Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.
MÁS QUE EXTRAÑOS
LisaClasbenLynn
L a verdad es que lo único que les dolía era recordar que alguna vez hubo en sus corazones sentimientos muy profundos uno por el otro. Pero como decía esa vieja canción de una película romántica, mientras el tiempo exista el mundo les dará la bienvenida a los amantes. Y lo que Chloe y Adrien sintieron alguna vez no se olvida. Aunque se necesite de un alter ego para hacerlo renacer.
Decisiones importantes
"En cualquier momento de decisión lo mejor es hacer lo correcto, luego lo incorrecto, y lo peor es no hacer nada." — Theodore Roosevelt (1858-1919) Político estadounidense.
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Adrien hacia pequeños círculos en la espalda de la rubia. Había dormido abrazándola toda la noche. Y la verdad es que todo se había sentido estupendo, tener sexo con Chloe no había sido tan pecaminoso y culposo cómo creyó ¿para qué mentir? Le había fascinado tenerla a su merced. Quería creer que en algún momento de la noche aquel acto dejo de ser un simple impulso y se convirtió en algo consciente y lleno de sentimientos. La idea lo alegraba y asustaba a partes iguales.
Besar la espalda de la chica para despertarla le resultaba tentador. Pero sabía debía llegar a su casa lo más pronto posible. No quería soltarla, estaba muy a gusto a su lado, además de muy feliz por lo que había sucedido. Después de esperar un rato a que la flojera se le fuera, Adrien se dio cuenta primero debía de buscar a Plagg, obviamente ya no tenía la transformación.
— ¡Plagg! ¡Plagg!—susurro Adrien saliendo de la cama.
Adrien tomo sus bóxers antes de que alguien entrara a la habitación o que Chloe se despertara. Las bragas azules de Chloe estaban al pie de la cama. Una idea descabellada cruzo su mente, aunque se trataba más que nada de una perversión que prefería ignorar. Giro hacia la cama para ver a su ¿eh? ¿Amante? Lo que fuera, Chloe respiraba con tranquilidad, dio la vuelta dejando ver su pecho desnudo subir y bajar.
— ¿Por qué no la dejaste verte la cara?—pregunto de repente Plagg detrás de él—. No creo que hubiera pasado nada si prendían la luz.
Adrien se puso nervioso. La idea de que Plagg hubiese sido testigo (incluso si era a oscuras) de un acto tan íntimo no le agradaba. Pero prefirió no pensar en Plagg comiendo palomitas mientras los veía. Perturbador.
—Tenemos que irnos—ordeno Adrien sin contestar la pregunta.
— ¿No te vas a despedir?—pregunto Plagg—. Creo que es de muy mal gusto comerte a la chica e irte sin despedir.
—Suena muy pervertido cuando lo dices así—comento Adrien apenado—. Si me transformas creo que me puedo despedir.
— ¿Porque? Si ya te toco y te sintió—Plagg puso rojo al modelo.
—Olvidas que está enamorada de mí y me trata de olvidar y odiar—explico Adrien.
—Y tu ¿estás enamorado de ella?—Plagg se notaba muy confundido.
—Plagg, transfórmame—pidió Adrien evitando la pregunto. El kwami entro en el anillo y Chat Noir apareció en la habitación.
El héroe gatuno se acercó a la cama. Chloe estaba enredada en las sábanas con el pecho descubierto y el rostro apacible. Se veía preciosa con su cabello despeinado. Se acercó a su rostro y la beso en los labios. Lento y suave quiso quedarse con un último recuerdo agradable de esa noche. Diez minutos después Chat llegaba a su habitación.
Apenas había entrado a bañarse cuando oyó tocaban a su puerta. Adrien cerró el grifo del agua al escuchar. Creyendo que se trataba de la asistente de su padre, grito que pronto estaría listo y entonces podrían irse a la escuela. Cuando termino de bañarse se envolvió en una toalla y salió del gran baño se llevó un gran susto.
En el sillón de frente a su televisión se encontraba sentada su linda novia. Marinette sonreía ampliamente aunque se puso roja al verlo en toalla. Supuso que Nathalie la dejó entrar por ser su novia, aunque no le agrado para nada.
