Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.


MÁS QUE EXTRAÑOS

LisaClasbenLynn

L a verdad es que lo único que les dolía era recordar que alguna vez hubo en sus corazones sentimientos muy profundos uno por el otro. Pero como decía esa vieja canción de una película romántica, mientras el tiempo exista el mundo les dará la bienvenida a los amantes. Y lo que Chloe y Adrien sintieron alguna vez no se olvida. Aunque se necesite de un alter ego para hacerlo renacer.


Romper y juntar

"Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado." — William Shakespeare

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— ¿Quieres jugar, Chloe?—pregunto el héroe acercándose por detrás a la rubia.

Su mano derecha viajo por debajo de la blusa rayada de Chloe. Sus labios depositaron pequeños besos en su cuello mientras la mano izquierda jalo la cadera de la rubia hacia su pelvis. Chloe soltó un gemido mientras se inclinaba un poco hacia adelante. Se agarró de la columna de su cama mientras Chat recorría con sus garras su piel. La rubia comenzó a perder el equilibrio, dejándose llevar por las sensaciones que estaba experimentando en ese momento. Chat Noir la tomo por la mano antes de que se cayera y sentir el anillo que le adornaba lo devolvió a la realidad. Dejo de tocarla en ese momento y de forma brusca se alejó de ella.

— ¿Qué sucede Chat?—preguntó Chloe volteando a verlo.

—Yo, yo, olvide que, que tu…—tartamudeo el héroe.

— ¿De qué hablas? —Pregunto la chica, Chat señalo su mano— ¿Te refieres a que me casé? Johan nunca está—contesto Chloe.

La rubia se acercó al héroe y se despojó de su chaqueta y de la blusa rayada. Se deshizo de su coleta haciendo que su cabello cayera libre. Chloe abrazo al héroe, apretando sus pechos al del chico. Tomo entre sus manos el rostro del héroe y le beso pasionalmente. Ahora le toco a ella pasar sus manos por el pecho del chico hasta encontrar el cierre que le permitiera quitarle la ropa.

En ese instante, Adrien despertó en la misma cama de la rubia. No tenía nada de ropa y Chloe estaba en sus mismas condiciones. Estaba oscuro y solo la tenue luz de la lámpara alumbraba un poco. Plagg dormía plácidamente al lado de la rubia. Ella por su parte había dejado su maquillaje en la almohada y su rostro estaba relajado. Parecía una princesa. Esa tarde la había raptado para platicar con ella. Una plática que resulto ser muy instructiva.

—Entonces ¿te vas a casar?—pregunto Chat mientras aun viajaba con ella a su espalda.

—Eso no te incumbe—dijo Chloe no queriendo hablar del tema— ¿de dónde sacaste esa idea?

—Tienes un anillo de compromiso en el dedo—comento Chat.

Chloe no dijo nada. Aún no asimilaba del todo que había aceptado un compromiso solo por conveniencia económica y cierto despecho. Ya no estaría nunca con Adrien y Chat la había rechazado el día anterior. Así que no sabía cómo actuar frente a ello y sobre todo no lo aceptaría hasta que fuera totalmente oficial.

— ¿Te gustan los cumpleaños?—cuestiono Chloe de repente.

—Si, algo—dijo Chat.

—En dos semanas es mi fiesta de cumpleaños, ahí lo anunciaran. Entonces será oficial—explico la rubia.

En ese momento ambos cayeron en la terraza de la chica. Chat la bajo de su espalda y la vio entrar a la suite. Así que solo tenía quince días para enamorarla y hacerla romper con el compromiso. La pregunta era ¿cómo lo haría?

—Y ¿a ti te gusta?—pregunto Chat— ¿qué hay de ese otro chico, Adrien?

— ¿Quieres saber la verdad?—pregunto Chloe, y Chat asintió—. A Adrien lo quise como nunca a otra persona, recuerdo muchas promesas que nos hicimos. Pero ya lo deje atrás y, en casos como estos, no importan los sentimientos.

¿Promesas? ¿Qué promesas se habían hecho uno al otro? No recordaba ninguna, pero supuso que ella tenía razón. Y sin embargo, no lo recordaba. Chloe se veía tan afligida que el héroe no lo pudo evitar.

— ¿No puedes hacer nada? Al fin y al cabo eres la princesa de París—suplico Chat. Chloe negó.

