Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.
Mas que extraños
La verdad es que lo único que les dolía era recordar que alguna vez hubo en sus corazones sentimientos muy profundos uno por el otro. Pero como decía esa vieja canción de una película romántica, mientras el tiempo exista el mundo les dará la bienvenida a los amantes. Y lo que Chloe y Adrien sintieron alguna vez no se olvida. Aunque se necesite de un alter ego para hacerlo renacer.
Dentro del corazón
"Un matrimonio feliz, es una larga conversación que siempre parece demasiado corta." — André Maurois (1885-1967) Novelista y ensayista francés.
.
Después de tanto tiempo y de tantos pormenores al fin había llegado el gran día. Chloe trato de repasar todos los detalles que durante un año planeó con detenimiento. Mientras su estilista acomodaba su cabello en rizos y colocaba pequeñas piedras cada cierto espacio, Chloe repasaba junto a su mejor amiga todos los detalles. Las piernas de la rubia no dejaban de moverse cono locas tanto así que no lograba mantener su
— ¿Qué hay de la comida? —pregunto la rubia girando un poco la cabeza. El estilista la regreso a su posición.
—Perfecta, la señora Césaire y Rose crearon un menú exquisito —contesto Sabrina anotando algunas cosas en su tableta.
—Y las flores —Chloe estaba muy nerviosa, era la tercera vez que preguntaba por las flores en toda la mañana. Y apenas eran las nueve en punto.
—Los arreglos llegaran en una hora, junto a tu ramo —Chloe suspiro con la respuesta de su amiga.
La rubia revisó su celular una vez más para asegurarse que todo estuviera normal en el hotel y en la universidad. Mientras Sabrina había optado por estudiar derecho, Chloe se decidió por relaciones públicas. Tenía que planear su vida en torno al futuro que había elegido. Nunca había tenido una buena imagen aun siendo la hija del alcalde y tras aquel accidente decidió hacen algo por su imagen y la de la empresa que su próximo esposo iba a heredar. Tenía un trabajo muy importante para la próxima semana pero no podía perderse su propia boda. O en defecto no podía dejar de preocuparse por la misma.
A un costado suyo se encontraba su bello vestido de novia. Largo, amplio con escote de corazón. Escogerlo fue todo un dilema, pero lo había logrado con una semana de anticipación a la fecha y le quedaba como un guante, hablando en metáfora, porque Chloe no pensaba llevar guantes a su boda. Las mejillas de Chloe estaban rojas por los nervios, aunque también podía ser causa de la copa de vino que se acababa de tomar para calmarse un poco.
—Ya está listo —dijo el estilista en ese momento. Chloe giro su cabeza hacia el espejo de su habitación en el hotel y se quedó con la boca abierta.
A la rubia se le hacía muy fácil presumir de su belleza y sus cualidades. Era fácil hablar de su maquillaje siempre perfecto o de su figura estilizada, era sencillo hablar de su música o de su don para hablar con la gente. Pero aquel día que tenía que ser tan perfecto, parecía que nada de eso importaba. Su maquillaje era en tonos oscuros sin demasiados colores extravagantes, los labios de un vivido color rojo que se veía exquisito con sus ojos azules. Sus pestañas negras largas y la sombra de un ligero tono crema. El juego de colores le daba un tono un tanto natural que Chloe encontró mucho más bonito que su usual sombra azul. Su cabello recogido al frente con pasadores y piedras brillantes y por detrás en rulos con pedrería amarilla y blanca le daba luz a su atuendo.
—Es hora de ponerte el vestido —dijo Sabrina.
La rubia y la pelirroja se dispusieron a acomodar el bello vestido de novia de Chloe. Las damas de honor de Chloe no eran muchas, al fin y al cabo no tenía muchas amigas. Sabrina era su dama de honor, mientras que sus únicas amigas de la universidad la estaban acompañando. Se puso el corsé y se acomodó las faldas de la mejor manera posible. Puso todos sus esfuerzos en que el amplio vestido quedará listo y con algo de tiempo lo pudo ver totalmente acomodado. Aunque aún faltaban las joyas y poner el tocado con velo en su cabello. Chloe se quedó observando su reflejo durante un buen rato acomodando y reacomodando todo como debía de verse perfecto.
—Te verás hermosa hoy, Chloe —la voz de la señora Agreste interrumpió en la sala. Elizabeth no podía estar más feliz con la hija que iba a obtener a partir de aquel día.
— ¡Señora Agreste! —llamo Chloe conmovida.
—Llámame Lizzie, cariño. A partir de hoy seremos familia —contesto la señora.
