Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.
MÁS QUE EXTRAÑOS
La verdad es que lo único que les dolía era recordar que alguna vez hubo en sus corazones sentimientos muy profundos uno por el otro. Pero como decía esa vieja canción de una película romántica, mientras el tiempo exista el mundo les dará la bienvenida a los amantes. Y lo que Chloe y Adrien sintieron alguna vez no se olvida. Aunque se necesite de un alter ego para hacerlo renacer.
Cerrar los ojos
"Cerrar los ojos no va a cambiar nada. Nada va a desaparecer simplemente por no ver lo que está pasando. De hecho, las cosas serán aún peor la próxima vez que los abras." — Haruki Murakami en su libro Kafka en la orilla.
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Elizabeth Agreste se recogió el cabello con una peineta vieja de su familia y se dispuso a pasar el resto de su día leyendo en el estudio de la casa. Siendo la persona romántica que es tomo una novela de época y se deleitó con su historia favorita. No noto la hora cuando escuchó un portazo. Elizabeth se preguntó quién era. Dejo el libro y salió al recibidor. La secretaria de su esposo bajaba las escaleras mientras leía unos papeles al parecer importantes.
—Natalie—llamo la señora Agreste—. Escuche que alguien llego.
Natalie cerró la carpeta con sus papeles antes de llegar a la señora de la casa. Aún tenía mucho trabajo que hacer para su jefe así que no podía perder tiempo. Termino de bajar las escaleras y sin sonreír contesto.
—El joven Adrien llego hace poco—dijo la secretaria.
La señora Agreste asintió sonriendo ampliamente y dio las gracias a la mujer. En verdad estaba agradecida con la mujer, pues sin ella estaba segura que su esposo y su casa se hubiera caído a pedazos. Elizabeth subió las escaleras para visitar a su hijo. Desde que había vuelto no había logrado pasar suficiente tiempo con su hijo. Principalmente porque tenía que adaptarse primero a su nueva vida al perder cinco años con su familia, aunque la novia de su hijo no había ayudado mucho a ese alejamiento. Cuando llego al cuarto pudo escuchar un llanto muy delicado.
—Aún no la pierdes, Adrien—escucho decir a una voz masculina y un poco gruesa. Supo que no era la de su esposo de inmediato.
—No la perdí, Plagg. No puedes perder algo que nunca tuviste—la voz de Adrien parecía estar a punto de quebrarse al decir aquellas palabras. Había un deje de tristeza y un nudo de llanto en su garganta tan fuerte, que Elizabeth se preguntó si acababa de pelear con aquella chica tan celosa que era su novia.
—Pero, ella si es tuya y tu si eres de ella—dijo la voz desconocida.
Hubo un momento de silencio en el que Elizabeth se preguntó si podía entrar en ese momento. El sonido de unos cajones abriéndose contrasto totalmente con el increíble silencio del lugar.
— Yo, Chloe Burgeois me voy a casar con Adrien Agreste porque es mi mejor amigo—escucho decir a su hijo con voz melancólica, Elizabeth no pudo evitar sonreír—. Yo, Adrien Agreste me voy a casar con Chloe Burgeois porque es la niña más bonita del mundo.
Elizabeth sonrió decidida a dejar a su hijo componer su corazón. Aunque, si acaso necesitaba de su ayuda, estaría encantada de juntar a su hijo con la hija de quien fuera su mejor amiga. Regreso a su libro con rapidez y no dejo de pensar en todas las cosas que podía planear de aquello. Su hijo necesitaría ayuda para volver a tener el corazón de la chica. En ese momento un fuerte estruendo la desconcertó.
Adrien se adelantó a la puerta, emocionado por salir de ahí y enamorar a la rubia. Pero, una explosión cerca de la torre Eiffel le hizo girarse por completo. Un akuma estaba atacando a varias personas del lugar, un joven de apariencia terrorífica en color verde con un traje de rey. Su nombre Mad King.
—Es hora de salvar el día—dijo Adrien. Plagg no se notaba muy entusiasmado por la idea—. Plagg, ¡transformación!
