Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.
Mas que extraños
La verdad es que lo único que les dolía era recordar que alguna vez hubo en sus corazones sentimientos muy profundos uno por el otro. Pero como decía esa vieja canción de una película romántica, mientras el tiempo exista el mundo les dará la bienvenida a los amantes. Y lo que Chloe y Adrien sintieron alguna vez no se olvida. Aunque se necesite de un alter ego para hacerlo renacer.
Ella es solo mía
"Ser celoso es el colmo del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad." —Honoré de Balzac. Escritor francés.
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Chloe cerró el libro que estaba leyendo algo fastidiada por la presencia del héroe gatuno. Había terminado de leerle Orgullo y Prejuicio hacía mucho tiempo, pero aun así el chico seguía regresando a verla leer. Parecía fascinado, como si no creyera la reina de París podría tener por pasatiempo un entretenimiento tan poco banal. Ese pensamiento era lo que más irritaba a la rubia.
Sin embargo, no era en eso en lo que Chat pensaba. Chloe pasaba mucho tiempo en la mansión Agreste acompañando a la señora Elizabeth para que pronto se sintiera como en casa. El psicólogo que trabajaba con la señora estaba haciendo un gran trabajo para volverla a integrar a su vida y parecía que la arrogante presencia de la rubia le ayudaba. Pero por mucho tiempo que Chloe pasara en su casa nunca le hablaba, su madre parecía sufrir por eso y él también. Tal vez porque sabía su odio estaba bien justificado. Chat Noir tenía que arreglar el problema que su contraparte había causado. Por eso no había dejado de ir a visitarla.
—Se puede saber que viniste a hacer a mi hotel—exigió Chloe.
—No lo sé—contesto Chat Noir con una amplia sonrisa—. Tengo la sensación de que eres una persona solitaria.
—Apreciar la soledad es una virtud—contesto Chloe poniendo el libro que leía en un cajón. Se volteo a ver a su indeseable invitado sonriendo con superioridad—. Además, yo tengo a Sabrina de compañía y mejor amiga.
—Sabrina es más tu sirvienta que tu amiga—comento Chat, aunque al terminar de decir aquello deseo no haberlo hecho.
Tal vez acababa de revelar información importante sobre su identidad. Y lo último que quería era que la chica rubia supiera quien era. Para su suerte, el propio egocentrismo de Chloe le impidió ver lo evidente, que solo alguien de su mismo círculo conocería la naturaleza de su relación con Sabrina. La rubia bufo sin contestar mientras se giraba a su tocador.
La rubia tomo una polvera de sus favoritas. Se quedó viendo el color y de repente no quiso usar maquillaje. Sacudió la cabeza un segundo esperando quitarse una idea tan tonta de la cabeza. No quería pasar el día encerrada en el hotel y tampoco se sentía con muchas ganas de tener la atención del héroe. Necesitaba hacer algo para quitarse a Adrien de la cabeza.
— ¿Vas a algún lado?—pregunto Chat al verla comenzar a arreglarse.
—Tal vez—contesto la chica.
Chat vio a su amiga dirigirse a su armario y comenzar todo tipo de ropa. Cuando tomo un conjunto revelador, Chat sintió que el mundo se le venía abajo. Se metió al cuarto de baño y cinco minutos después Chloe apareció con un vestido escotado bastante corto. Se veía realmente bien, pero Adrien no pudo evitar pensar que era una tontería que se vistiera así solo porque sí. Ahí había gato encerrado.
—No tenías tarea de la escuela—comento Chat Noir.
—Sabrina la está haciendo por mí—contesto Chloe, tomando su bolsa.
Saliendo de la suite, Chat Noir se sintió muy solo. Tenía una ligera noción de que Chloe estaba haciendo cosas para alejarse de Adrien. Eso le dolía, en especial porque ahora estaba seguro de que era su culpa. La verdad se sentía terrible por perder a su amiga. Debía encontrar la forma de no perderla. Pero antes, debía salir de ahí y cumplir con sus obligaciones como modelo.
