La noche bañaba el vecindario cuyo lugar se encontraba iluminado por los faroles de luz para evitar la completa oscuridad, las casas estaban decoradas con las tradicionales decoraciones de Halloween. Zeldris caminaba perezosamente mientras su novia lo jalaba del brazo emocionada por los planes que tenían para aquella noche.

-Gelda, no quiero ir.-dijo el pelinegro.

-Me lo prometiste.-dijo la rubia.

Zeldris suspiro.

Acababan de salir de la fiesta de disfraces que su amigo Moonspeet había organizado en casa de su novia Derieri, Gelda iba disfrazada de Elsa de Frozen ya que la rubia no quería usar peluca y podía usar su cabello trenzado a un costado de su rostro como regularmente utilizaba. También por que consiguió un disfraz maravilloso del vestido celeste de la primera película.

Mientras que Zeldris no se vistió con ningún disfraz, opto por una vestimenta casual de buzo con capucha color rojo, chaqueta y pantalón negros con zapatos color marrón.

-Eres aburrido Zel, es noche de brujas. Al menos te hubieras puesto el disfraz que te conseguí.

-Te amo pero ni loco me pondré un disfraz de ese muñeco de nieve.-

-Se llama Olaf cariño, ¿no viste las películas?-

-Si pero fue hace mucho.-

-Okey pero cuando regresemos a casa te lo pones para mí, quiero ver cómo te hubiese quedado.-

Zeldris suspiro sabiendo que no se escaparía de su novia.

Aquella noche su hermano Meliodas había tenido la brillante idea de visitar el hospital abandonado que quedaba fuera de la ciudad. Meliodas y sus amigos habían salido antes para preparar algunas cosas pero lo malo era que el rubio tomo el auto de Zeldris y ahora él y Gelda debían caminar hasta la parada del autobús 215 para tomarlo y viajar hasta el final del recorrido que era los límites de la ciudad.

Gelda y Zeldris tomaron asiento en la banca de la caseta de parada del autobús.

-Sabes, sé que el hospital está abandonado hace treinta años pero… ¿No es extraño que un hospital este a las afueras de la ciudad?- comento Zeldris.

-Zel, no conocemos como eran las cosas hace treinta años. Tal vez estaba allí por alguna razón.- le contesto su novia y le deposito un beso en sus labios.

El autobús llego cinco minutos después, se subieron y tomaron asiento en la primera fila de asientos de la izquierda. Cerca del conductor.

En el transporte iban un hombre de unos casi sesenta años con cabellos ya canosos pero corto y perfectamente peinados, bigote largo con barba y estatura baja debería tener dos o tres centímetros más que Meliodas. Tenía los ojos cerrados o así le pareció a Zeldris cuando el señor volteo a verlo y le dijo:

-¿Sucede algo, joven?-le pregunto en tono amable.

-No, disculpe.-dijo Zeldris y miro hacia el frente. El señor no iba con los ojos cerrados sino que los tenía entreabiertos.

Gelda sonrió y apoyo su cuerpo contra el de Zeldris.

El pelinegro volteo la cabeza como pudo y diviso que también había alguien más, un hombre de unos cuarenta años con cabellos largos y castaños dormido en uno de los asientos de atrás.

Solamente eran ellos cinco incluyendo al conductor.

El viaje fue tranquilo, Gelda se quedó dormida en un momento. Zeldris miraba por la ventana para distraerse puesto que su celular estaba descargado y Gelda había decidido a no llevar nada.

Zeldris bostezo, se sentía cansado.

Diez minutos después subieron tres personas, dos hombres que Zeldris no supo definir su edad, llevaban ropas de templo budista y sus cabezas eran calvas. Las expresiones de su rostro eran neutras sin embargo el tercer hombre iba dormido, con ropas normales siendo pantalón jean, camiseta blanca y chaqueta de cuero negra. Los monjes budistas lo cargaban pasando los brazos del hombre por sobre sus hombros, finalmente tomaron asiento en la fila final del autobús. Los asientos traseros.

Por alguna razón Zeldris sintió una extraña inquietud en el momento que esas personas subieron, el ambiente se volvió algo pesado de repente. Supuso que el poco alcohol que había tomado esa noche le estaba provocando algún tipo de malestar.

