para siempre obtener lo que quería. Ella era día, yo era noche. Éramos como el agua y el aceite, pero no significaba que yo no la amara. Pero yo sigo aquí. Lamentablemente, pero para su fortuna, yo sigo aquí y no se los dejare de recordar hasta que finalmente puedan ir voluntariamente al menos a decir 'Felicida…"
"Suficiente, Serena…por favor."
Serena no lo había notado, hablo de más. Noto que sus palabras hicieron sangrar el corazón de su madre. Nunca antes ella había visto a su madre llorar y de inmediato se sintió culpable. Pero disculparse no lo hará. Prometió no hacerlo por que ella solo reclamaba lo que por derecho le pertenecía…aunque continuaran negándoselo.
"¿Era esto lo que buscabas? ¿Te sientes feliz? Entonces mírame a mí también. ¡Mírame!" Kenji tomo con fuerza la mano de su hija y la acerco a él para que lo viera. Serena en cambio mantenía el rostro cabizbajo. "¡Mírame, Serena!" Volvió a exigir.
Serena levanto el rostro lentamente y en el camino se encontró con las que hasta ahora habían sido desconocidas lágrimas de su padre. Se sintió aun más culpable de lo que se ha sentido desde que dejaron de ser dos.
"¿Y yo padre? ¿Acaso ves tú lo que yo siento?" Serena se acerco un poco más para encararlo, pero en cambio su padre, con ira y lágrimas en los ojos, levanto la mano.
"¡Vete, Serena!" Andrew corrió y detuvo la mano de su padre antes de que esta se impactara en el rostro de su hermana. "Será mejor que te vayas, yo te buscare después."
Serena se libero de la mano de su padre y miro a su hermano. De momento se sintió acorralada. Su familia le estaba dando la espalda una vez mas…y ahora su hermano también. El mismo hermano que había regresado solo por ella, para cuidar de ella, como él lo había prometido.
De su bolso, Serena saco un papel pequeño y lo coloco en la palma de su padre. "Lamentablemente…yo no puedo olvidar que tengo familia." Giro rápidamente, no queriendo que su padre viera el dolor de su mirada y salio de la casa a la que había entrado con el único propósito de escuchar una palabra linda.
Kenji vio salir a la hija que se había autodominado como la noche de la familia. Le dolió ver las lagrimas que jamás imagino existían en ella. Pero al bajar el rostro, no se sorprendio al ver el mismo cheque que ella le entrega con la misma cantidad cada mes.
X-x-X-x-X-x-X
"¿Irte? Tú no puedes irte. ¿Por qué? No puedes dejarme sola. Tu no. Si tu te vas…me quedare sola, completamente sola."
"Serena, tu no estas sola. Nunca lo has estado. Que no quieras verlo y reconocerlo es diferente, pero tu nunca has estado sola…por que yo siempre he estado contigo y lo seguiré estando."
"Entonces no te vayas. Tú eres el único que no me ha fallado."
"Serena, ¿Por qué te complicas tanto? Siempre te he dado la opción y ni siquiera puedes considerarla…ven conmigo." Darien la abrazo y le pidió una vez más lo que le ha pedido desde que llego a Japón.
Era cierto. Claro que lo era. ¿Por qué ella no podía elegir esa opción? La opción más fácil. La solución a todo lo que ella considera problemas.
Serena salio de ese abrazo, no sin antes besar la mejilla de quien siempre ha considerado un gran amigo. "¿Cuándo te vas?"
X-x-X-x-X-x-X
"¿Desde cuanto tengo que pedir permiso? No se quien seas, pero si no te mueves de mi camino terminare por romper esa sonrisa."
"Ya, ya, no hay por que ser agresivos. Pero, tomando en cuenta que esta no es mi casa, al menos tengo la obligación de preguntar quien busca a la esposa de mi amigo."
"No necesito anunciarme para poder ver a mi hermana, ahora muévete." Andrew termino empujando a Haruka y subiendo las escaleras para dirigirse a la habitación que ya conocía era de Serena. Molesto, tampoco se digno a pedir permiso para entrar. "Hola."
"¿Desde cuando tienes permiso para entrar de esa manera a mi habitación? Aunque seas mi hermano no tienes derecho a eso, mucho menos ahora."
"Dije que vendría a verte. Imagine que me esperarías. ¿Estas dispuesta a escucharme?"
"¿Tendría que hacerlo? ¿Acaso tú me escuchaste cuando fui a visitarlos? Estoy cansada de mamá, de papá, de ti y de todos los que ahora residen en esta casa."
"Fuiste dura con ellos, ¿Y ahora pretendes hacerlos sentir culpables? Serena, ¿Por qué no maduras? No necesitas ser dramática por algo que sabes viene cada año. ¿Por qué no terminas por entenderlos?"
"Esta bien, los entiendo…pero a ellos. ¿Y tu?"
"Serena, yo no permaneceré en Tokyo por mas de un par de días. Regreso a casa, a Viena."
"¿Por qué no me lo habías dicho?"
