Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.


Mas que extraños

La verdad es que lo único que les dolía era recordar que alguna vez hubo en sus corazones sentimientos muy profundos uno por el otro. Pero como decía esa vieja canción de una película romántica, mientras el tiempo exista el mundo les dará la bienvenida a los amantes. Y lo que Chloe y Adrien sintieron alguna vez no se olvida. Aunque se necesite de un alter ego para hacerlo renacer.


Amanece en abril

"De las cosas que tienes, escoge las mejores y después medita cuán afanosamente las hubieras buscado si no las tuvieras" - Marco Aurelio (121-180) Emperador romano.

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—Por eso quiero que te cases conmigo —dijo Adrien —podemos ser perfectos juntos.

Adrien esperaba una respuesta con una gigantesca sonrisa, mientras Chloe se mordía el labio inferior. Tenia un fuerte debate interno y de repente se sintió como si estuviera en una versión rara y retorcida de su novela favorita.

—No lo sé —dijo Chloe después de un momento.

Adrien la observo junto a Plagg quienes no esperaban aquella respuesta. Johan Drez, detrás de ellos sonrió nostálgico. Él también había escuchado una respuesta como esa hacia muy poco tiempo. Pero en aquella ocasión sus esperanzas se desvanecieron en ese momento. Sin embargo, Adrien tenía muchas más oportunidades que él. Adrien se levantó sintiéndose derrotado y estuvo a punto de salir de la habitación hasta que escuchó la voz de Chloe.

—Sufrí mucho cuando negaste nuestra amistad y salías con Marinette. Sufrí mucho tratando de olvidar que te amo. Incluso me comprometí con otra persona —comenzó a explicar—. No estoy segura de que pueda aguantar otra decepción. Y no estoy segura de querer pasar el resto de mi vida pensando en si puedo confiar en que me amas o en que esto sea solo un capricho.

Adrien se sentó junto a la chica para abrazarla con fuerza. Chloe tuvo miedo de dejarse abrazar porque sabía que comenzaría a llorar. Pero no podía negarlo. Aún estaba enamorada del modelo, y aún más del héroe. Durante la siguiente hora, Chloe trato de averiguar si podía dejarlo todo atrás y aceptar la propuesta de Adrien. Pero aun quería pensar. No todos los días descubres que tu mejor amigo se hacía pasar por un héroe, el mismo héroe con el que había mantenido relaciones sexuales y del que además había resultado embarazada solo para perderlo por su propia estupidez. Necesitaba descansar y pensar, no dudo en decirlo a Adrien. Y él no tuvo otra opción que aceptarlo.

Marinette daba vueltas en su cuarto enojada. Más que enojada estaba confundida. Esa misma mañana Adrien le había gritado de un modo terrible y Nino insinuó que los sentimientos del modelo habían cambiado de forma drástica. Aun se negaba a que eso fuera cierto. ¡Con un demonio! Adrien no podía haberla abandonado por ir detrás de Chloe. Era ¡ilógico! ¡Una locura! Algo que ni en sus más tontas pesadillas podía pasar.

—Es una maldita perra —dijo al cabo de un momento.

Tikki la observaba desde un plato de galletas sobre la cama. Sus temores comenzaban a hacerse presentes. Marinette comenzaba a perder el objetivo de su misión. Y sobre todo la parte obsesiva de su personalidad, que había tratado de mantener a raya, estaba tomándola por completo. Aquello no era bueno. Ladybug nunca se había convertido y no podía nunca convertirse en una persona loca. Pero Marinette estaba comenzando a rayar esa delgada línea entre el amor y la obsesión.

— ¿Que voy a hacer Tikki? —pregunto al cabo de un momento.

Tikki trago el último pedazo de la galleta.

—Ya es tarde. Es hora de ir a dormir —dijo la pequeña Kwami.

—Tal vez si le advirtiera sobre Chloe de otra forma —en ese instante la cabeza de Marinette hizo clic.