Nuevamente el anciano que viajaba con ellos llamo su atención, el hombre mayor volteo unas tres veces su cabeza hacia el fondo. Mirando a los pasajeros que subieron.

Quiso ignorarlo pero noto que el anciano estaba nervioso y algo asustado.

Miro hacia el fondo y noto que los tres pasajeros nuevos iban tranquilos y en silencio pero algo en esa terrible calma había algo que lo perturbaba pero no sabía que.

Zeldris miro a Gelda y la abrazo, por alguna razón, ahora el también estaba asustado. Transcurrió unos diez minutos, el señor que estaba dormido se había despertado y se bajó en una de las paradas, transcurrió otros cinco minutos, Zeldris estaba a punto de quedarse dormido cuando de repente el anciano dijo:

-¡Hey! ¡Usted me ha robado mi dinero!-le grito a Zeldris.

-¡¿Disculpe?!-exclamo Zeldris indignado por la acusación.

-¡Si, usted! Me robo mi dinero.-dijo el anciano enojado y apuntándolo con el dedo índice de la mano derecha-.mis cien dólares que tenía en mi bolsillo no están ni tampoco están en el suelo del autobús y usted es el único que está lo suficientemente cerca para quitármelos-

Gelda se despertó por el alboroto y se restregó los ojos con la mano derecha con pesadez.

-¿Qué ocurre?-pregunto algo dormida.

-El señor me está acusando de que le robe dinero.-dijo Zeldris visiblemente enojado.

-Eso no es cierto, mi Zeldris es incapaz de robar algo a alguien.-defendió Gelda a su novio.

-Pues mi dinero no está y su novio es el único que está lo suficientemente cerca de mí para habérmelo quitado. Antes de quedarme dormido mis cien dólares estaban pero ahora que volví a despertarme ya no están.-

Zeldris miro extrañado al señor, él no se había quedado dormido. Durante los últimos minutos había estado asustado y nervioso mientras miraba hacia el fondo del autobús. Zeldirs iba a replicar pero su interrumpido por Gelda.

-De seguro los perdió antes y quiere conseguir dinero de nosotros.-acuso Gelda ya visiblemente enojada.

-Eso no es cierto, exijo ir a la estación de policías.-dijo el anciano.

-Perfecto, allí vera que Zeldris es inocente.-dijo Gelda.

-La estación de policías queda cerca en la siguiente parada pero deben caminar algunas calles.-informo el conductor desinteresado por la situación que estaba ocurriendo.

-Bien, caminaremos.-dijo la rubia cruzándose de brazos.

Llegaron a la siguiente parada, Zeldris y Gelda se bajaron junto con el anciano.

Zeldris miro al autobús alejándose, reviso la hora en su reloj de muñeca. Las 22:45 pm.

-¡¿En dónde está la comisaria?!-pregunto Gelda mirando hacia todas partes.

-Tranquilos jóvenes.-les dijo calmadamente el señor-.su novio no me robo nada, ni siquiera llevo dinero conmigo en estos momentos-

-¡¿Qué?!-exclamo Gelda indignada y perpleja.

El señor miro hacia Zeldris.

-También lo sentiste, ¿verdad?-le pregunto al pelinegro.

Zeldris al principio no entendió pero luego recordó que al igual que el anciano también se sintió algo asustado cuando esos tres últimos pasajeros arribaron el autobús. También sintió algo pesado el ambiente.

Zeldris asintió sin emitir ninguna palabra.

-No tenían pies.-dijo el anciano.

-Okey, ¿Qué carajo está pasando aquí?-reclamo Gelda.

Zeldris miro al anciano ignorando a Gelda.

-¿Cómo?-pregunto el pelinegro.

-No tenían pies, los observe por un rato y note de esos dos monjes budistas que al final de sus túnicas no tenían pies sino una especie de humo morado que los hacia levitar para moverse también note que mantenían sus ojos cerrados todo el tiempo sin embargo el hombre que iba con ellos, si era alguien… humano.-

Zeldris apretó los labios.

¿Cuál sería el destino de ese hombre?

-Como sea… estén atentos. Adios jóvenes.-el señor se dio media vuelta y comenzó a caminar alejándose de ellos.

