Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.
Más que extraños
La verdad es que lo único que les dolía era recordar que alguna vez hubo en sus corazones sentimientos muy profundos uno por el otro. Pero como decía esa vieja canción de una película romántica, mientras el tiempo exista el mundo les dará la bienvenida a los amantes. Y lo que Chloe y Adrien sintieron alguna vez no se olvida. Aunque se necesite de un alter ego para hacerlo renacer.
Alimentar el amor
"Tal vez de un amor exquisito, sólido, saludable. Cualquier cosa sirve para alimentar lo que ya tiene fuerza. Pero, si se trata sólo de una leve inclinación, estoy convencida de que un buen soneto puede acabar con ella." — Elizabeth Bennet (Orgullo y Prejuicio de Jane Austen).
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—No creo que sea buena idea, Marinette—comento Adrien devolviendo dos chamarras con diseños de los héroes de París a las estanterías.
No es que Adrien se sintiera tan poco complacido por acompañar a su novia en una tarde de compras. Pero tampoco estaba del todo convencido de que usar chamarras combinadas fuera una buena idea. Marinette parecía bastante enfrascada en encontrar cualquier cosa que los hiciera parecer más pareja que antes. Marinette era sin duda una chica hermosa, con su manera propia para demostrar cariño. Aunque Adrien debía aceptar que le había resultado un poco incómodo descubrir hacía pocos días la fuerte obsesión que había tenido con él antes de que se volvieran novios.
Superado ese golpe de realidad sobre lo mucho que su novia podía obsesionarse con algo, Adrien comprendió que no sería bueno hacerla enojar, decidió aceptarla de esa manera. Eso no evitaba que Marinette quisiera marcar su territorio haciéndole pasar uno de que otro ridículo en pequeñas ocasiones. Como en ese preciso momento que deseaba vestirlo con chamarras combinadas de Ladybug y Chat Noir. No era del estilo de Adrien y sin duda tampoco del estilo de Marinette ¡si solo no hubiera leído ese artículo en una revista!
Mientras ambos jóvenes abandonaban la tienda sin haber comprado nada se encontraron con nada más y nada menos que la joven hija del alcalde y su mejor amiga quienes parecían muy enfrascadas en una plática al parecer banal. Las amigas detuvieron su amistosa discusión cuando se toparon de frente con el modelo y la panadera. Una sonrisa forzada se extendió por el rostro de Marinette quien después de cuatro años aún no se acostumbraba a que Chloe Burgeois la viera con tanta arrogancia y superioridad, aunque si debía admitir que había aprendido a cerrarle la boca si acaso resultaba necesario.
— ¡Hola!—se atrevió a saludar Marinette tratando de quitar la tensión del ambiente.
—Hola—saludo Sabrina sabiendo que Chloe no le dirigiría la palabra a las dos personas que más consideraba sus enemigos.
Marinette sonrió mientras tomaba por el brazo a su novio. En las últimas semanas, la relación que Chloe y Adrien había dado un giro de ciento ochenta grados que debió haber alejado toda duda de su relación de Marinette. Y sin embargo, no lo había hecho. La sensación de lejanía de Adrien se había acrecentado con cada día que pasaba algún tiempo sin que contestara sus llamadas. Y si la chica no fuera tan miedosa e imaginativa no estaría tan celosa de toda chica aparte de ella en la vida de Adrien.
—Vámonos Sabrina—pidió Chloe pasando de largo. Sabrina se inclinó un poco e hizo una pequeña reverencia a modo de disculpa antes de seguir a su mejor amiga.
Aquel rápido y nada esperado encuentro con la joven más caprichosa de todo Paris le recordó al modelo del compromiso que tenía para más tarde ese mismo día. Siguió su camino con Marinette, pensando en una buena excusa para abandonarla antes de que dieran las seis de la tarde. Estaban llegando al rio Sena cuando el teléfono de Adrien sonó. El chico lo tomo con rapidez y tras un rápido intercambio de palabras con la secretaria de su padre sobre la sesión de fotos del día siguiente, Adrien se sintió complacido de tener una razón para irse.
—Parece que me necesitan en casa—comento tratando de modular du voz a la mentira.
—Está bien—contesto Marinette, sabiendo que había raptado al chico en un mal momento y sin pensar siquiera que podría ser una mentira—. Nos veremos mañana en la escuela.