"¿Acaso hubieras escuchado? Eres complicada, ¿Quién te entiende?" Andrew camino hasta sentarse en uno de los sillones para que Serena lo siguiera. "¿Quieres irte conmigo? Para eso regrese a Tokyo y lo sabes, tan solo te he dado tiempo. No puedo seguir más aquí. ¿Qué piensas hacer? ¿Acaso piensas que me olvidare de ti? No, Serena, no es tan fácil."
"Da…Darien me pidió lo mismo." Confeso en un murmuro.
"¿Darien? Darien es mi amigo y estoy seguro que no habría mejor persona en este mundo para cuidar de ti que no fuera él, pero eso no quiere decir que lo permitiré."
"No necesito tu permiso."
"Quizás no el de él…pero si el mío." Seiya, con manos en los bolsillos de pantalón, entro a la habitación con seriedad en el rostro y molestia en sus palabras. "Buenas noches." Saludo llegando detrás del sillón.
"Buenas noches." Saludo Andrew no olvidando ponerse de pie, pero sin darle la mano. "Regresare mañana…" Se dirigió a Serena. "…espero hayas tomado una decisión para entonces." Beso la frente de su hermana y se dirigió a la salida. "Y recuerda que cualquier decisión que elijas…no permitiré que nadie te obligue a lo contrario." Lo último lo dijo mirando a Seiya. Salio cerrando la puerta detrás de él.
"¿Y de donde salio eso? Por que hasta ahora yo no tenía idea que tú pensabas irte. ¿Comenzaras con lo mismo? ¿Al menos puedo preguntar el por que esta vez? No creo haber tenido problemas contigo para que…"
"Seiya, ¿Quién ha dicho que quiero hablar de esto contigo?"
"Estoy cansado, Serena."
"En ese caso no tienes nada que hacer aquí. Dirigete a tu habitación, duerme y déjame en paz." Serena se puso de pie para dirigirse al guardarropa.
"No me refiero a ese tipo de cansancio."
Ella lo sabía, tan solo quería ignorar de alguna manera cualquier pelea que él quisiera comenzar. "¿Eso es todo?"
"No seas infantil, Serena."
"Bueno termina de hablar y déjame dormir."
Seiya calló. No dijo nada. Por mas de cinco minutos tan solo observo lo que ella hacia. "Tu hermano tiene buen sentido del humor, no conocía esa faceta de él."
Serena volteo a verlo. "¿De que hablas? ¿Qué fue lo gracioso?"
"Anoche te hice una pregunta y no recibí respuesta."
"La recibiste y entendiste perfectamente lo que dije."
"No, no entendí."
"Claro que entendiste, Seiya, y lo sabes. Pero ahora yo preguntare, ¿Crees tu que yo compartiría una habitación contigo?"
"Ya lo has hecho." Respondió él de inmediato sentándose en el sillón mientras continuaba mirándola.
"E…eso fue diferente."
"¿Por qué? No hay diferencia. Te diré algo, Serena, tu hermano…es tu hermano. Su vida es completamente independiente a la tuya. También sabes que, aunque lo niegues, eres complacida en todo lo que deseas. Él regreso con un propósito que quedo atrás cuando yo entre en tu vida. Lo que él te pide ahora es imposible y lo sabes. Claro que él quisiera liberarte de la vida que tú consideras es un martirio por el simple hecho de estar conmigo. Quizás yo haría lo mismo si tuviera una hermana."
"Seiya, lo que estas diciendo me es completamente indiferente. Andrew solo estuvo aquí para decirme que se va y para recordarme por que regreso. Eso es todo. No tienes que ser dramático por algo que hayas escuchado."
"Esta bien, eso me responde lo que quería saber."
"¿Ya te vas?"
"¿Cuál es la prisa por que me vaya?"
"Que tan solo quiero estar en la comodidad de mi habitación…sin ti observando cada paso que doy."
"¿Puedo preguntar al menos como te fue, antes de irme?"
"¿Qué? ¿En donde? ¿De que hablas?" Serena intento reír, pero ni eso le podía salir bien por ahora.
Seiya la observo. "Te prometo que la próxima vez seré yo quien lo deposite directamente, o si quieres…también puedo acompañarte."
Ella sabia de que estaba hablando. ¿Cómo no saberlo si él mismo le entrego el cheque? "No es necesario. Ellos solo…Ellos quizás querían olvidarlo, pero yo tuve que recordarlo. Tuve que ser yo quien les recordara que también estoy aquí. Ni siquiera se por que me importa o me sigue importando. Ellos…no me necesitan como hija. Yo…ni siquiera puedo contar con una palabra linda de su parte, no que la necesite pero…" Calló en cuanto escucho a Seiya reír. Y se molesto. Ella estaba confesando el gran dolor de su corazón y él…él en respuesta solo reía.
Seiya la tomo de la mano para poder sentarla junto a él. Ella lo hizo sin éxito alguno de querer forcejear. Ni siquiera tenía la fuerza para eso ahora. Seiya tomo su rostro con sus dos manos y la acerco a él. "Es que tu no lo has entendido aun, Serena. Todo lo que he dicho no te ha servido de nada."
Serena no quería verlo y mantuvo la mirada fuera de él. Ella siempre entiende todo. "No necesito entender nada mas."