Pero cuando giro para pedirle a Tikki que la convirtiera en heroína se acobardo. Tikki le observaba muy enojada, como si no quisiera que Marinette siguiera pensando en Adrien. Pero la chica no podía dejar de pensar en el modelo. En verdad le amaba, lo suficiente como para crear planes en su cabeza. Se acostó en su cama pensando en lo primero que le diría al chico cuando lo viera a primera hora al siguiente día. Cerró sus ojos y recordó que su madre haría panques de zanahoria para vender a la mañana siguiente.

Mientras tanto, el joven modelo estaba tratando de reunir fuerzas para entrar en el estudio de su hogar. Sabía que su madre y padre estaban dentro, probablemente platicando sobre sus próximos planes o leyendo un libro cada quien por su parte. Pero tenía un anunció que hacer. Y no sabía cómo lo tomarían sus padres.

Tomo aire y entro de un golpe a la misma.

—Necesito decirles algo importante —fue lo primero que dijo al ver a sus padres.

Elizabeth dejó su copia de Cumbres Borrascosas en la mesa y Gabriel giro a ver a su hijo. La señora Agreste le sonrió dulcemente lo que le dio a Adrien cierta confianza para comenzar a hablar. Así que decidió no observar a su padre o sus nervios iban a tomar poder sobre él. Suspiro y comenzó con el discurso que venía preparando desde que salió del hospital.

—Le acabo de proponer matrimonio a Chloe —en ese momento apareció una mirada de estupefacción en el rostro del resto de la familia Agreste, así que Adrien continuo hablando—. Sé que suena repentino, pero, ¿acaso no recuerdan cuando éramos pequeños y siempre bromeábamos sobre como seria nuestra casa cuando nos casáramos? Hace dos meses no lo recordaba, pero ahora no puedo dejar de pensar en que quiero pasar mi vida con ella. Sé que será difícil pero es algo que necesito hacer y quiero saber si puedo tener su aprobación con esto.

Por un momento, Adrien pensó que había sido mala idea decirles aquello a sus padres. Tal vez debió de haber obtenido una respuesta concreta de Chloe antes de decirles a sus padres que se quería casar con ella. En retrospectiva era una locura. Más allá de sus deseos infantiles nunca habían compartido más que un beso a los doce años. Su primer beso. Quizá no estaba listo para tomar una decisión así de importante. Pero en ese instante justo, su madre se levantó llena de emoción y su padre lanzo una pequeña carcajada de satisfacción que desconcertó a Adrien.

— ¡Funciono! ¡Funciono! Nuestro plan funciono —grito Elizabeth abrazando a su esposo con euforia antes de girar hacia su hijo.

—Si lo hizo —contesto Gabriel.

—- ¡Oh! ¡Cariño! No sabes el gusto que me da el que te hayas dado cuenta de tus sentimientos reales —dijo Elizabeth abrazando a Adrien.

— ¿Ustedes lo sabían? —preguntó asombrado el modelo.

— ¿Quién crees que envió esos villanos a molestar a Chloe? —cuestiono Elizabeth con una gran sonrisa.

—Hawk... —Adrien detuvo su oración y en ese momento todo tuvo sentido.

—A qué es bello lo que hizo tu padre —dijo Elizabeth acercándose a Gabriel y abrazándolo con cariño—. Me busco por cielo, mar, tierra, hasta con magia. Estuvo decidido a hacer de todo con tal de encontrarme y volvernos a reunir. Y cuando descubrí que tú eras el gato. En fin, mi plan funciono.

Pero Adrien necesitaría más que eso para procesar toda la información. Tal vez habían sido demasiadas emociones por un día: descubrir que el amor de su vida había tenido un terrible accidente, que había perdido a su hijo sin siquiera saber que lo esperaba, que Chloe le pidiera un poco de tiempo para pensar en su propuesta o que su padre aceptara ser el villano que los persiguió durante más de un año lo que lo desconecto del mundo. No supo nada de lo que paso a continuación hasta que estuvo recostado en su cama y el sueño le venció.