-Señor.-lo llamo Zeldris, el anciano dio media vuelta y miro al pelinegro-¿Cómo se llama?-

-Cain Bazard.-contesto amablemente.

-Gracias.-le dijo Zeldris.

Cain asintió y siguió su camino.

-Zel, ¿Qué ocurre?-le pregunto Gelda no entendiendo que estaba pasando.

-Que ya no volveremos a viajar en autobús.-dijo Zeldris tomando la mano de su novia y empezando a caminar hacia la dirección del hospital abandonado para encontrarse con su hermano y los amigos de este.


El hospital estaba en un lugar apartado, casi entrando al bosque que estaba a las afuera de la ciudad, Zeldris y Gelda pasaron la gran verja de hierro oxidada y cuyas grandes puertas de rejas estaban rotas y salidas, como si fuera que un auto las choco para abrirse pasó.

El hospital se alzaba imponente al final de un camino de tierra. Viejo, sucio, oscuro y aterrador. Era realmente un hospital de película de terror…

Caminaron por el camino de tierra hasta el hospital y Meliodas se acercó a ellos al verlos.

-¿Por qué tardaron tanto?-Le pregunto enojado Meliodas a su hermano.

-En casa te lo digo.-dijo Zeldris serio.

Meliodas cambio su expresión de enojo por una de preocupación.

-¿Sucedió algo malo?-

-Algo así pero quiero continuar esta noche con normalidad.-

Meliodas asintió y se acercaron al resto.

Algunos seguían con sus disfraces y otros estaban con sus ropas normales.

Escanor estaba disfrazado del Capitán América, Merlin de Raven de Los Jóvenes Titanes la versión de la serie animada del dos mil tres, Elizabeth de conejita play boy pero se había quitado la vincha con la orejas y llevaba puesto un abrigo ya que la temperatura estaba comenzando a ser fresca. Elaine estaba disfrazada de un hada.

Los demás estaban con ropas normales y casuales.

Meliodas aplaudió llamando la atención del resto, con emoción dijo:

-Bienvenidos al Hospital Saint Goddess, este establecimiento lleva treinta años abandonados y alrededor de él se cuenta diversas leyendas urbanas sobre espíritus, fantasmas e incluso demonios…-dijo con voz espeluznante.

-¿Vamos a entrar allí?-pregunto Diane temerosa y abrazando a King. Este le sonrió para tranquilizarla.

-Pues sí, ese es el punto de haber venido hasta aquí.-dijo Meliodas con las manos en las caderas.

Ban se posiciono al lado de Meliodas y dijo:

-Se dice que durante la noche, ronda por los pasillos el espíritu de una niña de siete años que murió aquí y está buscando a su mama. La niña susurra mama o frases a modo de llamado mientras que camina, las personas que entraron aquí buscándola y afirmaron verla dicen que nunca llegaron a verle el rostro debido a que cuando alguien logra verla de su boca sale un grito desgarrador que te hiela la sangre y provoca que salgas corriendo.-explico el peliazul.

-También se dice que hace veinte años un chico estudiante de la preparatoria Monrrow logro ver su rostro pero este se negó a describirla y una semana después se suicidó colgándose en su habitación.-explico Meliodas.

-Un momento… ¿Y si llegamos a verla?-pregunto Elaine.

Zeldris rodo los ojos.

-¿En serio crees en eso?-le pregunto.

-Yo creo que hay más de lo que no vemos en este mundo.-explico la rubia.

Un escalofrió recorrió la espalda del pelinegro y el recuerdo de lo sucedido en el autobús vino a su mente. Zeldris desvio la mirada hacia un costado.

Gelda miro preocupada a su novio.

-Creo que lo mejor será no entrar.-dijo Gelda.

-¿Qué sucede? Tú eras la que estaba más entusiasmada esta mañana.-le dijo Elizabeth.

Gelda iba a contestar pero Zeldris la interrumpió.

-Terminemos esto de una vez y entremos.-dijo el pelinegro.

-De acuerdo, Gowther les repartirá linternas y mapas del hospital.-explico Meliodas-.no separaremos en dos grupos y no quiero que se separen-

Gowther comenzó a repartir los objetos dichos por Meliodas.