Chat salió por la ventana de su habitación, sin recordar que su casa ya no se encontraba sola. Cuando bajo por la azotea y llego al piso pudo ver a su compañera saltar por los tejados hacia el peligro. Sin pensárselo mucho la siguió.
— ¡Chat! Ya llegaste—llamo Ladybug muy feliz por ver a su compañero ayudarla.
—Claro que si Lady—contesto Chat—. No puedo permitir que una dama se enfrente sola a tal peligro.
Ladybug río ante la ocurrencia de su compañero. Se sentía bastante alegre ese día, aunque no entendía porque. Era su primer día de soltera y aunque extrañaba horrible a Adrien, le consolaba saber que cuando él arreglara su problema volverían a estar juntos. Así que en general estaba de muy buen humor.
— ¿Has visto su poder?—pregunto Ladybug sonriente.
—Pues...—Chat Noir no termino la oración cuando un rayo azul cruzo a un costado de su cabeza.
El rayo reboto en un cristal y acabo por pegarle a una señora que caminaba tranquilamente por la calle. Su traje se transformó en un vestido de sirvienta medieval de color azul eléctrico con amarillo canario. Dio una vuelta solemne y ridícula antes de alzar la cabeza. Sus ojos eran espirales y su boca una línea inexpresiva. Y sin embargo se mecía de un lado al otro.
Mad King se paró a un lado de su nuevo sirviente y susurro sus órdenes. La joven ahora bajo el poder del akumatizado y con un salto comenzó a rodar calle abajo. Ladybug empezó a girar su yo-yo y el leve movimiento del aire llamo la atención de Mad King. París pareció sumirse en una extraña atmósfera. El akuma los observo un momento más antes de reírse de forma histérica.
Ladybug y Chat Noir le siguieron por las calles intentando entender porque parecía no hacerles caso. Mientras iba convirtiendo en sirvientes a todos los que podía, Ladybug pensó en una forma de derrotarlo. En ese instante, Mad King se paró en el balcón de la joven Burgeois. Chat adelanto el paso. Debía proteger a la hija del alcalde.
El poder de Mad King era realmente muy sencillo. Podía exagerar la locura que vivía en cada una de las mentes de los habitantes de París, por eso todos sus sirvientes parecían haber perdido la cabeza. Pero, había un tipo de locura que no podía ser sacada con su magnífico rayo, la locura escrita en el amor. Mad King había observado a los héroes, tratando de encontrar el punto de locura que tuvieran. El de Ladybug fue sencillo, dejarse consumir por sus poderes sin importarle a quien lastimara en el proceso. Pero la de Chat fue una sorpresa: dos locuras convergían en su interior. Ambas de la misma índole, la locura del amor. Una de ellas era nueva y casi extinta, la otra era vieja y fuerte. Y cuando supo quién la provocaba decidió divertirse con ello.
Mad King sorprendió a la rubia mientras leía una revista de moda. Con un marcador permanente en la mano tachaba las fotos de Adrien Agreste mientras se reprochaba todavía encontrarlo atractivo y sentir que le conocía más ahora que antes. Chloe se levantó de golpe cuando vio entrar al akuma y después de retarle se escondió debajo de la cama. Chat entro al cuarto en el momento en que Mad King tomaba por el cuello a la rubia y empezaba a ahorcarla.
— ¡Déjala en paz! —grito Chat decidido a arremeter contra el villano.
Pronto Mad King rio aún más y cuando apretó el cuello de la rubia esta se desmayó. El akuma lanzo un rayo a la puerta y salió corriendo del lugar. Chat Noir estuvo a punto de salir para atrapar al akuma. Pero el hilo del yoyo de Ladybug lo detuvo. Ladybug llego a su lado con una mirada muy enojada.
—No sé qué te traigas con Chloe—dijo Ladybug soltándolo—pero no me importa. Concéntrate y deja de pensar en ella.
