Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.


Mas que extraños

La verdad es que lo único que les dolía era recordar que alguna vez hubo en sus corazones sentimientos muy profundos uno por el otro. Pero como decía esa vieja canción de una película romántica, mientras el tiempo exista el mundo les dará la bienvenida a los amantes. Y lo que Chloe y Adrien sintieron alguna vez no se olvida. Aunque se necesite de un alter ego para hacerlo renacer.


Un número musical

"La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón." — Magdalena Martínez (1963-?) Flautista española.

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Adrien se sentía tan bien que ni siquiera pregunto por el pequeño ser morado que flotaba cerca de su padre durante el desayuno. Tampoco pregunto por la salud de su madre como hacia todas las mañanas desde su regreso. Su rostro estaba adornado por una amplia sonrisa que sus padres supusieron venia de la expectativa de saber cuál era la respuesta de Chloe a su propuesta. Adrien acabo con su desayuno más rápido que nunca y salió corriendo hacia su cuarto por el pequeño regalo que llevaría a Chloe antes de la escuela. Cuando estaba saliendo de camino a la escuela escucho que le llamaban desde las escaleras. Su madre bajaba la escalera con rapidez y al llegar a su lado Adrien observo una pequeña cajita.

—Quiero que le entregues esto a Chloe —dijo la señora entregándole la pequeña caja en forma de flor roja.

— ¿Qué es?—pregunto Adrien lleno de curiosidad.

—Es el anillo de compromiso que me entrego tu padre cuando nos íbamos a casar—contesto Elizabeth muy contenta.

Adrien tomo la pequeña cajita y se sintió un poco nervioso al ver el anillo. Era mucho más grande de lo que él pensaba y se veía increíblemente elegante. Supo inmediatamente que era el tipo de anillo de compromiso que Chloe amaría. Sonrió muy emocionado y giro a ver a su madre viendo que su padre se acercaba a él. Nunca creyó que ambos estuvieran de acuerdo en aquella decisión.

—Gracias —dijo Adrien antes de salir corriendo de la mansión hacia la escuela, puesto que ya era demasiado tarde.

Mientras pasaba por el parque sopesó la idea de visitar a Chloe antes de la escuela. Pero ya era muy tarde así que guardo ambos regalos, el suyo y el anillo de compromiso dentro de su mochila. Corrió a la escuela y llegó con apenas unos segundos de ventaja. Para su desgracia Marinette le esperaba en la entrada del salón con una caja llena de cupcakes de calabaza.

— ¡Adrien! Necesito hablar contigo —llamo Marinette al chico. Adrien se detuvo más que nada por cortesía —traje cupcakes de calabaza ¿quieres uno?

—No, gracias. Ya desayune —Adrien trató de salir corriendo en ese momento, pero Marinette le tomo de la mano para detenerlo.

— ¡Espera! Hay algo importante que debo decir —dijo Marinette suspirando. Adrien decidió escucharla mientras caminaban hacia el salón.

Paso frente a ellos Sabrina quien parecía muy interesada en la plática de ambos chicos. Adrien no se preocupó por eso, pero Marinette se sentía algo incomoda debido a lo que estaba a punto de decir. Suspiro antes de comenzar a hablar. Adrien tenía planeado esperar paciente a que terminará.

—Es sobre algo que dijo Nino ayer que te fuiste —comento Marinette.

— ¿Qué cosa? —preguntó Adrien confundido.

—Nino insinuó que tú tienes sentimientos, pues, románticos hacia Chloe —dijo rápidamente—. Estoy segura de que debe ser un mal entendido, alguien tan genial como tú nunca se fijaría en alguien tan horrible como ella. Pero no creo quedarme tranquila hasta que te escuche negar una tontería como esa.

Adrien estaba enojado. ¿Quién se creía Marinette que era para decir algo así del amor de su vida? Además ¿a ella qué le incumbía de quién se en moraba y por qué? Que fuera su ex-novia no le daba derecho a opinar sobre sus futuras relaciones. Quiso gritarle que se callara, pero no era una persona grosera así que educadamente comenzó a explicar todo.

—No es una tontería —empezó a decir con voz calmada—. Estoy enamorado de Chloe y estoy seguro de eso. Ella va a ser mi esposa muy pronto.

Marinette frunció el ceño. Hasta ese momento había mantenido las esperanzas de que su ex-novio tuviera un poco de cordura sobrante.

— ¡Te has vuelto loco! —Reclamo enojada—. Chloe es una maldita prostituta estúpida.

