Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.
Más que extraños
La verdad es que lo único que les dolía era recordar que alguna vez hubo en sus corazones sentimientos muy profundos uno por el otro. Pero como decía esa vieja canción de una película romántica, mientras el tiempo exista el mundo les dará la bienvenida a los amantes. Y lo que Chloe y Adrien sintieron alguna vez no se olvida. Aunque se necesite de un alter ego para hacerlo renacer.
Cómo dejar de amar
"La más verdadera forma de amor es cómo te comportas con otra persona, no lo que sientes por ella." — Steve Hall.
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Chloe nunca había destacado por su buen humor, sus modales o su amabilidad. De pequeña cada vez que abría la boca decía un comentario que siempre resultaba hiriente para alguien. Ni su madre ni su padre se preocuparon mucho por corregir esa actitud. Más que nada porque Chloe sabía con quienes portarse bien y con quienes no. Así que, en lo personal, Adrien era muy consciente de lo muy mala que podía ser su mejor amiga, pero nunca había sido objeto de sus burlas.
Hasta ese día.
La noche anterior, Chat Noir había salido de la habitación de Chloe muy tarde. Cuando llego a su cuarto, no pudo evitar ponerse a buscar información sobre Orgullo y Prejuicio. La historia lo había atrapado y hubiese seguido leyendo si la misma Chloe no hubiese caído dormida después de un rato.
Adrien no era de los chicos que leen mucho. Prefería pasar su tiempo viendo anime, series de televisión, algunas películas comerciales. Lo más cercano que siempre había estado de la literatura eran los mangas que leía por internet o que compraba en Amazon. Así que se sorprendió al ver que su amiga leía, y no solo sagas juveniles. Al parecer había algunos clásicos dentro de su colección.
Se durmió frente a su computadora, y solo despertó a la mañana siguiente cuando Natalie toco a su puerta para ver si ya estaba listo. Se cambió con rapidez, esperando no llegar tarde a clases, puesto que al final solo podía ir a la escuela si tenía un registro impecable. Corrió a la limosina sin haber desayunado y llego a la escuela pocos minutos antes de la clase.
Apenas entraba por la puerta principal cuando se tropezó. Cayó sobre sus rodillas y su mochila quedo lejos con su tableta y libros desparramados por todos lados. No había mucha gente en la puerta, salvo por algunas personas de cursos superiores e inferiores. Adrien giro para ver con que se había tropezado pero no encontró nada. Cuando alzo la vista la vio a ella totalmente imponente viéndolo desde lo alto.
—Parece que te tropezaste Adrien—dijo Chloe con tono condescendiente.
El modelo la observo sin entender porque se veía increíblemente cínica en ese momento. Eran pocas las ocasiones cuando la había visto así. Pero lo que si sabía es que era la primera vez en que sentía que su mirada llena de odio y ganas de humillar iba dirigida a él. No le contesto, de hecho comenzó a levantar sus cosas sin decir nada.
Chloe no movió una pestaña, no sonrió con superioridad, no dijo nada. Simplemente uso su pie para acercar una de las libretas. La recogió cuando ya la tenía cerca y la miro sin expresión alguna. La verdad es que una parte de ella no estaba disfrutando de su nuevo plan para odiar a Adrien. Pero, vaya que se había sentido bien cuando lo hizo tropezar.
Adrien se levantó rápidamente y giro para pedirle la libreta a Chloe. No alcanzo a hacer.
—Encárgate de esto—dijo Chloe entregándole la libreta a Sabrina.
Sabrina la tomo con la mano un poco temblorosa. Estaba al tanto del plan de Chloe para olvidar el amor que le tenía a Adrien. Sin embargo, no estaba convencida de ello. Su forma de alejarse de Adrien era la misma que usaba para aislarse del resto del mundo, tal vez creyó que usaría algo más sofisticado para quien tenía su corazón en la palma de la mano.
Chloe pasó de largo hacia el salón sin voltear a ver a nadie. Dejando a su mejor amiga que solucionara el problema. La rubia estaba decidida a comenzar una nueva vida y la parte sádica y cínica de su personalidad despertaba de maneras que le resultaban extrañas aunque divertidas. Sabrina entrego la libreta a Adrien y le dijo que sentía lo que iba a pasar. Adrien no supo de qué estaba hablando.
La clase se llenó y la profesora entro, hoy tocaba tomar una clase teórica de física. Mientras la profesora explicaba formulas y demás cosas que no les importaba mucho, Adrien no dejaba de mirar a su amiga de la infancia. Tenía la sensación de que lo observaban, así que de reojo pudo ver las muchas veces en que Chloe y Sabrina volteaban a verlo simultáneamente con cierto desprecio en sus rostros y luego largaban a platicar entre risas.
En una de esas tantas ocasiones en las que ambas mejores amigas parecían burlarse del modelo (y sus otros tres amigos estrella en el salón), la profesora las escucho. Volteo con rapidez logrando ver a las chicas al rostro y golpeo con la palma de la mano la banca, llamando la atención de ambas señoritas.