—Disculpa que haya entrado así—dijo Marinette bajando la cabeza—. Solo pensé que sería buena idea irnos juntos a la escuela.
—Bien. Debo cambiarme—Adrien dijo aquellas palabras más por educación que por convicción.
El modelo se acercó a buscar ropa y volvió a entrar al baño para cambiarse. Ya dentro cayó en cuenta: esa madrugada había besado, tocado y perdido la virginidad con su mejor amiga (o antigua mejor amiga) quien además de comenzar a odiarla, no era su novia. No había pensado en eso cuando Chloe gritaba el nombre de su alter ego. Era un maldito infiel. Pero aquello se había sentido demasiado bien.
Lástima que no pudiera sentirse mal por lo que hizo.
Chloe se levantó sintiéndose increíblemente plena. Tal vez un poco a dolorida, pero no demasiado. En su mente se encontraban vividos cada uno de los recuerdos de la noche y madrugada anterior. La felicidad y la vergüenza le dieron un toque rojo a su bronceado rostro. No se espantó de no ver a quien fuese su amante la noche anterior. Tenía la sensación de que saldría huyendo temprano en la mañana. No le importaba, tenía la autoestima demasiado alta. Aunque levantarse con Chat a su costado también hubiese sido agradable.
Se levantó y se arregló para la escuela mientras tarareaba la vie en rose en voz baja. Se acomodó el cabello, esta vez no en una coleta. Lo cepillo y lo dejo medio suelto con una cinta amarilla agarrándolo. Se puso un vestido primaveral color ocre y unas zapatillas blancas. Cuando salió del hotel tenía una sonrisa inmensa que casi no parecía ella misma. Incluso su mejor amiga se dio cuenta.
Chloe llegó totalmente sonriente a la escuela. Lo más extraño es que dejo platicar a Sabrina sin interrumpirla o dirigir la conversación hacia ella misma. Cuando llegaron al salón, la risa de Chloe pareció desviar por completo la atención de Adrien. No era una risa como las anteriores, era mucho más adorable y agradable. Se parecía mucho a la chica que había dejado esa mañana en el hotel. Le agradaba pensar que su felicidad era por él.
—Hoy vamos a trabajar con la teoría ética de Hume—dijo miss Bustier, la profesora volteo al pizarrón y dio comienzo a la lección.
Adrien desvío su vista hacia la rubia quien no le prestó atención en lo más mínimo. Marinette lo noto, pero creyó que eran sólo sus celos y su imaginación. No sería la primera vez que le pasaba. Los chicos comenzaron a escribir en las tabletas, aunque la reina abeja de la clase no se preocupó de tomar apuntes, siempre los tomaba su mejor amiga.
—Cuando hablamos de teoría ética debemos de tomar en cuenta dos constructos esenciales. El primero de ellos dice que el hombre siempre tiende a hacer el bien; el segundo dice que en conjunto la humanidad tiende al bien común—explico la profesora.
—Pero eso no es cierto—dijo Alya interrumpiendo la clase—. Chloe es el claro ejemplo.
El salón entero, al menos la mayoría, estalló en risas. Alya se sentía orgullosa de su nada amable comentario. Chloe solo sonrió, nada cambiaría su estado de ánimo esa mañana. Sabrina se puso de pie apunto de decir algo pero su mejor amiga la volvió a sentar en su lugar. Adrien, tal vez con las ganas de ser un héroe de brillante armadura, se levantó para defender a su mejor amiga, pero no lo alcanzo a hacer.
—No tengo porque buscar el bien de personas tan tontas como ustedes—contesto la rubia sin levantarse de su lugar.
—No es momento de ponerse a pelear, pónganse a trabajar—ordeno miss Bustier.
Mientras miss Bustier hablaba de la importancia de las emociones como guía de la ética, basado en la benevolencia, la utilidad y la justicia, según Hume y lo comparaba con el deber ser de Kant, Adrien no dejaba de pensar. El modelo estaba muy concentrado en decidir qué hacer a partir de ese momento. Quería arreglar el dolor que le había causado a su mejor amiga utilizando a su alter ego. Pero ahora tenía la sensación de que había empeorado la situación. Apenas eran conocidos como para que esa noche se hubiesen acostado.