Tal vez era el miedo o la sensación de estar perdiendo algo importante lo que la puso de esa forma. Nunca había odiado a Chloe más de lo normal necesario. Siempre la había considerado tonta e insensible, alguien a quien nadie iba a querer en su vida. Por eso se había sentido tan mal ante la idea de que Chloe tuviera relaciones sexuales antes que ella. Adrien tenía que haberse golpeado la cabeza muy duro si podía querer a una persona así.

— ¿Qué? —cuestionó Adrien claramente ofendido.

—Que Chloe es la peor persona que existe en París. Es egoísta, mentirosa, grosera y, y —Marinette ni siquiera estaba pensando, solo quería sacar todos esos terribles pensamientos que la atacaban—. ¡Y es una cualquiera! Quién sabe con cuando chicos se acostó antes de quedar embarazada, además la muy estúpida se accidento y lo perdió...

— ¡Cállate! —grito Adrien enojado. No soportaba seguir manteniendo su rostro impasible—. Es probable que no lo sepas pero ese bebé era mío.

Marinette quedo paralizada. Se volvió de piedra en ese momento porque su mente no alcanzaba a procesar toda esa información. Hacía apenas un mes desde que ellos habían terminado. Y él ya estaba saliendo (a escondidas) con Chloe. Como podía en tan poco tiempo estar seguro de que Chloe iba a ser su esposa, como sabía que ella era la mejor opción para su vida.

— ¿Hace cuánto qué estás enamorado de ella? —pregunto Marinette conteniendo el aliento.

—Desde siempre —dijo Adrien. Marinette lucho por contener las lágrimas—. Solo lo había olvidado. Perdón.

Y con esas palabras Adrien entro al salón. Sabrina dentro no podía evitar sentirse increíblemente feliz por su amiga, al fin había conseguido que el amor de su vida se diera cuenta que lo era. Por un momento pensó que sería fabuloso ir a verla mientras aún estaba en el hospital y pedir algunas explicaciones sobre ciertas cosas que ella desconocía. Marinette no lo soporto y acabo corriendo hacia el baño de las chicas. Lloro sin saber que había una persona esperándola fuera de la puerta para darle sus mejores palabras de aliento.

Chloe se levantó preguntándose si aquel sueño había sido real. Porque la verdad no lo creía. Recibió al doctor y a la enfermera en silencio quienes le informaron que el resto de sus heridas no requerían más que de revisiones periódicas. Esa misma tarde podía ir a casa. Pero eso era lo último que quería en ese momento. Necesitaba hablar con Johan Drez, necesitaba respuestas. Así que tomo su nuevo celular y marco el número del chico. Le pidió que llegara lo más pronto posible y prendió la televisión mientras esperaba a que su visita arribara. Cuando llego ni siquiera sabía por dónde comenzar.

—No estás enojado —dijo Chloe al verlo.

— ¿Porque habría de estarlo? —pregunto Johan riendo de buena gana.

—Bueno, tu y yo estábamos comprometidos y yo me acostaba con Chat Noir, digo, Adrien —explico Chloe escondiendo su cara de la del chico.

—De alguna manera lo suponía —Chloe se veía muy ofendida por eso y Johan si dio cuenta que eso se podía malinterpretar —me refiero a que suponía que no eras del tipo de persona que viviría un matrimonio sin amor, así que lo buscarías por otro lado.

Chloe suspiro.

— ¿En verdad estás de acuerdo con la anulación del compromiso? —dijo Chloe tras un momento.

—Si —fue la respuesta simple que dio Johan.

—Pero tu familia ha querido esa academia desde que tengo memoria —afirmo Chloe sorprendida, ella creía que una persona nunca renunciaría a algo como eso porque otra persona se lo pidiera.

—Me he dedicado la mayor parte de mi vida a estudiar que es el amor —dijo Johan dejando de lado su usual vanidad y abriendo su corazón por fin a otra persona—. Nunca me considere una persona capaz de vivir sin amor, y aunque sé que hay muchos tipos, tampoco te considere a ti como una persona capaz de vivir así. Vi una oportunidad para los dos y la aproveche.

—No suelo decir esto, pero ¡gracias! —dijo Chloe sonriendo.

La escuela termino Adrien salió corriendo de la misma esperando llegar pronto con Chloe. Para su desgracia, el entrenador de esgrima lo detuvo en el camino. Al parecer habría una competencia muy pronto. Para desgracia del chico no pudo librarse de su entrenador hasta mucho más tarde. Sabrina por su parte si fue capaz de llegar a donde se encontraba su amiga antes de que Chloe dejara el hospital.

La chica rubia acomodaba sus cosas en una maleta. De alguna manera se sentía renovada y a pesar de lo que su padre había supuesto rechazo la ayuda para arreglar sus cosas y salir del hospital. Sabrina llego en el momento exacto en que Chloe guardaba sus medicinas contra infecciones en su bolsa blanca de siempre. Y la pelirroja se sintió un poco ofendida por que no solicitara su ayuda como siempre.

