Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.


MÁS QUE EXTRAÑOS

La verdad es que lo único que les dolía era recordar que alguna vez hubo en sus corazones sentimientos muy profundos uno por el otro. Pero como decía esa vieja canción de una película romántica, mientras el tiempo exista el mundo les dará la bienvenida a los amantes. Y lo que Chloe y Adrien sintieron alguna vez no se olvida. Aunque se necesite de un alter ego para hacerlo renacer.


Fiesta del desastre

"Yo también preferiría besarte todo el tiempo en lugar de despreciarte —dijo al cabo de un momento—. Pero de algún modo tú tampoco lo pones fácil." — Zafiro (2010) por Kerstin Gier.

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Chloe se acercó a Chat tratando de contener sus lágrimas. Se paró frente al chico y sonrió con ironía antes de comenzar a hablar. Debía de ser muy fuerte para decir lo que estaba por decir. Chat sentía su corazón latir de forma desbocada. Su boca estaba seca y una parte de él quería correr como gato bajo la lluvia y esconderse debajo de un cartón.

—Tú no me amas, Chat—aseguro la rubia con un suspiro—. Solo te gusta el sexo.

Chat sintió su corazón detenerse cuando la escucho. Estaba seguro, total y completamente seguro de que sus sentimientos no habían nacido de sus pantalones. Claro, tal vez fuera el increíble sexo que tenía con ella lo que le hizo recordar la intimidad que solía tener con la chica. La amaba. Estaba totalmente seguro de que amaba a Chloe Burgeois.

—No, Chloe, yo... —en ese momento tocaron a la puerta.

Chloe entro en pánico cuando recordó que visita tendría ese día. Giro hacia la terraza y abrió la puerta con fuerza dejando entrar una brisa helada. Chat no sabía que decir o hacer hasta que la chica lo empujo fuera y con una señal le dijo que se fuera. Chat estuvo por protestar pero Chloe ya había abierto la puerta y dejado entrar a su prometido. Johan Drez sonrió nervioso y le otorgó una caja de chocolates a Chloe, que tanto le encantaba.

Chat se fue en ese momento, con un increíble dolor en el corazón y con la incertidumbre más palpitante que nunca. Esa semana no fue buena para el héroe, en definitiva fue una de las más extrañas y difíciles de su vida. En principio, su madre no dejo de preguntarle sobre la rubia y de llamarla para que pasara tiempo con ella en su casa. Elizabeth Agreste y Chloe pasaban mucho tiempo platicando, haciendo más difícil para Adrien estar es su casa. Cada vez que la veía tenía muchas ganas de correr hacia ella, besarla y confesarle que la amaba con locura y que era con él con quien había compartido durante los últimos dos meses tanto tiempo. Pero se contenía y se encerraba en su habitación hasta que la ciudad lo necesitara o fuese hora de la cena.

Como héroe, tampoco fue un semana fácil. Cada día, entre las diez y las once de la mañana aparecía un akuma en las cercanías de la escuela. Aquello no era raro, pero lo que si era raro fue que ninguno de ellos parecía buscar los Miraculous de Ladybug o de Chat Noir. Pero todos ellos encontraban una forma de atacar a la hija del alcalde. El domingo el director de una empresa de colchones se había enojado con su esposa y de alguna forma Chloe acabado en medio de una acolchonada caja de colchones. Apenas salvarla, Chat trato de declararse de nuevo. Pero no lo logro.

Prefería revisar su celular a poner atención en la lección de claves musicales. Y el profesor se disgustó mucho cuando la rubia le mando a callar por interrumpir una llamada entrante a su celular. El profesor de música se convirtió en Musique Mask y puso a tocar mil instrumentos a la rubia. Ladybug no estuvo feliz de salvarla y de hecho trató de convencer a Chat Noir de que era mala chica argumentando que de cierta forma se lo merecía. Pero nada podía hacer flaquear los intensos sentimientos que tenía Adrien/Chat Noir hacia Chloe.

A mitad de semana Chloe fue secuestrada por un nuevo akuma. Aunque, bueno, de hecho no era del todo nuevo. El Evillustrator surgió antes de la cena, para disgusto de Chloe puesto que en verdad deseaba tener esa cena de camarones con salsa remoulade junto a Johan Drez. Era una de sus comidas favoritas. Pero en vez de pasar el día en el restaurante del hotel estuvo encerrado en una jaula en lo alto de la torre Eiffel. Dicho Akuma casi no tuvo tiempo de llevar a cabo su plan (aunque sí pudieron disfrutar de algo de música con una grabadora hecha por el Evillustrator) cuando apareció Chat Noir para salvar el día. El jueves Chloe solo fue uno de los muchos ciudadanos convertidos en marionetas por String Master. Para el viernes, ambos héroes la siguieron intentando evitar que un akuma le hiciera daño. Lo atacaron antes de que llegara a ella y Ladybug advirtió al aire que si arruinaban sus planes para el siguiente día correría sangre.