— ¿Se puede saber de qué se ríen?—pregunto la profesora con enojo mal contenido.
La garganta de Sabrina se atragantó. Ser reprendida por una profesora no era de sus actividades favoritas. Por supuesto, no tuvo que hablar, porque Chloe era la que tomaba la palabra en situaciones como esas.
—No, usted no lo puede saber—contesto Chloe con sorna.
—Bien—dijo la profesora, sabiendo que Chloe era intocable además que no quería causar un disturbio—. En ese caso dinos ¿cómo podemos medir la presión manométrica?
Chloe no contesto. Tal vez porque no se lo sabía, tal vez por desafiar a la autoridad, tal vez porque estaba segura de que como era un tema que no había visto nadie debía saberlo. El punto es que el salón quedo en silencio durante un buen rato. Eso hasta que fue el mismo Adrien quien alzo la mano para pedir la palabra.
—Parece que alguien aquí si lo sabe—comento la profesora señalando a Adrien.
La verdad es que Adrien prefería la física y química sobre las demás materias. Así que, tomaba en cuenta que estaba algo adelantado gracias a sus clases particulares, pues claro que sabía la respuesta.
—Usualmente se utiliza un manómetro. El más conocido es el manómetro de Bourbon—contesto Adrien algo tímido.
—Me alegra que alguien este comprometido con su educación—comento la profesora con una sonrisa sarcástica—. La señorita Burgeois debería hacer lo mismo.
Una pequeña risa generalizada se extendió por el lugar. Chloe frunció el ceño con enojo mal contenido. Si había algo que siempre la enojaba era precisamente quedar como estúpida delante de otros, no porque le preocupara lo que pensaran de ella, sino por que escuchar otra risa dirigida a ella la molestaba. Cruzo los brazos y dirigió su mirada al frente sin poner atención del todo a la clase. Su mejor amiga tomaría apuntes por ella.
Sin embargo, no fue la primera vez en que el roce amable que solía haber entre Chloe y Adrien desapareció por completo. De repente, Adrien se volvió el blanco principal de las burlas de Chloe. Como si fuera su enemigo acérrimo desde hacía décadas, Chloe no dejo de buscar formas para molestarlo. Aquello, más que ponerlo de mal humor, lo confundió. Dejo pasar dos semanas sin hacer mucho por cambiar la actitud de la rubia para con él. De cualquier forma, sus burlas no eran nada exageradas.
Como cada jueves, Adrien había escapado de su casa para llevar a Plagg a ver una película al cine. Era una tradición muy linda que habían agarrado juntos. Así que Chat Noir salió de la mansión Agreste después del almuerzo y se convirtió en Adrien para tomar el tren. De camino al cine no hubo mayor problema, no hubo ataque de Akuma, no hubo loca fanática, ni vio a nadie conocido. Entro al cine, compró un boleto para el fondo de la sala y unas palomitas para su pequeño amigo. La película de acción paso sin ningún problema con Plagg escondido en el bote de palomitas muy entretenido por el filme. Al acabar la función, el kwami estaba de muy buen humor así que no opuso resistencia a convertirse en el héroe para ir a casa.
Pasaron frente a la suite de la hija del alcalde. La duda de su cambio de comportamiento lo asalto de nuevo, antes de irse quería ver a la chica. Tal vez lograría entender porque se comportaba así. Cayó en la terraza llamando la atención de Chloe quien alzo la vista para verlo entrar por su puerta abierta. Chloe estaba sentada sobre su cama, con un ancho libro de física entre las piernas y vestida con su bata para dormir. Eran las siete de la noche, aún algo temprano para irse a dormir pero no demasiado como para estar fuera de casa para una niña rica.
— ¿Qué haces aquí Chat?—pregunto Chloe sin despegar su vista del libro.
—Creí que Sabrina hacia todas tus tareas—comento Chat sorprendido.
—Todos los villanos tienen secuaces para hacer el trabajo sucio—contesto Chloe después de un momento de silencio.
Chat se quedó en silencio. La chica se acababa de llamar a si misma villana, sin demostrar mucho arrepentimiento en ello. Durante las últimas semanas, mientras más la veía, menos se parecía a su vieja amiga. Tal vez siempre fue así, tal vez era él quien aún quería ver a la chiquilla de siete años que le daba cariño cada vez que lo veía. Fuese lo que fuese, una pequeña parte de él comenzaba a extrañar su empalagosa manera de tratarlo.
—Y ¿ya has hecho llorar a alguien?—comento Chat coqueto.
Chloe se quedó quieta y comenzó a reír por lo bajo. Para las personas ahí fuera Chloe era la villana de sus vidas. Y ella lo sabía. Para su suerte no le importaba porque aun así había personas que decían quererla, fuese por amistad de años como Sabrina o por querer algo de ella o de su padre ¿hacer llorar a alguien? No, no lo había hecho. Ella no era ese tipo de villano.
