Capítulo 12

SAKURA

Los Seahawks ganaron. Shisui incluso anotó un touchdown en su debut, pero no me atreví a mirar la reacción de Tek. De hecho, cuanto más tiempo estaba sentada en esta silla, menos podía soportar la ola de tensión entre nosotros.

—¿Saku?

Parpadeé rápido, al darme cuenta de que Tema estaba diciendo mi nombre, miré a mi lado. Ella se inclinó hacia delante, haciéndome un gesto para que también lo hiciera.

—¿Estás bien? —susurró, y miró cautelosamente a Itachi mientras él miraba por la ventana hacia el campo desalojándose.

Asentí, pero Tema dijo:

—No te hará daño, sabes.

Fruncí el ceño, desconcertada.

—Qué estás...

—Has estado mirando a Itachi todo el partido, y sé que es porque le tienes miedo. Se ve aterrador, con todas esas cicatrices y tatuajes, y esos ojos negros que parecen que pueden incinerar a la gente a la que mira. Pero no te hará daño. Puedes estar segura de eso.

Conmocionada porque obviamente le estuve prestando mucha atención a Itachi, simplemente asentí y me senté en mi asiento, rezando para que Neji y Shisui se apresuraran y llegaran aquí para que pudiéramos irnos.

Necesitaba tiempo para pensar. Sólo necesitaba tiempo para lidiar con esta maldita...

Entonces Itachi se levantó de su silla y me congelé.

Mis manos se pusieron húmedas mientras veía a Itachi escanear la habitación. Tema y Tenten también lo miraron. Itachi se veía desanimado y sus puños se abrían y cerraban. Actuaba nervioso por algo, y la razón de ese nerviosismo pronto se descubrió cuando caminó hacia Izuna.

—¿Quieres ir a buscar una bebida o algo para comer conmigo, chico? —preguntó, y mi pulso se aceleró, viendo el destello de esperanza brillar en sus ojos.

Pero Izuna lo ignoró y mantuvo la cabeza baja. El rostro de Izuna era de piedra mientras su mandíbula se apretaba.

—¿Izu? —insistió Itachi y estiró la mano para tocar el hombro de Izuna.

Izuna movió su hombro bruscamente.

—No voy a ninguna parte contigo.

La expresión de puro dolor que cruzó el rostro de Itachi fue mi perdición. Eso me afectó hasta la medula y excavó un pozo de simpatía en mi estómago del tamaño del Gran Cañón. Y luché contra el impulso de ponerme de pie y abrazarlo en mis brazos.

—¿Me traes una botella de agua, Ita, si vas a la barra? —dijo Tema, y Itachi asintió, aparentemente agradecido por algo que hacer después de ser tan duramente rechazado. Se movió para dejar la habitación, pero no antes de echarme un vistazo, con un destello de dolor desesperado en su mirada.

Cuando Itachi dejó la habitación, Tema enfrentó a Izuna.

—Izuna, ¿tenías que ser así? —dijo, la decepción era evidente en su tono.

Izuna se encogió de hombros.

—No quería una maldita bebida.

Tema suspiró y dejó caer la cabeza.

Tenten se movió hacia adelante para consolar a Tema, cuando Neji entró en la sala.

Neji, como siempre, fue en línea recta hacia Tenten y, envolviendo sus brazos a su alrededor, tiró de ella para darle un beso.

Shisui entró en la sala poco después de Neji, e inmediatamente sus ojos comenzaron a buscar en la suite. Todos sabíamos que buscaba a Itachi.

Shisui, viendo a su esposa aplaudiéndole para felicitarlo, se rió y, tomando su cara entre sus manos, la acercó para un beso. Cuando se alejó, susurró en su oído:

Ti amo tantissimo. —Haciéndola ruborizar, continuación tomó a Izuna en sus brazos.

—Estuviste jodidamente increíble, Shisui —dijo Izuna con orgullo.

—Gracias, Izu —respondió Shisui, y justo en ese momento, la puerta se abrió y Itachi entró llevando un botella de agua para Tema.

Neji, que justo acababa de abrazarme, se tensó. Pero Shisui, toda su cara se iluminó mientras cruzaba la habitación y lanzaba los brazos alrededor del cuello de Itachi. Los ojos evaluadores de Itachi nos miraba a todos observándolos, y torpemente le devolvió el abrazo a Shisui.

—Viniste, Ita —dijo Shisui con alivio.

Itachi palmeó la cara de Shisui con la mano.

—Lo sabes, chico —respondió Itachi—. Sei stato grande, fratello.

Sei stato grande, fratello: Estuviste genial hermano.

Grazie, Ita, grazie —respondió Shisui.

Deslizando un brazo por el hombro de Itachi, Shisui lo dirigió hacia nosotros.

—Tomemos algunas bebidas aquí primero, ¿luego vamos por la cena? —preguntó, mirando a Neji.

Los ojos de Neji se estrecharon y se enfocaron en Itachi. Los ojos de Itachi fulminaban a mi primo con la misma ferocidad.