El héroe la tomo por los hombros y la atrajo a él con fuerza. Chloe se dejó consolar por el chico sin decir nada más, Chat prefirió dejarse guiar por sus instintos de nuevo. Perder a Chloe y tenerla tan cerca al mismo tiempo dolía más de lo que podía aceptar. Y ni siquiera sabía de donde surgió aquel irremediable deseo por tenerla solo para él.

Al final de aquella larga plática sobre su vida y sobre sus planes habían acabado en la cama de la chica. Sus miedos habían acabado por manifestarse en aquel sueño. Era una tontería que le doliera más que Chloe estuviera comprometida a que hubiera vuelto a acostarse con ella teniendo a Marinette aun como su novia. El héroe sabía que era hora de irse. Aun así fueran las cuatro de la mañana.

Se levantó de la cama cuidando de no despertar a su amante. Tal vez era porque la idea de que ella descubriera su identidad le aterraba. Podía seguir llegando a su cama y entre la oscuridad despojarla de su ropa y tocarla en lugares prohibidos. Quería seguir haciendo eso y tal vez el hecho de que en su sueño a ella no le importaba tenerlo de amante a pesar de estar casada era una forma de decirle llegaría hasta las últimas consecuencias. ¡Pero qué tontería! No podía seguir pensando en Chloe como un simple juguete o condón. Ni ella (ni Marinette) se merecían eso.

Ya vestido, Chat Noir salió de la habitación con rapidez. Sabía que no quería perder a Chloe, no quería que se casara con alguien más. Era un celoso-posesivo, pero la creía de su propiedad. Y se sentía pésimo al no saber si era porque el sexo con ella era buenísimo o porque sentía algo más por la chica. Lo que si sabía con certeza es que si quería averiguarlo debía de hacer las cosas bien. Apenas logro dormir un par de horas al llegar a su casa.

Chloe parecía feliz. Adrien no podía evitar sonreír al verla reírse durante las clases y portarse extrañamente amable con las personas. Parecía alguien totalmente distinta. Por otro lado Chat no se sentía muy seguro cuando hablaban del futuro.

—Tienes revistas de novia—señalo Chat al siguiente día de haberla secuestrado al ir a verla a su suite.

—Las envió la familia Drez, no creo que sean muy importantes—comento la chica sentándose en el regazo del héroe.

—Se siente un poco raro que sigamos siendo, bueno, esto—comento Chat recibiendo algunos besos pecaminosos de la rubia.

—Quiero disfrutar de mi libertad mientras aun la tengo—explico Chloe sin bajarse del chico—. Además, tú no pareces quejarte mucho. Incluso si no puedo verte la cara mientras tenemos sexo.

Chat prefirió ignorar eso ultimo y beso los labios de la chica. Para Chloe aquello parecía ser especial y no serlo al mismo tiempo. Y eso se notaba cuando sus manos aún estaban adornadas por un anillo de compromiso. A Adrien aquello lo desesperaba, lo suficiente como para no poder pensar en otra cosa. Y después de varios días de andar despistado eso se notaba.

— ¿En qué piensas, Adrien?—pregunto Marinette mientras tomaban un helado.

Adrien regreso a la realidad en ese instante. Casi no recordaba que tenía una cita con Marinette en ese momento. No era justo para ninguno que Adrien se la pasará pensando en otra persona. Se sentía sucio por eso. Tenía que hacer algo al respecto.

—Hay algo importante que tengo que decirte, Marinette—dijo Adrien poniéndose serio.

—Dime—Marinette tomo las manos de su novio entre las suyas sobre la mesa.

—Creo que debemos terminar—dijo el modelo sin rodeos.

Marinette soltó las manos del modelo rápidamente. Acaso había hecho algo malo. Adrien la estaba terminando, pero ¿porque? Se habría aburrido de ella a dos meses de estar juntos. No. Adrien no sería capaz de algo tan cruel. Era algo distinto, tenía que ser algo distinto. De repente tuvo la respuesta: una chica. Alguien se estaba metiendo entre los ojos de su novio.