-El primer grupo serán el capitán y Elizabeth, Escanor, Gowther, Elaine y yo.-dijo Ban-.y el segundo serán Zeldris y Gelda, Diane y King y Merlin-

-Un segundo, quienes organizaron todo esto fueron ustedes dos. Lo más justo es que en cada grupo este uno de ustedes dos.-dijo Zeldris-¿Y por qué nos tenemos que separar?-

-La leyenda de la niña es la más popular pero hay otras y cubriremos más si vamos en dos grupos. El hospital solo tiene tres pisos, el primer grupo investigara planta baja, el segundo el primer piso y luego nos juntaremos todos para el tercero que se dice que es el más embrujado.-dijo Meliodas-.pero tienes razón en que en cada grupo tiene que ir uno de nosotros dos, Elizabeth y yo iremos en el tuyo mientras que King y Diane se pasan al primero-

-Y yo que quería ir con el capitán.-se lamentó Ban.

En cuanto se terminaron de organizar, Escanor y Meliodas abrieron las viejas y oxidadas puertas del hospital. Eran pesadas de modo que tuvieron que ejercer algo de fuerza para abrirlas.

Lo primero que vieron fue la recepción, llena de polvo junto con los muebles y objetos viejos, maltrechos, gastados e incluso rotos. Había tela de arañas por todo el techo y en las esquinas. Enfrente tenían un gran mueble en donde había teléfonos de línea viejos, libretas, carpetas de archivo y accesorios de oficina.

Los posters que había en la pared con publicidad médica, horarios de turnos o fichas de habitaciones estaban arrugados por el paso del tiempo y su contenido se había esfumado teniendo un ligero color marrón, apenas se podían entender el contenido del papel.

Todos iluminaban con sus linternas los lugares que llamaban su atención, Diane dio un gran grito cuando vio a una rata correr por debajo de sus pies.

-Tranquila, solo fue una rata.-le dijo King abrazándola y dándole un beso en la coronilla de la cabeza. Diane sonrió y se abrazó a su novio.

Zeldris recorrió con el haz de luz de su linterna el lugar hasta que encontró unas palabras escritas en la pared. Escritas con alguna tinta roja…

VIVIERON AQUÍ, decía la frase.

-Que mierda.-dijo.

-¿Vivieron aquí? ¿Qué significa?-pregunto Elaine.

-Ni idea.-dijo Merlin acercándose, toco la tinta roja para averiguar que era y abrió los ojos sorprendida al averiguarlo-. Es sangre seca-dijo mirando a sus amigos.

Las chicas gritaron horrorizadas.

-Debe de ser de animal, algún bromista pensó que sería gracioso.-dijo Ban sacando su teléfono y tomándole una foto a la frase en la pared.

-Okey, es momento de separarnos. El grupo de Ban se queda aquí y el mio sube al primer piso luego nos encontramos en el tercero en media hora.-dijo Meliodas.

Todos asintieron y se separaron como habían acordado.

El grupo de Meliodas subió al primer piso, lo primero que vieron fue un pasillo con puertas, el lugar se veía como plantaba baja, habia tres sillas de ruedas aun lado llenas de telas de arañas. Algunas puertas estaban abiertas pero otras estaban cerradas con llaves.

-Rayos.-dijo el rubio al ver que no podía abrir una puerta.

Merlin avanzo detrás del grupo hasta que escucho unas suaves pisadas detrás suyo, rápidamente se dio media vuelta e ilumino lo poco del pasillo que ya habían recorrido pero no vio a nada ni a nadie.

-¿Merlin?-le pregunto Elizabeth.

-No sucede nada.-dijo dando un último vistazo y regresando con sus amigos.

De una de las puertas unas siniestras manos con garras se asomaron por el marco de la puerta de unas de las habitaciones luego se asomaron un par de ojos rojos que miraron con diversión y maldad al grupo de amigos.

Meliodas y su grupo se asomaron por una de las puertas y notaron que era una especie de sala de operaciones aunque se veía algo distinto a como lo veían en películas.

-Qué raro, no veo ningún instrumento para una cirugía aquí.-dijo Meliodas mirando las estanterías y no encontrando ningún instrumento médico.