—Gracias, no sabe todo lo que le agradezco lo que hizo por nosotros —contesto Chloe tomando las manos de su futura suegra y sonriendo con amplitud.
—Siempre supe que tú debías de estar aquí—Elizabeth tomo las manos de Chloe entre las suyas y lucho por no dejar salir las lágrimas. Aun no era el momento—. Eres la única persona que alguna vez quise para la esposa de mi hijo
Chloe estuvo a punto de abrir la boca cuando entro por la puerta su padre y las felicitaciones tuvieron que esperar. André Burgeois platico con su hija mucho más tiempo de lo que alguna vez había platicado con cualquier persona. Era la primera vez que Chloe se sentía tan amada por su padre. Casi una hora después, Chloe estaba apurada retocándose el maquillaje y acomodándose el vestido de nuevo.
Cualquiera que viera a Adrien estudiando tan arduamente en la biblioteca nacional de Francia en ese momento no imaginaria que estaba a menos de seis horas de casarse. Pero Adrien no tenía nada en lo que entretenerse. Tal vez él simplemente no debía de entretenerse. Pero la verdad es que tenía mucho miedo. Sabía que por el momento no tendría que preocuparse por mucho más que sus dos semanas de luna de miel. Pero, después de eso ¿qué? No sabía cómo vivir con otra persona, ni en otro modo de vida y aunque Chloe pasaba casi todo el día en la casa de la familia Agreste. Prácticamente vivía ahí con él en su habitación. Y era raro que estuvieran sus padres en el mismo lugar. Su amor por Chloe superaba cualquier otro sentimiento que hubiese tenido en los últimos años. Y eso era decir mucho, entonces ¿qué era lo que le daba tanto miedo?
No era miedo a su vida con Chloe, porque según Plagg esta iba a ser muy buena. Era miedo a no ser suficientemente bueno para la empresa de su padre, para Chloe, para sus hijos, para sí mismo. Así que a falta de sesión fotográfica o de una reunión se refugio en el único lugar donde no podían encontrarlo con facilidad. Su celular vibro pero Adrien sabiendo que se trataba de su mejor amigo prefirió no contestar.
—Se te hará tarde —dijo una voz dentro de la chaqueta del modelo.
Adrien la abrió un poco encontrándose con su pequeño amigo Plagg. El kwami no se veía enojado o preocupado, solo un poco hambriento y extrañado por lo que su portador estaba haciendo en la biblioteca a esa hora del día.
—Chloe se va a enojar mucho si llegas tarde —comento Plagg con tono juguetón — ¿no me digas que te estas arrepintiendo?
—Claro que no —contesto Adrien con rapidez—. Amo a Chloe y quiero casarme con ella.
—Y ¿cuál es el problema? —pregunto Plagg.
—¿Qué tal si no estamos listos para esto? ¿Qué tal si todo sale mal y nos terminamos odiando? ¿Qué tal si yo no puedo hacerme cargo de mi familia? —dijo Adrien poniendo sus temores sobre la mesa.
Plagg río. Siendo quien era y con tantos años encima asuntos tan triviales como esos le causaban risa. Todos los Chat Noir anteriores habían asegurado que Plagg no se preocupaba por nada. Pero, de que había de preocuparse si el mundo seguía girando. Una señorita del otro lado de la mesa lo mando a callar y Adrien tuvo que acomodar sus cosas para salir del lugar tapándole la boca a su kwami. Ya en los baños lo dejo hablar.
—Son una pareja. Se supone que resuelvan sus problemas juntos —comento Plagg —aunque es probable que ella lo haga más rápido que tu, tiene mas agudeza mental.
—Enserio crees que todo va a salir bien —preguntó Adrien extrañado.
—Van a tener problemas, pero pueden resolverlos. Ustedes se aman —Plagg era un amor cuando quería. Además estaba desesperado por comer todo ese delicioso queso camembert que Chloe había pedido solo para él cuando hablaron durante una de sus tardes.
Adrien recordó que debía de hacer muchas cosas antes de que fuera hora de decir "acepto". Así que tomó sus cosas y escondió a Plagg antes de salir de la biblioteca. Cuando llegó a su casa se encontró con Nino y su madre. El primero no se veía más desesperado que por donde se encontraba su novia en ese momento. Pero la señora Agreste que había regresado hacia muy poco del hotel de Chloé estaba desesperada por que las cosas aun no estaban listas. Todos en la casa, en el hotel y en el salón de fiestas estaban muy apresurados. Aunque para algunas personas era un día muy difícil. Ladybug no se estaba preparando para acompañar a su novio. Nino iba a ser padrino de bodas de Adrien ese mismo día, boda en la que se iba a casar con Chloe. Marinette no estaba preparada para eso. Ni siquiera pensaba presentarse.