—Hola Chloe —saludo Sabrina.

Chloe volteo en ese momento y se sintió muy feliz de ver a su amiga. Tenía muchas cosas que contarle algunas de las cuales eran muy delicadas. Así que la jalo por las manos y ambas se sentaron en la cama.

—Tengo mucho que contarte —le dijo Chloe a Sabrina.

—Y yo necesitó saber porque no en dijiste que estabas embarazada —reclamo Sabrina — ¡soy tu mejor amiga.

—Ya te enteraste —declaro Chloe. Sabrina asintió—. Recuerdas que te conté sobre un chico genial del que me estaba enamorando.

—Si —contesto Sabrina.

—Era Chat Noir, quien resulto también ser Adrien —contestó la chica.

Para Sabrina todas las piezas encajaron. Y la verdad es que no podía estar enojada con su amiga. Ni siquiera se creía que la chica estuviera tan feliz por todo a pesar de lo que había pasado. Una pequeña duda surgió en la mente de la pelirroja así que no tardó nada en ponerla sobre la mesa. Chloe se sintió un poco mal de que lo preguntara, pero no estaba de humor como para pelear. Chloe se sentía vacía, y por eso es que fue tan difícil para la chica decidir si en verdad quería casarse con Adrien algún día. Pero la visita que hizo a uno de los psicólogos del hospital le ayudo mucho. Ahora solo había una cosa que necesitaba: darse cuenta que había perdido algo y ponerle nombre. Era algo muy común, así que Chloe había decidido llamar a su hijo no nato Joy, porque aunque su pérdida dolía, sin ella (o él) nunca hubiera llegado la felicidad. Chloe y Sabrina salieron del hospital poco después y caminaron animadamente hasta el hotel.

Cuando Adrien la vio en el hotel quiso pedirle matrimonio en ese mismo momento, pero supuso que aquello debía ser algo memorable. Las semanas pasaron con rapidez, Chloe regreso a la escuela muy pronto y pudo notar que ahora era Marinette la que le enviaba miradas de odio. No le importaba porque todos los días aparecía Chat para llevarla a la escuela y todas las tardes Adrien la acompañaba a algún lado. Su relación comenzaba a florecer como cualquier otra. Contrario a lo que muchos habían supuesto, pronto se cumplió un año estando juntos y Adrien ya no pudo esperar más.

Chloe se había arreglado muy hermosa para ir a cenar. Adrien guardo su anillo en un bolsillo de su pantalón. No quería que fuera algo notorio, pero tampoco sabia que tan grande seria suficiente para Chloe. Ella siempre quería que todo fuera fabuloso, sin excepciones, así que no estaba seguro de estar asiendo lo correcto. Quería ser la mejor versión de si mismo para ella, además, todo lo que habían pasado juntos cambio completamente a Chloe. Era una chica totalmente nueva.

Fue a recogerla al hotel y se extraño al notar que todos estaban expectantes por verlos irse. Como si supieran que estaba por pasar algo muy grande. Supuso que el alcalde les había avisado sobre sus planes después de que le comunicara sus deseos de casarse con la chica. Chloe se veía fabulosa con su vestido amplio y amarillo, como casi toda su ropa. Adrien se sintió un poco mal por no verse a la altura de su novia.

—Y ¿A dónde vamos a ir hoy? —preguntó Chloe en cuanto se acerco a la Adrien.

—Algo un poco cliché —dijo Adrien con un amplia sonrisa —la torre Eiffel.

— ¡Oh! Me agrada —rio Chloe.

Cenaron entre risas y chistes. Chloe estaba muy feliz tanto que ni siquiera imaginaba que Adrien no podía con sus nervios. La velada acabo y el modelo no pudo encontrar un buen momento para hacer su pregunta. Chloe y Adrien decidieron dar un pequeño paseo por los campos elíseos. La luz de las lámparas alumbraba las calles de una manera muy romántica.

—Sabes que siempre he querido —preguntó Chloe tomando por sorpresa al modelo.

— ¿Qué? —pregunto.

—Tener un número musical salido de la nada —dijo Chloe sonriendo.

—Y que se deslumbren con tu hermosa voz —sonrió Adrien. Chloe asintió y el modelo la abrazo por la cintura —mejor no, te van a querer robar de mi.

Chloe río con fuerza y alegría. Y ambos caminaron otro esto mas. De repente el sonido de una guitarra se escuchó a la distancia, como en llamada por su reciente plática. Aquella banda callejera venía caminando y tocando pidiendo dinero y aceptando pedidos por parte de los transeúntes que se detenían a verlos. Chloe tomo de la mano a Adrien y lo guió hasta donde estaba el grupo. Hace dos años Chloe ni siquiera se habría acercado. Pero gracias a todo lo que había sucedido aprendió a apreciar pequeñas cosas de la vida.