—Por desgracia no—contesto con picardía.
Chat rio. El héroe gatuno se acercó a la chica observando lo que hacía. Parecía muy concentrada en las formulas y ecuaciones frente a ella. Chloe solo se ponía a estudiar de esa forma la semana anterior de los exámenes escritos u orales. Tenía muy buena memoria así que prefería pasar mucho rato en otras cosas que en la escuela. Así que el que estuviera estudiando era algo raro.
— ¿Esto no se consideraría trabajo sucio?—pregunto Chat confundido.
—Esto es personal—contesto Chloe cerrando el libro de golpe—. Se trata de convencer a mi corazón de odiar a alguien.
—Suena complicado—comento Chat sentándose frente a la chica.
— ¿Quién te dio permiso para hacer eso?—comento frustrada Chloe al verlo sentarse frente a ella como si se tratara de un amigo. Nadie se comportaba así de familiar con ella, con excepción de Sabrina.
—Soy un héroe—contesto Chat Noir.
Chloe iba a replicar algo cuando se escuchó que alguien tocaba la puerta. Ambos rubios se quedaron callados durante un momento. Un segundo golpe en la puerta los hizo moverse de su lugar. Chloe se acercó a la puerta y miro por la mirilla a su padre. Se giró con rapidez para ver a Chat completamente confundido.
—Escóndete en el closet—susurro la chica empujando al héroe dentro del mismo. El olor a perfumes caros y maquillaje de marca inundo sus fosas nasales.
Chloe abrió la puerta rápidamente y dejo entrar a su padre. El alcalde Burgeois parecía bastante apurado por lo que apenas hablo un poco con Chloe unos pasos dentro de la habitación. Sus voces apenas y se escucharon por lo que Chat tuvo que pegarse a la puerta del armario para escuchar algo. Aunque solo fueron murmullos que no logro distinguir del todo.
Unos minutos después, Chat escucho la puerta de la habitación cerrarse. De repente y sin aviso la puerta del armario se abrió y apareció Chloe con una amplia sonrisa. Parecía que le acababan de dar la mejor noticia de su vida.
— ¿Sabes manejar?—pregunto Chloe sonriendo aún más (si es que era posible).
—Sí, ¿por qué?—cuestiono el héroe.
—Mi cumpleaños es en un mes y medio—empezó a explicar Chloe saliendo del gran closet con Chat detrás de ella—. Papi al fin me va a organizar una fiesta y, pues, tendré automóvil para mi solita ¿quiero que me enseñes?
Chat sonrió. Sabía lo mucho que Chloe había luchado por tener una fiesta de cumpleaños desde la muerte de su madre. Nunca había tenido una, y era un sueño que debido a los compromisos de su padre nunca sucedió. Recordaba bastante bien a Chloe acompañando a un pobre Adrien que se encontraba metido en aburridas fiestas de sus padres. Lo único que le preocupaba era lo del automóvil.
Él sabía conducir por razones varias. Al final, no es que saber conducir fuese algo necesario, pero sin duda quería ser un poco independiente. Aun no tenía automóvil propio, pero apenas tuviera acceso al dinero de su banco o a un poco de la amabilidad de su padre lo tendría. Pero ¿enseñarle a Chloe? No le parecía buena idea.
—Porque no le pides a alguien que conozcas mejor—sugirió Chat Noir algo preocupado.
— ¡Vamos! Eres técnicamente el único "amigo" hombre que tengo—explico suplicante la rubia parándose frente a él con mirada imponente.
Chat se sintió ofendido por eso ¿qué no tenía ningún amigo hombre? ¿Qué había de Adrien? ¿Acaso él no contaba? Sin embargo, mientras más pensaba en eso, más trataba de entender a Chloe. Y no lo lograba. Tal vez, pasando más tiempo con ella, podría seguir creyendo que aún existía esa chica que él conoció.
—Está bien. Te voy a enseñar a manejar—contesto Chat. Inmediatamente después sintió sus brazos abrazarlo efusivamente.
Minutos después, Chat Noir se convertía en Adrien dentro de su habitación. Adrien parecía totalmente perdido en sus pensamientos. Parte de él sabía que se estaba metiendo en camisa de once varas. Pero no importaba, porque al final, Chloe Burgeois seguía siendo su mejor amiga de la infancia. Y alguien que por extraño que pareciera le echaba de menos.
Bueno, antes que nada debo admitir que les debo una disculpa por la tardanza en subir este capítulo. Estuve trabajando en una novela original. Es una Young Adult (Adolescentes) y es de romance contemporáneo. Así que he estado bastante ocupada con eso, por lo que no tuve mucho tiempo. Pero ya termine con esa fase del proyecto y podrán empezar a leerla el 21 de este mes, aquí mismo en Wattpad. De hecho ya esta subido el descargo de Copyright. En fin, ojala alguno se anime a leerla. Sin nada más que decir ya regresan las actualizaciones.