¿Quién sería ella? Lila no era posible, había comenzado a coquetearle a otro chico de su salón desde hacía algún tiempo. Tal vez ¿Chloe? No, la caprichosa hija del alcalde ahora odiaba al modelo, ella no podía estar quitándoselo. Tal vez fuese alguna fan loca y obsesiva la que lo perseguía y quizá lo había amenazado con hacerle daño a su novia si no terminaba con ella. Aquella idea logró hacer que su corazón se relajara. Adrien no podía dejarla ¡nunca!

—Si está pasando algo, solo dímelo—pidió Marinette volviendo a tomar las manos del modelo.

—Solo necesitó un tiempo para hacer otras cosas, pensar—dijo Adrien.

Marinette no sabía que decir por un lado, que en una pareja debían de compartir la responsabilidad de sus problemas juntos. Pero, antes de insistir, decidió que le dejaría un tiempo. En caso de que no lo solucionara rápido ella intervendría y volverían a estar juntos.

—Entonces, supongo que nos podemos dar un tiempo—dijo Marinette tratando de sonar convencida.

Por supuesto que Adrien no se dio cuenta que su ahora ex-novia no se sentía contenta con la situación. La verdad es que no le importaba, ni en lo más mínimo. Estaba preparado para pelear o para lidiar con su obsesión. Pero sorprendentemente la china-francesa se estaba comportando muy madura con ese asunto. No quería seguir fingiendo que le gustaba Marinette, y tampoco creía que fuera justo para ella.

Se levantó rápido de su asiento. Se sentía muy fastidiado por la situación. Saco su cartera y tomo diez euros para pagar su helado y el de Marinette. Lo dejo en la mesa antes de girar a la chica y sonreírle en agradecimiento. Mientras el muchacho salía del lugar, Marinette comenzó a preguntarse si había hecho bien en dejarlo ir.

Chloe salió de su baño con una toalla cubriendo sus curvas y otra secando su cabello. Acababa de tomar un largo, muy largo y relajante baño. La rubia entro a su closet para encontrar un conjunto interior que combinara. Se puso un sostén negro y una panti del mismo color. Se vistió con un conjunto blanco, decidida a pasar el resto de la tarde de compras hasta que tocaron a su puerta. Aun sin arreglarse el cabello y sin maquillaje la chica fue a abrir.

En la puerta le esperaba un joven de su misma estatura con la tez más clara que Chloe habia visto, sus ojos eran de un oscuro color chocolate y su rostro era bastante delgada y alargado. El muchacho era realmente muy delgado aunque no parecía enfermo en lo absoluto y tenía el cabello negro un poco largo para el gusto de la rubia. Por desgracia, Chloe sabía quién era y aquello significaba que sus planes estaban arruinados.

—Hola Johan—saludo Chloe sin muchos ánimos.

—Hola Chloe, estaba pensando en que podríamos ir a algún lado un rato—comento rápidamente el muchacho.

Chloe bufo reteniendo una risa. Johan Drez era increíblemente tímido, tanto que aún se preguntaba cómo no se habia desmayado cuando le pidió matrimonio. Aunque claro, en ese momento tenía a toda su familia esperando que fuera valiente. Una parte de la chica agradecía que estuviera tratando de hacer su próximo matrimonio lo menos incomodo posible. Y si el cargaba las bolsas, bueno, por ella estaba bien.

—Estaba por salir de compras—dijo Chloe—. Tú cargas las bolsas—ordeno.

Chloe le dejo esperarla en su pequeña sala hasta que estuviera lista para salir. No fue una salida en lo absoluto extraordinaria, aunque la rubia debía admitir que Johan tenía un cierto sentido de la moda y una inmensa paciencia que la hizo pasar un buen rato. Si su futuro era como esa tarde, tal vez podría acostumbrarse a un matrimonio arreglado. Incluso si por él nunca volvía a ver a Adrien o a ser tocada por Chat.

A la salida de la escuela durante el día siguiente, Adrien tenía planeado una interesante movida para sus planes con Chloe. Enamorarla aún estaba entre sus planes, y seguía sin entender el origen de sus sentimientos. Recordaba que cuando Chloe era pequeña le encantaba coleccionar conchas de mar, y él habia encontrado un collar hecho de una muy bonita concha de mar bañada en oro. Era raro, caro y perfecto para la princesa de París.