Adrien sonrió lleno de emoción irracional. Dio un rápido beso en los labios a su novia, sonrojándola en el proceso, antes de soltarla y dejarla sola. Mientras se acercaba a la parada del autobús un atisbo de duda e incertidumbre lo golpeo en la cara. La verdad es que no tenía razones para querer encontrarse con su amiga de la infancia. Rememoro brevemente los desplantes y groserías que le había hecho las últimas semanas, pero no pudo evitar compararlas con los buenos momentos que pasaban encerrados en la suite de la chica leyendo o repasando los temas de la clase. Aunque Chloe usara ese conocimiento para buscar dejarlo en ridículo al siguiente día.
Mientras el autobús se acercaba al punto de encuentro, Adrien comenzó a pensar en una buena estrategia para evitar a la rubia hasta que se convirtiera en el héroe. Una calle desconocida sonaba a una buena opción. Bajo un par de paradas antes del punto de encuentro y en un callejón de mala muerte se detuvo para convertirse en Chat Noir. Plagg salió de su chaqueta y frunció el ceño con enojo. Algo totalmente raro en él a quien no le preocupaba nada.
— ¿Porque me miras así?—pregunto Adrien contrariado por la actitud de su amigo.
—Voy a necesitar una compensación por esto—contesto de repente el pequeño amiguito—. No me gusta convertirte por puro capricho.
—Que más compensación quieres que todo el camembert que puedas comer—reclamo Adrien.
—Una cama mullida, como los cojines de Chloe—contesto Plagg.
Adrien suspiro después de asentir a la petición. Plagg sonrió como le era usual antes de prepararse para entrar en el anillo. Pocos segundos después, Chat Noir se paseaba por los techos con calma. Su cabeza no dejaba de pensar en la tarde que le aguardaba con una mezcla de nervios y emoción por igual. Cuando cayó en el parque al lado del árbol indicado tuvo que esperar aún durante cinco minutos a que apareciera la joven que le arrancara carcajadas de pequeños. Sonrió al verla pelear con su mejor amiga.
—Juras que no va a pasar nada malo—pidió en suplica Sabrina, la chica se notaba llena de terror por algo que Adrien no lograba entender bien.
—Claro que no—contesto Chloe con un claro y amplio tono de confianza—. Apuesto que para esta tarde sabré manejar perfectamente.
Chloe rio con suficiencia mientras Sabrina fingía sonreír. La verdad es que Sabrina tenía un muy fuerte mal presentimiento sobre todo el tema del nuevo automóvil que Chloe recibiría para su cumpleaños. Si bien, la pelirroja le había conseguido el vehículo para que aprendiera estaba totalmente en contra de lo mismo. Así que no era sorpresa que se reusara durante mucho tiempo a pedirle a su tío un automóvil prestado. Hasta ese día.
—El gatito llego antes que yo, sabe que no hay que hacer esperar a la reina—dijo Chloe apenas ver al héroe.
La verdad es que Adrien se moría de risa debajo de aquel traje de Chat Noir. De pequeños, el juego favorito de Chloe era 'Princesas y Dragones'. El dragón siempre era imaginario mientras que él era el caballero y ella la princesa. A Chloe le fascinaba cambiar las reglas del juego, de forma que aunque Adrien venciera al gran monstro alado escupe fuego, la princesa se llevaba el crédito. Era Chloe la que siempre tenía el amuleto mágico para derrotarlo, sabía dónde estaba la espada encantada o cualquier otra cosa que le diera la victoria. A veces, cuando estaba de buen humor compartía el crédito con él. Pero Adrien prefería verla feliz.
¿Dónde habían quedado esos días? Ahora, esa adorable princesa que Adrien se esforzaba por salvar e impresionar era una reina despiadada que le causaba dolor sin saber porque. En verdad, prefería mucho más a la Chloe de su infancia que a cualquiera que hubiese venido después del abandono de su madre.
—Pareciera que siempre encuentras la forma de aumentar tu ego—comento Adrien tras una ligera risa. Chloe decidió tomarse su comentario con humor.
—Cualquier cosa sirve para alimentar lo que ya tiene fuerza—contesto Chloe sonriendo de aquella manera tan suya antes de subirse al automóvil prestado.
Chat Noir giro para suplicar por las llaves a Sabrina. Pero antes de que pudiera decir cualquier cosa, fue la propia Sabrina quien lo fulmino con una mirada. Se sintió como un pequeño animal indefenso frente a la chica quien empezó a hablar con voz clara y fuerte.
—Escúchame bien, Chat Noir, más te vale traer a Chloe totalmente sana y salva antes de las diez de la noche—era probable que no lo admitiera, pero Adrien se sintió francamente ofendido por la advertencia ¡él nunca podría hacerle daño a su mejor amiga!
—No se preocupe señorita—contesto Chat Noir haciendo una reverencia. Sabrina extendió las llaves y Chat Noir las tomo en un rápido movimiento.