Adrien tenía compromisos todo el día, así que nunca, ni por asomo se abría enterrado de los acontecimientos de ese día. Eso si el destino no hacía de las suyas. Chloe salió hacia su tienda favorita. En poco menos de un mes tendría dieciocho años. Necesitaba comprar algo bonito para ese día, necesitaba despejar su mente. Así que paso varias horas de compras, hasta encontrar el vestido perfecto para su fiesta de cumpleaños.
Para cuando regreso al hotel, le esperaba su padre junto a la señora y el señor Agreste. Parecían muy serios y por un momento se preguntó que estaba sucediendo. Se acercó a su padre quien se notaba extremadamente feliz por verla regresar. Al parecer no le importaba que estuviera toda la tarde haciendo cualquier otra cosa que no fuera estudiar.
—Necesitamos hablar contigo Chloe—hablo su padre.
— ¿Por qué?—pregunto la chica.
—Es algo importante, vamos a mi oficina—Chloe bufo mientras se dirigía junto al matrimonio Agreste y su padre a su la oficina.
La señora Agreste abrazaba a su esposo por el brazo. Parecía un poco incomoda. Gabriel Agreste abrazo a Elizabeth y Chloe se sintió algo triste porque su madre ya no estaba con ella. Cuando entraron a la oficina el abogado de su familia estaba esperando. ¿Qué demonios estaba pasando?
—Tenemos que hablar sobre algo acerca del testamento de tu mama—dijo André sentándose en su lugar.
Chloe se sentía que estaba entrando en un juicio. Cruzo los brazos debajo de sus pechos y se mantuvo de pie frente a la silla destinada para ella. La pequeña oficina estaba atiborrada de gente, aquello era muy raro.
—Chloe, ¿recuerdas alguno de los últimos deseos de tu madre?—pregunto el abogado.
—Nunca leí el testamento—contesto la rubia.
—En el testamento ella dejaba la dirección de la "Beauté Academy" de artes en Londres a ti. La opción que ella da es que te cases con una persona rica antes de los veinticinco años o esperes hasta que tengas treinta y cinco para que se te otorgue—comento el abogado.
— Eso ultimo ¿qué significa?—Chloe se sentía muy confundida por esa información.
—Lo que Marie pretendía era que te casarás con Adrien Agreste—explico su padre.
Elizabeth Agreste se levantó de su asiento y se acercó a la joven rubia. Chloe estaba mareada. La idea de casarse con Adrien la llenaba de una extraña felicidad, pero el recuerdo de que el chico estaba enamorado de la hija de panaderos, la lleno de incertidumbre. Aun le quería, más de lo que quería a nadie más. Pero, prefería una vida de soltera que una con su pareja odiándole.
—Conozco los sentimientos de mi hijo—empezó a hablar la señora Agreste—. No quiero que tu o él sufran por el deseo egoísta de nosotras.
Chloe estaba confundida. Pero ¿porque le estaban diciendo aquello justo en ese momento? Acaso sólo querían terminar de romper sus esperanzas y corazón. Lo tuvo tan cerca y ahora estaba muy lejos.
—Tu madre dejo una segunda clausula sobre el tema—comentó André—. La familia Drez lleva muchos años interesada en la "Beauté Academy". Su hijo mayor quiere hacerte una propuesta de matrimonio.
Chloe se sentía en una novela de época (y ojala fuera una de Jane Austen). Podía esperar quince años para hacerse cargo de la academia de artes de su madre, su mayor sueño desde que aun hacia gimnasia rítmica; o podía aceptar una propuesta de matrimonio para tenerlo antes.
Suspiro. Su madre había visto una realidad que ella prefirió ignorar. Chloe era bonita, tenía un cuerpo atractivo pero no una personalidad deseable. Su madre se había ido dejándole dos opciones: pasar su vida sola o acompañada. Una opción que por sí misma nunca podría tener. Y aunque su corazón sabía la respuesta necesitaba pensar.
—Tengo cosas que hacer—dijo Chloe antes de salir corriendo.
Adrien comenzaba a cansarse de la sesión de fotos cuando Marinette apareció en el set. La chica le había estado llamando toda la mañana, pero él estaba en casa de Chloe así que no escuchó. Ahora necesitaba verlo. Adrien se sintió complacido de tener una distracción. Marinette no pudo hacer demasiado durante la sesión de fotos, Adrien era acaparado por muchas más personas.