Chat Noir asintió, aunque la verdad se encontraba muy ansioso y nada concentrado en ese momento. Siguieron a Mad King hacia el final de la escalera donde los esperaba. Detrás de él se encontraba Chloe dormida o desmayada. Ladybug salto y giro sobre el akuma. Estando del otro lado invoco el Lucky Charm y utilizo la espuma en tubo para distraer a Mad King. Chat ni siquiera podía moverse. Se escabullo por entre la pelea y alzo a Chloe para sacarla del lugar. Subió las escaleras y cuando giro pudo ver el momento exacto en que Ladybug rompía el objeto y purificaba al akuma.
Estaban en un piso distinto cuando Chat recostó a la rubia en el piso. Su respiración era muy lenta y acompasada lo suficiente para que Chat se preocupara por si aún seguía viva. La sacudió un poco y la tomo entre sus brazos. Chloe tenía marcas rojas en el cuello que al parecer dolían mucho. El héroe no se podía creer que estuviera lastimada y no la hubiera podido salvar. Poco a poco los latidos de Chloe y su respiración comenzaron a estabilizarse.
—Tengo que hablar contigo Chat—dijo Ladybug detrás de ellos. No espero a que Chat le contestará—. No voy a permitir que nos pongas en peligro a todos por ella.
—No sé de qué hablas—replico Chat sin soltar a la chica.
—Tú no puedes enamorarte de ella—grito Ladybug. Ni siquiera sabía porque estaba tan afectada por eso, solo sabía que su compañero estaba cometiendo una gran equivocación.
— ¿Por qué no?—pregunto Chat enojado.
—Porque tú eres un héroe y ella...—pero Ladybug no pudo terminar aquella frase cuando un susurro salió de los labios de la rubia.
Chat volteo a ver a su amiga y la vio abrir despacio los ojos. Parpadeo muchas veces antes de que sus ojos lograran ver bien las sombras. Al hacerlo un gemido de tristeza se deslizo por sus labios. Rápidamente se colgó del cuello del héroe quien la abrazo con fuerza. Por un segundo él pensó que la perdía, por un segundo ella tuvo miedo de irse. Las lágrimas cayeron sobre el traje del héroe quien ya no le hizo caso a su compañera. Ladybug decidió que no era momento para hablar de eso y se fue.
Minutos después Chloe era visitada por su gran y única amiga en su recamara. Chat no había tenido las fuerzas para irse. Las acompaño mientras Chloe se quejaba de lo que había pasado y Sabrina le escuchaba. Pronto cambiaron de temas y la conversación pudo incluirlo. La plática amena y llena de risas paso con rapidez. Para cuando Sabrina se fue la noche comenzaba a caer. Chloe estaba sentada en su cama y Chat se recargaba de uno de los pilares de cama.
— ¿Sabes que sería genial, Chat?—pregunto Chloe mirando su anillo de compromiso. Chat asintió dando a entender que continuara—. Quisiera que mi vida fuera una película de los 80's.
—No sabía que veías películas viejas—comento Chat.
Chloe giró sobre su cama dando la espalda al héroe y se estiro hasta lograr abrir un cajón de su buró. De ahí saco un gran estuche para discos viejos. Le paso el mismo a Chat quien lo abrió y descubrió dentro muchas películas viejas, tanto francesas como extranjeras. Todas se veían muy gastadas.
—Las veo cuando extraño a mamá—dijo Chloe sonriendo melancólica—. Te apetece si hoy solo duermes a mi lado.
Chat se recostó al lado de la rubia en la cama y ella giro a verlo. Recostó su cabeza en el pecho del chico y suspiro no queriendo quebrarse. En cierta forma aún estaba afectada por lo que había sucedido más temprano ese día. Chloe cerró los ojos al contacto del chico. Chat la rodeo con sus brazos y ambos estuvieron recostados así hasta que el héroe tuvo una idea.
—Chloe ¿te apetece bailar?—pregunto él.
Chloe abrió los ojos sorprendida por la propuesta. Chat no tardó en levantarse y caminar hacia la gigantesca televisión de la suite. Tomo el control y busco una canción que él conocía bien para bailar lento con la chica. Chloe aún no asimilaba nada cuando el héroe felino la tomo de las manos y la levanto hasta el medio de la sala. Chat puso una mano en su cintura y con la otra tomo una de sus manos. Chloe le siguió el juego.