La hora llegó con rapidez. Chloe respiraba con dificultad mientras masticaba un chocolate relleno agrio. Esperaba calmarse un poco antes de tener que entrar al salón frente a toda su familia cercana y lejana así como amigos y personas con las que habían hecho negocios ambas familias. Para una persona normal aquello no significaba nada, para dos de las familias más ricas de la ciudad significaba un evento importante para sus negocios y para sus vidas. No había presión.
—Es momento de entrar —Chloe había planeado todo ella sola, pero aun así necesitaba de alguien que le ayudará con pequeños detalles. Por eso su mejor amiga parecía estar a su servicio en ese momento tan importante de su vida.
— ¿Aún me veo bien?—preguntó Chloe dejando el chocolate de lado.
—Tienes un poco de chocolate en los labios —dijo Sabrina. Chloe se los quito con una servilleta y volvió a ponerse el labial.
Estaba lista para la boda. No supo como logro entrar en la sala y caminar hasta el altar. Solo podía ver a Adrien esperando llegar a su lado rápidamente. Se paro a su lado y comenzó la ceremonia. Cuando llego el momento de decir sus votos Chloe trago duro para deshacerse del nudo de su garganta.
—Adrien Agreste, te amo desde que era muy pequeña y nunca lo he dejado de hacer —empezó a decir—. Sé que no soy la persona mas adorable, pero ten por seguro que te voy a amar a ti mas que a nadie. Fromm dijo que el verdadero amor es poder amar al mundo a través de otra persona. Yo decidí amarte a ti porque tu me haces mejor persona. No podría ver mi vida con nadie mas a mi lado. Por eso te escogí a ti para pasar el resto de mi vida contigo.
Chloe puso el anillo de Adrien en el dedo anular del mismo. Chloe se limpio unas lágrimas traicioneras y una risa nerviosa salio de sus labios. Pero la risa nerviosa de Chloe era muy sonora y se contagio a Adrien quien la abrazo. Un momento después le toco a Adrien decir sus votos.
—No tengo idea del momento en que me enamore de ti. No conté los minutos, segundos, días o años desde que tengo estos sentimientos —comenzó Adrien—. Aun hoy me duele recordar que lo olvide por un momento, por eso hoy quieto prometer algo y es que nunca voy a volver a olvidar que eres la única persona por la que mi corazón se acelera. Sé que tendremos problemas, pero podremos resolverlos por que te amo ahora y siempre.
Chloe sonrió mientras Adrien colocaba el anillo en su dedo. En ese momento su unión estuvo completa. Ambos sabían que solo la muerte (aunque ambos tenían dudas sobre eso) podría separarlos algún día. Todo en la sala se dieron cuenta de eso, Marinette tuvo que aceptar que Adrien nunca la quiso. Nino la abrazo para reconfortarla. En alguna parte de la sala Sabrina y Johan se preguntaban cuando les tocaría a ellos estar en el lugar de los novios. La fiesta se extendió durante mucho tiempo y dos semanas después los recientes esposos partieron a su luna de miel. No hay mucho que decir sobre ella o sobre sus siguientes años, fueron simples y felices.
Cuatro años después de la boda nació Melissa Agreste, fue una bebé muy sana y querida. De cabello rubio que mantuvo largo la mayor parte de su vida. Dulce, alegre y que le encantaba ser el centro de atención. Tenia la intención de convertirse en cantante desde muy pequeña y ninguno de sus padres pareció estar en contra. Melissa tenia tres años cuando nació su hermano Andrew, un niño infinitamente adorable y seguro de si mismo. Muy bueno en los deportes y que su madre aseguraba seria muy popular de grande.
La pareja tuvo muchas peleas, tuvieron muchos malos momentos, muchos buenos momentos, pasaron por muchas crisis y por muchas alegrías. Pero el amor que sentían el uno por el otro no se acabo. Porque este amor era un amor decidido y deseado, el tipo de amor que te hace ser feliz toda tu vida. Ni Chloe ni Adrien sabían como lo lograron pero siempre sin importar donde se encontraran se llevaban el uno al otro dentro del corazón. Nunca más volvieron a ser nada mas que extraños.
EL FIN
Ya sé que me tarde DEMASIADO en subir el final, ya definitivo final de esta historia a FF, pero aquí está. Espero que les haya gustado. Aun si llegó tan tarde. ¡BESOS!