-¿Y por qué el hospital quedo abandonado?-pregunto Elizabeth.

-El director del hospital enveneno las comidas de sus pacientes, la mayoría murió aquí y otros lo hicieron en los hospitales donde fueron atendidos. Al director lo condenaron a condena perpetua pero se suicidó en su celda dos semanas después de su juicio. Alego que hizo lo que tenía que hacer.-conto Merlin.

Zeldris abrió las puertas de un mueble y encontró en el interior de este una máquina de electrochoques.

-Zeldris encontró algo.-dijo Meliodas acercándose y luego las chicas.

-Es una máquina de electrochoques.-dijo Zeldris-.se usa para la terapia por electrochoques en pacientes psiquiátricos-

-¿Pacientes psiquiátricos? ¿Esto no es un hospital?-pregunto Gelda.

-Los hospitales tienen áreas de psiquiatría pero no albergan pacientes que necesiten este tipo de tratamiento, este tratamiento es para pacientes con un estado mental muy grave.-dijo Merlin.

Váyanse… váyanse… o morirán

Meliodas volteo hacia la puerta de la habitacion luego de escuchar aquel murmullo.

-¿Meliodas?-

Zeldris miro preocupado a su hermano.

-¿Escucharon eso?-pregunto.

-¿Escuchar que?-le pregunto Gelda.

Meliodas salió de la habitación e ilumino ambos lados del pasillo, había sido la voz de una niña pero no veía a nadie ni nada.

El rubio supuso que solo fue su imaginación.

-Sigamos.-le dijo al resto del grupo.

Mientras el segundo grupo aún estaba en planta baja, habían encontrado la sala de archivos y estaban leyendo los archivos de los pacientes que había tenido aquel hospital.

-¿Por qué todos los pacientes solamente tienen problemas psiquiátricos?-pregunto Escanor cerrando una de las carpetas que había leído.

-Es verdad.-dijo Elaine y comenzó a dejar sobre una mesa las carpetas que había leído-Esquizofrenia, psicopatía, personalidad múltiple, sociópata e incluso un paciente que pensaba que era un vampiro-

-Oigan, miren.-dijo Gowther mostrando otra carpeta, King lo ilumino para que todos los vieran. La carpeta tenía el logo del hospital.

"Hospital Psiquiátrico Saint Goddess"

-¡¿Psiquiátrico?! ¿Por qué no nos lo dijeron?-reclamo Diane a Ban.

-¿Psiquiátrico? Jamás se mencionó eso.-dijo Ban.

Luego de que Ban terminara de hablar se escucharon sonidos de tacón. Elaine estaba a punto de gritar pero Ban le tapó la boca y todos apagaron sus linternas para usar la oscuridad como escondite.

-¿En dónde están? Vi que entraron aquí.-escucharon una voz femenina bastante conocida.

Ban encendio nuevamente su linterna e ilumino a la dueña de esa voz.

-Zaneri, ¿Qué haces aquí?-le pregunto acercándose a la chica.

El resto volvió a encender sus linternas y se acercaron a Ban.

-Eso no les incumbe, ¿En dónde está Meliodas?-pregunto Zaneri altanera.

-En el piso de arriba, nos dividimos en dos grupos.-contesto Gowther y Ban quiso golpear a su amigo.

-Y yo buscándolo aquí.-se quejó la castaña y se dio media vuelta.

-¡Espera! Ten.-le dijo Escanor ofreciéndole su linterna-.será más útil que el flash de tu celular-

-Gracias.-le dijo Zaneri y tomo la linterna de mala gana y se fue.

-¿Acaso no se da cuenta de que Meliodas solo tiene ojos para Elizabeth?-pregunto Elaine fastidiada.

-No lo acepta.-dijo King.

-Oigan, hay una grabadora con un casette adentro.-dijo Diane sacando dicha grabadora de una caja.

Todos se acercaron para ver el descubrimiento.

Zaneri pasó por recepción para subir por las escaleras al primer piso y vio escrito por la pared con tintura roja:

MURIERON AQUÍ

-¿Murieron aquí? ¿Quién escribió esa estupidez?-se preguntó subiendo por los escalones.