—Itachi —saludó Neji con frialdad.

—Neji —respondió Itachi.

Shisui se tensó mientras miraba entre su hermano y su mejor amigo, pero Neji rompió la tensión cuando se giró hacia Shisui y dijo:

—La cena suena bien. —Y se sentó, tirando de Tenten para sentarla en su regazo.

Tema se movió junto a Shisui donde él de inmediato pasó el brazo alrededor de su cuello.

Itachi se quedó junto a Shisui, bebiendo una cerveza, y escuchó el resumen de su hermano sobre el partido. Izuna observaba, poco dispuesto a unirse a ellos, pero por la expresión de su rostro, claramente quería hacerlo.

—No me gusta esa mierda —dijo Neji a mi lado, demasiado bajo para que Itachi lo escuchara y mi corazón se hundió por sus palabras.

—Neji —lo regañó Tenten.

—¿Qué? Después de todo lo que él hizo, ¿Shisui simplemente lo vuelve a recibir? ¿Sin hacer preguntas?

Una ira repentina se construyó dentro de mí mientras escuchaba a mi primo ser tan implacable con Itachi, y justo cuando estaba a punto de saltar en su defensa, alguien entró en la suite.

—Bueno, mira esto, ¡es como una maldita reunión de UA!

Mi atención siguió la voz y, allí en la puerta, estaba Naruto. No pude evitar sonreír cuando lo vi ahí, cerveza en mano luciendo tan universitario como siempre con su impecable cabello rubio y sonrisa de mil dólares. Se había engordado un poco desde la universidad, pero aun así era muy guapo.

Naruto entró y chocó las manos con Shisui, Izuna y Neji, abrazó a Tenten, luego giró su enorme sonrisa hacia mí.

—Saku —dijo juguetonamente—. No has cambiado ni un poco —agregó mientras me envolvía en sus brazos. Cuando miré por encima del hombro de Naruto, devolviéndole el abrazo vagamente, Itachi nos miraba, y en esa mirada vi al verdadero Itachi Uchiha. Vi al infame ex-líder de los Heighters, el tipo que no aceptaba ninguna mierda. Y a esta versión de él, realmente le temía.

Tirándome de nuevo por mis brazos, Naruto se inclinó, y tomándome por sorpresa, plantó un beso en mis labios.

Empujando su pecho, rompí el beso.

—¡Naruto! ¡Aléjate de mí!

Naruto me guiñó un ojo.

—Mierda. Sigues siendo mi chica soñada, Saku. Tan sexy como siempre. —Negué hacia él en reprimenda, pero no pude evitar reírme. A los veintitrés años, todavía era un coqueto sin esperanza. Extrañé un poco tenerlo alrededor.

—Naruto, aléjate de mi prima, pedazo de mierda cachonda —dijo Neji, divertido.

Naruto se rió, levantando las manos.

—Ya me voy. No pude evitarlo. —Se giró hacia mí y subió las cejas. Me reí de nuevo. Siempre me hacía reír. El chico era tan relajado siempre.

Naruto lanzó sus brazos alrededor de mi cuello y nos giró para mirar a toda la vieja pandilla.

—Así que, ¿vamos a salir esta noche? Vuelo de regreso a D.C. mañana y quiero ver cómo es la vida nocturna en Seattle.

—Podemos ir a cenar, pero voy a llevar a Tenten a casa después —dijo Neji.

—Lo mismo para nosotros —Escuché decir a Shisui.

Naruto suspiró dramáticamente.

—Todos ustedes se están poniendo realmente aburridos mientras envejecen. Nunca los veo y ya me están echando. —Me apretó más fuerte—. Entonces somos tú y yo, Saku —bromeó y me besó en la mejilla—. Estoy seguro de que podemos encontrar algo entretenido que hacer.

Abrí la boca para excusarme por la noche, incluida la cena, cuando escuché a Shisui gritar:

—¿Itachi? ¿A dónde vas?

Cuando miré alrededor vi a Itachi saliendo por la puerta, con su paquete de cigarrillos agarrado con fuerza en su mano.

—¿Qué pasó? —le preguntó Tema a Shisui.

Él negó, confundido.

—Ni maldita idea.

Mi corazón latía con fuerza cuando todo el grupo se movió para sentarse alrededor de una mesa y el camarero nos trajo bebidas. Pero no pude alejar mi mente de Tek... Itachi... como sea que quiera llamarse. Sabía que se había ido a causa de Naruto.

El aire en la habitación se hizo sofocante. Necesitando tomar un descanso y hacer frente a las revelaciones de esta noche, me excusé y hui en dirección al baño. Cuando salí del baño e iba por el largo pasillo vacío, doblé en la esquina del cuarto de baño, donde Itachi se dirigía en mi dirección.

Ambos nos detuvimos de golpe.

Nuestras miradas chocaron.

Se veía furioso.

Nuestros pechos jadeaban intensamente, y cuando me obligué a caminar hacia la izquierda, Itachi me agarró del brazo y me arrastró hasta el baño, cerrando la puerta detrás de nosotros.