Y de esa forma llegó el sábado. Adrien se sentía derrotado y de muy mal humor. Se levantó decidido a tener el peor día de su vida. Pero el destino tenía planes distintos para él. Bajo a desayunar sin ningún tipo de ánimo recordando que ya era una semana desde que Chloe rechazó su declaración. Apenas se sentó en el comedor su madre sonrió ampliamente, como si tuviera la noticia más extraordinaria que dar. Gabriel se veía de la manera usual, y el que revisara su celular cada tres segundos para atender algún negocio no se le hizo raro a ninguno.

—Adrien, supongo que debes saber que hoy es el cumpleaños de Chloe —dijo la señora Agreste sin titubear.

Adrien quiso darse un golpe por no haberlo recordado a tiempo.

—Si, lo sé —contesto más para su madre que para sí mismo.

—Chloe tuvo la amabilidad de invitar a toda la familia a su fiesta de cumpleaños —empezó Elizabeth mientras se llevaba un pan tostado a la boca—. Es un evento de gala y supongo que sabrás es algo importante para mí. No estoy segura de si quieres ir.

Adrien quiso gritar que se moría de ganas por verla. Pero se retuvo y lo pensó mejor. Era su fiesta de cumpleaños lo que significaba que estaba por anunciarse su compromiso. Estaba a punto de perderla para siempre. En ese momento decidió que era la última oportunidad para recuperarla. Tal vez debía de ir y declarársele por última vez. Así que afirmó que si quería ir mientras maquinaba su última esperanza.

A un costado del colegio Françoise Dupont, una joven hija de panaderos preparaba lo que ella consideraba el mejor regalo de reconciliación. Durante toda la semana había visto a Adrien mucho más nervioso y enojado de lo normal. No podía evitar pensar que tal vez necesitaba de su ayuda para arreglar su problema. Por eso iba a ir a visitarlo para darle un regalo y reconciliarse por fin.

Salió de su casa a eso de las cuatro de la tarde con el postre favorito de Adrien envuelto. Sabine le había aconsejado llegar antes de la cena y tratar de quedarse para la misma. Así podría conocer a la señora Agreste más a fondo. Cuando llegó a la casa de la familia Agreste pudo notar que había un gran alboroto.

Toco el botón del comunicador y un momento después Natalie aparecía en la pantalla con un rostro muy enojado y fastidiado. En parte con Marinette por interrumpir sus labores, en parte con la familia Agreste por darle tanto trabajo. Marinette se puso roja pues nunca iba a la casa de su novio (o ex-novio) sin invitación previa.

—Estoy buscando a Adrien —comento con voz temblorosa.

—En este momento el joven Adrien se encuentra ocupado —dijo Natalie—. Te recomiendo que vuelvas después.

La conexión con el intercomunicador se apagó en ese momento y Marinette suspiro. Giro y apenas había caminado un poco cuando vio a Nino acercarse a ella y a la mansión.

—Hola Marinette —saludo el moreno.

—Hola Nino —contesto cabizbaja— si vas a visitar a Adrien, dicen que está ocupado.

—Bueno, fue Adrien quien me llamo —contestó Nino.

— ¿te importaría entregarle esto? —Dijo Marinette tendiéndole el regalo que llevaba para Adrien —dile que es de mi parte.

Nino sonrió. La verdad es que su mejor amigo era un tonto por terminar con tan semejante chica que era toda habilidad y dulzura. Asintió tomando el paquete y despidiéndose de la chica. Cinco minutos después se encontraba frente su mejor amigo esperando que este le explicará en que le podía ayudar.

Adrien vestía uno de esos trajes que siempre se ponía para las sesiones de fotos. Se veía nervioso. Por un segundo Nino tuvo la sensación de que no era nada de lo que él había creído. Adrien volteo a verlo emocionado. Suspiro antes de contarle todo su plan y sus sentimientos. Adrien descargo de su mejor amigo todas aquellas sensaciones que había estado teniendo por su amiga de la infancia. Nino no lo entendía.

—Acaso ¿te volviste loco? —Pregunto Nino en cuanto se acabó el relato—. Es una locura ¡tú! ¡¿Enamorado de Chloe?!

Nino tomó la caja de regalo y la pasó a Adrien. Este lo abrió y era de esperar que el ver los pequeños pastelitos le recordó a cierta hija de panaderos que había sido su novia hasta hace muy poco tiempo. Pero esos sentimientos hacia Marinette se habían evaporado en el aire.

—Estoy enamorado de Chloe —contesto.

Nino no lo soporto más y sin decir una sola palabra más salió del lugar. Estaba enojado, no porque su amigo se enamorara de Chloe, muy en el fondo sabía que aquello tenía sentido. Era la única persona con la que tenía un historial de pláticas en Facebook y la única con la que su familia se sentía bien. Su coraje venía de los celos. Que no daría Nino por tener la oportunidad de que el corazón de Marinette fuese completamente suyo.