Además tenía novia. Acaso ¿debía de seguir sus instintos y emociones o debía hacer lo que su madre y padre le habían inculcado? Para cuando toco el timbre de salida tenía su respuesta. Mo le gustaba para nada, pero sin duda era lo correcto. Se levantó de su asiento sin observar bien por donde caminaba, tanto que estuvo a punto de caerse por las escaleras. Marinette corrió a ayudarlo mientras la rubia y su amiga pasaban de él. Antes Chloe hubiese sido la primera en preocuparse por su seguridad.
Aquella tarde Chloe se encontraba estudiando para un examen que tendrían la semana siguiente. Chat Noir apareció en el balcón haciendo que la rubia se alegrara de verlo. Chloe corrió a abrir la puerta y abrazarle. Chat Noir la recibió y abrazo con fuerza. Casi había olvidado lo que era tener su atención.
—Quería verte—comento Chloe contra su pecho. Chat se sintió morir por lo que estaba a punto de hacer.
— ¿Cómo te fue hoy?—pregunto Chat tratando de ser cortes.
—Normal, aunque me siento mejor ahora que estás aquí—comento soltándolo.
Chloe lo jalo dentro de la suite y Chat pudo notar que se había cambiado la ropa. Ahora, el vestido a medio muslo se alzaba un poco más cada vez que daba un paso.
—El mayordomo me trajo un nuevo libro de época, parece que quieren acostumbrarme a la idea de casarme por compromiso, como si yo fuera a…—Chloe empezó a hablar pero la mano de Chat sobre su hombro la hizo detenerse.
—Necesito decirte algo importante—dijo Chat serio, Chloe solo asintió—. Es sobre lo que paso anoche.
—Dime—pidió la rubia sintiendo un nudo en la garganta.
—Fue una equivocación mía aprovecharme de eso. No sabía lo que hacía y siento que te di una mala idea de nuestra relación. Juro que no se va a volver a repetir—dijo rápido el héroe gatuno.
Chloe comenzó a reír por lo bajo. Su corazón presentía que algo así estaba por suceder, pero trato de negárselo hasta el último momento. Ahora era imposible no perder la última esperanza que tenia de evitar ese compromiso. Al menos trataría de tomárselo con gracia.
—No te aprovechaste si yo lo consentí. Y lo consentí—dijo entre risas, aunque estás pronto se acabaron—. Aunque entiendo que no quieras repetirlo.
Chat sonrió, queriendo creer que su amiga en verdad había entendido porque no podía y nunca podría continuar con esa relación. Se despidió con una sonrisa y un guiño antes de salir por la misma ventana por la que llego. Tenía una cita con Marinette para el cine en una hora.
Chloe abrazo su libro y trato de retener su desagrado y tristeza. La dulce idea que su corazón guardo durante la noche anterior se desvaneció. Observo sus manos con un suspiro aceptando que tenía un deber que cumplir. Debía bajar a ver a su padre para darle su respuesta sobre la propuesta del día anterior.
Chloe se detuvo frente a la puerta de la oficina de su padre. Aun se preguntaba si estaba haciendo lo correcto. La pregunta era ¿en verdad quería casarse porque era el deseo de su madre? ¿Quería vivir el resto de su vida atada a una persona que seguramente nunca la quería? No quería, pero era su única opción. Sin pensarlo más giro el picaporte y entro en el lugar lista para darle una respuesta a su padre.
—Acepto casarme con el hijo de la familia Drez—fue todo lo que dijo al entrar a la oficina.
Su padre sonrió. Ya no tendría que preocuparse por que su hija se quedara sola el día que él muriera. No tendría que preocuparse porque ella no pudiera hacerse cargo sola de las empresas o que necesitara ayuda con las cosas que se necesitaban hacer. El alcalde asintió antes de tomar el teléfono y llamar a la familia Drez. Debía asegurar ese compromiso lo más pronto posible. Las siguientes horas pasaron volando mientras la rubia esperaba una visita que traería la consecuencia de la última de sus decisiones.