El ritmo lento de la música les permitió moverse despacio por la sala. Chat la atrajo hacia él un poco más mientras se mecían de un lado al otro. Chloe se sintió pequeña en ese momento y deseo haberse puesto unos tacones antes de bailar. Chat la hizo girar sobre su lugar haciendo que su nerviosismo comenzara a perderse. Chloe rio un poco cuando se topó de pronto con los ojos verdes de su compañero de baile. Chat también rio. Cuando esa improvisada demostración de diversión acabo Chloe no pudo dejar de observarlo.
Chat la tomo por la cintura y los brazos de la rubia quedaron atrapados en su pecho. Se quedaron quietos. Chloe entonces lo pudo ver con total claridad. Los ojos verdes de su amigo de la infancia, su cabello rubio peinado de una forma distinta, la característica camisa blanca abierta que tanto le encantaba, la playera negra con apenas tres colores de la que siempre se había burlado.
Y mientras ella luchaba por no dejarse caer ante la tentación que sus más profundos deseos le daban, él la pudo ver como nunca antes. Inocente, fiel, tímida, sonrojada, con los ojos azules más expresivos que pudiera haber, con la figura delgada y atrayente que él ya había recorrido. En ese instante no tuvo duda alguna. Había amado a Chloe alguna vez, y estaba volviendo a amarla. Tal vez como nunca en el pasado.
Chloe acerco sus labios a los del héroe, hipnotizada por la visión que se le mostraba en ese momento. Llena de esperanza y amor. Chat tampoco se pudo resistir y le tomo por el rostro para poder profundizar un posible beso. Chloe también hizo aquello, pero aquel movimiento le mostro un futuro que ella olvidaba. Horrorizada se apartó con brusquedad del héroe.
—Vete—pidió enojada. Chloe retrocedió hasta la puerta del balcón y la abrió dejando entrar una brisa helada.
—Espera ¿qué sucede Chloe?—pregunto el héroe.
—Vete, y no quiero que vuelvas nunca—suplico la rubia en un grito.
—No. No me voy a ir—Chat no entendía el porqué de aquello— ¿Por qué quieres que me vaya?
—Porque me haces daño—dijo Chloe señalando la salida.
—Yo no...
—Cuando estoy contigo cierro los ojos. Cuando estoy contigo pienso que en verdad puede haber amor en mi vida—empezó a explicar Chloe sin tratar de contener las lágrimas—. Pero eso no va a hacer desaparecer las cosas. Tengo miedo. Miedo de que cuando me despierte de este sueño todo sea peor.
Chat no supo que contestar a aquello. Él también tenía miedo. Atesoraba cada uno de sus momentos juntos, y casi no creía que no había aprovechado la oportunidad que tuvo antes. Tal vez era eso lo que le hacía aferrarse tanto a ella. Pero, no podía rendirse por ninguna razón y de ninguna manera. Encontraría la forma de desaparecer su tonto compromiso y de quedarse a su lado. Pero, como podría decirle que ella si podía tener amor en su vida.
—Y si no tiene que terminar—Chloe le observo sin entender lo que decía- chat suspiro para obtener fuerzas para lo que estaba a punto de decir—. Escucha, Chloe, ¡yo te amo!
Chat se quedó estático tras decir aquello. Al fin estaba admitiendo algo que había olvidado y negado por mucho tiempo. Un deje de esperanza comenzó a surgir en el corazón de la rubia. Una parte de ella quería creerle, otra le advertía que debía de ser cuidadosa.
—Chloe ¿me escuchaste?—pregunto el héroe al no verla moverse—. ¡Te amo! ¡Te amo! ¡Te amo! Por favor, dime algo. No quiero perderte. No quiero renunciar a ti.
Chloe se acercó entonces al héroe. Ahora sabia su respuesta, ahora sabía lo que tenía que decir.
Continuará...
