Cerrar los ojos mientras la brisa te despeinaba el cabello y acariciaba entre suave y brusco, era una sensación que disfrutó en varias ocasiones.
Como si al cerrar los ojos pudieras desconectarte del mundo y relajarte en el negro de nada. Donde podías pensar o simplemente no pensar en nada y meramente, guiarte por lo auditivo y sensorial.
Un momento de relajación, un momento para olvidar, un instante de simplemente nada.
Donde puedes inhalar profundamente y exhalar cuando retener el aire sea insoportable y–
Yuko trató con todas sus fuerzas de buscar ese momento de calma pero lo único que consiguió fue sentir picor en sus ojos, un ligero nudo en la garganta y el impulso de hipar; todo eso, una clara señal de que iba a llorar.
Las nubes de lluvia agrupándose en su pecho, a la altura de su corazón que latía con dolor y que intensificaba a cada segundo el nudo en su garganta y cuando parpadeó, las lágrimas ya estaban cayendo.
Las limpió a pesar de saber que más de estas saldrían y saldrían, y que sería en vano tratar de detenerlas. Porque estás eran muestras de su corazón doliendo de tristeza en amargos ya lo sabía.
No porque su apariencia háyase cambiado radicalmente y porque Itadori la siguiera tratando con amabilidad (además de recordarla) y se estuvieran hablando más que en antaño, significara que ella tenía una oportunidad. Una chance para poder estar en su corazón.
Así como él estaba en el suyo.
Que tú ames a alguien, no es sinónimo de que esa persona te vaya a amar.
Uno puede forzar a alguien a aceptar sus sentimientos, puede hacerlo. Pero no sólo no es correcto.
El sentir no es real, es incómodo y es doloroso para ambas partes.
Y Yuko no quisiera imponerle sus sentimientos a Itadori, no sería justo para ninguno de los dos.
Aunque, por un breve instante, a Yuko le gustaría que Itadori la vea como ella lo hace. Que le quiera, que se le inquieten los latidos y se ponga nervioso, que una ínfima parte de sus sonrisas de sol y palabras sean para ella.
Que al menos la llame por su nombre, que diga Yuko con cariño.
Y que todo fuera real y no fantasías suyas que le hacen sonreír o sonrojar de a ratos.
Pero no.
Yuuji no le corresponde y le duele.
La desilusión de su primer amor duele.
Duele y le hace llorar-sangrar.
Y únicamente puede cubrir su rostro para no exponer aún más su amargura, porque olvidar será difícil.
(Ojalá mi corazón olvide estos sentimientos y pueda sanar para así volverte a sonreír con honestidad).
Ojalá ya no me duela.
Nota: Yo quería escribir de la Desilusión del primer amor para la Angstober (preciosa) y, esto salió. En mi defensa, lo intenté.