Pero no tuvo tiempo para utilizar aquel regalo para hacer las paces con Chloe y hacer las cosas como se supone deben hacerse, algo le detuvo. Chloe estaba de pie en la entrada de la escuela acompañada de un joven que Adrien nunca habia visto. Parecían llevarse bien a pesar de lo mucho que Chloe movía las manos en señal de fastidio. Él chico no pudo evitar ponerse celoso ¿quién osaba acercarse así de natural a su chica? Esperen ¡¿de dónde demonios salió eso?!

Todo el salón, sino es que toda la escuela, se mostró muy intrigado por lo que hacia la rubia hija del alcalde. Pronto la pareja que platicaba en la puerta se vio rodeada de mucha gente. Chloe bufo molesta y giro decidido a mandarlos por un tubo a todos, no lo pudo hacer. Justo frente a la multitud se encontraba Adrien y la mirada que le lanzo en ese momento la dejo del todo desarmada. Sabía que habia visto aquellos mismos ojos en algún otro lugar.

—Pareces que tienes muchos admiradores—dijo Johan con inocencia—. Espero no tener que competir por la atención de mi novia.

El grupo que los observaba comenzó a murmurar. A decir verdad, Chloe no podía desmentir aquello. En cierta forma era su novia, se iba a casar con él. Sin embargo, algo dentro de ella se negaba a aceptarlo del todo aun. Tal vez era porque su corazón aun guardaba alguna especie de esperanza hacia Adrien, o quizás hacia Chat. Sin molestarse en contestar preguntas, Chloe jalo a Sabrina y a su prometido hasta su limusina.

Adrien llego a su casa sin aliento y con el corazón totalmente roto. Era obvio que la habia perdido para siempre. A ella ya no le importaba decir o contarles a todos sobre su relación, o en otro caso de negarlo. Lo habia aceptado ya, lo que significaba que nunca se retractaría. Cuando llego a su habitación, el modelo se derrumbó a un costado de su cama. De su chaqueta salió el pequeño Plagg que estaba seguro que aun habia algo que hacer por la situación.

—Aún no la pierdes, Adrien—trato de consolar Plagg pero el chico sin duda no podía con su propio corazón roto.

—No la perdí, Plagg. No puedes perder algo que nunca tuviste—dijo Adrien observando el pequeño y que ahora le parecía estúpido regalo que le pensaba dar para hacer las paces y arreglar su amistad.

—Pero, ella si es tuya y tu si eres de ella—dijo Plagg.

El kwami voló hasta la estantería donde encontró una caja de recuerdos. Adrien luchaba por no dejar salir sus lágrimas. Se sentía muy estúpido por querer llorar en ese momento, por haberse dejado llevar por sus instintos en los últimos días, por no saber porque sentía aquello por la rubia. Alzo su vista cuando sintió a su kwami poner algo en sus piernas. Era un viejo papel arrugado y un poco roto.

Adrien lo abrió solo para ver un pequeño y mal escrito contrato a crayón. Supuso que lo que estaba en verde lo escribió él y aquello que estaba en un color mostaza era de Chloe, este último apenas se notaba. El modelo abrió los ojos cuando empezó a leer lo que decía en voz alta.

Yo, Chloe Burgeois me voy a casar con Adrien Agreste porque es mi mejor amigo.

Yo, Adrien Agreste me voy a casar con Chloe Burgeois porque es la niña más bonita del mundo.

Debajo de aquellas dos simples líneas había dos pulgares de color rosa. Adrien pareció recordar todo de repente. Chloe y él inmiscuidos en un amor inocente de niños que hasta poco antes de la desaparición de su madre comenzó a convertirse en sentimiento serios que esperaban salir a la luz. Y luego, todo enfriándose cuando Chloe cambio y se convirtió en la joven cruel y despiadada que era ahora. Pero, ahí seguían, aquellos sentimientos aún estaban ahí. Su corazón aun latida por la chica fuerte, inteligente y decidida que siempre habia sido su mejor amiga.

Simplemente no podía perderla. No lo iba a permitir. No sabía cómo, pero tenía una semana antes de su cumpleaños para hacerle saber quién era, cuanto la amaba y lo mucho que quería que ella fuera su novia, su esposa, la madre de sus hijos, su compañera de toda la vida. Era una locura que no lo hubiese recordado hasta ese momento. Porque de haberlo sabido, hacía mucho que habría aceptado sus atenciones. Ahora solo quedaba remediarlo.

Continuara...