Zaneri no vio que la "tintura" roja comenzaba a ponerse más espesa y su color se intensifica mientras que pequeñas gotas de sangre salían de las letras y se resbalaban por la pared.

Mientras en el piso de arriba, los demás seguían con su recorrido pero una pequeña broma de Meliodas hacia Zeldris desato una pelea entre hermanos. Merlin y Gelda trataban de calmar el ambiente mientras que Elizabeth esperaba que se calmaran solos.

En ese momento unos ligeros sollozos llegaron a sus oídos.

Se dio la vuelta pero no vio a nadie sin embargo los sollozos continuaron, camino para buscar el origen del sonido dejando a los demás atrás.

Los sollozos provenían de una habitación con la puerta abierta, se asomó con su linterna para inspeccionar. El llanto ceso y no vio a nadie adentro.

Asustada retrocedió para volver con su novio y amigos pero un par de manos que se apoyaron en su espalda la empujaron al interior de la habitación.

Elizabeth cayó al suelo, tomo su linterna e ilumino hacia la puerta encontrándose con Zaneri en ella.

-¡Adiós Ellie!-le exclamo y cerró la puerta.

Elizabeth se levantó y trato de abrir la puerta.

-¡Abre la puerta, Zaneri! ¡Esto no es gracioso!-le exclamo.

-¿Y qué regreses con Meliodas? Ni loca, tal vez venga mañana a sacarte de aquí.-le dijo Zaneri.

Con el tubo de hierro que encontró por ahí y lo había tomado, lo uso para trabar la puerta y dejar a la peliplateada encerrada allí.

Luego se fue en busca de Meliodas.

-¡Ábreme! ¡Zaneri!-gritaba Elizabeth-¡Perra!-

Elizabeth golpeaba y aporreaba la puerta mientras que gritaba, en un arrebato golpeo la linterna contra la puerta y esta se apagó.

-Ay no.-dijo la peliplata comenzando a revisar y dar pequeños golpeas al aparato para que volviera a funcionar.

En ese momento los sollozos comenzaron a sonar de nuevo pero esta vez acompañados por una voz infantil.

-Mami, ¿En dónde estás?-

Elizabeth invadida por el terror comenzó a darse la vuelta lentamente, gracias a la luz de luna que entraba por la ventana pudo distinguir la figura de una niña pequeña vestida con bata de hospital dándole la espalda parada en una esquina, su cuerpo se sacudía en señal de que estaba llorando.

-Mami, les dije que se fueran pero no lo hicieron.-

La peliplateada comenzó a golpear con más fuerza su linterna para que funcionara.

-Mami…-

La niña comenzó a moverse de forma extraña, se escuchó el sonido de huesos quebrarse y Elizabeth vio con horror como el cuerpo de esa niña comenzaba a crecer de una manera anormal pero lo que más le aterro fue ver que sus uñas crecían hasta convertirse en garras.

-¡MELIODAS! ¡MELIODAS!-comenzó a gritar una y otra vez mientras que las lágrimas caían por sus mejillas totalmente aterrorizada-¡MELIODAS!-

Una voz grave, tretica y siniestra se escuchó por la habitación.

-Mami… ¿No quieres ser mi mami?-

-¡MELIODAS!-

Mientras Zeldris logro encajarle un golpe a Meliodas en la cabeza en ese momento el rubio noto que Elizabeth no estaba.

-¿Elizabeth?-pregunto.

-¡Meliodas!-se escuchó la voz de Zaneri y esta aparecio saltando sobre la espalda del rubio.

-¡Zaneri! ¿Qué rayos haces aquí?-le pregunto.

-Escuche que iban a venir y quise acompañarlos.-dijo la castaña.

Meliodas rodo los ojos y se quitó a Zaneri de encima. En estos momentos le preocupaba Elizabeth.

-¿Alguien vio a Elizabeth?-pregunto el rubio.

-Acabo de verla, dijo que se sentía cansada y que se iba a su casa.-dijo Zaneri.

-¿Y crees que vamos a creerte?-le dijo Gelda cruzándose de brazos.-Fuiste la misma quien la acuso de copiarse en los exámenes y casi pierde su promedio por tu culpa-

-Oh, solamente fui una niña inmadura. Pido perdón por eso.-

-Nosotros no somos a quienes debes pedir disculpas.-dijo Merlin.