La hora de la fiesta llego. Elizabeth y Gabriel Agreste estaban felices por estar juntos. Era el primer evento al que irían como familia desde la reaparición de la señora Agreste. La sociedad a la que siempre habían pertenecido estaba ansiosa por conocer las últimas novedades. Y la cereza del pastel, sabía Adrien, podían ser una de dos cosas su declaración a Chloe o el anuncio del compromiso de Johan Drez y Chloe Burgeois.

Adrien no sentía muy cómodo entre tanta elegancia. El salón del hotel estaba a reventar de personas que tenían poder dentro de París y en general dentro de Francia. Incluso había muchas personas que venían solo por negocios. Adrien busco con la mirada por todo el salón a su chica. Chloe se encontraba caminando hacia un grupo de personas que atendía su padre. Se veía radiante con aquel vestido amarillo ceñido al cuerpo y el detalle en capa que le caía en la espalda. Adrien se detuvo un segundo para tomar aire y poder volver a respirar.

Trato de acercarse a la chica pero la multitud se lo impidió y antes de que se diera cuenta Chloe estaba tomada de la mano de Johan Drez (aunque en realidad no se veían muy a gusto en esa situación). Pronto y desde la distancia Adrien fue testigo de cómo comenzaban a felicitar a la pareja como si todos supieran sobre su compromiso. Adrien entro en pánico. Cuando Johan se alejó de Chloe, Adrien decidió seguirlo.

—Así que ¿te vas a casar con Chloe? —pregunto apenas lo alcanzo.

Johan río divertido.

—El gran Adrien Agreste al fin se enteró —comento Johan. Había investigado todo sobre la vida de Chloe, incluyendo a todos quienes fueron sus amigos o enemigos—. Me sorprende que no le hayas felicitado en persona con anterioridad. Chloe te tiene gran afecto.

Adrien tuvo que recordarse no era un buen momento para pensar en la posibilidad de que Chloe sintiera amor por él. Giro a ver al chico que en ningún sentido se comparaba al modelo. Tenía que convencerlo de que casarse con Chloe era una mala idea. Debía convencerlo para poder decirle a Chloe que la amaba y que ella no tuviera problemas con la familia Drez. Sabía lo importante que era aquello.

—Pobre de ti, pasarás una vida terrible. Chloe no es la mejor persona ¿sabes? Es bastante egocéntrica y egoísta —comenzó a decir —además pareciera que siempre encuentra una manera de hacer que todos se pongan en su contra y cree que su padre le solucionara todo. Eso la convierte en una tonta descerebrada. De hecho de no ser por el dinero que tiene no vale la pena.

Adrien trataba de decir aquellas palabras lo más crudamente posible. Pero no podía. A cada defecto que decía pensaba en todas las cualidades que tenía. Sabía todo lo malo de Chloe, conocía todo lo bueno. Y sabía que ella le conocía por completo. Habían pasado por tanto juntos en el pasado. Eso solo podía ser amor.

Por supuesto, Adrien no sabía que una persona le escuchaba por detrás del chico. Chloe tenía el maquillaje regado por sus mejillas. Sabía que Adrien no la consideraba su amiga, ni siquiera recordaba que fue su primer amor. Pero, no tenía idea de que sus sentimientos fuesen tan horribles. La odiaba. Y aquello termino por romper su corazón de una vez por todas. Salió corriendo evitando a las personas que buscaban felicitarla. Y cuando llego al automóvil que su padre le regalo aquella mañana no tardo en prenderlo y huir.

—Oye, Adrien ¿porque no simplemente me dices que la amas y que quieres que anule el compromiso? —pregunto Johan.

Tal vez era porque Johan no tenía una complexión fuerte y porque no era alguien al cual tenerle miedo que Johan siempre tenía un plan bajo la manga. Su investigación se fue intensificando hasta que descubrió de viva voz del alcalde que siempre se albergaron esperanzas de que Adrien y Chloe sintieran algo el uno por el otro. Y esa pequeña duda lo hizo ponerle atención al joven modelo. Era imposible no notar lo enamorado que estaba de la hija del alcalde.

Adrien no sabía que decir. Entonces, el chico sabia de sus sentimientos. Suspiro y en ese instante decidió que debía tener a Johan de su lado. Era la única forma de estar con Chloe. Pronto, Adrien le platico todo al chico y Johan, un romántico empedernido, decidió que un amor tan sincero valía más que la academia de baile que su familia tanto deseaba.

Lo último que Chloe supo de ese día, fue que sus ojos estaban nublados, que la luz de los coches que cruzaban la carretera se iban haciendo cada vez menos, que su corazón estaba destrozado durante aquella madrugada y que un poste de luz acabo con su conciencia. No tenía idea de las consecuencias que aquel accidente iba a tener para su vida.

Continuara...