El sonido del despertador y el olor del huevo frito lo obligo a abrir los ojos. Pero la luz era muy distinta a lo que recordaba y sus sabanas se sentían diferentes. Se levantó solo un poco sobre las sabanas y observo alrededor. Casi no lo podía creer cuando noto que la persona acostada a su lado no era otra que Chloe. La rubia dormía plácidamente cubierta solo con la delgada sabana. La piel desnuda de su pecho subía y bajaba con lentitud mientras enrollaba el resto de su cuerpo en las sabanas. El olor del huevo frito venia junto a ciertos golpes en la puerta del cuarto. Tras un momento reconoció que aquella no era otra más que la habitación de sus padres.

Adrien no pudo evitar observarla durante un momento, notando que se veía hermosa a pesar de la pequeña cicatriz que se encontraba en la parte baja de su vientre. Era una línea recta de la que desconocía el origen. Tras un largo rato el olor del huevo frito se disipo y Chloe comenzó a abrir los ojos. Aun adormilada no capto que estaba pasando hasta que Adrien beso sus labios para acabar por despertarla. Para ese momento, Adrien ya había aceptado la situación. Además de que un par de anillos similares en su mano y en la de Chloe acabaron por darle la última pieza del rompecabezas.

—Buenos días dormilona, es hora de despertarse —dijo Adrien. De alguna forma sabía que aquello era un sueño.

—Estoy muy cansada, Adrien —Chloe le siguió la corriente. Ella también tenia la sensación de que estaba en un sueño.

Ninguno de ellos lo sabía, pero su conexión fue tan fuerte que Plagg no tuvo problema en unirlos en un solo sueño. Había visto dentro de los corazones de ambos dándose cuenta que sus miedos solo venían de la incertidumbre. Así que término recurriendo a magia muy antigua para lograr que fueran felices. Plagg nunca había sido el tipo de kwami cupido, al menos no como Tikki. Pero para cumplir un objetivo también tenia sus planes.

Tocaron a la puerta en ese momento y ambos parecieron entrar en pánico como un par de novios adolescentes que están haciendo algo mal. Adrien se levantó y rápidamente se dirigió al closet del cuarto. Chloe hizo lo mismo y al abrir el lado contrario del closet encontró un sin fin de ropa de diseñador. Como si nunca hubiese visto tanto lujo junto no pudo evitar observar todo embelesada. Un par de brazos rodearon su cintura desnuda y Chloe giro para ver a Adrien ya vestido con un traje. Y fue hasta ese momento que noto pequeños detalles. Primero, seguía siendo Adrien con su sonrisa de comercial, pero sus facciones estaban mas maduras y su estatura mucho mas alta. Era él pero dentro de al menos diez años.

—Te espero abajo —comento Adrien antes de salir por la puerta.

Chloe escucho que hablaba con un par de voces agudas del otro lado. Hasta que se quedó en total silencio no regreso su atención hacia el closet. Escogió algo que considero lo menos elegante del lugar, tomando en cuenta que probablemente solo iba a desayunar. Tomo el vestido primaveral amarillo y su ropa interior para meterse al baño de la habitación. Cuando la chica se vio en el espejo noto que ya no era la adolescente de antes, sino una mujer hecha y derecha. De hecho, se parecía mucho a su madre en ese momento. Se vistió y cambio en tiempo record para lo usual. Mientras se acercaba al comedor de la casa Agreste, el cual conocía muy bien comenzó a distinguir más voces.

—Le voy a decir a mamá que me estás molestando —escucho un pequeño grito infantil.

—¡Intentalo, Andrew! Yo le voy a decir que rompiste la pantalla de tu cuarto —dijo una voz femenina muy aguda.

— ¡Eso no es cierto, papa! Melissa está mintiendo —grito la primera voz. En ese momento Chloe entro en el comedor.

Sentados a la mesa se encontraban dos niños rubios. A la derecha se encontraba una niña de ocho años que vestía un amplio vestido al estilo de las bailarinas de ballet de color naranja. El otro era un niño de cinco años que vestía ropa deportiva y abrazaba con fuerza una pelota de baloncesto que tenía sobre la mesa. Apenas verla ambos niños gritaron "mama" y voltearon a verla para hablar al mismo tiempo. Chloe se sintió de repente muy agobiada. Con mucho miedo e incertidumbre. Tal vez ella no estaba hecha para eso, tal vez ese sueño era la forma de su cerebro de decirle que debía de rechazar a Adrien.

