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- FISONOMÍA -

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Nota – Nada me pertenece, solo la idea de la historia con los personajes de SM.

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- CAPITULO -

- XVII -

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- DECISIÓN -

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"Solo quiero compartir una hermosa velada contigo."

"Yo no he dicho que no."

"¿Puedo…?"

"Claro."

Darien deslizo el abrigo de Serena de sus hombros y lo colgó en el perchero. "Se que no habría por que repetirlo, pero es imposible no decirte lo hermosa que luces."

"Gracias."

"Ven. He preparado una cena deliciosa…especialmente para ti."

"Quiero adivinar… ¿La razon por la que me has hecho venir?"

Darien no respondió, tomo su mano y la llevo al bacón. "¿Te gusta?"

"La velada perfecta." Serena sonrió y ambos se dirigieron a sentarse a la mesa que había sido decorada especialmente para dos. "A media noche."

"¿Qué paso?"

"¿De que?"

"Cambiaste de expresión."

"Quizás es tu imaginación."

"Serena, si no te sientes bien estando aquí…"

"Tonterías. Claro que me siento bien, ¿Por qué no habría de estarlo?"

"Bien, toma asiento ahora regreso."

Serena hizo lo dicho, pero no pudo evitar volver a bajar el rostro. Culpabilidad no era, pero no sabía por que de su mente no podía salir todo aquello que se habían dicho, Seiya y ella, horas atrás.

"Mira esto, ¿Lo recuerdas? Solía ser tu platillo favorito."

Serena sonrió. "No lo era, lo sigue siendo." Darien sirvió ambos platos y termino sentándose frente a ella.

A pesar de ser incomodo, el silencio era pacifico. No había molestia.

"¿En que piensas?" Serena levanto el rostro y vio que él enfocaba su mirada en ella. Pero ella no quiso responder y solo pudo mover la cabeza. "Sabes…mañana me voy."

"Lo se. Lo imagine."

"Quería sorprenderte."

"Eres un poco predecible."

"¿Será?"

Ella rió. "Claro que si."

"Quizás, tontamente, anhelaba que terminaras diciéndome que si."

"Esto esta delicioso. Gracias por la invitación."

"¿Acaso ya piensas irte?"

"¿Es que no puedo agradecer?"

Él sonrió y se levanto de su lugar, olvidando su platillo. Llego hasta ella y se detuvo detrás de su asiento.

"¿Pero que ha…?"

"No. Solo déjame estar así. Por favor." Suavemente deslizo sus brazos alrededor del suave cuello de la mujer que solo en pensamientos puede tener entre sus brazos.

"Da…Darien…"

"Te quiero, Serena." De los dedos de Serena cayó el tenedor que dejo saber a Darien la impresión de esas palabras. "Es hermoso decirlo cuando quien lo dice es mi corazón."

"¿Quererme?" Serena salio de sus brazos y se levanto para encararme. "Es una hermosa noche, ¿No lo crees? Es dulce, muy dulce para mi parecer. No…no me agrada."

"¿Qué intentas decir?"

"No lo intento…lo digo como lo siento."

"Serena. Serena yo no soy él. Conmigo no tienes por que mostrar lo que no quieres ser mas."

"Tienes razon, tu no eres él, ni yo soy yo mas. Imagine que nos despediríamos como los dos buenos amigos que siempre hemos sido."

"Puede cambiar. Todo eso puede cambiar…si tan solo…si tan solo dejaras que yo te lo demostrara."

"Darien, de todo corazón deseo que tengas un buen viaje y que también…"

Pero él no la escuchaba. Y sin querer seguir viendo, Darien tomo el rostro de Serena y beso los mismos labios que tanto ya había anhelado. "De…déjame demostrártelo…aunque sea solo esta noche."

Serena bajo los brazos. Quizás no tenía intención de pelear. Quería hacerlo, pero al cerrar los ojos todo eso fue imposible de pensar.

Él no demandaba más. Él solo quería llevarla…al último lugar del mundo, aunque ese último lugar terminara siendo su habitación.

Ella era suave, demasiado suave. Y a pesar de que ella no lo evitaba, pero tampoco lo acompañaba, él continuo besando los labios que toda la vida quiso tener entre los suyos.

Lento, muy lento, él la guió hasta ese último lugar del mundo, de su mundo.

"Te…amo."

Susurro a su oído y continúo saboreando la dulzura de una mejilla, la dulzura de una piel perfecta. Era su sueño, su ilusión, aunque fuera por primera y ultima vez. Él lo acababa de confesar.

Su mejilla fue eterna y continuo saboreando la misma dulzura, pero ahora de su cuello. Darien pudo sentir la cercanía de su oído a los labios que anteriormente poseía. "…Seiya…" Darien detuvo sus caricias y se incorporo para verla al escuchar aquel susurro.

Ella no lo había notado, pero sus ojos permanecían cerrados mientras docenas de lágrimas ya corrían por sus mejillas. "Serena…"

Serena abrió sus ojos ya rojizos. "No…no puedo."

Los ojos de Darien se unieron a los de ella y unas cuantas lágrimas también corrieron por sus mejillas al instante. "¿Por qué…?" Abrió sus brazos solamente para abrazarla. "¿Por qué si lo quieres tanto…por que eres así con él?"

No fueron lágrimas. Las silenciosas gotas se convirtieron en un llanto desesperado. "Por que…por que, Darien, ¿Qué hago yo cuando me rompa el corazón?"