— ¿Quieren pedir una canción? —preguntó un pequeño niño que se acerco a ellos.

Adrien lo pensó un momento. Parecía una buena idea para calmar sus nervios y poder hacer la dichosa pregunta. Adrien saco un pedazo de papel y escribió en él. Le paso el mismo al chico preguntándole si acaso podrían tocar cualquiera de esas canciones, aunque fuese en otro tono. El niño regreso después de un rato, y le indicó a Adrien que canción podían tocar. El chico estuvo feliz de la respuesta y cuando después de un momento Chloe sonrió al reconocer la canción supo que hizo bien.

—Canta —sugirió Adrien.

— ¿Qué? No —contesto Chloe poniéndose roja.

—Tu dijiste que querías un número musical —río Adrien.

Chloe sonrió y camino unos pasos adelante. La canción ya estaba muy avanzada pero se sabia perfectamente la letra. Era una de las pocas canciones que cantaba en todo momento. Adrien incluso la había oído tararearla en las mañanas mientras se bañaba. Así que el modelo supo que era una buena canción.

Así que voy a amarte como si fuera a perderte. Voy a abrazarte como si dijera adiós —Chloe adoraba cantar y aunque sabía que su voz a veces no alcanzaba las notas necesarias ponía todo su empeño en ello. Al final esta canción había sido lo suficientemente buena para su voz.

Las personas que se arremolinaron alrededor vitorearon al ver que ma canción vendría acompañada de letra. No era muy popular en París, pero sin duda para quien entendía el ingles resulto muy bonita. Chloe siempre había sabido como dar un espectáculo y a pesar de no tener grandes luces o un enorme escenario estaba llamando mucho la atención. Bailaba con lentitud al ritmo de la canción, sincronizando muy bien con el grupo.

Chloe llego al descanso de la canción y giro hacia su novio. Adrien trato de evitar que la rubia lo jalara dentro del circulo para cantar. Pero Chloe tenia la suficiente fuerza para obligarlo. Chloe comenzó a cantar la siguiente estrofa animando a Adrien a unirse a ella. Adrien la vio sonreír de esa manera y se puso tan feliz que decidió valía la pena pasar algunas vergüenzas.

Así que voy a besarte por más tiempo, bebe. En cada oportunidad que tenga. Haré más de los minutos y amaré sin remordimientos —cantó Adrien para la chica.

Su improvisado publico aplaudió. Y la canción siguió. Chloe y Adrien se venían perfectos juntos y más de un espectador se dio cuenta. Las últimas notas sonaron junto con la ultima repetición del coro. Adrien jalo la cintura de Chloe y le abrazo fuertemente.

— ¿Casáte conmigo? —pidió a su oído. Chloe se quedo sorprendida viéndolo.

—Lo dices enserio —dijo Chloe logrando articular palabras. No había notado que todos los veían expectantes.

—Te lo pedí hace un año y te lo vuelvo a pedir ahora —empezó Adrien antes de empezar a arrodillarse y sacar el anillo que tenía un año guardando — Chloe Burgeois ¿quieres ser mi esposa?

El corazón de Chloe latía con rapidez. Esta vez no habían dudas en su corazón, no había accidente ni pérdidas en las que pensar. Su cabeza estaba clara y fría. Sabia que tendría el apoyo de su mejor amiga y de Johan (y esperaba que ellos dos pronto se declararan uno al otro). Pero sobre todo sabia que su felicidad estaba al alcance de la mano. Adrien y ella se conocían como a nadie en el mundo.

— ¡Si! —grito llena de felicidad y con cierto tono de entusiasmo.

Adrien puso el anillo en su mano y beso a su prometida en los labios. Los vítores que siguieron a aquel acto les demostraron que ese fue el mejor momento para hacer la pregunta, un número musical. Y vaya que número, ninguno de los presentes dejo de felicitarlos. El niño que se había acercado al principio llego y algo tembloroso pidió por el pago de la canción. Adrien muy generoso le entrego quince euros, aunque por el hubiera dado más. El grupo inicio una nueva canción, alegre y vivaracha, para festejar el reciente compromiso.

Dos personas unidas en su infancia por el cariño y el amor, separadas en su adolescencia hasta convertirse en extraños lograron superar uno tras otro obstáculo. Su vida estaba por delante en ese momento y mientras no tuvieran que regresar a casa podrían seguir bailando un rato. Además, aun había una boda que planear. Y Adrien no tenía idea de como podía ponerse Chloe estando a cargo de un evento como ese. Quedaban muchas aventuras por delante.