Zeldris ilumino el pasillo para ver si veía a su cuñada pero no la veía, camino de regreso para buscarla y fue cuando escucho unos golpes.

-¡MELIODAS!-se escuchó el grito de terror de la peliplateada.

Todos se apresuraron a correr con dirección de dónde venían los gritos.

Zaneri rodo los ojos, se le olvido de que Elizabeth posiblemente se iba a poner a gritar, bueno al menos le dio un susto para que aprendiera la lección de que nadie le sacaba lo que era suyo… por que Meliodas era de ella.

Comenzo a caminar para ir con los demás pero sintió que algo la agarro por la ropa y la tiro contra la pared con fuerza, iba a gritar pero una enorme mano negra con garras se posó sobre su boca y vio con horror una criatura de más de dos metros completamente negra agacharse hasta dejar su rostro a centímetros del suyo.

Vio con horror aquellos ojos rojos con mirada malévola.

Meliodas y los demás llegaron a la puerta en donde Elizabeth gritaba desde el otro lado.

-¡¿Qué sucede?!-exclamo Ban subiéndose con los demás, alarmados por los gritos.

-¡ELIZABETH, AQUÍ ESTOY!-

-¡MELIODAS ABRE LA PUERTA!-

Dentro de la habitación, Elizabeth iluminaba la zona de la puerta con el flash de su celular. A ese monstruo no le gustaba la luz por lo tanto no se acercaba pero Elizabeth veía con horror que su celular estaba al uno por ciento de batería.

Meliodas quito el tubo de hierro y abrió la puerta de un tirón, Elizabeth salto sobre el rubio y este la recibió con los brazos abiertos.

-¡Tenemos que irnos!-exclamo asustada.

-¿Qué paso? ¿Estás bien?-le pregunto su novio preocupado.

-¡CHICOS!-escucharon la voz de King-¡VENGAN AQUÍ!-

Todos bajaron por las escaleras y vieron a su amigo iluminar la frase que habían visto al llegar pero ahora decía otras palabras... escritas con sangre fresca.

MUERAN AQUÍ.

En ese momento un rugido aterrador y siniestro sonó detrás de ellos, todos voltearon e iluminaron con sus linternas las escaleras y vieron con horror una enorme criatura negra con unas fuertes garras tanto en manos y pies. La criatura se cubria el rostro por la luz de las linternas pero se acercó de una salto a ellos mientras daba un zarpazo que el grupo de amigos esquivaron, la criatura cubría su rostro de la luz de las linternas.

Todos comenzaron a gritar, Escanor le arrojo su escudo de utilería a la criatura y todos corrieron hacia la salida. Debido a que apuntaron las luces hacia otra dirección, la criatura ahora ya podía perseguirlos.

Hecho carrera detrás de todos pero los diez amigos lograron pasar la puerta del hospital antes de que esa criatura los alcanzara.

La enorme criatura intento salir del hospital pero quemaduras comenzaron a aparecer en todo su cuerpo provocando que lanzara un alarido de dolor, los amigos voltearon iluminando con sus linternas aterrorizados por el sonido que emitía esa bestia y vieron que de las quemaduras salían humo. Finalmente la criatura por algún tipo de fuerza mayor a ella fue lanzada devuelta al interior del hospital y las puertas pesadas se cerraron de un golpe fuerte y estruendoso.

Todos corrieron hacia sus autos, se introducción a los vehículos mientras que arrancaban y se marchaban de allí a toda velocidad.

Olvidándose de que dejaron a alguien atrás…


Al día siguiente todos amanecieron en la sala de la casa de los padres de Meliodas y Zeldris, incapaces de dormir… incapaces de separarse…

Ninguno tenía una explicación para lo que vieron, nadie sabía que fue eso… solo sabían que jamás iban a volver allí.

-Creo que entiendo por qué el director hizo lo que hizo.-comento Diane en un momento.

Luego de ese comentario, el grupo de Ban le explico al resto que encontraron una cinta de casette del director del hospital en donde decía que un grupo de pacientes decían ser que provenían de las profundidades del infierno y de que eran demonios, de que su misión era abrir la puerta para que su especie llegara a este mundo, se los trato como pacientes psiquiátricos pero luego de un tiempo fenómenos sobrenaturales ocurrían hasta que una de las enfermeras fue atacada por una "bestia", que recordando cómo lo describió el director en el casette, era muy parecida a la que vieron anoche.