En un punto, la china-francesa comenzó a arrepentirse de su decisión. Eso hasta que el Gorila llegó para llevar al modelo a su mansión. Pasaron primero a la panadería y aunque Marinette luchó porque el rubio se quedara a cenar fue prácticamente imposible. La dejo dándole un rápido beso en los labios de despedida antes de irse de la panadería.
Adrien entro a la mansión dispuesto a dormir todo el siguiente día. Paso a un costado de la oficina de su padre y justo en el momento en que su nombre era mencionado. No pudo evitar espiar la conversación.
—Tú querías que Adrien se casara con Chloe—comento Gabriel a su esposa.
—Hace cinco años era mi mayor deseo y aún hoy lo sigue siendo—dijo Elizabeth—es una gran chica, a pesar de su carácter.
—Entonces ¿porque la insistencia en que se cancelara el compromiso?—cuestiono Gabriel al ver a su querida esposa tan preocupada.
—No me cae muy bien su novia, pero parece hacer feliz a Adrien—comento Elizabeth—. Además creó que Chloe será feliz con el joven Drez.
Adrien no lograba entender que estaba pasando. Pero necesitaba respuestas. Llego corriendo a su habitación y no tardó nada en transformarse en el héroe para salir hacia el hotel Grand París. Al llegar se encontró a la rubia revisando sus joyas parecía muy calmada.
—Tenía la sensación de que encontraría a una damisela en apuros—comento Chat Noir desde la ventana que Chloe había aprendido a dejar abierta.
—Bueno, hoy no ha habido ningún ataque, sigo bien—contesto con superioridad.
Chloe volteo a ver a su tocador y tomo un cepillo amarillo para cepillar su cabello. Chat ya se había acostumbrado a esa rutina. Llevaba ya mucho tiempo yendo a ver a la chica en las noches. Había descubierto muchas cosas nuevas sobre su amiga de la infancia.
Primero, leía en las noches y se mordía sus labios. Segundo, estaba realmente preocupada por su imagen sin importar si estaba sola. Pero entre todas las cosas que había descubierto sobre la rubia, la más importante fue que Chloe estaba tratando de olvidarle. Se sentía mal por eso, y sabía que era egoísta pensar en aun tener el amor de Chloe cuando salía con Marinette. Pero sabía algo le estaba faltando de la historia.
—No tienes noticias nuevas para mí—reto Chat, necesitaba saber a qué se referían sus padres en su plática.
—Recuerdas que en Orgullo y Prejuicio, Charlotte dijo que "No todas nos podemos dar el lujo de ser románticas."—cuestiono Chloe.
—Si—contesto Chat acercándose a la chica.
—Supongo que siempre me parecí mas a Charlotte de lo que creí—dijo Chloe—. Mi madre siempre quiso que me casara con un chico al que no le intereso. Así que, me voy a casar con otra persona que no conozco.
Chat apretó los brazos de la chica. La idea de que Chloe compartiera su vida con alguien más lo aterraba. Ya se había acostumbrado a aquella extraña intimidad y ahora no podía imaginar su tarde sin visitarla. Ya era muy consciente de lo egoísta que era al desear que lo siguiera queriendo, no podía ser tan egoísta como para desear que estuviera sola.
—Tienes que estar bromeando—suplico Chat.
— ¿Qué demonios te pasa?—pregunto Chloe al verlo tan enojado.
El héroe apretó aún más fuerte los brazos de la rubia. Chloe trato de soltarse del agarre del chico. Chat la abrazo con fuerza no queriendo soltarla. A decir verdad, no estaba pensando en nada más que en mantenerla a su lado. Chloe le observo a los ojos y pudo ver por un segundo a Adrien a través de la máscara ¡qué demonios!
Una ligera y casi imperceptible sensación eléctrica recorrió sus brazos en ese momento. Chloe suspiro cerrando los ojos, mientras que el héroe se acercó a su rostro y pesco sus labios con rapidez y hambre. Chat estaba seguro que aquello estaba mal, pero sus labios no pudieron evitar rozar el cuello de la rubia. Apenas sus manos bajaron un poco más por su anatomía su buen juicio y cordura se perdió. Ahora era un felino en busca de su presa, y Chloe estaba demasiado buena como para dejarla.