Él volvió a sonreír mientras acercaba su rostro al de ella aun más. "No, Serena, no lo has entendido."
Serena toco las manos que sostenían su rostro. Finalmente lo miro a los ojos y la incomodidad de una mirada la hizo querer escapar de ahí, pero él no la dejo ir. "Lo único que necesito entender es que no necesito de nadie."
"Exacto." Seiya volvió a sonreír y se acerco de tal manera que dejo que su frente tocara la de ella. "Tu no necesitas a nadie…tu no necesitas de nadie…de absolutamente nadie, Serena. Tu no necesitas a nadie…por que tú me tienes a mi."
Serena no pudo retenerlas, sus lágrimas cayeron sin permiso alguno. No se movió, ni siquiera le negó a él el partir de sus labios, en cambio le correspondió, quizás, en agradecimiento.
Pero después de haber reaccionado, fue ella quien termino empujándolo. "Espero que esto sea todo lo que has venido a buscar. Una vez mas puedes sentirte feliz por creer que soy débil."
"Serena no se trata de eso. No se trata de ser débil o no, si tan solo ambos pudiéramos…"
"Claro que si, Seiya. Tu solo buscas sentirte victorioso ante cualquier caricia o inclusive ante cada beso. ¿Crees poder controlarme?"
"Yo no quiero controlarte…nunca he intentado hacerlo."
"Pero tampoco intentas hacerme sentir participe en tu vida diaria. ¿Y así pretendes que compartamos una habitación? ¿Cuándo ni siquiera puedes comentar del evento por el cual todo el mundo en la empresa trabaja tanto últimamente? Claro, no que me importe en lo absoluto."
Seiya se levanto del sillón. "Buenas noches, Serena." Se dirigió a la puerta. Serena no quería que se fuera. Ella exigía una explicación y él en respuesta solo evadió cualquier conversación.
Pero Seiya, sin haberlo pensado, se detuvo al girar el pomo de la puerta. "¿Qué quieres, Serena?" Giro para verla. "¿Qué es lo que te haría realmente feliz?" Él lo sabía, Serena estaba segura, pero aun así dio media vuelta para darle la espalda. "Lo tienes todo, absolutamente todo, ¿Por qué entonces tus sonrisas no pueden ser para mi?"
"Por que no te quiero, Seiya. Si te quisiera, moriría por estar cada noche contigo. Si te quisiera, me volvería loca al verte cerca de alguien que no fuera yo. Si te quisiera…si te quisiera…no querría irme de tu lado." Cerró los ojos, esperando el cerrar de la puerta en cuanto él saliera.
Pero él no salio. En cambio, Seiya regreso para detenerse detrás de ella. "En cambio yo si, Serena…yo si muero por…por estar cada noche contigo."
Serena levanto el rostro ante la sorpresa de una declaración sin haberla sido. Giro para encontrarse con los ojos que le pedían tanto sin pedirle nada. Sonrió. Serena sonrió como jamás lo había hecho con él. "Pero yo, Seiya…yo jamás quiero volver a estar contigo. Por que yo no te quiero. ¿Crees que puedo llegar a querer al hombre que me compro? ¿Cuántas veces lo he repetido? ¿Cuántas veces más quieres que lo vuelva a repetir? No seas tonto, Seiya. Esa noche solo fue eso…una noche." Rió mientras pasaba al lado de Seiya y se dirigió a la puerta. "Ya puedes irte…ya soy realmente feliz, querido esposo mío."
Seiya dio media vuelta. "Me alegra, Serena. Me da gusto saber que pienses que mi dignidad te hace feliz, pero no fue así…por que…por que las noches no se llevan el corazón. Y yo tampoco…podría enamorarme de una mujer como tu. Tu sonrisa es mas hermosa cuando las cámaras están presentes, no olvides eso." Y salio de esa habitación, viendo como la hermosa sonrisa de su esposa desaparecía en el camino.
X-x-X-x-X-x-X
Seiya entro a su habitación y se recargo en la puerta al haberla cerrado tras de él. Cerró los ojos y suspiro. Ella era imposible. ¿Qué más podía hacer él?
Al abrir los ojos, noto que sobre su cama había algo y camino hasta ella. Sonrió. Claro. Puntuales como lo había ordenado. Al abrir la caja encontró lo que había ordenado fuera perfecto.
.x.
"No te quiero, Seiya. Esa noche solo fue eso…una noche…"
"Solo eso…una noche."
.x.
Seiya se quito la corbata y termino arrojándola lo más lejos posible. Al igual que con la corbata, Seiya tomo la caja y la arrojo hasta que esta se deshiciera contra la pared y terminara tirando a su paso la pieza única que había sido diseñada para ella…solamente para ella.
"¿Es esto lo que obtengo por tratar de darte una sorpresa?"
Y Seiya lo vio caer. Pieza única. Vio caer el maravilloso vestido por el cual jamás le importo pagar una fortuna. Nunca le importo por que era para ella. Solamente para la única mujer que, tomada de su brazo, lo hubiera lucido majestuosamente.
X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X
¡Hola!
…Serenity Kou…