"…Serena…"

"¿Qué hago cuando intente ser diferente? ¿Qué hago si acepto que me enamore del hombre que me compro? Lo odio por haberme comprado. Lo odio por haber sido…por haber sido él."

"…Serena…"

"Quiero irme. Quiero que me lleves. Quiero alejarme…pero no puedo. Quiero odiarlo, quiero odiarlo…pero…pero…tengo miedo…Quiero ser yo quien lo vea sufrir y estoy segura que me sentiré mejor…pero no es así. No fue así cuando lo vi salir de mi habitación. Darien…Darien no quiero enamorarme. No de él. No del peor hombre de este mundo. No de aquel que solo se enamoro de mi rostro."

Él la separo para ver sus ojos. "Mírate, Serena. Por primera vez, en tanto tiempo, tus lágrimas caen y sollozan como si fueras una niña. ¿Es esto lo que él ha causado en ti?" Ella bajo el rostro. "No, no es él quien esta creando todo esto. Soy yo. Soy yo por haber intento esta estupidez…aun a pesar de saber que no me correspondes como yo quisiera."

"¿Y darle gusto? ¿Darle gusto a él? No, Darien, eso nunca."

"No, Serena. El gusto es para ti…será para ti…por que sabrás que estarás haciendo lo que quieres."

"No te vayas, Darien."

"Al contrario, Serena, ahora me voy mucho mas tranquilo." Con ambos pulgares, Darien seco las lagrimas que no cesaban de los luceros delante de él. "Por que se que realmente nunca se fue aquella niña de la que yo me enamore. Escúchate, Serena, escucha lo que hay dentro de ti. ¿Qué importa que digan que estas loca? Eres hermosa y solo nos has permitido ver esa hermosura a pocos. La verdadera hermosura…mas allá de este rostro."

"Pero yo no quiero que…"

"No. Recuerda que el día de mañana, si realmente terminas con todo lo que no has comenzado, terminaras arrepintiéndote por todo lo que tu orgullo te impidió tener. ¿Qué importa si él se equivoco? Tú has hecho lo mismo al odiarlo. Quiero volver a ver tus rozagantes sonrisas. Quiero saber que realmente serás feliz."

"¿Po…por que…por que me dices todo esto?"

"Por que te quiero, Serena, te quiero tanto que no me importa decirte todo esto…a cambio de que tu vuelvas a sonreír. Se que él te ha hecho mucho daño, ¿Pero acaso el daño no es mutuo? Serena, perdóname…perdóname por haber intentado…pero no importa…no importa por que así he descubierto que sigues siendo tu." Darien se inclino para volver a besarla, pero se detuvo y movió su rostro para besar la mejilla de su ahora siempre amiga.

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Había contado los minutos, hasta que finalmente llego. Entro a esa habitación que, a su parecer, estaba un poco desordenada. A su paso encontró algo de ropa tirada, pero le importaba. Siguió su camino hasta detenerse al pie de esa cama. Y ahí se quedo, sin moverse, sin parpadear y controlando su respiración.

Quería despertarlo, pero no sabia como. En cambio se mantuvo en el mismo lugar.

Pero aun en sueños, Seiya podía sentir la incomodidad de una mirada. Su mirada, la mirada de la mujer que se mantenía al pie de su cama. "¿Serena?" Se sentó rápido para encender la lámpara. "Serena, ¿Qué haces aquí?"

"Vine a hablar contigo."

Seiya tomo su reloj de mano. "Serena, son casi las tres de la mañana, ¿No puedes esperar a maña…?"

"Vine a decirte que…" Volvió a pensarlo, ¿Pero que importaba ahora que ya estaba ahí? "…Que acepto."

Seiya volvió a dejar su reloj junto a la lámpara y se llevo la misma mano a la frente. "¿Aceptas? ¿Y puedo saber que aceptas a las tres de la maña…?"

"Acepto." Finalmente Serena decidió dejar el mismo lugar y camino hasta sentarse junto a él. "Acepto...acepto compartir esta habitación…contigo."

Seiya despertó completamente. "¿Aceptas? ¿Y que te ha hecho cambiar de opinión? Por que hasta hace unas horas fuiste tu quien especifico que…"

"Quiero intentarlo…quiero intentarlo tal y como tu estas dispuesto a hacerlo."

"¿Y por…?"

"¿Qué importa? … ¿Qué importa?"

Seiya bajo el rostro. "Serena, quizás no estas tomando esta decisión…"

"Se lo que estoy diciendo."

"¿Por qué…por que no hablamos de esto mañana?"

"¿No me crees?"

"No es eso, Serena, pero siendo las tres de la mañana…a cualquiera puede resultarle una equivocación en cuanto aparezca el sol."

Serena bajo el rostro. Ella lo había intentado. "Quizás." Sonrió débilmente y se puso de pie. "…Quizás…"

Él tomo su mano antes de que ella diera media vuelta. "Pero si es así…yo no he cambiado de parecer, aunque puedes llegar a ser complicada, mi petición sigue en pie." De momento recordó la conversación de la noche anterior, pero la ignoro por completo. Pero no pudo ignorar ver la pieza que había costado una fortuna y que ahora ya moría en el piso.

Ella volteo y sonrió. "En ese caso…tengo cosas por comenzar a mudar." Serena termino soltando su mano de la de él y salio de su futura también habitación.

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¡Hola!

Serenity Kou