Retrocedí hacia la pared más lejana mientras su oscura mirada se giraba hacia mí; parecía como el mismo diablo, con el pecho hinchado y los labios en una línea tensa.

—¿Quién es ese hijo de puta que estaba sobre ti? —exigió, avanzando lentamente. Retrocedí contra la fría pared de azulejos—. ¿Quién era ese pequeño imbécil rubio? ¿Estás follándolo? ¿Por qué demonios tenía sus labios en los tuyos?

—¿Quién es él? —susurré con incredulidad, entrelazando con ira mi voz por su actitud—. ¿Quién es él? —chillé más alto—. ¡Es un viejo amigo! ¡Alguien que no he visto en años!

Itachi pasó los labios sobre sus dientes, temblando visiblemente. Di un paso adelante cuando me miró, echando chipas por sus ojos.

—¿Quién demonios eres tú, Tekka?

—No —me advirtió, con frialdad.

—¿No? —espeté—. ¿No? ¡Eres Itachi Uchiha! ¡El maldito Itachi Uchiha! ¡Jesús! —Me pasé la mano por la frente cuando Itachi no dijo ni una palabra—. Eres la razón de que mi amigo casi perdiera su beca con los Tide. Huiste y lo dejaste para lidiar con todo por sí solo. ¡Lo dejaste traficar con drogas sólo para hacer dinero para tu familia! ¡Amenazaste con "cerrarle la boca" a mi mejor amiga que luchaba contra la anorexia! Y odias a mi primo, ustedes se matarían si tuvieran la oportunidad, ¡se odian! Y...

Me atraganté con el sollozo que empezaba a subir por mi garganta.

—¿Y qué? —preguntó con los dientes apretados—. Jodidamente no pares ahora cuando estás tirando toda esa mierda encima de mí.

Encontré sus ojos inexpresivos y dije:

—¡Y has estado en la cárcel! ¡Mierda, Tek! Lo que compartimos estas últimas semanas... lo que compartimos anoche... ¡y eres el maldito Itachi Uchiha! ¡Se suponía que eras Tekka! Eras el único hombre por el que alguna vez sentí ese maldito alivio en mi corazón, y resultó que eras... ¡él! ¡Tú!

Itachi se echó hacia atrás como si lo hubiera abofeteado y mi respiración tartamudeó por la cantidad de dolor grabado en su rostro.

—Y tú eres Sakura Hyūga —dijo con rudeza, pero podía oír el dolor irradiando en su voz. Lo lastimé. Realmente lo lastimé—. He oído hablar de ti, Sakura. Conozco a tu maldito primo, recuerdas. Sé de qué familia vienes. Tu presumida familia.

Abrí la boca para hablar, para decirle que no sabía ni una mierda sobre mí, cuando dijo:

»Se suponía que tú eras Sakura Aliyana... la mujer de la que traté de alejarme, pero seguiste volviendo de todos modos, jodidamente derritiéndome. Debías ser Sakura, la única mujer, no, la única persona que sabe lo que he estado haciendo con mi vida durante los últimos años, mientras que en el interior trato de mantener la cabeza gacha y no ahogarme bajo mi culpa. Se suponía que eras la mujer que afirmaba sentir mi trabajo. Y eras la mujer que me dijo que valía mi peso en oro a pesar de que te dije que tenía un jodido pasado. ¡Te lo advertí! Te dije que era menos que escoria.

Mi corazón se hundió mientras decía esas palabras, porque lo hice decir eso. Yo era esa persona. Pero todo este tiempo, ambos pretendíamos ser alguien más. No estaba segura en este momento si algo de lo que compartimos fue real. Estaba tan malditamente herida... tan sorprendida... tan confundida de que perdí mi corazón por un criminal. Un hombre que me auto convencí de que era un imbécil despiadado y sin alma.

Nuestra fuerte respiración llenó el cuarto de baño. Y, después de que una expresión penetrante cruzara por su rostro, giró sobre sus talones y fue hacia la puerta, girando la cerradura.

De repente me dio pánico que se fuera, mi corazón hizo caso omiso de mi cabeza y grité:

—¡Tek!

Se detuvo, miró hacia atrás, y con puro dolor en los ojos, dijo:

—Resulta que tenía razón, Sakura. Ningún hijo de puta puede perdonar mi pasado, sin importar cuánto me esfuerce en seguir adelante. No hay redención para mí. Mentiste cuando dijiste que podía ser perdonado, Sakura. Me mentiste en la maldita cara. Lo peor es que te creí. Creí que podrías ser mi luz en todo este jodido desastre. —Sus cejas cayeron, su expresión facial se volvió severa—. Eso es lo que malditamente duele más.

Abrió la puerta y se fue, antes de que pudiera reunir las palabras para rogarle que esperara, para hablar de esto.

Deslizándome lentamente por la pared, me desplomé desmadejada. Sin poder contener el fuerte flujo de lágrimas.