Entro en el automóvil solo para ver a Chloe teclear un mensaje en su celular y dejarlo en la guantera justo después. La vista de la chica rubia se dirigió a la ventanilla y mientras el automóvil avanzaba con Chat Noir en el volante no hablo. Los Agreste tenían un terreno bien conservado lejos de la ciudad, casi una hora de camino, donde Adrien había aprendido a manejar y a donde estaba llevando a la chica para aprender. Chloe no se veía de buen humor y Chat Noir no pudo evitar querer saber que pasaba por su cabeza.
— ¿Alguna vez…?—dijo ella.
— ¿Quieres que…?—pregunto él al mismo tiempo.
Un ligero silencio siguió a aquella extraña coincidencia.
—Yo hablo primero—ordeno Chloe— ¿alguna vez te has preocupado por alguien que no lo merece?
Chat Noir se quedó en silencio, lo que para Chloe fue una clara negativa. La chica volteo la vista sin dejar de pensar en lo que vio en su celular. Adrien, por su parte, tenía en mente muchas otras cosas que acarreo aquella pregunta. No creía que existiera en el mundo persona que desmereciera de las atenciones de otra. Incluso Chloe tenía personas que se preocupaban por ella. Lo que lo llevaba a la pregunta obvia ¿quién era la persona que despertó esos sentimientos en la rubia en contra de su voluntad? El camino hasta el terreno de práctica fue silencioso.
Enseñarle a Chloe a manejar fue más sencillo de lo que Chat Noir imagino. La chica recupero su sonrisa y el tono de voz que probablemente ya eran marca registrada para ese momento. Estaba tan emocionada por aprender que se entregó totalmente a las manos de su maestro y antes de que se diera cuenta Chloe manejaba los pedales y la dirección con cierta maestría. Adrien se regañó a si mismo tras recordar que la chica tenía una memoria privilegiada, razón por la cual no necesitaba de mucho para aprenderse los temas en la escuela sin poner atención.
Ya había caído la noche cuando ambos se vieron en la necesidad de regresar al centro de París. El cansancio venció a la chica por lo que apenas se sentó en el asiento trasero quedo dormida. Adrien aprovecho ese momento para darle un descanso a Plagg, quien extrañamente encontró comodidad en la bolsa de marca que Chloe había llevado ese día. Plagg se entretuvo comiendo un pedazo de camembert antes de caer en el mismo saco que Chloe al dormir. Adrien tuvo tiempo de pensar aunque no pudo sacar ninguna conclusión sobre el comportamiento de su mejor amiga de la infancia.
Sintiéndose extrañamente derrotado, Adrien se convirtió en el héroe justo antes de despertar a Chloe de su adorable estado adormilado. Chloe se despidió de él de forma afectuosa, tal vez porque en realidad estaba medio dormida por lo que Chat Noir se permitió sonrojarse cuando la rubia deposito un suave beso en su mejilla junto a los tiernos deseos de buenas noches. Chat Noir camino con calma por los tejados hasta su casa, sin ninguna prisa por llegar. Cuando estuvo a poco espacio bajo y se transformó en el modelo sin que nadie lo viera.
Para su desgracia, su casa no se parecía en nada a la usual morada sin gracia a la que estaba acostumbrado. Apenas entrar por la gran puerta principal Natalie apareció corriendo frente a él para cuestionarlo por sus motivos de desaparecer durante tanto tiempo. Como si las cosas pudieran cambiar tanto en las cuatro horas que había desaparecido junto a Chloe. Tampoco es como que su padre se preocupara mucho por lo que hacía cuando por alguna razón salía. Natalie no le dio oportunidad de contestar cuando lo jalo dentro de la casa donde el alboroto era aún mayor.
Adrien apenas tuvo oportunidad de cambiarse para que Natalie le empezara a hablar del mucho cuidado que debía tener y lo fuerte que debía de ser en ese momento. Cuando lo llevo frente a la puerta de su padre, Adrien se sentía terriblemente mal. Abrió la puerta y quedo totalmente paralizado en la entrada.
— ¡Mamá!—grito Adrien corriendo a abrazar a la mujer que se encontraba sentada en la cama cubierta de sabanas.
Gabriel Agreste estaba a su lado junto a una persona totalmente desconocida para él. Aunque eso no le importaba. Su madre estaba de vuelta, después de cuatro años, aquel era un día absolutamente fabuloso y no tardo nada en comenzar a llorar en sus brazos. Ya tendría tiempo después para enterarse de que había pasado. Paso esa noche platicando con su madre hasta que la señora se quedó dormida. No tuvo fuerzas para despegarse de ella y Gabriel no las tuvo para mandarlo a su cuarto. La mañana lo sorprendió con su madre aun durmiendo y con su padre nada preocupado por que perdiera un día de escuela.