La mañana siguiente, aunque Chloe aún se sentía de cierta forma satisfecha, no dejaba de sentirse inquieta. Adrien la observo entrar sonriente al salón y se tuvo que contener de preguntarle cómo estaba. Apenas la rubia se sentó en su asiento el propio modelo sintió las consecuencias y el dolor de sus decisiones. La mano de Chloe estaba adornada por un muy caro y grande diamante. Ahora sí que la había perdido para siempre. Adrien no pudo dejar de preguntarse cuando anunciarían el compromiso de quien fuera su mejor amiga.
¡No! Con un demonio. No podía. Era egoísta y un maldito. Sabía que era terriblemente malo que quisiera tener a Chloe para él solo. Pero, ¡demonios! ¿Cuándo se había vuelto tan moralista? ¿Qué importaba si su comportamiento había sido moral o ético durante esos últimos días? Bien, era cierto que él no se parecía a Chloe en muchos aspectos, pero al fin y al cabo era un niño rico y siempre obtenía lo que quería.
Marinette era una novia bonita y que sin duda podía hacerlo feliz y darle una vida estable. Pero, ¿él quería una vida estable? Recordaba una plática que tuvo con Chloe poco antes de que su madre desapareciera. Una plática en la que la chica hablaba de lo mala que algunos decían que era. Lo mucho que en aquel tiempo estaba acomplejada creyendo que no había nada bueno en ella. Y recordó perfectamente haberle dicho que el quería una chica así para que fuera su novia, quería una chica que dijera todo sin tapujos, que siempre buscara la forma de hacer las cosas como ella decía.
Chloe siempre había sido esa chica caprichosa, loca, inestable, dolorosamente sincera, decidida, que haría lo que fuera por obtener lo que quería. Y aunque habían separado sus formas de hacer las cosas hacía ya mucho tiempo, siempre se parecieron demasiado ¿acaso no fue ella la que se encargó de inscribirlo en la escuela hacía dos años? Y como le había pagado él: olvidando el gran y fuerte vínculo que en el pasado los había unido tanto. No podía pensar en ella con alguien más. La quería con él. Ya después se encargaría de atar los cabos sueltos, por el momento debía de enamorarla.
En ese momento sonó el timbre de cambio de clase. Adrien salió rápidamente hacia el baño y casi se cae en una ocasión. Apenas llegar a uno de los servicios saco a Plagg de la chaqueta. Plagg no parecía enojado en esta ocasión. Y es que el pequeño ser había quedado tan intrigado por la relación que tenían Chloe y Adrien que había buscado pistas por toda la habitación del modelo. Al final se encontró con un par de cajones que escondían bastante bien toda su historia. Y fue un contrato escrito a crayón lo que disipo todas sus dudas. No quería que las tristes y obvias profecías del gato y la mariquita siguieran cumpliéndose trayéndole desgracias a todos. Quería la felicidad de su portador.
— ¡Vamos! ¡Ve por ella!—animo Plagg.
Y Adrien sintió por un momento que estaba haciendo lo correcto. Aunque no sabía porque. Chat apareció en el salón de clases unos segundos después, decidido a llevarse a la rubia con él. La chica no pudo evitar sonreír al verlo. Su corazón comenzó a bombear sangre como loco, preparándola para la batalla que estaba a punto de librar ¿el deber de su compromiso o el deseo de la libertad? Sin duda, elegiría a Chat si este se lo pidiera. Aunque en ese momento ella no lo supiera. Tomo la mano que el héroe le ofrecía y salieron juntos de ahí.
Una chica que se quedó dentro del salón tuvo un muy mal presentimiento. Debía de hablar muy seriamente con su compañero. Lo más pronto posible. No podía y no debía permitir que el héroe gatuno se desligara de sus obligaciones con la ciudad por una niña caprichosa. Una llama ardiente inundo el corazón de Marinette.
Continuara...