Pero Adrien solo podía sonreír. Estaba seguro de querer ese futuro para él. Quería formar una familia con Chloe. Estaba seguro que su vida al lado de la chica sería justo como lo veía ahí. Observo a Chloe y la pudo notar muy extrañada por todo eso. Tal vez sería bueno darle una mano. Pero antes de que dijera algo más apareció en la puerta un chef con la comida de la familia. Ambos niños parecieron dejar sus diferencias por un momento para sentarse en la mesa y comenzar a comer.

Pero Chloe estaba en shock. No entendía nada, el miedo se apodero de ella y por un segundo deseo estar despierta ¿cómo podía despertar de un sueño? Según había visto en una película era muriendo. Recordaba muy bien por donde se encontraba la cocina y estaba segura de poder alcanzar un cuchillo si corría. Salió por la puerta a la derecha y se encontró entonces con una habitación completamente blanca. Adrien la vio correr y se preocupó. En verdad se estaba tomando muy enserio su papel. Entro en la misma habitación blanca que ella solo para encontrar a la adolescente que él conocía girando hacia todos lados.

Le recordó mucho a la vez que estuvieron atrapados en aquella fotografía.

Chloe lo vio entrar y se alegró de ver a la persona que ella conocía, no a aquella versión adulta que le resultaba tan extraña y que hacia que el futuro le atemorizara. Corrió a abrazarlo y sus ojos se llenaron de lágrimas en el camino.

— ¡Lo siento! ¡No puedo! —lloro Chloe—. Tengo tanto miedo de arruinarlo todo. Perdí algo que ni siquiera sabia que quería, ¿que tal si lo que quiero no me hace feliz?

— ¡Wow! Supongo que no había pensado en eso —la voz de Plagg interrumpió en el lugar y el pequeño kwami apareció cerca de ambos.

— ¿De qué hablas? —pregunto Adrien.

—Bueno, no tome en cuenta lo que debieron haber sufrido con la noticia cuando decidí mostrarles su futuro —Plagg dijo aquello sin pensarlo y las caras de estupefacción de ambos estaban tan sorprendidas que Plagg tuvo que empezar a explicarse—. Este es su futuro. Bueno, al menos el futuro mas probable si es que están juntos. Nada esta escrito aún. Creí que si venían lo felices que pueden ser juntos no abría dudas. Por eso los reuní aquí.

—Entonces ¿tu eres la Chloe real? —preguntó Adrien sorprendido. Chloe asintió.

—Y ¿tu eres el verdadero Adrien? —cuestiono Chloe de la misma manera. Adrien asintió.

—Y este es su futuro —dijo Plagg señalando a la puerta abierta de aquel gran cuarto blanco—. Pero solo si deciden luchar por el.

Chloe observo la puerta junto a Adrien. Ambos podían imaginarse perfectamente en esa situación, juntos para toda la vida, con una familia y una carrera. Y por un momento la incertidumbre pareció desaparecer.

— ¿Qué dices? —preguntó Adrien — ¿estas lista para ser feliz conmigo?

—Solo si tu lo estas conmigo —aunque el miedo aún estaba latente en su corazón, sentirse apoyada y amada de habían dado las fuerzas suficientes para aceptar que aquello era uno de sus mayores anhelos.

Y tomados de la mano salieron de aquella habitación blanca.

Cuando Adrien se despertó de aquel sueño tenía la mayor sonrisa en su rostro. Apenas tuvo conciencia y fuerzas suficientes para levantarse corrió a buscar a su pequeño amigo. Contrario a lo que creía lo encontró recargado sobre el gran ventanal de su habitación. El amanecer de aquel día era el mas bonito que Plagg había visto en años, y mira que tení de donde escoger. Tenía la sensación de que el día mas feliz de la vida de su portador estaba muy cerca. Solo esperaba que sirvieran mucho camembert en la boda de Adrien Agreste y Chloe Burgeois.