Luego el director dijo que los pacientes se adjudicaron que abrieron la puerta del reino del diablo y temeroso de lo que pudiera ocurrir o hacer, los enveneno y luego la iglesia local bendijo el lugar.

Todos se quedaron perplejos por esa revelación pero no tenían como difundirla para que nadie más fuera allí. Era común que chicos de su edad fueran a recorrer ese hospital.

La cinta se había quedado allí y nadie les creería lo que vieron.

No había forma de advertir a todo el mundo.

Un rato después los padres de Meliodas y Zeldris bajaron encontrándose con todos.

Perséfone comenzó a hacer el desayuno y Lucifer encendió la televisión.

-Oye papa.-hablo Meliodas-¿Por qué te nombraron Lucifer?-

-Proviene del latín Lux ferre y significa portador de luz, según el diccionario de la lengua española es una forma poética de decir lucero. Eso surgió en la antigua Grecia para distinguir a los planetas y estrellas en el cielo luego el cristianismo lo adopto para referirse al ángel caído que se transformó en satanás pero sus abuelos lo escogieron por lo primero. A su abuelo le gustaba la cultura griega y a la abuela también le termino gustando.-

-Entonces… ¿no tiene nada que ver con el ocultismo y esas cosas?-pregunto Zeldris.

-No.-le dijo su padre-¿Qué les pasa? Lucen asustados-

-Nada.-dijeron los hermanos y se fueron con su madre. Meliodas y Zeldris recurrieron al instinto de ir con mama cuando estaban asustados.

Todos desayunaban tranquilos cuando escucharon la voz de Lucifer decir:

-Oigan, ¿esa no es su compañera de la escuela?-pregunto el hombre.

Todos se acercaron y vieron en las noticias una foto de Zaneri con el cartel de desaparecida.

Meliodas subió el volumen de la televisión.

-La joven de diecisiete años fue vista por última vez anoche a las 22:45 horas cuando se retiraba de la fiesta de la casa de un amigo por motivo de la celebración de Halloween desde entonces se desconoce su paradero. Sus padres llamaron a su teléfono celular pero no contestaba así que alrededor de las cuatro de la mañana dieron aviso a la policía. La joven iba vestida…-relataba la conductora del noticiero local.

-Zaneri.-susurro Meliodas.

-No salió con nosotros.-susurro Ban.

Y todos se miraron preocupados entre ellos.

Gelda volvió a mirar la televisión y dio un pequeño grito asustada. Zeldris miro la pantalla y abrió los ojos con asombro al ver la noticia que ahora pasaban.

-El autobús volcó en el puente que conecta la ciudad con la ciudad vecina de Castellio, lamentablemente cayó al agua del rio. El conducto y el pasajero que iban en el transporte en el momento del accidente fallecieron en el acto, familiares se acercan para reconocer los cuerpos que ya fueron rescatados. El accidente se produjo alrededor de las veintitrés horas, hay desconcierto en la empresa que se encarga de los autobuses de la ciudad ya que han confirmado que el autobús se había ido más allá de su recorrido, ya que la línea 215 solamente circula dentro de la ciudad por lo tanto no tenía motivo alguno en cruzar el puente fronterizo. En cuanto haya más información estaremos comunicándoles…-

Zeldris y Gelda se miraron entre sí, solamente quince minutos antes ellos se habían bajados de ese autobús.

-No mencionaron a los monjes budistas.-susurro Zeldris.

Si no hubiese sido por el señor Bazard, ellos también hubieran corrido con ese destino. Gelda se había quedado dormida y él estaba a punto de hacerlo, lo más problable era que ambos se hubiesen dormidos y hubieran sido dos nombres más en la lista de fallecidos en ese accidente.

Anoche ellos diez habían sido testigos de que efectivamente de que ellos no son los únicos seres que existen y habitan en ese mundo.

Ahora prestarían más atención y evitarían cualquier lugar o persona que de una sensación extraña o peligrosa.

FIN