—Supongo que tienes muchas preguntas—comento Gabriel sin dejar su periódico cuando Adrien bajo a desayunar.
—Demasiadas—contesto Adrien. Empezando por la extraña sonrisa que su padre portaba en ese momento; como si la vida hubiese vuelto a su cuerpo.
—Te las contestaremos apenas vengan nuestros invitados—contesto su padre—por supuesto, cuando tu madre se levante.
Adrien desayuno por primera vez en muchos años en compañía de su padre y aunque la velada fue completamente silenciosa, eso no quito lo mucho que aquello le produjo felicidad. A mitad del desayuno su madre apareció en la puerta con total naturalidad aunque aún tenía un rastro extraño de ansiedad en su andar y mirada. Adrien recordaba perfectamente la última vez que la vio, acababa de recuperarse físicamente de un traumatizante accidente de automóvil. Una semana después de eso desapareció.
Era pasado medio día cuando Natalie escolto al alcalde de París y a su hija hasta la biblioteca donde la señora Agreste parecía disfrutar de cierta calma. Minutos después apareció en la puerta el mismo hombre del día anterior junto al jefe de policías de la ciudad quien había conducido la investigación sobre la desaparición de su madre por lo que tenía entendido Adrien.
Tras unas rápidas presentaciones, el hombre misterioso se acercó a la señora Agreste para decirle algunas cosas que el modelo no logro desde donde estaba.
—Lo siento, estaba tan afectada por el accidente que no supe lo que hacía. Se llama estado de fuga y yo no sabía que lo tenía. Simplemente creí que la vida de cajera era lo que siempre había sido hasta hace tan poco. Creo que al final le he terminado trayendo más tristeza a mi familia que antes—la señora Agreste daba sus disculpas sin que Adrien logrará entender del todo lo que pasaba, probablemente investigaría más tarde. Cuando Elizabeth Agreste llamo a Chloe a su lado y ella le correspondió entonces continuo hablando—perdóname por arrebatarte a tu madre en ese accidente, siempre he pensado que fue mi culpa y que yo debí morir en lugar de mi mejor amiga. Al menos eso he pensado desde que lo recuerdo. Dicen que mi estado de fuga evito que me hiciera daño a mí misma, pero sigo debiéndote una disculpa.
Chloe lloro junto a la señora Agreste y Adrien sintió unas increíbles ganas de abrazarlas a ambas. A aquel discurso siguió una intensa sesión de preguntas en las que el hombre misterioso que se identificó como terapeuta intervenía en todo momento. En algún punto de aquella tarde, Chloe no lo soporto y salió de la habitación entre lágrimas. Adrien la siguió sabiendo lo mucho que estaría sufriendo ante el recuerdo de la muerte de su madre.
—Chloe—la llamo acercándose a la chica— ¿quieres un vaso de agua?
— ¡Vete!—grito enojada Chloe en un arranque de ira— ¡déjame en paz!
— ¡Solo quiero ayudarte!—contesto contrariado Adrien.
— ¿Enserio?—grito Chloe con un insistente sarcasmo en su voz. Se giró hacia el chico y se paró frente a él con las mejillas marcadas de lágrimas—. Me puedes ayudar haciendo que te odie.
Con eso dicho Chloe regreso a la biblioteca a terminar con aquella tortura que era recordar el accidente que causo la desgracia de dos familias. Adrien se quedó de pie en el pasillo, movió la cabeza en una negativa mientras más pensaba en eso. ¡No! No iba a hacer eso. No pensaba alimentar el odio de una chica, mucho menos de la que siempre había considerado su mejor amiga. Nunca le había importado lo que dijeran de Chloe usualmente aunque tuvieran algo de verdad, le parecía algo tonto juzgar a Chloe por cómo se veía, como un estúpido estereotipo. No sabía cómo lo haría, pero estaba decidido a volverse a ganar el respeto, la admiración y el afecto de la chica más orgullosa de París. Como que él era Adrien Agreste y que ella era su mejor amiga, la única que conocía al Adrien debajo de la máscara.
Sinceramente, siento que este capítulo quedo un poco, tal vez demasiado sobrecargado de párrafos grandes. Pero trate de hacer algo nuevo a lo anterior que he hecho. Haber si alguien encuentra de que se trata... o tal vez no lo he hecho bien. En fin, espero que les haya gustado porque aquí es donde verdaderamente empieza el drama. Y valla que esta es una historia con drama, de esas que en su punto más álgido te harán llorar. Ojala lo haga bien y les guste ¡besos!
